Eraserhead pateo a un maleante en la cabeza, reviso su lengua, reviso a la víctima, llamo a la policía para que recojan al criminal, salto a los tejados y usando su Arma de captura se balanceo en la noche.

Esa era la rutina de cualquier héroe clandestino que valiera la pena.

Rápido, flexible, adaptable y lógico.

Si Eraserhead tuviera un lema ese seria.

El no necesita gratificación del público, el solo necesita que los civiles estén a salvo.

Desde antes de la media noche hasta el final de clases Shouta Aisawa trabaja con poco a ningún descanso.

Sin ayuda...

(Al menos hasta una semana antes...). - El héroe pensó mientras aterrizaba en la cima de un particularmente edificio alto y como gárgola se puso en cuclillas en la orilla y espero a que su ayuda fuera requerida.

Hace un par de años que "casualmente" el hombre se topó con ella.

Una vigilante novata en la zona haciendo su "debut".

Sin embargo, Shouta podía decir con facilidad que ella era todo menos una principiante.

La mayoría de los nuevos vigilantes eran en pocas palabras; toscos, impacientes, crudos en sus maniobras o estrategias y con la mentalidad de que tienen algo que demostrarle al mundo, a alguien o a ellos mismos.

Como tal, la mayoría de los vigilantes son estudiantes rechazados de las grandes academias de héroes, expulsados por ser demasiado extremos en su actuar o son las pocas excepciones de algunos civiles que decidieron tomar las cartas en sus propias manos o quieren sus cinco minutos de gloria.

¿Lo que todos ellos tienen en común? Se anuncian a sí mismos como si fueran héroes con licencia, por lo que él sabe sobre vigilantes, el aparecer, aunque sea en la barra de noticias en los noticieros es como si fueran galardonados como uno de los top 10 en los ranking´s del héroe.

Ella es diferente.

Ella tiene experiencia.

Sus movimientos son medidos, calculados, pero naturales, algo que solo la experiencia y la incontable repetición puede otorgar.

Su estilo de combate es rápido y brutal diseñado para inmovilizar y debilitar en segundos a quien sea que combata sin importar que clase de Quirk tenga.

También o era muda, su voz era fácil de reconocer, o tenía un autocontrol impecable.

No fue hasta una semana que, a insistencia de Hisashi y la rata, ambos empezaron a patrullar justos cada vez que se encontraban.

(Habla del diablo...). - Eraserhead pensó al escuchar a alguien aterrizar un par de metros de tras suya.

El héroe por cortesía más que nada se levantó para verla de lado y atrapo algo que le lanzaron por reflejo.

Por la forma, el objeto era probable que fuera una barra nutricional de algún tipo, forma con la que todos los héroes clandestinos estaban muy familiarizados.

Eraserhead le alzo una ceja, ella le rodo los ojos.

El hombre simplemente lanzó un resoplido divertido antes de abrir el envoltorio de celofán y devorar el suplemente alimenticio en dos bocados.

Mhm... granola.

Después de eso ambos se quedaron en silencio, esperando.

Eraserhead aprovecho el momento para analizar una vez más a su acompañante por la noche.

Ella usaba lo que parecía un traje no muy diferente al suyo aun que le recordaba más a los tajes de asesino femenino de las pocas veces a visto gracias a las sesiones mensuales de DnD que Hisashi lo arrastraba a veces.

Dos bolsas de herramientas colgaban de ambos muslos y un cinturón multipropósito estaba en su cintura.

Una capucha inusualmente obscura solo dejaba ver un antifaz verde obscuro y sus felinos ojos escarlata.

Su complexión, aunque indudablemente femenina era delgada y ágil, si fuera una heroína del día ella sería bastante atractiva...

Si no fuera por un detalle que Shuota pensaba como insignificante.

En vez de las piernas... humanas estándar las de ella era muy parecidas a las de un guepardo o incluso a ciertos ángulos a las de un conejo.

A pesar de ya estar en el siglo veinticuatro el racismo parecía ser un cáncer que la raza humana era simplemente incapaz de librarse.

Organizaciones como el Movimiento Anti-Criaturas (M.A.C.), la vieja Armada de Meta-liberación o incluso el ya arcaico Kukux clan eran cosas que los ciudadanos tenían que soportar.

Antes de que pudiera seguir esa columna de pensamiento su audífono-radio recibió una señal de auxilio.

"Oye, Verde". - El héroe hablo a la vigilante, esta se voltio a verlo.

"Parece que hay un problema un par de bloques más al noreste, parecen ser un par de matones del M.A.C. ¿Quieres participar?"

La vigilante le indico que mostrara el camino y sin nada más ambos se dedicaron a saltar de techo en techo hasta llegar a su objetivo.

Como la llamada de ayuda indicaba solo eran dos hombres complexión promedio que tenían sus caras tapadas con máscaras en forma de calavera.

Ambos hombres habían acorralado en un callejón a lo que parecía... un bakaneko?

El felino era de un extraño color verde neón, con un cuerpo delgado, pero visiblemente frágil debido a la malnutrición.

Shouta podía ver le las costillas desde donde estaba en el tejado.

Aparte de eso sus orejas eran bastante largas parecidas a las de un lince, con bigote grueso, una gema de color naranja brillaba erráticamente en su frente y su cola bifurcada estaba alzada en un intento, infructuoso, de ahuyentar a sus atacantes.

Uno de los matones dio un pisotón repentino lo que provocó que el felino saltara del susto antes de colapsar en el suelo, exhausto.

Eso fue suficiente para ambos observadores.

Casi sincronizadamente ambos saltaron del tejado y derribaron a un agresor cada uno.

Agarrados por sorpresa ambos maleantes solo pudieron soltar un pequeño grito antes de que con un golpe detrás de la cabeza cayeran inconscientes.

El felino vio esto con grandes y asustados ojos violetas, pero no pudo hacer nada más debido a su cansancio y hambruna.

Shouta pudo reconocer algo más en esos ojos, lo mismo que veía en los ojos de Nezu... este gato era consciente e inteligente.

Héroe y vigilante compartieron una mirada antes de que el primero usara su audífono-radio para llamar a una patrulla mientras el segundo se acercaba a tranquilizar al animal.

Para la sorpresa del hombre los ojos del felino brillaron por un instante antes de que una descartada lata de refresco se precipitara al vigilante... a 2 km/h.

Esta simplemente atrapo la lata con holgura y, para su sorpresa, empezó a chirriar no diferente a como un gato domestico lo haría a veces.

Después de unos minutos de ambos intercambiendo chirridos y algún que otro maullido el bakaneko al fin pareció relajarse.

Ante esto Eraserhead solo resoplo con satisfacción mientras terminaba de atar al último de los racistas usando varias cintas de captura.

La patrulla ya estaba cerca si el sonido de sus alarmas podía ser fiable.

Luego casi imperceptible el sonido de un revolver siendo amartillado fue oído.

Shouta gracias a sus años de experiencia reacciono instintivamente arrojándose al suelo e ignorando el resonante boom del arma lanzo su arma de captura a la dirección del sonido.

Una vez atrapado al tirador jalo bruscamente haciendo que este suelte el arma debido a la sorpresa y con fluidez y brusquedad lo estrelló contra una pared noqueándolo.

Respirando con brusquedad debido a la sorpresa y la adrenalina se tomó un momento para relajarse, luego con un respingo se voltio a comprobar a su acompañante.

Entonces el maldijo y corrió hacia el cuerpo sangrante del vigilante.

Su traje a pesar de parecer delgado hiso un muy buen trabajo al detener la bala, sin embargo, esta había dado de lado justo en las costillas posibilitando infección, pulmón roturado y un montón de otras complicaciones.

El felino maullaba lastimosamente intentando que le respondiera.

La vigilante estaba entrando en shock por el dolor mientras comenzaba a hiperventilarse sus expresivos ojos escarlata se enfocaban y desenfocaban casi espasmódicamente.

El héroe saco una gaza de su propio cinturón de herramientas y lo presiono en la herida con delicada firmeza.

"¡Verde! ¡Verde! ¡No te atrevas a cerrar los ojos, me oyes?! ¡NO, TE, ¡DUERMAS!". - Ordeno el héroe con firmeza.

Justo en el momento justo, la patrulla llego.

Apenas los oficiales aparecieron en la boca del callejón Shouta les grito que llamaran a una ambulancia.

Uno de ellos miro a la mujer con una herida de bala, miro a sus piernas no humanas y resoplo con disgusto.

Nezu tendría un juguete nuevo mañana.

El otro sin embargo inmediatamente agarro su radio y pidió una ambulancia usando el código para "herido de bala: Quirk mutante".

El tiempo de espera para la ambulancia fue una eternidad juntando que la vigilante se desvanecía por momentos y la apatía del próximo juguete de la rata.

Por fortuna esta al fin llego.

La vigilante viendo esto dejo escapar una última serie de chirridos antes de que un paramédico con mutaciones de vaca le pidiera que guardara sus fuerzas.

Después de que su paciente fuera asegurado esta se aceleró en las oscuras calles hasta el hospital más cercano.

Luego de dar su reporte al oficial y después de que el juguete subiera a los tres idiotas al crucero espero a que este también se fuera antes de que el hombre se dirigió a un inocente montón de basura.

Luego con suavidad se puso en cuclillas y espero.

Lenta, cautelosamente el felino salió de su escondite.

Ambos se quedaron, se estudiaron mutuamente.

El hombre extendió su mano lentamente la palma abierta hacia arriba.

El felino retrocedió un poco pero luego lentamente se acercó a la mano y la olfateó con cautela.

Después de unos buenos olfativos restregó su cabeza en contra de su mano.

Shouta entonces lo rodio en su brazo antes de levantarlo, el felino se tensó, pero después de que nada le pasara se volvió a relajar.

Fue en ese momento que Eraserhead tuvo suficiente por esta noche, sacando su teléfono del bolsillo vio la hora.

Ya casi eran las 4:23 y si conocía a Hisashi él ya le estaba preparando su "Luch nocturno" por lo que abriendo la aplicación de teléfono le marco.

Su compañero de vida le respondió al tercer timbrazo.

Antes de que este pudiera darle alguna pregunta cursi, como era su estilo, Shouta le pidió sin descaro que lo vinera a recoger, solo dejó el suficiente tiempo para que este rezongara falsamente hasta que se puso meloso de nuevo antes de colgarle y mandarle su ubicación.

Luego miro al felino que le devolvía la mirada con un poco de incertidumbre, algo temor, un atisbo de esperanza y mucho, mucho cansancio.

"Nos vamos a casa". - Le dijo y el hombre podría jurar que el felino le sonreirá débilmente.