Advertencias
Los personajes, salvo excepciones, no me pertenecen
La historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.
NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.
No todos sale de mi imaginación, con lo que es posible hallar diálogos, escenas, etc inspiradas o tomadas de la serie u otros lugares. Igualmente, el hilo argumental de la historia coincide con algunas cosas de la serie, pero otras son modificadas o inventadas.
Capítulo 31
Eric se retorcía con la vana esperanza de liberarse de sus ataduras, observando con temor como los vampiros succionaban la sangre de Lil, quien consiguiendo coger su colgante de plata en forma de cruz, lo plantó en la cara de la vampiresa, y después en la de Alfred, haciendo que se alejaran entre gemidos.
La primera en recuperarse fue Azahara, quien pretendía ir a por la mujer de nuevo, debido a la cólera, pero Lil se levantó del suelo y lanzó sus manos hacia ella, concentrando sus miedos y furia.
La vampiresa quedó sorprendida, puesto que apenas podía moverse, aunque avanzaba muy lentamente.
Lil llevó una de sus manos hacia Alfred para hacer lo mismo con él antes de que pudiera atacarla, consiguiendo el mismo efecto. Pronto sintió que se mareaba y las fuerzas mermaban, con lo que se detuvo antes de poder desvanecerse.
Sin darse por vencida, la morena volvió a concentrarse y se dirigió hacia el rival más fuerte, lanzando toda su rabia contra la vampiresa en forma de magia, consiguiendo derribarla como si un fuerte vendaval la hubiera golpeado, lo que hizo que Azahara optara por huir.
Tras darse la vuelta con el alivio que el miedo de la vampiresa le otorgó, Lil volvió a sumirse en el pánico al ver como Alfred cogía una rama gruesa del suelo y se abalanzaba sobre el desprotegido Eric, tratando de apuñalar su corazón con la improvisada estaca.
El vikingo usaba las pocas fuerzas que le quedaban para tratar de frenar al enemigo, con sus manos inmovilizadas prácticamente, sintiendo como a cada segundo Alfred ganaba centímetros hasta rozar su cuerpo, comenzando a sentir una leve presión de la madera en su pecho, la cual duró poco.
Lil se abalanzó sobre la espalda de Alfred con una rama en ristre, clavándosela en la espalda sin pensar, reduciéndolo en un charco de sangre y tejidos al instante.
Tras un segundo de inmovilidad enorme, la chica dejó caer la rama y se fijó en Eric, aún con la tensión dentro, pero enseguida reaccionó y comenzó a quitarle la plata con mucho cuidado, primero de las manos, y después del cuello.
Al terminar Lil se posicionó delante de él, de rodillas, observando su debilidad, y con miedo fue a buscar alguna marca en su pecho. El vampiro habló en un susurro, sorprendido por el miedo que mostraba.
-Estoy bien, Lil.
-Tienes que beber. Estás muy débil. –Habló tras detenerse, ofreciéndole la muñeca.
-Me curaré enseguida. Has perdido mucha sangre, tú sí deberías beber. Se borrarán las marcas. -Habló despacio, dirigiendo después una de sus manos a la boca para morderla, ofreciéndosela a la chica, que tras dudar bebió un poco, empezando a sentirse mejor.
-Gracias.
-Tú me has salvado a mí. ¿Estás bien?
La pregunta del vikingo hizo que la chica observara de reojo el charco de sangre que ahora era Alfred, siendo consciente de todo después del subidón de adrenalina. Tras una inspiración profunda Lil habló, mostrando su pesar.
-Lo he matado. Nunca había hecho algo así, y yo… siento muchas cosas ahora mismo. Lo odiaba por todo lo que hizo y ha hecho, pero lo quise también. A pesar de todo no me arrepiento; no podía dejar que te hiciera algo.
El rubio escudriñó el rostro de la camarera, conmovido, sintiendo el amor que emanaba de ella, y el miedo en sus ojos vidriosos, lo que lo movió de forma casi automática a acariciar su rostro, para pasar después a inclinarse sobre ella y besarla despacio.
La bruja pronto se aferró al beso, llevando sus manos al anguloso rostro del vampiro, aliviada al sentirlo cerca de nuevo, con lo que ni siquiera pensó en detener aquello. Simplemente no podía, y percibía que a él le pasaba igual, sin necesidad de poderes mágicos, simplemente con la fuerza e ímpetu de sus besos y caricias.
Los besos se habían vuelto pasionales y ansiosos al poco tiempo, y las manos de ambos recorrían el cuerpo del contrario, hasta que Eric soltó el pelo de la joven y se levantó para cogerla a horcajadas y correr hasta la casa Stackhouse, deteniendo su velocidad vampírica a la entrada del lugar.
Lil consiguió separarse de la boca del rubio, hablando tras leer su mente y emociones.
-La llave está en mi bolsillo trasero. Sookie está trabajando.
Eric no dijo nada, simplemente buscó el objeto mientras volvía a besarla con desenfreno, abriendo la puerta con una mano y adentrándose rápido, poniendo rumbo al escondite para vampiros que había construido él mismo.
Al llegar al pequeño cubículo, ambos terminaron tumbados en la cama del lugar, empezando a desnudar al contrario con agilidad hasta estar completamente desnudos, continuando besándose sin tregua mientras cambiaban sus posiciones y la chica se colocaba sobre el vampiro, quien se incorporó hasta quedar sentado y poder posicionar a la mujer correctamente sobre él.
El vampiro recorrió la garganta de la mujer con la boca mientras comenzaba a penetrarla, esforzándose porque sus colmillos no se desplegaran, hasta que Lil habló al leer su mente,
-Hazlo, Eric.
Sin pensarlo dos veces, el vikingo dejó su colmillos salir y mordió el cuello de la chica para succionar su sangre mientras hacían el amor, a la par que la camarera se aferraba al cuerpo de su amante, tirándole levemente del cabello al sentir aquel pequeño dolor punzante.
Eric se detuvo poco después y guardó sus colmillos, deshaciendo la postura para colocarse sobre ella esta vez, recorriendo los senos de la chica con sus manos, para después usar su lengua y volver a iniciar la penetración, esta vez con más velocidad al sentir a la mujer mucho más excitada, quien buscó la boca del vampiro y se unió a su frenesí hasta alcanzar el orgasmo.
Tras un par de minutos después del clímax, el vikingo se hizo a un lado y quedó tumbado al lado de la mujer, mirándola fijamente hasta que ella posó sus ojos en los de él, sintiendo su corazón palpitar con fuerza en el pecho cuando él llevó la mano hasta su rostro, acariciándolo con delicadeza.
Eric retiró la mano y se hizo sangrar clavando uno de sus colmillos en el dedo índice, para después pasarlo por la mordedura del cuello de ella hasta hacerla desaparecer, observando como la respuesta de la joven fue una leve sonrisa.
Lil entonces fue la que acarició su rostro, y no pudo resistir el impulso de acercarse y volver a besarlo, esta vez con total amor y lentitud, recibiendo el mismo gesto de parte del vampiro.
Al abrir los ojos y despertar, lo primero que Lil vio fue a Eric Northman a su lado, en el letargo de su descanso diurno, sin mover un músculo, y cientos de emociones la asaltaron en el momento al recordar todo lo que había pasado la noche anterior.
Por un instante el vértigo la invadió, lo que hizo que se levantara de la cama tras mirar en su reloj de muñeca la ahora exacta de la mañana, y comenzara a vestirse rápida pero sigilosamente, saliendo del escondite.
Aún con el ceño fruncido debido a su pensamientos, se encaminó hacia la cocina, donde Sookie se hallaba bebiendo café, sentada a la mesa. La camarera se sorprendió al verla, y habló en primer lugar.
-Oh, Lil. Creía que no habláis dormido aquí. Tu cama está hecha y no te he visto desde por la tarde.
La morena se sentó frente a ella, y Sookie esperó paciente a que hablara, siendo consciente de que algo ocurría por su semblante de facciones rígidas. Estaba demasiado meditabunda.
-Alfred me hizo creer que había secuestrado a mi hermano para que fuera sola al cementerio, y poder secuestrarme por orden de alguien, seguramente de Earl.
-Dios mío. ¿Estáis bien? ¿Qué paso?
-Sólo le robó el móvil, así que él ni siquiera sabe nada. Eric vino a ayudarme al sentir que estaba en peligro. Está abajo en el escondite. Nos hemos acostado.
La rubia trató de disimular su sorpresa, mientras buscaba las palabras adecuadas, pero en realidad no sabía qué decir, por miedo a que su amiga pudiera malinterpretarla.
-Bueno, no sé qué decir, Lil. ¿Cuál es el problema? ¿Por qué estás asustada?
-Porque esto no puede ser bueno, no con Eric. Sook, no sé qué pensar. Anoche sentí cosas, y sentí lo que él sentía… no era sólo atracción, o sexo. Dios, Sookie; creo que me estoy enamorando de Eric.
La rubia no dijo nada mientras veía como ella se llevaba las manos a la cara de forma desesperada, y al notar sus contradictorios sentimientos, habló para tratar de que la joven se sintiera mejor.
-Pase lo que pase, Lil. No vas a estar sola. Estoy contigo.
Lil la miró y cogió su mano, asintiendo mientras le daba las gracias y limpiaba una lágrima que surcó su mejilla.
