¡Hola!

Los personajes de Dragón Ball Z No me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama y yo solo los tomo prestados para mera diversión.

Basado en el libro de 50 Sombras De GREY y 50 Sombras De GREY Contada Por CHRISTIAN de la escritora E.J. JAMES

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Michael Jackson — Rock With You

Advertencia: lenguaje obsceno/Violencia

PD: Perdón si tengo algún error de ortografía

PD2 : Perdón por demorar tanto.

XxXxXxXxX

—Así que... ¿Lo dejaste plantado…?— le susurró Bulma después de haberla estado mirando por un buen rato, dudosa de sus palabras y aunque no dijeron nada más, había sido arrastrada fuera de ese piso a la planta inferior, mientras la morena se había mantenido al margen, con la cabeza gacha y los labios apretados, siquiera cuando llegaron a la enfermería habían dicho algo, el médico sólo cambio el vendaje y la riñó por no haber sido cuidadosa al ser una herida resiente—Milk— habían terminado solas en el pequeño cuarto, ella sentada sobre la camilla, bajo la atenta mirada inquisidora de la ojiazul.

Frunció los hombros y suspiró, demasiadas emociones en tan poco tiempo, no concebía de donde había sacado la voz al dirigirle la palabra, ni mucho menos prometerle una conversación futura, estaba claro que lo que había empezado a sentir por él ya estaba haciendo estragos, sin que pudiera prever lo ya habían pasado, pero sentía tanto temor en ese momento que no podía simplemente dejarlo de lado.

—¿Qué hacia él aquí?— replicó rápido, dejando su espalda recargada contra la pared y mirando de vuelta a su compañera aun que no pudiera sostenerla por mucho tiempo—¿Por qué le estabas diciendo todo eso?

—¿Qué esperabas?—apoyo sus manos sobre la curva de sus caderas—Ese infeliz te lastimó…

—¡Bulma!— la frenó apenas levantando su mano lastimada, no podía dejar que ella tuviera esa imagen de él, no sabía que había pasado ni mucho menos conocía lo que ella había vivido con Lapis, se había jurado guardarse aquello para no manchar con sus errores a gente preciada y el haber terminado tan descompuesta estaba afectando al rubio. Aunque el no hubiera echo más que mostrar parte de lo que guardaba en la reserva de su intimidad y no podía simplemente ventilarlo, ya sea por vergüenza, pudor, o un tonto acuerdo que firmó antes de estropearlo todo, tuvo que negarlo, negó con tanta vehemencia que creyó se lastimaría el cuello pero debía ser totalmente creíble a la peliazul, como ya lo había hecho antes—¿Cómo puedes decir eso?

—Pero si llegaste destrozada ayer…

—No me hizo nada, te dije que fue un accidente.

—Si, si, con un taxista—Se apoyo en una pierna mientras arcaba una ceja al no creerle su anterior versión, era evidente su rechazo a sus preguntas y que la reticencia que había mostrado con el ejecutivo no era igual a la de las veces anteriores, antes se mostraba ansiosa, tímida pero con un ligero rubor que denotaba agrado, pero esa vez, había sido diferente, la había visto temerosa y más tensa que las veces anteriores y el escaso intercambio de palabras había hecho que sus acciones fueran sospechosas—No sabía que algo así te descompensaría y te haría llorar como una magdalena.

La morena rodó los ojos y desvío su vista hacia la salida de la habitación, no podría rebatir sus palabras si empezaba a desarmar sus argumentos, no podría decírselo y sentía el dolor crecer en su pecho, le hubiera gustado gritar lo que le pasaba, de tirar todo el peso que llevaba encima, pero que la sola idea de verse expuesta en la palestra publica, la bloqueaba, bloqueaba esos pensamientos, haciéndola ahogarse con aquello que la estaba consumiendo por dentro.

—Háblame…—sintió sus manos llegar sobre su regazo, sujetando con cuidado sus manos y llamar su atención de vuelta a los ojos azules, zarandeándola ligeramente—Háblame ¿Si?— jugó con su tono de voz y espero que los ojos claros fueran lo bastante persistentes como lo eran con los chicos, le hubiera gustado reír, más su cabello se deslizó más por su rostro, enmarcando las facciones acongojadas y preocupando más a la peliazul, sintiendo sus labios apretarse y empezar a temblar en un vago anuncio de que pronto rompería en llanto sino lograba calmarse y que las conjeturas de la Brief hiciera el trabajo por ella, maquinando cualquier atisbo de abuso palpable y culpando al rubio.

—No seas tonta…— agachó la cabeza y apretando sus ojos tomo una buena bocarada de aire y selló en su garganta ese molesto sentimiento— no pasó nada de lo que te estas imaginando.

—¿Entonces? ¿Que pasó?— se levantó casi de un salto y se sentó a su lado junto a la pared y la miró insistente sin soltar su mano sana— Llegaste tan mal y que haya venido a buscarte, solo afirma lo que estoy pensando.

—¿Vino a b-buscarme?— boqueo un poco sintiendo algo de vergüenza e incomodidad, más sus ojos buscaron escapar de los de Bulma y se clavaron en su pantalón negro.

—Si, no quiso hablar el maldito—Bufo molesta y un ligero recuerdo del dolor en su muñeca la hizo torcer el ceño.

—¡Bulma!

—¿Sabes? No es tan guapo como pensé—se mofó restándole importancia y se cruzó de brazos, mientras acentuaba más su ceño fruncido, de pensar que cuando lo tuvo cerca quiso cortejarlo, y fuera sido así de no ser por la evidente atracción que sentía la morena hacia él… y viceversa—se nota que es un engreído de lo peor.

—Pensé que te caía bien—se permitió sonreír ante sus muecas, pero aún seguía con sus ojos puestos sobre el pantalón, rondándole la duda de su persona, Si había ido a buscarla, era porque tal vez, no se había dado por vencido de encontrarla tan rápido como había creído.

—Pues ya no, y más si te hizo algo—reafirmo sus palabras, levantando sus manos sobre su pecho, en señal de protesta y sus dientes blancos se dejaron ver sobre el labial—pero te juro que te voy a vengar y que…

—Ey, calma, estás llevando esto algo lejos.—Negó rápidamente e intento mermar las ideas de la chica, pero está solo sacó su teléfono mientras empezaba a buscar algo en sus contactos.

—Solo espera, cuando esté quebrado, lo veré viniendo a pedirte perdón y…

—¡Bulma!— intento quitarle su teléfono, apenas alcanzando a tener su atención de vuelta cuando no pudo quitar el aparato de sus manos— no vas a hacer nada, no es necesario… —negó está vez mas firme y suspiro de vuelta, acomodándose en la camilla en dirección a ella, mientras acariciaba la tela sobre su mano lastimada—estoy segura que después de esto, dudo que le queden ganas de volver a hablarme.

—Le dijiste que lo llamarías—curvó su ceja y la señaló casi amenazadora con su teléfono.

—¿Y tú crees que lo voy a hacer?—su tono demostró sarcasmo y la Brief solo negó con una pequeña sonrisa.

—Obviamente no, pero no quiero tenerlo cada tanto en el Lobby preguntando por ti—rio la morena—aunque podría tomar una de sus fotos y reportarlo a seguridad— sugirió orgullosa con una risita malvada de solo imaginar como ese hombre con porte estoico era sacado como un bandido de sus instalaciones, sería divertido de ver.

—Es un hombre ocupado, no creo que vuelva a aparecerse por aquí.

—¿Sabes que le estás restando importancia a lo que te pasó? ¿Eres consiente de eso?— la sonrisa que se había plantado en los labios de la morena desapareció, relamió su boca y con un suspiro cansado volvió a ver a su compañera.

—Y debe ser así, Bulma. No puedo volver a verlo.

—Pero ¿Que te hizo? Parecías bastante embelesada con él y ahora…—No supo como definirlo, su amiga llegaba a ser un enorme misterio cuando lo quería y era bastante agotador intentar torcerle el brazo, suspiro cansada y se acaricio la frente mientras se relamía los labios secos por ese molesto labial.

—Ya te dije, no me hizo nada, te lo puedo jurar, Bulma, el no hizo nada, solo me di cuenta que no es el hombre indicado para mi…— estiró su pierna y con el apoyo de su mano sana dio un brinquito y se bajo de la camilla

—¿Por qué?— está rápidamente la siguió.

—¿Por qué?— cuestionó igual y optando por algo de sarcasmo así le restaría importancia —Porque es un multimillonario y yo apenas una titulada sin experiencia— enfatizó con burla y abrió la puerta del consultorio.

—Eso no justifica nada— salieron del cuarto a paso calmo y la peliazul empezó a seguirla por el pasillo hacia el jardín que visitó en la mañana, en medio de sus dilaciones sin encontrar una respuesta y solo dejándose llevar ante los recuerdos— en primera, por qué él te buscó y en segunda…

—¡No es necesario nada más!— aclaro frenándose frente a la fuente y que sus manos negaran cualquier cosa que la otra chica fuera a decir—Yo, estoy agradecida por todo lo que él hizo por mi en el bar o con el artículo de la revista, pero hasta ahí— la peliazul la miro dudoso y cruzándose de brazos le hizo sentarse en el borde de la fuente.

—¿Por qué no me dijiste que te verías con el ayer?— enarco su ceja y una de sus piernas empezó a palmear ligeramente el concreto, la morena boqueo un poco y busco de nuevo donde ocultar su mirada, pero era algo de lo que no había pensado ¿Qué podría decirle?

— Es que…— dudo de nuevo, rascó un costado de su cabeza y sintió el nerviosismo subir por sus piernas, Bulma era experta en esto de tener relaciones sentimentales pero ella había casi optado por el celibato en muchos de sus aspectos aunque claro, había sus excepciones, cuando no llegaba a concretarse nada y quedaba como un gusto pasajero o momentáneo, o se permitía ensoñarse con algún famoso que le gustara volviéndolo platónico y con esa idea continuar con su vida, embelesada de un imposible, siendo suficiente para ella hasta que se sintiera realmente atraída por alguien—yo no quería que te enteraras porque…

—¿Te incomoda que yo lo sepa?—vio la tristeza en los ojos celestes y rápidamente negó mientras esta vez era ella quien tomaba sus manos.

—No, No, en absoluto, solo que era la primera salida formal y pues…— trago dudoso y bajo la mirada a sus manos— no quería ilusionarme y terminar diciéndote que no se llegó a algo concreto...

—Pero salieron ¿No? ¿Qué fue lo que pasó?—se vio atrapada, nuevamente estaba en esa misma incógnita ¿Que podría decirle? ¿Que había salido despavorida cuando vio que su pretendiente gustaba del sadomasoquismo? ¡No! Definitivamente no podría decirle algo como eso y la única manera de escapar de sus preguntas por ahora sería diciéndole algo, mintiéndole, inventándole algo que solo a ella pudiese pasarle y fuera lo suficientemente creíble para justificar su mal estado, la herida en su mano, el porque rehuía de la presencia del rubio y que no tachará su imagen—Milk…

—Es que, yo…— apretó los labios y sus ojos rápidamente volvieron a ese pequeño intercambio de disgustos en la mesa del restaurante con la sugerencia del mesero, ¡Sería perfecto! y encajaba casi como un engrane si lo hacía rápido—¡Yo hice un berrinche en el restaurante ayer!

—¿¡Qué hiciste que!?—la soltó de golpe y se levantó de la misma manera.

—Bueno, es que yo…— volvió a rascarse la mejilla y tomo un poco de aire antes de ponerse firme y mirarla a los ojos, debía prepararse para ser totalmente convincente— Fue después de que te llamé ¿Recuerdas?— la chica asintió— Bueno, el restaurante al que me llevó, era francés, y sabes como odio ese tipo de comida y…

—No, Tu también cocinas comida francesa y hay postres que nos gustan— le freno la chica mientras se señalaban haciendo énfasis.

—Si, Pero no eran dulces lo que me sirvieron y los que hago en casa son a mi manera, sabes que tienen bases de cocción que no me gustan— frunció en ceño, también resaltando ese detalle que la peliazul acepto al ser un par de gustos bastante específicos, pero no quería contradecirla cuando al fin había logrado sacarle algo.

—Ajam ¿Y entonces?

—B-Bueno, empecé a tener algunos roces con el mesero y no sé si fue por qué él estaba ahí y me puse nerviosa… — sus ojos volvieron mientras imágenes de él sentado frente a ella, haciéndole insinuaciones y burlándose de su nerviosismo, haciéndola acelerar un poco su respiración — Y tire los platos sin querer al suelo y cuando quise recogerlos, apreté muy fuerte los trozos y me termine cortando y se armó un alboroto, tu sabes que la sangre es muy escandalosa y me avergoncé tanto de todo que salí corriendo de allí— se tapo el rostro sintiendo una vergüenza que no fue real, sin embargo; su cabeza le ayudo con los escenarios haciendo su propia versión con las imágenes reutilizadas de ellos en el lugar, y lo que hubiera pasado si de ser realmente posible algo como eso, sintiendo sus mejillas enrojecer y que el cubrir su vergüenza le diera un ligero toque real a su palabra— I-Intento seguirme pero no podía verlo, me abochorné y al primer taxi que vi, le dije que me trajera hasta acá…— espero unos segundos antes de buscar el rostro de su amiga que la miraba con incredulidad, con los labios apretados y las cejas levantadas—¿Bulma?

—Tú—soltó con duda y achino los ojos mientras saboreaba las palabras y sus manos se entrelazaban intentando conectar las historias a los hechos— Armaste un escándalo en un restaurante de alto prestigio, porque dudo que te haya llevado a un lugar cualquiera, frente al hombre que te gusta y ¿¡Lo dejaste ahí tirado!?— no se había fijado en que momento la figura de la chica parecía más grande que ella y se había acercado amenazadora mientras su ceño cambiaba hacia uno de irá e indignación.

—…Si…— dijo casi en un hilo su voz.

—¡No me lo puedo creer!— palmeo sus piernas y se giro sobre sus talones, sin saber como tomar su relato, si con mofa o con vergüenza, estaba segura que era una mentira, su lógica se lo decía, alguien que parecía jugar con utensilios filosos a diario no podía tener tan mala suerte, volvió a mirarla y simplemente sus palabras no quisieron salir, aún tenía algo de rubor en sus mejillas y era ese pequeño detalle lo que le daba credibilidad a su relato y no podía simplemente desecharlo por más ilógico que fuera—¿Y por eso estabas llorando?— la morena boqueo un poco y se encogió de hombros.

—B-Bueno, es alguien apuesto y la vergüenza que le hice pasar…—trago pesado y apretó la tela de la chaqueta entre sus dedos—no podrá olvidarla nunca, ni yo tampoco y me ganaron las emociones y termine llorando cuando venía en el taxi.

—Pero si ese fuera el caso— se acercó a ella, cruzándose de nuevo de brazos y riéndose ante si eso pasó realmente, siguiendo el hilo de esa conversación—¿Por qué te buscaría?

—No lo sé…— suspiro cansada y frunció sus hombro—No lo se.

—Tendrás que hablar con él, porque si vino a buscarte, es por algo— retomo su andar está vez siendo la morena quien siguiera su pasó mientras negaba su afirmación, por ahora, sería lo último que haría después de lo que paso — Por qué si algo así me llega a pasar, yo no te buscaría, es más, te pongo a qué me pagues lo que tuve que gastar con algo así.

—¿C-Crees que acepte bonos de regalo?— se burló de sus palabras y ambas se miraron con menos tensión mientras se encaminaban al otro edificio, ya era bastante tarde y no creía conveniente seguir en ese lugar.

—¡Claro que no! Tonta— la morena se permitió deslizar su mano en el brazo de la chica y avanzar caminando de gancho—Si eso fue así Milk, no pienso llevarte a un restaurante elegante jamás.

—No espero que lo hagas— apretó su agarre y sonrió más relajada— ¿Crees que podamos irnos ya? Quiero dormir en mi cama hoy si es posible— la peliazul la miró de vuelta y checando la hora en su teléfono solo asintió.

—Solo vamos por el almuerzo y nos vamos.

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La comida había pasado rápido, los padres de la peliazul habían sido realmente atentos con ella, incluso llegando a paladearle un poco de la comida al ver su mano lastimada, avergonzando a las dos mas jóvenes, pero que hizo más ameno la pequeña reunión, haciéndosele realmente tierno ese gesto, sin contar qué no recibió reprimenda la peliazul al haberse escapado de esa manera de la reunión.

Los alimentos habían estado deliciosos y aunque intentaron rebuscar información de su hija a la morena, está terminó despachándolos rápidamente, mientras arrastraba a la ojinegra al auto, tomando rumbo veloz a Komae, sintiendo un alivio casi inmediato cuando salieron de Tokio y las vías les permitió sentir algo de paz, de no ser porque sintió la pesadez de su cuerpo habría disfrutado del viaje y el sol de la tarde iluminar el camino, pero Milk cayó dormida, una parte por el cansancio y otra por el medicamento que la hacía más vulnerable a la comodidad del asiento.

Había terminado en medio de su cama, exhausta de un día de trabajo y solo quería tomar un baño, de agua tibia para relajar sus músculos y poder dormir largo y tendido hasta que la alarma la despertara, suspiró y sintió algo de brisa por su cuello y sus ojos pesados se negaban a abrirse al sentir la refrescante humedad que le había dejado esa ligera corriente en su piel, sintió un cosquilleo e intento alejar la posible gota de sudor que le estaba causando esa sensación en la piel, un ligero olor familiar inundo su nariz y no pudo evitar recordar la figura de Son Goku muy cerca de ella, se hacía tentador su imagen y en ése momento de relajación podría jurar que hasta podría fantasear con él, estando allí, mirándola de cerca apenas enmarcando su cuerpo sin llegar a tocarla, provocando en ella esa necesidad de un poco mas, con total expectativa de lo que pudiera llegar a hacer.

Incluso, llegando a percibir movimientos sobre el colchón de su cama y el peso sobre los costados de su cuerpo lentamente ir en ascenso hasta que tomara posesión de la mano libre que había mantenido cerca a su cabeza, apretando ligeramente más fuerte contra la almohada, obligándola a fruncir el ceño por inercia e intentar abrir sus ojos.

—¿Qué?— pestañeo un par de veces hasta que la silueta borrosa frente a ella empezó a tomar forma, mientras sus ojos se acostumbraban a la oscuridad que había tomado el cuarto y que realmente no había sido parte de su imaginativo que hubiese alguien más en esa habitación, logrando divisar un cabello largo enmarcar el rostro de la otra persona y que solo por la oscuridad logrará divisar una mirada azul y penetrante a escasos centímetros de ella, devorándola sin siquiera haber expresado alguna palabra, cayendo en su error y que el shock inicial apenas le diera algo de reacción —…L-Lapis…—balbuceo entre sorpresa y miedo, sintiendo su boca secarse y su cuerpo aún intentando reaccionar, moviendo ligeramente su mano apresada, antes que este ejerciera mas presión y que en un intento de autoprotección levantara la otra que había descansado sobre su vientre y le atacara para poder alejarlo de ella y liberar su otra mano.

"¿!Qué está haciendo aquí!?"

Su cuerpo se retorció y sus piernas se intentaron levantar, sin mucho éxito, las piernas masculinas sobre su cadera le inmovilizaron al ser mucho más pesado y con mayor fuerza, imposibilitándole parte de su cuerpo y que al final, terminara inmovilizando su otra mano en un agarre fuerte sobre su cabeza, quedando totalmente expuesta, con la respiración agitada y con el corazón intentándosele escapar del pecho.

—No…—sus ojos se habían cerrado cuando lo vio acercarse, saliendo de la penumbra que les brindaba la falta de luz que apenas y la iluminaba a ella, sintió su aliento acercarse lentamente por su rostro hasta su oído, mordiéndole dolorosamente el lóbulo de la oreja derecha, pero se rehusó a exclamar su angustia.

—¿Me estabas esperando?—sus hombros se fruncieron compungidos y casi como una bala giro su rostro al lado contrario de dónde estaría el de él, sin percatarse que al tenerlo más cerca la luz que había estado sobre ella lograba tomar parte de las facciones de chico.

Sacando de la sombra ese cabello largo que caía en mechones gruesos en un color totalmente diferente al que ella creía, siendo su imagen más amplia ante la escasa luz que se filtraba de la ventana evidenciando un tamaño un poco más grande y marcado al del pelinegro, sin embargo; aun se negaba a mirarlo pero su olfato pareció engañarla trayendo de nuevo ese aroma que recientemente le gustaba, pasando por alto como él rebuscó su mirada y con un ligero toque en su nariz pareció relajarla y que por eso, se osara a abrir los ojos y confrontara a la figura sobre ella, captando por un par de segundos su rostro tranquilo, acompañado de ese cabello rubio antes de que esté se volviera a perder en la oscuridad que había en su cuarto trayendo esos ojos azules de vuelta.

—¿G-Goku?— se cuestionó aturdida, sintiéndose extrañamente aliviada de que fuera el rubio y no el pelinegro—¿Q-Que estás haciendo?— entre la oscuridad se dejaron ver una hilera de dientes blancos en lo que suponía era una sonrisa nada agradable para ella, sintiendo que de nuevo, no era la persona que estaba creyendo que era, escuchando ahora el latido de su corazón en sus oídos y que el agarre se reforzará un poco más hasta hacerla quejarse ante el dolor—P-Por favor…

—Todo depende de ti…— le escucho de nuevo, más esa voz le volvió a erizar los vellos del cuerpo al reconocerla y que su cabeza negara rápidamente al borrar la posible presencia del rubio y que intentara alejarse de nuevo—Milk…

—¡Ah!— exclamó en sorpresa, cuando lo vio cerca de nuevo y que sus acciones se frenarán ante el rostro conocido del rubio, que rosando la punta de su nariz con la suya y que esos ojos azules brillantes desencajaran completamente del rostro masculino que observaba, con mechones dorados rosando su frente y su sonrisa ladina ser adornada por sus labios en una que tampoco parecía ser propia, ¿Qué clase de ilusión era esa?—¿Señor… Son…?

—Ese no es mi nombre…— sintió su cuerpo hacerse mas pequeño, cuando esa voz también parecía estar sobrepuesta a un ser ajeno, apretó los ojos y volvió a negar—Sabes cuál es… dilo.—pudo sentir sus labios apenas acariciar su mejilla y bajar hacia su mandíbula, mientras ella aun seguía presa de su enormidad y del temor y la expectativa que tenía hacia su presencia en ese momento—Milk…— apartó el rostro, dejando su cuello al descubierto cuando su voz le asqueo, pero el aroma de su cuerpo le había hecho desistir de luchar, sin importarle el acceso a su carne y que la frescura que había experimentado por el sudor que había acumulado después de su jornada laboral se viera saboreado por su lengua suave y tibia, sacándole un ligero suspiro—Sabes delicioso— dijo apenas, retomando otro rastro salino y ella se sobresaltó intentándose cubrir con su hombro la carne expuesta, haciendo que el volviera a buscar su rostro y su mano libre apretara sus mejillas, haciendo un ligero espacio por la presión entre sus labios, y que así sus ojos volvieran a toparse mientras exclamaba un chillido de dolor—Milk…— los ojos azules que había aprendido a temerle tanto no habían dejado de escanearla, estando en medio de ese rostro atractivo que empezaba a gustarle tanto trasmitiéndole seguridad —Solo por esta vez…—relamió sus labios entreabiertos y ella sintió el rubor y la palidez pelearse por quién tomaría el espacio en sus mejillas.

¿Cómo podría tener tanto miedo y deseo a la vez?

—Dejare que me llames como quieras…—lo sintió más cerca, devorando sus labios y que sus ojos se apretaran en un intento por no perder la cordura, mientras sentía la respiración chocar contra su rostro e intentar por un momento corresponderle el beso…

—¡¡Oye!!— brincó en su asiento, golpeando la cabeza contra la parte interna del auto y que su bolso cayera sobre la acera—¿¡Que te pasa!? Vas a dañar mi carro con tu cabezota…—su mano había terminado en la zona lastimada, mientras en su ligera confusión, miraba hacia los lados intentando normalizar sus pensamientos, y la peliazul, que se había bajado del auto para abrirle la puerta, revisaba que realmente no hubiera dejado alguna abolladura en el tapiz del auto—Ya, bájate, no puedo cargarte—chistó de nuevo y la morena aún alterada asintió mientras parpadeó un par de veces antes de volver a la realidad y quitarse el cinturón, había sido solo un sueño.

Se bajó rápido y con dos dedos de su mano lastimada tomo la correa del bolso y lo puso sobre su hombro, esperando que la peliazul cerrará la puerta y se encaminarán hasta el que sería su viejo apartamento en unos días.

—¿Te golpeaste fuerte?— pregunto mientras subía las escaleras y estiraba su mano hacia la cabeza de Milk para validar si tenía algún hematoma o un tradicional chichón.

—No, estoy bien—trago pesado y soltó un suspiro llevando su mano también a la zona lastimada—No sabes cómo despertar a una persona dormida ¿Verdad?

—¿Perdón?— rio burlona la ojiazul, abriendo la puerta del apartamento y dejando la puerta libre hacia la morena— No te querías despertar, quedaste profunda, pensé que tendría que llamar a Ten para que me ayudara a cargarte hasta el apartamento.

—Que cosas dices…— rodó los ojos y se encamino a la puerta de su cuarto, tirando el bolso sobre la cama y volviendo hacia la cocina en busca de algo de beber, se sentía un poco alterada ante el rumbo de sus sueños.

—Pero lo mejor es llamar a los chicos. Así nos ayudan con la mudanza…

—No va ser hoy— termino el sorbo de agua y mientras guardaba el vaso prefirió desistir de esa idea, no quería estar dando explicaciones de dónde vivirían o por qué estaba lastimada, no tenía en ese momento los alientos para socializar — tenemos toda una semana para empacar todo con calma, solo es contratar el camión y listo.

—Eso lo podemos arreglar un día antes, pero lo que me preocupa, es desarmar todo esto con tu mano así…— la peliazul había ingresado a su cuarto y se había quitado el cambio de ropa por una ligera pijama suelta y mientras volvía descalza hacia el sofá, tomaba su portátil y empezaba a teclear en el, buscando algunas empresas de mudanza que les facilitara el trabajo.

—No te preocupes, será por solo una semana, y tengo mi otra mano perfectamente bien, relájate— le sonrió de vuelta y levanto su brazo en señal de fuerza mientras se recostaba en el mesón.

—De todas maneras no te dejare hacer mucho, pediré comida para cenar, por ahora, ve y descansa un poco mas—bufó divertida y encendió el televisor, sin prestar atención al programa que estaba dando, solo dándole algo de ambientación a la pequeña sala.

—Bulma, no te agobies, estoy bien, empezare a empacar algunas cosas, prometo que seré cuidadosa— suspiró de vuelta y se encerró en su cuarto, aislando un poco el ruido y se dejo recaer, su mano lastimada subió hasta su pecho aún sintiendo el ligero bombeo fuerte irse calmando y que sus labios recientemente hidratados sintiera nuevamente esa sensación quemante que había quedado impregnado por esa alucinación.

¿Una mezcla entre Son Goku y Lapis?

Era extrañamente cautivadora y terrorífica, sintió un escalofrío subir por su espalda haciéndola erizarse, no pretendía dejarse llevar por esa imagen extraña que había creado su cerebro, seguramente inducido por los analgésicos, negó suave y enfocando sus ojos de vuelta a sus cosas, preferiría enfocar sus energías en eso, lo demás, podría esperar para después.

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No había sido impedimento su mano lastimada, las lesiones eran pan de cada día cuando pequeña, su padre había sido muy diestro enseñándole su arte marcial o entrenarla, la defensa en una mujer debía ser lo primero antes de divertirse con muñecas o salir a jugar en el jardín, por eso había terminado con uno que otro golpe o cortada nada notoria, que siquiera dejaba cicatriz, desde pequeña había sido muy resistente a los golpes y no por ello, se decaía si presentaba alguna restricción, se llegaba a ingeniar bastante bien si necesitaba mas de lo que su propia condición pudiera brindarle en ese momento.

Así que una cortada en su mano no le era nada comparado a eso, y mas cuando el dolor había disminuido bastante y la hinchazón solo había tomado dos días, su mano pronto estaría sana, podría presentirlo con el ligero cosquilleo que sentía bajo el vendaje y su rutina de limpieza le había hecho bien a su rápida cicatrización, así que ir desarmando algunos de sus muebles y resguardar libros y ropa no le tomo tanto tiempo como su compañera creyó que le tomaría, solo le quedaba algo de ropa pendiente que se estaba terminando de secar, un par de cobijas que usaba sobre la cama ya desarmada y una vajilla de la cocina con un par de ollas, no podría sobrevivir tanto con solo comida chatarra y más si Bulma la pedía. Tenia gustos demasiados exóticos en cuanto alimentación.

Así que eso sería lo ultimo que alistarían, había tenido que conseguir muchas cajas y bolsas de basura cuando los puntos de envío no contaban con más almacenamiento para venderles, y pensar que solo eran ellas dos, y muchos de los muebles que tenía no eran suyos, sino del apartamento que había alquilado, ¿De dónde salían tantas cosas?

—¡Ayúdame!— se escuchó la voz de Bulma desde su cuarto, intentando meter dos de sus enormes edredones en una sola bolsa de basura.

—¡Voy!— dijo desde la cocina, tomando un sorbo de café y llevándolo con ella, soplando un poco y al llegar al marco de la puerta, verla sobre la cama, aplastando con su propio peso los edredones, intentando encajarlos en la ranura de plástico —No van a caber si no te quitas de encima

—¿Y como quieres que los meta? No caben…—hablo por lo bajo, ejerciendo más fuerza mientras un ligero manto de sudor aparecía sobre su frente.

—Si caben, ¿Cómo guardé los míos entonces.

—Eso también quiero saber— bufó cansada, sacando el sudor de la frente y sentándose sobre una de las cajas que no había podido sacar a la sala al ya haber ocupado el espacio—Déjame botarlos, puedo comprar otros.

—¿Y perder lo que te costó comprarlos? ¿Estás loca?— negó rápidamente y volvió a tomar otro sorbo de café —¿Cómo vas a hacer eso? Está bien que tengas dinero, Pero no seas arrogante.—chisto fuerte y se acerco mientras le pasaba su taza de café.

—¿Tiene azúcar?

—Poca…— le susurró mientras ella ponía uno de los edredones entre la abertura de la bolsa y el otros si lo aplastaba con sus rodillas, para así hacerlo encajar e ir retirándose, mientras lo empujaba hacia su interior, llegando a la mitad, dándole la vuelta para así dejar que la gravedad hiciera su trabajo y solo con levantarlo y darle pequeñas sacudidas hasta que esté terminará en su interior. La ojiazul tomo un par de sorbos de café y volvió a pasárselo a la morena.

—¿Qué nos hace falta?— se sentaron sobre la cama y la morena volvió a tomar un sorbo de café.

—La ropa que lavamos ayer, tu cama y algunas cosas de la cocina— echo una mirada rápida al cuarto y volvió a tomar otro sorbo—a menos que tengas aún cosas para empacar.

—No, solo eso, pero me costará dormir sin mi cama hoy, mañana llega el camión temprano y la compañía de mudanza dijo que nos ayudarían a cargar todo al camión.

—Perfecto, entonces, solo desarmemos tu cama, dormirás sobre el colchón, no notarás la diferencia.

—Esta bien, la ojiazul amarró la bolsa que estaba aún sobre la cama, la lanzo sobre una de las cajas y se sacudió las manos—¿Dónde están las llaves?

—Sobre el mesón de la cocina…— señaló con su cabeza y la Brief salió con cuidado, esquivando las cajas y trayendo el alicate y hombresolo con el que la morena había ya hace un día desarmado su propia cama.

—No se cómo lo hiciste sola estando convaleciente, debiste esperar a que llegara de la tienda.

—No estoy enferma…— tomo el último sorbo y dejo la taza sobre la caja más lejana mientras se posicionaba a un costado para ayudarla a levantar el inmenso colchón de su cuarto— no recuerdo cómo hicimos entrar está enormidad por la puerta— la otra chica se hizo al lado contrario y juntas levantaron el colchón, hasta que este resbaló y termino apoyado sobre el suelo contra la pared.

—Estabas enojada ese día, así que con rabia, todo se puede…— rio burlona y empezó a sacar el protector que tenía bajo este, sacudiendo un poco el polvo mientras lo doblaba y metía en otra bolsa.

—¡Abre la ventana!— se tapo con la camiseta la nariz antes de que el polvo la hiciera estornudar, una vez listas, las tablas empezaron a pilarse entre el hueco que dejaban al levantarlas y acomodarlas en una hilera antes de amarrarlas con el lazo que habían comprado en la ferretería—¿Hace cuánto no sacudes el colchón— estornudó un par de veces, mientras agitaba con su mano el polvo que aun seguía levantado, sin hacer mucho esfuerzo por respirar.

—Creo que desde que lo compre… ¡Achu!—tomo también el cuello de su camisa y se tapo el rostro mientras estornudaba de nuevo— es que no había mucho espacio…

—Seria un milagro que el colchón no tuviera ácaros, tendremos que comprar unos fumigantes para evitar cualquier cosa— se alejo un par de pasos mientras aprovechaba el aire limpio de la sala.

—¿Y el cobertor? — la morena lo miró dudosa, era esto un tipo de sábana gruesa, impermeable, así que podría pasar con una buena limpiada con desinfectante.

—Lo limpiamos en la terraza, allá abra más espacio que acá— tomo las llaves y se sentó en el suelo, cerca a una esquina mientras empezaba a desatornillar el paral.

—Déjame, yo lo hago.

—Mira como hago este y tú luego haces los otros— la chica lo dudo un poco pero se agachó igual, sabía cómo desarmar una cama, no era tonta, pero se le hacía tierno verla intentando enseñarle algo como si fuera mayor. Un giro con algo de fuerza hizo ceder la argolla que tenía sujeta al tornillo, al necesitar un par de refuerzos cuando la cama hacia demasiado ruido al dormir.

—Esta fácil, dame acá…— le quitó las llaves, cuando estaba terminando de sacar el tornillo y por poco el paral cae sobre sus pies—ten cuidado.

—Eso te digo…— se levantó con cuidado y sacudió el polvo y se recargo en el tocador de la peliazul —recuerda, hacia las manecillas del reloj…

—Ya se…—la morena estuvo supervisándola sin ser necesario, siendo está mucho más rápido que ella en estas cosas y sin necesitar mucho esfuerzo, desarmo la cama rápido y acomodo las piezas contra las demás tablas, antes de jalar su colchón sin la ayuda de Milk, dejándolo caer, levantando de nuevo una nube de polvo.

—¡Bulma!— tosió mientras salía del cuarto y limpiaba su rostro con el borde de su camiseta intentando alejar cuánta suciedad pudiera haberle caído encima—¿Cómo se te ocurre?

—Lo siento… ¡Achu!— se acercó a ella y ambas se dejaron caer sobre la parte libre que aún tenía su sofá — ¿Aún hay algo del arroz chino que compramos ayer?

—Si, aunque no creo que alcance para las dos— estiró más la tela de la camisa llevándola hacia sus ojos, previendo que algo mas de polvo le estorbara al parpadear.

—¿Ah? ¿Tu quieres también?—Se levantó rápido y tomo el plato limpio mientras buscaba en la nevera.

—¿Me vas a dejar aguantando hasta mañana después de la mudanza?

—No claro que no, pero es que tengo hambre…— rio divertida y rebuscó en los cajones donde guardaban la comida.

—Esta en el Horno— bufó y se recostó en el codo de este, apoyando su brazo y su mano sosteniéndola por la mejilla.

—Gracias— la chica saco la bandeja desechable y tomo una cuchara, sirvió lo que quedaba sobre el plato, se lo enseño a la morena con una pequeña sonrisa y está solo negó, volviendo sus ojos sobre la baldosa y perderse nuevamente en sus pensamientos, la peliazul se sentó dudosa sobre el mesón que dividía la cocina de la sala y empezó a comer, sin dejar de observarla, volviendo a analizar su semblante dubitativo y para nada alegre o enojado, que era dos de las emociones que más la caracterizaba y todo desde ese domingo en la tarde, cuando llegó desecha a sus brazos, pero que se reusaba a demostrar, siempre había sido un misterio para ella cuando no se relacionaba con el trabajo o la cocina, esa vida oculta, tan reservada que a diferencia suya no temía exponer y solicitar de su apoyo cuando lo requería, porque después de años de no intentar nada con alguien, ahora se veía tan afectada, si apenas se conocían, ¿Qué tanto podría afectarla su encuentro con Son Goku? Y porque parecía un pequeño reflejo de la última conexión que tuvo con un Hombre, si quiera tenía bien una respuesta por su ruptura con Lapis, solo sabía que ese hombre había desaparecido y que indirectamente ella lo aceptó, sufriendo en silencio y negándose a demostrarlo como lo estaba haciendo ahora, manteniéndola en vilo, yendo a revisarla a altas horas de la noche, esperando que no se enfermara y que se tomara a las horas exactas su medicamento, o incluso que le obligará a comer ante su evidente distracción que parecía ignorar el rugido de su propio estómago.

Habían permanecido gran parte de la semana centradas en la mudanza, pero siquiera habían tenido el tiempo de volver a hablar de lo que pasó ese día o si quería comentarle algo más de su extraña versión, todo se centraba en empacar lo máximo posible, de la ubicación del nuevo apartamento y hasta el empleo temporal que había conseguido, pero nada mas, de resto, había sido el silencio de su parte y los continuos suspiros que le pillaba cada que parecía desconectarse de la realidad.

Y el señor Son, era quien más tenía la culpa, de eso estaba segura, si quiera había vuelto a comunicarse con su amiga o por su defecto, con ella, aunque era evidente que con su ultima charla sería a la ultima persona que le hablaría, mas no es que se arrepintiera del todo por eso. Sin embargo, él había logrado sacarle ese brillo entusiasta y apasionado que había perdido con la partida del pelinegro y era algo que no podía negarle…

—Oye…

—¿Hmm?— exclamo suavemente para indicarle que la escuchaba.

—¿Ya hablaste con el Señor Son?—La morena apenas levantó la mirada del suelo y evitando sus ojos se dejo recostar sobre una de las bolsas a sus espaldas, levantó un brazo y dejo que este le tapara parte del rostro.

—… No… ¿Por qué?— la vio dudar con una ligera mueca en los labios, ella removió la comida del plato antes de señalarla con el cubierto.

—Dijiste que lo llamarías….

—Estamos en medio de una mudanza—Rebatió, mientras estiraba una de sus piernas recostándose más sobre la bolsa.

—Si, pero ¿Eso que tiene que ver?— la chica tomo otro bocado y no le importó hablarle de esa manera, quizás si presionaba un poco le ayudaría liberar esa tensión. — a menos que lo que supuse, sea verdad y por eso no quieres volver a verlo.

—Deja de decir tonterías, he estado ocupada, después le escribiré.

—Milk, sino te conociera pensaría que sería así, pero con lo entusiasta que habías estado con él antes del " incidente" — acentuó las comillas con sus dedos e hizo una mueca para nada sarcástica antes sus palabras — no deberías estar así, o acaso, ¿Es él el que no te contesta?

—Te estás haciendo películas, el Señor Son ha sido muy amable con nosotras, es más—Levanto su brazo para girar a verla un par de segundos antes de volver a cubrirse— deberías tu pedirle disculpas por lo que le dijiste el lunes cuando fue a buscarme.

—¿Yo? Jah, — río socarrona— ya le dije lo que tenía que decirle y prefiero que sea en persona si es que me equivoqué, que aún así, tengo mis dudas.

—Bulma…—le dijo cansada y se dejo resbalar un poco más por su propio peso— ya te dije que fue lo que pasó.

—Milk, por favor, se honesta— volvió a tomar otra cucharada de arroz, masticándola rápidamente— Primero, estabas que saltabas en una pata por su atención y ahora lo ignoras como si no existiera—trago rápido y tomo un par de cucharadas más llenando sus mejillas— y aunque me cueste admitirlo, el maldito es encantador… — esa ligera anotación hizo que la morena volviera a mirarla, enarcando una ceja y sus labios ligeramente separados, ¿Qué estaba queriendo decirle?— no para mi, claro— afirmó rápidamente antes de que la morena se hiciera ideas erróneas —pero se debe reconocer lo que es...

—¿Qué estas insinuando?—se enderezó en su asiento y miro fijamente a la ojiazul, está carraspeó su garganta y tomo la última cucharada de arroz que quedaba mientras observaba hacia la pared, donde antes habría estado colgado el reloj, volvió su rostro a la ventana cerca al baño y la tenue luz que ingresaba ya le indicaba que era pasadas las 5 PM.

—Solo digo qué es mejor que te aclares, porque no quiero seguir viéndote a si— dejo el plato a un lado y saltó de la encimera hacia la chica— si en verdad te gusta, habla con él, aclara lo que pasó— se sentó sobre el codo del sofá y apoyo su mano sobre el hombro de la azabache— dile lo que te incomoda y lo que te gusta, así, la última decisión será de él— se alejo rápido antes de que esta buscara alguna escusa y se metió en su cuarto, a esperar que pasará su última noche en ese apartamento y que ojalá sus palabras ayudará a la indecisión de su compañera.

Milk tragó pesado y observo por un rato la puerta cerrada del cuarto de Bulma ¿Decirle lo que había pasado? No, en definitiva no podía contarle lo que había vivido con Lapis, aunque si quería hablar con él, seguramente pediría alguna explicación por su reacción, quizás, no tan natural, suspiro agotada y se encargó de asegurarse que todo estuviera cerrado, se encamino a su cuarto y se acercó cuidadoso al colchón en medio del suelo, observo las cajas y bolsas acumuladas junto a sus escasos muebles hasta encontrar el bolso negro, que había olvidado sobre una de las primeras bolsas que alistó antes de desarmar por completo su cuarto, si quiera había conseguido la voluntad de prender ese teléfono, desde que lo apagó, solo había tenido voluntad para limpiarlo, nada mas, sentía nervios y miedo de lo que pudiera pasar y simplemente no podía evitar comparar ambas situaciones, entre él y Lapis, parecía existir una muy pequeña brecha de diferencia y era eso lo que la aterraba, mordió su labio nuevamente y solo se quitó la ropa que había usado para la mudanza y en ropa interior se metió bajo la frazada, dándole la espalda al bolso y obligarse a dormir. Aunque aún estuviera temprano para eso.

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A la mañana siguiente, ya se habían levantado temprano, prepararon un poco de cereal con lo que quedaba de yogurt, lavaron los últimos platos y guardaron junto a las otras cajas lo que quedaba de menaje antes que llegaran los auxiliares de mudanza, todo ya estaba embalado y resaltado en una lista rústica que a última hora la peliazul había hecho, en una pequeña libreta.

Cuando llegaron, empezaron llevándose los muebles mas grandes y pesados, mientras ella por su mano aún lastimada se había quedado limpiando la suciedad que pudiera quedar en la cocina antes de entregarla y después ayudar a bajar un par de cajas, antes de que Bulma la riñera y se la arrebatara de las manos, casi cayendo ambas cuando el peso de esta superó por poco a la resistencia de la ojiazul.

—¡Quédate quieta!— le golpeo con la libreta y ella solo pudo sonreírle, mientras subían juntas las escaleras.

—¿Puedo aunque sea bajar mis cosas?

—Fue lo primero que hice bajar después de los muebles de la sala ¿Podrías controlarte y esperar a que terminemos el trasteo?

—¿Pero que hago yo entonces?— la ojiazul suspiro exasperada y apoyo ambas manos en su cadera.

—Nada, ¿Comprendes? Nada de esfuerzo, eso te dijo el doctor.

—Patrañas— rodo los ojos y se apoyo sobre la encimera ya Limpia— pero está bien, me quedare a esperar a que terminen de subir todo al camión y limpiare lo que quede.

—¿¡Porque eres tan terca!?—se exasperó e intento golpearla de nuevo.

—Tengo que entregar el apartamento o ¿Hablaras tu con el Sr. Tanaka?—la chica lo dudó, Pero no le quedo de otra que aceptar, no es que se llevará muy bien con su arrendador, habían tenido roces por sus llegadas tarde y poco cuidado a cerrar el portón principal.

—Está bien, Pero vendré a recogerte cuando termines.

—Te olvidas que tengo mi auto…

—Mas bien, una lata de sardinas con ruedas.

—Respeta a mi Betty, es mi primer auto—el teléfono de la chica peliazul sonó y está lo sacó rápido sin detallar el número registrado.

—¿Aló? —miro un segundo al piso para luego mirar sorprendida a la morena frente a ella—¡Ox Satan! ¿Cómo está señor? ¿Qué tal todo en casa?— la morena desencajo su boca y le negó rápidamente a Bulma—¿Ah si? Me alegra…. No, no, está aquí conmigo, como estamos alistando todo para la mudanza… ¿Qué no le había dicho?— miro de nuevo ceñuda a la morena y la amenazó nuevamente con la libreta— si, claro, yo comprendo, ya se la paso…

—No Bulma, me va a matar…

—¿Por qué no le contestas a tu papá? —riñó mientras pegaba el dispositivo a su pecho para que no la escuchara—Me dijo que te lleva escribiendo hace días y que no sabía de ti.

—E-Es que se me olvidó…—quizás el no prender el teléfono, no solo la había incomunicado con el rubio sino también con otras personas, ¿Qué le diría ahora a su padre?

—¿A ti? ¿¡Si hablas seguido con tu papá!?—su mano se alargo de nuevo y golpeó la rodilla de la morena con la libreta.

—No es cierto— refutó mientras se sobaba la zona lastimada.

—Contéstale— le tendió rápidamente el teléfono, mientras dejaba pasar a uno de los auxiliares—No quiero que tú papá me este llamando a mi. Hija desconsiderada.

—Mira quien habla…

—Como sea— se dio media vuelta y se alejo rápido, sacando una de las bolsas de ropa que había sobre sellado con cinta al ser bastante preciado para ella.

—¿Hola? Papá, ¿Cómo estás?—miro su cuarto y rápidamente se dio cuenta que apenas quedaba el nochero que su padre le había regalado— lo siento, mi teléfono se dañó y apenas conseguí uno, pero estamos con la mudanza que te comente a principio de año ¿Te acuerdas? Si, si esa— se bajó del mesón rápido y se encamino a su cuarto, jalando con su mano libre el mueble hacia la salida, cuidando de no lastimar su mano sana y que este no se cayera por algún desperfecto del suelo, dejándolo en medio de la sala para que cuando subieran de nuevo los auxiliares bajaran el mueble, sin embargo; su bolso terminó colgado sobre el espejo rectangular, y no recordó haberlo dejado sobre este, pero lo tomo rápido y lo acomodo en la parte interna de la cocina, así tendría a la mano las llaves de su auto, el dinero que debía cancelar al casero y una que otra cosa personal más que ya se había olvidado que era—No te preocupes papá, tan pronto terminemos, te llamare para avisarte como nos fue… si, si, no te preocupes, tengo que colgar, adiós— suspiro aliviada que este solo le hubiese regañado pese a que se le oyera acongojado al otro extremo de la línea, debería tomar un par de días para visitarlo, aunque no estaba segura de cuando, tan pronto volvió a ver la peliazul, le devolvió el teléfono y se quedo en la cocina esperando a que terminaran de bajar todas las pertenencias. Era aburrido solo verlos pasar y no hacer nada.

Poco más de dos horas les había costado guardar todo, Bulma se puso bastante quisquillosa con sus cosas y les había hecho trabajar de más, cuando solo quedó la escoba y el recogedor, unas bolsas de basura y mucha tierra que no sabia de dónde había salido, decidió bajar. Viendo a su amiga darle las últimas indicaciones al chofer antes de girarse a verla a ella, teniendo algo de mugre marcado sobre sus manos y ropa.

—Me voy adelante ¿Segura que puedes quedarte sola?

—Por favor, yo arrende este lugar, cuando entregue todo, nos veremos allá, intentaré no demorarme, dame las llaves.

—Esta bien— saco la copia de llaves de su bolso y se lo tendió a la chica— me llamas cuando vayas llegando, para que te dejen entrar con el auto.

—Esta bien, vete rápido, si ellos llegan primero que tú, empezarán a descargar todo en la acera.

—Tienes razón. Chao— un beso rápido en la mejilla y se subió en el auto oscuro y arranco rápido tras el camión que ya le llevaba varios metros, la morena sonrió rápido e ingresó nuevamente al apartamento. Soltó un suspiro y rápidamente empezó a barrer la baldosa rojiza, sacando cuánta suciedad hubiera y registrando que no se les hubiera olvidado nada en las habitaciones o en los estantes de cocina, dejando todo impecable con una bolsa de basura llena para sacar tan pronto entregará el apartamento. Tomo su bolso y lo cruzo por sobre su cuello.

Miró por última vez su cuarto y sintió algo de escalofríos, sin tantos muebles se veía inmenso y pensar que muchos de sus secretos quedaron guardados en esas cuatro paredes, apretó la tela de su pantalón y sintió la rigidez que había en su interior, se mordió el labio una vez mas, dudosa de ir de nuevo a esa inmensas ciudad, pero negó rápido y se centro en esperar que el propietario se acercase a la hora pactada, uno, dos y hasta cinco minutos logro aguantar hasta que no pudo ignorar el movimiento frenético de su pie al ser consiente que tenia el bolso a su lado.

—¿Debería mirar si…?— se dijo en voz baja mientras sus ojos se desviaban hacia su costado y lentamente acercaba sus dedos a la cremallera —¡Que demonios!— se reprendió al no poder controlar la rigidez de sus dedos y sacar torpemente el teléfono de color gris que le había atormentado desde el día de ayer. Con mucha duda decidió prenderlo, mordiendo un poco mas fuerte su labio hasta que aquella pantalla azulina volvió a iluminar su rostro y un mensaje por baja batería resaltar en la parte superior, antes que la cantidad de notificaciones de llamadas y mensajes de texto se empezarán a cargar en su bandeja—¡Por Dios!— exclamó pese a que estos no dejaran de llegar entre llamadas de compañeros de la facultad, de su padre, de Ten Shin Han o sus padres, resaltar en la pantalla, sin embargo, el que más logro ver fue los mensajes de aquel rubio, siendo bastante recientes.

Dudosa solo bajó el panel de notificaciones, dándose cuenta que incluso para ese día había recibido una llamada de su parte, sintió temor y aunque no quiso apagarlo este volvió a recalcar con otra notificación que presentaba baja batería al estar tantos días sin uso, un par de golpes en la puerta del apartamento y bloqueo el teléfono, volviendo a guardarlo en el bolso.

—Voy— comentó suave y abrió la puerta, viendo al bajito hombre allí, con lo que había sido su contrato de arrendamiento.

Una vez terminaron de aclarar los costos de los consumos que habían alcanzado a tener hasta ese día, el abono que dejó cuando solicito el arrendamiento de ese apartamento le fue apenas unos yenes, después de todo, el abono actual no tenia comparación al de hace años. Así que entregó la copia de las llaves y bajo hacia su auto, con lo que se había quedado, dejando los residuos en la caneca que estaba aún lado y guardo en la parte trasera de su auto la escoba y el recogedor, mientras se ponía su sacó beige.

—¡Milk!— se sobresaltó un poco pero al desviar la vista hacia donde habían pronunciado su nombre, vio a Ten corriendo hacia ella, haciéndola sonreír amplio y recibir un fuerte abrazo de su parte, antes de que ella siquiera logrará saludarlo.

—¡Ten!— rio sobre su oído— me vas a dejar sin aire…— logro levantar sus brazos, devolviéndole el abrazo un poco más cohibido gracias a la posición en el que había quedado por su fuerte agarre.

—Pensé que empezarían más tarde, no tan temprano— el chico se alejo de ella lo suficiente, tomándola de sus brazos, muy cerca a sus hombros mientras su rostro aun conservaba la mirada triste con la que había corrido hacia ella—quería venir a ayudarlas…

—No te preocupes, Bulma ya está rumbo a la capital y solicito la mudanza sobre el tiempo, así que nos tocó bien temprano—volvió a sonreír sintiéndose algo incomoda por su agarré.

—Es una pena, quisiera poder acompañarte hasta Tokyo y ayudar con el trasteo y…

—No hace falta—le corto rápido —Es siempre un viaje largo y si no estoy mal, debes ayudar a tus papás a medio día ¿No?

—Si, por eso venía para acá, pensé que apenas comenzarían con todo— soltó un suspiro bajo y deslizó sus manos hacía las de ella, queriendo retener cuánto tacto pudiera antes de que ella se alejara, intentando entrelazar sus dedos hasta que se dio cuenta del vendaje ya percudido que ella tenia—¿¡Que te pasó!?— alzó su mano rápido hacia su rostro e intento estirar los dedos de la chica, mientras ella negaba rápido e intentaba alejarse de él.

—No fue nada, una cortada, pero ya estoy bien— le resto importancia mientras le sonreía, mas él la aferró más fuerte por la muñeca y la miro fijamente mientras acariciaba el respaldo de su palma.

—¿Como fue? ¿Alguien te lastimó?— ella negó de nuevo y llevo sus dedos a los ajenos soltando el agarre y sonriéndole socarronamente, no quería hablar de eso y sentía extraño que el estuviera tan cariñoso.

—Ya sabes, en la cocina, nada grave, solo que Bulma exagero con la venda— rio suave y apenas dio un paso hacia atrás, pero este volvió a abrazarla fuerte, congelándola un par de segundos mientras era apresada por sus brazos. ¿Qué esta haciendo?

—Por favor, cuídate, no se que pasaría si algo te llegará a suceder…— su voz sonó realmente bajo sobre su oído y su aliento llegó a hacerle cosquillas, mas no se sentía cómoda ante tanta efusividad.

—Ten…— intento relajarse y relamiendo sus labios apenas y logro mover sus hombros, antes de que él la apretara por un par de segundos más y se alejara lo suficiente para poder verla directamente al rostro, viendo sus mejillas acaloradas y que se intentara acercar, alcanzó ella apenas desviar el rostro antes de que sus labios besaran su mejilla y que su cuerpo quisiera alejarse con más efectividad, dando un paso atrás mientras carraspeaba su garganta—Ten, por favor…— levantó sus brazos e hizo ancla entre ella y el pecho del muchacho siendo algo brusca pero había logrado incomodarla más de lo que esperaba—Tengo que irme ya…— le dijo un poco más fuerte, haciendo que este suspirara y que deslizara sus brazos por su espalda en un último intento de mantenerla cerca, más ella volvió a ejercer presión y se separó de él dando otro pequeño paso atrás mientras acomodaba su ropa.

—¿A-Aun estoy invitado a tu graduación?— ella lo miró sorprendido y soltó una pequeña sonrisa, había sido alguien tan cercano en los últimos años, que no pretendía simplemente alejarlo por un malentendido, que esperaba el pudiera comprender sin tener que decirlo con palabras.

—Claro que si, te enviaré la invitación tan pronto me lleguen, no te preocupes— el chico asintió y en una ultima despedida ella se acercó a él y le dio un beso de mejilla y se apresuró a subir en su auto, esta vez, no tardando mucho en encender y tomar rumbo hacia su nuevo apartamento.

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Estaba desesperado, había intentado darle más tiempo para que pudiera hablarle, que se sincerara con él, qué que era lo que había ocurrido, pero si quiera le llegaban los mensajes o las llamadas, siempre se iban directo al buzón y su trabajo había demandado de mas esa semana y por eso no pudo simplemente ir a buscarla, había esperado con ansias alguna respuesta de su parte pero simplemente nunca llegaba.

Había tenido que recurrir a Wiss nuevamente, y lo que le había informado era lo que ya sabía, el plan de mudanza a la capital y eso de alguna manera le brindo un poco más de posibilidades de verla, de saber de ella, de poder hablar sobre lo que pasó en su apartamento y poder aclarar todo. Saber realmente su respuesta, si estaba dispuesta o no, aunque la reacción que había tenido había dado un enorme indicio de su negativa, sin embargo, cuando fue a buscarla, ella le había dicho que lo llamaría, con sus ojos temerosos pudo captar un brillo de oportunidad y por ello lo esperó, esperó con ansias saber si podría convencerla o si simplemente tendría que olvidarla aunque estuviera realmente clavada en su cabeza.

Habían sido los cuatro días más largos que había vivido y todo por culpa de ella, había aparecido cada noche con su presencia imaginaria, deleitando lo solo unos segundos antes de que reaccionara, teniendo que lidiar con el estropicio que quedó por su herida y que cuando la adrenalina había disminuido y retorno a su penthouse, sintió un extraño antojo por el dolor que le causó y eso llego a joderlo, no podía sentirse perder ante un instinto tan carnal que había intentado apoderarse una vez se vio perdedor en medio de las paredes blancas.

"¿Qué me está pasando?"

Ese instinto animal que había creído sepultar tantos años atrás y que con ese entrenamiento intensivo que hacía a diario, dejara solo la energía necesaria para sus particulares gustos antes de volver a empezar con un nuevo día laboral.

El contrato manchado de sangre seguía guardado en el fondo de su maletín, doblado para resguardarse de los demás papeles y encasillado en uno de los bolsillos ocultos que este tenía, había optado por enfocarse en cada detalle de lo allí escrito, en la letra pulcra y marcada que ella había plasmado su nombre, ese carácter fuerte que pocas veces llegaba a atraerle, con su rostro juvenil y lleno de curiosidad ante él, se mordió el labio y por inercia se dejó caer contra el respaldo de su asiento, miro dudoso la pantalla de su computador y el informe que le habían enviado hace tan solo unos minutos.

Estaba por llegar

Habían terminado con la mudanza y el camión en ese instante debería estar llegando a aquel conjunto de apartamentos, listo para descargar el mobiliario y ella quizás a solo un par de minutos en llegar a su nuevo hogar, quizás un saludo de bienvenida pudiera permitirle volverla a ver, sin embargo, tendría que ser sin su consentimiento y el numero de la peliazul parecía ser cada vez mas factible que le contestara, que el teléfono de la pelinegra.

—Que haré con usted, señorita Ox…— bajo el scroll del mouse y pudo ver una foto algo divertida de la morena llevando consigo un paquete de cajas dobladas bajo el brazo izquierdo mientras la peliazul a su lado le jalaba hacia lo que parecía ser una ferretería.

Dudo un par de segundos si llamar a la peliazul cuando escuchó el golpeteo leve de la puerta y como esta, apenas se abría asomándose Lunch lo suficiente sin alzar el rostro de una tableta.

—Señor, Lo están esperando en la sala de juntas los inversores para la nueva planta de alimentación eléctrica, ¿Les digo que esperen?

—No, ya voy para allá, cerro la pestaña y apagó el equipo sin mucho cuidado, tomo su maletín y salió a paso rápido—Lunch, aplaza la junta que tengo mañana sobre las nueve de la mañana.

—Claro, si señor ¿Algo mas?

—No, ya te avisare si surge algún cambio—La chica asintió acelerando un poco el paso, siguiéndolo hasta la sala de juntas.

—Señor, llamo el Joven Broly hace un momento, me dijo que necesita verlo en el restaurante de siempre ¿Quiere declinar la invitación?

—¿Broly?— se detuvo uno segundos y miro el reloj sobre su muñeca, desvío los ojos a la junta y chasqueando un poco la lengua siguió caminando— dile que estaría allí pasada las cuatro, antes no sería posible— la joven asintió y dando un par de golpecitos más a la pantalla, retomo el paso a su escritorio mientras el chico ingresaba a la sala.

—Buenos días…

La reunión le llevo el resto de la mañana y parte de la tarde, apenas como salió, la chica ya lo esperaba nuevamente con el resto de su agenda, confirmándole la reunión que tendria ya reservada para la siguiente semana y solo tendría que validar unos nuevos contratos que llegaron de una de sus inversiones

—Bien…— trago pesado y se interno de nuevo en su oficina, no tardo mucho en eso y salió sobre las 16:00 PM hacia el restaurante tradicional de comida japonesa al que Broly, se había empeñado en que conociera y no podría desmeritar pese a ser un lugar bastante pequeño, era muy bueno y se había terminado convirtiendo en uno de sus favoritos.

Cuando llegó al lugar había pasado más de media hora, pero aún seguía sobre el margen que le había comentado Lunch, bajo rápido y Roshi se quedó allí a la espera de él, pese a saber que cuando se refería a comida, el chico solía tardar bastante. Ingresó con cautela, apenas dando unos ligeros a sentimientos cuando ya lo guiaron a la pequeña mesa reservada, que se mantenía oculta de los demás comensales con puertas corredizas para mayor privacidad.

—¡Amigo!— le saludo bastante alegre el hombre cuando le vio llegar, se veía bastante contento y mas cuando no le vio solo en medio de la mesa—Rápido, pasa y siéntate.

—¿Qué tal?— le palmeo la espalda y le regaló un pequeño apretón de manos a la mujer que apenas y se había levantado con una pequeña reverencia hacía él, siendo una chica pequeña, bastante joven a comparación, de cabello corto y de un extravagante color blanco—Buenas tardes.

—¿Cómo has estado?—Exclamo nuevamente el mayor mientras le señalaba el pequeño cojín libre frente a ellos, mientras la joven le servía un poco de té.

—Bastante bien, mucho trabajo— desabrocho los dos botones de un blazer y se sentó cruzándose de piernas mientras la chica volvía al lado del rubio y enroscaba sus manos en el brazo del hombre, mientras sonreía socarronamente—¿Qué tal tú?

—Bien, te envié unos soportes de los cultivos que se plantaron en las afueras, la cosecha parece ir bastante bien y podremos empezar a comercializar pronto— tomo un sorbo de su bebida antes de deslizarse de su sacó, quedando con una camiseta de cuello alto color blanco y remangado hasta los codos.

—Aún no los reviso, Les echaré una mirada hoy a los informes— sujeto su vaso y también le dio un trago largo, degustando el sabor ligeramente dulce de la hierbabuena.

—Pensé que nos acompañarías al campo de Golf. Ya es fin de semana ¿No tienes libre mañana?

—No. Tengo unos asuntos pendientes que aclarar, tal vez otro día…

—¿Qué asuntos son esos?— la voz femenina los hizo alzar el rostro, abriendo sus ojos levemente cuando la rubia, de traje ligeramente formal de falda corta color gris acercarse a ellos, pese a los tacones había llegado tan sigiloso como un gato , aprovechando la pierda aún abierta de la sala privada ¿Hace cuánto tiempo no la veía?

—Lazuli…— intento ponerse de pie y la mujer simplemente se deslizó de su calzado y se sentó junto a él, arrastrando el cojín auxiliar que estaba bajo la mesa quedando frente a la otra pareja.

—¿Cómo has estado Goku?— apoyo su mano sobre su pierna y le sonrió rápido antes de voltear hacia la pareja de enfrente y saludarlos igual, con una sonrisa pequeña y reservada y una mirada filosa.—Gracias por traerlo hasta aquí Broly, este hombre trabaja tanto que se olvida de los amigos— amplió su sonrisa y volvió a mirar al rubio.

—No pasa nada, te debía un favor— le sonrió de vuelta y le guiño el ojo antes de llamar al mesero mientras la chica a su lado solo le susurraba algo al oído y este negaba rápidamente.

—No pensé que vinieras a un lugar así—susurro el rubio sobre el borde de la taza de té, deslizando sus ojos a la mano que se había negado a alejarse y que parecía querer ascender por su pierna, pero la frenó rápido con su mano y con cuidado la alejó, haciéndola reír de nuevo ligeramente molesta.

—¿Por qué no? Dicen que la comida de este lugar es deliciosa…— se inclino ligeramente sobre él y le arrebató el té que había estado bebiendo.

—Hasta donde se, no eres fan de los mariscos— le hablo igual de bajo apenas girando a verla y un leve mohín de su parte le hizo sonreír de vuelta, mientras él alistaba otro vaso y servía un poco más de té—¿Dónde esta Krillin? ¿No viene contigo?

—Se quedó en una junta de negocios, estaba tan aburrida que no sabia cómo salir de ahí — acaricio suave el borde del vaso con sus labios, apenas manchando algo de su labial en la superficie, robando un sorbo del contenido y volver a dejarlo frente a él— Broly me dijo que se iban a ver aquí, así que lo tome como una oportunidad de escapar— el joven dejo la nueva taza frente a ella y tomando la suya de vuelta solo giro sobre el protector de tela, dejando el rastro de labial lejos antes de darle un nuevo sorbo.

—Ya veo…— susurró de vuelta y volteo a ver al mesero que pese a que ya sabía la mayoría de veces que iban a pedir, el rubio podía sentir la mirada de la rubia clavada en él, y la nula mirada discreta de la otra joven también observándolo—Quiero un plato de salmón con vinagreta— frunció el ceño al sentir su estómago reclamar por algo más, Pero se negó y volvió su vista a la mesa y tomo otro trago de té.

—Delicioso, yo quiero un poco de Sashimi fresco ¿Podría traer cuatro porciones grandes por favor? — Broly se llevó la mano al vientre y la joven a su lado volteo a verlo de nuevo solo unos segundos antes de retomar sus ojos a él, aprovechando para alzar una de sus cejas y que esta se sonrojara y mirara de nuevo a su acompañante al haber sido descubierta.

—No has perdido ese toque—Volvió a susurrarle la rubia mientras tomaba un sorbo de su té y sonreía un poco más ladino y se relamía los labios sugerentemente, Broly también lo notó pero hizo caso omiso a eso y se enfoco en mirar la carta del menú junto a la chica.

—Es una tontería…— hizo lo mismo y abrió la carta que había estado a su lado de la mesa. Mientras ojeaba algo más que pudiera ordenar para llevar, sabía que no le bastaría solo ese plato y no le gustaba pedir a domicilio, sin embargo, volvió a sentir la mano de la rubia sobre él y una ligera tensión viniendo de la joven, ¿Acaso no había sido suficiente con verla una vez? Frunció ligeramente el ceño y sus labios se torcieron un una pequeña mueca.

—No la culpes, te he enseñado bien…— deslizó sus dedos un poco mas y presionó la carne cerca a su entrepierna, aprovechando la discreción que les permitía la mesa, haciéndolo bufar exasperado.

—No creo que sea un tema que debamos tomar aquí— la miro ceñudo, ganándose otra risa burlona de su parte y alejando su mano con una sugestiva caricia sobre su pierna.

—Disculpen…— dijo el mesero mientras se inclinaba sobre la mesa y empezaba a dejar cada uno de los platos y esperar a que Broly diera el primer bocado.

—Prueben este Sashimi, está delicioso— aclaró mientras le regalaba un bocado algo meloso a la chica pero que esta no dudo en tomarlo, por su parte, el ojijade había tomado apenas una porción pequeña de su plato, saboreando demás el trozo de pescado mientras aún sentia la mirada de la rubia sobre él, supervisándolo ya por mera costumbre.

Por su parte la rubia no se sentía cómoda con tanta gente cerca, una ligera mirada bastó para que el otro hombre logrará engullir el bocado que había tomado, antes de levantarse del puesto.

—Si me disculpan, debo ir al baño— comentó rápido, dejando los palillos a un lado y saliendo por la puerta corrediza sin mucho cuidado, aprovechando que había una cinta de sushi donde podría esperar.

—¿Y tú?— comentó la rubia a la joven—¿No vas a acompañarlo?— levantó su ceja, regalándole una mirada fría a la joven, que aunque desvío los ojos al chico, este se había centrado en su plato, evidentemente negándole su ayuda, sin más, dejo sus palillos también y aclarando su garganta salió de allí.

—Permiso…— salió rápido y cerró las puerta tras ella, dejando a la pareja encerrada en el pequeño cuarto.

—¿Y bien?— la mujer alejo el plato frente al chico mientras se deslizaba sobre el, sentándose a horcadas en el pequeño espacio que quedaba entre la mesa y el cuerpo del hombre— ¿Me vas a decir porque estas tan receloso conmigo?— el soltó un suspiro y apoyo sus manos sobre las caderas de la mujer, alzándola lo suficiente para volver a sentarla sobre el cojín —¿¡Qué haces!?

—¿Por qué mandaste a Vegeta a investigarme?— apenas le soltó y la mujer solo rio a su lado y levantando un poco más su falda deslizó su pierna izquierda, lento y sugerente sobre el rubio quedando semi sentada en una de las de él.

—¿Y por qué no? Me has estado ignorando últimamente y no me agrada que estés buscando con quién reemplazarme…—la mujer llevo sus brazos sobre los hombros del joven, haciendo que levantara su rostro un poco hacia ella— sabes que puedes venir a mi cuando quieras…

—No estoy interesado— le resto importancia desviando el rostro hacia su costado.

—¿Estás bromeando?— una mueca de disgusto se formo en su cara y una pequeña arruga enmarcar la comisura de sus labios mientras tomaba su rostro con una de sus manos y lo hacía girara a verla— te he permitido experimentar con otras lo que yo te enseñé y eso no te a impedido volver a mi.

—Y así habría sido, si no te hubieras metido con mi mejor amigo…— le freno al sujetar sus muñecas y alejarla de él, lo suficiente para que no se pegará el perfume sobre su traje— no pienso volver a acostarme contigo Lazuli— hablo fuerte pero no por ello fue brusco con ella y negó ante la estupefacción de la rubia— respeto la relación que tienes con Krillin, entonces, debes respetar la amistad que tengo con él.

—…Eso hago— Intentó sonreír de nuevo y relajar sus facciones ante el estupor de sus palabras, conmocionada por lo que le dijo, sin comprender en que momento dejo de ejercer su poder sobre el rubio—él es un hombre encantador, no te lo voy a negar, lo amo, Pero…— llevo sus manos ahora libres de vuelta a las mejillas de él y se acercó peligrosamente a su rostro —pero no puedo dejar ir a mi aprendiz favorito…

Las cejas del hombre se fruncieron y no le importó apartarla con algo de brusquedad y ponerse de pie sobre el cojín en donde había estado sentado. No podía negar que era una mujer hermosa y muy importante en su vida, pero simplemente el lazo que había formado con Krillin desde que se conocieron, no le permitía semejante tipo de traición, aunque lo hubiera sentido el primero.

—Estoy siendo claro Lazuli— se abotono el blazer y se alejo un paso de ella mientras esta se levantaba ante su repentino cambio de humor— te agradezco mucho todo lo que has hecho por mi, se que puedo contar contigo cuando lo necesite y quiero que sea recíproco….— el joven soltó un suspiro y retrocedió un paso mas hacia la puerta corrediza— pero lo que pasamos, no se volverá a repetir…— apenas se dio media vuelta y salió con paso rápido, apenas topándose a la chica que estaba sentada en la barra mientras que Broly se había perdido en algún lugar del restaurante, se despidió con un leve asentimiento de cabeza y salió rumbo a su auto. Quedando la rubia en ese cubículo con un amargo sabor de boca, no quedándole de otra que tomar asiento cuando el otro rubio se fue acercando.

—¿Y Goku?

—Se fue…—Apretó el vaso sin evitar sentir una vena hincharse sobre su cien, la había rechazado tajantemente y el hecho que estuviera recientemente interesado en su excuñada, no le agradaba menos, Aunque le dijera que era por Krillin, su ahora esposo, la dejaba aun con la duda.

"Espero que esa sea la verdadera razón"

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Cuando llegó a su apartamento estaba enojado, bastante enojado con la aparición engañosa de la rubia en el restaurante, había aguardado casi todo el día por comer a su gusto y Broly le había fallado, lo había hecho acercarse engañado y confrontar al que había sido su dolor de cabeza hace unos meses.

Después del anuncio del matrimonio con quien había sido una de las columnas que le ayudo a escapar de sus demonios, no pudo confrontarla, no pudo verla después de eso y se rehusó a acompañarlos en su reunión, enviando grandes obsequios a la feliz pareja con la escusa de un viaje de negocios, lo suficientemente lejos para no tener que verlos. Preguntándose constantemente ¿Por qué de tantos hombres que pudo a ver escogido tomaba a Krillin? El que no había estado inmerso en sus deslices, el que había permanecido casi un monje y un tutor correctivo a sus estupideces, aquel que a diferencia, podría parecer un ángel guardián pese a siempre recibir el peso de los errores de los demás.

—Krillin…— se maldijo al sentirse sucio de haber tomado algo que ahora le pertenecía, de sentir afecto por quién fue su tutora desde pequeño y quien le había guiado por el camino del placer y la lujuria, siendo un nido seguro cuando la carga emocional sobrepasaba el peso de sus decisiones…

Chasqueo la lengua y rebusco en la nevera algo de comer encontrando solo un poco de pan tajado, engullendo varios en una sola mordida, decepcionándose de su sabor al no tener nada mas a la mano que comer y que remplazara el hambre voraz que tenía.

¿Y si Vegeta le había contado sobre Milk?

Si lo había estado investigando, Lazuli podría tener la misma información que el obtuvo de la morena, y quizás, por eso había decidido ir a buscarlo, por eso había intentado seducirlo en el restaurante y por eso había insinuado eso con sus sumisas.

No me agrada que estés buscando con quién reemplazarme…

—Maldición...— arrojó la bolsa de pan sobre la mesa y se encaminó a paso rápido hacia su habitación, esa mujer le estaba provocando jaqueca, y simplemente no era alguien que pudiera mantener siempre al margen, era importante para él, pero ¿Llegar a ese extremo? El tener que exponer su intimidad a uno de sus amigos, y poner indirectamente en la palestra a quien era poseedora de su nueva obsesión, de momento. O así solía decirle cada que se enteraba de las personas con las que había decidido entablar un trato lujurioso, dónde su Roll como Amo y señor llegaba a ser casi magnífico…

Aunque tuviera que admitir que al principio recurrió a ella por algunos consejos, cuando logró ser más independiente y armar de alguna manera su propio catálogo de gustos y actividades, había tomado su debida distancia para llevar en la absoluta reserva lo que para él ya sea hacía propio, aunque ahora le molestara que aprobará o rechazará cuánto opción se le hacia viable para él, y no para ella, sin contar, que oficialmente tenia una relación con uno de sus amigos, que al igual que él, había sucumbido a los encantos de esa mujer, Podría ser quizás solo un par de meses mayor, tal vez uno o dos años, pero no era comparable a la edad que había sabido ocultar bien la rubia, y por ello, el saber como seguramente Krillin había cedido ante ella, lo obligaba a mantenerse al margen y no involucrarse de nuevo de forma sexual, aunque a ella no le importara, se estaría volviendo un dolor de cabeza sino la frenaba. ¿Cuántas veces tendría que rechazarla? Dudaba que con esa pequeña conversación aceptará su postura, cuando nunca antes le había dicho que no, e ignorarla nuevamente dudaba que funcionara por mas tiempo.

Se sacó la ropa con notorias rapidez y colocándose el traje deportivo de siempre, salió nuevamente del recinto, hacia su pequeño gimnasio, no se le antojaba dar un par de vueltas en el exterior, puso algo de música y encendió la caminadora y empezó a trotar en ella hasta llegar al limite de la velocidad que le permitía sus piernas. Ni cuenta se dio cuando cerro sus ojos y se dejo guiar por la cinta eléctrica hasta que sus piernas fallaron y por poco cae de bruces.

—¿Qué voy a hacer?— trago pesado y con paso lento, apagó la máquina y se encamino hacia la salida del cuarto, no quería siquiera imaginarse que podría decir Krillin si llegaba a enterarse de su vínculo, o si peor aún, si los llegaba a descubrir, apretó los ojos soltando un suspiro y se desnudó una vez estuvo en su baño, enjuagando con agua tibia el sudor de su cuerpo y refregando algo de jabón y enjuagar de la misma manera.

Relajando su cuerpo poco a poco hasta sentir sus ojos pesar y que el dilema de sus dilaciones se encasillara por lo que restaba de la noche, saliendo con solo la toalla secando sus cabellos, se dejó caer sobre el colchón, durmiéndose rápidamente al apenas alcanzar a divisar la hora borrosa del reloj sobre la mesa de noche.

La oscuridad del cuarto se hizo algo molesto ante sus ojos, teniendo que avanzar a tientas hasta encontrar algo que le permitiera romper con esa capa de oscuridad o que sus ojos se acostumbraran a tal punto que pudiera moverse con mayor libertad, relamió sus labios nervioso hasta que sintió no muy lejos de él una ligera honda de energía, que a medida que iba avanzando se presentaba como un ligero punto de luz tenue e irse iluminando en medio del suelo, mostrando las piernas lechosas y bien tornadas, ascendiendo a unos muslos firmes apenas cubiertos por un trozo de tela blanca que había decidido cubrir la desnudez de ese cuerpo, siendo solo el manto negro de sus cabellos lo que rompiera con la prístina imagen frente a él, arrodillada y tentándole con su figura en esa licrada tela blanca, ocultando su rostro por los mechones sueltos a los costados de sus mejillas

—¿Milk…?— avanzó lentamente hacia ella viéndola temblar y que su mano apenas logrará rosar su hombro y ella alzara su rostro ligeramente en busca de aprobación, mientras el rubor en sus mejillas aumentaba y sus labios entreabiertos se mostraban rojos como un par de fresas frescas.

—Mi... Mi señor…— le exclamó suave y con la respiración ligeramente alterada—Mi señor…— volvió a pronunciar mientras le rogaba con sus ojos ligeramente llorosos y sus manos aferradas al borde de su vestido—béseme… por favor…— susurró más cerca a su rostro, sintiéndose completamente hipnotizado ante su voz y que sus manos empezarán a hormiguear al no haber decidido tocarla, se veía demasiado pura como para profanarla.

(Imagen)

—Milk…— susurró de vuelta y sus ojos captaron el movimiento del pecho femenino levantarse con mayor rapidez cuando estuvo a solo centímetros de poder tocarla—Milk…

—Mi señor…—No sintió su boca tocarlo y la imagen frente a él se había esfumado, haciéndolo reaccionar y buscar con avidez la delicada figura que hasta hace poco quiso tocar, encontrándola aún par de metros, sin embargo, sus manos habían terminado atados a su espalda, con una soga cruzando su vientre y rodeando su pecho hacia su espalda—Mi señor…— exclamó de vuelta un poco más fuerte, pero su rostro había perdido ese rubor y solo se veía temeroso ante él, un taconeo a escasos metros le hizo girar a ver a su lado, viendo pasar unas largas piernas seductoras cubiertas de unas botas de cuero y un conjunto pequeño de lencería del mismo color, apenas cubriendo lo necesario, acercándose a la intimidada joven y que con un rápido movimiento golpeara la mejilla de la morena, con una fusta que había llevado enredado en su mano.

—Lazuli…— le llamo y está solo giro a verlo, con esa sonrisa ladina y los pasos retomarse mientras iba rodeando a la joven, observando su figura detenidamente.

—Solo quiero darte lo mejor…—se amplió su sonrisa y lanzo el juete nuevamente sobre la chica, está vez golpeando su espalda, haciéndola curvar de dolor.

—Mi señor…—volvió a golpearla haciéndola exclamar un ligero chillido.

—¿¡Que crees que estas haciendo!?— un impulso por acercarse y cayó de bruces, teniendo que observarse a si mismo, encontrándose atado también por el pecho y manos tras su espalda y una correa en su cuello tensarlo, por cada que diera un tirón—¿¡Qué diablos!? ¡Lazuli!—volvió a llamarla y está solo rio más fuerte.

—Solo quiero que tengas lo mejor…— volvió a sonreírle y golpear la espalda de la joven, sin que esta se decidiera a defenderse y solo se cubriera el rostro como podía, mientras la rubia había intensificado sus azotes y los sollozos de la joven ir en aumento.

—…Mi…Señor…— lloró, pudo escuchar su voz rota llamarle y terminar con su espalda totalmente expuesta y su cabeza pegada al suelo, mientras los golpes se marcaban más fuertemente y las heridas rojizas estropear la imagen impoluta que había tenido.

—¡Basta!— se sintió estrangularse con la correa sobre su cuello y las ataduras de sus manos quemarle la piel ante la fricción— ¡Lazuli!

—Aun no…— se rio agitada mientras aumentaba los golpes y uno de sus pies se apoyó en la cabeza de la joven.

—… Goku…— escucho por lo bajo como decía su nombre pero no supo identificar su voz, trayendo el recuerdo de aquellas mujeres que antes él había conocido, intentando comparar su voz cuando el rostro femenino ahora era nulo a su vista—… Goku…— negó rápido y volvió a tirar de su amarre, él sabía que era ella, la había visto segundos antes, había estado por tocarlas segundos antes, no podía simplemente confundirla.

—¡Basta!— se levantó de golpe y la almohada que había estado a su lado se resbaló hasta el suelo, su pecho estaba acelerado y sintió revuelto su estómago cuando la imagen de la rubia sobre la morena volvía a él, no se le hacía para nada apetecible la imagen que su cerebro le había recreado, y se levantó de su cama, se dirigió a la cocina y sirvió un poco de agua fría, mirando el reloj sobre la pared, siendo sobre la 5 AM— Diablos…— aún era temprano, no podría simplemente salir en ese momento, debía esperar a que el día avanzará antes de acercarse a sus nuevas vecinas. Chasqueo la lengua cuando se dio cuenta que no podría volver a dormir— y tan bien que había empezado el sueño.

Observo la cocina y no le quedo de otra que adelantar algo de comida para el desayuno, con lo que tuviera a la mano, así distraería su mente antes de darse un baño.

Cuando el reloj dio las 8 AM ya estaba listo, vestido con uno de sus trajes mientras ajustaba su reloj a la muñeca y salió del apartamento, optando por el Bentley negro descapotable, que solo usaba cuando visitaba a sus padres, pero que esta vez lo llevaría para no ser tan evidente con el Porsh gris que había usado anteriormente, dejo su maletín en la silla del copiloto y salió rumbo hacia el nuevo apartamento de la morena, aprovechando un poco el trafico a esa hora para no llegar tan pronto, puso algo de música baja y se enfrascó en escuchar las llamadas y notas de voz que quedaron en su bandeja, no siendo en su mayoría nada importantes. Solo una reprimenda por parte de Broly al haberlo dejado plantado con dos mujeres, rio ante la indignación de su voz por medio del audífono, tendría que llamarlo después, ya sea para disculparse o insultarlo, aún no se decidía por cuál seria mas eficiente.

Un rato después se estacionó frente a los edificios, miró el reloj de su muñeca y apenas eran pasadas las nueve y el cielo para ese día no parecía querer estar despejado, las nubes grises se habían acumulado amenazadoras de lluvia, más solo pequeños truenos resonaban a lo lejos, dudo si debía llamar a alguna de las dos jóvenes, llamo en primera al teléfono de la morena sorprendiéndose de escuchar el timbre al otro costado, pero termino este llegando al buzón de voz, lo intento nuevamente, no obstante, recibió el mismo resultado, optando por buscar el numero de la joven Brief, encontrándolo rápidamente en el historial de llamadas y dudando que le contestara de buena manera, no sabía si a esa hora ya estuviera despierta, levanto la mirada solo unos segundos captando por el ladillo de sus ojos una cabellera azul con un par de bolsas bastante grande en sus manos a escasos pasos de la portería.

—Maldita cosa tan pesada…— chistó la ojiceleste cuando el vigilante le había ayudado con la ropa y zapatos que ella había terminado de descartar cuando la mudanza ya había terminado, maldecía no haber pensado en ello cuando estuvieron en Komae y solo se le ocurrió cuando ya estaba organizando su propio closet, había sido una suerte contratar a esos jóvenes que le ayudaron, un par de chiquillos prestos a conseguir algo de dinero rápido y que le ayudaron con los hombres de la mudanza a subir uno a uno cada mueble, caja o bolsa que el ascensor con otros propietarios se rehusaban a desocupar y no era fácil subir tantos pisos con cajas llenas de zapatos por la escalera.

Gracias a ellos, habían terminado rápido y por eso, cuando Milk llegó, solo debía mostrar el espacio donde podría estacionar su propio auto y empezar a desempacar todo, siendo mucho más fácil acomodar sus escasos muebles con el tamaño que tenía este a comparación con el anterior apartamento, mas había terminado de acomodar su ropa hasta altas horas de la noche y para su mala fortuna, había optado por descartar bastantes prendas que ya no usaría y que para el ambiente en Tokio tendría que ser mas sofisticado. Había encontrado en línea una recolecta de caridad que se llevaría el día siguiente en una iglesia cercana al conjunto de apartamentos, convenciendo a la pelinegra de deshacerse de un par de prendas, más nada en comparación a las suyas y por ello, la tarea quedó totalmente sobre sus hombros y con la escusa de su trabajo los fines de semana, no tendría como rebatirlo, sus bolsas realmente pesaban.

Arrastró un par de pasos mientras intentaba levantarlas y avanzar con ellas sin mucho éxito.

—Señorita Brief ¿Desea que la ayude?— se sobresaltó, alargando un pequeño grito mientras dejaba caer las bolsas sobre el suelo y se acercaba un paso a las rejas de salida, giro su rostro a la voz a sus espaldas y la figura del rubio a unos pasos la hizo enrojecer, viéndose en porte elegante con un traje azul oscuro y su cabello apenas meciéndose por el viento, el maldito se veía sexy, más no por ello se dejó intimidar, frunciendo el ceño y soltando un bufido.

—S-Señor Son…— se cruzó de brazos sin mucho ánimo y fue cuando sintió la tela esponjosa de su pijama de fondo blanco con estampado de conejos cafés que en broma la pelinegra le había regalado y que por comodidad había mantenido en su guarda ropa, se dio una mirada rápida y sintió sus mejillas arder y por primera vez en ese día llevo sus manos a su rostro intentando cubrirlo discretamente, mientras confirmaba que no tuviera alguna lagaña sobre sus pestañas o rastro de saliva cuando terminó inconsciente sobre su colchón.

—Buenos días…— no pudo evitar divertirse por su acción, agachándose para acomodar las bolsas sobre sus piernas y que estás no siguieran apoyadas de mas sobre el suelo.

—¿No cree que es muy temprano para venir a molestar a la gente?— bramó apenada y con algo de molestia aunque no fuera exactamente hacia el rubio, tomo las bolsas y las acomodo torpemente sobre sus piernas, haciendo enarcar una ceja al hombre, mientras la veía ligeramente alejar cualquier rastro de imperfección que tuviera en el rostro, dejando solo una ligera sombra negra bajo sus párpados, casi como si fueran ojeras.

—¿Usted no cree que debería maquillarse mejor antes de salir al público?— Guardo una mano dentro del bolsillo de su pantalón, mientras la chica solo reía.

—Ni siquiera estoy maquillada…

—¿Y ese rastro de pestañina?— le señaló con su propio rostro, levantó su mano libre bajo sus ojos, haciendo que la joven, replicará sus acciones y deslizara sus dedos bajo la línea de agua y que maldijera al evidenciar el rastro que dejó sobre sus dedos

—Demonios…— dijo suave cuando sintió algo de lágrimas secas al contorno de sus ojos, maldiciendo internamente al haberle hecho caso a Milk y salir tan temprano para evitar que la vieran más tarde cargando ese par de bolsas—¿Qué es lo que quiere?—empezó a caminar con algo de dificultad hacía el costado de la reja que separaba el conjunto del resto de la calle, llevando consigo el par de bolsas que apenas resonaron con la fricción del suelo—Nadie madruga tanto solo para saludar.

—Son las nueve…

—¿Y eso que? Es sábado.

—Solo quería venir a saludar…— una rápida mirada al cielo y pudo notar las nubes oscuras empezar a acumularse.

—¿Me está hablando enserio?—lo miro ceñuda dejando la bolsa recostada bajo el pequeño muro de ladrillo para poder reponer su estabilidad, mientras el hombre seguía inmutable—Estoy segura que su mansión no está cerca de aquí y Milk, no está para invitarlo a tomar café— volvió a tomar las bolsas empezando a caminar de vuelta, algo torpe pero él solo miro los lados de la calle sin mucho ánimo de acompañarla, más no podría simplemente dejarla botada con las bolsas que llevaba consigo, aunque agradecía que no hubieran muchos transeúntes.

—Supongo que ya se imagina por qué vine...— le alcanzó rápido, cuando volteo la esquina y la vio descansar en un pequeño bolardo. Optando por tomar las bolsas más grandes, antes de que ella se quejara y avanzar por dónde parecía ser el camino que ella quería abarcar.

—No crea que por esta ayuda le diré todo lo que quiera— lo alcanzo en un par de zancadas al tener apenas dos bolsas más pequeñas que no le dificultaba el paso. Era evidente que había ido a buscar a su compañera de cuarto, y confirmaba que realmente ella era quien lo había estado evitando y teniendo en cuenta que no pudo aclarar nada la ultima vez que se vieron, esa seria la oportunidad perfecta para ella, y claro, no siendo tan impulsiva esa vez.

—Al menos la hará menos tajante conmigo— replicó y ella solo achino sus ojos y siguió caminando con el hasta llegar a un cruce de autos y ver no a más de 500 metros una pequeña capilla donde ya había una pequeña fila de personas con un par de bolsas similares a las suyas.

—No creo que sea buena idea que venga así nada mas, sin avisar, se supone que es un hombre de modales ¿Qué diría si algún paparazi lo viera por aquí?— el hombre frunció los ojos, dejo que la chica se formará tras el par de personas antes de que estas comenzarán a avanzar

—No soy una celebridad, así que no es que mi vida les importe mucho a la prensa.

—Pero si a los inversores y últimamente veo muchas noticias de su empresa en los periódicos.

—Es natural, mi trabajo habla por mi, yo solo soy la persona tras ellos y no es que sea común el verme llevando ropa vieja a regalar— replicó con mofa y la chica no pudo evitar algo de indignación por sus palabras.

—En primera, mi ropa es de calidad y no está vieja, en segunda, yo no le pedí que me ayudara — chistó la joven, una vez que la fila frente a ella terminó y el par de hombres frente ellos recibieron las bolsas que el rubio cargaba, le dieron las gracias antes de ponerlos sobre una carretilla junto a las demás, la chica tendió las suyas y apenas les dio una reverencia antes de alejarse de vuelta al hombre, cruzando la calle para volver sobre la misma acera por dónde habían visto de lejos la iglesia—Mire Señor Son, quiero ser clara con algo, Milk es mi mejor amiga, Mi mano derecha y cualquier cosa que le pase a ella, también me afecta a mi— el hombre miro de soslayo a la mujer al ser más baja que aquella vez al no tener sus tacones puestos.

—¿Piensa que eso no lo se?—el informe había sido claro y la amistad de las jóvenes llevaba años, Aunque no especificará del todo como es que se habían conocido—Fue bastante clara con eso en lunes— torció por unos segundos los labios y la evidente molestia que le había provocado la chica ese día, de no ser por Milk, seguramente habría perdido los estribos.

—Prefiero que sea así, se que ella puede parecer alguien difícil, pero no es una mala persona y no quiero que sufra por nada ni por nadie…— el recuerdo sombrío de su antigua relación volvió a ella y el temor de verla deprimirse de nuevo le formaba un nudo en el estómago.

—No pretendo eso, le daría lo que le haga falta si así lo necesita…— la joven negó y miro al frente unos segundos mientras un trueno resonaba en el cielo.

—Usted es demasiado para alguien como ella, no se deslumbra por los regalos caros y los restaurantes lujosos, no es así como puede conquistarla, aunque haya creído que si en un principio…—el chico frunció el ceño y bufó ante sus palabras, ya había sido consiente de que no le agradaba los regalos caros, pero le gustaba verla molesta e incómoda ante el y el que pensara que no era bueno para ella, lo ofendía.

—Quiero hablar con ella…— afirmó cuando un par de gotas de lluvia empezaron a caer.

—¿Para decirle que? —La chica se mofó de nuevo—¿Qué usted es un Adonis y que ella debe ceder a lo que usted diga?— rodó los ojos y aceleró el paso, doblando en la esquina de aquel conjunto, siendo consiente del rostro bastante compungido del rubio, siendo mucho más evidente su interés a Milk al ella negársela.

—Lo que hablemos no depende de usted— acortó la distancia e intento tomarla del brazo, más ella se giro brusco y sonrió más ampliamente, curvando una de sus cejas y apoyando sus manos en su cadera.

—¿Tanto así le gusta?— el chico quedó en silencio, con la mano estirada y sus ojos abiertos ante sus palabras y un poco por su cambio de humor, era una mujer extraña— si realmente le gusta Milk, debe ser más que una billetera andante y escuchar lo que ella tiene para decirle…— el chico boqueo un poco, pero retomo su postura y soltó un suspiro cansado.

—Entonces… ¿Le dirá que quiero verla? — la joven dio un par de pasos hacia atrás, mientras llevaba una mano a su mentón y simulaba pensar, siendo algo bastante exagerado y con burla, evidentemente.

—No lo se, aún no me convence…— este sintió un tic en una de sus cejas y en definitiva no era bueno hablar con ella, parecía ser experta en desquiciarlo— igual, no podría ser hoy de todas maneras— la joven aceleró el paso hasta estar a pocos metros de llegar a la portería mientras las gotas de lluvia parecían aumentar — ella salió y no volverá hasta la tarde—la alcanzó de vuelta y ella con una llave magnética la apoyó sobre la entrada para abrir la puerta personal.

—¿Donde está?— apoyo su mano impidiéndole que está cerrara, frunció los hombros divertida y negó rápidamente.

—Trabajando, esa mujer no conoce el descanso—la chica hizo más fuerza y el no le impidió mas cerrar la puerta, bufando ante su actitud y mirándola a través de la puerta de vidrio— ¡Pero le dejaré el recado!— hablo fuerte mientras avanzaba por la caseta ya hacia el pasillo que iba hacia las torres de apartamentos—¡Si ella quiere volver a verlo, le aseguro que le escribirá!— alzó su mano agitándola un poco y se alejo a paso rápido entre el pequeño jardín y un par de autos.

—Carajo…— bufó por lo bajo y se dio vuelta sobre sus talones, sacando su teléfono y marcando un número discado— Wiss, ¿Ya tienes algo más actualizado?

XxXxXxXxX

Hasta aquí el capítulo, espero leernos pronto. Bye

Mika-Chan