PovNanami:
No lo podía creer, las chicas habían permitido que Risa, saliera a distraer a la hija de esa delincuente. Con horror tuve que ver impotente como se iba para no regresar en todo lo que quedaba de la reunión.
¡Onee-sama!, ¡¿por qué permitimos eso?! _.
Nerviosa, levanté la voz sin querer a mi novia en cuanto no había nadie en la habitación. Paciente, ella me miró con compresión; sintiéndome mal.
Lo siento... _bajé la cabeza, suspirando me removí en mi lugar.
Nanami, ¿acaso se te olvidó todo lo que discutimos en la reunión? _preguntó con su voz angelical de siempre.
No, pero... _froté mi brazo, nerviosa. Todo lo que podía pensar era en mi amiga y compañera de "club". Una chica buena y responsable que se preocupaba por todos y que no escatimaba en ayudar. Y el pensar de que ahora puede estar a merced de esos criminales..., me revolvió el estómago.
Lo se, los sentimientos a flor de piel, ¿verdad? _.
Es que..., si nos ven tanto aquí como afuera, ¿qué les impediría...? _no pude terminar de decirlo.
Si nos quisieran hacer más daño del que nos hicieron, ya lo hubieran hecho _dijo tranquila.
Tomó mi barbilla, para que la mirara a los ojos. De seguro tenía los ojos cristalinos y las mejillas sonrojadas.
Asi que no sufras de más qué, Risa-san estará bien, es una chica fuerte y valiente _.
La abracé, hundiendo mi cara en sus pechos. Ella acariciaba mi cabeza de forma tranquilizadora.
Era verdad, ellos no eran simples criminales, quien quiera que sean; portaban títulos y tarjetas elegantes, y su crimen ya lo habían cometido; sólo lo estaban monitoreando como evolucionaba. Cómo si fuéramos ratas de laboratorio.
Ese pensamiento me enfermó.
Además, si sigues así haciendo puchero por tu querida amiga, me pondré celosa..._.
¿Eh? _.
Detuvo sus caricias para sostenerme con sus brazos; estremeciendome. Mi corazón se desboco al sentir su rodilla doblarse cerca de mi entrepierna.
«¡Ay, no!, la chica sucia no...»
Eto..., Onee-sama gracias, ya me siento mucho mejor _dije saliendo de su consuelo, dándole una radiante sonrisa; dando un paso o dos atrás.
¿Nos vamos? _pregunté, para sentir un fuerte apretón en mi muñeca; deteniendome en el lugar.
¿Por qué la prisa, Nanami?, no te sientes bien, necesites descansar un poco por todo el estrés que pasaste en la reunión _.
Tiró de mi brazo devuelta hacia ella; abrazándome fuerte.
Necesitas que te consientan _me susurró en la oreja erizandome la piel.
¡E-Espera un momento! _me removí en el lugar, inútilmente, esa mujer me doblaba en fuerza.
¡¡O-Onee-sama...!! _.
¡¡¡Itadakimasu~!!! _.
...
Con Rikka*
Amargo, después de que Risa-nee salió de la reunión, todo se sintió mal. La preocupación inherente de mi alma, picaba mi consciencia tras la despedida inoportuna de alguien tan querido para mi.
El no poder moverme o decir algo al respecto en su decisión me agobiaba; no me imaginaba el lugar de Miya-sama.
A pesar de ser una niña que la acompañaba, era desesperanzador saber las conexiones (y razones) que tenía dicha "cosita".
Mi primer pensamiento fue patear la puerta y salir tras ella; cuidandola en su camino. Pero la razón (y Sayuki) me detuvieron.
Desde que Risa-nee, había salido, estuve inquieta, intranquila. ¿Y como no?, escuchar una experiencia desgarradora como las de Shizuku y Eris-sama, me había puesto los pelos de punta; a todas de seguro.
Y saber qué, la hija de una de las causantes directa, está con mi adorada Risa-nee, es simplemente inquietante; más al saber que nos monitoreaban.
Por eso, en cuanto terminó la reunión, fui la primera en salir por esa puerta. Caminaba hacia los salones de primero hasta los de tercer grado; zancando los grandes pasillos. Mis nervios acumulados en mis músculos me hicieron recorrer todo el edificio por dentro; mi condición atlética me favoreció para hacerlo sin desmayar. Pero no la encontré.
«¡Rayos! Risa-nee..., sí algo te sucediera yo... nunca me lo perdonaria.»
Estaba caminando por uno de los pasillos que daba al exterior cuando unos brazos me rodearon por detrás.
¡Sayuki-san! _grité al sentir sus delgados brazos rodeandome fuerte por la cintura.
Me giré, manobreando entre sus brazos.
Te encontré, Rikka-san jejeje _con una adorable sonrisa salió de mi pecho.
Dios..., seguro que eres algo... _dije, pasando mi mano por sus largos mechones rosados. Desvié mi mirada, sintiéndome un poco culpable por no decir nada o despedirme, simplemente desapareciendo de la habitación.
Miré a los alrededores del pasillo, buscando posibles chismosas y a mi hermana. Aún había una que otra estudiante por los alrededores, por las actividades de club o clases extras.
¿Qué sucede, Rikka-san? _preguntó mirándome con esos enormes ojos rosas que tanto me gustan.
Nada, sólo busco a Risa-nee. Quiero saber cómo le fué.
Oh, sobre eso, no tienes que preocuparte, cuando te fuiste me quedé hablando con Miya-sama, discutiendo el asunto de la reunión por los jardines del exterior _.
Me soltó y se alizó las arrugas del uniforme, enderezando su moño también. Había pasado cerca unas de las hermanas que dictaban las clases, y la saludó cortésmente mientras se alejaba. La copié con un gesto silencioso mientras cruzaba de un pasillo a otro.
Y en eso qué, estábamos caminando alrededor de los matorrales de flores, la vimos con Miya-sama, pero aún estaba ocupada Risa-sama, así que no nos acercamos; además empezaba la última clase de la tarde _.
Suspiré, aliviada de saber que aún se encontraba por los terrenos de la escuela.
Bueno, entonces la llamaré para... _.
Ah, y una cosa más , me interrumpió con una fina sonrisa _Miya-sama, antes de despedirnos me dijo que iba a hablar con ella. Y me dijo algo como... "si las buscas e interrumpes, te iba a cortar eso que tanto miedo te da usar" _.
«Que idiota que soy, ¡¿cómo se me va a ocurrir qué, Miya-sama se iría tranquila a casa?! ¡Idiota, idiota!»
Menos mal que Sayuki, me detuvo antes de cualquier cosa.
Aparentemente no tengo que preocuparme por la seguridad de mi hermana. Al menos me quedo tranquila de que está bien, aunque sea una lastima no poder hablar con ella de inmediato.
Uh..., comprendo _dije, con el cuerpo endurecido y frío _¿V-Vamos saliendo, Sayuki-san?
¡Si! _respondió entusiasmada, agarrándome del brazo; ajena a la amenaza de amputación de su "mentora".
A veces no entiendo cómo es "adulta" para las cosas sexuales, y despistada para el doble sentido de las oraciones. Tal vez por el círculo social por el que se solía mover. Siendo criada mayormente por su abuela, y juntandose con muchachas de alta sociedad; su mente era limpia y sencilla, educada como una dama que era y tenía que ser.
...
PovNarrador:
La pequeña niña de cabello color lirio, salió contenta de su última clase. La maestra no dejó mucha tarea y no la empujaron al salir; definitivamente un ambiente diferente a su anterior escuela.
Las niñas de su edad la trataban bien, y las mayores aún mejor; mimandola en cuanto podían. Un ejemplo de eso fué el paseo que tuvo hoy con Risa-oneesama.
La chica fue extremadamente paciente y la había consentido; respondiendo a todas sus preguntas.
La hizo sentir culpable por todo lo que le hizo su madre y su equipo de laboratorio.
Su paso se hizo más lento por los pasillos y caminó con la cabeza gacha, tras meditarlo; antes no le importaba, antes no las conocía.
Al llegar a la enfermería, abrió la puerta sin tocar; era tarde y dudaba que hubiera una chica descansando.
A pesar quien siempre estaba dentro era su mamá, ella le recalcó, varias veces, que nunca entrara sin tocar.
Esas señoritas que apenas levantaban la voz, era poco probable que fueran ahí por algo más allá qué, de una cortadita en los dedos o un raspón en las rodillas; a lo sumo estarían durmiendo. Le parecía exagerado las advertencias de su madre para no entrar en un "momento inoportuno".
Le parecía curioso.
¿Qué tanto quería que no viera?
Mamá, estoy de vuelta _la miró con sus grandes y adorables ojos, obteniendo una sonrisa de la mujer, quien estaba detrás de su escritorio revisando unos papeles.
Koharu, ven ya nos vamos , la llamó con su mano subiendo y bajandola; cuando rodeó la mesa la subió a sus piernas _en un momento termino estos informes.
Y así, pasaron unos minutos de cómodo silencio, Koharu se recostó cómodamente contra el torso de su madre; pensando... Cuando agarro valor formuló la pregunta que rondaba su mente.
Mamá, ¿por qué les hicieron eso?, a las parejas del comité..., se nota que son buenas chicas _valiente, preguntó sin titubear, aunque le tembló un poco la voz.
Porque vimos una oportunidad única al chocarnos con esta escuela de señoritas, una que no se podía desperdiciar _dijo sin emoción, su voz era áspera, y de tono severo aunque no tuviera la intención.
Pero..., eso no es justo, son buenas, no le hicieron nada a nadie.
La vocecita de su hija la enternecio, rara vez se comportaba así, siempre tan madura e independiente..., copiando a su madre. Le pesó el corazón, y con ese sentimiento colocó una mano sobre el vientre de su niña, abrazando.
El mundo no es justo, hija. Hay que aprovechar las oportunidades que te da la vida, incluso si tienes que pasar por encima de otros. Además..., ¿quieres que se desperdicie el sacrificio de tu madre?, todos esos años...
La acercó más a su cuerpo, consolando por ese golpe duro.
No, no quiero... _bajó la mirada. El daño ya estaba hecho, y aunque pudiera retroceder en el tiempo..., no lo cambiaría. La única diferencia sería la culpa que sentiría.
Entiendo que te de lástima, en verdad te comprendo, hija... _. acarició su largo cabello blanco _Se fuerte mi niña...
El trabajo de esa "enfermera" era difícil, el camino que había tomado se alejaba de la moral, pero...terminaría lo que juntas habían empezado tiempo atrás.
...
El estudio*
PovRisa:
Era la tarde, la mayoría de las chicas se habían ido o se estaban yendo de las instalaciones; incluyendo a las del comité. Esas horas que me la pasé distrayendo al pequeño y lindo demonio, habían hecho perderme parte esencial de la junta y los futuros planes para nosotras; después consultaría con Miya.
Y hablando de ella...
Me encontraba abriendo la puerta del estudio, era una rutina que ella me esperara aquí, no al revés, siempre persiguiendo; nunca esperando, yo siempre la encontraba.
Estoy devuelta... _dije con una sonrisa, mientras ella se detenía de guardar sus cosas del descanso y limpiar la mesa; al parecer estuvo tomando algo mientras me esperaba; como de costumbre.
Me devolvió el gesto y esperó a que me acercara para hablar.
¿Cómo te fué? _preguntó con su temple tranquilo.
Bien, todo perfecto gracias a que es una niña madura; fue fácil de manejar al no comportarse como una de su edad.
¿Y?
No preguntó directamente sobre mi o las chicas , desvié mi mirada _pero si sobre nuestra relación y porqué estamos juntas; cuestionandome.
Escuché el suave sonido de su risa, mientras sus pasos se acercaban.
Si, fue un poco presuntuoso y tosco de su parte, aunque para su edad lo abarcó bastante bien.
¿Eh...? _la miré confundida, viendo como su expresión tomaba rasgos más maliciosos.
Estuve ahí _dijo con su mirada asertiva.
¿Q-Qué...? _mis ojos se abrieron mirandola anonadada.
Como tardabas tanto me sentí... inquieta, no ayudó saber la experiencia de nuestras sempais. Así que empecé a deambular por el edificio hasta llegar a los jardines.
T-T-Tú..., ¿escuchaste todo? _mi rostro empezó a sonrojarse. Y como respuesta cerró sus ojos y dejó salir una pequeña risa.
"Nuestro amor es un milagro que nació entre estas paredes..."
Me sonroje ante el recuerdo reciente en los jardines.
Me hiciste sonrojar, Risa... _contestó con fingida timidez.
Escuchó cuánto la amaba, porqué la quería, y como me sentía al principio de nuestra relación...
Dándole material extra para molestarme.
¡ERES UNA TONTA! _le dije pasándola de largo y dándole la espalda.
Se rió más fuerte que antes, pero ni la miré, seguí con los brazos cruzados mirando el atardecer que se filtraba por la ventana, ni siquiera me moví al escuchar sus pasos acercándose, y sentir sus brazos envolviendo mi cintura.
Iba a decir algo, contraatacar, pero el silencio de su parte y el tirón de mi cuerpo contra el suyo, le quitaron fuerzas a mi voz.
Miya... _dije en un susurro. Su barbilla descansó en mi hombro, teniendo nuestras caras peligrosamente cercas...
Fue realmente conmovedor verte hablar así de las dos, como tus ojos brillaban de emoción ante los recuerdos, y lo adorable que te veías al deprimirte por una suposición.
A pesar de que su tono era calmo se podía percibir la burla en sus palabras.
Eres una idiota , dije, ladeando mi cara hacia el otro extremo _¿qué es esto?abrazarme mientras te burlas de mí.., ¿es para que no te golpee? _dije con molestia, mientras ella sólo se reía suavemente.
Se llama estar indecisa... _respondió, sus dedos movieron un mechón de mi cabello, y me besó en el cuello; escuchándose un pequeño chasquido.
¡H-Hey!, ¿q-qué haces? _dije, sobresaltandome, ella ni se inmutó.
En ese momento me dieron unas enormes ganas de molestarte... , en el mismo lugar volvió a dar otro beso, pero esta vez sus labios permanecieron en el lugar un poco más, con pequeñas succiones en el parche de piel y besando la humedad _y también de amarte... _eso último lo jadeó.
«¡Oh, no!, e-ese tono...»
Sus manos se arrastraron por mi cintura, dejando una, peligrosamente, apoyada en mi pubis, estremeciendome. Me hacía la tonta mirando por la ventana delante nuestro; rígida.
¿Qué pasa, Risa? _preguntó cínicamente.
T-Tenemos que irnos a casa _ella tarareó en respuesta.
No hay nadie que nos apure, y yo quiero quedarme un rato más _su mano bajó de mi pubis hacia el centro de la pollera; sacándome más.
«¡Oh, no no no!»
Por más que no estuviera haciendo nada, sentí el cosquilleo viajar hacia el centro de mis piernas.
Espera, tú... _tomé su muñeca al percatarme que estaba haciendo más presión e iba a empezar a frotarlo.
Mou..., Risa que aburrida _me mordió el cuello, haciendo presión con sus dientes, provocando picor y dolor.
¡Hey!, ¡e-eso fue rudo! _me quejé, removiendome en mi lugar, tratando de girarme. Ella me retuvo, empujando con fuerza su mano en mi ingle, y encerrando mi espalda contra su cuerpo.
Sin esperarlo, su otra mano, por detrás se deslizó por debajo de la falda, tocando por encima de mi ropa interior mi centro. "maldita", gruñí mientras sentía como su otra su palma presionaba firme a mi miembro, haciéndome soltar un jadeo.
Era increíble la fuerza que tenía en ese delgado cuerpo. Siempre que quería me reducía debajo de ella.
Sólo quiero tomarte aquí, Risa _jadeó excitada en oreja _Es tu culpa por declarar tu amor por mí tan apasionadamente; hazte responsable.
Ronroneó en mi oreja, mientras con sus piernas incitaba a que abra más las mías.
¡E-E-Espera!, ¡¿de v-verdad?! _grité en el forcejeo.
Por detrás, sus dedos empezaron a masajear, de arriba a abajo sobre la tela. Apreté los dientes, resistiendo la sensación.
Relajate Risa... _suspiró en mi cuello, volviendo a dar pequeños picos a la piel sonrosada.
¿Cómo quieres...? _susurré, dejándome llevar por el hormigueo entre mis piernas.
Sus dedos de repente se metieron dentro de la tela, acariciando directamente mis suaves pliegues.
¡M-Miya! _dije, sintiendo mis rodillas temblar, provocando qué, apoye mis manos en el respaldo del sofá, sosteniendome. Su cuerpo se inclinó también, sobre el mío, sin detener el vaiven de sus dedos, mojandose más.
¿Enserio quieres irte a casa ahora? _preguntó cínica; haciendo presión en la entrada con sus yemas.
E-Eres una idiota... _respondí con los dientes apretados, dejándome llevar por sus caricias.
¿De verdad? _"preguntó", molesta giré mi rostro hacia ella.
¡Si eres...! _.
Me estremecí al sentir sus dos dedos penetrarme progresivamente, de forma inevitable gemí al sentirla masajear dentro. Pasó un tiempo desde que tuve relaciones ahí, estando terriblemente sensible.
Pronto, cuando comprobó que era seguro, empezó a embestirme duro con sus dedos.
"Miya, Miya, Miya", no podía callarme, avergonzada decía su nombre una y otra vez, jadeando.
Que linda te ves... , dijo besando mi cuello y detrás de mi oreja. _me dan ganas de... , la mano del frente se metió debajo de mi falda, agarrando la punta de mi miembro, frotando en un trayecto corto de arriba abajo _hacerte sentir increíble, mi adorable Risa.
Grité, nunca había sentido algo así. Sus dedos dentro de mi, embistiendo de manera continua, y su mano con un agarre firme frotándome ahí adelante. Era una sensación abrumadora, las corrientes entumecían mi mente, haciéndome perder la cordura.
Rayos..., M-Miya.
Mis piernas cedieron, me arrodillé encima del sillón, sosteniendo mi postura con mis brazos.
Yo... , exhalo, casi sin aliento. _¡se siente tan bien! _La escuché reír maliciosa detrás de mi. _¡Miya! _gemí cuándo sincronizó el movimiento de ambas manos; acelerando el ritmo.
Eso es, no te contengas , dijo mientras su pulgar se estiró hacia la punta, frotándolo con la yema _yo te sostendré _. Sentí como ajustaba su posición, y su mano detras de mi se detuvo por un momento, pronto me di cuenta que me estiraba más ahí abajo; había ingresado otro dedo.
No podía hablar, ni quejarme, llena, me sentía completamente llena, aguantando la morbosa presión en mi vientre del estiramiento, y el movimiento de su muñeca.
¡Ahh! _grité impotente. La fuerza me abandonaba en la cintura.
Guau..., se siente algo apretado aquí, un poco más de lo que recuerdo , innecesariamente me susurró , no te preocupes, no la descuidare otra vez, jejej _. Sacó hasta la punta los dedos, para meterlos de lleno. Moviendolos con fuerza, sincronizando una vez más ambas manos.
¡Miya, Miya! _.
Mi visión era borrosa, gotas calidas en mis mejillas. Apretaba con fuerza la mandíbula, mientras recibía sus caricias y aguantaba la vergüenza de sus burlas verbales.
¡Ya no p-puedo más, Miya! _gemí resistiendo el peso de mi cuerpo, el calor en mi vientre se estancaba y en cualquier momento se derramaría, y a la par la fuerza iba disminuyendo; mis manos temblaban contra el respaldo.
Vamos, házlo, estoy aquí _contestó emocionada, mientras trataba de hacer más precisos sus movimientos. Era sorprendente la coordinación y habilidad de sus dedos.
M-Miya, yo... _todo mi cuerpo se contrajo, mientras sentía esa deliciosa sensación me consumía al fin; contrayendo mi cuerpo. Cómo prometió, me sostuvo con fuerza mientras me derrumbaba ante el climax, evitando que me desplomara en el sofa. Su mano siguió sacudiendo mi miembro, metiéndolo dentro de la tela para que mi semilla se derramara alli.
Ahh...haa... _cuando por fin se disipó el aturdimiento de mi mente, me quejé , ¡¿c-como pudiste?! , con su ayuda me había recargado contra el sofá, apenas sentada, mis piernas aún no se recuperaban, temblaban sin poder detenerlas.
¿Qué? darte un maravilloso orgasmo _besó mi mejilla. Esa sonrisa satisfecha me estaba molestando.
¡No! ensuciar así mi ropa.
¿Eso? pero si tienes unas de repuesto ¿no? , dijo sonriendo _además ibas a derramarlo todo en el sofá.
Suspiré. Cerré los ojos con fuerza por la vergüenza de estar espomadica frente a ella.
Ahora, tengo que ir al baño, asearme con un poco de agua y cambiarme _.
Si quieres puedo ayudarte con eso _levantó ambas manos mostrando los finos hilos de... cosas, escurriendo por sus dedos.
No, gracias _de inmediato respondí tajante, echándome más para atrás, si es que podía.
¿Segura? porque a mí criterio... no puedes hacerlo sola~ _se burló, inclinándose sobre mi ,vamos, déjame limpiar mi desorden _. Sus dedos se deslizaron por mi rodilla inquieta.
Apreté la mandíbula, ladeando mi cara a un lado, la escuché reír.
Vamos, mírame Risa _mi cuerpo se hundió más en el sillón al sentarse arriba de mis piernas.
¿Qué haces? _la miré de lado.
Nada, ayudando con el temblor de tus piernas, ¿ves? ya no se mueven _.
Ya se estaba burlando demasiado.
Así que... ¡Hya! _chilló cuando mis dedos, de manera brusca, tocaron directamente su centro empapado.
Cómo estaba encima fue fácil deslizar la mano de manera ágil, y hacer a un lado las bragas.
Mira que burlarte así... teniendo las bragas completamente empapadas , dije con el ceño fruncido y el tono áspero _¿qué querías?, ¿ensuciar las mías para no sentirte tan sucia? _busqué sus pequeños pliegues con las yemas de mis dedos; separandolos, y haciendo una ligera presión en el suave calor.
R-Risa, ah... _su carne sensible hizo difícil mantener su compostura; mi corazón se aceleró.
¿Qué...? _introduje poco a poco mis dedos, que eran atrapados por sus palpitantes paredes.
Molestame más... _ronroneó desvergonzadamente, mientras meneaba sus caderas.
Fruncí el seño, y con molestia empecé a bombear bruscamente. Arqueando mis dedos dentro buscando frotar sus paredes altas.
¡Hya, R-Risa! _.
Sus manos agarraron mis hombros, sosteniéndose, jadeando, cerró sus ojos mientras movía sus caderas al ritmo de mi brazo, sincronizando el vaiven.
Con mi mano libre, en un movimiento ágil, abrí los botones de su uniforme, dejándome servido su pecho y abdomen.
Sin decencia, con mi lengua por delante envolví su pezón revestido, apretando la carne con mis labios. Tomé más con mi boca y lo apreté con mis dientes.
Al sentir su cuerpo estremecerse y saltar, baje mi mano por su cintura; sosteniendola en el lugar, mientras mi boca se metía grandes bocados de su seno y mi mano empujaba entre sus piernas.
¡Risa! _.
Me aleje unos instantes para verla sobre mi, ella desde lo alto, yo sobre lo bajo, ella sin poder controlarse, con los muslos abiertos, esa figura delgada y frágil meciendose sobre mi...
Desde su cintura, mis dedos acariciaron su costado hasta su cadera, encontrando las marcas de mi agarre fuerte de las otras noches.
"Risa, Risa", gemía cada vez más sin aliento, y sus movimientos se hacían menos pudorosos, si es que alguna vez lo fueron.
¡Risa!~ _gritó, dejando caer con fuerza sus caderas, en una profunda embestida, sus dedos por poco desgarran el cuello de mi uniforme de lo fuerte que clavó sus uñas.
Cuando bajó, y sus espasmos se tranquilizaron, saqué mis dedos de dentro suyo, recibiendo su cuerpo cansado entre mis brazos.
Con arrebatos así... ¿cómo quieres que te deje en paz? _susurró en mi oreja, casi sin aliento. Suspiré, formando una pequeña sonrisa.
Sólo... cállate un momento _tarareó como respuesta, abrazando mi cuello.
Oh, ¿estás molesta? ¿acaso te estoy molestando?, me pondrás en mi lugar ¿devuelta..?_.
Resongué y tomé su mentón para empujar sus labios con los míos, satisfecha, ella abrazó mi rostro con sus manos, devolviendo con fuerza el beso.
Soltamos nuestros labios, pero sin separarnos.
Ahora me estás dando ganas de ponerte en tu lugar, Risa~ _dijo ella, acorralandome contra el sillón con su cuerpo.
Miya, enserio, ya tenemos que irnos... _.
¿De verdad...?~, con lo bien que lo estamos pasando , deslizó su mano entre nosotras para llegar a mi entrepierna _y mira, te volviste a emocionar _. Se burló, metiendo sus dedos dentro de mi falda, la otra, dentro de la suya, en un movimiento descarado, se paró sobre sus rodillas en los cojines del sofá, tomando así un poco de altura, para mover sus panties a un lado y darme una clara vista de su gracia chorreante _¿Aun quieres volver?
Levanté una ceja ante su "pregunta".
No traje condones _fue mi última palabra; girando mi cara hacia un costado.
¿Qué hacemos todavía aquí sentadas? Risa, es muy tarde, ¿cómo permitiste que nos distraigamos tanto? vamos, vamos que se nos hace muy tarde _.
...
Noche, casa de Risa*
Después de "desquitarnos" en casa, nos dimos un largo y reparador baño. Uno en dónde tampoco se detuvieron las caricias..., ¡pero sólo eso!. Esa pervertida de Miya, gh..., no tuvo suficiente después de lo que hicimos en el estudio, ni siquiera luego de continuarlo aquí en nuestro lecho; ¡siendo una sesión aún más apasionada!
Había empezado a manosearme en la ducha, mientras terminaba de sacarme el shampoo en la regadera. Cuando quise detenerla ya era demasiado tarde, había caído de nuevo en sus redes, pero al final sólo se trató de complacernos mutuamente, nada de coito, debido a la situación y momento.
De verdad, no sé de dónde saca tanta lujuria; se suponía que a mí me habían llenado el cuerpo de hormonas extras, por el cambio.
«Aunque debo admitir que siempre fue así de degenerada»
Por más mal que suene, Miya siempre fue la que más contacto físico exigía.
Busqué mi celular despues de terminar de secarme el pelo, me había vestido con mi pijama rosa y me dejé el cabello sujeto con un lindo broche.
¿Q-qué rayos...? _dije al mirar la pantalla de mi celular llena de mensajes.
Rikka, veinticinco mensajes y doce llamadas perdidas.
Nanami, dieciséis mensajes.
Sara, ocho mensajes y una llamada perdida.
¿Que habrá sucedido...? _me tiré en mi cama con el celular desbloqueado.
Antes de empezar a leer los mensajes, sentí un peso extra en mi espalda y un suspiro caliente en mi cuello.
M-Miya... _ladeé mi rostro, para encontrarme con su sonrisa.
Nada, sólo quiero mimos~ _.
Ronroneó mientras me abrazaba y fregaba su cara contra mi hombro. Tarareé en respuesta, relajando mi ceño.
«Parece un gato...» Pensé divertida.
Te amo..., Risa _dijo suavemente. Yo me sonroje, apretando mis labios en una fina línea, estremecida por el recuerdo que evocaron esas palabras dichas tantas veces esta tarde...
" _¡Ahh!, ¡Risa, Risa, Risaa~!
Miya gemía descontroladamente, recostada en mi cama, con su cuerpo meciendose con el ritmo de mis embestidas, que cada vez se hacían más bruscas por el orgasmo inminente.
_¡Te amo!, ¡¡T-Te amoo muchísimo!!, ¡aah~!
Erguida sobre mis rodillas, sostenía sus muñecas, utilizando sus brazos como soporte y palanca a la hora de establecer un ritmo, mientras yo empujaba entre sus piernas; tenía el control total de sus movimientos, moliendo con fuerza su interior que amenazaba con derrumbarse conmigo...
Sus uñas picaban mi abdomen cuando rebotaba contra ella... "
Y-Yo... también te amo, Miya... _correspondí sin mirarla, avergonzada por el recuerdo, ella sólo se rió y se acomodó a mi lado.
¿Qué es eso...? _preguntó al ver las notificaciones en mi celular.
Ah..., estos son mensajes del club de las de segundo _dije nerviosa.
Y de Rikka-san _dijo seria, con su ojos entrecerrados _. Casi todos son de ella...
¡H-Hey!, sólo una gran parte, ¿qué estás insinuando? _.
De inmediato me acosté boca arriba, sacando el celular de su campo de visión.
Tranquilizate, ¿no?, es mi hermanita, y ella sólo está preocupada _.
Hmmm..., tienes razón, además pasó un tiempo desde que le avisé a Sayuki-san, que estarías conmigo _.
Sí..., ¡espera ¿qué?! _.
Te dije que antes te estaba buscando ¿no?, bueno te encontré, pero no estaba sola en el trayecto. Sayuki-san me acompañó porqué su querida novia, se había escapado de la habitación antes de que pudiera decir algo.
Rikka... _suspiré y negué con la cabeza.
Si, eso no tuvo nada de "caballero" _se burló empujándome juguetonamente.
Y... cómo te ví ocupada todavía, decidí despedir a Sayuki-san, e ir a esperar a que me busques en el estudio _.
Finalizó, agarrando mi mano y entrelazando nuestros dedos para darle un beso al dorso.
En la reunión ¿qué decidieron? _prefunté repentinamente al recordar la junta pérdida.
Su mirada se volvió seria por un segundo, para después suspirar.
Nada..., que sigamos la corriente , se reincorporó, sentándose en la cama y abrazando sus rodillas; la seguí.
dado que es un grupo organizado, tapan bien sus huellas, y su manera de proceder es ordenada y discreta; no "atacan" de forma directa. No hay nombres, códigos o llamadas telefónicas; por ahora. Lo único que sabemos es que esa mujer y su "niña", están metidas en el asunto; son nuestra única conexión directa.
Por el momento _dije, recargandome sobre su cuerpo y abrazándola por los hombros.
Si, en algún momento alguien más va a aparecer sobre la mesa. Porque está claro que esa mujer está para controlar las cosas desde dentro... Pero hasta entonces toca esperar _.
Suspiré, acercándola lo más posible a mi cuerpo.
¿Risa...? _.
No estás sola, Miya, no tienes que preocuparte tu sola, no estás sola; estoy para pensar contigo, angustiarme contigo y planear de a dos la manera de salir a delante. Así qué...si estás rebanandote los cesos pensando un plan, como la genio que eres, te escucho _.
Risa... _suspiró, sorprendida por mi repentino arrebato.
Hace casi dos años que nos conocemos, Miya, sé cómo funciona esa cabeza tuya... Por más que te hayan dicho que no, harás lo que se te plazca _.
Sonreí, desviando la mirada con la cara sonrosada. No soporté sus ojos rubí contemplarme cuando se puso de lado.
Su mirada se puso bidriosa y su sonrisa se amplió. Me pareció escuchar un jadeo ahogado.
¡Te amo!, ¡Risa, cásate conmigo! _.
¡¿E-E-Ehhhh?!, ¡Miya, espera! _.
Su cuerpo se abalanzó contra el mío, tirandonos a las dos devuelta a la cama.
¡De verdad tú...! , dijo, de manera entrecortada mientras me besaba rápido _¡no has parado de decir cosas lindas en todo día!
¡H-Hey, e-espera!, ¡no e-es verdad! _.
Sus manos forcejearon con las mías.
¡Risa!~ ¡no puedo parar de querer hacerte el amor! _.
¡Ahhhhh! ¡Miya esperaa!, ¡tenemos clases mañana! _.
Fueron las últimas oraciones coherentes de la noche después de ser sometida por Miya toda la madrugada.
...
Saludos~ espero que haya sido de su agrado.
