Años que pasan.

Haru era un niño muy listo, quizá demasiado para su edad. Al principio Len se había puesto feliz de lo rápido que había comenzado a hablar, y luego de los muchos kanjis que ya conocía para la edad de 5 años. Pero para la edad de 6 años, cuando tenía que entrar en la escuela primaria, ya era todo un niño hablador, inteligente y que siempre llevaba la delantera a sus compañeros de clases.

Y de hecho, esto no lo volvía odioso, sino todo lo contrario, actuaba como lider nato y tenía un carisma sincero que pocas veces se ve en la gente que llega a la polítia o a los puestos altos de empresa. Era más bien el carisma de alguien con buenas costumbres.

Con sus padres, la situación cambiaba de día a día. En unos días era el mejor compañero posible de Len, pero en otros era como su enemigo, en un senido de rivalidad. Como un niño descubriendo el mundo, disfrutaba de los videojuegos sencillos, los juegos de mesa y las competencias deportivas sencillas, todas ellas en las cuales Len era bastante bueno, y por lo tanto, la rivalidad era inevitable, por lo que esa enemistad en el el mahjong, en Mario Kart, o en la simple idea de ver quien comía más, el pequeño había desarrollado esa actitud de ser un oponente para Len.

Con Rin, era algo similar, en unos días era el niño más cariñoso que se lanzaba a los brazos de su madre y besaba sus mejillas, le gustaba abrazarse de ella y siempre que podía, trataba de pasar el día a su lado, fuera en paseos, fuera ayudándole en los deberes de la casa, o a cocinar, o en muchos de los casos, podía incluso seguir bañándose con ella, siempre celebrando porder pasar un rato juntos. Pero otros días, y dias más frecuentes aún, Haru trataba a su madre de forma... ¿Despectiva? Era dificil decirlo, para un niño tan pequeño como él, pero en otras ocaciones el pequeño se resistía a los cariños de su madre, a sus abrazos, a sus besos, a sus caricias en su cabello cuando este estaba sin hacer nada, o incluso a cuando ella le hablana en el oído. A Rin le gustaba bromear diciendo que su hijo se había vuelto un "tsundere".

En otros aspectos, el niño era una ternura, y con toda esa felicidad que les había traído, uno pensaría que podrían desear tener más hijos, pero no. Len sabiendo de los riesgos de la endogamia, entendía que había tenido una suerte, no muy grande, pero si significativa, de que su pequeño Haru tuviera salúd y bienestar.

-Lo siento, Rin... sé que te ilusiona mucho tener una hija... solo que no me siento preparada para tener otro encuentro con el destino como este que acabamos de tener... -dijo Len mientras veían a Haru jugando en un charco, durante una lluvia de verano.

-Entiendo, Len... -dijo Rin, pero sentía que era algo que ni él mismo podía creerse, o desear siquiera-. Siempre pensé que querrías tener una niña para poder experimentar el tener una niña que fuera tu princesa y tu fueras su protector... -dijo ella con un tono ligeramente irónico, pero sabiendo que su gemelo era propenso a ese tipo de pensamientos.

-Ya tuve una chica que era una princesa, esa fuiste tu... -contestó Len con gracia.

-Sé que me tratabas así, pero sería diferente con una hija -dijo Rin mientras reía un poco-. Sé que fue riesgoso... pero igualmente lo fue con Haru... y yo amo tanto a nuestro pequeño, más de lo que puedes imaginar... no me gustaría que por ese miedo nos perdieramos de la posibilidad de ser padres de una niña, o incluso de otro niño, si es que fuera el caso...

-Si... bueno, nos quedan muchos años más -dijo Len tras un suspiro-. creo que pued volver a intentarlo, pero... por ahora quiero concentrarme en ser buen padre para Haru, no quisiera arriesgar las cosas con él al tener a un hijo más que requiera de muchos más cuidados.

-Está bien, lo comprendo, pero por favor, no dudes en que tenemos esa oportunidad en nuestras manos -dijo Rin mientas lo abrazaba por la cintura.

Len sorió, conmovido por recibir la tierna confianza y seguridad de su esposa y hermana gemela, le dio un abrazo y un beso en los labios.

-Y tranquila, incluso si tenemos una hija, tu seguirás siendo mi princesa número uno del mundo -sonrió mientras le volvía a besar la mejilla.

-¡Len, ya no soy una niña para que me sigas diciendo eso! -dijo Rin con sus mejillas competamente rojas, tratando de apartarlo.

-¿Ves? ahora tu te pones como Haru -dijo Len mientras que sostenía a Rin de la cintura y volvía a besarla de forma melosa.

-¡Mami, papi! -gritó Haru mientras corría con un montón de tierra en sus manos-. Miren esto, hay lombrices aqui -dijo con emoción mientras los gusanos se movían entre la tierra.

-Haru, eso es sucio, déjalo -castigó Len con algo de repulsión, no le gustaban mucho los gusanos.

-Eso es increible, Haru -dijo Rin mientras le acarciaba el cabello-. Las lombrices vuelven la tierra en una tierra muy deliciosa y saludable para los árboles, no debes subestimarlas solo porque son gusanos -añadió mirando a Len de reojo.

-Si, quiero llevar algunas para exponerlas en el salón de clases -dio Haru mientras tomaba a una de las más grandes.

-Mejor déjala aqui, es su ambiente natural, si la sacas de las tierra húmeda podrías provocar que muera -le dijo al pequeño mientras que le sostenía la mano y regresaba al anhelido a la tierra en su mano.

-No sabía eso... está bien -dijo un poco arrepentido el niño para luego irse caminando con sus papás.

Los dos lo tomaron de la mano, aunque Len más bien lo sujetó de la muñeca debido a la ansiedad que le causaba la idea de haber tocado las lombrices. A diferencia de otros días en los cuales habrían ido a comer helados, Len decidó llevaros a comer un nuevo postre que había abierto en la ciudad, una pequeña tarta de chocolate que se servía caliente, ideal, debido a que Haru había tenido mucha gripe hacía unos días. Los tres comieron juntos y volvieron a casa. En el camino todavía había alguno que otro curioso que se les quedaba viendo a donde fuera que paseara, a veces solo por ser rubios, otros cuantos los recordaban y sabían que eran Len y Rin Kagamine, y que su matrimonio, en el absoluto incesto, era fructifero.

Después de una rica cena, la familia estaba preparada para seguir con sus actividades. El pequeño Haru se puso a dibujar algo para su tarea. Aquello llamó la atención de Rin, quien observó varios círculos en varios cuadros y lineas.

-¿Eso es parte de tu tarea? -preguntó ella mientras se le acercaba por detrás, miraba que estaba construyendo con sus lineas y círculs un tipo de jerarquía.

-Si, nuestra maestra nos explicó lo que es un árbol genealógico, y nos dijo que era en donde se ve toda la familia -dijo el pequeño, para sorpresa de sus dos papás.

-¿En serio? -dijo Len un poco preocupado-. ¿Te pidieron que hicieras uno de la familia? -dijo él mientras que se empezaba a preguntar cómo sería la mejor manera de explicarle las cosas.

-¡Si! Todavía no sé mucho de eso... Mi abuelita se llamaba Yoko, ¿Verdad? -dijo el pequeño construyendo lo poco que sabía del resto de su familia.

Len y Rin se miraron mutuamente, pensaban en aquel momento desde el día en el que Haru dijo sus primeras palabras, y habían formado una especie de mapa mental para tratar de explicar el asunto de la manera más delicada y comprensiba posible. Solo podían apelar al amor, y nada más que al amor, para de esta manera, poder dar a entender lo que era el incesto para ellos, y lo mucho que les había costado defenderlo.

Rápidamente, Rin fue por un libro de fotografías y recortes a su habitación, mientras que Len se quedaba con su pequeño en sus brazos. La Kagamine no tardó en volver, sosteniendo aquel libro como si fuera algo más que valioso: eran sus recuerdos.

-Haru... ven aqui... -dijo ella, invitándolo a sentarse en sus piernas mientras le explicaba la historia de su familia-. Necesito que prestes atención...

-¿Que es eso? -dijo el pequeño Kagamine, mirando una de las fotografías que adoraban la primera página en la que su madre abrió el libro.

Esa foto era de un par de niños rubios, muy parecidos a él, comiendo un helado mientras que compartían una sonrisa amable y se tomaban de la mano. Del lado derecho de esta, había otra foto de esos mismos niños, o al menos es así como Haru pudo entenderlo, pero estos siendo más pequeños, en una carreola mietras eran llevados de paseo. De este estilo eran las fotos, eran de esos dos niños que se veían tiernos, y amables. Un niño que era bastante despierto y siempre mirando a todas partes, y una niña linda que casi siempre usaba moños en su cabello.

-¿Quienes son ellos? -dijo Haru sin poder todavía relacionar la idea de la edad, o de que sus papás fueron alguna vez menores, solo podía pensar en que ese chico se veía como alguien genial y que esa niña se veía linda.

-Somos tu papá y yo -dijo Rin finalmente.

-¡¿De verdad?! -dijo el pequeño Haru, impresionado porque pudieran ser ellos dos.

-Si, así es, tu mamá y yo... hemos estado juntos desde el día en el que nacimos... -dijo Len mientras se acercaba y tomaba la mano de Rin-. De hecho, nacimos juntos...

Haru parecía no entender mucho este último concepto, solo de los demás conceptos, él podía entender que ellos dos eran realmente cercanos pero no comprendía que tenía de especial que se conocieran desde que nacieron, después de todo, él también los conocía desde que nació.

-¿Entonces nacieron juntos? ¡Que bien! -celebró el pequeño mientras miraba a sus papás.

-Si pero... no es algo que todos los papás hagan -dijo ahora Rin con una voz suave -de hecho, casi nadie lo hace... verás... -trató de empezar a explicar las cosas de la mejor manera posible-. Tu papá y yo somos... hermanos.

-Hermanos gemelos, de hecho -dijo ahora Len.

-¿Hermanos gemelos? -se preguntó él, encontrando en su memoria la referencia más cercana posible-. Oh, ¿Igual que Ao y Midori de mi clase? -recordó a sus compañeras que eran un par de niñas idénticas que iban a su clase de primaria y que había conocido solo hacía una semanas atrás.

-Si, así es... pero ellas dos solo son hermanas, tu mamá y yo... tuvimos la oportunidad de quedarnos juntos, y lo decidimos... decidimos que seríamos esposo y padres... no todos los demás hermanos gemelos en el mundo hacen esto, de hecho, casi nadie más lo hace -dijo Len con tono comprensivo.

Haru seguía sin comprender mucho de eso, con esas palabras estaban tratando de hacer que dimensionara un universo entero de posibilidades entre hermanas y hermanos que él no entendía, porque él mismo no había experimentado el amor fraternal del que hablaban o que suponían que él conocía.

-Escucha, Haru... mi pequeño... no todo el mundo podrá entender eso, no es como si fuera un secreto extraño que nadie máspudiera conocer pero... no es exactamente lo que uno debería de esperar de las personas -Rin se preguntaba cómo podía ponerlo en una buena perspectiva.

Ella misma comenzaba a cuestionarse, si es que el temor de Len por tener una hija no se relacionaba con la (muy irreal) posibilidad de que Haru fuera a seguir sus propios pasos. ¿Realmente podría vivir consigo misma si es que tuvira que prohibirle eso a su hijo siendo que ella fue tan bien tratada por su madre, en comparación con lo que otros podrían haber hecho? ¿Quedaría como una hipócrita si es que le decía algo como eso?

-Está bien -dijo Haru mientras se levantaba-. Eso solo significa que siempre se amaron, como los papás de mis amigos, solo que ustedes nacieron juntos, no tiene nada de malo -dijo el pequeño, parecía que lo decía en serio, trataba de ser comprensivo.

-¿En serio lo piensas? -dijo Len con una sonrisa.

-¡Si! Y es bonito, porque ustedes fueron siempre familia, y ahora son más familia y yo puedo ser parte de esa familia -dijo con una sonrisa mientras que los abrazaba a los dos.

-Si, eres parte de nuestra querida familia... -dijo Rin mientras lo abrazaba contra su pecho, viendo que este se volvía a sonrojar un poco, pero al final reía con alegría.

-Nuestra pequeña pero adorada familia -añadió Len mientras abrazaba a su pequeño de igual manera.

Los tres se mantuvieron de esta forma hasta que Haru preguntó como por instinto:

-Si, la familia es pequeña... ¿Puedo tener una hermanita? -dijo con alegría.

-No, no creo - contestó Len.


Fin del capítulo 6


Creo que es justo decir que esta es la primera parte de la historia, estoy planeando hacer unas 3 o 4, quizá 5 partes para esta, y esto es lo primero, a partir de la siguiente parte habrá ciertos cambios y se seguirá explorando la vida familiar de los Kagamine. Disfruten.

Contestando reviews... me gustaría que me dejaran más comentarios, en especial los que ahora siguen la historia... pero bueno.

miguelalexis300900: Gracias a ti por tus comentarios, la verdad como al capítulo 3 me quedaba si inspiración, pero viendo como era que me pusieron un cometario, me emocionó muchisimo, pensé que todo el fandom estaba en silencio conmigo, excepto en Amino, pero bueno, gracias por tus comentarios. Y en serio agradecería mucho que me contestaras el mensaje privado :'v