El masaje de Kyouko a Akari

Kyouko estaba en casa de Akari, sin nadie más que ellas dos, pues tanto los padres como la hermana de la pelirrosa no se encontraban en casa, y tardarían varias horas en volver.

–Aquí tienes, Kyouko-chan. – Dijo Akari entrando en la habitación con un zumo y unas galletas.

–Vaya, gracias, Akari. – Dijo Kyouko tomando una de las galletas.

Ambas chicas estaban sentadas en el suelo, con la bandeja con la que Akari había traído el zumo y las galletas entre las dos. Y aunque Akari de normal ya solía ser alegre, hoy se la veía algo más feliz, por lo que Kyouko preguntó.

–Te veo muy contenta. ¿Ha ocurrido algo?

–Es que me hace muy feliz que hayas decidido quedar conmigo, solo nosotras dos. Hace mucho tiempo desde la última vez.

–Cierto. Es que Yui está resfriada, Chinatsu-chan ha salido con su familia, Ayano y Chitose han ido de excursión juntas, y Oppai-chan está ayudando a Saku-chan a estudiar, así que tú eras la única que quedaba.

Akari estaba con los ojos en blanco y boca abierta, sin saber qué decir durante unos segundos.

–E-Entonces… ¿Has quedado conmigo solo porque todas las demás estaban ocupadas?

–Sí. – Dijo Kyouko con toda la calma del mundo mientras comía otra galleta.

Akari bajó la cabeza y se podía ver que sus puños temblaban mientras los cerraba con fuerza.

–Kyouko-chan… ¡Eres mala! – Gritó levantando la cabeza otra vez, mirando directamente a la rubia.

–¿Qué dices, Akari?

–¡Yo no te importo lo más mínimo!

–Eso no es verdad. – Dijo Kyouko sorprendiéndose un poco por cómo Akari dijo eso.

–¡Sí que lo es! ¡No has pensado en mí hasta que no has tenido más opción! ¡Incluso habías pensado en quedar con Himawari-chan y Sakurako-chan antes que conmigo aunque nosotras seamos amigas de toda la vida!

–B-Bueno… Precisamente porque tú y yo somos amigas de toda la vida y con Oppai-chan y Saku-chan quedo poco había pensado en quedar con ellas para vernos un poco más. A ti ya te veo cada día.

–¡Eso no es una excusa! – Gritó Akari, sorprendiendo un poco a Kyouko. – Siempre me menosprecias, te burlas de mi falta de presencia, me gastas bromas pesadas que solo te hacen gracia a ti mientras que a mí me duelen, no cuentas conmigo para nada… ¡Y ahora hasta soy la última en tu lista de opciones y has quedado solo conmigo porque no tenías a nadie más! ¡¿Tienes idea de lo doloroso que es esto?! ¡¿Te has parado a pensar alguna vez en lo triste que me hace sentir eso?!

Kyouko estaba sorprendida. Nunca había escuchado a Akari hablar así ni nunca la había visto tan enfadada, aunque se notaba que tenía ganas de llorar.

–A-Akari… Lo… Lo siento, no sabía que eso te hacía tanto daño…

–Claro que no, porque no piensas en mí para nada, Kyouko-chan. ¿Por qué eres tan mala conmigo? ¿Te divierte hacerme daño? ¿Es divertido ver cómo sufro?

Kyouko estaba empezando a asustarse.

–N-No… No es eso… Yo… Yo solo hacía eso como bromas inocentes, no tenía ni idea de que te hacía tanto daño…

–Pues lo hacías… – Dijo Akari algo más calmada aunque aún molesta.

–L-Lo siento, Akari, de verdad. Te lo compensaré, te lo prometo.

–¿Compensarme? – Se extrañó la chica.

Kyouko asintió.

–Sí. No sabía que te dolía tanto todo eso. Solo una disculpa no es suficiente, así que déjame hacer algo para compensarte.

–Ah, no hace falta. – Dijo Akari ya calmada. – Con que lo hayas visto y no lo hagas más es suficiente.

–No, no es suficiente. Me siento muy mal por cómo te he hecho sentir y quiero compensártelo.

–De verdad, no hace falta. – Dijo Akari moviendo las manos para restarle importancia.

–¡Ya sé! ¡Te haré un masaje!

–¿Un masaje? – Se extrañó Akari.

Kyouko asintió.

–Sí. Te haré un masaje que te hará sentir increíblemente bien. Será mi forma de disculparme.

–De verdad, Kyouko-chan, no hace falta que hagas nada.

–Insisto. – Dijo Kyouko. – Llevo un tiempo viendo tutoriales de masajes, pero aún no lo he podido probar con nadie, así que serás la primera con la que lo haga.

–Así que quieres usarme como conejillo de indias… – Dijo Akari con una gota de sudor en la nuca.

–Vamos, no digas eso. He practicado conmigo misma durante un tiempo, pero hay lugares a los que yo misma no llego, así que solo puedo probarlos con otras personas.

Akari suspiró.

–Como sea, no vas a detenerte hasta que acceda, ¿verdad? – Dijo mientras se levantaba.

–Veo que me conoces bien. – Dijo Kyouko con una sonrisa levantándose también. Akari volvió a suspirar. – Bueno, pues quítate la camiseta y túmbate boca abajo en la cama.

Akari se quitó la camiseta y se iba a estirar en la cama, pero cuando estaba a punto de hacerlo, Kyouko volvió a hablar.

–Ah, el sostén también.

–¿Eh? ¿El sostén también?

–Claro. Tengo que tocar tu piel directamente. Si no te quitas el sostén la línea de este estará en medio y no podré masajearte bien. – Kyouko se extrañó un poco. – No me digas que te da vergüenza. Si nos hemos visto desnudas varias veces.

–Bueno, sí, pero en baños públicos. Hacerlo en la habitación es diferente…

–¿Dónde está la diferencia? – Preguntó Kyouko sin entender.

Akari, algo avergonzada, se desabrochó su sostén, y con algo de vergüenza se lo quitó.

–Está bien, yo también me quitaré la parte de arriba. Así estaremos iguales. – Dijo Kyouko.

–Ah, no hace falta. – Dijo Akari.

–Tranquila, no me molesta. – Dijo Kyouko que ya se había quitado la camiseta y se estaba desabrochando el sostén. – Si estamos las dos igual no es vergonzoso.

Finalmente la rubia se quitó ella también el sostén, quedando las dos chicas desnudas de cintura para arriba, y de gran parte de cintura para abajo, pues no llevaban ni medias ni calcetines, solo las bragas y un pantalón corto. Akari fijó su vista en los pechos de Kyouko, extrañando un poco a esta.

–¿Qué ocurre, Akari?

–Kyouko-chan, ¿te han crecido los pechos?

–¿Tú crees? – Preguntó la rubia mirándolos. – Yo me los veo cada día, así que no noto la diferencia, pero hacía bastante tiempo que tú no me los veías, puede que sí que hayan crecido un poco desde la última vez. – Dijo Kyouko para luego sonreír satisfecha.

–En cambio a mí no me crecen nada… – Dijo Akari tocándose cada uno con una mano.

–No tienes que preocuparte por eso, ya te crecerán.

–¿Tú crees?

Kyouko asintió.

–Aún tienes 13 años, es normal que no te hayan crecido todavía.

–Himawari-chan también tiene 13 años y los tiene más grandes que Yui-chan.

–Sí… Ella es extraordinaria… – Dijo Kyouko con algo de envidia. – Bueno, empecemos ya.

Akari asintió y se estiró boca abajo en la cama. Kyouko se colocó encima de ella y la acomodó de forma que la almohada quedara entre su cuello y su boca, con su barbilla acomodada en esta, y tomó sus brazos y los puso por arriba de su cabeza (por arriba, no encima) flexionándolos por el codo, quedando su mano derecha cerca de su codo izquierdo y su mano izquierda cerca de su codo derecho. Kyouko se sentó encima de Akari, en la parte final de su espalda, casi encima de sus glúteos. Una vez en posición, empezó.

La rubia alargó sus brazos para empezar a tocar los laterales del cuello de Akari, moviendo sus dedos desde más adelante hacia atrás, casi hasta su nuca, empezando a relajar a Akari, pues la sensación de los dedos de Kyouko frotando suavemente su cuello le era muy agradable. Kyouko siguió moviendo sus dedos de esa forma durante casi un minuto, tras el cual amplió un poco sus movimientos, frotando también con la punta de sus dedos los hombros de Akari, moviendo sus dedos hacia el centro de la espalda, igual que antes, haciendo que Akari soltara un leve suspiro. Kyouko sonrió, sabiendo que Akari se estaba sintiendo bien.

Tras un minuto más, Kyouko dejó de usar sus dedos simétricamente, y mientras con su mano izquierda empezó a frotar el centro de la espalda de Akari, desde el medio para arriba, casi hasta su nuca, con la derecha usó su dedo índice para hacer pequeños círculos en la nuca de esta, justo en la parte en la que termina el cabello.

–Ah, ah…

Kyouko amplió su sonrisa. A esta parte llegaba ella misma, y sabía que se sentía muy bien, pero que era solo un preliminar para estimular su cabello, y que lo que haría después se sentiría mejor. Tras casi un minuto más, Kyouko creyó que el cabello de Akari ya estaría lo suficientemente estimulado, así que procedió a frotar la cabeza de Akari con ambas manos.

–¡Kya! – Exclamó la pelirrosa.

–¿Qué ocurre, Akari? – Preguntó Kyouko sonriente, sabiendo la respuesta.

–Es que… Se siente muy bien…

–¿De verdad? – Dijo la rubia sin detenerse, siguiendo frotando la cabeza de Akari.

–S-Sí… ¡Ah! Ah, ah, ah…

Akari soltaba gemidos suaves, y algunos no tan suaves, mientras Kyouko pasaba la punta de sus dedos por la cabeza de esta. Así siguió durante un par de minutos, haciendo sentir muy bien a Akari durante este tiempo.

La rubia fue subiendo sus dedos por la cabeza de Akari hasta llegar a la frente de esta, donde empezó a tocarla suavemente con la punta de sus dedos, como si fueran gotas de lluvia.

–¡Uwa! – Exclamó Akari. – ¡¿Qué… ¡¿Qué es esto?!

–¿Qué pasa, Akari? ¿Se siente bien?

–¡Sí! ¡Se siente muy bien! ¡Ah!

Akari soltaba gemidos relativamente fuertes mientras Kyouko usaba la punta de sus dedos para tocar suavemente su frente. Kyouko estaba feliz de que Akari se sintiera tan bien que gimiera de esa forma, aunque también estaba un poco extrañada de que gimiera así. Es cierto que ella misma se había tocado de esa forma y sabía que se sentía muy bien, pero creía que Akari estaba exagerando un poco. Seguramente no se había tocado nunca así y esta era la primera vez, lo cual explicaría que por la sorpresa gimiera así.

Tras un rato, Kyouko dejó de tocar la frente de Akari, haciendo que dejara de gemir, aunque la chica seguía respirando por la boca rápidamente. Kyouko dirigió entonces sus manos a los hombros de Akari, empezando a frotar con la punta de sus dedos los brazos de la pelirrosa, moviendo ligeramente sus dedos a medida que avanzaba por sus brazos para hacer sentir más placer. Aquel suave contacto y movimientos hacían que Akari realmente disfrutara aquello. Más cuando los dedos de Kyouko llegaron a sus muñecas y siguieron avanzando por las palmas de sus manos y a lo largo de los dedos hasta llegar a la punta de estos. Kyouko entonces repitió de nuevo el proceso, volviendo a frotar con la punta de sus dedos a Akari desde sus hombros hasta sus dedos, recorriendo de nuevo todo el brazo.

Akari respiraba por la boca, de forma audible y entrecortada, soltando también pequeños gemidos. Kyouko sabía que aquello se sentía muy bien, y la respiración y los gemidos de Akari lo confirmaban. Además, Kyouko también podía sentir una parte de ese placer cuando llegaba a las manos de Akari, pues al mismo tiempo que Kyouko frotaba los dedos de Akari, al estar ambos en contacto, era también como si Akari frotara los suyos. Y al continuar hasta más allá de estos, los dedos de Akari también frotaban los dedos, la palma y las muñecas de Kyouko, haciéndola sentir también bien, aunque solo fuera en su mano.

La rubia siguió frotando los brazos de Akari de la misma forma, notando que Akari reaccionaba más al llegar a sus muñecas y sus palmas. No era de extrañar, pues Kyouko se había tocado de esa forma antes, y sabía que esa parte era la que provocaba más placer, así que tras un rato se centró únicamente en las muñecas y las palmas de la chica, frotando con la punta de sus dodos solo esas partes, haciendo que Akari empezara a gemir con más fuerza.

–Ah… Ah, ah… Kyo… Kyouko-chan… Ah… Es muy bueno… Ah…

–Ya veo… Me alegra que te guste tanto.

A decir verdad, Kyouko estaba empezando a sentirse algo incómoda. Los gemidos que soltaba Akari eran muy eróticos, sonando como si estuviera teniendo sexo o masturbándose, lo que empezó a excitar un poco a Kyouko.

Tras algunos minutos, la rubia decidió que seguiría frotando su espalda, entristeciendo un poco a Akari.

–Quiero más… Quiero que frotes más mis manos, se siente muy bien…

Kyouko se sorprendió un poco de que Akari se lo pidiera abiertamente, pero le respondió.

–Puedes frotártelas tú misma, Akari. Yo lo he hecho varias veces, y se siente igual de bien. Si te frotas tú misma las manos mientras yo froto otras partes de tu cuerpo se sentirá incluso mejor.

Akari lo hizo. Empezó a frotarse sus brazos desde la parte interna del codo, avanzando hasta llegar a sus manos.

–Aaah… Es verdad… Se siente igual de bien…

Kyouko dirigió sus manos a la espalda de Akari, frotándola de nuevo con la punta de sus dedos, desde los hombros hasta la parte de abajo, moviendo ligeramente los dedos para causar más placer.

–Aaah… Kyou… ko-chaaan… Aaaaah…

Después de unos segundos frotando con la punta de sus dedos, Kyouko decidió hacer otra cosa, ya que ella misma lo había probado anteriormente y se sentía muy bien, así que decidió seguir frotando la espalda de Akari rascándola suavemente con sus uñas.

–¡Kya! – Soltó Akari, sorprendiendo a Kyouko, que aun así no se detuvo. – ¡Ah! ¡Gyaaaaa! ¡Mmmmm! ¡Aaaaah! – Kyouko estaba sorprendida viendo la reacción de Akari. – Ah, ah, ah… ¡Aaah! ¡Kyo… Kyouko-chan… ¡Ah!

–¿Tan… ¿tan bien se siente, Akari?

–¡Sí! ¡Ah! ¡Es… Increíble! ¡Aaaaah! ¡Ah!

Kyouko estaba con los ojos y la boca bastante abiertos. Era cierto que aquello se sentía muy bien, y a veces ella misma también soltaba algunos gemidos cuando se lo hacía, pero lo de Akari era demasiado. Tenía que ser muy sensible para reaccionar de esa forma. Aunque también podría ser que al hacerlo otra persona causara más placer que hacérselo uno mismo.

Como fuese, el hecho de que Akari gimiera de esa forma hizo excitar más a Kyouko, y todavía más cuando vio que Akari empezó a mover sus caderas arriba y abajo, como si quisiera hundirlas en su cama, haciendo que Kyouko se sorprendiera aún más.

¿Qué? No puede ser. No me digas que… ¿En serio? ¿Se está masturbando?

Efectivamente, Akari había empezado a masturbarse inconscientemente. No lo había pensado, simplemente su cuerpo empezó a moverse solo, y ni siquiera se daba cuenta que lo estaba haciendo.

Akari… Se está masturbando justo debajo de mí. – Pensó Kyouko, que al estar sentada casi justo encima de las nalgas de Akari, notaba perfectamente como el cuerpo de la chica empujaba su propio cuerpo arriba y abajo con los movimientos de su cadera.

Si Kyouko ya estaba excitada, aquello la hizo excitar aún más, haciendo que algunos fluidos salieran de su vagina, mojando sus bragas.

No puede ser… Se está masturbando… ¿Será capaz de llegar hasta el final? ¿Va a correrse? – En aquel punto, Kyouko estaba tan excitada que dejó de pensar con racionalidad y decidió dejar de masajear a Akari para estimularla aún más hasta que se corriera. – Si va a hacerlo, quiero verlo. Quiero ver su cara cuando se corre.

Kyouko se detuvo, e intentando parecer tranquila, habló.

–Está bien, ahora date la vuelta.

Akari dejó de gemir, respirando rápidamente por la boca, algo decepcionada por no poder seguir sintiendo ese placer. Inconscientemente la chica empujó un par de veces más sus caderas contra la cama antes de darse la vuelta, quedando de cara a Kyouko, que pudo ver que sus pezones estaban erectos, a diferencia de antes.

Kyouko tenía delante suyo una imagen increíble. La linda e inocente Akari casi desnuda con los pezones duros y la cara roja, con una expresión muy erótica. Kyouko tragó saliva, intentando controlarse, y siguió con su "masaje".

La rubia usó de nuevo la punta de sus dedos para frotar la piel de Akari, empezando por su cuello, pasando sus dedos por debajo de su barbilla, moviéndolos ligeramente mientras bajaba por su clavícula, hasta llegar a sus pechos, aunque sin tocar los pezones. De nuevo, Akari gemía ante aquella sensación, aunque no tan fuerte como antes, pero aquello no hacía que Kyouko estuviera menos excitada. Esta siguió frotando con la punta de sus dedos la parte delantera de Akari, pasando por los lados de los pezones, bajando por la barriga y rodeando el ombligo, llegando hasta debajo de este, causando por el camino algunos espasmos en el cuerpo de Akari. Kyouko volvió a subir y a bajar lentamente, causando de nuevo que el cuerpo de Akari sufriera algunos espasmos, sobre todo al pasar por su barriga, y viendo que la chica movía ligeramente su cuerpo hacia los lados, costándole mantenerse quieta solo estando boca arriba. Tras unas cuantas veces de subir y bajar, Kyouko decidió dar un paso más, y esta vez, al subir, la chica usó su dedo medio para frotar de abajo a arriba los pezones de Akari.

–¡Kya! – Exclamó Akari.

Kyouko volvió a hacer lo mismo, haciendo que Akari volviera a gritar de forma similar. Después de eso siguió frotando de varias formas los pezones de la chica con sus dedos, frotando con los demás dedos también el resto del pecho.

–¡Aaaaah! ¡Gya, wuaaa! ¡Iyaaaaaaaaaa!

Akari gritaba con fuerza, moviendo su cuerpo de lado a lado, y frotando inconscientemente sus piernas para estimular su clítoris. La chica estaba sintiendo tanto placer que se podían ver corazones en sus ojos. Por su parte, Kyouko estaba cada vez más excitada, haciendo que tuviera que empezar a respirar por la boca, ya que por la nariz no le entraba suficiente aire, y su cuerpo empezaba a sudar cada vez más.

La escena era realmente erótica y pervertida, por lo que Kyouko no pudo aguantar más, y llevó su mano derecha debajo de las bragas de Akari, frotando directamente el clítoris de la chica, provocando una fuerte sensación en Akari, como si una descarga eléctrica le recorriera el cuerpo. Aquella sensación fue tan fuerte que por un momento consiguió sacar a Akari del trance en el que estaba, volviendo a poder razonar por un momento.

–¡Kya! ¡Kyouko-chan, ahí no!

Pero Kyouko hizo caso omiso de Akari, y mientras con su mano derecha seguía frotando el clítoris de Akari e introduciendo algunos dedos en su vagina, con la izquierda agarró el pantalón y las bragas de Akari y se las bajó, dejando a la vista su vulva, completamente empapada y con algo de vello público, y quedando una línea de jugos que iba desde la entrada de la vagina de Akari hasta las bragas, aunque tras pocos segundos, debido a la gravedad, los jugos cayeron sobre la cama. Además, también quedó a la vista el clítoris de la pelirrosa, relativamente pequeño, pero aun así se podía ver que estaba erecto. Kyouko tenía los ojos y la boca cada vez más abiertos, y siguió masturbando a Akari, frotando su clítoris y metiendo dos de sus dedos en su vagina.

–¡Uwaaaaa! ¡Ah… N-No… Ky… ¡Kyouko-chan, no! ¡Aaaah!

Kyouko no se detenía aunque Akari se lo pidiera, haciendo que la sensación de placer cada vez inundara más la mente de Akari, haciendo que poco a poco volviera a no poder razonar, dejándose llevar cada vez más por el placer, sin poder hacer nada más que gritar y gemir con fuerza mientras su cuerpo se movía de lado a lado inconscientemente.

A medida que Kyouko iba acelerando sus movimientos, Akari se iba acercando cada vez más al orgasmo, y gimiendo de forma ligeramente más aguda.

–Ah, ah, ah… Kyou… ko-chan… Pa… Para… Si… Si no te detienes… Si no te detienes…

–¿Qué pasará? ¿Qué pasará si no me detengo? – Preguntó Kyouko sin detenerse, estando casi hipnotizada por lo que hacía.

–Kyouko… chan… Ah… ¡Me voy a correeeeer!

Y eso pasó. Akari se agarró con fuerza a las sábanas mientras alcanzó el orgasmo, corriéndose con fuerza, arqueando su espalda, levantando su cuerpo varios centímetros de la cama, y teniendo fuertes espasmos, que lo hacían levantar algunos centímetros más con cada contracción, y expulsando con cada una flujo vaginal, empapando completamente la mano de Kyouko, así como su muñeca.

La rubia estaba completamente fascinada, con los ojos completamente abiertos, queriendo grabar esa imagen en su cerebro. Después de todo, aunque había visto porno y hentai varias veces, nunca había visto a una chica corriéndose en la vida real. Y no solo eso, sino que se estaba corriendo porque ella la había masturbado. Y no era cualquier chica, sino Akari, la chica más inocente que Kyouko conocía. Kyouko tenía en su mente la imagen de Akari sonriendo de forma inocente, y ahora estaba viendo a la misma Akari con una expresión totalmente pervertida, con la cara roja y con algo de saliva cayéndole de la boca, con los pezones y el clítoris erectos, teniendo espasmos y contracciones por el orgasmo que ella misma le había provocado, expulsando fluido vaginal suficiente como para empapar completamente su mano. Ese contraste de la Akari adorable con la que estaba viendo ahora hacía que sus pezones estuvieran erectos y duros como una roca. Y aunque no se veía, su clítoris estaba igual.

Tras poco más de medio minuto, el orgasmo fue perdiendo intensidad, dejándose caer Akari de espaldas en la cama, casi sin fuerzas, aunque allí aún tuvo algunos pequeños espasmos más que le hicieron levantar de nuevo la espalda unos pocos centímetros antes de que finalmente el orgasmo se desvaneciera.

Había terminado, pero Akari aún respiraba rápidamente y por la boca, tardando unos segundos en recuperar su ritmo habitual. Kyouko estaba de forma similar, con la cara algo roja y buena parte de su cuerpo sudado. La chica intentó forzar una sonrisa.

–¿Y… ¿Y bien, Akari? ¿Qué te ha parecido el masaje?

–Kyouko… chan… – Balbuceó Akari ya casi volviendo a respirar de forma normal. – Esto no es un masaje…

–¿Eh? ¿Qué dices? – Se sorprendió Kyouko.

–Lo que has hecho… Ha sido masturbarme.

Kyouko se asustó al ver que Akari sabía perfectamente lo que había hecho.

–¿Lo… ¿Lo sabes?

Akari asintió, y ya recuperada aunque sin levantarse, miró a Kyouko.

–Kyouko-chan… ¿Por qué has hecho esto?

La rubia bajó un poco la cabeza.

–Lo… Lo siento. Mi intención era solo hacerte un masaje, de verdad, pero has empezado a hacer esos sonidos tan eróticos… Que no he podido contenerme. Lo siento. Pero… Se ha sentido bien, ¿verdad? – Preguntó levantando un poco la vista para mirar a los ojos a Akari.

Esta asintió, haciendo que Kyouko mostrara una leve sonrisa, aliviada, aunque poco después dejó de sonreír al mostrarse curiosa.

–Oye, Akari… Antes has dicho que te ibas a correr, lo que significa que sabías lo que era eso. ¿Eso significa que tú… Te masturbas?

Algo avergonzada, Akari asintió.

–M… De vez en cuando…

–Vaya… – Tras una pausa, Kyouko siguió. – ¿Y… Siempre eyaculas tanto flujo u hoy has expulsado más de lo normal?

Aquello fue demasiado vergonzoso para Akari, que se tapó la cara con las manos.

–¡Aaah! ¡Kyouko-chan, no me preguntes cosas tan vergonzosas!

Kyouko, desesperada, soltó lo primero que tenía en la cabeza.

–¡Si te parece vergonzoso yo lo haré primero! ¡Mira cómo estoy de empapada! – Dijo Kyouko bajándose con su mano izquierda los pantalones y las bragas.

Akari separó un poco sus dedos para ver, quitándose del todo sus manos al ver sorprendida que la vulva de Kyouko estaba bastante mojada, con un hilo de jugos que iba desde su vagina hasta sus bragas, las cuales también estaban mojadas casi por completo.

–Nunca me había mojado tanto, Akari. – Dijo Kyouko con algo de vergüenza.

–¿Estás así… Por haberme hecho esto a mí?

Kyouko asintió. Akari podía ver que Kyouko no estaba como siempre. Tanto por su voz como sobre todo por su expresión se podía ver que estaba avergonzada. Su cara estaba bastante roja, y sus ojos entrecerrados brillaban algo más de lo habitual. Akari nunca había visto a Kyouko de esa manera, notándola vulnerable. Akari se dio cuenta entonces que Kyouko estaba igual de avergonzada que ella, así que, igualmente avergonzada, respondió, aunque apartando la mirada.

–Es cierto que normalmente expulso algo de flujo… Pero nunca me había salido tanto. Es la primera vez que me sale tanto, de verdad. Normalmente no me sale ni la mitad…

Kyouko abrió un poco los ojos, curiosa por esa revelación.

–¿Y… Se ha sentido más bien de lo normal?

Aún con la mirada apartada y avergonzada, Akari respondió.

–Sí… Ha sido mucho mejor que cuando lo hago yo.

Kyouko sonrió.

–Eso significa que cuanto más bien se siente más fluido se expulsa. – Akari se enrojeció un poco (más de lo que ya estaba) y apartó aún más la mirada. – Ey, Akari… ¿Puedes hacerme lo mismo a mí?

–¿Eh? – Se sorprendió la pelirrosa, que miró a Kyouko, viendo que volvía a estar avergonzada.

–Dices que se ha sentido mucho mejor que cuando lo haces tú misma, y yo estoy muy excitada. Quiero sentirme igual de bien que tú, Akari.

–Pe-Pero, Kyouko-chan… Nunca se lo he hecho a nadie a parte de mí misma.

–¿Y te crees que yo sí? – Eso sorprendió un poco a Akari. – Eres la primera persona a parte de mí a la que se lo hago, y aun así dices que se ha sentido mejor que cuando lo haces tú misma, ¿verdad? – Algo avergonzada, Akari asintió. – Entonces solo tienes que hacerme a mí lo mismo que te hecho yo. También puedes tocarme de forma diferente si tú lo haces de otra forma.

Akari terminó aceptando, por lo que la chica se incorporó, y Kyouko se quitó del todo las bragas y pantalones, dejándolos caer sin mucho cuidado en el suelo, antes de estirarse en la cama boca arriba. Akari también tenía las bragas mojadas, así que decidió quitárselas también, quedando las dos completamente desnudas. Esta vez Akari se puso encima de Kyouko, sin llegar a sentarse del todo, simplemente apoyándose en sus rodillas, viendo también la chica el clítoris erecto de Kyouko, que era un poco más grande que el suyo. Con algo de vergüenza, Akari habló.

–Bu-Bueno… Entonces, empiezo a tocarte, ¿no?

Kyouko asintió. Akari tragó saliva y empezó, inclinándose un poco hacia adelante, y empezó a frotar con la punta de sus dedos los pezones de Kyouko, de forma similar a lo que esta hizo con ella.

–¡Ah! – Soltó la rubia, asustando un poco a Akari.

–¡L-lo siento! ¿Te he hecho daño?

Kyouko sacudió con fuerza la cabeza.

–¡No! ¡Se siente muy bien! ¡Sigue!

Aún avergonzada pero más calmada, Akari siguió. Kyouko volvió a gemir, aunque algo más flojo.

¿Qué… ¿Qué es esto? Es lo mismo que me hago yo, pero esto… ¡Se siente mucho mejor! ¿Es porque lo está haciendo otra persona?

En efecto, el hecho de que fuera otra persona la que la tocara hacía que se sintiera mejor, ya que no sabía cómo iba a tocarla exactamente, creando un factor sorpresa, y haciéndola excitar más, sintiéndose mejor. La chica cerró los ojos con fuerza mientras apretaba sus labios, para intentar contener sus gemidos. Al no poder mantener la boca cerrada, Kyouko se tapó la boca con su mano derecha, olvidando que aún estaba empapada con los fluidos vaginales de Akari. Al darse cuenta de ello, Kyouko se excitó aún más.

E-Esto… Es como si estuviera lamiendo la vulva de Akari.

Pensar en eso hizo que se excitara tanto que no pudiera contener sus gritos.

–¡Ah! Ah, ah… ¡Aaaaah!

Kyouko ya no se preocupaba de tapar su boca ni contener sus gemidos, simplemente agarraba con fuerza las sábanas, igual que Akari antes, la cual estaba impresionada. Estaba masturbando a otra persona, Kyouko en concreto, haciéndola gemir de placer y provocándole una expresión muy pervertida. Akari nunca había visto nada igual, ya que no se atrevía a ver vídeos porno, por lo que ver a una de sus amigas hacer esas expresiones y sonidos lascivos mientras ella misma la masturbaba la estaba excitando mucho. Akari tenía ganas de masturbarse también, así que tras un tiempo, Akari ya no pudo aguantar más y con su mano derecha empezó a frotar su vulva y su clítoris.

–¡Akari, no dejes de tocarme! – Exclamó Kyouko sin pensar notando que Akari había dejado de tocar uno de sus pezones.

–No puedo evitarlo, Kyouko-chan… No puedo aguantar. – Dijo Akari sin parar de frotarse.

–Entonces lo haré por ti.

Kyouko levantó su pierna izquierda, haciendo que su rodilla se frotara con la entrepierna de Akari.

–¡Kya! – Kyouko movió un poco su rodilla, haciendo gemir de nuevo a Akari. – ¡Aaah!

Por el placer Akari dejó caer su cuerpo hacia adelante, aunque se detuvo antes de caer sobre Kyouko, teniendo de nuevo los pechos de ella delante suyo.

–Ahora puedes seguir tocándome, Akari. Y frótame la vulva también con tu rodilla.

Tras unos segundos para pensar después de la sorpresa que le causó que Kyouko la estimulara son su rodilla, Akari hizo eso mismo. Se movió un poco para poner su rodilla en la vulva de Kyouko, mojándosela por los jugos que salían de su vagina, y volvió a frotar los pezones de Kyouko, mientras esta movía sus caderas para frotarse con la rodilla de Akari, estimulando su clítoris, y movía su propia rodilla para hacer lo mismo con Akari, haciendo que las dos volvieran a gemir.

La escena era muy pervertida, con las dos chicas prácticamente teniendo sexo entre ellas, prácticamente con la única diferencia de que lo que frotaban en su entrepierna era la rodilla de la otra, no la vulva. Sin embargo, el placer que sentían era el mismo, y era mayor que el que hubieran sentido cualquier otra vez masturbándose. Ese placer les nublaba la mente, impidiendo hacer nada más que mover sus caderas y sus rodillas, para hacerse sentir bien a ellas mismas y a la otra, con Akari moviendo también sus dedos para frotar los pezones de Kyouko. Sin embargo, no aguantó mucho así. Quería sentir aún más placer, así que dejó de frotar a Kyouko, irguiéndose sobre su rodilla y moviendo más rápido sus caderas para frotar su entrepierna con la rodilla de la rubia, la cual volvió a molestarse cuando Akari dejó de tocarla.

–¡Akari, te he dicho que no dejes de toca…

Kyouko vio que Akari estaba totalmente entregada a lo que estaba haciendo, moviendo su cuerpo hacia adelante y hacia atrás, frotando su vagina con la rodilla de Kyouko, haciéndola gemir con cada contacto. Kyouko se dio cuenta entonces que estaba siendo egoísta. Akari estaba igual de excitada que ella, y también quería disfrutar, así que no dijo nada más y dejó que la pelirrosa siguiera frotando su entrepierna con su rodilla.

Ambas chicas siguieron así durante un rato, con las dos moviendo sus caderas cada vez más rápido, haciendo que Akari tuviera que apoyarse en la pierna de Kyouko con sus manos, poniendo una delante y otra detrás. Aunque Kyouko tenía los ojos cerrados para disfrutar más, al notar como Akari aceleró sus movimientos los abrió un poco, viendo a la chica pelirrosa cabalgar con fuerza sobre su rodilla, con la espalda un poco arqueada y con su cabeza levantada. Kyouko sonrió al ver cómo disfrutaba Akari, y verla así la excitó aún más, haciendo que estuviera a punto de alcanzar el orgasmo, al igual que Akari.

–Kyou… Kyouko-chan… Me voy a correr…

–¡Yo también, Akari! ¡Corrámonos juntas!

–¡Kyouko-chan…!

–¡Akari…!

–¡Me corroooooooooo!

–¡Mmmmmng!

Ambas chicas se corrieron casi a la vez, con menos de dos segundos de diferencia, primero Akari, haciendo salir de su vagina una cantidad considerable de fluido, que resbaló por la pierna de Kyouko, tanto por delante como por atrás. Notar los fluidos de Akari resbalar por su pierna fue el estímulo necesario para hacer que Kyouko también se corriera, expulsando ella también mucho fluido. Un poco menos que Akari, pero mucho más de lo que había expulsado nunca masturbándose, empapando completamente la rodilla de Akari y las sábanas.

Los cuerpos de ambas chicas se convulsionaban con fuerza debido a los espasmos que les producía el orgasmo que estaban teniendo, haciendo que tuvieran la mente completamente en blanco, sin poder pensar en nada, simplemente sintiendo un placer sin igual. Los fluidos de Akari que resbalaban por la parte de detrás de la pierna de Kyouko terminaron por llegar a la vulva de esta, mezclándose los fluidos de las dos, lo cual excitó más a la rubia, aumentando un poco el placer del orgasmo que estaba sintiendo, aunque ya empezaba a perder intensidad.

Cuando este se redujo lo suficiente como para que los músculos dejaran de estar tensos y empezaran a relajarse, Akari no tuvo fuerzas para mantenerse erguida, por lo que se dejó caer de cara al lado izquierdo de Kyouko. Ambas chicas tenían los ojos cerrados y aún respiraban rápidamente, aunque poco a poco iban recuperando su ritmo normal. Kyouko fue la primera en hablar, aún con la respiración algo rápida.

–Eso… Ha sido increíble…

Akari asintió.

–Sí… Nunca me había sentido tan bien…

–Yo igual…

Kyouko tenía una pequeña sonrisa boba en su cara, después de disfrutar tanto de su orgasmo. La chica abrió los ojos, dándose cuenta de algo.

–Vaya, estamos completamente sudadas…

Akari asintió.

–Sí… Y las sábanas también están empapadas… – Dijo todavía sin abrir los ojos y sin parecer importarle mucho.

Aquello le había dejado tan relajada que no quería preocuparse por ello ahora. Simplemente quería descansar. Kyouko sonrió y le tomó de la mano a Akari para levantarla, haciendo que ahora sí abriera los ojos.

–Vamos a bañarnos. – Dijo Kyouko, extrañando un poco a Akari, aunque no se negó.

Ambas bajaron al baño desnudas, sin preocuparse de traer su ropa con ellas, por lo que al salir deberían ir a la habitación envueltas en una toalla, aunque no es que eso les importara.


–Aaaaah… Qué bien se siente… – Suspiró Kyouko con una sonrisa al meterse en la bañera con agua caliente.

Akari no dijo nada, pero se sentía igual de bien. Ambas chicas estaban de cara, cada una a un lado de la bañera. A Kyouko entonces se le ocurrió una idea.

–Ey, Akari. ¿Quieres que hagamos esto más veces?

–¿Eh? ¿Más veces?

Kyouko asintió.

–Dices que se sintió mejor cuando yo te toqué que cuando lo hacías tú sola, ¿verdad? – Algo avergonzada, asintió. – Yo tampoco me había sentido nunca tan bien, así que propongo que a partir de ahora lo hagamos juntas.

Akari no estaba muy convencida.

–N-No sé, Kyouko-chan…

–Se sintió mejor que hacerlo sola, ¿verdad? ¿Entonces por qué no?

–No sé… ¿Eso es algo que hacen las amigas? ¿No se debe hacer a solas?

–Eso si no quieres que te vean, pero nosotras dos ya nos hemos visto, así que no hay nada de lo que sentirse avergonzadas. Además, algunas chicas sí que lo hacen. Al menos eso dice en Internet.

Akari recordó que en su clase de educación sexual el curso pasado se mencionó algo así, y que después de la clase escuchó a algunas de sus compañeras decir que se iban a masturbar juntas. Aunque seguía algo avergonzada, eso terminó de convencer a Akari, ya que si algunas excompañeras suyas lo habían hecho con 12 años, no veía razón para negarse ella, que tenía 13. Akari asintió.

–Está bien.

Kyouko sonrió de forma algo pícara y se acercó mucho a Akari, con sus narices casi tocándose, avergonzando un poco a Akari.

–Vamos a divertirnos mucho juntas. – Dijo con un tono pervertido.

Omake:

Akari le dijo a Kyouko con una sonrisa:

–Kyouko-chan, me voy a correr. ¿Quieres venirte conmigo?

Kyouko se sorprendió mucho de que Akari dijera eso de esa forma.

–A… Akari… ¡Pervertida!

–¿Eh?

–¡Eres una pervertida!

–¿Por qué?

–¡¿Cómo que por qué?! ¡Has dicho que te vas a correr y que si quiero venirme contigo!

–Claro. ¿No quieres venir a hacer ejercicio conmigo?

–Ah.

Akari ladeó un poco su cabeza, confundida.

–¿A qué creías que me refería, Kyouko-chan?

–Nada, olvídalo…


Creo que esto es lo más pervertido que he escrito nunca… Por el momento, pues tengo pensado escribir algo aún más pervertido XD

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Eso es todo por el momento. Nos vemos más adelante con otros fics, varios de ellos también Rated: M. ( ͡° ͜ʖ ͡°)