La primera vez de Hanako

Era una noche de otoño, aunque el invierno ya se acercaba, por lo que empezaba a hacer frío. Sin embargo, en la residencia Ohmuro, Hanako todavía no había puesto mantas en su cama, sino que todavía había solo una sábana. Aun así, sí que dormía con un pijama un poco más grueso que de costumbre. Sin embargo, esa noche empezó a hacer más frío, por lo que Hanako, que ya se había metido en la cama, tiritaba un poco de frío.

Brrrrr… Qué frío… Mañana voy a tener que poner la manta y ponerme un pijama más grueso.

Hanako, sin pensarlo, simplemente por instinto, se puso boca abajo y empezó a frotarse hacia arriba y abajo en la cama. Aquello hizo que sintiera algo de calor, por lo que siguió. Tras más o menos medio minuto, Hanako se sentía mucho mejor, ya que empezaba a sentir algo de calorcillo, debido al roce de ella contra la cama. Sin embargo, aunque ya tenía buena temperatura, la chica siguió frotándose. No pensó en seguir haciéndolo, simplemente lo seguía haciendo por instinto. Tras unos segundos, Hanako empezó a sentir algo en su entrepierna, por lo que, esta vez conscientemente, decidió seguir frotándose. Y a medida que se frotaba más, tenía más ganas de seguir. Hanako empezó a sudar ligeramente, y su respiración se iba haciendo más audible. La chica poco a poco fue acelerando sus movimientos, terminando por tener que respirar por la boca. Hanako no sabía qué era aquello. Tenía un poco de miedo, pero algo le decía que tenía que seguir, que no se detuviera.

Hanako siguió acelerando sus movimientos, y tras algo más de un minuto, la chica sintió que algo estaba a punto de pasar. No sabía qué, pero por algún motivo sabía que si seguía frotándose de esa forma, en pocos segundos pasaría algo, así que aceleró sus movimientos aún más. Y finalmente pasó aquello. El cuerpo de Hanako empezó a tener espasmos y convulsiones, levantándose varias veces de la cama. La chica estaba asustada, sin poder pensar en nada. No sabía qué le estaba pasando. Tras medio minuto, los espasmos se fueron reduciendo, siendo cada vez más pequeños y cada más rato. Tras aquello, Hanako se sintió muy relajada, quedándose dormida pocos segundos después.


Al día siguiente

El despertador de Hanako sonó, por lo que esta lo paró. La chica bostezó y se estiró, para después levantarse de la cama y empezar a prepararse para ir a la escuela.

El día trascurrió de forma complemente normal, y tras cenar en la noche, finalmente llegó el momento de irse a dormir. Hanako decidió poner una manta en su cama y ponerse un pijama más grueso, ya que las temperaturas eran cada vez más bajas.

Al poner una manta en su cama para poder estar más calentita, Hanako se acordó de lo de la noche anterior.

Es verdad… Lo de esta noche, ¿qué ha sido? Al principio empecé porque sentía frío, y frotarme me dio calor. Pero después fue otra cosa. Algo me decía que tenía que seguir frotándome. Después mi cuerpo empezó a temblar… Y después me quedé dormida. … ¿Qué fue aquello?

Hanako no sabía muy bien qué pensar. Que su cuerpo empezara a temblar de esa forma la asustó, ya que eso no era normal. Sin embargo, después de hacerlo se quedó tan relajada que se durmió. Se sintió muy bien, por lo que no debía ser nada malo.

La chica se metió en la cama algo confundida, por lo que, tras unos segundos, por curiosidad, decidió volver a hacerlo, esta vez conscientemente. Hanako se puso boca abajo y empezó a frotarse con la cama, igual que ayer, aunque esta vez no sentía nada de frío.

La chica empezó a frotar su cuerpo hacia arriba y abajo, igual que el día anterior. Los primeros segundos no sintió nada, por lo que pensó que tal vez lo estaba haciendo mal, pero pronto empezó a notar algo.

Ah… Esa sensación… Es la misma que ayer…

Sin saberlo, Hanako se estaba excitando. Su mente empezaba a pensar cada vez con menos claridad, y solo pensaba que debía seguir. La chica empezó a acelerar sus movimientos, sintiéndose cada vez mejor. Al igual que el día anterior, empezó a sudar y a respirar por la boca. Así siguió durante varios segundos, moviéndose cada vez más rápido, acercándose cada vez más al orgasmo.

Ah… Ahí viene… Otra vez… Igual que ayer… Ah… Va a volver a pasar… Ah… ¡Ya llega!

Tras un par más de rápidos movimientos, Hanako volvió a tener un orgasmo. De nuevo, igual que el día anterior, al cuerpo de la chica volvió a sufrir espasmos y convulsiones durante algo más de medio minuto. Esta vez Hanako ya no estaba asustada, pero no podía pensar en nada. Hasta hacía poco había podido seguir manteniéndose consciente y frotarse voluntariamente, pero ahora tenía la mente complemente en blanco, siendo incapaz de pensar nada, simplemente teniendo esos espasmos y convulsiones producidas por el orgasmo, que poco a poco se iban desvaneciendo.

Aunque respiraba por la boca, Hanako lentamente empezaba a recuperar su ritmo normal de respiración, pudiendo volver finalmente a respirar por la nariz, tras unos segundos. De la misma forma que ayer, aquello la dejó tan relajada que se quedó dormida.


Al día siguiente

El despertador de Hanako sonó una vez más por la mañana, y esta lo paró. Como cada mañana, la chica estiró los brazos bostezando, para desperezarse. Esta vez, sin embargo, recordó lo que hizo esa noche.

Ah, me volví a quedar dormida después de hacer eso. Pero… ¿Qué fue eso? Es cierto que se siente muy bien, pero antes de eso mi cuerpo empezó a temblar de esa forma, y no podía controlarme. Da un poco de miedo.

Hanako sentía curiosidad por aquello, pero ahora tenía que ir a la escuela, por lo que decidió que ya pensaría en eso cuando volviera.


El día pasó de nuevo, y Hanako volvió a casa. Una vez en su habitación, Hanako empezó a cambiarse de ropa, quitándose primero la parte de arriba del uniforme y poniéndose una camiseta de estar por casa. Después se quitó la falda, pero cuando iba a quitarse las bragas se acordó de aquello.

–Ah, es verdad. "Eso". – Hanako se puso en la cama y se bajó las bragas, mirándose la vulva. – Se sintió bien frotando por aquí, ¿no? – La chica empezó a pasarse los dedos índice y medio por la raja de la vagina, intentando encontrar el punto donde se sentía bien, pero tras unos cuantos segundos de frotar no sintió nada, extrañándola un poco. – Mmm… Qué raro. ¿Tal vez no es por aquí?

La chica siguió moviendo sus dedos por su vulva, principalmente alrededor de la entrada de su vagina. Sin saberlo, la chica frotó unas cuantas veces su clítoris. Sin saberlo porque era tan pequeño que apenas se veía. Sin embargo, tras unas cuantas pasadas por esa zona, empezó a excitarse de nuevo.

–Ah, de nuevo… Así que es por aquí… – Hanako empezó a frotar más por la zona de su clítoris. – Ah… Sí, es aquí… – Hanako siguió frotándose, excitándose cada vez más. – Ah… Es igual que las otras veces, me estoy sintiendo igual… – La respiración de Hanako se iba acelerando, y a la chica le costaba mantener los ojos abiertos. – Pero… No es igual. Frotarse contra la cama se sentía mucho mejor. – La chica entonces se tumbó boca abajo en la cama y empezó a frotarse con esta igual que las otras veces. – ¡Ah! Sí, así se siente mucho mejor. – Hanako se movía y respiraba cada vez más rápido. – Sí, se siente muy bien. Quiero más. Más.

Hanako se movió aún más rápido, empezando a soltar pequeños gemidos sin darse cuenta. Tras unos segundos, la chica notó que estaba a punto de alcanzar el orgasmo.

¡Ah! ¡Va a pasar otra vez! ¡Ya casi! ¡Está a punto! Ah… ¡Ah!

De nuevo, Hanako tuvo un orgasmo por tercera vez en su vida. Al igual que las otras veces, su cuerpo empezó a tener espasmos y contracciones que la hacían levantar varios centímetros de la cama. Esta vez, además, Hanako soltaba pequeños gemidos ahogados con cada contracción, ya que esta vez se estaba sintiendo mejor que las otras dos, y el orgasmo también duró un poco más que los otros. Debido a eso, Hanako tardó un poco más en recuperar su ritmo normal de respiración. Cuando ya casi lo había logrado, la chica abrió un poco los ojos, con su cabeza apoyada en la almohada.

Lo he hecho de nuevo… – Tras unos segundos, Hanako se incorporó en la cama, mirando de nuevo su vulva. – Así que es aquí… – Hanako froto con sus dedos índice y medio su clítoris. – Ah… – La chica aún estaba sensible por acabarse de correr, así que con solo frotar un poco ya notó placer. – Me pregunto… Qué será esto…


Más tarde

Llamaron a la habitación de Nadeshiko.

–Adelante. – Dijo esta.

Hanako abrió la puerta.

–Onee-chan, ¿puedo preguntarte algo?

–Claro. – Respondió Nadeshiko con una sonrisa. – ¿Hay algo que no entiendas de tus deberes?

–No, no es eso. Es otra cosa.

–Bueno, dime. ¿Qué es?

Hanako no sabía exactamente cómo decirlo.

–Onee-chan… ¿Alguna vez has frotado tu vulva para sentirte bien?

–¿Eh?

La pregunta dejó completamente descolocada a Nadeshiko, quedándosele la sonrisa congelada en la cara, pero con los ojos más abiertos que antes.

–Es que… Hace un par de días sentía frío en la cama, así que empecé a frotarme para sentir calor. Pero al hacerlo sentí algo en mi vulva, y seguí frotándome… Al cabo de un rato, mi cuerpo empezó a temblar y se sintió muy bien. Y después me quedé dormida. ¿Sabes por qué?

Nadeshiko se calmó un poco.

–Ah… Ya veo. S-Sí. Eso que hiciste se llama masturbarse.

–¿Masturbarse? – Repitió Hanako.

–Sí. – Asintió Nadeshiko. – Es algo que la gente hace para darse placer a sí mismo.

–¿Darse placer? – Preguntó Hanako algo extrañada.

Nadeshiko volvió a asentir.

–Sí. Hacerlo se siente bien y relaja. Así que mucha gente lo hace frecuentemente.

–Ya veo… Onee-chan, ¿tú lo haces?

Esa pregunta incomodó y avergonzó un poco a Nadeshiko, pero respondió.

–S-Sí, de vez en cuando…

–Ya veo. Así que es algo normal.

–Sí, completamente normal. – Respondió Nadeshiko sonriendo.

–Ya veo. – Hanako también sonrió. – Gracias, onee-chan. Me siento mucho más tranquila.

–No hay de qué. Si en algún momento tienes más dudas sobre este tema o cualquier otro, no dudes en preguntarme.

Hanako asintió.

–De acuerdo. Gracias, onee-chan.

Hanako iba a irse, pero Nadeshiko la llamó.

–Ah, por cierto. Hazlo siempre en un lugar donde no te vea nadie, y si lo haces en tu habitación, cierra con pestillo. Aunque no sea nada malo, en nuestra sociedad sigue siendo un tema tabú, así que asegúrate de hacerlo cuando no te vea nadie.

Aunque Hanako no entendió por qué, decidió hacer caso a su hermana.

–De acuerdo, onee-chan.

Dicho esto, se fue de la habitación. Tras unos cuantos segundos, Nadeshiko reflexionó sobre aquello.

Así que Hanako ya se masturba… Bueno, creo que yo empecé más o menos con una edad similar a la suya. Y lo hace solo porque se siente bien, sin ninguna connotación sexual, así que no hay nada malo. – Nadeshiko se estiró de espaldas en la cama y sonrió. – Me alegra poder hablar tan abiertamente sobre eso con ella. No quiero ni imaginarme qué le hubiera dicho Sakurako.

Aunque se llevaran 10 años de diferencia, las dos hermanas se llevaban mucho mejor y se entendían mejor entre ellas que con Sakurako, con quien se llevaban solo 5 años de diferencia, una por encima y otra por debajo.

Después de eso, Hanako empezó a masturbarse casi cada día por la noche, relajándola y ayudándola a dormir.