Advertencias

Los personajes, salvo excepciones, no me pertenecen

La historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.

NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.

No todos sale de mi imaginación, con lo que es posible hallar diálogos, escenas, etc inspiradas o tomadas de la serie u otros lugares. Igualmente, el hilo argumental de la historia coincide con algunas cosas de la serie, pero otras son modificadas o inventadas.

Capítulo 25

-No, esa es mi respuesta. –Habló Alcide con decisión, mirando a Lil a los ojos.

La morena se reclinó en su silla, y Sookie a su lado continuó observando a los dos, sentados frente a frente en su cocina. El plan de Lil era peligro, pero era bueno y podría ser muy útil, así que trató de intervenir para convencer a Alcide, a pesar de que meterla en más líos no era de su agrado, pero verla dispuesta le hizo sentirse menos culpable.

-El plan de Lil es bueno, Alcide. Ella sólo tiene que escuchar, no hablar. Ni siquiera dejarse ver por Earl o el jefe de tu manda. Tú mismo dices que ni siquiera le ves el pelo porque se pasan las reuniones hablando sobre el plan y la guerra.

-¿Y qué pasa si Earl la ve y se da cuenta de que es un hada? Supongo que podrá notar esas cosas. Yo no podré ayudarla si eso pasa.

-Tendré cuidado, me esconderé para escucharlos mentalmente –intervino Lil, volviendo a apoyarse en la mesa para mirarlo más de cerca-. Los únicos que me verán serán tus compañeros, ni el alfa, ni Earl. Es lo bueno de que hagáis las reuniones en el bosque.

-Los demás sabrán que no eres loba ¿Qué cojones voy a decirles para justificar que te llevo a algo tan importante como una reunión de manada?

-Podéis fingir que estáis juntos. A las novias se las presenta en las cosas importantes. –Sugirió Sookie, haciendo que la pareja la mirara. Alcide no parecía muy convencido, pero Lil lo vio como una gran idea.

-Esa es buena. Es una excusa perfecta, incluso si el alfa te preguntara, Alcide. No pueden obligarte a salir sólo con mujeres lobo, ¿no?

El hombre mantuvo la mirada de la joven, pasando después a contemplar a la rubia, quien le dirigió una mirada resignada, haciéndole entender que aquello no tenía más salidas. Todos tenían que trabajar y exponerse si querían parar tal locura.

-Esta bien –agregó Alcide tras un sonoro suspiro-. Cuando sepa cuándo será la próxima reunión te llamaré y lo organizaremos. Te agradecería que Will no supiera nada de esto. No sabe lo que soy. Los lobos seguimos siendo un secreto para el mundo.

-Tranquilo, lo último que necesito es que se entere de que tengo más frentes abiertos que el vampírico. Will no sabrá nada de ti, Alcide.

-Gracias. –Susurró el hombre como respuesta a la leve sonrisa de Lil, para después levantarse de su asiento para despedirse. –He de irme ya. Contadme si descubrís algo de vuestro abuelo hada. Os llamaré cuando sepa algo. Tened cuidado.

Las chicas se despidieron y Sookie lo acompañó a la puerta, no pudiendo evitar escuchar sus pensamientos, temerosos de que algo no saliera bien en aquel futuro plan. El hombre lobo no quería cargar con más muertes ni sufrimientos a su espaldas, y menos de la hermana de a quien consideraba casi como un amigo.

-Tranquilo, Alcide. Todo irá bien.

El moreno pensó en reprocharle a Sookie que se metiera en su cabeza, pero en lugar de recriminar nada, asintió con un suspiro y salió de la casa.


La puerta del despacho del Fangtasía se abrió con rapidez para dar paso a Jessica, quien ignorando la conversación que estaban manteniendo los vampiros, corrió hasta Bill para abrazarlo con fuerza, pasando a mirar sus ojos para hablar.

-Oh, Bill, ¿de verdad eres tú? ¿Está bien?

-Sí, Jess. Soy yo, estoy aquí contigo. –Susurró el hombre mientras limpiaba la lágrima que amenazaba con derramar por la mejilla de la vampiresa, abrazándola de nuevo con felicidad.

-Has interrumpido el relato de su experiencia mística. –Se mofó Eric desde su silla, haciendo que la chica se separara de Bill para pedirle que le contara.

-Al beber la sangre de Lilith y renacer perdí el control de mi cuerpo. Ella me poseyó. No recuerdo mucho, pero sí que al final pude ser consciente de mí mismo, y aunque trataba de luchar, ella era más fuerte. Es una diosa oscura y vengativa que busca una guerra santa. Trataba de engañarme para ser el mesías y encabezar el bando de los vampiros para la guerra que está por venir.

-¿Qué guerra? –Preguntó rápidamente Eric al escuchar la parte que aún no había sido revelada. Bill lo miró y habló seriamente.

-No me lo dijo abiertamente en mis visiones, sólo dijo que los enemigos naturales de los vampiros estaban reunidos y dispuestos a acabar con nosotros, y que nosotros al ser los seres perfectos creados a semejanza de dios debíamos destruirlos y someterlos de una vez por todas, tal y como se escribió.

-Todo el mundo hoy en día es enemigo de los vampiros. –Comentó Pam con teatral exasperación, haciendo que Eric interviniera mientras su mente se abstraía y recordaba la escena de hacía una hora.

-No se refiere a eso. Se refiere a los lobos. Y es posible que ya haya empezado.

-¿Por qué dices eso?, ¿en qué te basas?

-Sólo es una corazonada de momento, Bill. Pero igualmente todos sabemos que desde siempre los lobos han sido nuestros archienemigos. Lo malo es que parece que alguien más ha entrado en esa ecuación si te lo dijo en plural.

-¿Pero a quién se refiere? Debe ser otro ser sobrenatural, porque los humanos no son vistos como enemigos por la Biblia vampírica. –Agregó Jessica de forma confusa, recordando lo que aprendió de su lectura meses atrás.

Los dos hombres se miraron unos instantes con seriedad, y Bill pareció comprender lo que Eric pensaba, lo que hizo que cambiara su semblante y murmurara su corazonada.

-Las hadas. Las hadas y los lobos son a quienes se refiere. Hace como 50 años hubo una gran matanza de hadas y una guerra civil en su mundo. Querrán tener de aliados a los lobos.

-La mitad de los lobos son unos putos adictos al uve, y saben que no podrán con todos nosotros. Somos mas fuertes. –Dijo Pam, perdiendo la indiferencia. Eric negó con la cabeza mientras se levantaba, respondiendo.

-No son tan idiotas. Harán algún tipo de pacto. Deben tener una estrategia para enfrentarnos.

-¿A dónde vas? -Preguntó Bill adelantándose a Pam, cuando vio que abría la puerta, dispuesto a marcharse.

-A casa de Sookie. No me sigáis.

El vikingo cerró la puerta sin más palabras, saliendo rápido del bar mientras pensaba en Alcide y en la reunión tan urgente que tenía con las chicas. Debían saber algo y estaban callándose, algo que lo confundió y enfado, acto seguido.

Eric apareció poco después ante la casa Stackhouse tras haber volado hacia allí, y sin pensarlo llamó con el puño a la puerta, de forma algo brusca. Sabía que las chicas estarían dormidas al no ver nada de luz, pero no le importó.

Pronto escuchó los pasos de las dos mujeres bajar la escalera y detenerse ante la puerta, para después escuchar el leve susurro de Lil diciendo a su compañera que era él y estaba enfadado.

Sookie abrió la puerta con Lil detrás, encarando al hombro todo lo fríamente que pudo, pero ambas tuvieron que recular cuando el vampiro entró y cerró la puerta con fuerza, hablando sin ápice de humor, casi gritando.

-¿Desde cuándo sabéis que los lobos preparan una guerra contra los vampiros?

-Nos hemos enterado hoy. Alcide nos lo ha contado. ¿Cómo lo sabes tú? –Pregunto Sookie, pero él la ignoró.

-Más os vale apartaros de todo esto, porque los lobos van a ser destruidos sin piedad, incluido Alcide por traidor. ¿O acaso ha venido a reclutaros para la causa? Las hadas están aliadas con ellos. Lo sé. ¡Lilith advirtió a Bill!

Lil apartó a Sookie para encarar a Eric, al ver que su amiga se había quedado en blanco. Su enfado era tal que ni siquiera sintió intimidación por el del vampiro.

-No te atrevas a venir a estar casa de ese modo tan mal educado, para no sólo amenazarnos e insultarnos a nosotras, sino también a nuestros amigos.

-Veo que te integras rápidamente, Lil. Júntate con los lobos y acabaras muy mal. –Respondió Eric apretando la mandíbula.

-Alcide es un buen hombre, se puede confiar en él. Lo único que ha hecho ha sido avisarnos de lo que ha descubierto. Nadie está traicionando a nadie. Se supone que trabajamos juntos, ¿no?, que podemos fiarnos entre nosotros. ¿Por qué íbamos a callarnos esto? Íbamos a contároslo mañana después de hablar con nuestro bisabuelo.

-Yo no me fío de nadie. –Respondió el hombre, aún con el enfado en los ojos, pero más calmado.

-Pues deberías hacerlo de nosotras. No todo el mundo arriesga su propia vida para salvar la de otro, y nosotras lo hemos hecho por ti, por Bill, o por tu hermana. Si para ti todo eso no significa nada, puedes largarte y pasar de nosotras. Quizás hasta nos hagas un favor, Northman.

Eric relajó el semblante ante las palabras de la mujer, sintiéndose levemente avergonzado por sus palabras, puesto que Lil tenía razón. No obstante, no dijo nada y pasó a mirar a Sookie, quien compartía con su compañera la misma mirada fría y ofendida que le invitaba a irse en aquel instante, cosa que el rubio entendió.

-Hablaremos mañana. –Fue lo único que pudo murmurar antes de salir de la casa de forma calmada, sintiendo la vista fija de ambas en él hasta desaparecer.

-Y ahí estaba de nuevo, el gilipollas y prepotente. Vámonos a dormir, Sookie.

La rubia asintió, dándole al razón a Lil mientras subían las escaleras en silencio, apagando las luces tras de sí.