Después de tantos años, retomaré la historia.
Les recomiendo leerla desde el principio tiene varios cambios. Voy a borrar todo lo anterior. Historia G!P. Tiene escenas adultas explícitas, lenguaje fuerte y grosero, no recomendado para menores de edad.
Les invitamos a que me lean y prometen que la historia tendrá su final. A los que me escribieron por años pidiendo la siguiente gracias por el apoyo.
OUAT no me pertenece, todos sus derechos a los creadores
La Oscuridad
Hay múltiples personalidades en mi interior.
y me cuesta encontrarme entre ellas.
Después de todo lo que hemos pasado, de las veces que nos hemos dicho que nos odiamos, debí sospechar cuál sería mi final. Mi corazón se quedaría voluntariamente contigo y dejarlo en tus manos fue mi peor crimen. El muy maldito sufre del síndrome de Estocolmo y no lo culpo, también cometió locuras de las cuales no me arrepiento. Una de ellas ha sido saltar a la oscuridad. No hubo plan ni aviso, solo el gran vacío y las ganas inmensas de poder decirte te amo.
Otro día en el que despierto en un lugar desconocido. La mayoría de las veces ruego que no vengas y otras tantas pido que ojalá no escuches mi ruego porque te quiero aquí. Cada respiración desde que no te veo es un empujón hacia las tinieblas. Te juro que me aferro a la esperanza de que puedo hacerlo sola pero, la maldad no da tregua; no hay paz. La oscuridad cada día es más negra - ¿Puede ser eso posible?- La luz se agota y tengo miedo porque no hay nadie aquí… -No estás tú-
Tal vez el apabullante silencio que me rodea me hace flaquear, entonces empiezo a decirme un par de buenas mentiras. Una de ellas quizás es, retractarme de todo lo que siento o pensar que saltar fue un impulso estúpido. Hay cientos de cosas que puedo agregar a la maldita lista: no te extraño, no me hacen faltas nuestros acalorados encuentros donde me insultas y deja claro lo mucho que me odias.
Pero hay una contundente mentira que me carcome los sesos día tras día y la cual trato de creer mucho antes de que la oscuridad llegue…
No te amo- Nefastas y absurdas palabras que, la mayoría de veces que pienso al día, duelen. Duelen como llamas que me calcinan de adentro hacia fuera.
Amarte me vuelve como una boxeadora novata sin victorias, docenas de batallas perdidas y el corazón lleno de moretones.
Quizás solo estoy exhausto de pensarte.
Continuará…
