3.
No obstante como retándola de la propuesta que Shinobu había aceptado y la cual, provoco que llegada la noche los dos pilares estén en una misma habitación. El cuarto de Kochou.
Giyuu Tomioka, ya habiendo comido, acostado en la cama y tapado hasta los hombros. Abrió la boca y dijo-: Voy a dormir.
Y cumpliéndolo. Cerró los ojos y cayó en un profundo sueño como si el té que habían bebido, anteriormente, Shinobu le había puesto somnífero.
La pilar de insecto estaba un poco frustrada, no porque realmente creía que iba a pasar algo con el pilar de agua, pero ni siquiera se había acostado la mujer y Giyuu ya se encontraba rendido.
¿Y era el mismo que dijo que no podía dormir?
Si, pero en el momento que se metió dentro de la misma y aspiró el aroma de Shinobu se sintió mucho mas calmado como si flotara en aguas tranquilas. Sin torbellinos, corrientes, sin hundirse, únicamente podía vislumbró el atardecer lila como los ojos de la mujer, quien a los pocos segundos, se metió en la cama con él.
Porque no es como si iba a dormir en el suelo, era su cama, así que se puso debajo de las sabanas. De inmediato pudo sentir el calor humano del hombre.
Nunca hubiera imaginado estar en una situación así, a no ser que estuvieran borrachos. Pero, ahí estaba a su lado, observándolo dormir. Su cara sin mostrar ningún signo de expresión.
Se inclinó levemente y notó que sus pestañas eran largas, su piel, puso su mano en la mejilla por puro reflejo.
-Suave-musitó, pasando las yemas de sus dedos con delicadeza por su tersa piel, hasta que se deslizó cerca de sus labios. A tal punto que se sorprendió cuando sus labios tomaron su pulgar con su boca, succionadolo.
Sus ojos se habían dilatado y su respiración como el latido de su corazón se incremento por su ataque sorpresa, cuando pudo recomponerse, la mujer estaba sacando su dedo tibio y húmedo de su boca.
-Eres como un bebe-dijo mientras sus mejillas seguían sonrojadas-Eres como un bebe-se repitió en su mente cuando sintió sus dedos tomar su ropa y atraerla hacia él, rodeándola con sus brazos-Un bebe.
Volvió a decir, aspirando su aroma, mientras oía la tranquila respiración que chocaba contra su oído. Eran como olas que iban y venían.
Sin embargo, al contrario de calmarla y mecerla para sumirla en un calmante sueño, eso la puso mas nerviosa, mucho mas si oía, los latidos fuertes de su corazón que le informaban que a su lado, había un hombre.
