La hora del encuentro se estaba acercando e Izuku estaba llegando tarde.

¿Por qué? se preguntaran. Simple, su buen amigo Todoroki necesitaba ayuda para despejar su casillero de todos los chocolates y cartas que las chicas de UA habían dejado.

Maldijo su mal sentido del tiempo mientras apresuraba el paso luego de volver a comprobar su teléfono. Lo que no esperó es que al cruzar una esquina chocara con alguien y cayera al suelo golpeando su trasero.

"¡L-Lo siento! ¿Te lastimaste?", preguntó el chico ofreciéndole una mano con la intención de ayudar a su víctima.

Para su sorpresa, cuando prestó atención a quien estaba delante, reconoció a nada más y nada menos que a la persona con la que tenía que encontrarse. Su amiga, Ochako. La chica que fue la primera persona en no tratarlo como un fenómeno.

Izuku de inmediato se dio cuenta que ella estaba evitando mirarlo, a la vez que su rostro estaba sonrojado.

"¡D-Deku-kun! ¡N-No esperaba encontrarte aquí!", dijo ella. Su voz temblaba con cada palabra, incapaz de ocultar su nerviosismo.

"Y-Ya veo", murmuró el joven peliverde algo decaído, pensando que a fin de cuentas ella no había leído la carta que le había dejado. "¿Estabas yendo a algún lado?"

"Si hay… ¿Unas rebajas muy buenas en la tienda donde suelo comprar mi ropa?", respondió la chica de cabello castaño con un tono más apropiado para una pregunta.

Izuku levantó una ceja, sospechando de sus palabras, pero no era quién para meterse en sus asuntos. Rápidamente ayudó a la chica a levantarse tomando con firmeza sus manos. Cuando hicieron contacto, Izuku se sintió raro. No era la misma vergüenza que sentía a comienzos de su primer año, era diferente, casi como un ansia.

No quería alejarse de su toque.

Izuku, mientras ayudaba a Shoto a ordenar su casillero, tuvo una conversación con su amigo respecto a sus sentimientos. Si, elegir a Shoto como consejero era una elección bizarra considerando la personalidad que caracterizaba a su amigo, pero él era el único el que tenía seguridad de que no iba a contar nada de lo que hablarían.

A no ser que lo sobornaran con soba frío, pero ese es otro tema.

Le contó todo, desde por que no le gustaba san valentín hasta llegar a la historia de la carta. También le contó cómo había dudado cuando estaba guardado la carta en el bolso de Uraraka-san, una parte de él tenía miedo de arruinarlo todo, que había sido un error asumir que la carta tenía un significado romántico y que solo era la forma de Uraraka para demostrarle su afecto como amigo.

Solo bastó un firme golpe en la nuca por parte de Shoto para cortar su desvarío. Su amigo fue preciso con sus palabras y solo fue necesaria una pregunta para desmoronar sus inseguridades y negaciones.

Midoriya, piensa en un mundo donde nunca la hubieras conocido. ¿Cómo te sientes?"

Fue como si rompiera una barrera que tenía su cerebro y todo cobró sentido para él. Las extrañas sensaciones en su estómago cuando ella sonreía en su dirección, como siempre estaba pendiente de ella, observándola frecuentemente en clases y los ejercicios de la clase de héroe.

Y ahora, él no quería soltar su mano. Desgraciadamente, parece que ese no iba a ser el momento para él. Todo el coraje que reunió se escapó en ese preciso momento.

Pese a su estado de ensueño, Izuku vió como un sobre blanco caía de uno de los bolsillos de su amiga mientras le ayudaba a levantarse.

Sin pensarlo dos veces se inclinó para recogerlo. La chica por su lado, tanteó su chaqueta y entró en pánico al sentir que algo faltaba. "¡Deku-kun espera…!", el chico hizo caso omiso y levantó el misterioso sobre solo para darse cuenta que era la carta que le había dejado en su bolso.

Abierta.

Sus ojos se abrieron como platos y su boca cayó por culpa de la incredulidad. Lentamente giró para encarar a Ochako y se dio cuenta como ella estaba cubriendo las mejillas sonrojadas con las manos en un intento de aplacar la vergüenza.

"¡P-Puedo explicarlo!", exclamó a un aturdido Izuku, que aún no se recuperaba. "I-Iba a reunirme contigo, pero mi mamá me llamó y…"

"¿Por qué mientes, Uraraka-san?", preguntó Izuku, con un poco de dolor filtrándose por su voz y su mano apretó con fuerza la carta. "¿Acaso fue todo una broma?"

No quería llorar. No en ese momento, pero iba en su genética y poco a poco las lágrimas estaban amenazando con salir, pensando lo peor.

La expresión de Ochako dio una vuelta de 180 grados, pasando de casi parecer un tomate a estar completamente pálida.

"¡P-Por supuesto que no! Yo… pues…", su mente estaba trabajando a toda velocidad intentando crear una excusa creible, pero de reojo vio como Tsuyu y el resto de las chicas le levantaron los pulgares, ocultas apenas por unos arbustos

Al diablo con todo.

No quería ver a Deku-kun triste, mucho menos por su culpa.

Rápidamente se acercó al chico y lo abrazó con fuerza. "Todo es cierto, la carta, los chocolates…", fijando sus ojos en los de Izuku, una sonrisa adornó el rostro sonrojado de la chica. "Te amo, Deku-kun, desde que me salvaste del 0 puntos en el examen de ingreso no he podido sacarte de mi corazón".

Antes de continuar, Ochako tomó las manos de Izuku, colocando una justo donde estaba su corazón y la otra la llevó a su mejilla.

"Has sido mi inspiración. Izuku, desde que te conocí mi vida mejoró y comencé a sentir cosas que creí imposibles. Tenía miedo de que confesándote esto arruinaría nuestra amistad… pero ya no podía aguantar más". Lentamente, ambos acercaron sus rostros y juntaron sus frentes. "Lo diré de nuevo… Te amo Izuku Midoriya"

Después de eso, Ochako cerró la distancia entre ellos con un beso en los labios de Izuku. Él estaba completamente aturdido, pero en medio del beso recobró los sentidos luego de asimilar todo lo que escuchó.

Su mano acarició la mejilla sonrojada de Uraraka mientras ambos continuaban el beso. Ambos ignorando completamente el entorno. Su miedo, aquella ansiedad que comenzó a sentir momentos antes, se había esfumado con solo dos palabras.

Cuando se separaron ambos volvieron a juntar sus frentes. Ochako cerró sus ojos, expectante de lo que iba a decir Izuku, pero cuando sintió que la mano del chico no había parado de acariciar su mejilla, lentamente abrió los ojos y notó como él estaba sonriéndole con cariño.

"Yo también te amo Ochako", dijo el chico con lágrimas amenazando con escapar de sus ojos y Uraraka no estaba mejor. "Fuiste la primera. Mi amiga, mi confidente… realmente no puedo decir exactamente qué tan importante eres para mi". Al final las lágrimas ganaron y comenzaron a deslizarse por el rostro de ambos justo cuando volvieron a juntar sus manos. "Yo también tenía miedo… nunca creí que merecía ser amado, pero si tu estas dispuesta… me gustaría intentarlo"

Los dos adolescentes compartieron un afectuoso abrazo lleno de lágrimas junto a otro beso que solo terminó por confirmar lo obvio.

"¡SI!", exclamó alguien asustando a la pareja, "¡LO LOGRAMOS, CHICAS!"

Girando sus cabezas, la pareja pudo ver como Mina había saltado fuera del arbusto donde las demás y Todoroki estaban escondidos.

"¡¿E-Estuvieron ahí todo este tiempo?!", preguntó Izuku sonrojándose hasta un punto en que no debía ser saludable. "¡¿Tú también, Todoroki?!"

"¡Fue lo más hermoso que he visto!", dijo Hagakure juntando sus manos frente a ella mientras balanceaba un poco su cuerpo, "Casi parecía salido de una película"

"En efecto, vuestra confesión sin duda podrá inspirar a algunos", comentó Yaoyorozu llevando una mano a su mentón mientras asentía con la cabeza, "¿Grabaste todo, Asui-san?"

La chica rana hizo un gesto de confirmación con la mano y guardó una cámara en su bolso.

"¡E-Este no era el trato! ¡Se suponía que iban a irse para darnos privacidad, nunca acordamos nada de ocultarse en un arbusto!", exclamó Uraraka algo enojada.

"¡¿Sabías que estaban ahí?!, preguntó Izuku con su voz subiendo un par de octavas.

"Yo… P-Puede que todo esto haya sido idea de ellos y… bueno, eso", respondió la chica cubriendo su rostro apenada, olvidando que de esa forma activaba su quirk, por lo que Izuku tuvo que saltar rápidamente para sujetar de una pierna y así evitar que se fuera flotando.

Escuchando los comentarios de sus amigos, una parte de él dejó de sentir vergüenza por toda esa situación. Estaba donde pertenecía, rodeado de gente que lo amaba y eso no lo cambiaría por nada en el mundo.

Llevando a Uraraka como si fuera un globo luego de que ella se negara a bajar, Izuku y compañía comenzaron a caminar de regreso a los dormitorios para celebrar la unión de la pareja más reciente de la clase.

Los años pasaron desde ese san valentín. Muchas cosas pasaron en sus últimos días en UA y ahora el Detective Midoriya estaba terminando de escribir el testimonio del testigo de un caso en el que estaba trabajando junto a su mentor, Tsukauchi.

En su último año de UA, un grupo de células rezagadas de la Liga de Villanos intentó un ataque contra las escuelas de héroes.

Izuku se vió obligado a luchar con todas sus fuerzas contra un nomu que tenía una copia de Decay y otros quirks que lo potenciaban hasta un punto de parecerse a All for One en modo berserker. En esa lucha, Izuku forzó al máximo a One for All, lo que le llevó a consumir toda la energía acumulada en el quirk para poder vencer a esa bestia. Desgraciadamente, el costo fueron ambos brazos del joven héroe, pero había logrado salvar a todos los que pudo.

Fueron meses difíciles para él luego de enterarse que One for All era casi inservible y que su cuerpo estaba en un estado inviable para seguir siendo un héroe. De no ser por Ochako a su lado, él probablemente hubiera vuelto a ser como antes, en cambio, sus amigos lo ayudaron en la rehabilitación y tanto Momo, Hatsume y Melissa le regalaron un par de prótesis para que pudiera volver a hacer cosas por su cuenta.

"Detective Midoriya, que sorpresa encontrarte aquí", al oír aquella voz tan característica rápidamente levantó la cabeza.

Ahí estaba el amor de su vida, Ochako Uraraka, en su más reciente traje de héroe. "Uravity, no sabia que tu patrulla te traía a este lugar", respondió Izuku guardando su libreta en un bolso que ella le había regalado en uno de sus tantos aniversarios de noviazgo.

"Bueno, da la casualidad de que cierto detective bastante guapo olvidó el almuerzo que su novia hizo". En efecto, en las manos de la mujer estaba una caja envuelta en un mantel de color café con los kanjis de Té Verde escritos en el.

Midoriya sonrió con cariño antes de tomar la caja con cuidado. "Gracias, eres la mejor", dijo Izuku besando la mejilla de la heroína, provocando un sonrojo masivo en la mujer.

Uno pensaría que ya habían superado la etapa de ponerse nervioso por las muestras de afecto en público, pero ambos no eran como las personas normales en ese terreno. Incluso ya en sus tardíos 20s, Uraraka seguía volviéndose un desastre sonrojado y a Izuku le encantaba verla así.

"D-Detente", le regaño su novia. "Dios, realmente quieres que hagan articulos sobre nosotros"

El detective se encogió de hombros, "Conozco a varios reporteros que me deben un favor, estoy seguro que evitaran que esos artículos salgan a la luz"

Ella hizo un puchero a la vez que se cruzaba de brazos, "Eres malo, Deku-kun", dijo colocando una mano sobre una de Izuku, sintiendo el tacto frío del metal.

"Recuerda que la reunión en la mansión de Yaomomo va a ser esta tarde, no tomes más trabajo del que te corresponde". Izuku asintió con la cabeza lentamente antes de centrar su mirada en ella.

Ambos se quedaron mirando apunto de besarse otra vez y lentamente comenzaron a acercar sus rostros…

Una explosión en otra calle los interrumpió haciendo que vuelvan al modo profesional. Uraraka cerró su visera presionando un botón al lado de su casco y antes de irse flotando escuchó como Izuku, luego de arremangarse la camisa, transformó las prótesis en algo más apropiado para el trabajo de héroe con un simple movimiento.

"Te cubro la espalda Uravity", dijo el joven con una sonrisa como las que tenía cuando peleaba junto a ella como el héroe Deku. "Como siempre voy a hacer".

La heroína sonrió con cariño mezclado con algo de nostalgia y ambos comenzaron a correr hacia el lugar de la explosión. Puede que el destino no haya querido que fueran héroes juntos, pero nunca dejarán de cuidar la espalda del otro.

El vínculo que tenían era fuerte y no había nada que lo pueda romper.

En plena carrera, Izuku no pudo dejar de pensar en aquella pequeña caja aterciopelada que estaba guardada en su bolso cada vez que miraba a su novia. Esa noche… ese mismo día de San Valentin, él daría el primer paso está vez.