Rose POV
Abrí los ojos molesta por la luz que entraba por la ventana. Levanté la mano para mirar la hora en el teléfono. Eran las 7:00 AM. Lo dejé de nuevo en la mesa y bostecé mientras me estiraba para girarme y encontrarme con la gran y robusta espalda de mi marido. Sonreí y le abracé por detrás. Sentí que sus manos tomaron las mías y dejó un beso en ambas haciéndome sonreír.
-Buenos días, Emm.-sonreí divertida mientras metía mis manos por dentro de su camiseta para deleitarme con sus marcados abdominales.
-Nena…-me advirtió nervioso. Yo reí.
-Lo sé, lo sé.-dejé un beso en su hombro y me separé de él.
-De esta noche no pasa.-dijo frustrado.-No dudes eso.-se giró para mirarme mientras se esperaba.
-¿Hoy te hacen la prueba?-pregunté cautelosa.
-Ajá.-él asintió. Estaba algo nervioso. Yo sonreí.
-¿Sabes que cuentas conmigo no?-dije sentándome en la cama acercándome a él.
-Lo sé y te lo agradezco, nena.-Dijo pensativo mientras se sentaba en la cama.
-Emm.-Lo llamé y él volvió a verme.-Todo irá bien, ¿Si?-Dejé un beso en su mejilla.
-¿Y si no?-Preguntó preocupado.
-Si eres negativo, atraerás cosas negativas.-Señalé.- Deberías manifestar.
-¿Qué?-Alzó una ceja confundido.
-Ya sabes.-Me encogí de hombros.-Tienes que pensar y hablar en positivo. Leah dice que pedirle al universo lo que deseas, funciona.
Él rodó los ojos.-Por favor. No vayas a empezar con eso. Tu amiga tiene unas creencias bastantes cuestionables-Bufó.
-Leah es especial.
-Tiene aires de chamana.-Su comentario en vez de molestarme, me hizo reír porque tenía razón.-¿Ves? Tú también piensas lo mismo.-Sonrió.-Mira que andar con sus cartitas de Tarot para leerte la suerte y sus piedras para equilibrar las energías, no es normal.-Dijo divertido.
-Ay ya Emmett. ¡Deja de juzgarla!- Le pegué en el hombro y él rió porque ni siquiera logré moverlo.
-¡Está bien, está bien!-dijo divertido alzando sus brazos eximiendo cualquier rastro de culpabilidad.-Me rindo.-dijo divertido.-Pero por favor, prométeme que no vas a empezar con eso, nena.-rodó los ojos y me mordí el labio para aguantarme la risa.
-Solo trata de pensar en positivo.-sonreí y señale su entrepierna.-Seguro que todo va como la seda ahí abajo.-alcé las cejas divertida.
-¿Crees que el doctor dejará que entres conmigo?-dijo divertido mirándome con una mirada pícara. Yo le miré escandalizada a través del espejo mientras me colocaba el albornoz y cepillaba mi cabello.
-¡Emmett!-dije con los ojos como platos.-¡¿Estás loco?!
-¡Oh venga!-dijo molesto.-¿Para que quiero una revista porno si tengo a mi mujer esperándome en la sala de espera?-hizo una pausa.-Es por fines médicos, amor y te aseguro que será más efectivo.-él rió y yo bufé por sus insinuaciones mientras me metía en el baño para arreglarme mientras Emmett ordenaba el desayuno.
Después bajé y me lo encontré en la cocina. Dejó de hacer lo que estaba haciendo para salir a encontrarme y envolverme en uno de esos abrazos de oso que era especialista en darme.
-¡Emm!-Chillé cuando sentí que mis pies dejaron de tocar el piso.
-Siempre hueles tan bien, nena.-Dijo antes de dejarme en el suelo de nuevo.-Entonces...-Rodeó mi trasero con sus grandes manos.-¿Me acompañarás a hacerme ese examen?
-Emmett...-Suspiré y volví a verlo hacia arriba mientras colocaba mis manos sobre su pecho.-No voy a meterme al baño del consultorio contigo para que des la prueba.-Él puso un puchero.-Pero si que puedo acompañarte cuando te den los resultados.
Él bufó.-Vamos nena, tú haces todo más fácil.-Insistió.-Por favor, ¿Si?
-¡Qué no, Emmett!-Me imaginé lo bochornoso que sería todo una vez saliéramos del baño. No, definitivamente no lo haría.
-¡Oh vamos, nena!
-Tengo una mejor idea.
Él bufó y fue a sentarse para empezar a comer.-Pues no se me ocurre una mejor que la mía.
-Te ayudaré con eso pero no estaré contigo.-Me senté a su lado.
Él frunció el ceño.-Te necesito a ti, no una foto tuya. Está bien cuando no estamos juntos. Pero ahora...
-FaceTime.-Sugerí.
-Me sirve por ahora.-Acordó y luego sonrió.-No sabes lo caliente que me pone solo de recordarlo.-Me guiñó coqueto haciéndome sentir algo acalorada mientras mi mente viajaba a esos días que tuve que viajar a Londres sin Emmett.
-Además.- hice un apunte tratando de cambiar de tema. Emmett me había puesto nerviosa y él lo sabía porque le vi sonreí de forma socarrona por el rabillo del ojo.-No sé si lo recuerdas pero tengo una pila de papeles por revisar y son de tu compañía.-dije mientras tomaba una servilleta para limpiarme.
-Bueno.-el sonrió divertido.-Eso nunca ha supuesto un problema nena.-pasó su mano por mi muslo dejando un apretón.
-Emmett.-lo sacudí de ahí y me levanté para alistarme. El rio.-Solo llámame cuando tengas que entrar y ya me buscaré la vida para contactarme contigo.-bufé rodando los ojos.
-¿Vas a hacerlo desde la compañía?-dijo con deseo. Me giré para mirarlo. Su mirada estaba oscura.
-No te interesa.-rodé los ojos dándole la espalda y me fui escaleras arriba.
Cuando bajé Emmett ya se había marchado porque tenía un par de reuniones afuera que debía atender. Así que me dirigí a la compañía a supervisar cómo marchaban las cosas en mi departamento.
Cuando me aseguré que todo estaba bajo control, decidí irme de ahí. No iba a ponerme juguetona con Emmett en este sitio. Quería sentirme cómoda.
En uno de los pasillos me encontré a mi padre. No se miraba bien.
-¿Papá?-Intentó sonreír cuando me vio pero su sonrisa se quedó a medias.
-Princesa, ¿Cómo estás?-Lo abracé.
-Me sorprende verte aquí. Hoy no hay junta.
-Lo sé. Y me verás más a menudo. Me mudé a NY
-¡¿Qué?! ¡¿Cuándo?!
-Hace poco.
-¿Por qué? Quiero decir, pensé que estabas con mamá en Mónaco.-La noticia me había asombrado mucho.
-Oh querida...-Dijo con algo de nostalgia.-Hay muchas cosas de las que me gustaría que habláramos.-Volvió a ver su reloj.-Bueno, podemos cenar esta noche. Porque justo ahora he quedado con Bannister.
-Está bien papá. Le diré a Emmett.
Y sin más nos despedimos. Esto había sido raro. Quizás había tenido una fuerte discusión con mi madre... ¿Pero tanto como para que haya decidido mudarse a otro continente a estas alturas de la vida?
Mi teléfono sonó haciendo a un lado mis pensamientos. Lo revisé y era un mensaje de Emmett.
"Nena, ¿Dónde estás? Ya voy hacia la clínica"
Mierda. ¿En qué momento se había acabado la mañana? No le contesté simplemente me subí a un taxi y me marché al hotel donde nos dábamos nuestras "escapadas románticas"
Emmett al ver que no le respondí comenzó a llamarme. Suspiré. Su insistencia a veces me desesperaba.
Rodé los ojos y contesté el teléfono tras darle la dirección al conductor.-¿Qué ocurre, querido?-dije tratando de no perder la paciencia. De verdad que este hombre me llevaba al límite en circunstancias así.
-¡Rose!-dijo impaciente.-¡Menos mal que contestas! Estaba comenzado a ponerme nervioso.-yo me aguanté la risa. Este hombre era todo un caso.
-Tranquilo.-dije relajada tratando de calmarlo.-He visto tu mensaje. Estaré lista cuando te toque entrar.
-¿Estás en la compañía?-dijo con la voz grave de deseo.
-No Emm.-respondí con pesadez.-No preguntes más. Estaré ahí contigo.-sentencié.-Por cierto, mi papá quiere cenar con nosotros esta noche.-dije antes de colgar y salir del coche para adentrarme en el hotel.
Por supuesto, Garrett quien venía en el coche de atrás, también se había bajado.
-Estaré en mi suite, Emmett ya lo sabe.-Él simplemente asintió
Sin más tomé el ascensor y me dirigía a la habitación que tenía con Emm. Gracias al cielo mi sombra me dejó en paz.
Una vez dentro, me quité la ropa y me puse una bata. Luego comencé a buscar entre los juguetes que había comprado Emmett, un dildo y algo de lubricante.
Por fin encontré el que más me gustaba. Era color rosa brillante y de tamaño normal. No me apetecía utilizar uno de aspecto realista y tamaño enorme. Para eso ya tendría más tarde a Emmett.
Cuando lo quise probar me di cuenta que las baterías no funcionaban y ahí entré en pánico. ¡Lo único que me faltaba! Por un momento consideré seriamente mandar a Garrett a conseguir un par pero luego recordé que las baterías del control de la TV podían servirme. Así que rápidamente las cambié.
En eso mi teléfono comenzó a sonar. Me tiré a la cama y vi la pantalla. Era Emmett.
-Hola nena.-dijo divertido, aunque se podía sentir su nerviosísimo en la voz.
-Hola Emm.-sonreí divertida.-¿Cómo vas?-dije mientras trataba de ver más allá en la imagen de su teléfono. Parecía que ya estaba en la sala "preparado" para dejar su muestra.
-Bueno.-bufo incómodo.-Podría estar mejor.-hizo una pausa y me miró con súplica.-Créeme.
Yo me mordí el labio para no reírme.-No seas crío Emm.-dije haciéndome la seria.-¿Ya tienes que tomarte la muestra?-pregunté curiosa.
-Ajá.-dijo con pesadez mostrándome más con su teléfono. En la sala podía ver un sillón y una mesilla con algunas revistas porno.
-¿Te han dado tiempo?-pregunté algo impaciente. Tal vez había más pacientes esperando.
-Esto no es una competición nena.-Emmett me miró con diversión y yo bufé.
-No me refería a eso.-rodé los ojos.-Bájate los pantalones y vamos a ello.-dije sin más. Mi marido silbó excitado.
-Me encanta que te pongas mandona nena.-dijo visiblemente acalorado mientras me hacía caso. Yo sonreí interiormente. Ayudar a Emmett en esto iba a ser tan fácil. Me levanté de la cama y dejé el teléfono en la mesa de noche.
-¿Ya estás lista nena? ¿Qué tienes para mí? -Preguntó mientras su mano se comenzaba a deslizar a lo largo de su miembro. Me mordí el labio.-¿Qué vas a usar tú?
Simplemente le mostré coqueta el juguete que había escogido.-Ohh nena. ¿Segura que no quieres algo más grande? ¿Por qué no usas uno más grande?-Insistió.
Lo agité frente a la cámara-Me gusta más éste.-Me encogí de hombros y volví a verlo.-Lo disfruto más.-Me mordí el labio.
-¡¿Por qué?!-Alzó las cejas.-¡¿No te gustan los grandes?!-Preguntó sorprendido-¿Prefieres los pequeños?-Exclamó indignado.
-¡Ay Emmett quiero usar éste!-Me quejé.-¿Qué tiene de malo?
Él bufó.-Como quieras.-Dijo enfadado.
-¿En serio, Emmett?-Me crucé de brazos.-¿Vamos a discutir por el tamaño de los dildos que prefiero usar?-Pregunté incrédula.-No entiendo que es lo que te molesta.
Suspiró.-Pensé que los grandes eran tus favoritos...-Alzó una ceja.-Al fin y al cabo estás casada conmigo.
-¡Ughh!-Me quejé.-¡Está bien!-Fui a buscar otro más grande para terminar con esta estúpida discusión.-¿Contento?-Se lo mostré a la cámara y él sonrió complacido.-Pero primero usaré el otro.-Lo fulminé con la mirada.
-Estoy de acuerdo.-Sonrió socarronamente.-Necesitas relajar ese coñito tan estrecho que tienes.-Me guiñó divertido haciendo que me sonrojara.
Me aclaré la garganta y recobré la compostura.
-¡Ya cállate y empecemos!
-Te estoy esperando, mi amor.-Respondió coqueto.-¡Quiero verte en acción!-En respuesta le lancé un beso antes de quitarme la bata y quedar desnuda frente a la cámara.
Emm pov
Ya casi había acabado cuando sentí que alguien llamaba a la puerta. Yo bufé molesto mientras seguía sosteniendo mi miembro y silenciaba el teléfono.
-¿Qué ocurre?-pregunté.
-¿Señor Cullen?-era una voz de mujer. Tal vez era la asistente del doctor.-¿Todo bien?-yo rodé los ojos. ¡Por el amor De Dios! ¿Qué pretendían?
-Ajá.-contesté.-Todo va bien. ¡Enseguida salgo!-contesté algo agobiado.
-"¿Emm?"-esa era Rose. Justo había vuelto a darle sonido al teléfono ¡Mierda!
-Estoy aquí.-bufé.-Han llamado a la puerta.
-Te dije que esto tenía que ser rápido.-bufó nerviosa. Cosa que me hizo reír.
-Ya casi estoy.-dije para tranquilizarla.
Seguimos un par de minutos hasta que terminé y puse la muestra en el dichoso vasito de muestra.
Suspiré aliviado.-Gracias nena.-Volví a verla y ella me lanzó un besito haciéndome sonreír como un idiota.
Me limpié y arreglé mis pantalones. Rose también comenzó a vestirse de nuevo.
-Hey nena, espérame así.-Pedí.
Ella me vio confundida, pero me obedeció dejándose únicamente la bata encima. Salí de la sala para dejar mi muestra en la recepción del laboratorio.
-Es que aún quedaron cosas pendientes, además tengo que ir a agradecerte personalmente, mi amor.-Le guiñé mientras la recepcionista tomaba mis datos.-Se me ocurren muchas cosas que voy a hacerte, nena.
-¡Oh Emm!-Dijo acalorada mi mujer.-Sé más discreto.-Se quejó al darse cuenta que ya no estaba en ese lugar privado.
A la mujer que me estaba atendiendo se le escaparon unas risitas.
-Oiga, ¿en cuánto tiempo dice que estará la prueba?-Alcé una ceja y volví a verla molesto porque estaba escuchando mi conversación.
-Eh, eh... En dos horas máximo, señor.-Respondió nerviosa la mujer.
-¿Escuchaste mi amor?-Volví a ver a Rose a través de la pantalla.-Tiempo suficiente para que probemos cosas nuevas.-Alcé las cejas sugerentemente. Ella se mordió el labio.-Luego puedes acompañarme a ver lo de los resultados.-Sonreí.-¿Qué dices, nena?
-Te estoy esperando, Emm.-Nos despedimos y me marché del lugar a toda prisa, hacia el hotel donde estaba esperándome mi diosa personal. Quería aprovechar al máximo este tiempo antes de volver a la clínica.
Salí lo más rápido que pude y pedí un taxi para ir a encontrarme con Rose al hotel. Era estúpido coger mi coche, de todas maneras tendríamos que volver después.
Le di la dirección al taxista.-Rápido, por favor.-le dije insistente. Él asintió varias veces con su cabeza. Miré mi móvil para ver si tenía algún mensaje urgente que contestar. Decidí llamar a Ángela ya que estábamos en un dichoso atasco y estaba comenzando a ponerme nervioso.
-¿Señor Cullen?-contestó al primero tono. Yo carraspee divertido.
-Te he dicho muchas veces que soy solo Emmett.-sonreí.-Ese era mi padre.-aclaré con algo de nostalgia.
-Lo sé.-dijo algo avergonzada.-¿Ocurre algo?-preguntó.
-No, no.-contesté rápido.-Como sabes voy a estar ausente casi todo el día de hoy. Sólo quería que me mantuvieras al corriente de todo.-expliqué tranquilamente.
-Claro que sí, señor... Emmett.-Se retractó nerviosa haciéndome sonreír.
Finalmente llegué al hotel y subí rápidamente al ascensor. No me molesté en llamar a la puerta. Simplemente usé mi llave y abrí con cuidado.
Me di cuenta que había pedido servicio a la habitación. Vi mi reloj. Ya había pasado la hora del almuerzo. Cogí un par de uvas y fresas que estaban en el plato y fui a buscar a mi Rose.
Comencé a caminar en la suite, no estaba en el dormitorio ni en el baño.
Hasta que escuché su risa desde la terraza. Al parecer estaba hablando por teléfono.
"¿Tú crees?" Volvió a reír. "Shhh no digas eso" ¿Con quién estaría hablando? Me acerqué y la rodeé desde atrás en un abrazo, sorprendiéndola por completo.
-¡Ay Emmett qué susto!-Se quejó.
Su reacción me hizo reír-Oh vamos, nena. Sabías que vendría, ¿No?-La apreté contra mi cuerpo y me agaché para dejar un beso en sus labios.
-¿Por qué no me avisaste que ya estabas aquí?-Susurró mientras hacia a un lado su teléfono.-Espera.-Se soltó de mi agarre.
"Sí, ya está aquí." Rio. "Ya basta" Vi como se sonrojó violentamente mientras volvía a verme. "Hablamos luego, chicas". Yo entrecerré los ojos divertido por su reacción.
-¿Sobre qué hablaban?
Ella simplemente ignoró mi pregunta y fue a enganchar sus brazos en mi cuello y se estiró en busca de mis labios. Yo encantado la recibí y la cargué hasta adentro mientras ella enredaba sus piernas en mi cintura.
Dios. Como la había extrañado estos tres largos días. Poco a poco fui dejándola sobre la cama y me deshice de su bata mientras recorría su maravilloso cuerpo con besos y caricias.
-Emmett…-Rose suspiró loca de placer. Yo sonreí. Ella también me había echado de menos.
-Lo sé.-suspiré mientras dirigía mi mano a su entrepierna.-Lo sé.-repetí de nuevo. Automáticamente. Como si fuera un robot.
-Tienes demasiada ropa aún.-dijo molesta frunciendo el entrecejo. Yo sonreí y me acerqué para dejar un beso en cada una de sus cejas. Luego en su frente. Otro en su nariz, hasta que bajé hasta su boca y me deleité en ella.
Seguimos un largo rato así. Disfrutando del placer de tentar nuestros cuerpos. De llevarnos hasta el límite. De amarnos. Era un maldito tipo con mucha suerte.
De un momento a otro sonó mi teléfono.
-¡Mierda!-dije molesto. Ya habíamos terminado pero estábamos abrazados en la cama y me molestaba que nos cortaran el momento.
-¿Qué pasa?-preguntó Rose levantando su cabeza para mirarme con curiosidad.
-Creo que han subido las notas del examen.-dije rascándome la cabeza algo nervioso. Si aprobaba por fin tendría mi carrera universitaria.
-¿En serio?-Alzó las cejas.-¿Qué esperas para verificarlo, querido?-Me animó mientras se sentaba y yo hacía lo mismo.
-Tienes razón. ¡Tengo que salir de esto ya!-Dije impaciente mientras revisaba los resultados.
¡No podía creerlo! Obtuve la nota mínima para lograrlo. Pero al fin y al cabo había aprobado -¡Lo logré! ¡Rose, nena lo logré!-Grité feliz enseñándole mi teléfono.
Ella chilló emocionada y fue a abrazarme y besarme.-¡Ay estoy muy orgullosa de ti, mi amor!
-No lo habría logrado sin ti, Rose.-Volví a verla con mi cara de corderito.
Ella sonrió con ternura.-¿Ves? Eres capaz de eso y más.-Me acarició el rostro antes de besarme de nuevo.
Seguimos celebrando durante un tiempo. Sí, volvimos a follar duro. ¿Para qué negarlo? Éramos una pareja demasiado física. Después de eso Rose miró su reloj, ya había pasado el tiempo necesario para volver a la clínica a recoger los resultados. Por si no había tenido suficientes exámenes por hoy. Bufé nervioso rodando los ojos.
-Todo va a ir bien.-Rose pareció haberme leído la mente porque rápidamente me dijo lo que yo más necesitaba. Apreté su mano y dejé un beso en su dorso. Ella sonrió, iluminando mi mundo en un instante.
Tras eso, mi mujer fue a terminar de arreglarse. Mientras tanto, yo hice lo mismo.
Mientras nos dirigíamos a la clínica yo iba realmente nervioso. Visitar estos sitios me generaba ansiedad y malestar. Solo esperaba que la noticia que estábamos por recibir fuera igual de buena como la de hace un momento.
-Señor Cullen, señora Cullen.-Nos saludó tímidamente la recepcionista.-El doctor Kamal los espera en el consultorio.
-Gracias, eh Jessica-Rose le sonrió a la chica luego de leer su identificación, haciendo que la chica se sonrojara. En otras circunstancias me habría reído pero ahora... Me sentía muy ansioso-¿Escuchaste, Emm?-Llamó mi atención al ver que seguía sin moverme. Me dio un suave apretón en la mano.-Es nuestro turno, querido.
Rose abrió la puerta y se soltó de mi agarre para saludar al doctor.
-¿Doctor Kamal? Mucho gusto.-Le ofreció la mano.-Soy Rosalie, la esposa de Emmett.-le dio una sonrisa.
-Encantado de conocerla señora Cullen.-Y el doctor al igual que la chica de la recepción había quedado deslumbrado con ella.
Yo fruncí el ceño y aclaré mi garganta antes de saludarlo y sentarme junto a Rose que lucía tranquila y confiada. Mientras que yo por dentro estaba hecho todo manojo de nervios.
-Bueno, he recibido los resultados de la pruebas y... Me temo que la concentración de los espermatozoides es un poco más baja de lo normal, además de una leve disminución en la calidad del esperma.
-¡¿Qué?!-Exclamé furioso.-¡¿Cómo es eso?! ¡¿Qué quiere decir?!
-Emmett, querido.-Rose intentó controlar el ataque de rabia que estaba por darme.-Por favor, deja que el doctor termine de hablar, ¿Si?
-Pero.-yo incidí de nuevo y Rose me dio una mirada. Así que decidí mantenerme callado.
-Continué doctor, por favor.-Rose hizo un movimiento con su cabeza para instar al doctor a continuar con un discurso sobre la baja calidad de mi esperma y la poca cantidad de soldaditos que tenía. Yo bufé. Pensé que lo había hecho interiormente, pero sentí que Rose me dio un apretón en la mano. Al parecer lo había exteriorizado demasiado.
-Emmett.-el doctor me habló con una sonrisa tranquilizadora.-Lo que intento decir es que tal vez puede resultaros algo más difícil tener un bebé de la forma "más natural".-hizo un gesto con sus dedos.-Pueden seguir intentándolo. Pero si no, podemos intentar algún tratamiento clínico.
-¡Es estúpido!-dije molesto.-¡Eso tiene que estar mal!-volví a decir.-¡Ya he dejado a mi mujer embarazada más veces!
-Y ninguna de ellas ha llegado a término.-Rose dijo tajante. Yo la miré sorprendido. Ella no solía perder los papeles así.-Disculpe doctor.-mi mujer se levantó y salió de la consulta. Pude ver por su postura que se sentía dolida y decepcionada.
Yo suspiré y me levanté de mi asiento.-Volvemos en un momento.
-Tranquilo, tómense su tiempo.-Asintió y sin más fui a buscarla. No me costó mucho encontrarla, iba por uno de los pasillos.
-Rose, nena.-La tomé del brazo haciendo que se girara.
-¡No hagas eso!-Se quejó en voz baja así que aflojé mi agarre.¿Qué quieres, Emmett?-Preguntó molesta mientras recobraba la compostura.
-¿Qué fue lo qué te pasó allá adentro?-Pregunté confundido.
Ella alzó las cejas y me vio incrédula.-¿A mí? ¡Tú eres el que estalló ahí dentro!-Exclamó en voz baja muy enfadada y de repente su semblante cambió.-Estoy muy decepcionada, Emmett.-Suspiró.-Es todo.
-¡¿Por qué?!-Exclamé enfadado.-¡¿Es por qué no puedo darte hijos?! ¡¿Es eso?!-Grité furioso.
-¡Por Dios Emmett!-Se quejó.-Estás haciendo un escándalo.-Y la verdad es que poco me importaba la mirada de algunos curiosos.-Y lo peor es que sigues sin entenderme.-Me vio decepcionada antes de apartar su mirada.
Yo tomé su barbilla con suavidad para que volviera a verme.-¿Entonces?
-Parece que te molesta tanto el tema de tu "hombría" que no dejas que el doctor nos explique qué alternativas tenemos.-Apartó mi mano de su rostro.-Te importa más eso que el hecho de trabajar juntos para tener a nuestro bebé.
Ahí, mi corazón dio un vuelco. Mi pobre Rose. Ella; que nunca había sentido un deseo real por la maternidad, estaba luchando con uñas y dientes por conseguirlo y yo solo estaba siendo un idiota, como de costumbre. En ese momento tomé sus manos en un acto de compromiso y amor, el amor más pronfundo que había sentido por alguien en toda mi jodida vida.
-Te amo ¿si?-le dije y ella tragó duro.-Te amo tanto que daría mi vida por ti y lo sabes, nena.-dejé un beso en el tope de su cabeza.-Y no sabes lo feliz que me hace que estés tan involucrada en esto.
-Yo también quiero un bebé, Emmett.-dijo sin más, aguantando las terribles ganas que tenía de echarse a llorar.
-Estamos juntos en esto nena.-dije fielmente.-Volvamos adentro ¿si?-dije y ella asintió. Así que después de eso, volvimos de nuevo a la sala del doctor a escuchar de una vez por todas cómo podríamos luchar para conseguir al pequeño que tanto deseábamos los dos.
Una vez dentro el doctor nos hizo énfasis que nuestra caso no era tan grave que apenas con unos cambios en mi rutina podíamos lograrlo.
No muy convencido salí del consultorio. Al parecer tenía que dejar el alcohol por un tiempo y bajarle la intensidad a mis entrenamientos, además de comer más saludable. Solo esperaba que con esos "ajustes" las cosas mejoraran y no necesitasemos otro tipo de "tratamiento"
-Emmett, cielo ¿Viste la hora qué es?-Preguntó alarmada Rose sacándome de mis pensamientos.
Vi la pantalla del tablero y luego a ella sin entender su preocupación.
-Teníamos una cena con mi padre.-Me recordó.-Y no estoy lista.
Yo la vi divertido.-Nena, así estás perfecta. Pero...-Hice una pausa al ver que se cruzaba de brazos.- Si quieres pasemos a casa antes.
Y así lo hicimos y sin más nos dirigimos al restaurante lujoso donde mi suegro nos estaba esperando.
Rose se soltó de mi brazo y fue a abrazarlo. Lo que me sorprendió fue a ver a mi mamá junto a Stefan.
-Mamá, ¿Tú qué haces aquí?
-Ay hijo a mí también me da mucho gusto verte.-Sonrió antes de abrazarme.
-Oh Esme, ¡Qué sorpresa!
Mi madre le sonrió a Rose.-Los amigos siempre tienen que estar en los momentos más difíciles.-Y luego volvió a ver a Stefan con una mirada que no me gustó para nada y él simplemente sonrió.
Rose volvió a ver a su padre confundida y él se aclaró la garganta.
-Papá, ¿Qué ha sucedido?
-Ya tendremos tiempo para charlar.
Así que el mesero nos sirvió la comida. Todo estaba delicioso.
-Emmett.-Rose me llamó en voz baja cuando vio que estaba por servirme una copa.
Yo bufé y decidí tomar algo sin alcohol.
Mi suegro nos vió divertido.-¿Qué? ¿Ahora ninguno de los dos bebe?
A mi madre se le iluminó la mirada.-¡Ay Rosalie-Chilló emocionada.-¿Ahora sí estás embarazada?
-¡¿Qué?-Exclamó sorprendida- ¡No!-Lo negó incómoda así que tomé su mano y encaré a mi madre.
-Mamá, ¿Otra vez con lo mismo?-Fruncí el ceño.-Deja de presionarla, por favor.
-Bien, ya que no están esperando a mi futuro nieto... Pueden embriagarse conmigo.-Sonrió triste.
-Papá, ¿Qué es lo que ocurre? ¿Qué querías contarme?-Preguntó preocupada.
-Tu madre y yo estamos oficialmente separados.-Bufó. Me sentí mal por mi suegro. Se veía realmente afectado.
-¿Se han divorciado? ¿Por qué?-Preguntó sorprendida Rose.
-Porque Lilian va a casarse con otro hombre.-Respondió con desdén mi madre.
-Esme...-Advirtió mi suegro.-Por favor...
-¡¿Qué?! ¡¿Es verdad eso?!-Mi pobre Rose estaba en shock. No pude más y decidí servirme un trago. Esto era muy fuerte.
Mi suegro asintió.-Desgraciadamente es cierto.-Suspiró triste.
-Esa Lilian es una frívola, Stefan. No te merece.
-¡Mamá!-dije mirando a mi madre molesto. ¿Cómo podía ser tan fría? Lilian y ella se llevaban bien. O eso creía yo hasta ahora. Además, aunque tuviera razón en sus comentarios. Era mi suegra de la que estaba hablando y, aún más importante: la mamá de Rose. Mi mujer se veía impotente. No podía creerse lo que estaba ocurriendo delante de sus narices. Sus padres siempre habían estado juntos y, aunque bien es cierto que Rose y su mamá no se llevaban tan bien como con Stefan…Era su madre al fin y al cabo.
-Creo que me estoy mareando.-dijo de repente parpadeando un par de veces.
-¿Nena?-le pregunté con delicadeza.
-¿Necesitas algo princesa?-Stefan le preguntó preocupado. Ella negó reiteradamente mientras respirada pausado un par de veces.
-No, no.-dijo finalmente.-Estoy mejor.-hizo una pausa.-¿Se va a casar con otro hombre?-preguntó de nuevo enajenada.-¿Por qué? ¿Y con quién?-siguió.
-Jasper.-dijo Stefan con pesar.
-¿Qué tiene que ver él en esto?-preguntó mi mujer. Era demasiado inteligente y probablemente ya había sacado sus conclusiones.
-Es que tu madre cambió mucho desde que apareció ese hijo que tuvo con William. La hizo regresar a ese capítulo que ya estaba cerrado.
-Pero... ¿si tú sabías de la existencia de Jasper, no?-Preguntó confusa.
-Sí, y obviamente lo acepté porque estaba completamente enamorado de ella.-Suspiró.-Además, tenía la aprobación y el apoyo de tu abuela. Y ahora que ya no está...
-Ok...-Se levantó de la silla-Necesito tomar aire.-Se disculpó y se marchó. Mi suegro fue tras ella.
-Pobre chica, Lilian ha sido muy injusta con Stefan.-Comentó mi mamá una vez nos quedamos solos.-Ha sido muy egoísta al destruir su matrimonio así. Por un capricho.-Dijo molesta entre dientes.
-¿Y a ti qué es lo que te pasa?-Alcé las cejas.-Pensé que eras amiga de Lilian.-Fruncí el ceño.-No entiendo esa "predilección" que tienes por Stefan.
-Stefan es un buen hombre. Es educado, elegante, caballeroso, simpático y muy sensible. Si tu padre al menos hubiese tenido una de esas cualidades...-Dijo con algo de nostalgia.
Yo la volví a ver incrédulo.-¡¿Acaso estás enamorada de mi suegro?!
Ella me vio escandalizada.-¡Qué vergüenza Emmett! ¡¿Cómo se te ocurren esas cosas, hijo?!
Yo la vi molesto sin creérmelo.-Lo que quiero decir es que las mujeres como Lilian son egoístas y superficiales, solo piensan en sí mismas y su belleza-Dijo con desdén.-Stefan era un esposo devoto y ella no lo supo valorar.-Suspiró y volvió a verme.-Y tú hijo.-Acarició mi rostro.-No bajes la guardia con Rosalie, al fin y al cabo es hija de esa Lilian.
Rose pov
Todo esto era demasiado para mi. ¡¿En qué momento mi mamá se había separado de mi padre y se había comprometido con otro hombre?! Lo que más dolía era que no había tenido la valentía de decírmelo. Ahí demostraba dos cosas: la primera, que no le importaba realmente. La segunda, que ella nunca estuvo realmente enamorada de mi padre y le daba vergüenza reconocermelo en persona.
-Mi niña.-papá vino detrás mía para abrazarme. Yo me deshice en sus brazos como una niña pequeña.-Shhhh. Ya está.-dijo dándome un beso en el tope de mi cabeza y acariciando mi espalda con cariño.
-Es que…-sorbí de forma poco elegante por la nariz y le miré incrédula.-No entiendo como no me ha dicho nada ¿sabes?-solté sin más.-Vale que tampoco es que seamos las mejores amigas pero, ¡es mi madre por el amor de Dios!-chillé perdiendo los estribos.-¡¿Tan poco le importo?!
-Nena…-mi papá insistió.-No es eso… tu madre…
-No te atrevas a defenderla, ¿quieres?-yo rodé los ojos.-Y mucho menos ahora.-bufé. Mi padre era un caso. Eran tan caballeroso y quería tanto a mamá que incluso ahora, sería capaz de perdonar un acto de semejante inmadurez.
-Deberíamos volver dentro, cielo.-sonrió con cariño.-Hace frío y estoy seguro que tu marido está tirándose de los pelos por no poder venir aquí a estar contigo.-sonrió con melancolía.
-Emmett es un exagerado.-dije divertida, aún triste.
-Emmett te adora, Rose.-dijo con una mirada difícil de descifrar.-Y, créeme cuando te digo, que como padre, es lo único que podría pedir para tu compañero de vida.-hizo una pausa.-Que te quiera tanto como lo hace ese hombre de allá adentro.
Yo sonreí. Quizás era momento de sincerarme con él sobre los planes que tenía con Emmett.
-¿Sabes? Tengo algo que contarte-Mi padre me ofreció su chaqueta al ver que no quería regresar aún. Yo le agradecí y me limpié con cuidado los ojos. Entonces me ofreció su pañuelo. Era tan atento siempre. No entendía como mi mamá se había hartado de un hombre como él.
-¿De qué se trata, princesa?-Encendió un puro y volvió a verme.
-Emmett y yo hemos decidido formar nuestra propia familia.-La expresión de mi padre cambió al instante. Aventó su puro al suelo y me sonrió emocionado.
-¿De verdad, princesa? ¡Esas son excelentes noticias!-Me abrazó con cariño.-Al menos algo bueno salió de todo esto.-Suspiró.-Estaré más cerca de mi nieto.-Exclamó con algo de nostalgia.
-Por eso estamos tratando de evitar el alcohol.-Hice un mohín. Mi padre me vio con cautela.-Ya llevamos varios meses intentándolo y aún no lo hemos conseguido.-Me mordí el labio no quería empezar a llorar otra vez.
-Oh mi princesa.-Fue a abrazarme otra vez y yo me refugié en su pecho. Le terminé contando sobre los abortos que había tenido.
-Con tu madre, pasamos algo similar, ¿Sabes?-Me confesó cuando ya me había calmado.
Yo lo vi sorprendida. -¿En serio?
Él asintió.-Sí, fue muy difícil encontrarte, pero mírate aquí estás.-Dijo divertido animándome.
-Entonces, ¿mi madre también pasó por lo mismo que yo?-Le pregunté confundida y sorprendida a la vez.
Él asintió.-Sí fue una etapa muy complicada para ambos.-Suspiró.-Y después de tu nacimiento tu madre decidió que ya no habría más bebés.
-¿Por eso ya no tuve más hermanos?
Él asintió.-Era demasiado riesgoso.
-Vaya...-Dije triste.-No sabía nada de esto.
-Bueno, desde entonces la medicina ha evolucionado. No tienes por qué alarmarte. -Me animó.-Seguro que me haces abuelo más de una vez.-Dijo divertido haciéndome reír.
Ya me sentía un poco mejor y mi padre al menos ya no se veía tan afectado como antes. Así que decidimos regresar.
-Papá.-Lo llamé dándole un apretón en el brazo antes de que llegáramos a la mesa.-Por favor, no le menciones nada de nuestra conversación a Esme.
-¿Por qué?
-No tienes idea de lo pesada que se pone con ese tema.
Mi papá rió.-Creo que noté algo de eso antes.
-Te lo ruego, papá.
-Tranquila, no se lo diré a nadie.-Confiaba en su palabra.
Finalmente llegamos a nuestro sitio y al parecer madre e hijo estaban discutiendo pero dejaron de hacerlo cuando nos vieron.
-Oh regresaron.-Sonrió mi suegra y empezó a charlar con mi padre.
-Emmett.-Lo llamé en un susurro al verlo todo serio-¿Qué te ocurre?
-Nada.-Contestó en el mismo tono.
-Emmett, pensé que habíamos acordado no beber nada de alcohol.-Susurré molesta al ver prácticamente había acabado con todo él solo. Él bajó la cabeza. Algo avergonzado y alargó su mano por debajo de la mesa para apoyarla en mi rodilla y darle un apretón.
-Lo siento nena.-dijo en un susurro.-Todo esto me ha superado un poco.
Yo lo miré confundida.-¿tu mamá?-me giré para mirar a mi suegra que estaba hablando animadamente con mi papá. Pobre, solo había que mirarla un minuto para ver qué estaba loca por mi papá. Lo que ella no sabía, es que mi padre, seguía locamente enamorado de una mujer que, al parecer, nunca le había correspondido. Emmett asintió molesto y yo sonreí. No me hacía gracia que se hubiera tomado el solo casi toda la botella de vino pero, al fin y al cabo, ya lo había hecho. Así que tampoco podía hacer nada ya. Y después de todo, no quería más dramas en el día de hoy.
Seguimos charlando un rato más hasta que se hizo tarde y todos nos fuimos a casa. Yo le pregunté a mi papá si no quería venir con nosotros a nuestro apartamento. Así, al menos, no se sentiría tan solo. Pero él negó absolutamente asegurando que no tenía que preocuparme por él. Que debía acostumbrarse lo antes posible.
-¿Nena?-Emmett me llamó con cautela. Estábamos ya en la cama y yo estaba tratando de leer un libro. Simplemente lo cerré y lo miré confusa.-Nada.-dijo sin más y se arropó con las sábanas listo para dormir. Yo dejé el libro en la mesita de noche y me acerqué sigilosamente a él.
-¿Emm?-me apoyé en su pecho y él me abrazó. Yo sonreí ante su contacto y dejé un beso en su cuello.-¿Qué pasa?
-Nada, es una tontería.-Le restó importancia y yo volví a verlo. Su expresión me decía lo contrario. Su inquietud era más que evidente.
-¿Emm?-Insistí.-¿Qué es lo que te inquieta tanto, querido?-Dejé otro beso en su cuello y él pareció relajarse.
-Me he quedado pensando en eso que ha hecho tu madre, ¿Tú no me harías eso, cierto?-Preguntó nervioso.
Yo me levanté de su pecho y me senté. -Emmett, somos personas diferentes y...-Traté de explicar pero él me interrumpió sentándose también de golpe.
-Sí, pero puedes cansarte de mí, sobre todo con todo lo que me está costando darte ese bebé.-Dijo cabizbajo.
¡Vaya drama que se estaba montando en la cabeza este hombre! Suspiré y tomé su mano.-Emmett, te amo, ¿Si?
-¿Pero?-Frunció el ceño.
-Nuestro matrimonio no puede compararse con el que tenían mis padres.-Le di un suave apretón.-Es muy distinto cuando solo una persona lo da todo para sacar adelante la relación.-No pude evitar recordar cómo mi papá siempre buscaba la manera de consentirnos tanto a mi madre como a mí. Mientras ella mostraba poco interés en nuestra pequeña familia.
Él me vió confundido.-¿Qué quieres decir?
Rodé los ojos y respiré hondo antes de hablar.-Mi padre siempre era el que tiraba del carro en todo, Emm.-sonreí recordando.-Pese a su trabajo, él siempre hacía lo posible para que mi mamá y yo lo tuviéramos todo. Los mejores cumpleaños, las mejores navidades, todo era en parte gracias a él.-me di de hombros.
-¿Tú mamá?-preguntó mi hombre con cautela.
-Mamá siempre estaba cansada o tenía otros planes.-bufé molesta por sus estúpidas excusas.-Ahora me doy cuenta que lo que en realidad le pasaba era que no nos quería como debería haberlo hecho.-me di de hombros.-Siempre andaba preocupada por las apariencias; pero la familia que ella quería mostrar por fuera, no se parecía nada a la que había de puertas para adentro.-suspiré.-Tal vez le molestaba que cuanto más crecía más me parecía a mi papá.-dije sin más.-No lo sé. Siempre fue una caprichosa, lo único por lo que no ha hecho esto antes es porque no quería perder la vida cómoda que mi padre le había ofrecido siempre.-dije sin más.-Pero está claro que ni mi papá ni yo le importamos nada. ¡Todavía no me puedo creer que ni siquiera me haya llamado!
Él me abrazó y yo me quedé recostada en su pecho. Entonces dejó un beso en mi cabeza.
-Es cierto, que tú y tu madre no son las mejores amigas pero eres su hija.-Se encogió de hombros.-Estoy seguro que pronto se pondrá en contacto contigo.-Me dio otro beso.
-Si me invita a esa su boda, no voy a ir.-Me crucé de brazos molesta y me separé de él.
Emmett volvió a pasar uno de sus brazos sobre mis hombros acercándome otra vez.-¿Vas a dejar que sólo Jasper esté presente?-Alzó una ceja divertido.
Yo volví a verlo sorprendida.-¡¿Tú crees que a él ya lo invitó?!-Chillé indignada.
-No he dicho eso.-Se encogió de hombros.-Pero estoy seguro que ella deseará que sus hijos la acompañen. Es lo normal, ¿No?
-Estoy cansada y quiero dormir.-Apagué la luz y me acomodé bajo las sábanas.
-Nena...-Me abrazó por detrás.
Yo me removí molesta-Buenas noches Emmett.
Él simplemente suspiró y me soltó.-Que descanses, nena.
Increíble. Emmett estaba insinuando cosas que no me gustaban. Aunque conociendo a mi madre... No me sorprendería que hubiese compartido esa noticia con Jasper antes que conmigo.
No conseguí dormir del todo bien. De hecho; me desperté varias veces durante la noche inquieta debido a toda la situación anterior. Sinceramente, me parecía una locura. Aunque si hacía memoria, no era la primera vez que mi madre cometía una locura así. Aún recuerdo cuando se olvidó de recogerme del internado cuando llegó el verano porque ella había decidido irse de compras a París con sus amigas. Como siempre; papá lo arregló. Y yo, inevitablemente sonreí al recordarlo.
-Buenos días nena.-escuché a Emmett decirme desde la cocina. Yo estaba bajando la escaleras del apartamento mientras anudaba mi bata.
-Buenos días.-le respondí de vuelta con una sonrisa.
-¿Sabes?-me sonrió con esa sonrisa de hoyuelos y yo me derretí.-Tengo noticias del arquitecto.-dijo divertido y mis ojos brillaron ilusionados.
-¿Hay noticias de la casa?-pregunté emocionada. Él asintió.
-Por fin han solucionado ese tema de las licencias.-rodó los ojos y yo reí sentándome para tomar algo de desayuno.
-Entonces…¿cuándo nos la dan?-pregunté.
El buscó algo en sus bolsillos. Sacó una cajita y me la dió.
-¿Qué es esto?-Pregunté con una sonrisa intuyendo de que se trataba.
-Abréla.-Sonrió y yo no pude más con la emoción ¡Eran las llaves!
-¡Emm!-Me levanté y fui abrazarlo él encantado me alzó en brazos y yo lo besé.
-Aun quedan un par de detalles por arreglar.-Agregó cuando nos separamos, dejándome en el piso nuevamente.
Nuestra mascota comenzó a ladrar demandando mi atención, así que lo cargué.
-Escuchaste, Alfie. Pronto nos mudaremos.
-Asi es, enano.-Lo acarició y luego volvió a verme mientras colocaba sus manos en mi cintura.-Solo queda la decoración. De hecho...-Volvió a ver su reloj.-Dentro de una hora nos veremos con la diseñadora de interiores que habías escogido, además del paisajista.
-Ohh.-Me separé de él y le entregué a Alfie.-Iré a prepararme.
-¡No tardes mucho, nena!-gritó poniendo un puchero y yo reí desde las escaleras. Estaba ilusionada.
Mi relación con Emmett había sido muy intensa en todos los sentidos. Pero, le quería y él a mí. Y eso era lo único que importaba. Y,bueno, hasta qué punto que estábamos a punto de construir nuestro hogar juntos. Como una familia. Sonreí interiormente mientras me maquillaba en el gran tocador de la estancia. Al fin y al cabo, papá si conocía mi tipo de hombre. Porque Emmett me había calado hasta el fondo de mi ser. Como nunca pensé que ningún hombre sería capaz de hacerlo.
Cogí de mi armario un conjunto sencillo elegante, mi preciosa gabardina Burberry era ideal para el tiempo lluvioso que tenía NY estos días.
-¿Rose?-Emmett me llamó de nuevo desde abajo.
-¡Ya bajo!-dije bajando las escaleras rápidamente. Cuando llegué junto a él le modelé divertida el outfit que había escogido para esta tan especial ocasión.
-Estás espléndida, querida.-sonrió dejando un beso en mi mejilla haciéndome sonreír.-Como siempre.-apuntó y reí. Inevitablemente este hombre siempre tenía un cumplido preparado para mi. Y, ¿para qué negarlo? Me encantaba.
Sin más fuimos al estudio donde nos estaban esperando Michael y Sarah. Quienes se encargarían de decorada nuestro nuevo hogar.
De repente mi teléfono comenzó a sonar. Inmediatamente vi la pantalla. Era mi madre.
-¿Qué ocurre, nena?-Preguntó mientras apartaba la vista del tráfico por un momento.
Yo suspiré.-Mi madre.-Bufé.
-¿Y no vas a contestarle?-Alzó una ceja.
-¿Para qué? ¡Si ya sé lo que quiere decirme!-Me crucé de brazos.
-Oye, nena pero no te enfades conmigo, ¿Si?-Buscó mi mano y depositó un beso en ella, sacándome una sonrisa.-Eso es.-Dijo complacido.-No dejes que estropee tu estado de ánimo, nena.
-Tienes razón.-Acordé.-Voy a ignorarla.
Pero una parte de mí quería escuchar eso que tenía que decirme. Emmett volvió a mirarme de reojo. No iba a decir nada, estaba dándome tiempo. Yo, sin embargo, quería que dijera algo.
-¿Qué pasa?-dije algo nerviosa mientras jugaba con mis manos.
-Nada.-dijo sonriendo divertido.
-Emmett…-insistí. Y es que su actitud me estaba poniendo histérica.
-¿Qué ocurre nena?-dijo divertido.
-Solo.-dije haciendo una pausa.-¡Escúpelo de una vez!-dije soltándolo todo. Mi marido no pudo evitarlo y soltó una carcajada.
-Nena.-suspiró después de calmarse.-Si lo necesitas, habla con ella. No lo hagas por tu madre.-aclaró al ver que yo le estaba echando una mirada.-Sino por ti misma.
Emmett una vez más tenía razón. Ugh. Mi teléfono estaba sonando de nuevo y yo respiré profundo un par de veces antes de contestarle. No quería estallar, necesitaba calmarme. Y manejar la situación de la mejor manera posible.
-Oh cielo, por fin me contestas.-Sonrió al otro lado de la pantalla.-¿Cómo estás?
-Bien.-Respondí a secas.-¿Hay algo importante que quieras comunicarme?-Alcé una ceja intentando contener todo mi enfado.
-Tu padre y yo nos hemos divorciado.-Tomó de su copa de vino tranquilamente como si de algo trivial se tratara yo me abstuve de rodar los ojos.-Supongo que ya has hablado con él.-Le restó importancia.-Pero no era de eso que quería charlar. Oh...-Hizo una pausa-Ahí está Jasper.-Y en efecto mi hermano se había unido a la videollamada.
-Hola Rose.-Me saludó.-Mamá.-Un momento. ¡¿Había escuchado bien?! ¡¿Desde cuándo Jasper la llamaba de esa manera a mi madre?!
-Hola hijo.-Sonrió encantada ella.-Espero que no estés muy ocupado. Jasper al parecer se encontraba supervisando una remodelación. Andaba con casco y todo.
-No mamá. -¡Y ahí estaba otra vez! No eran alucinaciones mías.-Dijiste que era importante.-La adoración que reflejaba mi progenitora por Jasper me estaba irritando.
-Es porque te vas a casar, ¿cierto?
Ella me vió sorprendida.-¿Cómo lo supiste?¿Stefan te lo dijo?
Yo negué.-Papá no es así y lo sabes.-La vi molesta.-Me enteré por mi suegra.
-¿Esme?-Preguntó asombrada y luego recobró la compostura.-No sabía que mi separación los había hecho tan cercanos.-Exclamó con ironía
-Son buenos amigos.-Me encogí de hombros.
Mi madre sonrió sarcásticamente.-Seguro...
-¿Entonces si vas a casarte?-Jasper la interrumpió antes de que hiciera comentarios negativos de Esme. Ella asintió contenta incluso parecía realmente ilusionada. A mi, todo esto me parecía surrealista. ¿En qué momento mi madre se iba a casar con otro hombre? ¿Cuánto tiempo llevaría engañando a mi padre? ¿Jasper la llamaba mamá? La cabeza iba a explotarme. Incluso me estaba empezando a marear.
-¿Rose?-la voz de mi madre volvió a traerme a la realidad.-Querida; ¿dónde estás?
-Disculpa madre.-dije tratando de guardar la compostura.-¿Qué ocurre?
-Me preguntaba si acudirán a la boda.-soltó de repente. Jasper no dijo nada. Simplemente me miró expectante. Yo lo tenía claro, él podía hacer lo que quisiera. Pero yo no iba a traicionar a mi papá así.
-Absolutamente no, madre.-dije tajantemente.-Puedes volver a casarte y vivir tu vida como te dé la gana.-hice una pausa.-Pero no pretendas que yo forme parte de eso. No voy a hacerle eso a papá, porque nadie mejor que tú sabe que no se lo merece.
-Pero hija…-tras eso colgué y respiré hondo. Emmett alargó su mano para tomar la mía en un gesto de apoyo que agradecí sobre manera.
-¿Cómo estás?
-¡Mal!-Dije frustrada.-¡No puedo creer todo esto! ¡Es increíble que mi madre tenga el descaro de invitarme a su boda!
-Eres su hija...-Se encogió de hombros.-Es normal que quiera compartir ese momento contigo.
Me solté de su agarre y volví a verlo enfadada.-¿En serio, Emmett? ¿Ahora vas a defenderla? ¿Aún después de todo lo que te conté?
-No... Solo estoy tratando de entender la situación desde todos los puntos.-Respondió tranquilo.-Tal vez también quiera contarte su versión de las cosas.
-¡¿Su versión?!-Chillé indignada.-¡No quiero saber desde cuándo ha estado engañando a mi papá!
-Rose...
-¡¿Qué?! ¿A ver tú cómo reaccionarías en mi lugar? Si tu madre deja a tu padre para casarse con su amante.
-Mi mamá es viuda.-Se encogió de hombros.-Puede estar con quien quiera siempre y cuando la haga feliz.-Yo lo fulminé con la mirada.-Claro hay excepciones, por supuesto.-Frunció el ceño.-Por ejemplo, no permitiría que acabara quedándose con Stefan.-Dijo asqueado.
-Puedes estar tranquilo. Mi padre jamás se fijaría en Esme.
-¿Tú crees?-Me vió de reojo.
-Ella definitivamente no es su tipo.-Le resté importancia y la verdad es que era cierto. Esme no se parecía en nada físicamente a mi mamá y ¿qué decir de su forma de ser? Eran totalmente opuestas.
-¡¿Qué tiene de malo mi madre?!-Exclamó indignado.-No parecerá una super modelo pero tiene un gran corazón.-Bufó.-Stefan sería muy afortunado de tenerla.
-Bueno, ¿y a ti qué te pasa?-Chillé.-¡¿Quieres que terminemos siendo hermanastros o qué?!
-¡No, por supuesto que no!
Yo suspiré cansada. Estaba desviándose completamente del tema.
-Ya por favor. Solo cállate.
Emmett ya no dijo nada y yo tampoco. Finalmente llegamos a nuestro destino.
Él edificio era enorme. Nada que envidiarle a la compañía de mi marido. Se encontraba en una de las zonas más céntricas de Nueva York.
-Señor y señora Cullen.-sonrió el chico de secretaría. Yo miré a Emmett y sonreí de nuevo.-Michael y Sarah les están esperando.-señaló.-Esperen un par de minutos, por favor.
Nos sentamos y yo tome una de las revistas de decoración que había junto a los asientos de la sala de espera. Michael era el decorador, Sarah la paisajista. Ambos eran increíbles en su trabajo y habían colaborado en varios trabajos con Cullen & Co, además de muchas casas de personalidades famosas como Cate Blanchett o Brad Pitt.
-Nena…-Emmett me llamó y yo moví la mano restándole importancia. No quería escucharlo.
-Quiero centrarme en la casa, Emm.-lo dije claro y él lo entendió. No era una sugerencia.
Un momento más tarde aparecieron ambos y nos saludaron.-Que bueno volver a encontrarnos señor Cullen.-Exclamó Michael.-Por fin tenemos el honor de conocer a su deslumbrante esposa.-Volvió a verme haciendo que Emm sonriera orgulloso.
-Rose es fan del trabajo de ambos, así que espero que cumplan con sus demandas.-Dijo divertido haciéndonos reír.
-Por supuesto que así será.-Aseguró Michael.-Vamos, acompáñenme.
Y sin más pasamos a su despacho.
-El arquitecto nos ha compartido los planos y fotografías de la mansión, además Sarah y yo hemos ido a verlo por nuestra cuenta. Tenemos muchas ideas pero quisiéramos escuchar sobre lo que están buscando.-De repente vió a mi marido.-Emmett había sugerido un diseño minimalista.
Yo alcé una ceja y volví a verlo-¿En serio?-Emmett se hizo el desentendido encogiéndose de hombros.-Pues yo no estoy de acuerdo.-La verdad es que el apartamento donde vivíamos ya era minimalista y yo quería algo diferente.
-Solo fue una sugerencia.-Tomó mi mano.-Tú mandas, mi amor.-Sonrió galán.-Tú sabes más de estas cosas que yo.-Dijo divertido.
Le sonreí de vuelta y volví a ver a Michael y Sarah.-Quiero un diseño clásico moderno. Donde la elegancia y la comodidad estén sincronizadas. Debe ser sofisticado pero no por eso dejar de ser cálido.
Michael y Sarah estaban anotando todo.-Quiere un ambiente lujoso y elegante pero sin perder la comodidad y funcionalidad.-Apuntó Michael.
-Así es.-Acordé.-Además, necesito plantas y elementos florales que decoren el interior de la casa también.
-Ok un toque romántico.-Apuntó Michael y yo asentí. Seguimos charlando sobre más detalles hasta que llegamos a mi tema favorito: el jardín.
-¿Qué tipo de jardín estamos buscando? ¿Moderno? ¿Clásico?-Preguntó Sarah.
-Me gusta el clásico pero prefiero el inglés por supuesto.-Aseguré.
-Podemos intentar mezclar ambos.-Sugirió Sarah a lo que yo estuve de acuerdo. Durante el resto de la reunión Emmett me dejó hablar sólo a mí, lo cual agradecí.
Durante un par de horas más seguimos discutiendo los detalles de la casa. Estaba muy satisfecha viendo cómo iba a quedar todo. Definitivamente sería un hogar: justo lo que buscaba. Solo faltaba lo más importante: mi propia familia. Suspiré interiormente.
-¿Todo bien, nena?-Emmett llamó mi atención mientras miraba un muestrario de telas. Yo alcé la vista para mirarle.-Tienes el ceño demasiado fruncido como para estar pensando en la tela del sofá.
Inevitablemente me rei. Emmett era capaz de eso. Siempre me sacaba una sonrisa cuando más lo necesitaba.
Tras terminar la reunión volvimos a casa. Decidí darme un baño. Estaba demasiado cansada y mi cabeza martilleaba de forma muy molesta.
-Aquí tienes mi amor.-Emmett apareció en el marco de la puerta con un vaso de agua y una aspirina. Le sonreí tomándola.
-¿Te quedas conmigo?-pedí con un puchero.
-Nena…-dudó.-Necesitas descansar.
-Lo sé.-dije sin más.-Es solo que necesito cariños.
-Solo amor tierno ¿eh?-dijo sonriendo deshaciéndose de su ropa para colocarse tras de mí. Yo asentí.
-Aquí estoy nena.-dijo dejando un beso en el tope de mi cabeza.
Emmett pov
Las semanas pasaron tranquilamente hasta que un un día me encontré a mi mamá y Stefan comiendo en el mismo restaurante en el que había tenido una reunión con otro empresario que estaba interesado en hacer negocios conmigo. La primera vez no me pareció extraño, de todas formas eran buenos amigos, así que le resté importancia y ni siquiera me molesté en saludarlos. Tampoco le conté nada a Rose.
Sin embargo, esa misma semana mientras iba en mi auto a recoger a mi mujer, los vi de nuevo caminando juntos hacia una tienda de lujo. Y no sé si eran alucinaciones mías pero juraría que mi mamá iba enganchada del brazo de Stefan. ¡¿Qué demonios era todo esto?! Decidí marcarle en ese mismo instante.
Costó mucho que me contestará.
-¡Hola hijo!-Sonó alegre.-¿Cómo estás?
-Mamá, ¿Dónde estás?
-¿Ocurrió algo?-Su voz ahora sonaba preocupada.
-No, tranquila. Solo quería saber si querías que cenáramos hoy.
-Oh...-Mi propuesta la tomó por sorpresa.-¿Hoy? Ya tengo planes, cielo.
Tragué incómodo, temiendo que mi suegro tuviera algo que ver.-¿Ah sí?
-Sí, he quedado con las chicas.-Aseguró y yo entrecerré los ojos sin creerle nada.
-¿Y ahora dónde estás?
-He venido de compras con Susan y Margareth.-Mi madre estaba mintiéndome descaradamente. Y esa era una mala señal.
-Ok otro día será.-Colgué y suspiré. Definitivamente estaba ocultando algo.
Seguí conduciendo hasta que finalmente llegué a su oficina.
De camino a casa, Rose estaba contándome una de las locuras que habían hecho sus amigas últimamente. Pero mi cabeza estaba en otro sitio.
-¡¿Emmett?!-Tomó mi mano haciéndome volver a la realidad.-¿Me estás escuchando?
-Eh sí, sí. Leah es tremenda.-Sonreí divertido para disimular mi falta de atención.
-Ni siquiera estaba hablando de Leah.-Se cruzó de brazos molesta. Había metido la pata.-¿En qué estás pensando?
-Estoy cansado, ha sido un día muy denso.-Suspiré.-Lo siento.-Tomé su mano y dejé un beso en su dorso, alejando su molestia por un momento.
-¿Sabes? Le había dicho a mi papá que cenáramos esta noche y resulta que ya tiene planes.-Bufó.-Acaba de mudarse pero tiene más vida social que tú y yo.-Apuntó irónica y yo tragué. Mierda mis sospechas ahora eran aún más grandes.-No quiero ir a casa. ¿Te apetece que cenemos fuera?-Sugirió.-O si estás muy cansado podemos...
-Descuida, nena.-Sonreí.-Una velada romántica nos vendria bien a ambos.-Le guiñé y ella se estiró y dejó un beso en mi mejilla que me hizo sonreír.
-Gracias.-dijo sonriendo encantada
-No hay de qué.-dije divertido mirándola de reojo.
-Es que siempre sabes cómo consentirme, Emm.-sonrió de nuevo acercando su mano para acariciar mi coronilla. Adoraba que hiciera eso mientras conducía. Me resultaba muy relajante.
-Estoy aquí para eso, nena.-dije con una sonrisa coqueta. Aprovechando que el semáforo estaba en rojo, me acerqué un poco más y tomé su cara para dejar un beso en sus labios. Ella se sonrojó. Cosa que me hizo reír. Era demasiado adorable.
Tras eso conduje hasta el restaurante que Rose había elegido. Era uno de sus favoritos. Lujoso y elegante. Con estrella Michelin. Aunque tenía que reconocer que yo no me saciaba mucho en estos sitios, me encantaba ver como Rose disfrutaba de la gastronomía. Era cuanto menos ardiente.
-Señor y Señora Cullen.-el maitre sonrió con educación tomando el abrigo de mi esposa para colocarlo en el guardarropa. Ella le sonrió de nuevo. Tras eso, nos guió hasta nuestra mesa. Lo que ocurrió después confirmó todas las sospechas que se habían formado en mi cabeza durante el día.
-¡¿Papá?!-Rose chilló escandalizada al ver a su papá cenando animadamente con una mujer. Que no era otra que…
-¡¿Mamá?!-Sí. Efectivamente. La mujer que acompañaba a Stefan no era otra que mi madre.
-¡¿Qué hacéis aquí?!-dijo Rose. Sus ojos abiertos como platos.-¡Me dijiste que tenías una cena importante de negocios!
-Princesa…-Stefan trató de hablar.-No saquemos de contexto las cosas ¿si?
-¿Y tú no ibas a cenar con tus amigas, mamá?-Fruncí el ceño.-¿Qué haces aquí con mi suegro?
-Oh no es lo que parece.-Se apresuró a responder mi mamá.-Solo estamos cenando.-Mi mamá lucía nerviosa y eso solo lo hacía peor todo.
-Entonces, ¿por qué tanto misterio?-Demandó molesta mi mujer.-¿Qué es lo que están ocultando?
-Princesa, por favor.-Stefan se puso de pie.-¿Podemos hablar sobre esto en otro momento? Estamos llamando la atención de todas las personas.-Susurró y Rose pareció volver en sí y recobró la compostura.
-Emmett, vámonos.-Ordenó y tomó mi mano. Y sin más nos dirigimos a nuestra mesa.
A mí me parecía surrealista todo esto pero Rose era la que peor lo llevaba. Aunque no lo demostrase, sabía que estaba rabiando por dentro.
De repente, tomó su celular y comenzó a escribir-¿Qué haces?
-Estoy pidiéndole un favor a Garrett.
Yo alcé una ceja.-¿En serio? ¿De qué se trata?
Ella bufó.-Es obvio que ellos dos nos están ocultando algo...
-¿Le pediste que los siga?-Abrí los ojos como platos.
-Una de las lecciones que me ha dado Emmett Cullen.-Dijo irónica y yo fruncí el ceño. No sabía cómo tomarme ese cumplido, porque lo era, ¿No?-Oh vamos no me veas así. Tú también quieres descubrirlo, ¿o me equivoco?
Simplemente asentí.-¿Ves? Y no nos vamos a poner a jugar a Sherlock Holmes.-Rodó los ojos.-De eso que se encarguen tus matones.
-Tienes razón, nena. Dejémoslo en manos del inspector Garrett.-Dije divertido haciendo que por fin ella se riera.
Era muy raro ver esta faceta de Rose controladora pero debía admitir que también me ponía. Me parecía ardiente.
-No voy a hacer el trabajo sucio.-rodó los ojos con pesadez.-Es un completo tostón.-dijo mientras tomaba la carta del restaurante y la miraba con desinterés.
Yo sonreí interiormente. Rose adoraba este restaurante. Siempre pedía lo mismo. El hecho de pasarse más de 2 minutos en silencio mirando la carta solo demostraba lo molesta que estaba con la situación.
-¿Ya tuviste tu etapa de detective también?-pregunté divertido para romper la tensión del momento. De nuevo una preciosa sonrisa salió a relucir.
-Ajá.-simplemente asintió señalando lo que iba a pedir mientras yo la miraba divertido. No había cambiado de opinión.-Pero esa historia para otro día.
-Seguro.-asentí complacido.-Nena.-llamé su atención.-Hablé con Sam.-ella me miró interesada.-Le gustaría ir con Leah al siguiente nivel.-los ojos de mi mujer brillaron emocionados.
-¿Se lo va a pedir?-dijo en un gritito contenido. Yo asentí.
-Pero necesita tu ayuda.-eso la descolocó. Pero no dijo nada. Estaba emocionada esperando a que yo le contase lo que sucedía.-Quiere pedírselo en el palacio de Bristol. Y, de hecho, si tú estás de acuerdo.-hice una pausa.-Le gustaría hacer una pequeña ceremonia allí. Íntima. Solo para ellos.-expliqué. Mi rubia se veía emocionada.
-¡Ay!-Exclamó feliz.-¡Por supuesto que cuenta conmigo para todo!-Yo sonreí complacido. Al menos este tema había hecho que cambiará su estado de ánimo y que se olvidará de lo que sea que estaba sucediendo entre su padre y mi madre.
Mientras comíamos ella no paraba de hablar sobre todas las ideas que se le ocurrían para sorprender a su amiga. Y yo estaba más que feliz al verla tan ilusionada.
-¡Oh Emmett!-Suspiró.-Tengo muchas ganas de prepararlo todo.
-¿Te gustaría que adelantáramos el viaje?-Volví a verla mientras tomaba su mano y ella se mordió el labio.-Solo tienes que pedirlo, nena.-Le guiñé sacándole una hermosa sonrisa que me hizo suspirar.
-Creo que me tomaré unas vacaciones.
-¿En serio?-Pregunté sorprendido y ella asintió.
-Es algo que vengo pensando hace ya un tiempo. Tal vez si enfoco mi energía en una sola cosa...
-¿Follar?-Sugerí coqueto mientras metía una de mis manos bajo su vestido.
-Emmett...-Advirtió ella alejando mi mano.-Sabes a lo que me refiero.-Dijo haciéndose la seria.
-Para embarazarte, necesito follarte.-Susurré divertido mientras dirigía mis labios a su cuello.
-Emm... Ya para.-Rió nerviosa y yo suspiré antes de dejarla en paz. Ella me vió divertida antes de darme un beso en los labios y que yo por supuesto no dudé en profundizar.
-¿Entonces?-Acaricié su mano.-¿Por fin tendremos nuestra luna de miel?-Alcé las cejas sugerentemente.
Ella se mordió el labio y asintió.-Podemos salir de la rutina y retomar lo que teníamos pendiente.
Volví a besarla.-¡Genial! No sabes las ganas que tengo de hacértelo en cada maldito continente, nena-Susurré ya sintiéndome completamente caliente con solo imaginarlo y no dudaba de que Rose estuviera igual que yo.
-¿Qué haces, Emmett?-dijo divertida mientras me miraba de reojo y tomaba un poco de agua.
-Estoy cambiando todas mis citas importantes.-dije dándome de hombros.-Reorganizando mi agenda nena.-guiñé un ojo divertido.-Ya sabes.-me di de hombros.-Me ha salido un proyecto muy prometedor.-dije de forma provocativa mientras pasaba mi mano por su pierna. Me detuve antes de llegar al muslo viendo su reacción.
-¿Ah sí?-preguntó con curiosidad. Yo asentí.-¿De qué se trata?
-Mi mujer me necesita.-dije simplemente. Ella me vio. Sus ojos brillando de deseo y emoción.-Tenemos…ya sabes.-hice una pausa subiendo más mi mano hacia su entrepierna.-Un tema pendiente.
Ella fue a besarme de nuevo y yo suspiré encantado.-Vámonos a casa.-Susurró sobre mis labios cuando nos separamos.
Inmediatamente pedí la cuenta y salimos de ahí. Disimuladamente volví a ver dónde se encontraba mi mamá con Stefan. Pero al parecer ya se habían marchado, lo cual fue un alivio. Mi mujer ya no tendría otro sobresalto, ya tendríamos tiempo para lidiar con eso después. Ahora solo importábamos nosotros.
Conduje rápido hacia nuestro apartamento mientras tanto íbamos calentándono en todo el camino.
El deseo era tanto que ni siquiera llegamos a nuestra habitación. Ahí en la sala dimos rienda suelta a nuestra pasión. Era increíble todo lo que me provocaba y hacía sentir Rose. Y lo mejor de todo es que el sentimiento era mutuo. Era un maldito afortunado.
-Emmett…-Rose suspiró de placer y yo encantado deje un beso en su cuello que la hizo estremecer.
Ella en respuesta agarró fuerte mis hombros y siguió moviendo su cadera como una loca para alcanzar el orgasmo una vez más. Yo, mientras tanto, seguí besando cada parte de su cuerpo. Su cara, su cuello, sus hombros, sus pechos… nunca tendría suficiente de esta mujer.
-Nena…-ella simplemente asintió así que me dejé llevar y me corrí tratando de no desplomarme sobre ella. Ella quedó laxa, satisfecha y feliz. Yo sonreí mientras dejaba un beso en su frente porque me sentía jodidamente igual.
-Wow.-dijo mi chica aún respirando con dificultad. Yo me incorporé saliéndome de ella y mirando la sala. Estábamos en el maldito suelo. ¿Pero que iba a decir? Ninguno de los dos aguantaba un minuto más.
-Te quiero Emm.-Rose dijo mirándome mientras acariciaba mi brazo.
-Yo también te quiero nena.-sonreí para agacharme un dejar un beso en sus labios. Rose lo profundizó y yo me deje ir encantado.
