PovSayuki:
Miré atentamente el blíster de pastillas en mis manos, memorizando las reglas y los días de consumo; aparentemente veintiún días son la toma, seguido de una semana de descanso antes de la nueva ingesta.
Exhale nerviosa antes de tomar la primera…
«Me siento como toda una mujer…»
A pesar de que con mi novia había experimentado todas las facetas del noviazgo.
Los nervios y la emoción se arremolinaban dentro haciéndome tiritar como una niña, la alegría de dar un paso hacia delante.
«Rikka-san, cuando tu corazón esté listo, estaré preparada, jijiji »
Me miré en mi espejo mirándome por última vez antes de agarrar mi mochila.
«Miya-sama, ¡muchas gracias por el consejo!»
Flash-back:
—¡No lo resisto más!, ¡no otra vez!
Paralizada me quedé en mi silla ante sus gritos, no sólo yo, sino también las demás chicas en el comité de eventos.
—R-Ri…
No pude ni siquiera decir su nombre, ella ya se había levantado y corrido hacia la puerta.
Anonadada me había levantado, de pié en mi lugar mirando hacia donde había salido mi novia.
Y no fue la única que se alteró, otras chicas se habían levantado, objetando contra la decisión de Risa de irse sola.
—Chicas, será mejor que todas guardemos la calma, y que ninguna más salga del salón; hay que tomarlo con la cabeza fría.
La voz de Yuuna, llamó la atención de todas y empezó a tranquilizarlas con un discurso improvisado qué, una mujer competente como ella, podía armar en corto tiempo.
—Sé que tienen cosas que hacer, compromisos de su vida personal, pero les ruego que no se vayan; sólo pido unos minutos más de su tiempo, para tomar todas juntas una medida contra esta situación problemática entre manos.
Yo no la oía, mi mente estaba en mi novia, en seguirla.
—Rikka…
«Otra vez se trata de ella…, otra vez me dejas atrás…, otra vez no te puedo alcanzar »
Cerré mí mano con fuerza y antes de que pudiera dar un paso, la mano de Miya se posó en mi hombro.
—Sayuki-san, será mejor que le prestes atención a lo que queda de la reunión, se estará hablando de puntos clave para seguir de ahora en adelante; en un momento saldremos a buscar a Risa.
Como mi sempai, mi amiga, le hice caso, respiré profundo y asentí ante su consejo, las demás también se tranquilizaron. Me senté y me quedé atenta a lo que se hablaba en lo que quedaba de tiempo.
—Pero Mira ¿te cuento un secreto?, a veces las mejores personas se esconden de los demás.
Miya-sama y yo escuchamos la voz alegre de Risa-sama, entre los matorrales de flores. En silencio y con sigilo, nos acercamos hasta ella sin que nos viera, teniendo un buen ángulo de vista de Risa y su acompañante; la niña de la enfermera.
—Meses de contiendas; peleando y gritándonos, sin querer nos fuimos acercando y tomando aprecio la una por la otra.
En ese preciso instante, donde me quedé escuchando su declaración de amor hacia Miya-sama, me sentí como una tonta…
Esos celos que venía acarreando desde la mañana, se desvanecieron, como el polvo.
Fijé mi mirada hacia Miya-sama, sus ojos borgoña brillaban con ternura y cariño reflejados, mirando detenidamente hacia su amante.
Suspiré con gracia bajando mi mirada hacia el piso.
¿Cómo pude dudar?
«Rikka-san, espero que seas paciente con una novia tan tonta como yo»
Tal vez, sólo tal vez, Miya-sama y yo somos más parecidas de lo que pensamos; amamos a nuestras novias con todo nuestro corazón.
Minutos después:
—No te preocupes por Rikka-san —me dijo Miya-sama, mientras caminábamos de regreso al interior, me hablaba con una sonrisa amable en su rostro —. Cómo Risa, ella se deja llevar por las emociones del momento; se nota que son hermanas.
Cerré mis ojos y le devolví la sonrisa, respondiendo:
—Es cierto.
Antes de entrar al instituto, Miya-sama frenó su paso; su expresión había cambiado a una más seria.
—Sayuki-san…, ¿estás preparada para el coito con Rikka-san?, ¿tienes medidas preventivas? —dijo, paralizandome al instante; no me lo vi venir para nada.
—H-huh…
Me había avergonzado, sentí como mí rostro se sonrojó, ella también se veía incómoda, sólo qué, a diferencia de mí, su mirada seria se mantenía y su postura firme no decayó ni un poco.
—B-Bueno, ella se compró protección, p-para cuando llegue el momento —dije, respirando entrecortado por los nervios.
—Hmm…,bien pero eso no es suficiente.
—¿Por qué? —dije incrédula —, se supone que es una de las medidas más efectivas…, por lo que investigué —susurré eso último.
—Lo es, y también previene de las enfermedades, pero eso no es el problema principal, más que nada porque ustedes dos fueron su primera vez.
—¿Miya-sama?
—Lo que trató de decirte es qué, tú también deberías tener tu propia medida anticonceptiva, dado que los condones a veces se corren o se rompen.
Abrí mis ojos de la sorpresa.
—Tal vez no te lo enseñaron ésto dado que tu familia aún te considera muy joven e inocente; sospecho que por influencia de tu abuela te sobreprotegieron.
—¡E-Entonces yo también tengo que ser responsable! —dije con ímpetu.
Sonrió de lado y tomó mi hombro.
—Sí, pero tómalo con calma, y habla con el médico de tu familia para que te asesore bien según tu situación y estado físico.
La miré con esperanza y asintiendo firmemente.
Fin de flash-back.
PovNarrador:
—Risa-san…, ¿qué te pasó?
—Te ves pálida Risa-chan, ¿te sientes bien?.
Nanami y Sara, estaban paradas en el marco de la puerta de su salón, esperándola, queriendo saber qué es lo que pasó ayer en su salida con la hija de esa mujer. Pero esas preguntas e incógnitas se fueron tras ver su aspecto demacrado y cansado.
—N-Nada…, estoy bien, sólo un poco cansada.
Dijo, desviando sus ojos, sus oscuras ojeras relucieron ante esto.
—Vamos a acomodarnos para almorzar —dijo Risa, viendo por encima de su hombro, donde algunas compañeras comenzaron a curiosear en su dirección.
Nanami y Sara asintieron sin objetar.
—Simplemente, salimos a comprar materiales para el día de San Valentín, tardando sólo para hacer tiempo y que la reunión terminara.
Sara y Nanami suspiraron aliviadas. Estaban sentadas en una banca en el patio del instituto, pero era una zona algo escondida y no tan transitada.
—Me siento más aliviada —dijo Sara —, la verdad me preocupé al verte esta mañana.
—Ejem…, como me tomé mi tiempo al entretener a la pequeña Koharu, no pude hacer mis deberes temprano como acostumbro hacer; me quedé hasta tarde anoche —dijo Risa, fluidamente y sin ponerse nerviosa. Había cerrado sus ojos y tomado un bocado con sus palillos.
—Que día…, procura no tomarle el gusto a eso, es dañino para la salud —dijo Nanami preocupada.
Risa iba a comentar algo más para tranquilizar a sus amigas, pero la figura de Koharu a unos metros la detuvo. La niña tenía la frente baja y caminaba sin rumbo por el jardín; tocándole el corazón a Risa.
—¡Heey!, ¡Haru-chan! —exclamó Risa, logrando captar su atención.
—¿Haru-chan? —dijeron al unísono Nanami y Sara.
—E-Es el pequeño apodo que le puse; a ella le gustó —respondió Risa, algo avergonzada.
A todo ésto, la pequeña niña de cabello color lirio, había llegado ante ellas, quedándose de pie.
—¿Qué haces por aquí? —preguntó amable Risa, con su expresión relajada , ¿no deberías estar almorzando con tu mamá? —Koharu desvió sus ojos azules hacia un lado.
—Hmm, sí…, pero me enojé con ella y ya no quise almorzar —dijo conteniendo su tono, y sin mirarla directamente.
—Eso no está bien —dijo Risa ya con un tono más severo, haciendo apretar el dobladillo de su uniforme a Koharu. La pelirosa suspiró negando con la cabeza, agarró los palillos y con ellos tomó una salchichita con forma de pulpo; ofreciéndole para que pruebe.
Dudó por un momento Koharu, pero, tras mirarla brevemente, probó.
—¿Y?, ¿cómo sabe eso? —preguntó con emoción contenida, pero su expresión la delataba, después de todo Risa es una chica que se enorgullece de sus habilidades culinarias.
—Rico… —susurró ella, Risa sacó una ligera risilla de satisfacción.
A pesar de que su novia había elogiado su comida, siendo ella criada con platillos de chefs prestigiosos, a Risa la llenó aún más, o igual, de gozo recibir esta aprobación; feliz de ser aprobada por esta nueva personita en su vida.
Sara y Nanami, miraban estupefactas tal escena, como se desenvolvía su amiga con la infante era impresionante; no sabían qué decir. Por un lado, por carácter serio y correcto; no creían la facilidad de actuación que veían delante de una niña, por otro, que sea en específico con esa.
Casi se les sale el espíritu de la impresión al ver como la sentaba en sus piernas y proseguía a poner su bento en las piernas de la pequeña, incitandola a comer.
—¿P-Pero no es tuyo? —dijo Koharu ladeando su cara. Risa dió una sonrisa fina antes de contestar.
—Tú estás en pleno crecimiento, además mi novia siempre me espera con dulces y golosinas cada vez que la voy a buscar; no te preocupes por mí —contestó Risa, desarmandola de cualquier argumento.
Cuando Risa quiso darse cuenta, Koharu se había comido todo, había permanecido sentada en sus piernas guardando silencio y mirando hacia el piso.
—¿Quieres algo, Haru-chan? —preguntó Risa, al ver que se quedaba en silencio y seria.
—Hmm… —pensó por un momento —, m-me gustaría que después de clases me acompañes un rato —susurró, pero las tres chicas la entendieron perfectamente —, si puedes…, necesito que me ayudes con algo —dijo con timidez, encorvando su espalda al final.
—¡Iremos contigo! —dijeron al unísono Nanami y Sara. Después de las clases de la tarde, ambas acomodaron sus agendas personales para poder ir con Risa donde sea que la lleve la chiquilla.
—¿Eh, por qué?, no debían tomarse tales molestias; no saldremos de la escuela —dijo Risa, mirándolas extrañada.
—¡Es que no se sabe!, ¡mira si hay otra espía por aquí en St Michael!, ¡¿y si quiere emboscarte?! —dijo alterada Sara.
Risa suspiró y miró alrededor del corredor, no había estudiantes cerca; eso era bueno.
—Sólo queremos asegurarnos de que estarás bien… —dijo Nanami, entrecerrando sus párpados —, no queremos esperar a que nos llegue tu mensaje de que estás bien; ayer fue horrible.
Ante eso Risa se relajó y las miró comprensiva.
—Además, recuerda que Nanami dijo que todas debemos llevarnos bien con la pequeña —insistió Sara.
—Bien, pero relájense y traten de no actuar seria cerca de ella; se da cuenta de las cosas —aclaró la pelirosa. Ambas chicas asintieron motivadas al tener el "okey" para acompañar en la aventura.
…
—Espero que no sea una molestia Haru-chan, pero vine con mis amigas —dijo Risa algo apenada de tener su "escolta" personal. Koharu negó desinteresada.
—Necesito que me acompañen al club de fotografía, su presidenta me pidió prestada mí cámara la semana pasada porque se le había roto la suya.
—¿Usas una cámara Koharu-chan?, ¿con tus pequeñas manitos? —Sara se inclinó casi a su altura.
—No una una grande…, es polaroid.
—Aun así es impresionante que manipules una.
Está vez dijo Nanami, con una expresión amigable. Koharu asintió y comenzó a caminar hacia el salón del club.
…
Apunto de llamar a la puerta, del lado contrario del pasillo, apareció alguien más acercándose a la puerta, pero como llevaba tres cajas una encima de la otra no se le veía la cara.
—P-Por favor me ayudan abriendo la puerta —dijo la chica, a dos pasos de ellas.
—¿Rikka…? —exclamó Risa, reconociendo su voz.
—¡¿R-Risa-nee?! —su cara se asomó por el lado de las cajas, buscando mirar a su hermana —, en verdad estás bien…
—¿Qué haces aquí? —preguntó Risa mientras daba toquecitos a la puerta del club.
—Haciendo un favor a la presidenta del club de teatro; me pidió que trajera estos vestuarios aquí.
Antes de que pudieran agregar algo más la puerta se abrió, mostrando a la presidenta del club.
—¡Llegaron!, y qué coincidencia que las dos a la vez.
PovRisa:
No sabía cómo llegué a esto…
—¡Te ves increíble, Risa-chan!
—¡Sí, sí, como la verdadera!
Nanami y Sara no paraban de suspirar del asombro y de verme con brillo en sus ojos.
Yo me sentía avergonzada.
Puse una mano en mi brazo izquierdo, el cual estaba descubierto a diferencia del derecho, donde recae el nudo del vestido, cuyo pliegues cubrían el hombro. Miré la tela blanca que llegaba hasta mis pies.
—¡Todavía no entiendo porqué yo tuve que usarlo! —dije.
Se suponía que sólo acompañaríamos a Koharu a recuperar su cámara, pero aconteció qué, la presidenta del club sufría de un bloqueo artístico, así que nos pidió ayuda para inspirarla.
Necesitaba dos modelos para que posaran para ella, vestidas de cupido.
Y como Koharu, le hizo el favor con su cámara, le concedió a ella la elección de la primera modelo.
La presidenta tenía los disfraces de cupido, femenino y masculino, sólo para dar ilusión y el gusto a las estudiantes.
—¡No me dejaras sola en esto Rikka! —la arrastré a esto conmigo, en el momento donde me vi atrapada y sin elección, más que nada porque ella calificaba mejor para el papel de cupido masculino.
Después de salir cambiada, de inmediato le ordené a Rikka que entrara; no quería aguantar esto sola.
—Falta este toque —Sara me ató un cinturón dorado en la cintura, dándole separación al vestido holgado. Eso no era todo, de su bolsillo sacó una vincha delgada; el color hacía juego con el cinturón.
—Con tu permiso Risa-san… —Nanami a mi costado empezó a deslizar mis moños del pelo, alizandolo con los dedos, bien arreglado para cuando Sara se acercó y acomodo la delicada vincha en el medio de mi cabeza, sin tocar mi flequillo.
—No se me desmayen mis niñas que falta esto, jijij —la presidenta apareció con unas alas impresionantes, de un blanco inmaculado.
«¡Qué hermosas! » Procuré ocultar mi emoción, pues seguía firme con mi "indignación".
—¡Uyyy!~ ¡qué enviada Risa-chan! —chilló Sara, mirando atentamente como me ponían las alas por detrás. Eran de un diseño curioso, en vez de ir en la espalda, iban sujetas por la cintura, haciendo que las puntas sobresalieran por delante mío.
La presidenta silbó al apreciar su trabajo, parándose delante de mí —Señorita cupido, por favor quiero enamorarme~
Miré hacia Koharu, ella estaba sentada en una silla en un rincón, mirándome con sus enormes ojos azules atentamente.
—¡R-Rikka, ¿te falta mucho?! —la llamé girando mi mentón hacia el probador improvisado.
—¡Sí, Rikka-chan! ¡tú también ya sal! —gritó emocionada Nanami.
—¡Rikka, Rikka! —empezó a cantar Sara.
Y detrás del probador salió…
—Rikka… —suspiré, sintiendo el asombro de mis amigas a través de ella.
Lucía unos pantalones de vestir negros, con tirantes dorados para sujetarlos. Su camisa era blanca con los botones del cuello sueltos, los cuales eran plateados. Pero lo más impresionante era su cabello, estaba suelto, prolijamente peinado, dándole un aspecto más adulto a su rostro. Y como toque final, además de las pequeñas alas en su espalda, era el arete dorado en su lóbulo izquierdo, este tenía forma de "C" y en ella una flecha atravesandola.
—Huh…, d-digan algo…, ¡luzco r-ridicula ¿verdad?! —avergonzada y con la inseguridad por los cielos, nos dio la espalda.
—¡De ninguna manera! —gritó Sara indignada.
—¡Rikka-san te ves increíble! —Nanami a su lado la apoyó.
—Estaba meditando si respetar a Sayuki-san o coquetearte —dijo la presidenta en broma.
Suspiré con una media sonrisa, lentamente me acerqué al grupo que se había formado alrededor de Rikka, haciéndome paso hasta ella, y cuando estuve al frente dije:
—Estas impresionante, deberías tener más confianza en tí misma —mi mano tocó uno de los tirantes que sostienían su pantalón.
Ella que me miraba en trance, al terminar de escucharme pareció despertar, y con ímpetu dijo:
—¡T-Tú eres la impresionante Risa-nee! —sus manos sujetaron mis hombros —, ¡dudó que haya otro cupido en St Michael tan lindo! —sonreí ante su cumplido.
—Vaya, ¿qué diría al respecto Sayuki-san? —se burló Sara, logrando poner nerviosa a Rikka, la cual tartamudeó incoherencias.
—Ya, ya, ambas están increíbles —la presidenta se acercaba con su cámara en mano —, y por eso hay que guardarlo en el tiempo, ¡conmemorarlo! —al instante que dijo eso tomó posición, las demás, igual de rápidas, salieron de su lente de visión.
—¡E-Espera un segundo! —dije en contradicción con mis acciones; me puse erguida en dirección a la cámara, cuidando mi aspecto. Rikka me siguió, se había puesto a mi lado, con una postura formal.
—Ahí, se ven perfectas, sólo… dejen las caras raras que arruinan su aspecto —en sintonía le hicimos caso, relajando nuestros rostros y relajando nuestros cuerpos.
—¡Perfecto!, ¡la tengo!, ¡Wooow, sensacional!
«Dios mío… » miraba como las chicas y algunos miembros del club, se amontonaban alrededor de la presidenta.
—Será mejor qué de esta habitación no salga —hablé en lo alto para llamar su atención —, no te doy mi consentimiento para usarla de ningún modo.
—S-Sí, igual yo —dijo Rikka —, accedí a ayudar pero no quiero que la fotografía se revele.
—Okey, okey, lo tengo; prometo no revelar la imágen, soy una chica de palabra. Tú también Koharu-chan, prometeselo.
—¿Huh..?
Detrás de sus piernas salió Koharu, con su cámara en mano; escondía parte de su cara detrás de ella.
—Lo prometo… —dijo ella.
—Huuuh~ parece que tienes tu admiradora personal Risa-chan.
El horario en el que fuimos eran después de la clase de la tarde, nos quedamos ahí, tomando el té con golosinas todas juntas.
«Que bueno que le avisé a Miya de mi ausencia»
…
—¡Que vergonzoso! —exclamé mientras caminaba por el corredor, dirigiéndome hacia la salida.
—Jijiji, ni para tanto, ¡fue súper divertido! —dijo Sara.
—Te veías hermosa Risa-san, como una musa —Nanami me miraba con una sonrisa.
—Aunque fue vergonzoso, debo admitir que también divertido —dijo Rikka, quién llevaba en brazos a una dormida Koharu, la cual su cabecita estaba recostada en su hombro.
Comer demasiado debió darle sueño.
—¡Sí, sumamente divertido, sería genial si en San Valentín pudiéramos hacer eso.
Me paralice al escuchar esa sugerencia de Sara.
«¡Ni de chiste!». Pensé abochornada.
—¿Cómo así Sara-san…? —dije.
—¡Eso!, dar chocolates como el año pasado, ¡pero disfrazadas! —suspiré al escucharla. No me quería imaginar ese suceso, si ya el año pasado en San Valentín Miya, pudo avergonzarme sin disfraces, no quería pensar, o vivirlo, usando uno.
«Más uno como el que usé esta tarde. Miya seguro que me obligaría a usar uno diez veces más vergonzoso».
Rikka tragó pesado a mi lado, tensa.
—N-No creo que sea capaz de hacer algo así…
—Pero con el tiempo que tenemos no podemos hacerlo, no si tenemos que hacer los atuendos.
Sara suspiró con tristeza ante lo dicho por Nanami.
—Aunque sería divertido reunirnos todas juntas como antes, en las vacaciones —dijo repentinamente Nanami, subiéndole el ánimo.
—¡Oh!, como el campamento de estudio, ¡¿lo recuerdan chicas?!
—¿Campamento de estudio…? —Rikka me miró confundida.
—Cuando Rena-sensei aún trabajaba aquí, organizó en su "casa" un campamento de estudio, donde todas las integrantes del "comité de eventos" nos hospedamos por una semana.
—Suena emocionante…
—¡Sí, lo fue! —Sara afirmó mientras revoloteaba por el camino—. Sería genial si pudiéramos hacer una pijamada como esa.
Conecté miradas con Sara ante la sugerencia.
—Mmm, ¿tú qué opinas Risa-chan? —me preguntó.
—¿Huh…?, suena divertido —contesté. Y no era mentira, me sonaba atractiva la idea de compartir una noche con todas —. Más que nada porque el siguiente año más de nuestras sempais se graduaran y no las veremos tan seguido, al igual que Shizuku y Eris-sama.
Al instante me arrepentí de decir esas últimas palabras; Nanami había bajado la cabeza, al recordarle la próxima partida de su novia; era una de las sempais que se graduaría Yuuna.
—Adelantense, hasta mañana chicas —saludé a Nanami y Sara, que estaban cerca de las puertas. Rikka y yo llevaríamos a, la somnolienta Koharu, con su madre: hacia la enfermería.
—La pasé bien, Risa-nee —dijo, avanzado a paso lento por Koharu, quién recientemente había abierto sus ojos, pero aun sus piernitas no agarraban fuerza.
—Sí…, aunque estoy terriblemente agotada, no me arrepiento de esta "pequeña aventura". Al menos esta vez no llevo tarea a casa, jajaja —reí cansada.
—Te acompañaré a casa.
—¿Qué?, no —dije negando —, tomas un camino muy diferente al mío y ya está oscureciendo. No permitiré que camines de noche a tu casa.
Ella apretó sus labios y su ceño se endureció; era la primera vez que la veía enojada.
—Y yo no permitiré que estés sola, no así —me miró de arriba abajo —, aún luces cansada, tu postura y tu forma de caminar te delatan; te duele el cuerpo ¿no es así?.
—¡Ah! —me quedé sin palabras, toda mi cara se sonrojó; sentí el calor apelmazarse en mi rostro.
«¡No puedo creer que se haya dado cuenta de eso!». En efecto, aun me dolia los musculos del cuerpo, pero por lo de anoche.
—N-No es lo que crees… —suspiré, recuperando la compostura —, de todas formas no puedes contradecirme, yo soy la mayor aquí, por lo tanto soy responsable de tú seguridad.
Su cuerpo se estremeció, callando las palabras que iba a escupir, no sé si por respeto o indignación.
—Lo siento Rikka, pero es así —relajé mí ceño y toqué su hombro.
—Y-Yo… no quiero dejarte sola.
—¿Sabes que soy capaz de cuidarme?
—Sí, pero aún…
—¡Además!, creo recordar que mi casa está más cerca de la escuela que la tuya.
Rikka iba a decir algo al respecto, pero su boca se cerró, haciéndome reír.
—Eres muy mala Risa-nee, uhh —lloriqueó mientras bajaba a Kohara de sus brazos; ella le había pedido silenciosamente que lo hiciera.
—Bueno, Haru-chan, llegamos, despídete de Rikka —mientras se refregaba los ojos asintió.
—Rikka-neesama, gracias por cargarme hasta aquí…, tenga —de su bolsillo sacó una fotografía… la cual conocía muy bien.
—E-Espera…, ¿eso es? —Rikka suspiró emocionada —, ¿estás segura?, ¡n-no puedo aceptarlo!
—Descuida, cuando tomé esta, al instante saqué otra igual por si salía borrosa o mal; por suerte ambas salieron igual de bien, Rikka-neesama.
Koharu no para de insistir agitando su mano.
—S-Sí insistes… —tomó dudosa la fotografía —, muchas gracias, Koharu-chan, la atesoraré —me miró a mí —. Risa-nee, me voy, hasta mañana.
—Hasta mañana, y cuídate —respondí.
En poco tiempo desapareció de nuestra vista. Koharu miraba el piso del pasillo detenidamente; al le preocupaba claramente.
—¿Quieres decirme qué es? —me había puesto a su nivel para que me mirara.
—Risa-sama, ¿tú…has peleado con tu madre… alguna vez?
—Demasiadas veces diría yo, somos muy diferentes —suspiré, pero sonreí al final —, pero está bien, eso es lo común en una familia…, lo malo sería no reconciliarse; no hay nadie quien te amé más que tu madre.
—Y si ella hiciera algo muy malo, ¿aún así…?
Guardé silencio por unos instantes, pues era obvio que estaba hablando de otra cosa más allá.
—Las personas…, incluso los adultos, se equivocan, toman decisiones pensando que es la mejor opción, o con las mejores intenciones. Y está en nosotros decidir si perdonar o no, en base a las intenciones y sentimientos de sus acciones… —sus ojos me miraban atentos, yo me sentía nerviosa y asustada. Pues ¿con qué intenciones preguntó eso?, ¿qué tiene que "perdonar"?
Ella de repente me abrazó, anonadada correspondí.
—Gracias Risa-neesama.
—De nada, sé cuán difícil pueden ser las madres.
…
PovNanami:
—¡Suena divertido Nanami!
Me emocioné ante su aprobación. Esta noche estaba en la casa de Onee-sama. Le hablé sobre la experiencia de hoy con las chicas, y lo bien que la pasamos en el club de fotografía, y nuestra posterior charla.
—Verás, una noche antes de San Valentín, mis padres se irán de la casa por tres días. Podríamos hacer una pijamada mañana, dado que todas tenemos que hacer los chocolates para repartir un día antes del evento.
—¡¿De verdad Onee-sama?!, ¡eso sería genial!
Una noche donde todas juntas estariamos pasando el rato, cocinando y preparando los detalles finales, sonaba grandioso.
…
Esto aún no termina, tengo cosas que contar aún; tiene tela de sobra para cortar.
*Un agradecimiento a Zaisooh por sus comentarios (testamentos xD), me hicieron muy feliz. Y el hecho de que le haya gustado mi obra aún más.
