Nada de Crepúsculo me pertenece, la historia es de Sthepenie Meyer y yo solo lo utilizo con fines de entretenimiento.

Summary: Secuela de pérdida en crepúsculo. Y de ese modo el león se casó con la oveja. ¡Qué oveja tan estúpida! ¡Qué león tan morboso y masoquista! ¿Qué hago resolviendo sus problemas?

Advertencia: Todos los personajes pertenecen a Meyer; excepto Hannah James, Danielle James, Charles Taylor y todos los personajes del universo de Hannah

Advertencia 2: Algunas frases originales del libro Amanecer aparecerán en la historia.


Parte XLVI

Inspirado en Love in the dark -Adele & Apocalypse -Cigarettes after sex

Esa sonrisa de medio lado, no auguraba nada bueno. Sus ojos casi inmóviles me observaban con expectación, como si tuviese que estar agradecida por las palabras que acaba de pronunciar; mientras tanto, el ritmo de mi corazón se aceleró como si en cualquier instante fuera a caer producto de un infarto fulminante.

Si los sueños recurrentes que había tenido en los últimos meses se cumplieran, aquí faltaban dos personas, Alec y Jane; estaba casi segura quien pedía piedad por mi alma había sido Alec, así que no comprendía que papel estaba jugando Charles en esta parte de la historia, anteriormente fue la victima de las circunstancias y ahora parecería ser una herramienta de los verdugos.

- Al parecer no te alegras de verme -menciono Charles rompiendo el silencio del lugar-. Escucho tu corazón latir apresurado, de modo, que no soy del todo indiferente.

Era como estar escuchando a Jacob en sus primeras etapas de esta historia, un chico descarado y con ganas de iniciar una relación que no tendría ningún futuro.

- ¿Cómo…tu? -alcance a preguntar, otro movimiento hizo que Charles pusiera sus manos frías en mis brazos.

-Es una larga historia -contesto a mi pregunta a medio formular-. Ellos prometieron que mi tía estaría bien, si yo te transformaba en un ser de la noche.

Cerré los ojos con pesimismo, Caroline para estas alturas ni siquiera debía estar viva o quizás los Vulturis ahora se encargaban de mantener rehenes o quizás fuera un postre muy tardío.

- ¿Cómo dieron contigo? -proseguí en mi interrogatorio-. Fueron… ¿Los Vulturis?

- ¿Cómo sabes acerca de ellos? -cuestiono Charles con un tono brusco y apretando levemente mis brazos-. Ellos prometieron que no te harían daño si te unías a nosotros.

Observe su cambio de humor, parecía como si estuviera representado a todos los personajes masculinos de esta historia, solo esperaba que Paul y su malgenio no apareciera.

- No creo en su palabra -conteste con un tono serio-. Ellos no me cuidaran y si estas con alguno de ellos, quizás sobrevivas. Solo soy un daño colateral para herir a los Cullen.

- ¿Todavía están vivos? -pregunto asombrado Charles-. Ella dijo que hoy sería su fin.

¿Ella? Quien era ese personaje que estaba manejado la vida de Charles como si fuera un títere y que le permitiría, según lo que escuchaba, que yo sobreviviera a la excursión de aniquilamiento por parte de los italianos. ¿Sería Chelsea?

-Antes de que hagas lo que prometieron los Vulturis -corte para no desviar la historia-. Necesito saber que ocurrió. Lo último que recuerdo fue quedar de encontrarnos para las vacaciones del verano…

-A las que nunca llegaste -interrumpió Charles con un tono hosco-. Prometiste estar ahí y no apareciste, llame a tu celular, a la casa de los Cullen y a la jefatura de policía de este pueblo, nadie sabía nada de ti, desapareciste Hannah.

Solo moví la cabeza en señal de afirmación.

- Un día apareció ese chico llamado Edward – relato Charles soltando mis brazos-. Era de noche y caminaba hacía mi casa, estaba esperándome para interrogarme acerca de ti, su aspecto era terrible, creía que estabas en Chicago conmigo, pero al igual que yo, no sabíamos dónde te encontrabas.

Ahora entendía como los Vulturis lo habían encontrado; el día que Edward estaba a punto de revelar su secreto a los humanos, era casi seguro que Aro vio nuestra historia en sus pensamientos, ellos debieron sentirse contrariados al no encontrarme como Victoria, así que utilizaron a Charles como una carta más en su retorcido juego

-Estuvo rondado el vecindario una semana, pensando que le había mentido -prosiguió Charles con su relato-. No lo volví a ver, hasta que en unas vacaciones en Italia me pareció verle con dos chicas, lo seguí hasta un edificio y no salió en varias horas, estaban con unos tipos rudos que luego volvieron por mí a mitad del año pasado.

En que asunto Charles se involucró por mi desaparición, era terrible como las historias de los libros pasados se entretejían para dar fin a mi historia, entonces mis sueños solo estaban avisándome que él se encontraba en peligro.

- Me llevaron cerca del Grant Park, ahí estaban dos gemelos -dijo Charles ahora apretando sus puños-. Ellos mencionaron que los Cullen habían roto un montón de reglas y estaban buscando nuevos miembros para ir por ellos, solo recuerdo que me mostraron a mi tía encerrada en su casa y maniatada, prometieron que no le pasaría nada si cumplía con sus órdenes… desde entonces no he vuelto a verla, no se me permite revelarle mi secreto, le han hecho creer que me he fugado con mi novia para nunca volver.

Unas cuantas lagrimas se escaparon de mis ojos…durante estas semanas me estaba preguntando la historia detrás de esta conversión y ahora me daba cuenta de que estaba siendo coaccionado para cumplir las órdenes de los vampiros y quizás nunca volvería a verla.

-He estado en este pueblo desde hace unos meses -retomó Charles observándome de nuevo con intensidad-. Te vi un par de veces con ese chico, así como con los Cullen. Entonces supe el por qué nunca regrésate a Chicago, estabas con ese chico Jacob… esa mañana lo confirmé cuando ambos amanecieron en la misma cama.

Lo sabía, sus ojos furiosos habían sido producto de una traición de mi parte, él aun pensaba que era esa Hannah que huía de un vampiro.

-Eso es algo complicado -mencione para apaciguar su ira-. Ha sido difícil estos meses, así que, si voy a ser el daño colateral, adelante…

- ¿Entonces estas enamorada de ese chico? -pregunto acerando su tono de voz

Negué con la cabeza, esa relación rara con Jacob algún día iba traerme problemas, hoy era es día en que el corazón roto del lobo se vengaría de todas las veces que sufrió rechazo.

- ¿Qué es lo complicado? -salto alejándose de mal humor-. Debes venir conmigo Hannah. Los Cullen van a morir, ellos así lo han decidido.

Una lagrima atravesó mi cara, yo sabía que eso no sucedería, ellos no iban a morir, iban a vivir quizás por muchos años más, era yo quien debía desaparecer de sus vidas, para que esto no volviera a repetirse ahora que mi mundo real iba sufrir muchos cambios. Negue con la cabeza ante el apremio de Charles, sabía que no iba a terminar viva, ellos arrasaban con los testigos, quienes seguramente ya estaban huyendo de la escena de un crimen que no se cometería.

-Ellos no van a morir -solté con un tono bajo-. Supongo que en cualquier momento estarán aquí, así que ahórrate todas esas palabras Charles. No sé, si la historia que me estas contando sea cierta. Quizás quisiste unirte a ellos por las promesas de alguna chica…

Su velocidad hizo que callara, tomo nuevamente mis brazos y esta vez puso un poco más de fuerza. Este no era mi novio que me esperaba para casarnos en unas semanas, era un ser producto de mi mente y sueños; tal como Eleazar lo había dicho, mi don era traer a flote los miedos más profundos de cada cual, este era el mío, que Charles no pudiera estar conmigo y la transformación de un ser que siempre tendría que esconderse de los ojos humanos para siempre.

Antes que el vampiro pudiera decir algo, se sintieron los pasos de algo que se acercaba con mucha rapidez, se aproximaba el fin de mi paso por el mundo de fantasía. Eran quizás los gemelos de la guardia de los Vulturis o de pronto la misteriosa chica que había convertido a Charles, solo esperaba que quien fuese, este chico que trajo mi mente en un momento de desesperación ante la persecución de James fuera feliz y no tuviera que mirar hacia atrás por lastima o desamor.

- Espero que seas feliz con esa persona -dije atrayendo su atención.

- Vine por ti -me contradijo-. No estoy con nadie.

Unas figuras negras emergieron en medio de la blancura del paisaje, se movían con gracia y ambos eran similares, además que aun tenían sus rostros entre el paso de la niñez a la pubertad. Quien los viese no pensarían que habían hecho cosas terribles y arrastraban tras sí una cantidad de sufrimiento, los gemelos de la guardia estaban aquí para cumplir su cometido.

- Gracias, querido -menciono Jane deteniéndose ante nosotros-. Hoy los Cullen han salido victoriosos, pero felices quizás no.

Su hermano observaba nuestras interacciones con aburrimiento, no se parecía en nada al querubín que suplicaba piedad por mi alma, no era ese chico que intercedía por mi ante sus amos, o quizás nunca fue él a quien vi en mis sueños, porque no era quien debía jugar este papel.

-Tenía ganas de conocerte -prosiguió Jane con un tono burlesco-. No me dejaron venir antes por ti, eres especial para Edward, lástima que hoy sea tu ultimo día con los Cullen.

-Lo sé -interrumpí a la vampira-. Se que tu amo me vio en los pensamientos de Edward y se también que no pueden dejar a nadie vivo que conozca su secreto. Lo conocía desde que llegue a este pueblo y algún día ustedes iban a encontrarme.

Alec me observo con su rostro ladeado, luego lanzó una mirada interrogante a su hermana. Quería acabar con este cometido de una vez por todas, estaban arriesgándose a que los Cullen descubrieran su as bajo la manga y el recuerdo que les dejarían por desafiar su poder ante los vampiros.

-Démonos prisa Jane -intervino Alec con un tono monocorde-. No tardaran en darse cuenta de que algo pasa, recuerda que tienen una vidente entre ellos.

- Me gusta jugar un poco -dijo Jane con un tono travieso-. Tienes razón hermano, no podemos ausentarnos, la guardia nos espera.

- Prometiste que no le harías daño -salto Charles, quien paso de sujetarme a ponerse delante mío-. Hannah viene con nosotros.

-No mantenemos rehenes -contradijo Jane pasando su mano por el rostro de Charles-. Lo siento querido, ella debe morir. Así lo ha decretado Aro.

Charles quiso abalanzarse sobre la vampira, pero se desplomo en el acto. Estaba segura de que Alec había adormecido al vampiro. Ambos hermanos intercambiaron miradas y luego sus ojos rojos, ahora si como los de mis sueños apuntaban a mí, este era el fin y nadie vendría a salvarme de la muerte segura tras el encuentro con estos vampiros poderosos.

-En fin, una lástima -pronuncio Jane fingiendo pesar-. Esto dolerá un poco y tu muerte será rápida.

Asentí, no sentí mis piernas moverse, seguramente Alec las había adormecido para que no saliera huyendo de mi destino y tampoco quería hacerlo. Por fin había encontrado la esquiva puerta para salir de este mundo, no era la manera más ortodoxa de hacerlo, pero debía morir.

Al principio solo percibí unas pequeñas punzadas atravesando mis piernas y luego ese dolor que se describió en el final agonizante de Bree, me traspaso todo el cuerpo. Sentí como si unas cuchillas muy finas estuvieran cortando por trozos cada parte de mí, quise resistirme y no gritar pidiendo misericordia por mi vida, pero finalmente el dolor me gano.

Los ojos rojos de Jane me miraban con furia, era ella quien había convertido a Charles, estaba casi segura y ojalá en verdad apreciara a este chico, quien había chocado conmigo en un aeropuerto y casi había muerto por ser utilizado como un cebo para atraerme hacia la muerte. En medio de mis gritos, la vida en este planeta de fantasía empezó a desfilar entre mis ojos: la camaradería con Bella y Edward, mi paso por la secundaria de Forks, Alice utilizándome como su maniquí personal, el amor unipersonal de Jacob antes de ser un metamorfo y una bebe, que ya no lo era.

-Solo acaba con esto -dije tratando de no llorar por la partida.

-Sera más divertido si la dejamos agonizando -dijo Jane con un tono divertido-. Me gustaría ver sus caras, pero debemos marcharnos. Tráelo Alec, será la última vez que le permitiré engañarme.

Otras punzadas hicieron que mi cuerpo se retorciera de dolor, ya no podía soportarlo, sentía como si mi piel estuviera desintegrándose y mis huesos licuándose en mi cuerpo, era indescriptible la forma en que Jane me torturaba con su mirada. Lo último que sentí por parte de Jane fue su mirada penetrante cerca mi corazón, antes de acabar sin sentido mirando el cielo blanco del cual pequeños copos de nieve descendían para calmar mi dolor.

-Lo siento -murmuro el querubín-. Pero debes morir.

No sentí nada cuando dieron golpes claves para dejarme desangrar en el suelo, Alec había cortado mi sentido, solo podía escuchar, hablar y ver; de modo, que vi a Jane acunando a Charles y dejando un beso en su frente antes de marcharse con su hermano. Era ella quien lo había transformado, así que quizás estaría en buenas manos.

Mi cuerpo se entumeció debido al suelo congelado por la nieve, no sentía dolor y quizás un poco de pesar por dejar a los Cullen de esta manera, pero este no era mi mundo, no podía permitir que Edward nuevamente me cerrara la puerta y evitará mi salida definitiva, no podía volver a este mundo, donde sería un arma arrojadiza hacia ellos por ser humana.

Después de lo que pareció una eternidad, escuche pasos corriendo en la nieve, eran muchos pies que se dirigían raudos por el camino, oía susurros frenéticos y también algunos deteniéndose y forzando a otros hacerlo. La sangre humana era escandalosa y los no vegetarianos podrían hacer de mi un festín.

Lo primero que interrumpió mi vista hacía el cielo, fueron los angustiados ojos de Edward. En algún momento quizás tomo mi cuerpo y lo alzo para salvarme, pero ya no había nada que salvar de mí. Unos lastimeros aullidos interrumpieron los sollozos sin lágrimas de los vampiros, estaban todos reunidos presenciando mi último aliento en esta historia.

-No vayas tras ellos -pedí con el poco aliento que tenía-. Eso es lo que quiere Cayo…

-Guarda silencio -pidió Edward con un tono agudo por el dolor-. Resiste Hannah.

-Ya no puedo hacerlo -dije tratando de sonreír-. Solo se feliz, hazlo por mí.

Unas manos frías acunaron mi rostro, sabía que en cualquier momento me iría. Todos estaban sufriendo, al menos Charlie no me vería morir, esperaba que le ahorraran los detalles escabrosos de mi muerte, los aullidos de los lobos se intensificaron a medida que el aliento se escapaba de mi cuerpo, quería descansar y ojalá Leah se acordara del favor que le pedí, no necesitaba nada más.

Con una última mirada al rostro descompuesto de Edward, mi vista se fue nublando hasta que el blanco y radiante día fue desapareciendo. Esto parecía como cuando te ibas a dormir, ya no era consciente de nada, era como un cumulo que se iba desapareciendo lentamente entre la oscuridad para nunca volver. Mi misión se había cumplido, ya nada me ataba a Edward y Bella, ellos serían felices para siempre. Mi historia en Crepúsculo había concluido.


Hola... Cómo están? Sigue alguien vivo y leyendo esta historia?

Espero que les haya gustado este capitulo. Estamos en la recta final de la historia y se acabo el paso de Hannah por Crepúsculo. Muchas gracias a los que aun continúan esperando y leyendo esta historia. Díganme que tal este desenlace, parecía imposible que esto se terminará, pero ya ven, hace rato salieron todas las peliculas de esta saga, fuimos a cine, nos emocionamos y decepcionamos con su historia, hasta ahora esta en Netflix.

Solo resta esperar la serie y conocer a los actores que encarnaran de nuevo estos personajes; pero al punto, el fic va acabando e infinitas gracias por todo el tiempo y la paciencia con esta historia.

;) Nos vemos... Hasta la próxima.