07"Adictos"
El miércoles no fue muy memorable. Día de examen al igual que el jueves dónde presentó su última prueba de la materia de inglés, la más difícil para Mo Guan Shan, y aunque un día antes He Tian le ayudó bastante para entender el típico verbo to bey el presente perfecto, Mo no sabe con total certeza si le habrá ido bien pero quiere creer que sí, no quiere decepcionar a su mamá. Realmente está intentando y dando lo mejor de sí este último año.
Sabe que el lunes de la próxima semana darán los resultados de las calificaciones finales del ciclo, y si hay algún reprobado le darán otra oportunidad para presentar un examen "extraordinario" haber si lo cursan. El jueves primero de abril técnicamente ya no hay clases para aquellos que aprobaron y están libres de cualquier pendiente y el viernes es la graduación.
Pero ése jueves en concreto, también es diferente que el día anterior. Porque es justamente el día en que irá a visitar a su papá y no va a ir solo.
—Uh... ¿Así que conoceré a mi suegro?— pregunta un tanto emocionado e inquieto su novio, quién lo rodea de los hombros para estar ambos cerca.
—... No hablarás con él, sólo me acompañarás y te quedarás en una esquina.
—Hum, vale.— contesta no muy convencido. Agrega:—¿Y madre?
—Ella no puede ir hoy... Pero realmente quiero ir a verlo, más no quiero ir solo. Siento que yo...— se queda mudo de inmediato al darse cuenta lo que estuvo a punto de decirle a He Tian. Un te necesito, no es el momento, de tan sólo imaginarse diciendo eso se ruboriza un poco. A lo cuál decide cambiar de tema a algo que también lo ha tenido pensando desde hace poco. —Tú, ¿Tienes examen para entrar alguna universidad? Realmente no lo he pensado, pero mi madre tocó el tema ayer en la noche.— añade con sinceridad y afecto.
Mo no quiere ser el único de los dos a quién siempre deben prestar atención. Él también quiere demostrar tener mucho interés en su pareja, además de recordar que hace no mucho He Tian le contó sobre que posiblemente su padre lo hará estudiar la universidad en el extranjero. Y de tan sólo pensar en ello, se da cuenta que le dolerá. Quizás siendo un poco egoísta, no quiere que dejarlo ir.
— Presentaré un examen esté sábado a las nueve que durará tres horas en la Universidad de Shanghái.
Guan Shan se asombra un poco por ello, debido a que será dentro de poco algo tan importante como un examen de ingreso a una buena universidad que He Tian parece tomárselo despreocupadamente. Pero el Alpha siente agradecimiento porque su novio muestre interés en el tema y se haya acordado de ello.
—¿Tú papá te dejó quedarte?
—Lo convencí. Digamos que él cedió por algo que le dije...— se aclara su garganta.— Nada importante.— se encoge de hombros, sin soltar a su novio. — Por cierto, ¿Por qué no me dijiste lo de tu papá antes?
—No es un tema que se hablé a la ligera, y menos si soy alguien poco accesible. Me cuesta decirle a la gente que mi padre está preso. No es que sea un criminal, yo sé que él es inocente.
La manera de Mo de hablarle fue seria pero llena de melancolía. Tian se disculpa con la mirada por querer saber más del tema y haberle reprochado porque no se lo dijo antes. Comprendiendo que es un tema doloroso para su pequeño pelirrojo, un tema delicado del que le cuesta ampliarse y definitivamente él no quiere ver triste al Omega.
—Pequeño Mo, si quieres llorar sabes que estoy aquí para ti, ¿Cierto? No pienso abandonarte.
Quizás Mo pensó en su momento, angustiado y preocupado que He Tian no le gustaría salir o seguir siendo novio con el hijo de un hombre que está en la cárcel y que varios culpan de ser un criminal. Pero su He Tian solo quiere apoyarlo, estar siempre a su lado y por supuesto, darle su amor.
Mo jadea placentero y afectivo por el profundo, corto pero cariñoso beso que su novio le proporciona en sus propios labios. Sintiendo se tan querido por su Alpha que nunca se aparto de su lado y que lo cuidará de cualquiera que se atreva hacerle algún daño.
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Cuando la visita acabó; dejando a Mo con varios sentimientos acumulados por ver a su padre bajo esas rejas, lleno de impotencia por no poder ayudarlo, lleno de resentimiento por todos aquellos que creen que su papá es culpable y no creen su inocencia o palabras.
Cabe recalcar que uso su chamarra de cuello largo para que su padre no percibiera ninguna marca en su cuello. Los chupetones ahora son muy pocos visibles en su piel, pero su padre es tan observador que realmente no quiso arriesgarse. Esta seguro que para la próxima vez que lo visite, dichos hematomas no existirán.
Mo se deja abrazar por su novio, envolverse en su aroma protector y adormecedor mientras escucha como el mayor le susurra que nunca lo abandonará y siempre estará ahí para él. Será su todo. Al mismo tiempo que el más alto le acaricia su cabello colorado como si de un gatito se tratará.
He Tian lo acompaña a casa aunque Shan le insistió que no es necesario, pero el terco y atractivo Alpha sabe que Mo aún sigue melancólico por haber ido a ver a su padre y cualquier idiota que pasará a su lado podría aprovecharse de él.
Apenas se aseguró al estar en la entrada de la casa, se despidió de su novio prometiéndole escribir pronto y dedicándole unos últimos besos por esa noche al pelirrojo quién no se quejó y correspondió dichas muestras de cariño, siempre asegurándose que su madre no se apareciera justo en ése momento cariñoso de los dos.
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Un ansiado viernes llegó de golpe. La semana de exámenes ha acabado y el próximo lunes subirían los resultados. Mo Guan Shan sólo quiere graduarse para después dedicarse a trabajar, no tiempo de estudiar, ya qué por más que le gustará, para ser aceptado aunque sea en una Universidad cualquiera, necesitará de mucho dinero que no posee.
Habló seriamente con su madre sobre el asunto. No gastaría en presentar un examen de ingreso sabiendo que no podría pasarlo con calificación mínima de aciertos que exigen, por lo que quizás dentro de unos años cuando reúna más dinero para poder pagarla y se sienta más preparado, es que escogerá su carrera. Ella le dijo que no debe exigirse tanto, pero si lo que realmente quiere es ponerse trabajar de ahora en adelante, tampoco se lo impedirá.
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Lo humeante de los fideos con carne de cerdo y verduras llegó hasta sus fosas nasales. Su estómago rugió y no dudó en comer de lo que preparó hace poco. En medio de su comida un par de notificaciones en la bandeja de mensajes de su móvil le fueron llegadas. Por mera curiosidad decide abrirlas, la única que más le importa son unos mensajes de su madre que decide darse una pausa para responderle adecuadamente.
Apenas termina tanto de mensajear como de comer, He Tian le pone una cajita de tercio pelo enfrente suyo. Cerca de su plato de comida con muy clara intención de llamar su precisa atención y Mo que está de un mediano buen humor inicia una conversación más o menos tranquila, sin insultos ni fruncir tanto el ceño.
—¿Qué es esto?
—Un obsequio, obviamente. — contesta medio burlón. Regalándole una suspicaz sonrisa.—Quiero que lo uses todo el tiempo, de ser posible.
La sonrisa de He Tian le parecie ahora un poco melancólica.
Mo toma la cajita de tercio pelo ni muy rápido ni muy perezoso. Al abrirla su rostro se entorna en total asombro al no ser un accesorio típico entre "amigos". Aunque ya de por sí los pendientes (aros negros) que carga tampoco es un regalo común que dos amigos de distinta casta que se dan.
"¿Cuánto le habrá costado?" Es lo segundo que pasa por su cabeza al imaginarse lo caro que puede costarle un anillo de plata y oro a He Tian, más notandose lo brillante y sus quilates casi a primera vista. Ni mencionar que hasta la cajita de tercio pelo parece más fina y suave que una sencilla tela del mercado.
—¿Bromeas? Mi madre se dará cuenta. ¿Qué le diré?— arquea una de sus delgadas y apenas notables cejas, no muy convencido de la idea.
No quiere dar excusas para rechazar el obsequio del He, tan sólo le asusta un poco lo que su madre puede pensar. No sé avergüenza de sus sentimientos o de tener novio, sólo que aún no sabe cómo expresarse adecuadamente o como decirle las cosas a su madre, quién es a la primera persona que le importa mucho lo que diga.
—Que tu pareja te lo ha regalado.— responde con sencillez, encogido de hombros.
Tan fácil es decirlo, pero para Mo no lo es.
—¡Ni de coña! Yo no pienso decirle eso.
—¿Te avergüenza estar conmigo?— afila su mirada, como desconfiando un poco del pelirrojo y sintiéndose decepcionado.
Aquella pregunta y la expresión del azabache fue como una punzada en el corazón de Guan Shan quién no evita sentirse profundamente culpable y odiarse un poco así mismo. Lo menos que quiere es que haya un malentendido por culpa suya y no saber expresarse como se debe, preocuparse demás de lo que alguien de su familia dice o piensa.
Ni hablar de la escuela. ¿También debe portarlo ahí? Bueno, al menos ahí tiene la excusa de que por lo general no permiten al alumnado llevar joyas puestas dentro del instituto por ciertas normas rigurosas.
—No es eso. Sólo que no se... No estoy preparado todavía para decírselo. — encoge la mirada, tensa los hombros y avergonzando por haber hecho creer al más alto cosas que no son. — No quise sonar mal. — añade en forma de disculpa.
Regresa la mirada de nuevo al azabache, apenas siente un beso sonoro en su mejilla y como esté le acaricia sus cortos cabellos de manera cariñosa y un poco molestosa.
—Lo vas a usar, ¿Cierto?— cambia ligeramente de tema, dándose la oportunidad de abrazar al pelirrojo quién no pone resistencia alguna a diferencia de otras veces.
—Solo quita esa sonrisa castrosa de tu rostro. — suspira con pesadez, y ante la atenta mirada del azabache se pone el anillo en su dedo índice, aunque duda un poco en si ponerlo ahí o en el de enmedio.— Ya no podré quedarme más tiempo en tu casa.
—¿Por qué?
—Tengo que terminar una tarea para ganar puntos extras en una materia y enviarla a más tardar mañana.
—¿Cuándo se volvió mi pequeño Mo tan responsable?— cuestiona juguetón, como si no creyera que en verdad su amado pelirrojo fuese hacer tarea apenas llegase a casa.
—¿Qué acaso tú no tienes nada que hacer?— le pregunta un tanto a la defensiva y molesto porque no lo viera capaz de hacer sus tareas de la escuela.
He Tian finge pensarlo detenidamente; en realidad tiene más ganas de quedarse todo el resto de la tarde besándose con Mo, acariciar debajo de sus ropas esa sensible piel de textura ardiente bajo sus dedos mientras acaricia sus cabellos, que ponerse a estudiar durante horas hasta aburrirse. Sabe que mañana tiene un importante examen que presentar, pero siente que ya estudio lo suficiente. Empieza a culpar un poco a Mo por volverlo tan necesitado y emocionalmente dependiente de él. Por no vivir ahora tranquilamente sin tenerlo al menos dos horas en su departamento conviviendo, cocinando le. Por no dejar ni un día sin que se abrazaran y besaran. Por ser la compañía que nunca creyó necesitar tanto hasta hacerse extrañamente un adicto.
—Ser el mejor en la escuela disminuye tus tareas en casa, además de que saben que calificó para un importante examen. — responde encogido de hombros, tomando la mano en la que Guan Shan puso el anillo en su dedo índice, observando con satisfacción lo bonito del anillo en su mano, casi parecen comprometidos. — ¿Sabes que también tengo el mío?— añade con diversión disfrutando del pequeño sonrojo en el rostro del pelirrojo.
—Lo sospeché un poco. — murmura inseguro, a pesar de que no ve que He Tian tuviese puesto el suyo a juego, algo le decía dentro de él que lo ha de tener guardado y más tarde lo empezará a usar.
—¿Por qué te lo pusiste en el índice y no en el dedo corazón?— pregunta con un ligero tono de indignación o reproche. Pero no enojado con su novio, solo ligera desesperación e intriga.
—Porque nuestra relación no considero que esté del todo estable ya que apenas está comenzando, además de que nadie más sabe que estamos en una relación romántica. — explica brevemente intentando no ponerse nervioso. La pregunta lo pilló de sorpresa y de milagro tiene una respuesta coherente a ella. — Quizás le cambié de posición dentro de varios días más. — agrega como para que el otro no se sienta menos.
"¿Desde cuándo soy tan considerado?" Piensa GuanShan, reconsiderando el hecho desde que su relación con He Tian se ha vuelto no sólo más cercana, sino íntima, ha cambiado un poco o mucho su actitud hacia él. Se ha vuelto más blando y considerando.
—Por cierto, hoy me gustaría probar algo nuevo~— le dice con clara insinuación en el tono de su voz, tomándolo de su cuello como es costumbre y acariciando sobre está zona un poco.
Si hay algo que Mo ha descubierto, es que He Tian adora acariciar ciertas zonas de su cuerpo fuera de las erógenas. Tales como su cuello, detrás de sus orejas, su cabello rojizo y sus delgadas cejas que casi siempre están fruncidas.
—Que te jodan.
"¿Probar algo nuevo? ¿A qué coño se refiere?" Ahí es cuando su sentido de alerta le dice que ya no debe fiarse de él.
—Te va a gustar más a ti, créeme. — le promete como si de un juramento se tratase. Con su sonrisa socorrona y de galán que enamoraría a cualquiera.
—¿Si me gustase más a mí, tú qué ganarías haciéndolo?— le mira entre cerrando los ojos, sin seguir confiando ni un poco en él. ¿Qué estará tramando su astuto y pervertido novio?
Ahora que lo piensa a más profundidad, todo tiene más sentido. Primero le da un obsequió bastante romántico y lindo, lo cuál aunque al principio no quiso ni pensarlo, realmente le conmovió el corazón tal detalle que quizás por eso mismo ha sido muy considerado con él poco después, pero justo luego le ofrece intentar algo "nuevo" le parece por demás sospechoso.
Muy sospechoso como dice el pingüino Pablo.
—El placer de hacértelo, por supuesto. — le responde dándole un beso en su cuello donde justo lo tiene sujetado con mediana fuerza, sin lastimarlo. Mo se estremece por ello, más continúa en su postura firme para no mostrarse intimidado.
He Tian lo suelta y hace una señal para que lo siga hasta su cama, donde saca de un cajón un pequeño contenedor. A simple vestía parece traer adentro crema, shampoo o quizás jabón líquido, el cuál se lo tira y el pelirrojo lo atrapa observando mejor lo que dice la imagen.
—¿L-Lubricante?— balbucea entre sorprendido e indignado, para después mirar de mala gana a Tian quién se acomoda en el centro de su cama y le hace otra señal —muy sospechosa— para que lo acompañe.
"¿Para que iban a querer...?"
—Aceite olor a coco y sábila. — añade guiñandole con obvio coqueteo.
O sea, lubricante.
—¿Qué mierda piensas hacer con esto?
—Darte un relajante y disfrutable masaje. — contesta con naturalidad, para sentarse cruzado de piernas.—¿No puedo darle a mi novio un momento de suma relajación y cero estrés? Sólo quiero hacer algo bueno por ti después de todo lo lindo que has hecho por mí. ¿No puedes darme un poco de satisfacción para complacerte?
Mo debe darle créditos a He Tian de sonar tan complaciente y persuasivo, sin malas intenciones. Suspira resignado para acercarse con lentitud hasta donde está él, casi gateando como bebé hasta ser abrazado por su novio lleno de alegría por haber accedido de buena gana y sin quejas. Parece estar más emocionado.
Mo quiso ver el lado bueno de todo ello como que ahora se están volviendo más y más cercanos, hasta el punto de confiar más en él sin quejarse tanto y accediendo a sus mimos.
—... Sólo será está vez.— se apresura a decir, acomodándose de manera en la que el más alto le indica.
He Tian estira sus largas piernas y se mueve hasta atrás, chocando con la cabezera de la cama. Le da espacio a Guan Shan entre sus piernas para que esté tomé asiento ahí mismo, su espalda chocando con el pecho del anfitrión y sintiendo un poco la entrepierna del otro rozar con su retaguardia.
—Lo prometo. Ahora sólo relájate.
Esas palabras fueron un poco difícil de cumplir, o quizás bastante en cuánto He Tian le hizo deshacerse de su pantalón y bóxer, sus piernas temblaron nerviosas pero no detuvo las acciones del azabache.
Se hace para atrás, descansado encima del hombro del más alto en cuanto esté empieza a exparcir del lubricante o aceite de coco y sábila como dice el Alpha.
Cae desde debajo de su cuello hasta sus pectorales poco ejercitados y marcados. Las manos de He Tian viajan hasta ambos de sus pezones que resaltan por la iluminación o brillo que el mismo líquido ofrece.
Guan Shan puede describirlo como una sensación fría al principio, pero la temperatura de su cuerpo se va elevando un poco haciendo algo bochornoso el momento. El líquido se siente escurridizo pero a la vez un poco pegajoso, mínimamente parecido a la miel o el mismo aceite como dice.
—Ahhh...— suspira placentero, su mirada en el techo dejando de observar como Tian sigue acariciando alrededor de su aréola, apretando y jalando sus pezones que causan que se remueva un poco de su lugar.
La vergüenza que siente al comienzo cuando es despojado de sus prendas de la cintura para abajo no disminuye tanto, pero ya no piensa demasiado en ello y sólo disfruta de las sensaciones que le otorga su joven amante, como el lubricante desciende hasta su entrepierna de manera tan natural como caliente.
No niega que en un comienzo sintió miedo ante la gran confusión por no saber nada de esa práctica en la que no es para nada experto, ni siquiera en teoría. Pero He Tian parece que se ha tomado su tiempo para investigarlo, para ser el hombre perfecto sin errores y que todo en él desprende sexo para atraer a su Omega.
"¿Acaso él ya llevará esperando mucho por eso? ¿Por hacérselo a él?" Esas preguntas sin duda alguna no lo dejarán dormir está noche, pero ahora sólo puede retorcerse del placer que comienza a extenderse por todo su cuerpo. Reprimiendo cualquier sonido de su boca, tiene como pequeños espasmos que suben y bajan en su vientre. Amenaza con correrse, pero también siente que todavía le falta mucho. Tan sólo es esa sensación abrazadora.
Las manos del contrario viajan igual que el lubricante— que se siente un poco como si fuese la clase de lubricante natural que un Omega en celo desprende—, por debajo suyo hasta rozar con lujuria y un poco de experiencia su miembro semi erecto. Los labios de He Tian se pegan a su oído, lamiendo detrás de su oreja y mordiendo un poco esa carne de dicha zona. Mo está sumido en sus propios placeres y en las acciones del más alto que, aunque no se atreve a ver si puede sentir a la perfección. Las dos grandes manos del azabache continúan acariciando su vientre, después rozan su entrepierna pasándola casi de largo hasta dar toques en sus muslos y poco más abajo. Hacen círculos, líneas y da ligeros pellizcos para excitarlo sin llegar tanto al dolor.
Hasta que para su sorpresa, He Tian empieza a buscar algo un poco más allá de tanto que ha acariciado sus muslos.
—Bonito, abre las piernas. — le murmura al oído. Sus labios los siente después en su cuello y hombro, dejándole leves mordiscos en una forma de distraerlo un poco.
—¿Qué mierda tienes pensando en hacerme?— le dice apenas recupera algo del aliento que le falta por la bochornosa situación.
—Algo de lo que no te arrepentirás, lo prometí.
Una pizca de gramo existe de duda en Guan Shan, pero no tarda en abrirle las piernas tímidamente esperando bastante que He Tian le fuese a masturbar como hace pocos días atrás.
Con una mano Tian toma el dichoso aceite de coco y sábila para exparcir una cantidad que considera un tanto exagerada en la zona que menos espero que pusiera, llegando a tocarle también a sus pequeños y redondos testículos.
—Es mucho. — musita el azabache, tirando de lado el recipiente para que con una de sus manos sujete firmemente sus muslos para mantenerlo abierto de piernas, y con la otra acaricia y poco después introduce con paciencia un dedo en su esfínter anal externo causando conmoción en el pelirrojo.
—¡AH! — jadea sorprendido y tan alto que parece increíble. —E-eres un asqueroso pervertido.— le dice como regaño, pero con su voz temblando es cuestionable.
No sé la vio a venir, lo incómodo llega a su cuerpo haciendo que apretara su interior de manera que avisará a He Tian que ya no le agrada tanto dicho contacto. Y no es por ser doloroso, ya que de hecho el aceite o lubricante ayuda en grande que fuese todo menos doloroso, especialmente porque solo fue una pequeña intromisión, tan sólo le resulta incómodo, repentino y extraño por la nueva sensación.
—Esta aflojando gracias al aceite. ¿No se siente bien?— le pregunta cuando de tope o inoportuna mente apenas se acostumbra a su primera intromisión, agrega otros dos dedos sacudiendo lo por completo.
Así como extraño y poco cómodo, Mo también puede agregar que siente calor ahí abajo y lejanamente piensa que el aceite que le introdujo está ayudando a crear aquello para ser más fácil al acceso. Como si el lubricante le incita a excitarse. Como si poco a poco ese ardor de abajo fuese calmado con los largos dedos que dejaron de ir con cuidado y despacio para ser más rudos en su interior. La sensación también le resulta húmeda e intranquila.
Bastante húmeda que no sabe si está bien disfrutarlo.
—N-No, mgh...— se queja sonando más como un gemido. He Tian lo tiene bien agarrado de su muslo para mantener de alguna extraña forma sus piernas separadas una de la otra y tener un acceso más fácil a su virgen entrada. —P-Para nada se siente bien tenerlos dentro.— musita, claramente negándose a admitir la verdad.
—¿Seguro? ¿Quizás más adentro?
Calor, calor, calor. Mo siente un pequeño hormigueo, los espasmos regresaron paseándose sin consideración en casi cada parte de su cuerpo. Su espalda se arquea apenas He Tian hace algo con sus tres dedos ahí dentro, un lugar que siempre ha considerado prohibido por el mismo por diversas razones. Una zona erógena e intocable que ni siquiera él ha tenido el desconocido placer de tocar porque nunca creyó necesitarlo.
Su Omega interior se remueve en busca de más contacto con el azabache.
—¡Ahh! ¡He Tian!
Su piel quema, su interior también y sólo puede removerse inquieto en su posición, pero las manos de He Tian de alguna manera lo sujetan y juegan con él. No puede verle el rostro bien pero apuesta que ha de estar disfrutándolo como el pervertido que es.
Sus pies se retuercen incluso entre las sábanas, no sabe de dónde viene tanto calor pero ya unas jotas de sudor bajan de sus muslos a lo cuál no evita envolver su miembro con su propia mano para darse más placer ahí mismo, queriendo acabar pronto.
Su entrada estrecha y húmeda siendo llenada, uno de sus pezones siendo acariciado con esmero por la misma persona que invade su interior, y él sólo se toca su pene para correrse rápido porque si no lo hace, cree que va a enloquecer.
—Joder Mo, me estás excitando también. — admite con una voz más ronca de lo usual, deleitándose por lo que está mirando. Su Omega en sus brazos, abierto de piernas, un poco sudoroso, temblando por los espasmos, jadeante y expulsando atrayentes feromonas que igual están por volverlo loco.
Tan adictivo.
Las embestidas fueron llegando más profundo, incluso puede sentir como al humedecerse su interior, se mueve He Tian con velocidad y rudeza.
—Mas, dame más. — pide Guan Shan acompañado de varios gemidos al final, sin saber de dónde más sujetarse. Su pene se humedece también por el líquido pre-seminal, su voz suena más aguda de lo que debería.
—Al parecer a alguien le gusta mi masaje. ¿Sabes lo difícil que es moverse en tu interior tan malditamente estrecho y caliente?
Mo continúa con los espasmos, retorciéndose por dentro y frotándose más contra los dedos del azabache, buscando más satisfacción y placer. Que esté toque más su punto dulce que le parece inalcanzable. Algo que igual lo excita es el aroma de su Alpha que esparce intencionalmente o no, pero le es cómodo como abrumador.
—Besame. — exige ignorando los anteriores comentarios. Necesitando de otra clase de atención. Su boca quiere arder en llamas junto a la de él, quiere sentirse unido a él de esa manera mientras siente la proximidad del orgasmo al que está siendo sometido.
En medio de aquel pecaminoso beso suelta gemidos cuando llegóa al orgasmo, donde tira delgadas tiras de su semen en su propio abdomen y piernas temblorosas. He Tian toca un punto en él que quiso hasta desmayarse ya que incluso superó por mucho la experiencia placentera de lo que es masturbar su pene y no su entrada. Es un estremecimiento tan fuerte en todo su cuerpo, cosquilleos agradables y fuertes en lugares sensibles acompañado de espasmos en toda su zona baja.
—Que mojado estás, montañita. ¿Te gustaría volver a sentir eso que acabas de experimentar pero aún mejor?— le propone. He Tian realmente se está conteniendo para no llegar más lejos de lo que hizo hoy.
—... ¿Puedes hacerlo todavía mejor?— pregunta después de un largo silencio, sonando cansado pero interesado en lo que su novio comenta.
—Puedo intentarlo hacerlo mejor algún próximo día. Masajearte la próstata sin usar mis dedos. Dejarte aún más mojado y complacido de lo que estás ahora. — le explica brevemente, intentando que su novio no se percatarse ni de su rubor ni de lo duro que está allá abajo.
"Tan estrecho y sólo mío." Ruge su Alpha, He Tian lo reprime con brutalidad para no dejar salir su parte animal y asustar a su novio. Quiere demostrarle a Mo que sabe controlarse y que quiere complacerlo de todas las maneras posibles. Emocional, sentimental y sexual.
—¿De qué mierda hablas?— al preguntar ello con su brusquedad habitual, He Tian supo que ya no ha de estar tan avergonzado.
—Sigues siendo muy inocente pequeño Mo, o muy incrédulo.— le da un beso sonoro en su mejilla. Habrá dejado su entrada atrás, pero todavía le tiene sujetado de su pezón derecho que se ve duro y sensible, más no ejercía algún movimiento.— Pero ésto sólo me dice que soy el primero en todo y me hace tan feliz como no tienes idea. — confiesa libremente para inhalar su aroma desde la parte de atrás de su cuello.
—No es mi intención hacer feliz, idiota. — con vergüenza de mirarlo le dice.
—¿O sea que sale natural?— pregunta retóricamente.— Mira tu polla, sacaste todo, estás cansado y sucio.
—Dejame en paz. Iré a limpiarme. — se remueve apenas regula su respiración y se siente con energía para ponerse de pie.
—Tambien te quiero cariño.
He Tian es un idiota enamorado y aunque Mo no lo sepa aún, lo tiene a sus pies y órdenes. Porque el Alpha está dispuesto a mover montañas por demostrarle su amor y aprecio a su pequeñín, por cuidar ese amor que está floreciendo.
Ambos se están volviendo adictos del otro. De las caricias, los besos, el cariño, su protección, manera de ser y aroma. Cayendo completamente por el otro, siempre por el otro.
«Fin del séptimo capítulo»
Palabras: 4,719.
Fecha de publicación: Viernes 19 de febrero del 2021.
Escritor: JaquiiAleWorld
Fandom: 19 Days
Au: Omegaverse
Historia: "Indeleble"
Nota del escritor:
Realmente iba a publicar hasta el día sábado, pero hubieron dos motivos que me inspiraron a adelantarme un poco. El primero es que me di cuenta que hoy es 19 de febrero= 19 DAYS xdxdxdxd, el segundo porque me siento feliz de tener en borradores la historia un tanto adelantada.
Esta semana he tenido y todavía tengo varios exámenes, Exposiciones y tareas xd pero aquí estoy actualizando en mi tiempito libre que es la noche jaja, mañana tengo que presentar un examen de inglés oral y otro de razonamiento Analítico ️💧👄💧 ️ y luego el sábado otro examen más.
Fuera de esto, me alegra y divierte mucho escribir está historia y traerse las. Los comentarios motivan mucho más de lo que creen. Al menos se que es leída y que les gusta tanto como a mí xd.
Todavía no se con exactitud cuántos capítulos tendrá este fic, sólo se que serán más de quince de momento. Nos vemos la próxima actualización~
