Relajación

Haru había aprendido un par de cosas desde los últimos seis años. La primera, que no era nada facil ser padre, incluso si él, con su secreto, no tenía que llenar un "hueco" pues Len lo hacía más que perfecto.

Lo segundo que había aprendido, es que las hermanas menores son muy molestas... incluso si en realidad son tus hijas.

En el caso de Hanako Kagamine, la pequeña flor de la familia, ella se especializaba en atormentarlo, a veces por mero gusto, o incluso como favor de su amado padre Len, el cual era casi el centro de su mundo. Era interesante el contraste entre el cariño que le tenía a los dos, aunque pudiera ser más por la experiencia de Len para calmar niños, sumado a su muy natural carisma con las mujeres en general. Era por eso que Hanako cofiaba en él, inluso si era desde una temprana edad en donde apenas conocía el mundo.

Para empezar, sus primeras palabras fueron "papá", seguida de "papi" y "papito", después de eso tenían sus propios apodos. Aunque para Rin, Len siempre había sido el sirviente y ella la prinesa, para Hanako Len era todo un Rey, y ella, pese a que era el centro de atención, se sentía bien llamándose "doncella". Pero Haru en cambio fue en primera instania: Asno... este apodo fue rápidamente reprimido, pero la pequeña bebé insisitió en hacerlo en bufón o el campesino en sus pequeños juegos.

Para Rin, la cosa apenas era mejor. Aunque a veces ella era la misma salvadora que le había dado la vida, pero a veces se convertía en la villana, pues le impedía a él y a su padre jugar. Era un poco absurdo, de hecho, pues los celos eran lo que principalmente causaba que Rin se interpusiera en sus juegos inocentes. Como por ejemplo, en varias ocaciones en las que se sentaban a jugar videojuegos juntos, Hanako siempre tomaba las piernas de su padre como asiento mientras los dos se ponían en el suelo, y gracias a esto (según la pequeña) conseguía una gran suerte, así es que cuando Rin la retiraba porque le parecía inapropiado, Hanako volvía a perder en los juegos. En otras ocaciónes, y quizá las que más ofendía a Len, era cuando Hanako le hacía jugar al Papá y a la Mamá... un juego que ya de por si, en otras personas, sería sugestivo, para Rin era una bandera roja que hacía merecer su exterminio, pese a que no hicieran más que vestir a sus muñecos y decir ponerles nombres y actividades diciendo que eran sus hijos.

Sin duda Hanako había llegado a cambiar la vida de la familia entera, y todo eso en menos de 6 años.

Para las fechas cercanas al cumpleaños de ella, se fueron de la casa a pasar sus vacaciones en la playa, ya desde el camino, Haru se sentó al lado de Rin en el autobús, mientras que Len se sentaba cerca de su pequeña hija para evitar que sintiera mareos. Llegaron hasta la playa y en todo el trayecto Haru pudo percibir que su madr estaba algo insatisfecha. Ya había sido un buen tiempo desde la última vez que habían hecho el amor, y la actitud de celos que tomaba con Len y con Hanako era cada vez más extraña... no podía evitar sentir que su relación simplemente se estaba terminando.


Apenas llegaron a la casa de cambio, Len metió a Hanako a los vestidores a ponerle su traje de baño de una sola pieza, un traje de color rosado con puntos claros y con una pequeña falda. Len no lo decía, pero Hanako era más tierna y linda que Rin a esa misma edad, cualquiera que tuviera ojos lo sabría, al menos eso era lo que Rin pensaba cada vez que veía que su hermano le daba más importancia a ella.

-¡Papí! -gritó la pequeña Hanako mientras saltaba de la carpa del vestidor- ¡Quieo hacer un castillo gigante! -dijo ella en lo que luego era cargada en los brazos de su padre y él la llevaba de caballito.

-Claro que si, mi doncella -dijo Len en cuanto la comenzó a llevar.

Poco a poco Rin iba perdiendo la motivación de siquiera estar en esa playa. Miró a Len y comenzó a sentir que de verdad había ahora un gran distancia entre ellos, solo para sentir que Haru le tomaba de la mano.

-Hola, mamá -dijo el muchacho mientras que llegaba con su traje de baño, un ligero short y nada más.

-Te ves muy sexy con ese short -dijo Rin respondiendo a la mano de su hijo, entrelazando los dedos con los suyos.

-Justamente te iba a decir lo sensual que te ves con ese bikini de puntos amarillos, es demasiado para que la gente común lo vea -dijo sin ocultar el sonrojo, solo para después sentir los labios de su madre sobre los suyos.

-Eres muy directo, eso me gusta tanto de ti -dijo ella lamiendose los labios luego del beso-. ¿Puedes creer que tu padre ni siquiera me haya dicho nada por mi apariecia? -se quejó Rin en lo que se iba y se colocaba en una de las múltiples sombrillas puestas por los dueños de la playa desde antes.

-Diría algo... pero no me sentiría bien hablando mal de mi rival de amores ahora que está cometiendo tantos errores -dijo Haru mientras se ponía a acomodar las cosas.

-¿Tu rival de amores es tu propio padre? -dijo Rin mientras se sentaba en la toalla que colocaron sobre la arena-. ¿Todavía continuas con eso? -preguntó ella todavía con gracia.

-Yo nunca he dicho que esto se acabara, o jamás vi de tu lado que sugirieras la "libre convivencia" de la que una vez hablaste... -contestó Haru con mayor seriedad.

-Quería explicarle a tu padre del asunto... tomarlo desde el punto bueno, tal vez decirle que todo se había salido de control en un instante y que el resultado de eso era... Hanako... -dijo Rin entrecortada mientras que Haru comenzaba recostarse a su lado, colocando su cabeza contra los muslos de su madre.

-¿Tal vez así no odiaría tanto el asunto si coneguía a su preciada hija de esa forma? -dijo el muhacho, frotando su mejilla contra el traje de baño de Rin.

-Si... así es, pero él estaba tan encantado con Hanako... al principio pensaba que simplemente no quería romper la burbuja que tenía con ella, que no quería arriesgarme a que empezara a odiarla por ser fruto de una infidelidad... -admitió mientras acariciaba los mechones de cabello de su hijo-. Ahora me percato de que... es simplemente que ya no le veía caso, él ya no me ama como antes, y ahora tiene a alguien más en su corazón...

-Suena a que le temes a que termine igual que tu y yo -dijo señalando a su padre.

Len era ya un hombre de más de treinta años, y en su espalda cargaba a su hija para meterse mar adentro, la lanzaba de forma juguetona para que ella misma nadara, pues era muy buena en la natación, y luego volvía a abrazarla. Simplemente se llevaban bastante bien, y eso era lo que tanto molestaba a Rin, pensandose relmente reemplazada.

-No pensaría que Len es pederasta ni nada como eso, el reemplazo es más emocional que nada -confesó Rin en lo que se dedicaba a acariciar el cuerpo de su hijo-. Incluso amándote tanto como lo hago... no tendría el corazón para apartar a Len, eso es todo...

-Y aun así... tu y yo dejamos de divertirnos tanto como antes en cuanto nació Hanako -dijo Haru mientras guiaba las manos de su madre para que acariara sus abdominales y sus pezones.

-No era sencillo, yo estuve en muchos tratamientos, y una bebé llorona no es la mejor ambientación para tener sexo intenso en una bañera -contestó Rin sintiendose un poco ofendida, pero dándole la razón-. Aunque admite que nos divertimos...

-Si, como esa ves en el parque, o aquella otra cuando nos quedamos encerrados en el asensor... -dijo Haru sonriendo, pasando él mismo sus dedos por los muslos y los gluteos de su madre-. aunque en estos últimos meses casi no lo hemos hecho...

-Es tu culpa por entretenerte tanto en los exámenes de final de curso

-No me culpes por eso, de verdad deseaba entrar a la universidad mejor catalogada de todo Tokio -dijo el muchacho.

-Y lo lograste como un campeón... te mereces una recompenza... -dijo Rin separando un poco sus piernas.

Haru pudo contemplar la intimidad de su madre a tan solo unos cuantos centímetros de él, pudo ver claramente su clitoris y el resto de sus labios externos recién depilados con tanta claridad que sus ojos no se podían apartar de ella. Tantos años desde que tuvo hijos y seguía viendose tan... perfecta.

-Muchas gracias... lo acepto como mi merecido... -dijo el muchaho acomodándose mejor, metiendo su cara entre los muslos de su madre, empezando a lamerla con deseo, casi como si su lengua se acercara al mayor manjar del mundo.

-Ah, espera Haru... decía que fueramos a los vestidores, no aqui afuera... -dijo Rin sorprendiendose, sintiendo la lengua de su hijo en su parte íntima, sacando un par de gritos intensos por la sensación de la saliva cálida en ella.

-Pero hacerlo al aire libre es un increible -dijo el muchacho mientras olfateaba el sudor de su madre y continuaba dándole placer con su lengua, dejando que esta se deslizara entre las húmedas paredes de esta, comenzando a excitarse más el mismo en lo que sus dedos la masajeaban.

-Ah... Haru... de verdad te has vuelto muy habilidoso con tu lengua... -dijo Rin mientras gemía y cubría su boca, mirando a su alrededor para ver si nadie se fijaba en lo que estaba ocurriendo.

Por suerte, tenían una serie de toallas cubriendo sus partes bajas, así que los bañistas que provenían del lado derecho del camino no los verían mientras que el resto se cubriría parcialmente gracias a la sombrilla, pero aparte de eso, estaban teniendo sexo en al aire libre, lo cual solo excitaba más a Rin, produciendole un nuevo y más potente orgasmo que la hizo arquearse de la espalda.

-Ah... Haru... hijo mio, te amo... -le acarició la cabeza y pasó sus dedos entre su cabello mientras continuaba gimiendo-. comeme toda, come la vagina de tu madre a todo gusto -su cuerpo entero seguía presa del orgasmo.

Volteó a otro lado, solo para ver a Len y a Hanako jugando con la pelota, en ese momento no sentía ninguna envidia posible por ellos dos, solo estaba difrutando de que tuviera algo tan especial y tan cercano con su querido hijo.

-Ah... Haru... abrázame un poco... -dijo ella entre gemidos, separándose un poco de él y volviendo a abrir bien sus piernas.

Haru, sin dudarlo ni un poco, se lanzó a los brazos de su madre, bajando su short y penetrándola con suavidad pero deseo que se desbordó sobre la toalla, soltando un gemido de placer. Se miraron a los ojos, la sensasión de estar conectados nuevamente por alma y cuerpo les provocaba un placer inmenso, y hacerlo con esa libertad en la luz del sol; se besaron con pasión, Haru empezó a moverse mientras que los dos seguían en el amor. De pronto, algo los detuvo.

-¡Mami! -era la voz de Hanako, la pequeña corría hacia ellos dos.

Rin rápidamente se detuvo y levantó la toalla que tenía a su lado, cubriendo la cadera de Haru, este fingió que estaba dormido sobre su madre. La pequeña Hanako llegó sin saber nada, pensando que podría despertar a su hermano.

-Haru, papá va a comprar helados, pero quería ver si ustedes... -miró como Haru estaba como desmayado, fingiendo, claramente, y cómo su madre lo acariciaba-. ¿Qué le pasa a mi hermanito? -preguntó ella tocándole el hombro.

Lo que Hanako no sabía era que su hermano tenía su miembro erecto bien profundo dentro de su madre, tal como cuando fue concevida, y aunque lo movía, Haru solo se reía un poco para sus adentros.

-Eh... no, hija, está bien... -Rin empezó a hablar, solo para sentir como el pene de su hijo se ponía más duro dentro de las paredes internas de su vagina, sintiendo como palpitaba y alcanzaba la entrada de su útero, como si quisiera volver a inseminar sus óvulos.

-¿Segura? es nieve italiana... -dijo la pequeña sin saber por que su madre empezaba a sudar un poco, sin darse cuenta de los leves movimientos de cadera de Haru.

-Si, tu hermano y yo nos sentimos cansados de tanto viaje y solo deseamos descansar, le compraré un suero... -dijo Rin mientras trataba de no gemir.

-Está bien, le diré a papá que son unos aburridos... y raros -dijo ella mientras se daba la vuelta con molestia e iba a buscar a su padre.

-Haru... eso fue arriesgado -le recriminó su madre mientras le miraba con molestia.

-Si... y excitante... -dijo él besando sus labios.

Rin, muy molesta, aceptó el beso, rodeando con sus brazos el cuello de su hijo.

-Espera... ven conmigo.


Era una de sus más intensas fantasías, poder ir a unas rocas alejadas en la playa y darse intenso amor. Al menos para Rin, disfrutaba de esa idea, pues ahora estaba con su hijo Haru, detrás de unas rocas en donde el agua golpeaba con fuerza. Pero eso no importaba realmente, porque ella solo se deleitaba de poder lamer el pene de su hijo con todo gozo.

-Mamá... espera, lo haes demasiado fuerte... -decía Haru sin poder contenerse por el placer que sentía de la lengua de su madre, hasta el punto en el que las piernas le temblaban

-Eso te mereces por querer ser un exhibicionista -dijo ella mientras volvía a lamer sus testículos como si fueran de caramelo.

-Ah, tal vez deberíamos hacer eso más seguido, ¿No crees? -dijo él mientras que comenzaba a gemir con más fuerza, a punto de llegar al orgasmo.

-Depede de si tu amiguito puede soportar esto -dijo ella en lo que volvía alamerlo, finalmente dejando que su hijo eyaculara en su boca.

El esperma fue abundante, Rin trató de que ni una sola gota se derramase, para luego mirar a su hijo con cara de deseo.

-Mamá... no me habías chupado de esa manera dede mi cumpleaños quince... -dije mientras que suspiraba y te miraba tus ojos-. Dime... vamos a...

Rin lo miró, se rió un poco mientras que terminaba de lamer sus manos por el semen.

-Haru... de verdad deseas... ¿intentarlo de nuevo? -dijo Rin mientras se levantaba, comenzando a subir su sosten para mostrarle sus pechos a su hijo-. sabes, desde que me puse a tomar las pastillas anticonceptivas, vi que tenías un poco menos de deseos de hacerlo conmigo -dijo mientras se movía igualmente la aprte inferior del bikini.

-Si soy completamente sincero, lo entendía, pero también me quitaba un poco de motivación -admitió el muchacho, colocandose desde la espalda de su madre, sosteniendola de la cintura, sintiendo su pene erectarse conforme la frotaba la punta contra su entrada-. Siendo sincero, mi deseo era poder volver a embarazarte...

Volvió a entrar con ella, esta vez de manera más profunda, comenzando a arremeter dentro de ella. Rin empezó a gemir, cada vez Haru se sentía más y más excitada por tener sexo con su hijo. El cuerpo de Haru había crecido bastante en estos años, se había vuelvo más atlético que Len a esa misma edad, sus pectorales y sus abdominales eran esculturales y su miembro, quizá por los azares del destino, era más grande que el de Len o al menos así le parecía a Rin. Era como tener sexo con un modelo, y ella cada vez lo gozaba más.

-ah... Haru... no digas eso... yo -ella trataba de parar sus gemidos-. Ya tuvimos suerte... de que Hanako... naciera bien... -se esforzó en decirlo mientras suelta otro gemido, llegando al orgasmo.

-Mamá, te conté mi sueño desde hace mucho... yo de verdad deseo ser tu hombre más que nada en el mundo... -dijo Haru, empujando su pene a mayor profundidad sujetando las muñecas de su madre para someterla a sus veloces penetraciones.

Era la primera vez que Rin se sentía de esa forma, superada en tamaño por completo. Ahora era el objeto de placer de su hijo, por la forma en la que la sujetaba y arremetía contra su intimidad con su pene como si fuera un arma poderosa que la hacía gemir y sollozar de placer. Era un sentimiento extraño, pero a la vez tan seductor, pues no solo era aquello sino también el enorme placer que sentía con cada intensa y hasta violenta estocada, se daba el lujo de gemir a todo volumen, dejando que aquel miembro la hiciera suya.

-¡Ah! ¡Haru, no te detengas, sigue follando a tu madre! -en ese momento en muchacho se detuvo para hacerla girar, quedando de frente.

-No estoy solo follándote... deseo hacerte el amor -contrestó él, colocando su pecho contra el de ella.

Besó sus labios, la cercanía de su cuerpo, el sudor, el calor y las olas a su alrededor podían haber vuelto loca a Rin, en especial cuando Haru la cargó en sus brazos y siguió penetrándola con intensidad, sin poner alto una sola vez.

-Ah... te amo... te amo hijo... -gimió ella mientas sentía otro de los incontrables orgasmos provocando que su cuerpo entero se tensara.

-¡Y yo a ti, mamá! -y cerrando los ojos, Haru volvió a eyacular dentro de ella.

Los dos se entregaron a ese último momento, se vieron a los ojos, como si sus corazones fueran uno solo, y a la luz del sol y la grandeza del océano, madre e hijo se besaron de nuevo.


Quizá la mejor tarde que hayan tenido en mucho tiempo; Haru y Rin volvieron a donde estaban Len y Hanako, aun tomados de la mano. Rin, pese a tener más de treinta años, se seguía viendo hermosa, bien podría ser la novia mayor de Haru sin ningún problema. Vieron que Len y Hanako no estaban por ninguna parte, así que empezaron a buscarlos, encontrándolos a los dos en una parte privada de las regaderas, algo que sorprendió a los dos.

Hanako estaba hecha bolita, llorando un poco, mientras que Len se estaba bañando la espalda con jabón.

-¿Qué fue lo que les pasó? -dijo Rin mirándolos con intriga.

-Fue Hanako, se orinó...

-¡Me dijiste que podía hacerlo en el mar! -dijo ella molesta y volviendo a llorar.

-¡Pero no mientras te cargo de caballito! -contestó Len molesto.

Haru solamente se empezó a reir mientras su avergonzada hermana seguía hecha bolita y Len solo trataba de limpiarse esa sensación.


Fin del capítulo 13