Capítulo 3

Winry POV

Querida Winry,

Como siempre es un gusto saber que estás bien. Justo también estoy intercambiando cartas con la abuela, lo cual me da una sensación de cercanía incluso si estamos a tantas millas de distancia.

De cualquier manera, respondiendo a tu pregunta, me encuentro bien, de hecho, no es por alardear, pero en mi última visita al doctor, este me encontró más fuerte que nunca, aunque debemos darle un poco de crédito a Mei ya que se ha encargado de que mantengamos nuestros entrenamientos constantes, además de que nunca desaprovecha ninguna oportunidad para mostrarme nuevas técnicas de artes marciales, por supuesto, pateando mi trasero en el proceso.

Ella se encuentra bastante bien y te manda saludos.

Xing es un país que sigue sorprendiéndome día a día, incluso si ya he vivido aquí por casi 3 años sus costumbres, paisajes, comidas y toda la historia que hay detrás me hacen sentir como recién llegado en cada día que pasa, y no me quejo de ello. Ojalá puedas conocerlo algún día.

Me preguntabas por Ling, y honestamente desde que este fue coronado como emperador hace unos meses ha sido bastante complicado reunirme con él de nuevo, sin embargo, he logrado encontrarme brevemente con Lan Fan un par de ocasiones en las visitas que Mei y yo hicimos a un pequeño pueblo a las afueras. Tratamos de frecuentar en estos lugares no tan concurridos, considerando el valor de la información que manejamos, y desdichadamente, seguimos teniendo los mismos resultados que en ocasiones anteriores.

Te mentiría si dijera que he desistido de esta búsqueda, porque una parte de mi sabe que nunca lo ha hecho en 5 años y no creo que lo haga en un futuro cercano.

Ling a pesar de sus nuevas responsabilidades, junto con Lan Fan han rebuscado hasta en lo más antiguos textos del palacio. Mei por su parte se esfuerza cada día por enseñarme a dominar la alquimia de este país, sin embargo, ni que ella y yo juntemos fuerzas hemos logrado siquiera una pista de lo que pudo haber pasado en el día prometido, considerando que él desapareció sin dejar un solo rastro.

También he estado intercambiando cartas constantemente con el coronel Mustang y la teniente Hawkeye, pero aparentemente ni siquiera teniendo acceso a información clasificada del ejército existe algún texto o pasaje antiguo que por lo menos le de alguna explicación a lo que pasó aquel día, y mucho menos una solución. Sé que el coronel Mustang tampoco ha perdido la esperanza, incluso si los superiores le exigieron cerrar el caso y darlo por muerto después del primer año, me ha dicho que su cabeza sigue puesta en ello.

A veces me siento realmente mal, ya que sé que a pesar de la situación que se vivió en el día prometido con Padre y los homúnculos derrotados, todos han seguido adelante con sus vidas, mientras yo sigo estancado tratando de darle un nombre a esto que sucedió, todo porque no soy capaz de recordar nada más que unos fuegos artificiales a lo lejos.

Sé que, pese a la buena voluntad y los esfuerzos de todos, 5 años es bastante tiempo y el suficiente para dar este caso como cerrado, por ello he tratado de no insistirle más al coronel Mustang ni tampoco a Ling, ya que, para este punto, lo justo es que todos ellos puedan seguir con sus vidas sin cargar con ninguna investigación que probablemente no lleve a nada después de tanto tiempo, sin embargo, no puedo decir lo mismo de mí.

Es mi hermano mayor, después de todo.

De cualquier manera, solo quería decirte que estoy feliz de ver que tú has seguido adelante y lo estás haciendo de maravilla. Vi las fotografías que me enviaste junto con tu carta y debo decir que Rush Valley se ve incluso más poblado y armonioso desde la última vez que estuve ahí, por favor envía mis más sinceros saludos al Señor Garfield, Paninya, y a Dominic y su familia.

Estoy contento de saber que tus automail estén siendo un éxito no solo en Rush Valley, sino en todo el sur del país, no dudo que pronto sean populares en todo Amestris. Además, ha de ser emocionante que estés teniendo esos viajes tan constantemente para ver a tus clientes o para mostrar las prótesis en las que has estado trabajando, me haces sentir muy orgulloso y estoy feliz de que conserves esa pasión por tu trabajo.

Sé que entre tantos viajes y trabajo podrías tardarte un poco más en responder, sin embargo, no hay prisas, y estaré esperando ansiosamente tu siguiente carta, increíblemente las tuyas y las de la abuela me hacen sentir como si estuviera de vuelta a Resembool y como si el tiempo no hubiese pasado.

Mándales saludos a todos de mi parte y espero escuchar de ti pronto.

Con todo mi cariño,

Alphonse Elric

PD: Te envío algunas fotografías que del reino de Xing. Son los lugares favoritos de Mei.

Dejé la carta a un lado para concentrarme en las fotografías que Alphonse me había enviado y sonreí ampliamente al toparme con la primera de ellas, la cual era una de él junto con Mei en lo que parecía ser un precioso bosque de bambú, en ella se podía ver como Mei aparentemente había tomado del brazo a Al de una forma desprevenida, ya que, aunque se viera sonriente, para mí no pasó desapercibido el ligero rubor en sus mejillas ante el contacto con la chica. En otras cartas me había comentado como su relación había ido avanzando, pese a que Mei siempre tuvo un notorio interés en él desde que lo conoció siendo una armadura, a Alphonse le había costado un poco más el tema de las chicas, por lo que me vi en la tarea de guiarlo en ello, quizás sintiéndome un poco en la necesidad de ocupar el rol de hermana mayor en ese aspecto y me sentí orgullosa al ver que aquello parecía estar resultando.

Aunque, el puesto de hermano mayor tenía unos zapatos muy grandes que llenar.

Centré mi vista por un momento solo en Alphonse, ya eran casi 3 años sin verlo, y las diferencias en cada fotografía que me enviaba eran cada vez más notorias. Seguía utilizando su cabello corto, sin embargo, se notaba mucho más alto que Mei y empezaba a denotar rasgos más masculinos que los infantiles que aun podían verse cuando lo vi por última vez, y parecía un sueño ver lo mucho que su cuerpo se había recuperado pese a la desnutrición que sufrió tras haber sido una armadura por tantos años.

Y por un momento, me dio a un aire a aquel que había desaparecido tras el día prometido, y percibí una punzada en mi pecho que intenté pasar por alto como de costumbre.

Pese a que las fotografías eran preciosas, tuve que volver mi atención a la carta y releí precisamente la última parte de esta.

«Espero escuchar de ti pronto»

Había una particularidad que era constante en las cartas de Alphonse, y es que en ninguna de ellas manifestaba algún deseo de su parte por volver a Amestris. Una parte de mi deseaba tener al menos una visita, solo para llenar esa sensación de nostalgia de cuando su presencia y la de su hermano mayor era constante en la casa de mi abuela en Resembool, sin embargo, aquello era improbable.

Al menos que él volviera, lo cual era todavía más imposible tras 5 años de desaparición.

Rememoré algunas de las palabras de Alphonse puestas en su carta, y admito que reí con un poco de ironía al darme cuenta de que quizás por las fotografías y los relatos de mis viajes tenía un poco idealizada mi vida. No me quejaba, amaba mi trabajo y me había llevado a lugares increíbles a lo largo del país, pero, así como él perdió a alguien especial en el día prometido, yo también lo había hecho, pese a no expresarlo todo el tiempo en voz alta.

Al recordarlo era como entrar en el mismísimo infierno, solo que cada vez en menor medida.

Por supuesto que el primer año había sido el más esperanzador y duro de todos, e incluso me atrevería a adicionar el segundo año. Pero al momento en que la milicia ordenó cerrar el caso y en que Alphonse decidió irse a Xing, mis esperanzas fueron en descenso hasta llegar a cero, especialmente cuando la palabra "muerto" llegó por primera vez a mis oídos, haciéndome derrumbar por meses.

Recuerdo haber sentido que todo estuvo acabado por un tiempo. Daba vueltas en mi cabeza una y otra vez tratando de darle algún sentido a lo que sucedió ese día basándome en lo que los presentes vieron y en lo poco que Alphonse recordaba tras haber recuperado su cuerpo, pero cada probabilidad era menos coherente que la otra. Ni siquiera la Señora Izumi, el coronel Mustang, o el mismo Hohenheim, quienes eran alquimistas experimentados y habían sido testigos de aquel momento, habían podido descifrar que fue lo que pasó con él ese día.

Guardé esperanzas por mucho tiempo, aferrada a esa última promesa que nos hicimos antes de que se fuera, sin embargo, después de todo si había sido una promesa vacía.

Creo que a la fecha aún no había aceptado la palabra "muerto", pero tuve que huir de ella al salir definitivamente de Resembool en cuanto Alphonse también decidió ir detrás de otros horizontes en busca de respuestas a lo que pasó en aquel día.

Después de todo, no lo culparía si no quisiera volver a este lugar.

Aunque Alphonse nunca lo haya puesto en palabras, a estas alturas para mí era obvio que no hacía sentido que él volviera a su país de origen, repleto de memorias de sus viajes con su hermano mayor, especialmente del lugar donde había desaparecido sin ninguna explicación.

Lugar que hoy, se encontraba frente a mis ojos.

Pocos habían sido los trabajos que me habían llevado de regreso a ciudad Central, y creo que inconscientemente los estuve evitando a lo largo de los años, y he de admitir que puedo empatizar con Alphonse en ese aspecto al no querer volver a Amestris.

Ciudad Central estaba repleto de memorias importantes para mí y jamás olvidaría la primera vez que pisé este lugar con unos escasos 15 años y con mi maleta repleta de herramientas listas para reparar los automails de mi cliente más recurrente de aquella época.

Y el más problemático que he tenido.

Visité este lugar para hacer las reparaciones correspondientes a mi trabajo, sin embargo, aquello siempre tuvo segundas intenciones, ya que a pesar de que era muy comprometida con mi profesión, las visitas a ciudad Central siempre significaban volver a los hermanos Elric, cuando estos estaban en medio de un viaje tan crucial, marcó el comienzo de que ellos empezaran a confiarme cosas más íntimas y hasta pedirme consejos sobre sus siguientes pasos.

Por supuesto, no todas las memorias podían ser felices. Recordaba aquel callejón con total claridad en el que había apuntado a Scar y en el que por un momento me dejé cegar ante el deseo de vengar la muerte de mis padres. Oportunamente él estuvo ahí para detenerme y recordarme la valía que tenía y que olvidé por un minuto.

Suspiré melancólicamente al darme cuenta de que él siempre estuvo ahí, y mentiría si dijera que una parte de mí no tenía la esperanza de que eso fuese así siempre.

Guardé la carta y las fotografías de Alphonse en mi bolso, de seguro encontraría tiempo estos días para responderle apropiadamente y quizás también aprovechar el tiempo y llamar a la abuela, pero de momento me sentía en la necesidad de llevar mi atención solo a una cosa.

O a un lugar, muy específicamente.

Era la primera vez en años, que uno de mis trabajos me llevaba directamente al Comando Central, de hecho, no entraba a este lugar desde que se rememoró el primer aniversario del día prometido y Alphonse me había pedido que lo acompañara. Desde entonces, ninguno de los dos siquiera había procurado pisar este recinto para no ahondar en memorias dolorosas.

De cualquier manera, Alphonse sostenía que lo único que recordaba antes de despertar con su cuerpo, era el destello y estruendo de unos fuegos artificiales en color rojo.

Referencia que hasta la fecha no ha tenido sentido ni utilidad para ninguno de nosotros.

Aunque yo no hubiese vivido de primera mano el momento en que todo ocurrió, Hohenheim se había encargado de relatarnos a la abuela y a mí exactamente lo que había ocurrido y desde que aquella historia llegó a mis oídos, mis manos hormigueaban y me llenaba de una angustia indescriptible, y he de admitir que hasta había tenido pesadillas solo de imaginar aquel momento.

Pesadillas que se habían sentido tan reales como si yo misma hubiese estado ahí.

La luz de la luna era lo único que iluminaba mi camino entre el gran patio del Comando Central, por suerte, se me había expedido un permiso para estar dentro, aunque por supuesto, ese permiso no incluía paseos por estas zonas.

Pero esos eran solo detalles minúsculos, ya que esto no me llevaría mucho tiempo.

Me acerqué con paso silencioso hacía la fuente de concreto, la cual había visto por primera vez en el aniversario del día prometido. Aparentemente la habían construido como monumento para rememorar aquel día y también a todos aquellos que tuvieron un tipo de participación.

La primera vez que la vi no fui capaz de detallarla por lo doloroso que todos esos recuerdos seguían siendo y porque seguía aferrada a la esperanza de que él volvería, sin embargo, durante una conversación con la teniente Hawkeye, ella me había dado un dato del que nunca me habría podido percatar, ya que en las fotografías era imposible de detallar.

«Se tallaron los nombres de quienes prestaron su servicio durante esa lucha. Sobrevivientes y no sobrevivientes… Encontrarás nombres familiares en el lateral derecho de la fuente»

Las palabras "sobrevivientes y no sobrevivientes" fueron claves para mí.

Procuré sacar con cuidado la linterna que traía conmigo en mi mochila e iluminé el lugar que me había indicado la teniente, estoy segura de que en años anteriores no habría soportado hacer esto, sin embargo, hoy tenía una especie de ansiedad recorriéndome desde las manos hasta el estómago, y para nada me permitiría irme de ese lugar sin detallar este monumento conmemorativo.

Después de todo ¿cuándo volvería a tener un trabajo dentro del Comando Central?

En la medida que leía pude reconocer varios nombres como el de Izumi Curtis, Van Hohenheim, Olivier Armstrong, Alex Louis Armstrong, Maria Ross, el Mayor Miles, el coronel Roy Mustang, su equipo y la teniente Riza Hawkeye, todos y cada uno de ellos con sus respectivos títulos, incluso el mismísimo emperador Ling Yao había logrado que su nombre figurara, pese a ser extranjero, así como también reconocí el nombre de un par de quimeras que llegué a conocer en Briggs, y supuse en ese momento que quien estuviera detrás del diseño y construcción de este monumento poco le importó la nacionalidad o naturaleza de los involucrados, en comparación con su participación en aquel histórico día.

Sentí mis ojos hacerse húmedos por un momento al leer justo al lado del nombre del coronel aquel que ni siquiera llegó al día prometido, pero vaya que creyó en los hermanos Elric: teniente coronel Maes Hughes.

Sonreí al ver este nombre, sin embargo, justo unos puestos después mi atención fue acaparada al leer el nombre de Alphonse Elric, junto con el título de Chico de la Armadura. Admitía que aquel sobrenombre había quedado bastante bien, considerando que Alphonse nunca obtuvo el título de alquimista estatal, sin embargo, estaba segura de que quienes lo conocían sabrían que su participación y valía en aquella batalla abarcaba mucho más que ser el chico que estaba encerrado en la armadura.

Y justo debajo de ese nombre, pude finalmente dar con aquel que había estado buscando y que por suerte al verlo ahí tallado seguía sintiéndose real y no salido de un sueño.

Edward Elric – El Alquimista de Acero

Pasé mis dedos por encima del tallado sintiendo un nudo acentuándose en mi garganta y mis ojos humedecerse de nuevo. Esperaría que luego de 5 años leer ese nombre no me afectara tanto, pero creo que me había subestimado demasiado.

Aquel sentimiento de vacío e incertidumbre volvieron a hacer que mi pecho se contrajera, como cuando despertaba de aquellos sueños extraños que parecían transportarme a otra realidad nunca vivida o universo alternativo. Decidí cerrar los ojos y hacer ejercicios de respiración para calmar aquella desesperante sensación, sin embargo, me estaba resultando difícil considerando que la ansiedad se hacía cada vez mayor a medida que pasaban los segundos y me vi obligada a soltar la linterna que traía conmigo y a sentarme en el suelo.

¿Qué demonios estaba pasando conmigo?

Mi cuerpo estaba sudoroso, pese a la fuerte brisa que se percibía esa noche, mis manos empezaron a temblar y no había dejado de percibir ese cosquilleo, a la par que imágenes muy extrañas pasaban por mi cabeza una tras otras, desde las imágenes que había visto en los diferentes sueños hasta lo que parecía una guerra que nunca había visto pasar frente a mis ojos.

En esa guerra había muchos soldados de Amestris, escombros por todos lados y a mis espaldas podía escuchar la voz desesperada de varias personas llamando a la misma persona una y otra vez.

Y aquel no era mi nombre.

Necesitaba irme de aquí, esto había sido la peor idea del mundo… Pero no podía moverme de mi sitio, y de nuevo tuve esa sensación tan extraña que me invadía después de cada sueño.

Yo estaba buscando a alguien, y alguien estaba buscándome a mí.

Por un momento, dejé de temblar y de sentir aquella presión en mi pecho, sin embargo, también dejé de sentir mi cuerpo, pero me daba la sensación de que estaba flotando o algo, y aunque mis ojos se mantuvieran cerrados e incapaces de abrirse, pude percibir una luz potente que pasaba a través de una enorme puerta antigua.

¿Acaso aquella era la luz que se veía antes de morir? ¿O estaba camino a reencarnar? A este punto todo y nada tenía sentido.

De repente la enorme puerta se abrió y estaba segura de haber visto a alguien parado en frente de ella, pero yo simplemente avancé rápidamente sin reparar en nada más, y aunque esperaba que el destello de la resplandeciente luz me cegara antes de poder abrir mis ojos.

La realidad fue que, al pasar a través de la luz, irónicamente todo se fue a negro.

oOo

N/A: ¡Hola a todos! Espero que todo este yendo bien.

Dejo por aquí el capítulo de esta semana, y si, sé que esa última parte quedó rara y nada tiene que ver con el como funciona la puerta de la verdad, pero he decidido hacerlo de esta manera por el como voy a relacionar el asunto de los sueños, aunque igual quiero leer comentarios sobre esa parte de la historia.

Acá traté de abarcar un poco también lo que ha sido la vida de Alphonse y Winry en Amestris, y además ya sabemos el tiempo que ha pasado desde el día prometido, aunque ya más adelante habrán otros detalles interesantes.

Les agradezco a todos los que están leyendo, comentando y apoyando esta historia de alguna forma, eso me emociona mucho y espero seguir contando con esas interacciones tan geniales.

Les mando un abrazo enorme y hasta el siguiente.

ACLARATORIA: Esta historia es de mi autoría, no existen colaboraciones con nadie y en el caso de que las hubiese se le darían sus respectivos créditos. Esta historia solo es publicada a la fecha en las plataformas FanFiction, Wattpad y AO3; si está en alguna otra es porque no está autorizada por mi persona y se considera plagio. No se permite la copia y/o adaptación de esta historia.