Baby Stone

Capítulo treinta y ocho: Sueños en el mundo de piedra

Finalmente, luego de un año de viajes por el mundo, el equipo número tres estaba yendo de regreso a Japón luego de extraer aluminio de Australia y pasar por Indonesia donde consiguieron goma y también delicioso arroz.

Ya estaban en mayo del año 5750, exactamente un año después de que Suika los salvara a todos, en verdad habían ido a toda velocidad para regresar lo antes posible a Japón, y todos estaban muy emocionados por reencontrarse con las personas que amaban.

Chrome estaba feliz por volver a ver a Ruri pronto, pero… también estaba ansioso, porque, desconocido para casi todos sus amigos, él estaba estudiando en secreto con Suika bajo la enseñanza de Sai para así lograr hacer un cohete de ida y vuelta, no solo de ida como era la intención de Senku y Xeno.

Se negaba a permitir que cualquiera de sus amigos fuera sacrificado, y… también se negaba a permitir que Senku renunciara a sus sueños.

Si había algo que Senku le enseñó, eso era a aferrarse a sus sueños.

Entendía que él tenía muy buenas razones para abandonar el sueño de ser astronauta, lo entendía, sí, pero eso no significaba que lo aceptaría. ¡Y era por eso que haría todo en su mano para arreglar las cosas y convertir ese viaje en uno de ida y vuelta!

Senku tenía buenas razones, sí, pero por eso mismo todo lo que Chrome tenía que hacer era solucionar el problema del viaje de solo ida, con la ayuda de Suika, ¡y así Senku no tendría por qué renunciar a sus sueños!

Gen mismo lo dijo una vez, que un bebé nunca sería una carga, sino una motivación extra. Y esperaba que Senku aceptara cumplir su sueño con su pequeña como motivación, pero primero Chrome tenía que averiguar cómo construir ese cohete él mismo, con ayuda de Suika, para que Senku no tuviera que hacer más sacrificios…

Ese día temprano, pasaron por la Isla del Tesoro, y revivieron a Soyuz, Amaryllis y todos los isleños, aparte de algunos japoneses mayores que sorprendieron a varios porque no los conocían en lo absoluto.

Los japoneses mayores se presentaron como los padres de varios miembros del ex imperio de Tsukasa y empezaron a rodear a Senku diciendo que sus hijos le habían contado mucho de él y demás cosas que no le hicieron mucha gracia.

Senku empezó a cuchichear algo con Soyuz, algo acerca de un proyecto que les había encargado a los isleños (y la posible razón por la cual habían enviado a nuevos japoneses revividos allí a la isla), pero no quiso decir exactamente qué era. Siempre tan misterioso…

Finalmente, abordaron el barco una vez más, esta vez para dirigirse a Japón… a casa.

Fueron solo dos horas de viaje, siendo el barco tan rápido, y pronto llegaron a Japón, ¡a su hogar, después de ocho largos años!

Apenas llegar, se encontraron con un gran deterioro del lugar por todos los años que pasaron, y también con las estatuas de todos en posiciones seguras para evitar dañarse.

O bueno… las estatuas de casi todos…

Chrome corrió alegremente hacia Ruri apenas identificarla, viéndola en el suelo abrazada a sus rodillas.

—¿Y Kohaku? —Senku miró en todas direcciones, extrañado de no ver a su esposa.

—Senku… —Suika jaló levemente de la capa que le había hecho como aditivo a su ropa—. Kohaku está allá —Señaló a un pequeño monte—, pero…

Senku jadeó, viendo varias estatuas juntas, las estatuas de Kohaku que tenía a Tsukiku en sus brazos (sana y salva, gracias a Dios), Maiko-sensei y Yoshio, rodeadas de maleza, pero… al acercarse más, comenzó a notar algo extraño en Kohaku…

Sus piernas parecían… ¿rotas?

No, no estaban rotas del todo, pero… parecía como si le faltaran leves fragmentos… nada significativo, pero… algo estaba mal…

—¿Qué habrá pasado? —indagó Gen acercándose, llamando la atención de varios mientras la mayoría envolvía con hojas y lianas a las estatuas.

Senku se arrodilló frente a las estatuas, apartando la maleza y frunciendo el ceño al ver trozos de lo que parecía ser un recipiente roto.

—Como lo sospechaba… —Suspiró—. Al ver sus poses, es obvio que intentaron lanzar el frasco para que caiga sobre ellos luego de convertirse en estatuas y así despetrificarse, pero no tuvieron éxito y… es posible que el líquido haya alcanzado a salpicar a Kohaku. —Miró seriamente a su esposa.

—¿N-no va a perder las piernas, verdad? —Gen palideció un poco.

—No, solo la salpicó un poco, seguro el líquido habrá despetrificado solo la superficie de la epidermis, sin llegar a penetrar más, entonces la piel se despetrificó y con el tiempo se pudrió y se cayó, dejando estos huecos superficiales que no tienen más de un centímetro de profundidad —murmuró con seriedad, como si no estuviera hablando de su propia esposa.

—¡IIIIIIIIIHH! —Gen y Suika casi vomitan del puro horror.

—¿No que la despetrificación era una reacción en cadena? —preguntó Chelsea, curiosa—. Si se despetrificaron pequeñas porciones de piel, ¿no debió despetrificarse entera?

—No, no es tan fácil. —Senku se puso de pie lentamente, comenzando a sacar de un bolso que había estado cargando un vestido color azul—. Normalmente uso doscientos cincuenta mililitros y es suficiente para despetrificar a cualquier persona, pero si usara por ejemplo la mitad en alguien con la altura y peso de por ejemplo Tsukasa, no sería suficiente y si el líquido fuera echado en su brazo entonces simplemente se le caería. —Sonrió oscuramente.

—¡IIIIIIHH! —Gen y Suika volvieron a horrorizarse.

—Vaya, es más complicado de lo que pensé. —Chelsea rio alegremente.

—Sí, es una molestia, así que prefiero usar la medida universal de 250 mililitros. —Senku rio entre dientes, pasando el vestido azul por encima de la cabeza de Kohaku—. ¡Ah, hola, mini-leona, ha pasado tiempo! —Con la sonrisa más dulce que nunca le habían visto, Senku sacó a la pequeña estatua de Tsukiku de los brazos de su madre—. Vaya, sí que has crecido… y estás mucho más pesada, no sé si solo por ser una estatua o porque estás más grandecita. —Rio, sacando un vestidito rosa de su bolso y colocándoselo rápidamente—. Tía Yuzuriha te envía un regalo. —Luego de vestirla, rápidamente abrazó a la pequeña estatua.

Al verlo con los ojos repentinamente cristalinos, todos decidieron apartarse un poco y darle algo de espacio, todos menos Chelsea, que se acercó curiosa a ver mejor la escena, ignorando a Gen intentando jalonearla lejos. Además de ella, Luna también se acercó.

—Is that your… baby girl? —preguntó Luna preocupada, viendo a su hija y luego echándole un vistazo a la estatua de Kohaku.

—More like his Baby Stone —bromeó Chelsea.

—¡SHHH! —Gen finalmente logró jalarlas a ambas lejos.

Al ver a Senku muy concentrado abrazando a la pequeña estatua de su hija, los demás decidieron no entrometerse en su momento y comenzar a revivir a los demás.

Senku abrazó a la estatua de su hija un poco más, antes de suspirar temblorosamente y pasar a cargarla con un solo brazo (con un poco de esfuerzo).

Acomodó mejor el vestido que Yuzuriha había enviado para Kohaku, pasando las tiras sobre sus hombros y apartando la maleza necesaria, y finalmente tomó un frasco con líquido despetrificador y lo echó en la estatua de su leona.

.

Kohaku abrió los ojos rápidamente, asustándose al no sentir a su hija en sus brazos, pero entonces vio a Senku con la pequeña estatua de Tsukiku en brazos y de inmediato sus ojos se llenaron de lágrimas y se lanzó a abrazarlo.

—¡Ja… sabía que ibas a volver! —Apoyó la cabeza en su hombro por un momento, disfrutando de sentir una vez más su aroma y su calidez, aunque rápidamente se apartó y tomó su rostro para encajarle un buen beso en los labios.

Varios miembros del reino científico soltaron un "aw", otros apartaron la vista, pero Luna jadeó ruidosamente.

—Hey! It's not fair! I'm his…! HMM! —Luna fue callada cuando Ryusui chasqueó los dedos y Francois insertó con elegancia pero rapidez un trozo de onigiri en su boca—. Mmm… está rico… —Con lagrimitas en los ojos, Luna decidió mejor concentrarse en el bocadillo.

Todos pudieron ver que ahora Kohaku tenía unas marcas de despetrificación en las piernas, producto de ese frasco que la había salpicado.

Sus marcas parecían pequeños remolinos que envolvían sus piernas por debajo de las rodillas, con algunas líneas más delgadas y otras más gruesas, aunque ella no les prestó ninguna atención, más concentrada en envolver a su esposo en un beso tras otro.

Como Kohaku no parecía con ganas de soltar a Senku pronto, Chrome decidió dirigirse hacia Ruri con un frasco de líquido despetrificador, aprovechando que ya había terminado de cubrirla con arbustos para tapar su desnudez.

Tenían su vestido ya preparado para ella, pero como estaba abrazada a sus rodillas sería difícil ponérselo, por lo que la taparon con hojas y Chrome sin más vertió el líquido en ella.

Miró con una sonrisa como su esposa se despetrificaba lentamente, volviendo a la vida con un suspiro de alivio y una dulce sonrisa.

Chrome no esperó ni a que terminara de enderezarse y la envolvió en sus brazos, listo para tenerla abrazada un largo rato, pero entonces se dio cuenta de cierto detalle…

Se apartó de Ruri, con los ojos muy abiertos, fijos en el pronunciado vientre de Ruri.

Se quedó en blanco un largo rato, lo suficiente para que Senku y Kohaku terminaran de besuquearse y voltearan a verlos, Kohaku sonriendo y Senku pareciendo como si quisiera matarlos a ambos.

—Ruri… —Chrome pestañeó lentamente—. ¿Has engordado?...

De inmediato, todos se fueron de espaldas.

—¡¿ES EN SERIO?!

—¡Puede que estén casados pero Chrome sigue siendo un niño de mente!

—Creo que nunca crecerá…

—Pobre de ese niño que va a nacer…

Kohaku de inmediato corrió a darle un buen par de golpes a su cuñado, y Ruri decidió aprovechar la oportunidad para cambiarse tras una roca antes de correr a consolarlo.

—E-espera, ¡¿estás embarazada?! —gritó incrédulo Chrome luego de haber recibido todos los golpes y gritos de reclamo de su cuñada.

Ruri rio con algo de nerviosismo, tomando la mano de Chrome y posándola en su vientre.

—Tenía tantas ganas de que volvieras para poder decírtelo… y ahora estoy muy feliz de ver que ya estás aquí. —Se abrazó a él cariñosamente.

Chrome ablandó su mirada por fin y abrazó felizmente a Ruri, riendo un poco.

—Tenemos mucho trabajo con el cohete, pero te prometo que daré lo mejor de mí por ustedes, por toda nuestra familia…

—Sí, sí, que tierno, pero para eso tenemos doctores. —Senku señaló con el pulgar a la estatua de Atsumi-sensei, que en ese momento fue revivida por Ukyo—. Maldita sea, ¿qué nadie aprende de mis malditos errores? Parece que todos se pusieron como conejos a reproducirse irresponsablemente sin medir la emergencia en la que estamos…

—No le digas error a nuestra hija, bastardo. —Kohaku lo miró mal.

—No dije eso. —Bufó—. Pero sigue siendo irresponsable traer hijos tan jóvenes y en esta situación de emergencia. Taiju y Yuzuriha con su mocoso y ahora estos dos, ¿alguien más quiere seguir reproduciéndose?

—En serio, tú eres el menos indicado para hablar. —Gen y Ryusui lo miraron con sonrisas burlonas.

—¡Ya dije que el primer irresponsable fui yo! —rebatió, pero todos solo se rieron mientras seguían despetrificando a las estatuas.

En ese momento, Kohaku notó a Suika y se quedó boquiabierta, y la joven que ya era toda una señorita la miró con lágrimas en los ojos, dudando de si pedirle un abrazo o no, pero claro que Kohaku ni lo pensó y fue a envolverla en sus brazos, ambas llorando juntas, felices de haberse reunido una vez más.

Empezaron a revivir más y más estatuas, Atsumi-sensei revivió a su hijo, por supuesto, y él se quejó de que Maiko arruinó sus posibilidades de salvarse con el truco del frasco, eso ante la atenta mirada de Gen que le impidió a Yo-kun revivir a Maiko, diciendo que era mejor dejarla para otro momento.

Eso le ganó algunas miradas curiosas, pero Gen se hizo el desentendido y de todos modos la alegría en todos era demasiada como para detenerse a pensar mucho en eso.

En un momento Senku mencionó sus felicitaciones por un muro de piedra rodeando el lugar, creyendo que lo habían construido los aldeanos, pero Ruri y Kokuyo afirmaron no haber sido ellos y en ese momento dos sombras aparecieron… ¡Eran Chalk y Sagara, las mascotas de Suika!

Suika claro que se volvió loca y fue a abrazarlos, y todos descubrieron con sorpresa que habían sido ellos quienes protegieron a todos apilando piedras a su alrededor, esos animales eran bastante inteligentes… Senku incluso murmuró algo de que quizás tres mil setecientos años de supervivencia los habían hecho más listos de lo que solían ser en el siglo XXI.

Además, Chalk y Sagara se presentaron con sus hijos, mostrando tener familias, y Suika los despidió con tristeza, aunque con la comida de Francois era obvio que iban a regresar.

Hablando de familia…

Kohaku se acercó a Senku otra vez y miró cariñosamente a la pequeña estatua de su hija que el joven científico no había dejado de abrazar ni por un momento.

—¿Ya podemos revivirla? —preguntó ilusionada.

Senku sonrió levemente.

—Mejor vayamos a nuestra casa… hay unas cosas que quiero hablar a solas contigo antes de despetrificarla…

Kohaku lo miró algo confundida, pero luego asintió solemnemente.

Ambos padres se retiraron junto con la pequeña estatua de su hija, ante la atenta y confundida mirada de todos sus amigos.

La casa en la que criaron a su hija estaba en muy mal estado, por supuesto, con casi diez años de abandono, había maleza y césped por todas partes, polvo y telarañas, y Kohaku hizo una mueca.

—Habrá que limpiar bien este lugar antes de despertar a Tsukiku… aunque, por otro lado, la verdad no puedo contener las ganas de estar con mi pequeña otra vez. —La miró con ojos brillantes y ansiosos.

—Sí… —Senku acunó la estatua y se apoyó contra una pared, mirando fijamente el pequeño rostro transformado en piedra—. Ella ha crecido mucho… Me imagino que ya sabe hablar muchas más palabras… ¿Quizás ya ha dado sus primeros pasos? Parecía muy enérgica en intentarlo justo antes de que yo me fuera…

Kohaku sonrió con ojos llorosos, sintiendo su corazón agrietarse un poco ante el evidente dolor detrás de su sonrisa.

—Ella empezó a gatear mucho, y… también dio sus primeros pasos, sí. —Asintió, viendo a Senku agrandar su sonrisa—. Ya dice más cosas y habla un poco más claramente y… oh, le salieron más de sus dientitos…

Senku asintió, pasando una mano cariñosamente por la piedra fría que ahora conformaba las facciones de su hijita.

—Y dime… ¿cuándo fue que se olvidó de mí?

Kohaku palideció.

—¿P-por qué dices eso?...

—Un bebé no tienen tanta memoria como para recordar a un bastardo que la abandonó por cinco meses…

—Senku, tú no la abandonaste, tuviste que irte por razones muy importantes, para proteger su futuro. —Lo miró con severidad.

—¿Crees que ella entiende eso? Todo lo que supo fue que un día tuvo papá y al día siguiente no… —Bajó la mirada—. Sí me olvidó, ¿verdad?... Si no lo hubiera hecho, simplemente me lo habrías dicho, pero no dejas de evitar el tema. —Volteó a verla amargamente.

Kohaku apartó la mirada.

—Ella simplemente… dejó de llorar cuando te mencionábamos, pero… no podemos estar seguros de si en verdad te olvidó o no… Te recordó por mucho tiempo, Atsumi-sensei dice que tal vez…

—De todos modos, no es como que merezca que me recuerde. —Tomó aire—. Soy un mal padre…

—No, no es cierto. Tú siempre fuiste tan…

—Soy un mal padre —la interrumpió, mirándola oscuramente—, y como mal padre que soy vine a pedirte que una vez más abandones tu rol de madre para ir tras Whyman…

Kohaku se congeló, perpleja.

—¿De qué estás hablando, Senku?... —Negó con la cabeza, retrocediendo un paso.

Senku tomó aire, sacando una radio portátil de una de sus bolsas y colocándola en la mesa aún persistente de lo que una vez fue su comedor.

Subió el volumen y entonces Kohaku pudo escuchar un mensaje que le heló la sangre.

—Do you wanna die?

Gracias a sus raíces estadounidenses al ser aldeana, entendía el suficiente inglés para saber qué significaba eso.

Pudo sentir un miedo profundo comenzar a escalar por su espalda, amenazando con engullirla, porque no sabía qué significaba eso… ¿enviaría otra ola petrificadora? ¿Podía hacer más que petrificar? ¿No pararía hasta destruirlos a todos? No lo sabía, no podían saberlo a menos que fueran a la luna, y por ahora lo único que sabía era que…

—Es una amenaza. —Frunció el ceño profundamente—. Quiere acabar con nosotros a toda costa, está decidido a petrificar a la humanidad otra vez. —Se llevó una mano a la boca.

Ahora entendía perfectamente qué era lo que Senku quiso decir…

Y era tan, tan horrible… pero…

—Chrome descubrió este mensaje hace unos meses, y desde entonces he estado debatiendo conmigo mismo qué hacer ahora… Al principio, Whyman enviaba el mensaje como código morse, pero luego cambió a enviarlo hablando con mi voz. —Tomó aire—. Ahora, déjame contarte bien todo lo que ha pasado hasta este momento…

Le contó a Kohaku casi todos los detalles del viaje a Estados Unidos, especialmente del Dr. Xeno y luego la persecución por un desesperado Stanley y su grupo de soldados elites, también le contó de la pirámide gigante de medusas y todo lo que había pasado para que la petrificación hubiera vuelto a envolver la Tierra una vez más, la valentía de Suika que logró salvarlos a todos con ayuda de Taiju y Yuzuriha (Kohaku se puso muy feliz de saber todos los detalles del nuevo primito de su hija) y le contó también de la inmortalidad que podía traer Whyman y sus planes de ir a la luna a confrontarlo cuanto antes ahora con la alianza de Xeno y todas las ciudades que crearon en el camino de regreso a Japón.

—No pienso ir a la luna —aclaró Senku rápidamente—. Podríamos tardar décadas en rescatar a los astronautas, y primero me cortaría las manos con mis malditos dientes antes que ser tan miserable como para abandonar a mi hija y perderme toda su vida por algo que pueden hacer otras personas… —A pesar de sus palabras tan seguras, se notaba que le dolía decir eso—. Pero aunque no vaya a ir… de todos modos… Es mejor que… —Ni siquiera se atrevió a terminar la frase. No podía.

—Entiendo. —Kohaku cerró los ojos solemnemente, con lágrimas comenzando a inundar sus ojos una vez más—. No sabemos de qué es capaz Whyman, solo que desea destruirnos.

Senku la miró fijamente.

—Sabes lo que quiero hacer… ¿verdad?...

Ella asintió, todavía con los ojos cerrados, mientras pequeñas lágrimas comenzaban a deslizarse por sus mejillas.

Él se acercó a ella, estirando su mano libre para secar sus lágrimas suavemente.

—Perdóname…

—Es lo mejor. —Negó con la cabeza—. Necesitamos construir un futuro seguro para ella…

Senku se mordió el labio con fuerza, mirando a la pequeña estatua de su hija, con sus ojos comenzando a nublarse.

—Me gustaría que me estés gritando ahora, que odies la idea, que me convenzas para buscar otro camino…

—Odio la idea, quiero gritarte, quiero otro camino —Abrió los ojos, mirándolo con absoluto dolor—, pero sé que también te duele tanto como a mí… Sé que los dos debemos trabajar para que ella crezca sana y salva… y yo también quiero pelear por su futuro. Quiero protegerla… protegerte… proteger a nuestra familia y amigos… y sé que lo mejor es… —Tampoco fue capaz de acabar la frase.

Senku cerró los ojos con fuerza.

—Lo mejor es… dejar a Tsukiku petrificada… por todos los años que nos tomé ir a la Luna para derrotar a Whyman…

Apenas lo dijo, Kohaku estalló en lágrimas, sollozando como si se le quisiera salir el corazón, y Senku solo atinó a acercarse a ella y apoyar su frente contra la suya, dejando que ella envolviera sus brazos también alrededor de la pequeña estatua de su bebita.

Sin dejar de sollozar, Kohaku tomó la pequeña manito estirada de su hija, viendo sus pequeños deditos de piedra extendidos ya que ella la había imitado cuando lanzaron el frasco con líquido despetrificador que había tenido Atsumi-sensei.

Eran tan pequeños… tan frágiles…

No pudo evitar sentir temor de que algo le fuera a pasar, que ella no fuera capaz de protegerla, sentimiento que quizás sentiría en cualquier situación, pero ahora mismo se encontraban en una situación de riesgo, donde un peligro amenazaba incansablemente con destruirlos y no parar hasta lograrlo y… ¿qué pasaría si ella no fuera capaz de proteger a su bebé? ¿Qué pasaría si Whyman los petrificaba en el momento más inesperado y Tsukiku se petrificaba otra vez, pero ahora lejos de sus padres y en un lugar inseguro?

Si la despetrificaban y Whyman volvía a atacar en el momento más inesperado, ¿qué garantía habría de que su estatua estuviera segura? ¿Cómo podría protegerla estando ella misma petrificada? Su estatua podría perderse o hasta romperse… O incluso si uno solo de esos pequeños y frágiles deditos se perdía… la vida de su hija se vería afectada de por vida, todo por unos padres ineficientes incapaces de protegerla… y eso no lo podían permitir.

Quizás no eran los mejores padres, quizás eran los peores, pero solo querían lo mejor para Tsukiku, y ahora mismo lo mejor era que ella estuviera en un lugar seguro, de una forma segura, hasta que pudieran encargarse de erradicar todo lo que amenazara su futuro.

Lentamente, la pequeña estatua comenzó a llenarse de lágrimas, mojando el lindo vestido rosa y sus manitos estiradas hacia arriba, y no eran solo lágrimas de su madre…

Los dos odiaban esta idea, pero los dos querían luchar por el futuro de la humanidad, por el futuro de Tsukiku…

Si la revivieran ahora, no tendrían la oportunidad de dedicarle todo el tiempo que ella merecía, y vivirían con el miedo de que algo le pasara, porque no sabían de qué era capaz Whyman, que hasta el momento solo había mostrado intenciones hostiles.

La única forma de saber de qué era capaz Whyman, ya que no respondía a sus mensajes de radio, era ir directamente a la Luna y averiguar ellos mismos qué intenciones tenía.

Tendrían que dedicar todo su tiempo a la misión, y mientras tanto… Tsukiku estaría segura.

Sería difícil, sería doloroso… pero era lo mejor para su amada hija.

Aun a pesar de todo, los dos se llenaron de determinación para resolver este horrible problema lo antes posible y así por fin poder dedicarse a ser los padres que Tsukiku merecía.

Mientras tanto, Ishigami Tsukiku, de tan solo un año cumplido el mismo día de su petrificación, permanecería como una estatua de piedra.

Era lo mejor para asegurar que ella tendría un buen futuro en el cual crecer, y unos buenos padres que pudieran disfrutar de verla florecer.

Eso era todo lo que querían.

.

Cuando Senku y Kohaku volvieron con los demás, Francois ya estaba terminando de reinventar el sushi ante la vista emocionada de todos, pero todos volvieron su atención hacia ellos con gran sorpresa al verlos y notar cierto pequeño detalle.

—¿Y Tsukiku?... —preguntó Kokuyo.

—No me digan que… —Ruri también se les acercó, mirándolos con preocupación porque ella se daba cuenta de que sus expresiones eran sombrías.

Gen también se dio cuenta, pero él se mantuvo en silencio, manteniéndose cerca de Maiko que, para su desgracia, también acabó siendo revivida.

Senku y Kohaku intercambiaron miradas.

—Hemos decidido que… vamos a esperar un poco antes de revivirla —dijo Senku finalmente, mientras Kohaku agachaba la cabeza.

—¡¿QUÉ?! ¡¿Por qué?! —gritaron varios.

—Kohaku y yo somos sus padres y no tenemos por qué dar explicaciones. —Senku tomó de la mano a su esposa y empezó a jalarla a tomar un asiento en las mesas que habían alineado para servir el sushi.

—Fue una decisión de ambos, eso es todo lo que deben saber por ahora —agregó Kohaku.

Todos empezaron a murmurar, pero la atención volvió a Francois cuando empezó a servir el sushi y entonces todos se murieron de emoción y comenzaron a comer a dos manos, incluso Senku y Kohaku mejoraron su ánimo ante tan exquisito manjar hecho por Francois.

—Entonces… ya que no van a despertar a su hija aún… me imagino que pondrán su estatua en un lugar seguro ¿verdad? —Cuando el buen humor había estado regresando, a Maiko-sensei se le ocurrió hacer esa pregunta que mató otra vez el ánimo del matrimonio Ishigami.

Al ver a Senku a punto de contestar, Gen se puso de pie bruscamente.

—¡Por supuesto, Senku-chan, Ryusui-chan y yo ya hablamos de ese tema! —Ambos mencionados voltearon a verlo—. Como te has reunido con Kohaku-chan ya, me imaginó que ya enterraste la caja fuerte con Tsukiku-chan donde estará muy segura, ¿verdad?~

Senku lo miró con ojos entrecerrados, dándole un apretón de mano a Kohaku por debajo de la mesa para que no dijera nada.

—Sí, ya la enterramos —dijo con total naturalidad, terminando de comer el resto del sushi—. Estará segura hasta que decidamos revivirla.

—¿Y dónde está? —preguntó Maiko inocentemente, pero Senku le dedicó una mirada tan seria (y francamente amenazante) que ella retrocedió un poco—. Umm… solo pregunto por simple curiosidad, ¿a qué viene esa cara? —Puso una mirada de pura inocencia.

—No es nada personal, pero no le diremos a nadie dónde está la caja fuerte, por supuesto~ —dijo Gen con voz tan inocente como la cara falsa de Maiko—. Cuestiones de seguridad~.

—Ah, por supuesto, entiendo perfectamente. —Maiko siguió bebiendo su copa de vino como si nada.

Senku y Ryusui le dedicaron miradas inquisitivas a Gen, que les hizo una seña de que les explicaría todo luego.

Luego del delicioso almuerzo comiendo sushi (excepto Ruri por recomendación de Atsumi-sensei), los aldeanos guiaron a Senku y el resto de la tripulación recién llegada hacia una presa hidráulica que habían estado construyendo en los cinco meses que estuvieron fuera, y Gen aprovechó el recorrido para apartar un poco a Ryusui y Senku del grupo y explicarles ciertas cosas.

—Desde hace tiempo que no confió en Nagashima Maiko —dijo con seriedad, mirando de reojo como Maiko a la distancia los observaba de forma bastante sutil, por lo que incluso cubrió su boca por las dudas de que supiera leer los labios— y cuando vi su estatua junto a la de Kohaku-chan y Yoshio-chan sospeché que había pasado algo allí… y además vi su expresión… parecía completamente fúrica y frustrada… nada que ver con esa personalidad tranquila que siempre quiere pretender tener. Por eso, le pregunté a Yoshio-chan qué pasó y él me dijo que Maiko quiso quitarle el frasco…

—Hmm, o sea que esta mujer no es de fiar ¿me equivocó? —Ryusui también se cubrió la boca para hablar al ver que Gen lo hacía.

—Es inteligente, eso se lo reconozco. —Senku rio entre dientes, sin molestarse en tapar su boca, por lo que Ryusui se puso delante de él, caminando de espaldas—. Las personas inteligentes son más difíciles de controlar, por eso en su momento Tsukasa me dio tantos problemas. Al despertar tanto personal para ayudar a Atsumi-sensei a crear clínicas y demás, nos arriesgábamos a que algo como esto sucediera.

—También debemos tener mucho cuidado con el arma petrificadora —dijo Ryusui con severidad—. En las manos equivocadas, puede ser un arma de dominación mundial.

—Me aseguraré de tenerla bien vigilada en todo momento. Lo bueno es que Maiko no es una amenaza física, pero también podría crear armas, no sabemos de qué es capaz. —Senku frunció el ceño duramente—. Aun así, no ha hecho nada hasta el momento, pero de todos modos la vigilaremos y no le daremos tanta libertad con los materiales científicos.

—Y es mejor que ocultes bien la estatua de Tsukiku-chan —susurró Gen, todavía cubriendo su boca con sus mangas—. Que esté muy segura, donde nadie la pueda encontrar…

Senku asintió, adelantándose un poco para ir a tomar de la mano a Kohaku y llevársela de regreso a su casa, explicándole todo en el camino.

—Ja, cuando Maiko quiso quitarle el frasco a Yoshio, también empecé a sentir que no era una persona de fiar. —Frunció el ceño duramente—. ¿Qué intenciones crees que tenga? ¿No sería mejor volver a convertirla en una estatua ahora que tenemos una medusa funcional? Si intenta hacerle algo a mi hija, le cortaré la cabeza. —Y por la completa seriedad en su mirada, Senku supo que hablaba muy en serio.

—Podemos volver a pegarla al petrificarla. —Rio entre dientes, pero luego enserió la mirada—. No sé qué intenciones tenga, por eso mi idea es vigilarla… lo cierto es que, nos guste o no, es brillante en sus áreas, y hasta el momento no ha dado muchos problemas, y sabes que necesitamos mentes brillantes para lo que viene… por eso, por ahora es mejor dejarla seguir trabajando con nosotros. Si prueba ser una amenaza, la petrificamos.

Kohaku suspiró con frustración, pero acabó asintiendo.

Perdonaron a Tsukasa, a Hyoga, a Mozu, a Xeno, todo porque eran necesarios, porque el reino científico necesitaba desesperadamente más manos que ayudaran, así que entendía que Senku quisiera darle al menos el beneficio de la duda a Nagashima Maiko.

Sin embargo… como intentara algo contra Tsukiku, sin duda iban a aplastarla sin misericordia. A Maiko o a cualquiera.

Al volver a la casa, los dos sonrieron suavemente al ver la estatua de Tsukiku en su cuna, que ya tenía un nuevo colchón y nuevas sabanitas limpias, y además en su bracito que tenía flexionado colocaron un nuevo peluche de león ya que el otro que había estado abrazando al ser petrificada no había sobrevivido al paso de los años.

Esa noche durmieron con la pequeña estatua en medio de ellos, cada uno abrazando cariñosamente una de sus manitos, y al día siguiente consiguieron una caja fuerte y Kohaku cavó un profundo hueco en la tierra ella misma, cerca de su casa, pero lo suficientemente oculto entre arbustos y árboles, mientras Senku acomodaba todos los juguetes y demás cosas de Tsukiku en la caja fuerte.

Ambos se despidieron una última vez de la pequeña estatua de su bebé y finalmente la dejaron en un cesto dentro de la caja fuerte, mirándola un largo rato para después cerrar la compuerta y enterrarla.

La idea de enterrar a su hija era… escalofriante… más porque los dos lo estaban haciendo con sus propias manos, y más de una vez tuvieron que detenerse para que Senku limpie las lágrimas que no dejaban de nublar la vista de Kohaku, entorpeciendo su trabajo.

Finalmente, terminaron y cubrieron el lugar replantando arbustos, y Kohaku se abrazó a Senku un largo rato, los dos mirando el sitio con puro dolor, pero también con pura determinación.

Iban a lograr el viaje a la luna lo más rápido posible, iban a decirle a Whyman que dejara de fastidiarlos y luego volverían por ella, para hacerla la niña más feliz del mundo, para finalmente ser los padres que ella merecía.

Darían todo de sí para terminar pronto con la misión y volver a ser una familia.

.

Habían estado reviviendo a mucha gente, explicando la historia del reino científico, y sobre todo… trayendo nuevo entretenimiento al mundo de piedra para todos los nuevos miembros del reino científico.

Y para traer entretenimiento, trajeron a cierta pieza tecnológica en la que desde hace mucho el equipo de Estados Unidos estaba trabajando… ¡una gigantesca computadora funcional con la capacidad de una NES! O bueno, casi funcional y casi con la capacidad de una NES, aún le faltaba un módulo para completar su potencial, pero iban a terminarla en Japón mientras en Estados Unidos comenzaban a armar más.

Y en el barco que trajo a la computadora llegaron… Carlos, Taiju, Yuzuriha y el pequeño bebé Kinji.

—Pasamos por Brasil para recoger a esta familia que no dejaban de pedir volver a Japón… —murmuró Carlos con cansancio porque el trabajo en Estados Unidos para construir la computadora había sido infernal.

—¡AWWW! ¡Otro bebé! —Atsumi-sensei corrió de inmediato a ver a los recién llegados, pidiendo cargar al bebé, y de inmediato Ruri y Kohaku la siguieron, mirando con ojos brillantes al pequeño Kinji que ya tenía diez meses de nacido.

—Que bueno verla de nuevo, Atsumi-sensei. —Yuzuriha estaba hecha un mar de lágrimas de alegría—. ¡Y a todos! ¡Quería que conocieran a Kinji!

—¡SÍÍÍÍÍ! ¡Lo hemos traído para conocer a Tsukiku, será como su hermana mayor! —Taiju gritó ruidosamente, pero el pequeño Kinji siguió durmiendo como si nada ahora en los brazos de la pediatra, muy tranquilito, probablemente más que acostumbrado.

—Oh, eh… —Kohaku se desanimó de inmediato y Senku decidió acercarse para susurrar algo en el oído a Yuzuriha, que lo miró preocupada, pero luego lo miró con comprensión y asintió, haciendo a Taiju retroceder un poco para explicarle algunas cosas que lo tuvieron boquiabierto y casi gritando, pero finalmente entendió todo y asintió, mirando profundamente a Senku, que le hizo un gesto de silencio.

Con ese gesto, los mejores amigos parecieron comunicarse mil cosas y finalmente Taiju asintió solemnemente, acercándose a la doctora y pidiéndole al bebé para llevarlo hasta Senku y Kohaku.

—Espero que muy pronto nuestros hijos puedan ser mejores amigos, ¡los mejores amigos de todo el mundo! —dijo a gritos, con ojos brillantes, entregando al pequeño bebé Kinji a los brazos de Kohaku, que lagrimeó un poco mientras asentía con una sonrisa temblorosa, acunando al bebé con mucho cariño.

Con eso dicho, Taiju y Senku chocaron puños, los dos sonriendo con entendimiento mutuo que recalcaba lo mucho que se conocían y confiaban el uno en el otro.

Ese día hubo fiesta, todos conocieron al pequeño bebé Kinji que resultó ser sorprendentemente tranquilo, para ser hijo de Taiju, aunque… las pocas veces que lloraba, lloraba tan fuerte que no dejaba dormir a nadie a dos kilómetros a la redonda.

Tenía suerte de ser tan adorable que, incluso aunque les costaba horas de sueño a muchos, todos aún así lo seguían adorando y mimando, felices de tenerlo allí como una motivación extra para continuar con la misión de ir a la luna.

—Kinji es tan adorable como su madre, pero tiene los pulmones de su padre… —murmuró Gen con algunas ojeras por estar cerca de la nueva casa Oki.

Estaban almorzando juntos y Kinji estaba durmiendo en un cesto, y todos estaban prácticamente babeando sobre él, mirándolo con cariño.

—Ja, así son los bebés, mi bebita igual gritaba fuerte. —Kohaku sonrió con lagrimitas en los ojos, llena de nostalgia, a lo que Yuzuriha le dio a Kinji para que lo cargara, llenándola de alegría.

—Lo bueno es que si llora se la puedes regresar a sus padres. —Senku rio entre dientes.

—¡Pero yo quiero ser el siguiente en cargarlo, JA, JA! —Ryusui chasqueó los dedos.

—Yo también lo quisiera cargar… —murmuró Luna, acercándose un poco al haber terminado el plato de su almuerzo—. Así podría practicar para cuando sea madrastra al dar el siguiente paso con Senku… —Se sonrojó levemente, con una sonrisa embobada.

Como ya había aprendido más o menos japones, todo el mundo la entendió, Kohaku incluida…

Todos se quedaron en blanco, antes de mirar lentamente a Kohaku, que pestañeó lentamente, antes de voltear el rostro hacia Senku, que la miró de reojo, sudando frío.

—¿Qué se supone que significa eso?... —preguntó Kohaku lentamente, su rostro muy serio.

—Luna dice que es la amante de Senku —dijo Chelsea tan inocente y frontalmente como siempre, dejando pálido a Gen.

—¡¿Quieres que Senku muera?! —le chilló Gen a la geógrafa, totalmente pálido.

Todos lo ignoraron, sin embargo, viendo a Kohaku con la mirada ensombrecida por su flequillo.

—¿Amante? —Kohaku se paró lentamente, colocando a Kinji de regreso en los brazos de su madre, antes de voltear a ver a su esposo—. Senku… creí haberte dicho lo que te pasaría si volvías con otra mujer… —Comenzó a desenvainar su katana.

—E-espera, claro que no es mi amante, ¡intenté decirle que nunca acepté ser su amante, pero no me escucha! —gruñó por lo bajo, antes de mirar frustrado a Luna, que ya no les estaba prestando atención, murmurando cosas como que "al fin iban a formalizar su relación frente a todos".

—¡Ja, pues háblale más fuerte! —Estrelló su katana directo entre sus piernas, clavando la hoja letal de su espada en el banco de madera a un centímetro de su amiguito.

Senku tragó saliva pesadamente, antes de asentir rápidamente y pararse con lentitud, manteniendo una distancia prudente de su esposa hecha una verdadera leona mortal y sedienta de sangre.

—Luna, no somos amantes —le dijo en inglés, con firmeza.

—Ah, Senku, no sé si quiera que sigas manteniendo lo nuestro en secreto, no estoy cómoda con que estés con las dos a la vez. —Hizo pucheros.

—Luna, nunca he estado contigo. —Se frotó las sienes—. Estoy casado, tengo una hija y quiero a mi familia, tú no me interesas.

—Entiendo que quieras mantener la farsa, pero…

—Luna, ¿no? —Kohaku se acercó de pronto, con la barbilla muy en alto—. Este hombre… —Tomó del cuello de su ropa a Senku, que empezó a sudar más pero se mantuvo quieto como gatito atrapado en las fauces de su madre— es mío. Mío, ¿entiendes? Me pertenece, y él me quiere solo a mí. —Sonrió felinamente, antes de encajarle un buen beso a su esposo.

Senku abrió mucho los ojos. Había estado pensando que moriría ¿y de repente recibía un beso? Y vaya beso…

Encogió los hombros y le correspondió, tomando su cintura y dejando que ella prácticamente le devorara la boca delante de todo el mundo.

Por supuesto, todos se fueron de espaldas, y Luna se quedó blanca cual fantasma y con la mandíbula por el suelo, antes de que gruesas lágrimas se escaparan de sus ojos y saliera corriendo, con Max y Carlos corriendo detrás de ella.

Senku y Kohaku se apartaron y se sonrieron, pero entonces ella apuntó su katana a su cuello, haciéndolo palidecer otra vez.

—Y como vuelvas a traerme a otra mujer esta vez si que te mataré, querido. —Le sonrió oscuramente.

Él simplemente asintió, viendo su vida pasar frente a sus ojos.

Por suerte, la atención se desvió cuando Kinji se despertó y comenzó a llorar, con fuerza.

Los días pasaron, la ciencia avanzó, Senku esclavizó a todos para terminar la computadora y los compensó trayendo luego el entretenimiento moderno al mundo de piedra, una muy buena estrategia para que todos olvidaran lo explotador que podía ser.

Ya estaban en junio, casi a finales del mes, y el trabajo avanzaba… y también la seguridad.

Habían construido un búnker subterráneo completo para proteger al arma más poderosa que poseían: la medusa.

Pero… algo muy raro había sucedido… Cuando quisieron poner la medusa en una caja fuerte (todo en una operación muy discreta, lejos de ojos curiosos), planearon poner a Jasper como primer guardia de seguridad para custodiarla, sabiendo que él nunca se dejaría engañar ni manipular por nadie, pero al cerrar la capsula de vacío y luego la caja fuerte, Gen y Chrome fueron los últimos en salir de la habitación de máxima seguridad, y ellos escucharon el sonido inquietante de vidrio rompiéndose… y luego un inquietante y familiar "click" desde dentro de la caja fuerte donde estaba medusa.

Gen y Chrome reconocieron de inmediato el click, y trataron de correr lejos, pero la ola de petrificación los alcanzó, al igual que a Jasper, petrificándolos a los tres, y por poco alcanza a Senku y Ryusui que apenas estaban subiendo por unas escaleras para salir del bunker, pero ellos supieron reconocer que el rango del arma era poco ya que su velocidad también era poca y siempre era algo proporcional.

Después de devolver a los tres a la vida, investigaron el incidente a fondo, pero nadie parecía haberle dado la orden al arma petrificadora… y eso que habían estado siendo extra cuidadosos debido a la desconfianza hacia ciertas personas potencialmente peligrosas.

Hubo mucha intriga por Whyman y dónde estaba exactamente, al final decidieron quitarle la batería a la medusa, y… Senku pudo notar a Gen mirar con algo de desconfianza a Ukyo, ya que estaba confirmado que él fue el único que tuvo en sus manos a la medusa para transportarla desde Estados Unidos a Japón.

Sin embargo, realmente no podían saberlo, porque alguien podría haberla programado en secreto desde hace mucho tiempo dando una medida de tiempo de semanas o meses incluso, hasta Chelsea se dio cuenta de que podría ser un crimen perfecto.

Por eso mismo, Senku decidió poner a la medusa bajo vigilancia de cámaras (aprovechando que habían creado una televisión para videojuegos), esta vez pidiéndole tanto a Yo-kun como a Jasper y Turquoise que fueran los encargados de vigilar en todo momento, ocasionalmente también rotando turnos con Kokuyo y otros guardias de suma confianza, todo siempre dentro del bunker al que muy pocos tendrían acceso.

Pasó otro mes, comenzaron a crear emisoras de televisión para entretener a la gente que revivían, que eran cada vez más y más, y todos trabajaban a toda velocidad para reconstruir la civilización y trabajar en el cohete.

Cuando pasó otro mes, llegaron a fines de julio… y Ruri entró en trabajo de parto…

Solo que… el parto estaba bastante adelantado, Ruri acababa de entrar al octavo mes, y todo el mundo entró en pánico.

Por suerte, ya tenían una clínica funcionando, y Atsumi-sensei y otros doctores se encargaron de ella desde el minuto uno, pero aun así todos estaban asustados.

—K-Kohaku casi muere cuando tuvo a su bebé en un parto adelantado, ¡¿p-podría pasarle algo malo a Ruri?! —preguntó Suika con lagrimitas en los ojos.

Chrome, que había estado dando vueltas ansiosamente por la sala de espera de la clínica, se estremeció y se llevó las manos a la cara con pánico.

—Ella estará bien. —Senku rodo los ojos—. Agradece que tiene una clínica a su disposición y todo un equipo especializado, y no una partera loca que ni siquiera te deja acercarte…

—Hablando de eso, ¿por qué no estás con Ruri allí dentro? —preguntó Kokuyo con rostro que decía que claramente lo estaba juzgando.

—E-es que vi un poco de sangre y me desmayé y Atsumi-sensei me echó porque dijo que ya tienen suficiente cuidando a Ruri, que no me van a cuidar a mí también…

Todos lo miraron con los rostros en blanco.

—Nunca va a crecer…

—Pobre de ese bebé…

—Ruri lo va a criar sola…

—¡C-cállense, claro que voy a cuidar a mi hijo, malditos bastados! —les gritoneó ofendido.

Pasaron unas horas y Chrome finalmente se envalentonó y entró a la sala de parto, con todas las debidas precauciones, ya que aparentemente el bebé ya estaba a punto de nacer.

Luego de unos minutos que parecieron eternos, Kohaku salió del lugar con una gran sonrisa y lágrimas corriendo por su rostro.

—¡Ya nació! ¡Es un niño! ¡Es mi sobrino! —chilló Kohaku llena de emoción, aunque luego bajó la mirada, algo preocupada—. Aunque… parece que está muy delicado por haber nacido tan prematuro… Ruri ni siquiera pudo cargarlo…

Al verla tan decaída, Senku se acercó a ella, que apoyó la cabeza en su hombro, recargando su peso en él.

—No te preocupes, me asegure de tener todo lo necesario para un parto prematuro, tu hermana y tu sobrino estarán bien —susurró Senku, y Kohaku asintió, con pequeñas lagrimitas asomando de sus ojos, para luego abrazar suavemente a Senku.

Todos sus amigos se quedaron algo preocupados, pero al menos estaban felices de que Chrome estuviera apoyando a Ruri dentro de la habitación.

Estaban seguros de que todo estaría bien.

Después de un largo tiempo, Chrome salió y dijo que pudo ver a su hijo en la incubadora, aunque aún no pudo cargarlo, pero que los doctores le aseguraban que estaría bien, aunque tendría que pasar un tiempo en la incubadora.

Nombraron al pequeño Ruchiru, que había nacido el veinticuatro de julio en una tarde calurosa, algo prematuro, pero sano, llenando a todo el reino científico con una nueva motivación para asegurar que tuviera un buen futuro, tanto él como todos los niños que llegaron y que llegarían.

.

Los meses pasaron y Kinji cumplió su primer año de nacido.

Se hizo una gran fiesta, aunque Kohaku estaba algo decaída porque su sobrinito Ruchiru seguía en el hospital y aparentemente pasaría al menos uno o dos meses allí, y además la fiesta del primer año de Kinji le recordaba que la última vez que tuvo a su hija sin ser una estatua fue justamente cuando cumplió su primer añito.

Era algo nostálgico…

Senku se sentó a su lado en la fiesta, ambos viendo a Taiju y Yuzuriha reír locos de alegría ante Kinji que no dejaba de balbucear adorablemente cositas de bebé.

—Y dime… —habló Senku con una sonrisa, aprovechando que tenía una pierna encima de la otra para colocar su mano confianzudamente en su rodilla— ¿también entiendes lo que dice el mocoso de Taiju y Yuzuriha o tu poder se limita solo a nuestra propia mocosa? —Bajó su mano hasta trazar la marca de petrificación que le había quedado.

—Ja, tampoco es tan difícil, aunque es verdad que no lo entiendo tan bien. —Rio con nostalgia—. La extraño… —Apoyó su cabeza en su hombro.

—También yo… —admitió Senku en un susurro—. He estado presionando a Xeno para que se apresure con el motor del cohete, pero no estará listo sino hasta el próximo año… Es una tarea titánica en este mundo de piedra, y los científicos revividos alrededor del mundo ya tienen suficiente carga restaurando sus propias civilizaciones en las ciudades fundadas…

—Disculpen… —Senku y Kohaku se tensaron al escuchar otra voz, separándose con rapidez y volteando para ver a Yoshio que estaba junto a su madre y Amaya (que era la farmacobióloga mano derecha de la pediatra), los tres sonriendo nerviosamente porque obviamente estuvieron espiando su conversación—. Lamento mucho haber estado escuchando su conversación, pero… si tienen problemas con el motor del cohete… ¿no han pensado en revivir al Dr. Ions?

—¿Dr. Ions? —Senku hizo una mueca—. Realmente no me suena… Y suelo conocer a bastantes mentes brillantes del ámbito científico. ¿Qué tan bueno es? —Miró con mucho interés a Yoshio.

—¡Muy bueno! —aseguró él, con ojos brillantes—. ¡Es una inspiración para los ingenieros, yo hice una tesis sobre su trabajo! Su área fuerte era la nanotecnología, pero es el mejor con todo lo que tenga que ver con máquinas, fue capaz de crear un cohete funcional simplemente reciclando basura de vertederos en países como Colombia y Venezuela. C-claro que tenía un equipo súper avanzado a su disposición, pero es un genio de las máquinas, c-creo que podría ser de mucha ayuda.

—Ay, que lindo, si quieres simplemente admite que quieres conocer a tu héroe. —La Dra. Atsumi rio con ternura.

—¡N-no es solo porque es mi héroe, mamá! —protestó Yoshio, para luego enderezar la espalda y mirar a Senku con una sonrisa nerviosa—. Doy fe de que es un hombre brillante, y seguro que debe andar por Sudamérica ahora, por lo que estará cerca del Dr. Xeno. Y si voy a buscarlo, yo también puedo ayudar con el motor.

—Sudamérica es muy grande, si no sabes exactamente dónde podría estar, no tendría sentido perder el tiempo buscándolo. —Suspiro con frustración.

—Mmm… hemos revivido a algunos de mis compañeros de la universidad para ayudar con cosas de ingeniería, todos éramos sus fanáticos, puedo preguntarles si saben dónde está.

—Y-yo creo saber dónde está… —Amaya levantó su mano tímidamente—. Lo seguía en redes sociales… vi su estado de Instagram ese día… Estaba en una playa de una isla en Venezuela… I-isla Margarita, creo. Solo estaba haciendo turismo…

—¿También eres su fan, Amaya? —Yoshio le sonrió encantado y Amaya se sonrojó.

—B-bueno, yo sabía que tú eras su fan y solo lo seguí por curiosidad y antes veía muchos estados en redes sociales y… —Ella siguió balbuceando, pero Senku se quedó pensativo.

Al ver al pequeño grupo reunido y el rostro pensativo de Senku, Chelsea, Gen, Ryusui y Ukyo se acercaron al lugar y Kohaku les explicó que Yoshio conocía a un súper científico que podría ayudar con el motor del cohete.

—Dijo que está en Sudamérica, en un país llamado Venus-suela o algo así… —murmuró Kohaku con la cabeza ladeada.

—¿Ve-Venezuela? —Gen palideció un poco—. ¿E-ese país no tenía algunos… problemitas políticos y económicos?

—¿No era una dictadura? —preguntó Chelsea inocentemente sin ningún tipo de filtro, a lo que Gen le chitó ruidosamente, murmurando algo sobre "tener tacto".

—¿El científico es venezolano? —preguntó Ryusui.

—No, creo que es medio japones y medio algo, todo su contenido está en japonés, por eso lo sigo —dijo Yoshio con una sonrisa—. Simplemente le gusta turistear y dice que los latinos son los mejores para "enfiestarse".

—Normalmente viaja al Caribe, pero la petrificación lo debió agarrar justo en Venezuela —agregó Amaya.

—¿Crees poder reconocer más o menos en qué parte de la isla Margarita estaba? —le preguntó Senku a Amaya, que asintió algo nerviosa, pero también decidida—. Bien, entonces tú y Yoshio irán a Venezuela, encontrarán al Dr. Ions y lo llevarán con Xeno.

—¿Y fundaremos otra ciudad allí? —preguntó Gen, sudando un poco—. Es un país algo… complicado…

—Pues tú eres el mentalista, ve con ellos también. —Senku rascó su oído desinteresadamente.

—¡¿Y por qué yo?! ¡Ni siquiera habló su idioma! A-además, si hablamos de querer evitar conflictos, Ukyo-chan es la estrella aquí, ¿no?~ —Gen señaló al arquero, obviamente queriendo zafarse de hacer ese viaje.

—Pues vayan los dos.

Gen se quedó en blanco.

—Rayos…

.

En tan solo unos veinte días, el equipo designado para encontrar al Dr. Ions llegó a Venezuela, a la isla Margarita, más precisamente, de la mano de un capitán que perteneció a la escuela de navegación de Ryusui, ya que Ryusui mismo no podía ir ya que constantemente tenía que hacer viajes entre Japón y la isla del tesoro y él y Francois estaban muy ocupados para ese viaje que seguramente iba a durar más de dos meses en total ya que luego tenían que llevar al Dr. Ions con Xeno.

Cuando comenzaron a revivir a los locales de la isla Margarita, se encontraron con un pequeño problema… no muchos sabían inglés, y claro que nadie sabía japonés.

Como pudieron, preguntaron entre los locales de la isla si alguien sabía inglés o japones, y finalmente algunas personas más o menos entendieron y los ayudaron a encontrar la estatua de una mujer bajita con muchos rizos.

La vistieron con hojas de palmera y la revivieron rápidamente.

Ella se tambaleó un poco, mirando a los lados con confusión, antes de darse cuenta que estaba vestida solo con hojas y tapar pudorosamente la zona de su pecho ya que las hojas no hacían un buen trabajo tapando su busto bastante generoso sobre todo en el medio.

—¿Q-qué fue lo que pasó?... —Sus mejillas pálidas se sonrojaron profundamente, mirando a toda la gente que la rodeaba.

—Hello, do you speak english? —preguntó Ukyo, que era el más fluido en inglés.

—Yes… Pero ustedes son japoneses, ¿no? —habló en japones de repente, sorprendiéndolos.

—¡¿Hablas japones?! ¡Excelente, será mucho más fácil!~ —Gen aplaudió alegremente—. Soy Asagiri Gen, y este es Saionji Ukyo, ¿tu nombre, querida?~

—Soy… Ami, solo Ami. ¿P-pueden explicarme que fue lo que pasó? Estaba sentada en mi escritorio y de repente solo vi verde y luego… nada…

Gen se dio a la tarea de explicarle toda la historia del reino científico con pizarrón y títeres, como había hecho con los muchos revividos de Japón últimamente, y luego le contó que necesitaban encontrar a un importante científico, al Dr. Ions, que se había estado quedando en un hotel con paredes amarillas y forma parecida a una cruz según Amaya.

—Oh, sé dónde está, es un hotel muy lujoso… pero… —Alzó la vista, viendo preocupada que estaba bastante nublado—. ¿No deberíamos primero darle ropa a la gente que acaban de despetrificar? Y refugio, puede que llueva… y yo tampoco pienso moverme hasta estar vestida decentemente. —Siguió cubriendo su pecho con rostro avergonzado.

—Oh, claro, lo siento. —Ukyo rio nerviosamente—. Trajimos personas para ayudar a que se establezcan adecuadamente, los ayudaremos a construir viviendas para que vivan dignamente. —Sonrió con amabilidad.

—Eso me alivia… y… ¿cuándo podré tener ropa? —Ami ya estaba detrás de un árbol, nada contenta por lo poco que cubrían las hojas de palmera.

—Eh… —Al verla tan avergonzada, Ukyo suspiro y se quitó la parte superior de su ropa, sonrojando a Amaya, Ami y todas las mujeres que estaban allí—. Puedes usar esto mientras, trajimos cuero y lana, si alguien sabe cocer, pueden prepararse ropa.

—Oh, gracias, Dios te bendiga. —Tomó su ropa con timidez y rápidamente se la colocó, y siendo ella tan bajita por suerte le quedó como un vestido.

Pasaron el resto del día preparando ropa y viviendas para la gente del lugar, aunque por suerte ellos fueron tan amables que se ofrecieron a prepararles comidas típicas de las zonas, cosa que dejó muy contento al equipo, ¡la comida venezolana era deliciosa!

Al día siguiente, finalmente partieron junto con Ami a buscar el hotel donde encontrarían al Dr. Ions.

—La isla ha cambiado mucho… —murmuró Ami al bajar de la camioneta que trajeron desde Japón, ahora vestida con un vestido de playa muy corto con hombros descubiertos y un sombrero de ala ancha sobre sus rizos pelinegros—. Había estado varios años lejos de la isla, pero igual la sigo recordando, es… bastante diferente… p-pero aún reconozco ciertas cosas, por ejemplo esas colinas. —Señaló un punto a lo lejos—. Por allá estaba el hotel.

—Muchas gracias. —Ukyo sonrió agradecido, volviendo a subir al auto, pero entonces notó a Ami dirigirse hacia unas estatuas que estaban tiradas en el piso y rápidamente corrió a ayudarla al notar que ella quería colocarlas en un lugar más seguro—. Te ayudo.

—Dios te bendiga. —Le sonrió dulcemente.

Gen, Yoshio y algunos fortachones del equipo gorila se acercaron a ayudar también.

—Y dime, Ami-chan… ¿Qué te llevó a aprender japones? —preguntó con curiosidad Gen.

—Una amiga mía que conocí cuando viví en Argentina.

—¿Viviste en Argentina?

—Sí, cuando… cuando empezó la crisis en Venezuela mis padres decidieron ir allá para que pudiera estudiar y conocí a mi amiga, luego las dos nos mudamos juntas a México donde conoció a su esposo que es medio japones, y este año… bueno, hace tres mil setecientos años volví aquí para ver a mis abuelos. Iba a ser una visita de un mes, pero… aparentemente fueron tres mil setecientos años. —Suspiro.

Yoshio la miró algo preocupado.

—Escuché de la crisis en Venezuela… lo siento mucho —dijo Yoshio.

—Fue… duro, pero no tiene sentido pensar en eso ahora. —Ami negó con la cabeza—. Ustedes vinieron por ese Dr. Ions y aun así se tomaron la molestia de ayudar a la gente, y tienen la noble misión de salvar a toda la humanidad. Dios se los recompensara, no piensen en tragedias, yo estoy feliz de ayudar.

—Aun así, tú y tu gente deberían pensar qué harán… —murmuró Yoshio con una mirada sombría—. Sé que Senku quiere revivir a todo el mundo, pero…

—No hay peros en una visión tan noble —lo interrumpió Ami de repente, haciendo que todos la miraran sorprendidos—. Los humanos no pueden decidir quién vive y quién muere, eso solo le corresponde a Dios, y si se pudiera impartir justicia a quienes deben ser juzgados, deberá ser a través de un juicio justo… Es complejo, pero… yo creo que toda vida debe respetarse… y que la justicia existe… —Apretó los puños.

Ukyo la miró fijamente, antes de sonreír con suavidad, sus ojos brillantes.

—Hay mucha gente horrible en el mundo, pero el primer paso para combatirla es aferrarnos a nuestros principios, perpetuar las buenas costumbres —susurró el joven arquero—. Con ayuda de la ciencia, creo que es posible que todo el mundo se una… y que toda la humanidad unida pueda salir adelante. En todos los rincones del mundo.

—Con fe en Dios todo es posible. —Ami miró a Ukyo también con ojos brillantes.

—Bueno, no hay mucho que discutir contra la fe religiosa… —Yoshio encogió los hombros.

Ami suspiró resignada ante el comentario de Yoshio, antes de levantar la última estatua de un niño y volver al auto, sonriéndose todo el tiempo con Ukyo mientras Gen los miraba con rostro interesado.

Llegaron al lugar del hotel y buscaron entre las estatuas del lugar, preguntándose si estaría enterrada, pero entonces Amaya reconoció la estatua medio enterrada en la costa, con las olas golpeteando su rostro de piedra. De inmediato lo vistieron y revivieron.

—¡Ah, juro que no es mi culpa! —eso fue lo primero que gritó, sobresaltando a todos.

—Eh… ¿Dr. Ions? —Yoshio lo miró emocionado.

—Oh, díganme DJ —habló ya más calmado, mirando a su alrededor—. Eh… veo estatuas… ¿no me digan que esa luz petrificó a todo el mundo y ahora han pasado miles de años y la civilización apenas se está restaurando?

—Eh… sí, eso es exactamente lo que pasó. —Gen pestañeó lentamente.

—Demonios, ya no me pude terminar mis arepas… Como sea, ¿qué hace un grupo de japoneses buscándome?

Le explicaron toda la situación y él accedió sin problemas a ayudarlos, por lo que volvieron a buscar el barco para llevarlo hasta Araxa donde esperaba Xeno.

Mientras iban en el auto, Ukyo no dejó de hablar con Ami, que le contó que sabía varios idiomas por sus estudios en relaciones internacionales y que además era maestra jardinera.

—¿Oh?~ ¿Y no quisieras venir con nosotros a Japón?~ —propuso Gen con la cara más inocente del mundo—. Tenemos cada vez más niños~ y también nos sería útil alguien que habla varios idiomas ya que trabajamos con científicos de todo el mundo~.

—Oh, eso sería… —Ami pestañeó rápidamente, sin saber qué decir.

—Gen, no la presiones. —Ukyo entrecerró los ojos, sospechando que planeaba algo.

—Lo consultaré con mi abuela, siempre sabe guiarme según la palabra de Dios. —Juntó las manos con una sonrisa que solo podía describirse como angelical.

—Eh… —Yoshio la miró con extrañeza.

—Los latinos son muy espirituales, ¿eh? —murmuró DJ, rompiendo la base de unos frascos de vidrio para hacerse lentes goggles con un trozo de cuero—. Por cierto, si quieren ir a la luna, también les convendría despertar a la Dra. Mironi, la computadora humana… seguro Xeno y ese tal Senku la conocen, es brillante, y creo que estaba en Grecia cuando la humanidad se petrificó.

—¡Oh, la conozco! —Yoshio casi salta en su asiento a pesar de que él conducía—. ¡Realmente sería útil, es genial! Danos la información, dinos la ciudad y yo me encargaré de pedirle a Senku que la encuentre.

—¿Y sabes hablar griego, Ami-chan? —preguntó Gen a Ami, que asintió—. ¡Excelente, otra razón para que te nos unas!

Ukyo miró con una ceja en alto a Gen, pero no dijo nada y simplemente siguió conversando con la chica de rulos.

Al llegar al lugar donde desembarcaron, la gente les ofreció un banquete antes de que se fueran, y el Dr. Ions de inmediato exigió arepas.

Después de hablar con sus abuelos, Ami decidió acompañarlos a Brasil y luego de regreso a Japón y tal vez incluso ayudarlos con lo de Grecia.

Mientras comían, un coro empezó a cantar y bailar canciones cristianas, con Ami como voz principal, y Ukyo no dejó de mirarla ni por un momento… hasta que notó un aura malvada detrás de él y rápidamente volteó, viendo a Gen desviar la mirada y silbar inocentemente.

Ukyo tragó saliva.

¿Por qué presentía que apenas Gen se juntara con Ryusui algo muy malo le iba a pasar?...

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El viaje del equipo de Gen y Ukyo acabó extendiéndose dos meses más porque Senku se emocionó al escuchar que sabían la ubicación de la Dra. Mironi y les pidió ir a buscarla a Grecia y llevarla también a Brasil con Xeno, y para cuando regresaron ya era primero de enero, comienzo del año 5751.

—¡Feliz año nuevo! —gritaron todos a los recién llegados, que eran Gen, Ukyo, su nueva amiga Ami y la tripulación del barco, mientras que Yoshio, Amaya y varios del equipo gorila se habían quedado en Brasil, junto con DJ, la Dra. Mironi y su equipo que había estado acompañándola en Grecia.

La fiesta de año nuevo estuvo llena de alegría, sobre todo porque Ruchiru ya estaba completamente sano y salvo y ya podía estar con todos sus tíos, siendo ahora un bebé de cinco meses, y claro que Kinji también estaba ahí dándoles alegrías a todos. Él ya tenía casi un año y medio.

El tiempo siguió pasando y Senku y su equipo se dedicaron a hacer el cohete y además ¡un satélite para ser su primer paso en descubrir la ubicación de Whyman!

Mientras esperaban que el motor de cohete estuviera listo, estuvieron haciendo varios satélites por adelantado, a lo que Senku explicó que era posible que el cohete fallara, y que además necesitarían varios satélites de todos modos, y que primero lanzarían uno para monitorear la tierra y luego otro para monitorear la luna.

Chrome y Suika seguían estudiando con Sai, dando lo mejor de sí para aprender todo lo necesario para no tener que hacer el cohete de solo ida, constantemente pensando en planes, aunque Chrome aun así no descuidaba a su hijo Ruchiru, de hecho su niño lo hacía sentir aún más inspirado en su objetivo, aunque muchas veces también tenía que pelearse por su atención con Kokuyo y Kohaku.

—¿Puedes decir tía? ¿Tí-a? —pregunto Kohaku amorosamente a Ruchiru que ahora tenía ocho meses al estar en el primero de abril del 5751.

—No creo, pero ya dice papá todo el tiempo. —Chrome infló el pecho con orgullo.

—Y primero dijo mamá. —Ruri rio con ternura mientras veía a su bebé en brazos de su tía.

—Y abuelo, también dijo abuelo —presumió Kokuyo—. ¡No puedo esperar a que crezca, por fin otro hombre en la familia! ¡Seguro será una fiera para el combate, tal como su abuelo!

—Ja, no tengas tus esperanzas tan altas, también es hijo de Chrome. —Kohaku sonrió burlonamente.

—¡Yo lo volveré un gran científico! Aunque no me molestaría que quiera ser un gorila tal como su abuelo y tía que…

Antes de que pudiera terminar de hablar, Kohaku alzó un puño para darle unos buenos golpes, pero entonces…

—¿Tita?... —Ruchiru habló, ¡y habló nombrándola!

De inmediato se le llenaron los ojos de lágrimas y rio como loca, abrazándolo amorosamente mientras su padre y su hermana animaban a Ruchiru a repetirlo.

Vaya… si que era nostálgico…

Esa noche volvió a su casa, sin extrañarse de que Senku no estuviera allí.

Últimamente, Senku dormía más en su laboratorio, hablando con otros científicos vía código Morse, trabajando y estudiando constantemente, y Kohaku siempre estaba en las obras de construcción, ayudando a la gente recién despetrificada o trabajando como loca en minería o edificar viviendas para la población.

Ambos estaban muy ocupados… de hecho, Kohaku no recordaba la última vez que se besaron… ¿uno o dos meses ya?

Suspiro mientras entraba a su habitación vacía, pensando que era mejor intentar dormir para olvidar que ese día era primero de abril, pero… sus pies la llevaron prácticamente solos hacia la habitación de Tsukiku, donde encontró su cuna vacía.

Ah… aparentemente nunca iba a dejar de doler ver esa cuna fría y abandonada…

Se arrodilló delante de la cuna, con pequeñas lágrimas comenzando a correr por sus mejillas, pero entonces escuchó pasos y volteó, viendo a Senku apoyado en el marco de la puerta, sin mirarla, sino que también viendo a la cuna.

Finalmente, él bajó la mirada para encontrar sus ojos con los suyos, y le dedicó una pequeña sonrisa que le recordó que no estaba allí sola, que él estaba pasando por lo mismo, por lo que rápidamente fue hasta él y lo abrazó, suspirando aliviada al sentir sus brazos rodearla.

—A veces… —habló él de pronto, su voz en un susurro apenas audible— siento la tentación de desenterrarla, de mandar todo al diablo y tenerla aquí… pero sé que lo mejor es esperar a que todo sea seguro para ella.

Kohaku asintió lentamente, dejando que sus lágrimas corrieran libremente.

—Es lo mejor… es lo más seguro, porque antes que nada necesitamos acabar con Whyman.

—Ni siquiera estamos seguros de qué demonios quiere, pero solo hay una forma de averiguarlo. —Bufó—. Tenemos que terminar ese cohete.

—Aunque… —Kohaku apartó levemente su rostro de su pecho, volteando a verlo—. Yo… sé que tenemos mucho trabajo que hacer, también he estado trabajando, pero… —Posó una mano en su rostro— también te he extrañado a ti…

Senku la miró sorprendido por un momento, antes de reír entre dientes y tomar su barbilla, compartiendo así ambos un largo beso.

Esperaban que cada vez faltara menos tiempo para volver a tener a su niña en sus brazos, pero por mientras… nada les impedía tener en sus brazos el uno al otro.

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En septiembre del año 5751, después de que Kinji cumpliera dos años y Ruchiru su primer añito, todos fueron a la isla del tesoro donde ya tenían terminada la plataforma de despegue para recibir a Xeno que llegó desde Brasil ya con el motor de cohete de nivel 99 adquirido… y además con todo el equipo que había estado junto a él en Brasil.

—¡Mi hijoooo! —Atsumi-sensei corrió a abrazar a Yoshio, que volvió también junto con Amaya.

—¡Mi hermanoooo! —Mirai corrió con lágrimas a abrazar a Tsukasa y luego también a Minami que vino con ellos.

—¡Dra. Mironiiii! —Senku corrió con ojos brillantes a conocer a la científica conocida como computadora humana.

—Así que tú eres el famoso Dr. Senku. —La Dra. Mironi era una mujer de cabello jade corto hasta la barbilla, lentes oscuros y un sombrero antiguo de ala exageradamente ancha y un gran moño, con un vestido tan gris como el sombrero, siendo su cabello el único toque de color en ella, aunque opaco—. Me emociona ver de qué eres capaz a pesar de ser un niño.

—Tan niño no es, tiene una hija~ —susurró Gen burlonamente, ganándose una mala mirada del joven científico.

—Dra. Mironi, ¿eh? —Maiko-sensei se acercó con una sonrisa interesada—. Toda una eminencia del siglo XXI, la llamada computadora humana, es un honor conocerla, madame. Yo soy Nagashima Maiko, quizás oyó de mí debido a mis tesis en psiquiatría e ingeniería biomédica. —Hizo una reverencia.

—No, no me suenas. —Mironi ajustó sus lentes con desinterés, para luego seguir hablando con Senku mientras Maiko se quedaba helada.

—Por cierto… —Una mujer muy alta de cabello azul corto se acercó de pronto, pasando un brazo por los hombros de Mironi—. Soy Blund, hermana mayor de Miri, campeona femenina de kickboxing, mundial. Ya me enfrenté a ese niño bonito y perdí por poco. —Bufó, señalando a Tsukasa que no le prestó atención, concentrado en Mirai y Minami—. Dijo que aquí había más guerreros, así que… ¡¿quién está para pelear! —Sonrió con todos los dientes.

—¡Ja, me interesa! —afirmó Kohaku sin dudar, solo para quedarse boquiabierta cuando Blund de inmediato la tacleó, acabando las dos en el piso forcejeando.

—¡WUU, pelea de chicas! —Yo-kun sonrió como un depravado, pero estremeciéndose de inmediato cuando Senku le enseñó un frasco con la etiqueta de "ácido sulfúrico".

—¿Realmente es su hermana, doctora? —preguntó Senku incrédulo al ver a la bajita y delicada Dra. Mironi y luego a la campeona mundial que estaba llevando al límite a Kohaku.

—Papá se casó con una mujer inteligente siendo él fuerte para tener varones inteligentes y fuertes, pero salimos nosotras dos… yo no puedo abrir un frasco de aceitunas y mi hermana no divide por más de tres cifras, pero nos volvimos mejores que ellos en nuestras áreas. —Rio jocosamente, ajustando sus lentes.

—Eso me hace preguntarme qué combinación le tocará a Tsukiku… —murmuró Ryusui con una risotada—. Tiene padre inteligente y madre fuerte. —Miró como Kohaku logró asestarle un rodillazo en la barbilla a Blund, aunque la mujer alta solo retrocedió un poco antes de capturar su pierna y enviarla a volar varios metros.

—Yo no la voy a presionar para nada. —Senku rascó su oído con el meñique—. Que se dedique a lo que ella quiera, yo solo la apoyaré y trataré de enseñarle lo que pueda.

La Dra. Mironi lo observó con una sonrisa suave.

—Veo que eres un buen padre, a pesar de ser tan jovencito. —Rio jocosamente.

—¡Así que el famoso Senku es un hombre débil ante las mujeres! —gritó DJ, metiéndose de colado a la conversación—. ¿Y quién es la afortunada? Soy DJ, por cierto, o Dr. Ions, pero prefiero DJ.

—No soy débil ante las mujeres. —Bufó Senku—. Solo ante esa leona… —Señaló con el pulgar a Kohaku peleándose salvajemente con la tal Blund.

—Buen gusto. —DJ le enseñó el pulgar con un guiño

—En fin, —Xeno carraspeó mientras veían como por fin Blund y Kohaku eran separadas por Tsukasa— deberíamos empezar con el primer lanzamiento de este mundo de piedra, estoy seguro de que será algo realmente elegante…

Y, claro, el cohete acabó elegantemente dando volteretas en la plataforma de despegue antes de acabar en el mar, ante la mirada horrorizada de todos los científicos y el equipo detrás de largos meses de trabajo.

Y siguieron fallando… y fallando… y fallando… una y otra vez, por pequeños detalles, aunque cada detalle servía como aprendizaje, pero aun así era bastante frustrante de ver… aunque Suika y Chrome tomaban todos los detalles para aprender más y más, espiando al equipo de científicos profesionales para aprender todas sus estrategias en secreto, aunque…

—¿Qué hacen ustedes dos? —Una vez, fueron atrapados espiando.

Los dos se estremecieron en el techo del laboratorio de los científicos profesionales donde habían estado espiando, volteando y viendo a DJ observarlos con una ceja en alto.

—¡P-por favor no digas nada! —pidieron los dos lloriqueando con las manos unidas.

—¿Eh?

No tuvieron más opción que explicarle a DJ lo que estaban haciendo para pedirle que no los delatara, aunque al contarlo no solo accedió a no delatarlos, sino que también dijo que…

—¡¿Quieres enseñarnos también?! —Los dos lo observaron con ojos brillantes.

—Sai es su as en matemática, yo puedo ser su as en ingeniería. —Les guiñó un ojo—. Entonces, ¿cuándo empezamos?

El tiempo pasó, los barcos siguieron llegando desde las ciudades fundadas, trayendo materiales, y un día, por fin, ¡el primer cohete funcional fue lanzado al espacio, el primer éxito del equipo de científicos profesionales! Y todo solo siete meses después del primer fracaso, a principios de junio de 5752, poco antes de que se acercara la fecha para que Kinji cumpliera tres años y Ruchiru dos.

—Se les acaba el tiempo, científicos de la era de piedra~ —dijo DJ como si todo fuera un juego para él, aunque su sonrisa era sincera al verlos—. Ahora que los profesionales encontramos nuestra formula ganadora, será cuestión de tiempo para hacer el cohete de solo ida… lo que es bueno, porque imagínense que hubiéramos hecho misiones tripuladas, serían muchas muertes para la consciencia…

Al escuchar eso, Chrome abrió mucho los ojos, recordando algo.

—Todos esos lanzamientos de prueba arrojaron datos valiosos, precisos para cohetes de ese tipo… lo que significa que hacer un cohete más grande requeriría más pruebas… sería imposible…

—Es cierto… —Suika suspiró con tristeza—. Y el cohete de ida y vuelta que queremos sería cinco veces más grandes según los cálculos de Sai…

Chrome miró con frustración los planos del cohete de ida, pero también con determinación, porque no pensaba rendirse.

El cohete que lanzaron desplegó un satélite que orbitaría la tierra, permitiéndoles hacer un mapa muy preciso, para gusto de Chelsea.

Con otro cohete exitoso, esta vez lanzaron el satélite que monitorearía la luna, y Kohaku fue la encargada de la tarea de encontrar a Whyman.

—¿Y por qué ella? —soltó Maiko con una mirada llena de frialdad—. ¿Podemos confiar en alguien sin estudios que se crio en un mundo primitivo?

Kohaku la miró mal, pero incluso Xeno dijo que las imágenes eran muy malas y que solo era para juntar datos preliminares, que la buena vista no ayudaría, pero entonces Senku se acercó riendo, recordando que Kohaku fue la que encontró el petróleo.

—Su magnifica vista es producto de concentración y atención al detalle. No necesitamos datos preliminares ni una mierda, porque ella podrá encontrar a Whyman por sí sola, con una seguridad de diez billones por ciento. —Miró tanto a Xeno como a Maiko—. Yo confió en ella.

Xeno se mostró impresionado e incluso mencionó que ella podría ser buena en el espacio, mientras que Maiko bufó y simplemente se fue.

Suika también confiaba en la habilidad de Kohaku, por supuesto, pero eso también significaba que tenían menos tiempo y así se lo dijo a Chrome, aunque los dos solo pudieron atinar a estudiar más y más bajo la tutela de Sai y DJ.

Ya a fines de junio del año 5752, Kohaku finalmente lo encontró… ¡encontró una zona sospechosa con movimiento en la luna, encontró el lugar donde Whyman se escondía!

Todos se emocionaron, por supuesto, pero Chrome y Suika supieron que el tiempo se les estaba agotando cada vez más… sin embargo, fue entonces cuando escucharon a Ryusui afirmar que el cohete sería construido con el esfuerzo de todo el mundo, unidos como uno.

Y entonces… la inspiración llegó a Chrome.

—¡Lo tengo, lo tengo! —Tomó a Ruchiru que estaba jugando cerca de él con un juguete de cohete y lo alzó en brazos, bailando con él alrededor de toda la sala—. ¡Encontré una forma para que todos vuelvan sanos y salvos, para que Senku no tenga que renunciar a su sueño, para que podamos tener un brindis glorioso de nuestra victoria todos juntos! —Rio mientras alzaba a Ruchiru hasta las estrellas, haciéndolo reír y alzar los bracitos como si pudiera volar—. ¡Es posible… y todo gracias a la ciencia!

Decididos, él y Suika fueron a ver a DJ y Sai y les propusieron el plan, y los dos comprobaron la matemática y la ingeniería ¡y les dieron el visto bueno!

Al día siguiente, los dos científicos aldeanos convocaron a todos sus amigos y científicos profesionales, para sorpresa e incredulidad de Senku, mientras que Xeno y Mironi parecían intrigados y hasta divertidos.

De inmediato, Chrome empezó a gritonear que no estaba de acuerdo con el plan del cohete solo de ida, les contaron que estuvieron trabajando todo este tiempo para encontrar otra alternativa, y les enseñaron los planos de su idea.

—¡Sé que no podemos hacer despegar una nave gigante desde la tierra, porque requeriría otro montón de explosiones para que encuentren la forma que funciona, pero entonces… lanzaremos cinco cohetes desde la tierra, y juntaremos las cinco piezas para crear una mega-nave gigante directamente en el espacio!

—¡En el espacio, en el espacio! —Kinji y Ruchiru, que estaban a días de cumplir tres y dos, corrieron alrededor de Chrome con cohetes de juguete en sus manos y puro entusiasmo.

Todos se sorprendieron por la ambiciosa idea, aunque no estaban seguros de si era funcional, por lo que voltearon a ver a los científicos profesionales… que dijeron que le idea ya era vieja, que así se armó la estación espacial internacional donde estuvo Byakuya.

Chrome y Suika se fueron de espaldas, pero Senku aseguró que el que no fuera original no era un problema, aunque ya habían pensado la idea y la habían descartado porque requeriría un diseño monstruoso de millones y millones de componentes individuales.

—Pero es técnicamente posible, y una buena alternativa si no queremos dejar a los astronautas tirados en la luna —opinó la Dra. Mironi.

—Sai hizo las matemáticas, y yo de hecho simplifique el diseño. —DJ guiñó un ojo—. Sigue siendo difícil, pero es muy posible.

—¡Hmm! Así que lo que dicen… —Ryusui sonrió con todos los dientes— es que si ponemos a toda la población del nuevo mundo a trabajar en esa cantidad monstruosa de componentes… ¿podremos hacer esta nave de cinco partes? ¿O me equivoco? —Su sonrisa indicaba que claramente no creía equivocarse.

Chrome y Suika sonrieron emocionados, aunque los demás seguían algo incrédulos.

—¿Es realmente realista? —Xeno se acercó al Dr. Ions—. ¿Qué tanto pudiste simplificar el diseño?

—Chéquenlo ustedes mismos. —DJ les tendió los planos con un guiño, a lo que Xeno, Senku y Mironi los analizaron.

—Ahí también están mis cálculos —añadió Sai.

—Interesante… pero aun así sería más fácil hacer un cohete de solo ida… y menos arriesgado, debo decir —murmuró la Dra. Mironi con frialdad.

—Aun así, es verdad que ahora es más factible, y realmente elegante, pero si antes había una probabilidad de diez por ciento, con la simplificación del Dr. Ions las probabilidades son de cuarenta por ciento, pero también hay un sesenta por ciento de probabilidades de que falle —comentó Xeno con un suspiro.

Chrome propuso votar entre los que estaban allí presentes, y luego miró fijamente a Senku y el resto de científicos profesionales, gritando que si había la más mínima posibilidad de éxito merecía la pena tomarla.

—¡Si dicen que es imposible, lo aceptaré, pero si hay la más mínima posibilidad, todos deberíamos decidir juntos…!... ¡Porque así es como funciona el reino científico… combinando nuestras fuerzas para construir y avanzar!... —gritó Chrome, con lágrimas en los ojos, totalmente decidido.

Finalmente, Senku sonrió y le murmuró algo a Xeno y la Dra. Mironi, y luego finalmente accedieron a someter la decisión a una votación, misma que Sai arregló en su computadora en tiempo récord.

Al final… ¡ganó la decisión de hacer el cohete de ida y vuelta!

Todos gritaron emocionados, Ruri y Ruchiru abrazaron orgullosos a Chrome, y Kohaku también celebró casi llorando, abrazando orgullosa a Suika.

Mientras todos se ponían a trabajar de inmediato para el cohete brutal de millones de piezas, Sai se quedó solo y Luna se acercó curiosa al escucharlo murmurar que no haría daño revisar el recuento total de votos.

Fue entonces que ambos vieron sorprendidos que no había ni un solo voto en contra…

—Eso quiere decir… —Sai se estremeció al escuchar la voz de Luna detrás de él— que incluso los científicos profesionales no votaron en contra del cohete grande…

—Sí… —Sai sonrió conmovido—. Parece que el reino científico es así de unido…

—Y pensar que antes no querías quedarte con ellos. —Luna lo miró con una sonrisa divertida.

—Eh… bueno, acabé acostumbrándome. —Rio nerviosamente—. Me sorprende que tú sigas aquí…

—Aunque no soy nada de Senku, igual lo quiero apoyar… —murmuró con lagrimitas en los ojos—. Y todos me agradan mucho… también tú. —Le sonrió amistosamente, haciéndolo sonrojar un poco.

Por mientras, todos seguían celebrando el resultado de la votación, Chrome y Suika levantaron los puños con lágrimas en los ojos, victoriosos, aunque en medio de esa escena conmovedora Ukyo se acercó a Senku y el resto de científicos acompañado de su amiga Ami (que se había vuelto muy cercana a él), y con Ryusui y Gen siguiéndolos con sonrisas sospechosas en las caras.

—Escuché que tú y los científicos se estaban susurrando algo muy interesante… y sobre todo algo que no me hubiera esperado sino hasta muchos más años en el futuro…

—Nada se escapa a tu oído, ¿eh? —Senku rio entre dientes—. Resulta que todo el mundo tendrá que trabajar en ese cohete ensamblable, y la única forma de lograrlo es conectando a este mundo de piedra… ¡con internet!

—¡Ahí vamos de nuevo con algo imposible! —chilló Gen ya oliendo un trabajo infernal, mientras que Kaseki y Sai saltaron de emoción.

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Conectar a todo el mundo con internet fue cuestión de unas semanas, y pronto pudieron contactarse por video llamada con sus amigos que habían quedado en otros países, como Nikki que estaba en Estados Unidos junto con Hyoga y otros, y Ginro y Matsukaze que estaban en Brasil junto con Kinro y Kirisame que habían ido de Estados Unidos a Brasil luego de que Tsukasa decidiera regresar a Japón con Xeno. A la vez se conectaron con otros científicos revividos en otras ciudades.

Senku creó el concepto de pantalla compartida haciendo dibujos con algo de rayos de electrones o algo así que casi nadie entendió y de inmediato comenzaron a trabajar como locos junto con científicos de todo el mundo.

Y fue entonces que por esas fechas, en finales de julio del año 5752, empezaron los primeros pasos… para seleccionar a los astronautas…

Sin embargo, antes de eso, todos se encontraron con una sorpresa…

—¡¿UKYO VA A CASARSE?!

—Je, je, je… —Ukyo rio tímidamente mientras tomaba la mano de una muy sonrojada Ami—. Llevamos saliendo casi un año y pensamos en… dar el siguiente paso. —Se miraron con cariño evidente.

Detrás de ellos, Ryusui y Gen chocaron puños discretamente.

—Se la debíamos por meterlo en problemas con Senku hace años haciéndolo tener celos… —susurró Ryusui con diversión.

—Yo añadiré esto a mi lista de logros~. —Gen hinchó el pecho con orgullo—. Luego iré por esos dos. —Señaló a Tsukasa que como siempre ni se daba cuenta de que Minami intentaba estar cerca de él.

—¡Y yo estaré ahí para apoyarte, JA, JA! —Volvieron a chocar puños.

La boda de Ukyo fue esa misma semana, algo bastante rápido ya que desde antes aprovecharon el internet para traer a los padres y abuelos de Ami a la ceremonia.

Fue una ceremonia encantadora, muy romántica y también muy cristiana debido a la fe de Ami, aunque luego pusieron mucha música latina que dejó a todos los aldeanos, japoneses y estadounidenses boquiabiertos.

—¡JA, JA, esta música tiene "sabor"! —gritó Ryusui aprovechando el momento para bailar con dos primas de la novia.

—No niego que las latinas son encantadoras, aunque me inclinó más por las francesas~ —murmuró Gen por lo bajo, soltando a otra prima de Ami para ir a apoyarse en una pared.

En ese momento, Chelsea se le acercó.

—¡Oh, Gen, pareces nostálgico! —Lo señaló con el poco tacto típico de ella.

—Nada de eso~ —Se hizo el desentendido—. Solo pienso en ciertas cosas~… —De repente, fijo sus ojos en Minami que estaba cerca de Tsukasa otra vez—. Con permiso~.

Fue a buscar a Mirai y le susurró algunas cosas, y entonces fue la joven Shishio la que se encargó de convencer a Minami de invitar a Tsukasa y de convencer a Tsukasa de aceptar.

—Otro punto para mí~…

Cuando Tsukiku despertara de su sueño petrificado, sin duda tendría muchos amiguitos con los cuales jugar~.

Al pensar en la princesita científica, de repente Gen se dio cuenta del pequeño detalle de que desde hace tiempo no veía a los padres de dicha princesa… Extraño… ¿Dónde estarían?

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Senku había abandonado la boda Saionji no porque no quisiera apoyar a su amigo, sino porque de repente se sintió algo nostálgico…

Claro, Kohaku lo siguió, ya que últimamente intentaban no distanciarse tanto, y ese día que lo tenían casi libre debía ser aprovechado para que pudieran pasar algo de tiempo juntos.

Llegaron hasta la zona de cámaras y ambos comenzaron a observar las grabaciones que mostraban la superficie lunar.

Kohaku se moría de ganas de preguntarle si al final había decidido si sería astronauta o no al final después de todo el esfuerzo de Chrome para que cumpliera con su sueño, pero Senku se le adelantó en hablar:

—Cuando la misión acabe… deberíamos casarnos otra vez.

Ella casi se desmaya, sin poder creer lo que dijo.

—¡¿QUÉ?! ¡¿Hablas en serio?!

—Nuestra primera boda no fue la mejor. —Rio entre dientes—. Tampoco nuestra vida de casados… Los dos dimos todo por nuestra mocosa, pero siento que… me faltó dar más por ti.

Kohaku se sonrojó levemente, viéndolo fijamente, aunque él seguía mirando las pantallas donde se veía las grabaciones del satélite que orbitaba la luna, y pronto volvió a hablar:

—Quiero hacer las cosas bien esta vez, tanto para Tsukiku como para ti… quiero… —Ella lo interrumpió, tomando su rostro y besándolo profundamente, apasionadamente.

—También quiero eso… —dijo entre beso y beso— quiero todo de ti… y quiero darlo todo por ti… y por Tsukiku… Quiero que seamos la familia que ella merece.

—Siempre he querido eso —Rio, besándola suavemente antes de apartarla—, pero ahora también quiero ser el hombre que tú mereces.

—Siempre lo has sido, Senku…

—No, no siempre. —Tomó aire, negando con la cabeza—. Hice muchas cosas mal.

—También yo —dijo ella con firmeza y él bufó, a lo que ella tomó su rostro y lo obligó a mirarla fijamente a los ojos—. Los dos cometimos errores, pero aprendimos de ellos… y ahora podemos hacer las cosas bien… los dos juntos… y cuando ella pueda volver, vamos a seguir juntos, dando lo mejor de nosotros por ella… y yo también daré lo mejor de mí por ti.

Él rio entre dientes, tomando una de sus manos para besar el dorso suavemente.

—Y yo por ti… —Mantuvo su mano en la suya, acariciándola distraídamente, para luego fijar sus ojos en el collar que tenía en el cuello, el collar que contenía su anillo de bodas.

Llevó su mano libre a deshacer la unión del collar, sobresaltándola cuando le quitó la cadena y tomó el anillo, y entonces él la sorprendió todavía más cuando repentinamente cayó sobre una rodilla delante de ella, tomando su mano y enseñando en alto el anillo.

—Dime, Kohaku… —Sonrió maliciosamente al ver la mirada aturdida y extremadamente sonrojada en su rostro— ¿me harías el honor de ser mi esposa… otra vez?

Ella sorbió levemente, antes de sonreír con lagrimitas en los ojos.

—Por supuesto que sí, idiota… todas las veces que quieras. —Rio felizmente, antes de lanzarse a besarlo una vez más mientras él colocaba el anillo en su dedo.

Todavía quedaba mucho por hacer, sí, pero lo harían juntos, hasta el final. Ese era su sueño.

Continuará...

Holaaaa :'D

Aquí un nuevo capítulo! Y super-duper-hiper-mega largo O-O

Es el nuevo capítulo más largo del fanfic! OwO Ojala no los haya aburrido x'D

Y sí, lamentablemente Senku y Kohaku tomaron la decisión de dejar a Tsukiku convertida en piedra QwQ

Ahora es literalmente la Baby Stone XD

Pero ella volverá pronto! :') No la extrañen demasiado x'P

Y tenemos a Kinji y Ruchiru! Y... como podrán suponer, pronto tendremos más amiguitos para Tsukiku uwu

Ojala q el cap les haya gustado! :'3

Muchas gracias por su apoyo! En especial a los q comentaron QuQ

Thanks to Miss Coca-cola & sunshineisdelicious!

Gracias a Gama Strat, JAAZ, arual17, Carito chen y Alheli.53!

Sin más me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!