Disclaimer: Crepúsculo es de Stephenie Meyer, la historia de Silque, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight belongs to Stephenie Meyer, this story is from Silque, I'm just translating with the permission of the author.

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EPOV

En el centro del claro había una manta extendida sobre la hierba. Sobre esa manta había un estuche de guitarra.

―Oh, Edward ―Bella jadeó.

Sonreí mientras tomaba su mano y la llevaba hacia el prado salpicado de luz solar.

―Cuidado hacia donde ves, no querrás mirar directamente a tu novio ―bromeé.

Ella se quedó mirando, con los ojos muy abiertos, mirando el sol reflejándose en mi piel, luego sus labios se curvaron en una sonrisa traviesa.

―Dios, eres bonito ―bromeó.

―Guapo. ―Fingí fruncir el ceño, pero ella no se lo creyó.

Se arrojó a mis brazos.

―Está bien, novio guapo. ―Me besó ligeramente, luego tomó mi mano y me acercó a la manta.

No tenía idea de lo ligero que me sentía con ella. Mi pecho estaba hinchado por su alegría; mirarla me hizo sentir tan lleno que casi me dolía. Todos los años de oscuridad ahora parecían un sueño lejano, un vago recuerdo de dolor y soledad. Estaba hecha de asombro y pasión, esperanza y deseo, y todo lo que yo podía hacer era amarla.

Nos acomodamos en la manta, los brazos automáticamente buscando el abrazo del otro.

―¿Tienes hambre, amor? ―Sonreí ante sus hermosos ojos.

―Podría comer algo. ―Me devolvió la sonrisa―. ¿Qué trajiste para mí?

Abrí la mochila con una mano, manteniendo la otra alrededor de su esbelta cintura.

―Un poco de queso, un poco de pechuga de pollo, un poco de fruta y esto… ―Saqué una botella de vino, un sacacorchos y una copa.

Ella se rio.

―Solo tú podrías sacar una copa de vino real de una mochila en el medio de la nada. Bueno, sírveme, novio. ―Tomó la copa y sostuvo el tallo entre sus dedos, haciéndolo girar mientras yo abría la botella. Llené su copa, luego volví a colocar el corcho en el cuello y la coloqué sobre la hierba.

Ella comenzó a alcanzar la comida, pero yo le detuve la mano.

―Déjame alimentarte. ―De repente me sentí tímido al preguntarle eso, pero fue algo que vi una vez en la memoria de alguien, y parecía tan íntimo y romántico que había anhelado tener a alguien con quien compartirlo. Ahora tenía a ese alguien.

Se reclinó sobre los codos, todavía sosteniendo su copa de vino, estirando las piernas frente a ella. Me dio una sonrisa descarada y dijo.

―Suena divino. Pélame una uva.

Dios mío, ella era una delicia. Le ofrecí bocados de carne y queso y parecía muy feliz de que la mimaran un poco. Estaba extremadamente feliz de ser quien la consintiera.

Abrí la tapa de un recipiente de plástico y saqué una frambuesa regordeta. Ella se dejó caer boca arriba, me incliné y le rocé el labio inferior, aplastando la fruta para pintarle la boca con el jugo. Fijando su mirada en la mía, bajé la cabeza y la lamí antes de meterle la baya en la boca. Masticó y tragó, y luego hundió sus manos en mi cabello, arrastrándome hacia abajo para besarme.

Un vampiro podría acostumbrarse a esto.

―Tengo un regalo para ti ―murmuré contra sus labios―. No puedo dártelo si sigues abusando de mí de esta manera, querida, hermosa novia.

Ella jaló mi cabello.

―Me das demasiado. Mi corazón está completamente lleno. Si me das más, puede explotar, y ¿cómo le explicarás eso a tu familia? ―me sonrió.

―No tendré que explicar nada, porque si tu corazón explotara, el mío explotaría inmediatamente después, de pena. Mi familia nos encontraría aquí, los corazones todos explotarían. ¿De verdad quieres eso en tu conciencia? ―Fingí parecer sorprendido, pero no pude contenerlo ante su risa. Besé su nariz y me senté, sacando su regalo de mi bolsillo―. Extiende tu muñeca, novia.

Me extendió el brazo y le puse un corazón de diamantes de cuatro quilates en su pulsera. Giré su brazo para hacer que la piedra destellara y brillara al sol.

»Bueno, ahora tienes dos dijes más y tu piano no está tan solitario. ―Me puse serio y le hice saber el peso de este regalo en particular―. Este era de mi madre. Mi padre se lo regaló en su vigésimo aniversario de bodas.

―¡Oh Edward, es hermoso! Oh cariño… ―lloró―. ¿Tu madre? Quieres decir...

―Mi madre humana, sí.

Ella sollozó.

»No puedo decirte lo que significa para mí que me hayas dado algo que es tan preciado para ti.

―Creo que mamá estaría muy contenta de que esté fuera de la caja en la que ha estado guardado durante tantos años y en la persona que es el amor de mi vida ―ofrecí tímidamente.

Me rodeó el cuello con los brazos y se sentó en mi regazo.

―Te amo mucho, Edward. ―Presionó su frente contra la mía, sus lágrimas recorrieron sus mejillas―. Muchísimo.

―No más de lo que te amo, Bella. Ahora eres mi vida. ―Sequé las lágrimas de su rostro con mis pulgares, ahuecando los costados de su cuello―. No sé cómo existí antes de ti, y no quiero volver a existir sin ti. Soy tuyo, amor. Total y completamente. Si tengo un alma, es tuya.

Ella estrelló sus labios contra los míos y me perdí de nuevo, ahogándome en mi amor por ella.

Finalmente logramos salir a tomar aire y mis ojos se posaron en el estuche de mi guitarra. Ah sí, es hora de darle una serenata a mi amor. Envolví mis manos alrededor de su cintura, balanceándola hasta que estuvo sentada entre mis piernas, con su espalda presionada contra mi pecho. Abrí el estuche y saqué mi guitarra.

La coloqué sobre su estómago, luego levanté sus manos y las coloqué sobre el cuerpo de la guitarra. Ella giró la cabeza para mirarme inquisitivamente.

―Lo escucharás mejor de esta manera. Y acostarte contra mi pecho también te ayudará a escucharme cantarte mejor.

Después de un rápido rasgueo de afinación y un poco de tensión, toqué para ella, cantando lo que había en mi corazón a través de la letra de la canción

Encuéntrame aquí, háblame

Quiero sentirte, necesito escucharte

Eres la luz que me guía

El lugar donde encuentro la paz otra vez

Eres la fuerza que me mantiene caminando

Eres la esperanza que me mantiene confiando.

Eres la luz de mi alma

Eres mi propósito, lo eres todo.

¿Cómo puedo estar aquí contigo y no ser conmovido por ti?

¿Podrías decirme cómo podría ser mejor que esto?

Calmas las tormentas y me das descanso.

Me sostienes en tus manos, no me dejarás caer

Me robas el corazón y me dejas sin aliento.

¿Me acogerías, me llevarías más profundo ahora?

¿Cómo puedo estar aquí contigo y no ser conmovido por ti?

¿Podrías decirme cómo podría ser mejor que esto?

¿Y cómo puedo estar aquí contigo y no dejarme conmover por ti?

¿Podrías decirme cómo podría ser mejor que esto?

Porque eres todo lo que quiero, eres todo lo que necesito

Eres todo, todo

Eres todo lo que quiero, eres todo lo que necesito

Eres todo, todo

Eres todo lo que quiero, eres todo lo que necesito

Eres todo, todo

Eres todo lo que quiero, eres todo lo que necesito

Eres todo, todo

¿Y cómo puedo estar aquí contigo y no dejarme conmover por ti?

¿Podrías decirme cómo podría ser mejor que esto?

¿Cómo puedo estar aquí contigo y no ser conmovido por ti?

¿Podrías decirme cómo podría ser mejor que esto?

¿Cómo puedo estar aquí contigo y no ser conmovido por ti?

¿Podrías decirme cómo podría ser mejor que esto?

¿Podrías decirme cómo podría ser mejor que esto?

Cuando rasgué las notas finales y el sonido se apagó, ella volvió a mirarme con sus hermosos ojos marrones, y una vez más estaban nadando en sus lágrimas.

―¿Qué hice para merecerte? ―susurró.

Dejé la guitarra a un lado y sonreí suavemente.

―Debes haber sido realmente malvada, amor, para merecer que un vampiro se enamore perdidamente de ti, estoy de acuerdo. ―Besé su nariz, esperando una sonrisa a cambio. Estaba decepcionado.

―No digas cosas así, por favor. ―Frunció el ceño―. Estoy más feliz que nunca en mi vida, Edward. Eres maravilloso, amable, cariñoso, generoso... Podría seguir así todo el día. Me considero la mujer más afortunada del mundo. Podrías haber amado a cualquiera, pero me amas a mí.

―Lo siento, amor. Simplemente estaba bromeando... un poco. Creo que podrías conseguir alguien mucho mejor que yo, pero agradezco que estés dispuesta a conformarte.

―¡Confirmarme! ―resopló.

―¿Acabas de resoplar, novia?

―Lo hice.

Estaba a punto de replicar, amando las bromas que podíamos disfrutar juntos, cuando una voz pinchó el fondo de mi mente. Débil, todavía lejos, pero cada vez más cerca.

Y lo que estaba pensando no era bueno.

Sé que olí a un chupasangre! ¡Y a un humano! ¡Tienes que darte prisa! ¡Tal vez todavía hay tiempo para salvarlos! Espero que no sea uno de esos Cullen. ¡Tengo muchas ganas de destrozar una sanguijuela!"

Una segunda voz se unió a la primera.

" Si no es un Cullen, no esperen la orden, solo atacan, ¿entendido?

Varias voces respondieron a coro. Esto era muy, muy malo.

En un instante, me puse de pie.

―Bella, tenemos que irnos. Ahora.

Ella se sentó y parpadeó.

―¿Qué? ¿Por qué?

―¡Por favor, Bella! Te lo explicaré más tarde, ¡solo ven! ―le rogué.

Sacudió la cabeza y empezó a recoger las cosas del picnic.

―¡Déjalo! Tenemos que… ―Pero sabía que ya era demasiado tarde. Si la tomaba y me iba ahora, la olerían y pensarían que me había llevado a una humana. ¡Maldita sea!―. No importa, amor. Sólo levántate y ponte detrás de mí. Tendremos que ver cómo va.

―¿Cómo va qué, Edward? Me estás asustando. ―Tenía los ojos muy abiertos y asustados.

―Yo... Bella, los vampiros no son los únicos monstruos de mito que realmente existen. Hay otros... y estás a punto de conocerlos. Por favor, quédate callada y déjame manejarlo. Prometo explicarte todo.

Fue entonces cuando el jefe de la manada atravesó la línea de árboles, con algunos de sus hermanos emergiendo justo detrás.

Bella jadeó.

―¡Oh, mierda! ¡Lobos!

―No. Hombres lobo.


La canción se llama "Everything/Todo" y el grupo es The Lighthouse.