Semana 12

Perspectiva de Takeshi/Ken, narración en tercera persona.

—¿Entonces, Takeshi?, ¿qué es exactamente con lo que quieres que te ayude?

El niño de menor estatura seguía viendo al piso sin atreverse a levantar el rostro, mirar a su amigo directamente y dejarle contemplar las emociones que lo agobiaban.

—Hay algo que quiero decirle a Kojiro, pero no sé cómo.

Al estar sentados en el mismo lugar, Takeshi percibió el peso de Ken inclinado hacia el frente en la banca, asomándose cerca de su rostro para descubrir qué le pasaba.

—Lo dices como si fuera un asunto de vida o muerte.

Takeshi sabía que Ken dijo aquello como una clara exageración, pero él mismo ya no estaba tan seguro de que tanta razón tendría esa frase. Un asunto de vida o muerte... ¿qué tan importante o influyente para su amistad podría ser hablar con Kojiro sobre sus sentimientos?

Takeshi tenía miedo, en el fondo, de que todo el asunto desembocara en una elección hipotética entre algo más que dos personas. Si se trataba de que Kojiro eligiera entre Maki y Takeshi, este último temía a que su amigo se decantara por la primera opción por algo más que el que fuese su novia.

Takeshi se convenció de que la vida de Kojiro, ahora completa y perfecta al tener una vocación desde tan joven a la cual dedicarse y ser bueno en ello, tal como le pasaba con el baseball, ya no lo necesitaría a él dentro. Pero venga, esos eran pensamientos demasiado abstractos para un niño del tercer grado de secundaria, ¿cierto?

Tener eso en mente lo presionaba aún más, porque era como sentirse tonto; como si sus problemas, miedos, emociones y él mismo no valieran el tiempo de los demás, especialmente el de Kojiro. Quizás por eso estaba postergando lo inevitable.

Takeshi lo sabía, lo natural era que cada uno hiciera su vida de allí en adelante, no porque de pronto ya no fueran amigos, sino porque son cosas que pasan. Era el fluir de los días comunes y no valía la pena entristecerse por eso.

Era sólo que él llevaba haciendo tanto por y para alguien más, dedicándose al bienestar de Kojiro debido a su vida familiar tan compleja, que desprenderse de su rutina le parecía más bien antinatural.

—No es mi intención hacerlo sonar grave, pero es algo así para mí.

Su intuición le dijo que algo en postura de Ken cambió tras oír su respuesta, por lo que su reacción instintiva habría sido negar lo que acababa de decir y hacer como si nada hubiera pasado, mirar hacia otra parte e irse.

Sin embargo, también sabía que no lograría nada retrocediendo dos pasos por cada uno dado hacia el frente, así que, en su lugar, volteó a mirar directamente a Ken y le mostró todo rastro de tristeza y ansias en su rostro.

Pudo ver a su amigo enfocar la vista más de lo normal mientras la expresión en su cara quedaba en blanco.

—Takeshi, ¿te encuentras bien?

—No —contestó el niño—. No estoy bien.

—¿Qué es lo que ocurre? Ibas a pedirme ayuda con algo y de repente tú...

—Es Kojiro.

—¿Qué dices?

—Es Kojiro quien me preocupa.

—No entiendo, ¿por qué te preocuparía? Él está bien. Sé que te conté aquello sobre Maki, pero no es mala persona, ella lo quiere y...

—No es eso —interrumpió Takeshi alzando la voz. Si bien su respuesta fue lo suficientemente brusca para sorprender al chico más alto y de larga cabellera cubierta por una gorra, cumplió con su fin: Ken no volvió a interrumpirlo. Takeshi suspiró—. No quiero parecer un mal amigo, pero justamente que Kojiro se encuentre bien es lo que me tiene así. —Como era evidente, Ken no supo qué decir, quizás porque aún estaba tratando de asimilar sus palabras.

»Sé que él y tú se conocen desde hace mucho, pero hay cosas que pasaron desde que se dejaron de ver que tú no sabes. Conocí a Kojiro en tercero de primaria, cuando acababa de transferirme. Él iba un grado más arriba que yo, así que nuestro encuentro no fue tan sencillo. Yo quería ingresar al equipo de football, mas no me lo permitían por mi edad. Kojiro fue el único que no se opuso a que entrara.

»Yo quedé fascinado por su estilo de juego y porque tenía una seguridad para imponerse ante los demás que a mí me faltaba. Pienso que de no ser por él, no habría podido jugar entonces. Aún así, ése no fue exactamente un primer encuentro, sólo la forma en que nos enteramos que el otro existía como un posible compañero de soccer.

»A veces nuestros tiempos no concordaban y yo hacía mi máximo esfuerzo por presentarme a entrenar, para no quedarme atrás ni dar excusas a quienes no querían que ingresara. Kojiro no me la dejó fácil, podría decirse que hasta fue el doble de duro conmigo por estar a prueba. Hubo muchas tensiones en ese equipo, porque nadie, ni siquiera yo, sabía por lo que él estaba pasando. Imagino que ya conoces la historia: su padre murió un año después, cuando él pasó al quinto grado.

»Lo que no sé si sabes es que él no empezó a trabajar de un día para el otro; Kojiro buscaba oportunidades desde que nos conocimos. Yo me enteré porque nuestro entrenador solía pedirme que lo cuidara y yo me decía "¿cuidarlo de qué?", hasta que un día colapsó del cansancio en pleno partido. Siempre me dicen que soy cercano a él, pero no es cierto.

»Kojiro nunca me contó nada mas que un par de veces en que fue inevitable, como esa ocasión en que tuvo que dar explicaciones a todo el equipo para no perder el encuentro y su posibilidad de obtener una beca. Siempre fui yo quien trató de hacerle las cosas más ligeras, menos sofocantes. Yo ni siquiera conocería a sus hermanos si ellos no hubieran aparecido al lado de su mamá en la banca de espectadores.

»¿Puedes entender lo que realmente me preocupa? Desde que obtuvo la beca para el baseball, al entrar en la secundaria, no recuerdo la última vez que él me propuso hacer algo juntos que no fuese por el club o porque Maki y tú me invitaron. No sé si él hubiera seguido hablándome si yo no me inscribía en ese deporte; con los únicos que muestra interés personal, sin ninguna situación complicada de por medio, es con ustedes dos.

»Por eso no he dejado de pensar desde el año pasado... Si yo decidiera entrar al football y no lo buscara más... Si la vida de Kojiro no tuviera más complicaciones y ahora Maki está allí para velar por él... Si él está bien así, ¿quizás ya no me necesita? ¿Debería ingresar a una preparatoria diferente, aunque implique alejarnos si él no me busca? No es como que pudiera evadir esa decisión, sólo que yo... Ken, yo no me siento capaz. Kojiro es como un hermano para mí.

Durante algunos minutos, Ken guardó silencio y se dedicó a mirarlo. Takeshi se sentía patético, seguramente sus orbes se habían humedecido, pero ya no podía dar marcha atrás. Pese a tener un par de ojos ajenos encima suyo, no le daba la impresión de que Ken le estuviera prestando mucha atención: era como si su mente se hubiera dispersado mientras su cuerpo seguía allí, quieto como estatua.

—No sé qué decirte, amigo, no tenía idea de que era así como te estabas sintiendo. —De un momento a otro, Ken pareció volver en sí y ver a Takeshi de verdad—. ¿Por qué no se lo has dicho?

—Es lo que estoy intentando. —El niño de más baja estatura respingó.

—De acuerdo, pregunta tonta; me refería a por qué has dejado pasar el tiempo sin comentarle nada. Se supone que lo consideras tu mejor amigo, entonces, ¿por qué le has ocultado algo tan importante?

—No lo hice a propósito —explicó vacilando—. Kojiro se la pasaba diciendo en los entrenamientos de soccer que quejarse era de niñas, así que no le di mucha importancia hasta que tuve que decidir entre el football y el baseball. A veces pienso que Maki y tú conocieron una faceta distinta de él: no he oído que lo diga delante de ustedes.

—Es porque Maki es una chica y yo nunca rehúyo los retos, el karate me ha endurecido, pero sé perfectamente de lo que hablas. Kojiro no era violento cuando lo conocí, pero tenía reacciones agresivas en ocasiones, cuando las cosas no salían como él esperaba. Salía corriendo de la escuela de repente, después de ver que no obtuvo las notas que quería para ayudar a su padre con la beca académica.

»Como tú dijiste, él empezó a trabajar desde antes que su padre muriera, así que competía conmigo sobre cuántas cosas podíamos hacer al mismo tiempo, quién era más rápido o cuánto peso resistíamos. Parecía sólo un juego, pero Kojiro estaba obsesionado con la condición física; supongo que ver la salud de su padre decayendo fue una gran razón.

»Por lo que escuché, para ti es importante oír su historia de su voz, pero aunque él haya cambiado desde entonces, estoy seguro de que no va a decirte nada, Takeshi. Kojiro es así, no se trata de un problema contigo; él no habla de sus sentimientos con nadie. Ni conmigo, ni con su novia y ni siquiera con su familia. Yo sólo lo sé porque estuve ahí, sin embargo, entiendo tu punto.

»Me cuesta asimilarlo, pero no es nada increíble. Puede que Maki también esté molesta por eso y no lo perciba: ustedes están celosos porque creen que Kojiro es más sincero conmigo que con ustedes, y no es así. Él es obstinado, no le gusta pedir ayuda ni quejarse porque lo ve como una debilidad. Tuvimos algunos desacuerdos por ese motivo, sólo que ustedes no lo saben.

»No tengo una relación perfecta con él, simplemente conozco sus defectos porque su mamá es amiga de la mía y nos vimos obligados a tolerar el tiempo compartido. Por eso no me sorprende que las cosas después de separarnos sucedieran como me las acabas de contar. Tan sólo pienso, Takeshi, que has alargado tanto el asunto que va a ser difícil que Kojiro te escuche sin enojarse. ¿Estás dispuesto a encararlo aun así?

El aludido contemplaba la cara seria de Ken buscando un ancla a la que aferrarse. Hablar con él le dio tranquilidad, pero no consuelo. ¿Que Kojiro se iba a enojar?, no era lo que quería oír. Sabía que Wakashimasu podía ser tan directo como Hyūga, pero esperaba menos crudeza.

Timbró la campanilla anunciando el final del receso. Taro llegó a la misma conclusión durante sus conversaciones, así que una persona más insistiendo en que hablara con Kojiro llenó a Takeshi del mínimo coraje necesario para avanzar.

—Lo estoy.


Notas para disculparme por desaparecer de nuevo y para confesar que quedé encantada con el resultado de este capítulo. Chao ~