Emily estaba un poco nerviosa por la misión que tenía por delante, pero sabía que era de gran importancia para poder mejorar la situación actual entre el Cielo y el Infierno, además de cumplir la promesa que le hizo a Angel.

Habían pasado ya 15 días desde la llegada del chico y, a lo largo de ese tiempo habían ocurrido varias cosas.

Molly le explicó sobre el tema de los recuerdos de su hermano y su teoría sobre las vidas pasadas, incluso le mostraron el dibujo que Angel había hecho sobre la persona de quien estaba enamorado y, cuando la Serafín pudo hablar con él sin la presencia de su melliza, le prometió que averiguaría sobre cómo estaba su amado y que le haría saber que él se encontraba en el Cielo para que se apresurara a subir para reencontrarse, lo cual hizo sentir bastante esperanzado a Angel.

Durante la primera semana, Emily se encargó de ayudar al pecador redimido a adaptarse, de mostrarle lo más posible de la ciudad y, sobre todo, había intentado hablar con Sera sobre la situación de la araña y todo el tema del exterminio que le había llevado ahí.

Sin embargo, la mayor siempre evadía el tema diciendo que había deberes por cumplir, cosa que tenía a Emily bastante molesta. No fue sino hasta unos días después que, finalmente, ella estuvo lista para hacerse escuchar de una vez por todas.

Ese día la encontró en su sala de conferencias hablando con Lute, así que la joven Serafín se sintió realmente afortunada de no tener que hablar con cada una por separado.

—Ya que ambas están aquí, espero que no me nieguen las respuestas que quiero —Demandó, haciendo que la mirada de las otras dos mujeres se dirigiera hacia ella.

—Ahora no es posible, estamos hablando sobre temas de seguridad para el reino —Sera parecía algo angustiada y eso llamó fuertemente la atención de Emily.

— ¿Entonces cuándo será el momento? Tenemos una conversación pendiente y mientras más pronto resolvamos esto, será mejor —Insistió la joven.

Ante la incómoda atmósfera, Lute pensó que debía retirarse.

—Altezas, creo que será mejor que me vaya para que conversen sobre sus asuntos pendientes.

—No, quédate, por favor —Pidió Emily—, lo que tengo que decir, deben escucharlo las dos.

Lute se quedó en su sitio cruzándose de brazos (aunque uno de ellos en realidad era una prótesis hecha de oro celestial).

—Bien, te escuchamos —Le dijo Sera a su hermana menor, quien se puso muy firme en ese momento para tratar de mostrar seriedad.

—Quiero que me expliquen por qué se realizó otra exterminación en el Infierno —Espetó la joven—. Cuando Sir Pentious ascendió, se acordó que no se harían más purgas debido a que el Infierno está lleno de almas con potencial de ser redimidas… Y la llegada de Angel ahora nos lo ha confirmado por segunda ocasión.

Lute frunció ligeramente el ceño al escuchar aquello, Sera, por su lado, miró a Emily con cierto pesar.

—Todo esto ha sido un error —Le explicó, colocando sus manos en los hombros de ella— Él estuvo en el lugar incorrecto en el momento incorrecto.

— ¿Qué? ¿A qué te refieres? —Emily la miró bastante desconcertada, pero esta vez fue Lute quien le explicó todo.

—El hotel de la hija de Lucifer no era un objetivo, todos los pecadores que se encontraban dentro durante el exterminio no estaban en la mira de los exorcistas.

— ¿Y de verdad nunca pensaron que alguna de las personas que viven en el hotel podía estar afuera en el momento que bajaran a hacer tal masacre? —Cuestionó una muy seria Emily— ¡Eso fue justo lo que pasó con Angel Dust! ¡Estaba fuera del hotel junto con otro pecador y todo acabó bastante mal para ellos por esta decisión tan despiadada que tomaron!

—Eso sólo fue mala suerte —Masculló Lute, encogiéndose de hombros. Ciertamente no le importaba en absoluto si cualquiera que fuese un pecador era asesinado, incluso si Angel ahora estaba en el Cielo, para ella siempre sería el mismo demonio repugnante y despreciable, así que no sentía ni un poco de pena por su situación.

Pensó que, si por ella fuera, "limpiaría" todo el Infierno de esos "desperdicios de seres humanos" hasta que no quedara uno solo, pero no podía tomarse la libertad de expresar eso ante Sera y Emily, ya que incluso la delegada del Cielo no veía las exterminaciones de la forma en que Adán las vio alguna vez y como ella las veía.

—Pero eso no responde mi pregunta… —Recapituló la pequeña Serafín, con cierta inquietud en sus palabras— ¿Por qué hacer esto? ¿Por qué volver a esa misma barbaridad que al final no nos trajo nada bueno?

Sera dudó un poco sobre si debía dejarle conocer la verdad, pero sabía cómo era Emily y que no descansaría hasta obtener respuestas satisfactorias para sus dudas.

—Nos dimos cuenta de que hay un poder muy oscuro incrementando su fuerza en el Infierno, la exterminación se llevó a cabo para mermar el número de almas que están alimentando ese misterioso poder antes de que se convierta en un peligro para los habitantes del Cielo.

La joven Serafín abrió sus ojos, bastante sorprendida y sin saber qué decir, entonces Sera prosiguió con la explicación.

—Se decidió hacerlo de imprevisto para que, quien sea que estuviera detrás de esa amenaza, no pudiera prevenirse… Debido a que los habitantes del Infierno saben cómo asesinar a nuestros exorcistas, no podíamos arriesgarnos… Ahora que esa información se conoce y con esa oscuridad en aumento, puede incentivar a una rebelión como nunca se ha visto y amenazar el orden de nuestro mundo tal y como lo conocemos…

— ¡P-Pero…! ¿¡Subyugar a los pecadores mediante el miedo es el camino correcto!? ¿¡Cómo van a querer redimirse si les hacemos ver el Cielo como un sinónimo de temor y opresión!? ¡Debe haber otra manera que no implique masacrar a más de esas almas!

—El Infierno es tierra de nadie, Alteza —Respondió Lute—, si nadie pone orden ahí, es deber de nosotros hacer lo necesario para solucionar esos problemas y proteger a nuestra gente, es en ellos en quienes debe pensar.

— ¡Las almas redimidas son parte de nuestra gente! Y para mí, cualquier alma que quiera mejorar, también lo es, así que estoy pensando en todos y cada uno de ellos, los habitantes del Cielo y aquellos que eventualmente llegarán aquí —Alegó Emily, frunciendo el ceño—. Por eso me rehúso a aceptar esas exterminaciones como la única solución, no podemos extinguir almas humanas al por mayor, cuando ni siquiera sabemos de dónde proviene ese poder maligno que crece en el Infierno.

—Nada de esto estaría pasando si Lucifer se hiciera cargo de su error — Murmuró Sera—. Él fue quien creó el pecado, quien corrompió a esas almas… Pero es tan arrogante que es incapaz de reconocer que se equivocó y de tomar la responsabilidad del Infierno… Si él entendiera un poco sobre la importancia de mantener el orden, no estaríamos pasando por todo esto…

— ¿Por qué no hablas con él? ¡Explícale sobre las almas redimidas y esa oscuridad que está creciendo en el Infierno! —Emily la observó con ojos suplicantes, aunque Sera no se dejó convencer por ello.

—Hablar con Lucifer es inútil, no escuchó a nadie cuando era parte de nosotros, mucho menos lo hará después de siglos desterrado, ya te dije que es demasiado orgulloso para escuchar a alguien que no sea él mismo y sus irresponsables ideas.

— ¡Entonces déjame hablar con Charlie! ¡Ella tiene derecho a saber que su proyecto está funcionando y que sus amigos están aquí! Además, estoy segura de que me escuchará si le explico lo que está pasando y sé que querrá detenerlo porque eso también garantizará la seguridad de su gente.

—De ninguna manera, no vas a hablar con ella, después querrá poner sobre aviso a todos sus pecadores y no podremos acabar con este problema, el Cielo y el Infierno no volverán a tener contacto —Sentenció Sera.

— ¡Déjame buscar una solución! Déjame bajar a hablar con ella, entre las dos podemos encontrar la manera de arreglar todo esto y acabar de una vez por todas con la lucha entre el Cielo y el Infierno.

— ¡No vas a bajar a ese lugar! —Los ojos de Sera se pusieron resplandecientes, se le podía notar bastante alterada— ¿Y si esa demonio no es como tú piensas y te hiere en venganza por los exterminios? ¿Qué voy a hacer si algo malo te pasa?

—No tienes que preocuparte por mí, no soy una niña que necesite ser protegida —Emily se apartó y miró a Sera con determinación—. Déjame bajar para hablar con Charlie, si no consigo una solución para este problema, entonces los altos mandos pueden expulsarme del Cielo como a Lucifer.

—No tiene que arriesgar así su posición y su seguridad por almas que no vale la pena salvar —Le dijo Lute, intentando hacerla cambiar de opinión—. Deje que nosotras lo manejemos, Alteza. Por la memoria de Adán, déjeme cumplir con mi deber y exterminar el pecado para mantener segura a nuestra gente.

Emily se quedó en silencio un momento, pensando.

—Estoy de acuerdo con que nuestra gente debe ser protegida, pero… No hay necesidad de incentivar estas matanzas, estoy segura de que entre esas almas que habitan el Infierno hay quienes aún no se dan cuenta de que pueden mejorar, por eso no podemos hacer daño de forma aleatoria a personas que ya de por sí la pasan mal allá abajo… Pero si me dejas hablar con Charlie, estoy segura de que me ayudará a descubrir la fuente de ese poder maligno y podremos poner fin a este conflicto.

Sera ponderó al respecto, insegura, aunque encontraba cierta razón en las palabras de Emily, no podía imaginar las consecuencias que proceder de esa manera podía traer.

—Tal vez puedas comunicarte con ella en la embajada, así no tienes que ir a ese lugar tan hostil —Sugirió, pero Emily negó rechazando la idea.

—Quiero hacerlo en persona, para que Charlie pueda ver que no desconfío de ella ni de quienes la rodean, que no me siento en peligro hablando con ellos —Explicó—. Quiero ir a visitar el Hotel Hazbin, además de ella, hay otra persona a quien tengo que llevarle un mensaje importante.

— ¿A quién? ¿Acaso piensas hablar con Lucifer? —Cuestionó una notablemente preocupada Sera.

—No, necesito hablar con uno de los habitantes del hotel, un pecador, Angel mencionó su nombre cuando llegó, pero ya no lo recuerdo y él tampoco puede hacerlo por el proceso del olvido —La pequeña Serafín hizo aparecer una hoja en la cual había replicado el dibujo que los mellizos le enseñaron y se lo mostró a Sera—. Él, lo vimos brevemente en aquella audiencia donde Charlie nos habló de su proyecto. Necesito comprobar que sigue con vida y decirle que Angel se encuentra en el Cielo.

— ¿Y después qué va a pasar? ¿Lo invitará a subir como hicieron esa vez con la traidora y con la hija de Lucifer? —Inquirió Lute, intentando no sonar desagradada ante la idea de más pecadores caminando por la ciudad.

—Quiero motivarlo para que se redima pronto y pueda quedarse a vivir aquí con Angel —Declaró la menor—. Ellos están enamorados y fueron separados de una forma totalmente injusta y cruel por una mala decisión que se tomó aquí. Para enmendarlo, lo mejor que puedo hacer es ayudar a esa alma a ascender para que puedan reencontrarse.

Ante esa respuesta, Lute arrugó la cara en una mueca de reprobación y Sera se quedó bastante pensativa.

— ¿Y cómo sabes que él querrá redimirse si le dices la verdad? —Preguntó a la pequeña— ¿Qué nos garantiza que no se llenará de rencor contra el Cielo y eso lo lleve a convertirse en una amenaza?

—Angel y él se aman, estoy segura de que saber esto le dará esperanzas para mejorar y volver a verlo —Respondió Emily—. No te pido que me dejes traerlo conmigo a mi regreso, sólo que me des la oportunidad de decirle algo que seguramente necesita oír… Después, la decisión de mejorar o no será únicamente de él si de verdad quiere estar con la persona que ama.

—No lo sé, esto sigue sin agradarme… —Musitó Sera.

Emily la miró con esos mismos ojos peticionarios. No quería darse por vencida, deseaba hacer todo lo posible para que esas dos almas pudieran vivir el amor que compartían; también quería ayudar a mejorar la situación para los habitantes de ambos reinos, pero pensaba que no lo lograría si su hermana mayor no se lo autorizaba.

— ¡Veamos qué está pasando en el hotel! Comprobemos cómo están afrontando la pérdida de Angel y que no quieren venganza, así te convencerás de que Charlie y los suyos no son el enemigo y que decirles la verdad es lo correcto.

La mayor se mantuvo en silencio, aunque luego asintió dando su aprobación.

—Pero esta será la única vez, Emily —Reiteró antes de hacer aparecer una gran esfera luminosa frente a ellas.

Emily y Lute observaron expectantes, la pequeña Serafín deseaba con todas sus fuerzas que lo que se mostrara permitiera que Sera le dejara bajar; por otra parte, la líder de los exorcistas estaba intrigada sobre la situación de la Princesa del Infierno y sus cercanos, verlos sufrir le sonaba justo, después de todo, ellos habían sido los artífices tras el deceso de Adán y ella quería que lo pagaran con creces.

En la esfera apareció la imagen de Charlie, quien tenía una mirada triste a pesar de que sonreía levemente; estaba acompañada por Vaggie, quien se mantenía seria, tomándola de la mano para darle fuerzas. Frente a ellas se encontraban Cherri, Niffty y los demás huéspedes, los que aún no habían decidido irse, quienes observaban a la pareja, algunos atentos, otros no tan interesados, esperando escuchar lo que ellas querían decirles.

—Lamento el tiempo que estuvimos sin hacer nuestras actividades y el caos que se vivió en el hotel durante estos días… —Expresó Charlie— Como sabrán, Angel era, más que uno de nuestros huéspedes más conocidos, un gran amigo para nosotros y… Perderlo ha sido un golpe muy duro… P-Pero, no queremos que esta situación los desmotive para seguir adelante con su rehabilitación, Vaggie y yo continuaremos trabajando muy duro para poder cumplir nuestro objetivo y sé que… Quizá, en algún momento… Pueda hacer de este Infierno destruido un mejor lugar para que aquellos como ustedes que quieren cambiar, puedan vivir más tranquilos…

—Entonces… ¿Qué hay con el Cielo? ¿Nadie podrá ir jamás? —Preguntó una demonio de cabello aguamarina y Charlie desvió la mirada, sin saber qué responder.

—Si ellos mataron a Dust, aunque ya había cambiado, ¿significa que no hay sentido en seguir intentando esto? —Preguntó otro pecador, ante lo cual el resto se miraron las caras, dudosos.

—Claro que hay sentido —Rápidamente intervino Vaggie—. Quizá no contemos con el apoyo del Cielo, pero nosotras nos vamos a encargar de que estén a salvo, por eso es importante que se queden aquí…

—Así será más fácil protegerlos si hay… Otro incidente como el de ese día —Añadió Charlie— Aunque entenderé si eligen no seguir participando en el hotel después de lo de Angel…

—Yo me quedaré aquí, Charlie, Vaggie —Afirmó Cherri, bastante segura—. No podría irme y dejarlas solas, Angel creía en ustedes y yo estoy comprometida con ayudar a proteger este lugar que se volvió tan importante para él y para mí.

— ¡Nosotros también nos quedamos! —Exclamó Niffty— Alastor aún no regresa, ¡pero sé que lo hará pronto! Y Husk… Él también se quedará, ahora no puede decirlo por su cuenta, pero sé que él quiere quedarse.

Los demás demonios se tomaron su tiempo para reflexionar al respecto. Realmente no era como que tuvieran más opciones, en el hotel tenían un lugar seguro para estar y el inhóspito Infierno no tenía otros sitios que les dieran esa garantía, sobre todo ahora con la nueva amenaza del Cielo.

—No pierdo nada con quedarme —Dijo la misma demonio de cabello aguamarina de hacía un momento.

—También me quedo, quiero seguir trabajando aquí —Murmuró una demonio de cabello rosado y orejas de oso.

—El hotel es acogedor —Susurró un caníbal, ante lo cual otros pecadores le dieron la razón.

—Nos quedaremos —Respondieron todos al unísono, ante lo cual los ojos de Charlie se llenaron de lágrimas, estaba realmente conmovida.

—Muchas gracias, chicos… De verdad los amo a todos ustedes… Con todo mi corazón —Sollozó la joven y tanto Vaggie como Niffty y Cherri se acercaron a abrazarla.

Emily sonrió, bastante enternecida por la escena y Sera abrió los ojos con asombro, mientras que Lute sólo chasqueó la lengua.

Las tres siguieron observando, pues la rubia se alejó del grupo de demonios junto con su pareja para ir en dirección a otro lugar del hotel. Ambas chicas se detuvieron al llegar a una puerta, Charlie tocó con cautela, aunque se percató de que estaba entreabierta.

— ¿Husk? ¿Estás aquí? ¿Podemos pasar…? —Preguntó en voz baja, las bisagras de la puerta rechinaron al momento en que se asomó al oscuro cuarto, el cual la recibió con un abrumador olor a alcohol.

Cuando sus ojos se acostumbraron a la penumbra, finalmente pudo ver al gato demonio, quien se encontraba tumbado en la cama, de espaldas a la puerta.

—Creo que está dormido… —Susurró Vaggie, aunque Charlie se comenzó a acercar silenciosamente a donde él estaba, siendo cuidadosa de no tropezar con las botellas que estaban regadas en el suelo.

Una vez parada a un lado de la cama, observó los ojos amarillos de Husk brillar en la oscuridad, mirándola de reojo, como preguntándole qué quería.

—Oh… Discúlpame, quería asegurarme de que todo estaba bien… —Le dijo, apartando la vista— ¿Cómo te sientes?

—Hundido en la mierda —Contestó él, volviendo a mirar hacia otro punto de la habitación.

—Lo lamento mucho… —Charlie se tomó su tiempo para pensar en cómo continuar esa conversación para llegar al punto que quería— En estos momentos, las cosas están… Difíciles por aquí y yo quisiera… Nosotras quisiéramos hacerte saber que… Este hotel siempre será tu hogar y pase lo que pase, vamos a seguir adelante con todo esto… Incluso si dejamos de lado la idea de… Ir al Cielo…

—El Cielo… —Murmuró Husk— El Cielo es una puta mentira… Porque Angel nunca pudo entrar ahí…

Charlie frotó sus manos entre sí nerviosamente, no sabía qué decir, así que trató de cambiar el tema.

— ¿Sabes? Estábamos pensando que quizá… Te haría bien salir de la habitación y, no sé, tomar un poco de aire y comer algo… Además, tenemos que revisar cómo va tu ala, si se está curando adecuadamente…

—Paso… Y, si no es molestia, preferiría que me dejen solo —Husk se encogió de hombros, estaba demasiado ebrio e irritado como para platicar.

—Husk… Ya sé que estás muy triste por lo que pasó, yo te entiendo, pero no puedes destruirte a ti mismo de esta manera… Por favor… Te lo suplico, déjanos ayudarte…

El gato demonio soltó un hondo suspiro, sabía que las intenciones de Charlie eran buenas, pero no se sentía de humor como para hablar al respecto, lo único que quería era estar a solas y que esa oscuridad que lo rodeaba, se lo tragara de una vez por todas.

—Ninguno de ustedes puede entender cómo me siento —Replicó finalmente—. No estoy triste, estoy muy enojado… Fui yo quien le propuso a Angel salir ese día, fui yo quien no lo protegió y fui yo quien no pudo salvarlo y lo dejó morir… Así que no, tú no me entiendes, Charlie…

La rubia se entristeció bastante al escuchar aquello, así que Vaggie se puso un poco más seria de lo normal.

—Escucha, Husk, de nada sirve que te culpes a ti mismo, ni que sigas en este ciclo de autodestrucción. Nadie tenía manera de saber lo que iba a pasar… Y aunque no podamos cambiar cómo se dieron las cosas, podemos estar unidos para enfrentar la situación… Y cuando estés listo para salir de aquí, todos nosotros te estaremos esperando…

Husk no contestó, sólo cerró sus ojos y volvió a respirar profundo. No sabía cómo sentirse con eso, así que prefirió guardar silencio.

Ante eso, Vaggie puso su mano en el hombro de la angustiada Princesa para luego indicarle en silencio que salieran. Cuando ambas se retiraron cerrando tras de sí la puerta, Husk se rodó para mirar al techo de la habitación y luego tomar una botella nueva y abrirla; comenzó a beber sintiendo que no le quedaba voluntad alguna para continuar, sabiendo que nunca podría ahogar ese dolor que sentía en el alcohol, pero sin saber qué más hacer para ignorarlo.

En el rostro de Emily se dibujó una expresión bastante triste y puso una de sus manos sobre la esfera.

—Haré que te reúnas con Angel tan pronto como pueda, todo va a mejorar… —Murmuró y el objeto volvió a ser totalmente blanco, para luego desvanecerse.

— ¿Cómo va a poder ascender alguien así? Es un alcohólico y de su boca no salen más que puras blasfemias —Señaló Lute empuñando ambas manos.

—Aún me preocupa cómo se puedan desenvolver los hechos si bajas a ese lugar… —Sera soltó un suspiro y luego miró a Emily, quién aún permanecía bastante decidida.

—No te preocupes, estaré bien —La pequeña Serafín tomó las manos de su hermana mayor y le dio una tranquilizadora sonrisa—. Necesito que confíes en mí, Sera, déjame intentar arreglar las cosas, averiguaré lo que necesitamos saber y ayudaré a las almas redimidas y a las que quieren redimirse… Si no lo consigo, asumiré las consecuencias.

Sera acarició la cabeza de Emily, inquieta, aunque finalmente cedió a su petición.

—Está bien… Ve, pero sé muy cuidadosa y no demores mucho en volver.

— ¡Gracias! Sabía que lo entenderías, prometo que haré mi mejor esfuerzo.

Lute, que no estaba nada contenta con la resolución de esa conversación, trató de no poner los ojos en blanco, aunque su expresión no podía ocultar lo que sentía en realidad. Emily entonces se acercó donde ella y le tomó de las dos manos, acción que hizo que la exorcista se sonrojara ligeramente, ya que la tomó desprevenida.

—Yo sé que eres un alma muy noble, Lute, por algo estás aquí en el Cielo… Y sé que encontrarás otra forma para seguir cumpliendo tu misión de proteger a nuestra gente —Dicho eso, le sonrió dulcemente, haciendo que el sonrojo de la contraria creciera y desviara ligeramente la mirada con algo de vergüenza.

Fue a partir de ese día que Emily puso su plan en marcha, no le comentó nada a Angel ya que no quería que se creara expectativas sobre el resultado de su visita al Infierno, simplemente se limitó a prepararse para lo que viniera.

Fue así como, de vuelta al quinceavo día de la llegada de Angel al Cielo, Emily se llenó de valor y, al llegar la hora indicada por Sera, abrió un portal que la llevó al lugar al que quería ir: Finalmente se encontraba frente a la puerta principal del Hotel Hazbin.

Sacudió ligeramente la falda de su vestido con sus manos para estar presentable y respiró profundo; después, lista para cumplir con la encomienda que la tenía ahí, tocó la puerta y esperó a que alguien saliera a recibirla, deseando con todas sus fuerzas que esa visita saliera bien.


✧༺ ༻∞ MISTERIOS DE LA TIERRA, EL CIELO Y EL INFIERNO∞༺ ༻✧

¡Bienvenidos a esta nueva sección!

Para inaugurarla, les traigo el dato de que, siguiendo el hilo del fic, luego de la batalla en la que Adán murió y Lute perdió el brazo, ella recibió una prótesis hecha del mismo material que su espada (que, según yo, no es acero, sino oro al ser ella la segunda al mando). Los integrantes de la guardia del Cielo se mantienen expectantes sobre si su brazo se va a regenerar al haber sido arrancado por ella misma o si permanecerá de esa forma, en lo que a ella respecta, esa "herida de batalla" le recuerda constantemente a un nuevo propósito que se ha autoimpuesto, aunque es algo que guarda para sí misma.

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