Nada de Crepúsculo me pertenece, la historia es de Sthepenie Meyer y yo solo lo utilizo con fines de entretenimiento.
Summary: Secuela de pérdida en crepúsculo. Y de ese modo el león se casó con la oveja. ¡Qué oveja tan estúpida! ¡Qué león tan morboso y masoquista! ¿Qué hago resolviendo sus problemas?
Advertencia: Todos los personajes pertenecen a Meyer, excepto Hannah James, Danielle James y Charles.
Advertencia 2: Algunas frases originales del libro Amanecer aparecerán en la historia.
Parte XLII
Inspirado en Make you feel my love - Adele.
Antes de que Bella pudiera pronunciar alguna otra pregunta sobre nuestra visita a Seattle, le indique el camino que debíamos seguir para encontrar al abogado que llevaba muchos años ayudando a la familia Cullen, le evitaría un paseo por los barrios bajos, aunque más por ella, era por los pobres mortales que quizás terminarían frustrados por su belleza.
El Volvo se perfilo hacia la parte bonita de Seattle, los edificios sucedían unos sobre otros. La señora Cullen observaba con aprensión a medida que llegábamos a nuestro destino, quizás preguntándose los diferentes caminos o rutas que debía trazar para evitar contarle a Jacob una vez obtuviera esos documentos.
- Así que es un falsificador – menciono Bella rompiendo el silencio
-Correcto -dije observando el tráfico relativamente flojo en el sector que nos movilizábamos-. El señor J. hizo mis documentos en la anterior estadía.
Bella movió la cabeza de manera rápida, aun le costaba recordar alguna cosas que habían sucedido en su vida humana; llegamos a un centro comercial de las afueras de lo más corriente, anidado en lo alto de una colina con árboles y en un encantador vecindario familiar. La señora Cullen aparco en una plaza y observamos la discreta y elegante placa donde se leía: JASON SCOTT, ABOGADO.
La oficina que había dentro era beige con algunos toques en verde apio, apenas perceptibles y que no desentonaban. Había una pecera contra una pared, una insulsa y bonita recepcionista sentada detrás de un escritorio y a juzgar por el rostro de Bella, quizás podía oler a la chica que nos miraba con aprensión.
—Hola —nos saludó—. ¿Cómo puedo ayudarlas?
—Estoy aquí para ver al señor Scott -contesto Bella con una sonrisa
—¿Tiene cita? – volvió a preguntar la chica mirándose las uñas
—No, no exactamente -dijo Bella con paciencia.
La recepcionista puso una sonrisita de suficiencia.
—Entonces puede que tarde un rato. ¿Por qué no toma asiento mientras yo...?
— Bella Cullen, la cita es urgente -interrumpí antes que sugiriera otra cosa.
—¡April! —gritó una exigente voz masculina por el interfono—, Hazla pasar y que nadie interrumpa.
Ambas sonreímos, si no fuera porque el abogado ya tenía una avanzad edad, podría jurar que era un vampiro, ya que, había escuchado mi salida de tono con la chica. La recepcionista se puso en pie, revoloteando con las manos mientras encabezaba la marcha por un corto pasillo, ofreciéndonos una taza de café o de té o lo que quisiera.
—Aquí es —dijo cuando nos condujo hacia la puerta de una oficina que mostraba poderío en todo, desde su pesado escritorio de madera hasta su pared llena de títulos.
—Cierra la puerta cuando salgas —ordenó una rasposa voz de tenor.
El abogado era bajito y calvo, probablemente en torno a los cincuenta y cinco, con una buena barriga. Llevaba una corbata de seda roja, una camisa de rayas azules y blancas y un blazer de color azul marino colgaba del respaldo del sillón. Estaba temblando y tan blanco que rozaba el tono enfermizo de la pasta, y el sudor le goteaba de la frente. J se recuperó un poco y se alzó presuroso de su asiento. Le ofreció la mano a través de la mesa a Bella, a mí solo me dedico un rápido vistazo.
—Señora Cullen, qué maravilla verla – tercio el abogado una vez Bella hubo tomado su mano.
De nuevo me dio una vistazo, preguntándose si no era demasiado temeraria para andar con gente como los Cullen, porque, de solo verlos, quizás algunos buscarían la forma de evadir el peligro.
—Señor Jenks... ¿O prefiere usted que le llame Scott? – medio Bella. Él se estremeció de nuevo.
—Lo que usted desee, desde luego -dijo J, seguramente con el estrés a punto de fulminarlo.
—¿Qué tal si usted me llama Bella y yo J? -medio Bella apaciguando los ánimos.
—Como viejos amigos —acordó él, pasándose un pañuelo de seda por la frente. nos hizo el gesto de que tomáramos asiento y él lo hizo a su vez—. Debo preguntar, ¿finalmente tengo el placer de encontrarme con la encantadora esposa del señor Jasper?
Ahora entendía todo el protocolo y el encuentro casi infartante para el pobre hombre. Así que este hombre conocía a Jasper, no a Alice. Lo conocía y parecía temerlo también.
—En realidad, soy su cuñada – menciono Bella utilizando las armas de Edward para deslumbrar a la personas.
Frunció los labios, como si estuviera buscando información de un modo tan desesperado. En realidad, quería ayudar, pero me vería tan sospechosa hablar sobre los documentos de una vez, lo pondríamos sobre aviso, pensando quizás que Bella se quería escapar de esa familia tan rara a sus ojos.
—¿Confío en que el señor Jasper goza de buena salud? —preguntó J con cautela.
—Estoy segura de que es así. De hecho, en estos momentos está disfrutando de unas largas vacaciones – dijo Bella para no parecer tan raro el asunto.
Esto pareció aclarar parte de la confusión de J, que asintió como para sí mismo y tambaleó sobre la mesa con los dedos. Al menos un poco de color regreso a su cara. Nuevamente me observo de refilón, preguntándose que papel jugaba yo en esta situación.
—Estupendo, ¿Qué puedo hacer por usted? -pregunto el hombre un poco más sosegado.
—Papeles —dijo Bella observando mi rostro, como si esperara mi aprobación.
Asentí la cabeza discretamente. Bella iba por buen camino.
—Muy bien —replicó J, diligente—. ¿Hablamos de certificados de nacimiento, de muerte, permisos de conducir, pasaportes, tarjetas de la seguridad social...?
- Todos, excepto un certificado de muerte –medie por Bella- Los mismos que realizo para mí.
Bella debía estar pasando una gran angustia. No era para menos, todo lo que habían construido se estaba desvaneciendo frente a sus ojos, no tenían escapatoria y así debían creerlo para vencer a los Vulturis. Había leído varias veces este momento y deseaba haber estado a su lado en este momento agónico, al igual que deseaba contarle que tenían salvación, pero sabía que no podía hablar sobre ello.
Solo me limite a tomar su mano más cercana, con una pequeña sonrisa le di ánimos, Bella era capaz de cosas extraordinarias, solo debía creer en ella un poco más, por eso Alice le había dejado esta pista, ella más que nadie debía creer en sí misma. Era una suerte que fuera una muda mental, así Edward no sabría de esta pequeña salida y menos me interrogaría sobre esos papeles que surgirían de este intercambio en la oficina de J. Jenks.
Finalmente, el asunto termino sucediendo como en el libro, el abogado cada vez más sospechoso de una posible lucha interna dentro de la familia Cullen, al igual que una invitación a cenar para la entrega acordada. Después de un abono y un apretón de manos, Bella y yo salimos de esa oficina de abogados; la señora Cullen iba preocupada por lo que acaba de ocurrir, tenía pensamientos pesimistas la igual que el mártir de Edward Cullen.
- ¿Crees que he realizado lo correcto? -pregunto de nuevo Bella mientras subíamos al auto.
- Es lo mejor que has realizado – Conteste poniendo el cinturón en su sitio correcto-. Si quieres puedo ayudarles a escapar… mientras ocurre… ya sabes…
Mi voz tembló un poco y voltee mi mirada hacía el paisaje que estaba comenzando a pasar vertiginosamente por la ventana del auto. Bella al igual que los Cullen, no entendían que los humanos no estábamos acostumbrados a las grandes velocidades.
- Espero que ninguno sufra -dejo caer Bella mientras dirigía el auto a una zona comercial de la ciudad.
-Quisiera decir lo que ocurrirá -mencione dejando escapar otro suspiro-. Pero no puedo, Alice lo prohibió. Solo puedo confiarte que nadie sufrirá dolor.
-Supongo que Alec nos incapacitara para no huir -musito Bella mordisqueando sus labios-. Entonces tendremos que ir por los más fuertes de la guardia.
Momentos después nos encontrábamos entre los comercios de Seattle buscando los regalos para la navidad que sería dentro de poco; los transeúntes se detenían a mirar a Bella, si era una mujer bastante extraña que en vida humana no le gustaba llamar la atención, pero ahora de manera inevitable cosechaba atención ahí donde fuera, aunque fuera un poco irritante para la vampira, me parecía gracioso cuando ganabas aquello que habías odiado toda tu vida.
Nuestros pies terminaron dentro de un almacén de antigüedades, en él había bastantes estantes llenos de objetos curiosos tanto antiguos como nuevos, paseamos entre los estantes ante la atenta mirada del dependiente que no parecía tenar más de cincuenta tantos años, parecían aquellas caricaturas que buscas en internet, un tanto calvo y con los lentes a mitad de nariz.
- ¿Buscan algo en particular? -pregunto el dependiente dejando de lado el libro que hasta hace unos momentos tenía en las manos
- Un guardapelo -mencione señalando con la cabeza a Bella que no sabía dónde comenzar
-Sígame por aquí – dijo el señor encabezando el camino entre los estantes.
Mientras Bella seguía al dueño del almacén, me dedique a mirar diferentes objetos con el fin de conseguir algunos recuerdos para los Cullen, Charlie y algunos lobos cuando ya no estuviera entre ellos. Encontré un diario de terciopelo rojo que tenía una incrustaciones de plata en los esquenas, al igual que en el lomo y en la portada estaba una flor de plata con una piedra de color rubí, se veía como un libro antiguo y al abrirlo su olor particular así lo confirmaba. Decidí llevármelo, le daría un buen uso en los pocos días que me quedaba en el planeta de fantasía.
Tome algunos otros objetos en el camino pensando en aquellos que habían significado algo en este estadía; sin embargo, no sabía que darle al señor Cullen, muchas veces lo había amenazado con una falda escocesa, pero éramos realistas, estaba casi segura de que nunca la usaría. Así Jasper y Emmett se confabularán para que aquello sucediese. Repase por la sesión de cuentas y dijes para mirar si quizás algún objeto parecido podría reemplazarle.
Tras unos segundos lo vi, era un dije no muy grande y que podría pasar como una cuenta, era un kilt escoces tallado en lo que parecía ser de plata, tenía unos tablones casi del mismo tamaño y tenía un cinturón, al igual que el infaltable y un sporran muy gracioso, tenía parecido al bolso de un mujer, por lo cual, decidí que era el regalo perfecto para Edward y escogí uno en forma de corazón para Bella.
- ¿Has encontrado algo? – pregunto el dependiente pegándome un susto por lo silencioso de sus pasos
- Si, por favor cargue todo a esta tarjeta -conteste pasando los regalos aprovechando que Bella no estaba a la vista.
Cuando el día estaba llegando a su fin, el coche aparco en la entrada de la casa de Charlie. Todo estaba apacible, excepto por Jacob y Renesmeé que esperaban la llegada de Bella para partir de nuevo a la casa de los Cullen, antes de salir del auto ambas intercambiamos una mirada de comprensión, no sabía cuándo volveríamos a vernos y si estaba invitada al encuentro entre ella y el abogado.
- Tienes una cara terrible Bells -menciono Jacob soltando a su objeto de imprimación que corría a los brazos de su madre.
- Te lo contare en un futuro -contesto Bella a su amigo-. Por lo pronto me iré a despedir de Charlie.
Tanto hija como madre nos dieron la espalda y se adentraron en la casa para despedirse del jefe Swan. Solté un suspiro de resignación y lancé una mirada al cielo, estaba anocheciendo muy pronto, lo cual, indicaba que los días se iban acortando en Forks, así como mi estadía entre todos estos personajes que mi cabeza había creado para evitar la realidad del mundo que me esperaba al despertar.
- ¿Podemos hablar? -inquirió Jacob haciendo que mi atención se concentrara en él.
Solo asentí en silencio y me senté en los escalones que conducían a la entrada.
- Veo que no has utilizado mucho el coche -musito Jacob sin saber cómo abordar lo que sea que estuviera pensando reclamar esta vez
- No tengo muchos lugares a donde ir -repuse subiendo mis hombros de forma despreocupada
- Lo siento -menciono esta vez tomando mi mano y entrelazando mis dedos como una forma de llamar mi atención-. Me exalte el otro día, sé que me he comportado como un bruto contigo muchas veces y no puedo evitar esta rabia de saber que pude tomar otras decisiones.
Solté un suspiro. Antes de marcharme debía tener una última conversación con Jacob, los lazos que lo unían a mi cada vez estaban más rotos, quizás en parte porque mi vida está languideciendo o porque tenía los minutos contados para decir adiós, así que lo mejor era irme con la conciencia tranquila.
- Te expliqué el por qué -le recordé con un tono cansado-. Ahora eres feliz con Nessie, así que de uno u otro modo este iba ser tu final.
- Ahora entiendo todos esos rollos psicópatas que me has contado desde hace mucho tiempo -repuso Jacob con un tono serio-. Por ahora, quiero verte feliz y si ese chico te está esperando, solo ve tras él.
Ahora lancé un risita. A pesar de nuestra pelea y mal humor que había estado rumiando Jacob en los últimos días, no podíamos estar serios tanto tiempo el uno con el otro, era una situación inexplicable, pero desde que lo conocí era como esa parte que podía actuar de forma desinhibida, esa mujer que había sido en mi adolescencia y que quiso comerse el mundo de un bocado en compañía de Ronald. Quizás el hombre lobo me lo recordaba.
- Bueno -dijo Jacob levantándose de las escaleras y estirando su cuerpo-. Hoy es mi turno.
- Solo no te asustes si grito en mitad de la noche -mencione recordando mis pesadillas de los ultimo días.
- En ese caso -menciono Jacob descendiendo su cabeza para mirarme fijamente-. Creo que tendré que darte algo para pensar.
Nuevamente sin que lo sospechara, me robo un beso y con un paso acelerado se perdió dentro de la casa de Charlie donde no podía reclamar su atrevimiento.
Hola de nuevo... ¿todavía siguen por aquí?
Como lo prometido es deuda, he vuelto para culminar con esta historia y como lo explique anteriormente, perdí totalmente las ganas de continuar con este fic; pero al releer nuevamente he decidido que al final no son muchos los capitulo que faltan por concluir, en realidad le doy entre tres o cuatro capítulos para conocer el desenlace de la historia de Hannah, así como los capítulos extra que prometí de su "vida real".
al igual, mencione que hace mucho escribí su final, de modo que, me puse a buscar entre mis escritos a mano que aun guardo por ahí y casi me infarto pensando que los había botado a la basura. Gracias al cielo no ocurrió esa desgracia, aunque si me di cuenta que bote un capitulo de antes del final, lo bueno de mi memoria es que recuerdo de que iba y lo reescribiré nuevamente, así como ideas que no había pensado antes para esta historia, siendo inspiradas por los sueños que ha tenido la protagonista.
Cuéntame Qué te pareció el capitulo?
;) Hasta una próxima oportunidad.
