Crepúsculo pertenece a Stephanie Meyer.
El Harem de la Reina
(Harem: Alice Cullen, Rosalie Hale, Sasha Denali, Tanya Denali, Kate Denali, Irina Denali y Leah Clearwater)
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(N/A: Sabemos que tenemos este Fic medio abandonado, pero no queremos seguir el Canon a rajatabla y esto parecía ser una buena idea, cuando se nos ocurrió)
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19: El Doctor visitó la Comisaria
Cuando se realizó el Tratado, hace ya tantísimos... casi siglos, ahora que el Dr. Carleslie Cullen lo pensaba con detenimiento. Ni él, ni su esposa, habían encontrado motivos, para tener ningún tipo de problema, con los Metamorfos que vivían en la playa de La Push.
El Tratado era fácil de seguir: Si el Clan Olímpico, no cazaba humanos, entonces los Metamorfos se mantendrían apartados de la vida privada y social del Clan vampírico.
No era que el Dr. Cullen, deseara tener problemas con los Metamorfos, pero sus dos hijas, ahora eran novias de la hija del Jefe de Policía Swan y ambos, eran Metamorfos. Solo que Isabella, era muy distinta a todo lo conocido por vampiros y los propios Metamorfos, ¿La forma de Tigresa Dientes de Sable, significaba que los más jóvenes estaban abandonando la costumbre de la transformación en lobo? ¿Era ella una excepción? ¿O acaso existían Metamorfos con formas de depredadores más grandes y peligrosos que un lobo y sencillamente, el Clan Cullen no lo sabía, ante el obvio deseo de que ambas razas mantuvieran la distancia?
Pero el Dr. Cullen, debía de recordarse a sí mismo, su motivo para haber ido a visitar al Jefe de policía Swan. Y no era por tener problemas con la ley.
Ni él, ni su esposa, ni tampoco ninguno de sus hijos, tenía actualmente, ningún tipo de problema, que pudiera acabar conduciéndolos a dormir tras las rejas.
Carlisle pidió a la recepcionista, la dirección en la cual él podría, encontrar al oficial Swan y ella, sin dudar ni un segundo, le indicó el piso, la dirección y la puerta correcta, de la oficina del hombre de cabello negro y frondoso bigote. El cirujano rubio asintió, agradeció a la mujer y fue a buscar la oficina, subiendo dos tramos de escalera, caminando hacia la derecha y contando el número de puertas, hasta toparse con una de ellas, que estaba siendo terminada de decorar y tenía la inicial y el apellido del Sr. Swan, quien parecía estar estrenando nueva oficina. Creyendo que sería educado, comenzar una conversación trivial entre personas que no eran amigos, sino que su naturaleza los volvía enemigos, tocó delicadamente la madera, hasta escuchar un amortiguado: "Adelante", si Carlisle pudiera respirar y exhalar, él lo haría. Esperó unos segundos y repitió mentalmente, lo que quería decirle a Charlie Swan. Pues lo último que deseaba, era ser mandado a volar, a través de una ventana, por un malentendido. — ¡Adelante, por favor! —Dijo una voz del otro lado. Charlie miró fijamente la puerta, cuando está se abrió. ¿Cómo puedo...? —Las cejas casi desaparecen en la línea del cabello y sus ojos se endurecieron —Dr. Cullen, tiene que ser demasiado importante o demasiado personal, como para pedir verme personalmente, ¿Alguien en su familia, ha sido testigo de algún crimen?
—El motivo de mi visita, no es profesional, Oficial Swan. —comenzó el Dr. Cullen, mientras veía como el Señor Swan, se ponía de pie y quien tensaba los músculos, era el respetado Dr. Cullen. Mientras que el oficial simplemente abría sus ventanas y encendía un par de ventiladores. Ante esto, el patriarca Cullen asintió.
—Sí no tiene que ver con el Tratado y si, ni usted, ni su esposa o hijos, han cometido Crímenes... —Carlisle pensó por un momento, en el automóvil que conducía actualmente su hija Alice: Un automóvil robado. Luego, pensó en el automóvil que conducía Rosalie, el cual era un automóvil que ganó en una carrera callejera e ilegal, en Calgary, Canadá —así que no puedo pensar, en un motivo que te traiga directamente a mí. —desenfundó su pistola reglamentaria tan rápido, que Carlisle ni siquiera alcanzó a verlo. Solo fue consciente de esto, gracias al ruido del arma, al haber sido empujada por la mesa y llegar a su lado. El rubio miró el arma y luego levantó la mirada confundida, hacia el oficial Swan.
—El motivo de mi visita, es personal. —repitió el Doctor, notando que ahora, Swan sí que parecía prestarle la debida atención —Mis hijas: Alice y Rosalie, son las... Improntas de su hija Isabella. Sé que han tenido algunas... citas e incluso sabiendo todo eso, mi esposa las ha escuchado, cuchicheando, sobre conocer la fecha de cumpleaños de Isabella y sus deseos, para prepararle una fiesta de cumpleaños.
El Doctor Cullen, salió de la oficina del oficial Swan, con una sonrisa en los labios y una promesa de un pronto encuentro, el día del cumpleaños de su hija.
