Capitulo 03

Justo después del trabajo, Rachel y Quinn se dirigieron a la Oficina de migracion, Quinn sostenía sus papeles de manera aburrida cuando ingresaban a la oficina. Rachel pudo ver el desdén de Quinn cuando pasó por el medio de muchos inmigrantes. Incluso acercó descaradamente la chaqueta a su cuerpo cuando vio a un hombre vestido como un vagabundo.

-Quinn- advirtió Rachel, pero ella solo la ignoró cuando comenzó a saltarse la fila - ¡Quinn! ¡La fila está acá!

-Ven aquí- siseó Quinn.

Rachel murmuró por lo bajo algunas maldiciones, sin embargo, lo siguió mientras ella buscaba una casilla abierta. Cuando la casilla ordenó el siguiente cliente, Quinn corrió frente a la persona cuyo turno seguía y le dio una sonrisa falsa.

-Lo siento, esto solo tomará un segundo.

El trabajador parecía visiblemente disgustado con Quinn, pero esta no pareció notarlo.

-¿Sra. Fabray? - Quinn asintió. El trabajador cerró el archivo y lo acunó en sus brazos - Por favor, venga conmigo.

Quinn le dirigió a Rachel una sonrisa maliciosa y siguió al trabajador a una oficina.

- Esperará aquí al señor Gilbertson, él se encargará de su situación- Quinn asintió y el asistente volvió a su negocio. Rachel se sentó en la silla frente a la mesa, mientras que Quinn se paró frente a la puerta con las manos en los bolsillos, molestando a Rachel mientras ella golpeaba su pie en el suelo.

-¿Sabes? no soy venenosa.

Quinn se rió entre dientes.

-Bueno, prefiero no arriesgarme.

Rachel puso los ojos en blanco y miró todos los premios que había recibido el Sr. Gilbertson, la mayoría por cosas estúpidas como: La mayoría de los inmigrantes ilegales atrapados. Honestamente, el tipo parecía el mayor idiota imaginable. Tal vez incluso más grande que Quinn. Rachel reflexionó sobre eso en su cabeza y una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

De repente, alguien llamó a la puerta y Quinn se volteó para encontrar a un hombre de piel pálida parado al otro lado de la puerta de vidrio. Sus ojos azules miraron a los verdes de Quinn. Le hizo un gesto a Quinn para que se alejara de la puerta, y Quinn hizo lo que se le pidió (milagrosamente).

-Hola, soy el señor Gilbertson- el hombre de mediana edad entró con un archivo en la mano- Debes ser Rachel y tú debes ser Quinn. Lo siento por la espera, hoy es un día de locos.

Quinn comenzó a abrir la boca y Rachel supo que se iba a arrepentir de inmediato.

-Por supuesto, entendemos, y no puedo decirle lo mucho que apreciamos que nos haya visto en tan poco tiempo.

"Vaya, está bien. No es lo que esperaba, pero bueno, está jugando bien. Puede ser más amable de lo que creí" pensó Rachel.

-Bueno - el Sr. Gilbertson suspiró cuando comenzó a leer el archivo de la "pareja" mientras simultáneamente hacía ruidos extraños, lo que provocó que Quinn y Rachel se miraran con desconfianza - Entonces, tengo una pregunta para ustedes. ¿Están cometiendo un fraude para evitar su deportación y así poder mantener su posición como editora en jefe?

Rachel entrecerró los ojos ante la acusación y Quinn le dio las gracias mentalmente por no hacerlos parecer sospechosos.

- Eso es ridículo, ¿dónde escuchó eso? - cuestionó Quinn de forma divertida.

Gilbertson se recostó en su silla y comenzó a buscar en una hoja de papel.

- Tuvimos una sugerencia telefónica esta tarde de un hombre llamado...

- ¿Sería Anderson? - trató de adivinar Quinn.

- ... si.. - afirmó el señor Gilbertson.

Quinn negó con la cabeza en falsa decepción. Rachel supo que en realidad era rabia.

- Anderson. Pobre Anderson. Lo siento mucho, Anderson no es más que un ex empleado descontento, y me disculpo- Rachel dejó escapar un suspiro que no sabía que estaba conteniendo y le agradeció a las estrellas de la suerte que Quinn no dijo nada grosero. Pero se mordió la lengua cuando esta comenzó a hablar de nuevo- Pero sabemos que usted está increíblemente ocupado con una multitud de ladrones y agricultores por atender. Si nos da nuestra próxima cita para solucionar todo este asunto, seguiremos nuestro camino.

Rachel suspiró decepcionada ante el comentario, su odio por aquel idiota se hizo aún más grande.

El Sr. Gilbertson, por suerte, se echó a reír, como si estuviese acostumbrado a todo eso.

- Sra. Fabray, por favor- Le indicó a Quinn que se sentara, este obedeció. El Sr. Gilbertson habló de nuevo- Permítanme explicarle el proceso que está a punto de desarrollarse. El primer paso será una entrevista programada. Los pondré a cada uno en una habitación y les haré todas las preguntas que una pareja real sabría responder a la perfección. Paso dos: profundizo más. Busco sus registros telefónicos. Hablo con sus vecinos, entrevisto a sus compañeros de trabajo. Si no coinciden en todos los puntos, tú serás deportada indefinidamente. Y tú, jovencita, habrás cometido un delito penal punible con una multa de $ 250,000 dólares y cinco años en una prisión federal- Rachel vio por la puerta como una mujer era llevada por la policía, gritando y tratando de escapar. Luego se volvió hacia el señor Gilbertson cuando él la llamó - Entonces... Rachel... ¿quieres hablar conmigo?- Rachel negó con la cabeza de manera titubeante y tímida, preguntándose que debía hacer. El señor Gilbertson, sabiendo que ella estaba a punto de romperse, decidió molestarla un poco -¿No? -Entonces Rachel asintió, haciendo que Gilbertson sonriera un poco - ¿Sí?

-La verdad es... Sr. Gilbertson... que Quinn y yo no debíamos enamorarnos, pero lo hicimos- Rachel se volvió y sonrió a Quinn con amor fingido, ella le tomó la mano y la acarició con suavidad. Sin embargo, Rachel lo pellizcó con fuerza, haciendo que Quinn gimiera y soltara su mano- No pudimos contarle a nadie en nuestro trabajo por mi nuevo ascenso programado.

Rachel miró a Quinn, sonriéndole con picardía, Quinn le devolvió una sonrisa de labios apretados, arrugando la nariz de manera burlona, pero en realidad, estaba luchando para no alcanzar la garganta de Rachel.

-¿Ascenso? - cuestionó Gilbertson y Rachel asintió.

- Sí. Nosotras... ambas pensamos que sería muy inapropiado que me ascendieran a editora...

-. Mmhmm- comentó Quinn mientras asentía, planeando en silencio la desaparición de Rachel.

-...Sería inapropiado si nosotras estábamos, usted sabe.

-Así que... - comenzó el Sr. Gilbertson, hojeando algunas páginas- ¿Les contaron a sus padres acerca de su amor secreto?

Quinn negó con la cabeza.

- Imposible, mis padres están muertos, tengo una hermana, pero ni siquiera sé dónde está... Entonces...

Rachel miró a Quinn con curiosidad, preguntándose por qué nunca dijo nada sobre que sus padres estaban muertos.

Gilbertson se rió con sorpresa.

- ¿Qué, tus padres también están muertos?- preguntó mientras señalaba a Rachel. Ella negó con la cabeza y Quinn comenzó a responder por ella.

-Oh, no, los suyos están muy vivos.

-Mucho... Muy vivos.

-Mucho. Nosotras, ah... Bueno, íbamos a decirles este fin de semana, es el cumpleaños número 90 de Abue y toda la familia se va a reunir- Rachel se volvió hacia Quinn, sorprendida de que él realmente la hubiese escuchado y de que lo recordara- Pensamos que sería una agradable sorpresa.

- ¿Y en dónde se llevará a cabo esta sorpresa?- cuestionó Gilbertson. Quinn sonrió.

-En la casa de los padres de Rach.

Rachel casi dejó de funcionar, esa era la primera vez en cinco años en que Quinn usaba su apodo. Desde que se conocieron, Quinn la llamaba Rachel, a pesar de que todos en la oficina se referían a ella como Rach.

-¿Y donde se encuentra la casa de sus padres?

Quinn se calló, ella no sabía dónde estaba la casa.

-¿Por qué estoy hablando yo todo el tiempo? ¿Por qué no le dices tú dónde está, cariño? Es tu casa, después de todo - se liberó. Rachel se rió "con amor" y miró al Sr. Gilbertson.

-Lima.

-Lima - repitió Quinn tratando de ubicar aquel lugar.

-Ohio - reafirmó Rachel.

-¿Ohiooooo? - los ojos de Quinn estaban casi desorbitados, miró a Rachel confundida, ella la ignoró y miró al señor Gilbertson directamente, este disfrutaba de la escena que el par estaba protagonizando.

-¿Van a ir a Ohio este fin de semana?

Rachel asintió con la cabeza. Quinn todavía estaba preocupado por la nueva información.

-Sí, nos vamos a Ohio...a Ohio. De ahí es de donde viene mi pequeña Rachel.

Quinn agarró la mano de Rachel y la apretó con fuerza, haciendo que ella contuviera un grito. La castaña sonrió a Quinn arrugando la nariz, mientras ella hacía lo mismo, intentaban actuar de manera tierna con la otra, pero estaban muy cerca de matarse entre ellas.

La 'pareja' se dirigió al Sr. Gilbertson y se prepararon para escuchar lo que él tenía que decir.

-Bien, muy bien, los veré a los dos a las 11:00 de la mañana del lunes para su entrevista programada, y más vale que sus respuestas coincidan.

Rachel y Quinn se pusieron de pie, Rachel tomó el post-it ofrecido con la fecha de la cita escrita con una letra descuidada. Ella sonrió y le dio las gracias al hombre, mientras que Quinn recibió una llamada telefónica y comenzó a hablar con una voz desagradable, solo le dio al Sr. Gilbertson un asentimiento con la cabeza antes de salir de la oficina.

Después de otro recordatorio de que él estaría observandolos, Quinn y Rachel salieron del edificio. Quinn acababa de terminar su llamada y ya estaba empezando a ladrar órdenes.

- Bien... entonces, lo que va a pasar es que vamos a ir a Ohio. Fingiremos que somos novias, le dirás a tus padres que estamos comprometidas... - Rachel miró el gran edificio y trató de calmar su corazón palpitante, solo para volver a escuchar a Quinn actuando como idiota- Busca un vuelo en primera clase- Quinn continuaba divagando mientras mantenía la vista en su teléfono, pero se detuvo cuando Rachel habló.

-Disculpa, Quinn, ¿pero no estabas en esa habitación?

Quinn levantó una ceja y se encogió de hombros.

-Oh, lo que dijiste acerca de ser ascendida. Genia, genia, cayó por completo.

Rachel se cruzó de brazos.

-Hablaba en serio -Quinn suspiró pero dejó que Rachel continuara- Estoy enfrentándome a una multa de $ 250,000 y cinco años en la cárcel, eso cambia mucho las cosas.

Quinn negó con la cabeza.

-¿Promoverte? No, de ninguna manera.

Rachel se burló.

-Entonces lo dejo y estás jodida. Adiós Quinn, fue bueno conocerte- Rachel se dio la vuelta y continuó con su camino, sus zapatos sonando fuertemente contra el cemento y su cabello de un lado a otro. Quinn dejó escapar un suspiro de frustración.

- ¡Rachel, Rachel! Bien, bien, te haré editora - Rachel se detuvo- Por el fin de semana en Ohio y la entrevista, te haré editora ¿Feliz?

Rachel se volvió para encontrar a un Quinn que parecía resignado.

-Seré editora inmediatamente, no después de dos años.

Quinn suspiró por enésima vez ese día.

-Bien.

Rachel estaba aturdida por dentro, pero necesitaba aprovechar la situación.

-Enviarás mis manuscritos a Bergen y Malloy.

Quinn miró a Rachel con superioridad y ella sonrió.

- Bien, ¿algún otro deseo, Su Majestad? - preguntó Quinn de manera sarcástica.

Rachel sonrió.

- Sí, en realidad. Le contaré a mi familia sobre nuestro compromiso cuando quiera y como yo quiera.

Quinn asintió, molesta.

-¿Hecho? - volvió a preguntar.

Rachel frunció la nariz.

-No, ahora pidemelo amablemente.

Quinn frunció el ceño.

-Te pido amablemente, ¿qué?

Rachel se cruzó de brazos.

-Pídeme amablemente que me case contigo, Quinn.

Quinn alzó sus manos en el aire.

-¿Qué? ¿Qué significa eso?

Rachel sonrió diabólicamente.

-Ya me escuchaste, Quinn. Arrodillate.

Quinn se quejó en voz baja, lanzando palabras incoherentes, pero Rachel estaba segura de que había dicho algunas maldiciones. Finalmente, Quinn se arrodilló y miró a Rachel de nuevo.

-¿Así está bien para ti?

Rachel sonrió.

-Oh, es perfecto.

-Ok. Uh, ¿Te casarías conmigo?- preguntó Quinn despreocupadamente, metiéndose las manos en los bolsillos. Rachel puso los ojos en blanco.

-No. Dilo como si fuese en serio, Quinn.

Quinn se rió sarcásticamente y miró el concreto antes de mirar hacia arriba.

-¿Rachel?

-¿Sí, Quinn?

- Dulce y hermosa Rachel...

-Te escucho.

- ¿Podrías, por favor, ser tan amable de casarte conmigo? - Rachel se encogió de hombros y fingió pensar la respuesta.

- No aprecio el sarcasmo, pero lo haré. Nos vemos en el aeropuerto mañana- dijo la castaña dándose la vuelta de inmediato, dejando a Quinn solo sobre una rodilla.

Fabray miró alrededor de la acera y agradeció que no lo estuviera mirando.

Comenzó a levantarse y accidentalmente alguien lo empujó, provocando que cayera. Se levantó rápidamente y comenzó a quitarse la tierra de la ropa. Quinn levantó la cabeza y observó a Rachel irse con una pequeña sonrisa. Ella también sonrió al tener su vista en un punto fijo.

-Ya veo por qué Anderson hacía esto todo el tiempo - murmuró.

Rachel se dio la vuelta, haciéndo reír a Quinn.

-¡Te quiero, pastelillo! - gritó Quinn de manera burlona.

Rachel puso los ojos en blanco

Lectores anonimos: Muchas gracias

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