Capítulo 8
Edward POV
Era algo tarde cuando iba conduciendo a casa de Tanya con una maleta en el asiento trasero del auto. Horas atrás, esa misma mañana Bella había encontrado los papeles del divorcio firmados y eso terminó de destapar toda nuestra situación. Ya no había nada qué ocultarle. Hablamos, grité. En este punto podía apreciar que fue un momento catártico, por lo menos para mí.
Al fin pude admitir que no teníamos ya posibilidad alguna de arreglar lo nuestro, y ella también logró comprenderlo, o por lo menos eso me pareció.
Después de que agotamos las palabras sobre nosotros pudimos comunicarnos mejor sobre los niños y llegamos a un acuerdo temporal. Esa tarde Alice los recogió en la escuela y los llevó a casa para cenar. Supe que mi hermana moría de ganas de hacer mil preguntas cuando le pedí ese favor de repente con un mensaje, pero se contuvo.
Cenamos los cuatro juntos, como si nada pasara, y luego les explicamos a Nessie y Anthony que algunas cosas iban a cambiar pronto y yo me estaría quedando con sus abuelos, pero nos veríamos todos los días. Ellos parecieron tomar la noticia con calma, aunque en realidad no creí que lo entendieran bien.
Después de ponerlos en la cama tomé mis cosas y me marché, pero no pude ir a casa de mis padres, no tenía energía para hablar con ellos y contarles lo sucedido, ni de escuchar sus consuelos y consejos. Los amaba, pero necesitaba algo diferente, por lo menos esa noche.
Tanya vivía en una casa algo alejada, más bien hacia la periferia de la ciudad, yo ya había estado ahí antes y recordaba el camino, así que llegué sin problemas y estacioné detrás de su auto. Ella estaba esperando en la ventana y abrió la puerta de inmediato para recibirme con un abrazo.
- ¿Se lo dijiste? -me preguntó mientras me soltaba y caminábamos al interior.
- Ella encontró los papeles del divorcio, ya no pude ocultarle nada. -me encogí de hombros y me dejé caer en el sillón más cercano, ella se sentó a mi lado.
- Y todo salió mal porque estás aquí con una maleta. Pero en realidad te ves como si te hubieras quitado un peso de encima.
Por un momento me sorprendió su afirmación. Yo sentía como si apenas fuera una criatura viviente, sólo moviéndome por inercia y a punto de colapsar pero lo medité un instante y supe que tenía razón.
- Supongo que muy en el fondo sabía que era inevitable. -afirmé tratando de encontrar una justificación a esa porción de alivio que sentía.
- ¿Y ahora qué vas a hacer? ¿Abandonarlos a todos y hacer una familia nueva conmigo? -inquirió con una media sonrisa inquisidora.
- Podrías enseñarme ruso y sólo nos mudamos al otro lado del mundo. -contesté también sonriendo, como si estuviera hablando en serio.
- Trato hecho. -se rio y me extendió la mano para sellar el pacto, yo la tomé y luego de estrecharla pensé que si no fuera por mis hijos, bien podría sonar como una opción viable.
- Gracias por recibirme esta noche con tan poca anticipación. Sólo será hoy, mañana me instalo formalmente en casa de mis padres para poder tener a los niños durante las noches.
- Podrías traerlos aquí. -me sugirió dubitativa, ambos sabíamos que no era la mejor idea, pero aprecié su amabilidad.
- Aún no estoy preparado para eso.
- Sigo siendo tu sucio secreto. -se rio una vez más y la acompañé haciendo coro de su sentido del humor ácido. – Es mejor que ya vayamos a dormir, mañana tengo clases a primera hora y tú te ves muy cansado.
Ella se puso de pie y la imité para darle un abrazo antes de dirigirme a la habitación donde no sería la primera noche que pasaría.
Fin Edward POV
…..
Jacob POV
Estaba estacionado bajo la sobra de un árbol esperando a Bella. Tenía ahí ya un buen rato y no sabía cuánto tiempo más iba a tomar aquello, pero tampoco era como que tuviera algo más qué hacer. Estaba ahí en una misión y era facilitarle las cosas, ya que el flamante Edward había perdido su encanto.
Tras el accidente de mi amiga todo había sido una locura, y si nunca pude ser amigo del que fue su esposo, ahora en verdad tenía ganas de conversar con él usando los puños nada más. Entendía que Bella había hecho algo, o por lo menos eso parecía, pero yo todavía no era capaz de creerlo y que él si lo hiciera se me figuró evidencia de que jamás la amó como dijo.
De repente alguien abrió la puerta del copiloto, era ella. Entró como si alguien la persiguiera, apresurada, pero luego se quedó quieta, suspendida en el tiempo sin siquiera mirarme.
- ¿Ya terminó todo? -le pregunté deseando que así fuera. No sabía cuánto más de este estira y afloja sería capaz de resistir antes de volverse loca. Solamente asintió. – Bien. Ahora vamos a que comas algo.
Encendí el auto y empecé a manejar, no tenía un lugar específico en mente, pero algo saldría de camino, lo importante era mantenerla ocupada y asegurarme de que comiera algo antes de que se desmayara.
- No tengo hambre, Jake. – se quejó al fin, como si su mente apenas hubiera procesado la información.
- No importa. Se supone que estés decente para ver a tus hijos, necesitas comida.
- Creo que voy a vomitar. -se quejó viéndose un poco verde, yo utilicé el control de mi puerta para bajar su ventanilla.
- Si me haces el favor de que sea afuera, te lo voy a agradecer. -bromee un poco y ella sonrió, aunque sólo un segundo. – Ya sé que no quieres comer, probablemente no quieres ni respirar, pero no puedes darte ese lujo ahora.
- Lo sé. -suspiró y aproveché una luz en rojo para apretar su mano un momento. – Él se veía tan mal como yo…
- Pues me alegra mucho, es lo mínimo que se merece. Aunque lo sigas defendiendo. -le reclamé mientras continuaba manejando.
- Yo lo engañé y le pedí el divorcio.
- Todavía no te creo.
- Pues quizás es momento de que vayas empezando, a mí me tomó un mes procesarlo, pero ya no había nada más qué hacer. Aunque no tenga idea de qué pasó, yo nos rompí. Lo mínimo que le debía era acompañarlo a la corte para entregar juntos los papeles y hacerlo oficial.
Al final suspiró y escuché el nudo en su voz. Esa mañana parecía menos ella misma que nunca antes y ambos supimos siempre que no debería estar sola en esos momentos, por eso me ofrecí a acompañarla. Inclusive le ofrecí mi casa para quedarse unos días, de todas formas yo prácticamente vivía con Leah, pero esa oferta no la tomó para no alejarse de sus niños, esos pequeños que eran daños colaterales de todo el huracán que sus padres hicieron.
Fin Jacob POB
…
Alice POV
- No era necesario que vinieras. -me dijo Edward por milésima vez mientras manejaba hacia la casa de nuestros padres, donde mis sobrinos habían pasado esa mañana, yo iba en el asiento del copiloto, de donde no me había movido ni un instante.
- Ya sé que quieres ser un niño grande y hacerlo todo tu solo, pero a veces no es lo mejor. Ni siquiera estoy segura de que ya hayas asimilado lo que acabas de hacer.
- Lo sé muy bien. Después de todo este tiempo sólo quería hacer formal todo. En mi mente ya perdí a Bella muchas veces, entregar unos papeles no cambia nada.
Yo sabía que él tenía razón, desde los días previos al accidente, cuando creyó que ella estaba enferma, ya había pasado por todos los duelos posibles en relación a ella, pero aún así conocía a mi hermano lo suficiente para saber que su cabeza era el peor lugar en el que podía estar en ese momento.
- Por lo menos me alegra que te vayas a quedar en casa de papá y mamá.
- Sólo es temporal, Alice, necesito encontrar mi propio espacio y darles el suyo a mis hijos.
- Pues yo creo que deberías quedarte. No te veo viviendo en un departamento de soltero.
Le dije sonriendo un poco, sólo para tratar de arrancarle una sonrisa también, pues Edward se había convertido en el padre diligente y responsable que el nuestro siempre fue, aunque él nunca estuvo solo para criarnos. Me alegré un poco cuando lo escuché reír aunque fuera muy breve.
- Un departamento de padre soltero. -me corrigió en tono ligero pero no feliz. Entonces, mientras daba vuelta justo en la cuadra de la casa de nuestros padres decidí soltarle una pequeña noticia.
- Pues debe ser un buen lugar si quieres que lleve de visita a tu sobrino.
Él lo entendió de inmediato y me volteó a ver con sorpresa. Jasper y yo nos habíamos enterado apenas hacía una semana de que, por fin, estaba embarazada pero decidimos guardar la noticia hasta que las cosas estuvieran más tranquilas. Yo había estado muerta de ganas de contárselo a todos y quizás ese no fue el mejor momento para hacerlo, pero necesitaba a mi hermano conmigo, ya que acababa de perder un poco a mi mejor amiga.
- Alice, muchas felicidades. -murmuró saliendo del shock al tiempo en que se detenía en nuestro destino, de inmediato me abrazó. - ¿Ya se los vas a decir a todos?
- Aún no. -sonreí más y sentí una lágrima agridulce escarparse de mis ojos. – Yo sé que no es el mejor momento, Jasper también lo cree y decidimos esperar, pero en verdad no pude contenerme.
- No seas tonta, siempre es el mejor momento para decirnos que estás feliz.
Volvió a abrazarme y yo lloré un poco de alivio entre sus brazos, no deseando despertar malos recuerdos ahora que lo impensable de su divorcio acababa de suceder y ni siquiera estaba muy segura de cómo iba a funcionar nuestra familia de ahora en adelante.
Fin Alice POV
…..
6 meses después
Bella POV
El primer semestre del año estaba comenzando, justo después de las vacaciones de navidad y todo se sentía como si no fuera un año nuevo, sino toda una vida. Llegué a la sala de maestros y me senté en una de las mesas para acomodar los papeles que llevaba y organizar todo, había dejado salir temprano a mis estudiantes por ser el primer día y me quedaba algo de tiempo antes de la siguiente clase.
Por mera inercia revisé mi teléfono para comprobar que no tenía algún mensaje y me alegré de que así fuera, desde que Edward y yo compartíamos a los niños por separado podía sentir el doble de responsabilidad, suponía que para él era igual, ya que fue fácil organizarnos para pasar las fiestas juntos con nuestras familias reunidas, como si aún siguiéramos casados.
A veces todavía me costaba entender lo mucho que cambió todo en poco tiempo, el accidente, el divorcio, entender que antes de casi morir me había convertido en una persona que jamás desee ser. Por lo menos me alegraba un poco de no poder recordarlo, aunque eso me hubiera echado encima montones de culpa y dolor.
De repente escuché mi teléfono y comprobé que era un mensaje para confirmar la sesión de terapia para esa tarde, respondí de inmediato y sentí un poco de alivio al estar tan cerca de esa sesión. Al inicio había resultado difícil acostumbrarme a ir y contarle mis problemas a un extraño que había contactado a través de mi neurólogo. Liam. Suspiré pensando en él, o más bien en la situación en la que estábamos.
Hacía varios meses atrás, cuando tuve la primera sesión de terapia decidí enviarle un mensaje de agradecimiento, él respondió y lentamente entablamos una conversación escrita, que luego evolucionó a llamadas cortas y eventualmente llegamos a salir por un café cerca de mi trabajo o el suyo.
Para mí era un amigo, alguien que no iba atado a Edward, pero Jacob me había advertido en más de una ocasión que no era sólo eso lo que él buscaba y yo no sabía qué pensar. Podía entender lo que Jake decía, sin embargo en esos momentos no estaba ni de cerca lista para tratar de entablar una relación con nadie. Y quizás jamás lo estaría.
Y justo como si lo atrajera con la mente, él me escribió.
"Hola. Cómo va el primer día de clases?"
A veces él hacía eso, sólo preguntar por cosas triviales y me gustaba responderle sólo por sentir que mi vida era normal.
"Saliendo temprano de todas las clases, porque soy la maestra favorita de todos"
"Estoy orgulloso de ti "
Su comentario me hizo sonreír y ya no respondí, no era necesario. Sólo continué con lo que estaba haciendo y disfruté de poder perderme ente textos y planes de estudio un rato antes de tener que volver a mi vida de madre soltera y sentirme sola.
Fin Bella POV
…
Edward POV
- No creo que sea una buena idea. -murmuré para mí mismo mientras me miraba en el espejo y terminaba de abotonar la camisa.
Estaba alistándome para salir. Una cita real por primera vez. Durante los meses anteriores, esos en los que sólo me dediqué a sobrevivir un día a la vez sin Bella, siempre tuve que hacer oídos sordos cada vez que alguien me decía que debería empezar a mirar a otras mujeres e inventar pretextos para evitar conversaciones incómodas. Pero esta vez decidí hacer justo lo opuesto, aunque estaba a nada de retractarme.
La vida desde que finalizamos el divorcio y aceptamos nuestra nueva realidad había sido como un sueño lleno de niebla que a veces no me sentía capaz de recordar con precisión. Pasé dos meses viviendo con mis padres antes de encontrar un lugar que fuera adecuado para mí y los niños, amueblarlo y organizar la mudanza por fortuna fue fácil, pues mi madre y Alice se encargaron de todos los aspectos prácticos pero empezar a llegar a un sitio solo y frío cuando Nessie y Anthony pasaban la noche con Bella era algo a lo que quizás jamás llegaría a acostumbrarme.
Esas primeras semanas sin embargo, tuve a Tanya a mi lado, ella fue mi consuelo y compañía todo lo que pudo, hasta que tuvo que marcharse. Esa separación sería sólo temporal, mientras ella fuese requerida para coreografiar a un ballet profesional que se encontraba en Rusia (donde ella no había nacido pero a donde se sentía atada por las memorias de su madre) pero ya me pesaba demasiado su ausencia.
El timbre sonó de repente y me tensé. Sabía que mi acompañante había llegado. Se trataba de una compañera del trabajo, Carmen, ella también tenía un divorcio a cuestas y siempre me pareció una mujer muy atractiva y segura de sí misma, pero nunca imaginé verla más allá de los confines profesionales, sin embargo, aquí estaba, llegando a mi casa para ir juntos a cenar.
- Buenas noches. -me dijo sonriendo cuando abrí la puerta, le devolví el gesto y salí ofreciéndole mi brazo para que lo tomara y dirigirnos a mi auto.
- Te ves encantadora esta noche.
- Gracias. Tú también. -sonrió más y me guiñó un ojo mientras le abría la puerta del auto. Todo se sentía muy extraño.
- Debiste dejar que yo pasara por ti. -le reiteré cuando estuve dentro y encendí el motor.
- Está bien, no me incomoda venir en taxi. Pero puedes llevarme a casa si quieres.
Al final me sonrió otra vez y escuché en su tono de voz que tenía planes para nosotros. Tragué en seco un momento intentando controlar mis ideas. Me sentía como un adolescente inexperto y quizás justo así era. Seguimos el camino con pláticas casuales, cosas del trabajo y del mundo en general. Ella había nacido en España y habló con pasión sobre ese país, tanta, que desee conocerlo.
Eventualmente llegamos a nuestro destino, un lugar tranquilo a la luz de las velas que ofrecía comida mediterránea. La mesa que nos dieron estaba algo apartada de todos y nos permitió seguir conociéndonos lejos del barullo.
- ¿Puedo preguntar por qué te divorciaste? – inquirió de repente mientras nos entregaban la segunda ronda de bebidas para acompañar la cena. – Sólo si no te molesta hablar de ello.
- ¿No hay una versión oficial en la oficina? -pregunté levantando una ceja, sólo por ganar algo de tiempo.
- La hay, pero no la creo.
- ¿La hay? -la incredulidad en mi voz fue casi palpable, jamás pensé que los otros me notaran, sin importar que fuera el director de esa compañía.
- Por supuesto. Es de conocimiento popular que conseguiste a una chica más joven y por eso dejaste a tu esposa.
Con semejante afirmación no pude hacer más que reírme. Carmen sonrió un poco, algo divertida y algo apenada, y esperó a que me calmara y le ofreciera mi versión de aquella situación.
- Ella me pidió el divorcio, hubo un tercero involucrado en esa decisión. Pero nunca supe exactamente qué pasó entre ellos y que yo sepa no están juntos. -le expliqué la versión corta y concisa de toda la locura que fueron esas semanas que deseaba jamás recordar.
- Wow. -murmuró sorprendida, ya sin sonreír- Eso debió ser muy difícil.
- Ella fue mi primer novia. -afirmé encogiéndome de hombros y nada dispuesto a seguir con esa conversación. - ¿Y tú? Hay personas que dicen haber conocido a tu exesposo ahí mismo.
- Sí. -se apresuró a responder habiendo entendido a la perfección mi cambio- Eleazar trabajaba ahí, ambos llegamos desde España y tuvimos una buena vida juntos. Pero eventualmente cambiamos. O quizás nunca quisimos lo mismo y no lo sabíamos. Para mí el venir aquí fue cumplir un sueño, para él sólo era una aventura pasajera. Entonces, cuando quiso que volviéramos a casa para tener niños y que yo dejara mi empleo, simplemente no pude.
- ¿No te gustan los niños? -cuestioné extrañado, pues cada vez que debía llevar a los míos para pasar un rato en la oficina ella siempre acababa jugando con ambos.
- Me gustan. Yo quiero tener uno, pero no así. No quiero dejar todo lo que soy de lado, creo que puedo hacer ambas cosas. -me sonrió y la entendí a la perfección.
- Eso suena más a ti. -afirmé entrelazando nuestros dedos por encima de la mesa.
- ¿Edward? -escuché de repente una voz delicada que conocía demasiado bien, justo a mi lado ¿cómo era posible?
- Alice. -la saludé sin tratar de disimular mi descontento. Mi hermana estaba ahí con su gran vientre de embarazo y Jasper a un lado, la mirada en sus ojos me resultó difícil de entender, pues todo lo que vi en ella era algo así como un sentimiento de traición. – Carmen, ella es mi hermana Alice, y él es Jasper, su esposo. -los presenté de manera informal y vi de reojo a mi cuñado, deseando que entendiera el mensaje y me ayudara un poco.
- Mucho gusto. Soy Carmen, amiga de Edward. -afirmó ella con calma, pero sentí la tensión en su voz.
- Ha sido un placer encontrarnos. -intervino Jasper teniéndome compasión. – Tengan una excelente velada.
Sin esperar un segundo tomó a Alice de la mano y la sacó de ahí antes de que pudiera decir nada más y complicar esa noche que de por sí se sentía como toda una primera vez.
Fin Edward POV
…..
Alice POV
Estaba sentada en el jardín trasero de la casa de mis padres sosteniendo un té caliente mientras miraba a Nessie y Anthony jugar. Yo ya nunca recordaba si debían estar con su madre o su padre, pero me gustaba ir de visita cuando me hacían saber que iban de visita con sus abuelos.
- ¿Por qué los miras así? -preguntó mamá llegando para sentarse conmigo, llevaba una taza de café y un plato con galletas que acababan de terminar de enfriarse.
- Siento que los extraño. -afirmé con un suspiro porque ni yo misma comprendía del todo por qué. -Y tengo miedo. Mi bebé jamás va a conocer a la familia que tuvimos, inclusive el de Emmet y Rose probablemente no nos recuerde a todos juntos.
- Lo sé. Pero quizás a veces podamos estarlo, Bella y Edward pudieron pasar bien navidad aquí este año.
- Él está saliendo con alguien. -le solté de repente y se me escaparon un par de lágrimas que no sabía estaba conteniendo.
- ¿Cómo? ¿Te lo dijo?
- No. Jasper y yo fuimos a cenar la otra noche y él estaba ahí con una mujer en el mismo restaurante. -miré a mamá a los ojos y encontré en ellos un reflejo de mi propia expresión.
Ambas entendíamos que Bella y Edward ya no estaban juntos, habían formalizado su divorcio desde hacía mucho y ambos tenían derecho de volver a conocer gente y enamorarse, pero por algún motivo dolía como una pérdida.
- Quizás sólo son amigos, o se están conociendo… -trató de darme una salida que yo también busqué muchas veces.
- Él la tenía tomada de la mano. -le aclaré y vi la tristeza en sus ojos. – Y no creo que Bella lo sepa aún. No sé qué va a pasar cuando se entere…
- Espero que tu hermano sea prudente para no crear una tormenta hasta que sea necesario.
Nos quedamos en silencio un rato, sólo viendo a los niños jugar hasta que sonó el timbre y mamá fue para atenderlo. Mis sobrinos fueron corriendo detrás de ella y yo acaricié a mi bebé sin nacer aún, deseando poder darle una vida feliz al lado de Jasper, siempre al lado suyo. Muy pronto los niños regresaron esta vez acompañados de su madre, ella me miró y sonrió un poco mientras se acercaba.
Bella y yo éramos amigas aún, todavía la consideraba mi mejor amiga, sin embargo sería muy ingenua si no notara los cambios en nuestra relación. A pesar de la libertad que me dio Edward para ser la amiga y no la hermana, poco a poco la distancia entre nosotras se hizo más grande.
- Me dijeron los niños que estabas aquí y no pude detenerme. -me dijo Bella sentándose a mi lado y apretando mi mano libre un momento. -Te ves hermosa ¿Cuánto tiempo te queda?
- Máximo dos meses. -le sonreí alegre y noté a mi mamá acercarse con una bebida para mi amiga.
- Espero puedas quedarte un rato. -le pidió a Bella entregándole la taza de té en las manos, ella se sonrojó y asintió.
- Gracias, Esme. Es mi favorito.
- Hay más en la cocina si es que quieren. Yo voy a llevar a los niños a que me ayuden con algo en la cochera.
En automático extendió ambas manos y los dos pequeños las tomaron para irse felices con ella, probablemente era la abuela más maravillosa. Entendí, y probablemente Bella también, que mi madre nos estaba dando algo de tiempo y privacidad para conversar, quizás recuperar esa cercanía que tanto extrañaba.
- Sigue siendo igual de hábil. -reconoció Bella y dio un sorbo a su taza, ella también lo había notado. - ¿Vas a estar quedándote aquí hasta que nazca el bebé?
- Sólo vine de visita para ver a los niños, siento que ya casi no los conozco. -sonreí un momento, pero ambas notamos la tristeza de la situación.
- Alice, tú puedes estar con ellos todo el tiempo que quieras.
- Lo sé. Pero es muy complicado. No sé cómo es que ustedes pueden recordar a quién le toca cuándo. Además, dividen su tiempo con ellos, no quiero raptarlos y que puedan verlos menos. No sería justo para ti o para él.
- Todo es muy complicado. -reafirmó con convicción lo que le dije y suspiró. – Podríamos establecer un día a la semana para vernos, ir al parque. A tu casa o a la mía. Por lo menos hasta que ese bebé nazca y no tengas tiempo para nada.
Ambas nos reímos y se sintió como estar en casa. Su teléfono sonó con un mensaje y ella lo miró apenas, quizás sin siquiera leerlo completo, pero fue suficiente para que se le tiñeran las mejillas de rojo.
- ¿Quién es? -le pregunté sin tratar de detenerme, hacía años que no la veía sonrojarse así, con esa mezcla de angustia y emoción.
- Liam. -murmuró enrojeciendo más y negando un poco con la cabeza. No estaba segura de si quizás trataba de pedirme que no preguntara más. – El neurólogo que me atendió después del accidente.
Yo podía recordar a ese hombre, era muy apuesto y atento siempre, pero no tenía idea de que ella aún asistiera a algún tipo de consulta, quizás el motivo del mensaje era otro muy diferente.
- ¿Y estás bien? -la cuestioné con la intuición tratando de gritarme algo, aunque aún no podía entender qué.
- Sí. Hace mucho que no es mi médico realmente. Sólo… a veces hablamos. -se encogió de hombros desviando la mirada hacia el suelo y ahí supe cómo es que el destino estaba organizando las cosas. Aunque no me gustara nada.
Fin Alice POV
…
Bella POV
Sabía que no debí haber ni siquiera mencionado a Liam con Alice, pero con ella no tenía defensas. Por ese mismo motivo fue que pusimos (o quizás sólo yo puse) algo de distancia en nuestra amistad, porque no quería situarla en medio de mis constantes luchas en relación a su hermano y todo el daño que nos hice.
- ¿Entonces son amigos? -me cuestionó algo de lo que ni siquiera yo estaba totalmente segura.
- Más o menos. Siempre se ha mantenido en contacto conmigo, mensajes, alguna llamada e inclusive algún café. -me encogí de hombros mientras veía los ojos de Alice abrirse como platos. – Sólo platicas casuales. -le aclaré sin desear que sacara conclusiones apresuradas. – Pero creo que acaba de invitarme a salir.
Al final no pude resistirme y sólo le extendí mi teléfono para que pudiera leerlo por ella misma. Obviamente mi amiga no dudó ni un segundo en empezar a husmear todo lo que pudo encontrar, yo sólo que me quedé en silencio repitiendo en mi cabeza el texto que acababa de recibir.
"Sería terriblemente inapropiado de mi parte invitarte a cenar el viernes? Al restaurante a la orilla del lago, tú y yo."
- ¿Crees que te acaba de invitar a salir? Por supuesto que lo hizo. -me aseguró Alice todavía con los ojos llenos de sorpresa. Me regresó el teléfono con una pequeña sonrisa. - ¿Qué le vas a decir?
- No sé. -respondí con honestidad. – Él es muy agradable, en verdad me gusta conversar y… no sé, no puedo encontrar nada malo en él. Sólo es que no sé cómo salir con alguien que no sea Edward. -le expliqué luchando contra un nudo en la garganta. – Siento como si lo estuviera traicionando… no sé qué hacer, Alice.
- Sal con Liam. -murmuró mi amiga luego de un breve silencio y sin mirarme a los ojos. – Olvídate de toda la culpa y sólo ve. Diviértete y llámame al día siguiente para contarme todo.
Al final sí buscó mis ojos y la tristeza en los suyos era inmensa. Pensé que sería por estarme dando un consejo contra su propio buen juicio, pero no. La conocía bien y algo más estaba oculto ahí. ¿Cómo podría ella así de fácil sólo darme ese consejo? Yo sabía que durante mucho tiempo ella aún guardó esperanzas para Edward y para mí. No, Alice no sería capaz sólo así de decirme eso, a menos de que…
- Edward tiene a alguien. -afirmé con sorpresa y sin dudas. Ella palideció un poco y agachó la mirada.
- No sé realmente qué sucede. -trató de aligerar la carga de esta revelación, pero nada podía detener esa nueva fracción de mi corazón que se estaba rompiendo.
- Si no puedes decírmelo está bien. -susurré apenas con un hilo de voz, de cualquier forma yo no deseaba oírlo.
- No, Bella. En verdad no sé nada. -Alice me tomó una mano y vi en sus ojos muchas más emociones de las que imaginé. – Sólo lo vi con alguien en un restaurant, pero me despachó de inmediato y me ha estado evitando desde entonces. Apenas hace un par de días.
Por mera inercia me llevé una mano al pecho, como si así pudiera arreglar algo del agujero que vivía ahí, pero jamás servía de nada. Le hice una mueca como sonrisa a Alice y apreté más su mano antes de dejarla ir y caminar hacia mi auto que estaba afuera, sólo necesitaba unos minutos para recuperar la calma.
Fin Bella POV
…
Edward POV
Era viernes por la noche y me encontraba en mi casa con Carmen, terminábamos de cenar con la intención de ir a un bar para continuar la noche. Esa era la segunda vez que salíamos y las cosas iban bien, ella era la mujer hermosa e inteligente que siempre me pareció y entendía a la perfección las ataduras que yo tenía con mis hijos, ellos siempre serían mi prioridad.
- ¿Y no te parece extraño ir a escuchar un espectáculo que tú no organizaste? -bromeó un poco haciendo referencia al show musical que veríamos pronto y a mi condición en la compañía que se dedicaba justo a eso.
- Es un poco raro. -estuve de acuerdo, sonriéndole como ella a mí. – Siempre acabo encontrado más fallas de las que me gustaría. -de repente sonó mi teléfono y miré la pantalla, era Jasper, a esas horas no resultaba una llamada normal. De inmediato temí por mi hermana embarazada. – Hola. -contesté algo tenso ya, él sonó igual del otro lado de la línea.
- Edward, necesito verte en el hospital ahora.
- ¿Qué le pasó a Alice?
- Tiene dolor y se le rompió la fuente. Ya vamos al hospital, pero los niños están con nosotros. Iban a pasar la noche en casa.
- ¿Van al hospital de papá? -cuestioné ya poniéndome de pie y sin tener idea de por qué mis hijos estaban con ellos y no con su madre.
- Sí, estamos llegando. – Jasper terminó la llamada abruptamente y miré a Carmen, ella también ya se había puesto de pie y me miraba expectante.
- Alice tiene una complicación y mis niños estaban con ella. Tengo que ir a recogerlos. -le expliqué de prisa y de inmediato ella tomó su bolso.
- Vamos. Te acompaño por si puedo ayudar en algo.
No estaba seguro de que fuese lo mejor involucrarla con mi familia en este punto, apenas nos estábamos conociendo mejor, pero la amabilidad de su oferta hizo imposible que la rechazara. De inmediato nos pusimos en camino y aunque fueron sólo unos minutos, se me hizo eterno. Había muchas cosas que no entendía, pero por encima de todo estaba muerto de preocupación por Alice.
Cuando llegamos a la sala de urgencias encontré a Nessie y Anthony dormidos en un sillón, Jasper estaba sentado a su lado irradiando tensión, en cuanto me vio se puso de pie y avanzó hacia nosotros.
- ¿Cómo está? – le pregunté abrazándolo.
- La están preparando para subirla a una habitación, quieren monitorear al bebé para ver si pueden esperar antes de hacer la cesárea.
- ¿Va a nacer ya? -lo cuestioné alarmado, pensando en que todavía era muy pronto.
- En las próximas 24 horas. -confirmó con mucho pesar. – No he llamado a tus padres, no he podido entrar a verla…
- Ve con ella. Yo me encargo de los niños y de todo lo demás. Cualquier cosa que necesiten aquí estoy.
Jasper asintió y fue directo hacia el área donde se encontraban los pacientes, no podía ni concebir todo lo que estaba pasando por su cabeza en esos momentos y aunque nadie más que los médicos pudieran ayudarlos, haría todo lo posible por facilitarles las cosas.
- Carmen, lo siento, yo… -empecé a disculparme aún sin saber exactamente cuál sería mi próximo paso.
- Está bien. Es una situación muy complicada. Puedo pedir un taxi ahora, pero creo que sería más fácil si te ayudo a llevar a los niños a casa, no pueden pasar aquí toda la noche. -me sonrió amable y asentí.
- Gracias. Tengo que llamar a mis padres.
Esa era una llamada que no deseaba hacer en lo más mínimo, pero era imposible de esquivar. Marqué el número de papá y al igual que yo con Jasper, sólo por la hora de la llamada supo que algo estaba mal. Le expliqué la situación lo más tranquilo que pude y sin dudarlo me aseguró que iban de camino en ese instante. Después, medité llamar a Bella ¿dónde estaría? Mis hijos deberían estar con ella esa noche. Obviamente el evento fue algo planeado y avisarle sólo sería importunarla pero con el desconcierto que sentía y la justificación de avisarle sobre Alice, la llamé.
- ¿Edward? -contestó en voz baja y desconcertada, al fondo pude escuchar una melodía en piano y la ira me recorrió.
- Lamento estropear tu noche. -afirmé pronunciando cada palabra con cuidado. – Sólo quería avisarte que Alice está en el hospital, parece que el bebé va a nacer ya. Por si quieres visitarla mañana. Yo me voy a llevar a los niños a casa.
Colgué de inmediato para no darle oportunidad de responder nada. No quería escucharla ni saber con quién podría estar. Aunque ese ya no fuera asunto mío.
Fin Edward POV
…
Bella POV
Estaba nerviosa como pocas veces antes. Todo era nuevo y desconocido. Había aceptado la invitación de Liam para cenar a la orilla del lago y el lugar era hermoso. Obviamente era un destino para parejas, las mesas de dos personas y la iluminación a media luz daban un ambiente de paz y calidez que invitaba a quedarse. En una esquina tocaba un pianista, pude reconocer varias de las melodías gracias a todo lo que había aprendido por Edward, pero evité lo más posible pensar en él.
Liam pasó por mí para no venir en dos autos separados y todo el camino conversamos como amigos, como siempre. Me contó sobre un viaje que tenía en puerta para el cumpleaños de su hermano y me describió a su familia, que era grande y sonaba muy divertida. No se frecuentaban mucho pero siempre estaban en contacto.
Al llegar al lugar ya tenían la mesa preparada y llevaron una botella de vino en hielo, nos sirvieron dos copas y después de brindar le sonreí y me sonrojé.
- No sé si deba beber. -confesé pensando en si ese detalle habría cambiado después del accidente.
- No deberías, al igual que todos los demás. Pero míranos, aquí estamos. -me devolvió la sonrisa y dimos otro sorbo de vino. – Espero no haber estropeado la noche con tus niños, no lo pensé bien cuando te envié el mensaje e hice la reservación. Tenía tanto tiempo deseando estar aquí contigo que olvidé planear mejor.
- No, está bien. Su tía se moría de ganas de pasar tiempo con ellos y se ofreció para tenerlos esta noche. -le expliqué sintiendo mis mejillas arder cada vez más.
El mesero llegó para tomar nuestra orden y nosotros seguimos conversando, era de lo más extraño, resultó tan familiar como conversar con Jacob, pero místico y tentador a la vez. Cuando Liam rozó mis dedos o mi hombro desnudo un tenue cosquilleo me invadió la piel, no sabía si era sólo bueno o malo, probablemente un poco de ambos.
Cuando ya íbamos cerca del postre mi teléfono sonó y estuve a punto de no responder, pero al ver quién me estaba llamando se me heló la sangre.
- ¿Edward? -contesté desconcertada.
- Lamento estropear tu noche. -me dijo él con un tono de ira contenida. - Sólo quería avisarte que Alice está en el hospital, parece que el bebé va a nacer ya. Por si quieres visitarla mañana. Yo me voy a llevar a los niños a casa.
Terminó la llamada y me quedé sosteniendo el teléfono contra mi oreja un momento más, mientras podía asimilar las palabras. Cuando el peso de lo que me dijo me cayó encima sentí pánico y necesitaba moverme.
- ¿Qué pasa? -inquirió Liam adivinando que algo estaba muy mal.
- Alice, mi cuñada. Mi amiga, Alice. -dije y corregí. – Ella está en el hospital, tengo que ir.
En ese instante Liam asintió y pidió que nos llevaran la cuenta, él sabía quién era Alice y que yo me preocupaba por la distancia entre nosotras desde el divorcio, así que no necesité explicarle más, él sólo se apresuró para que pronto estuviéramos en la puerta de la sala de urgencias.
- ¿Tienes idea de si está aún en urgencias o en alguna habitación? -me preguntó Liam mientras estacionaba en lo que supuse sería su lugar asignado en el hospital, yo negué con la cabeza y me plantee la posibilidad de llamar a alguien de la familia para saber, pero no me atreví. – Vamos primero a la recepción de urgencias.
Me tomó de la mano para guiarme y sólo me dejé llevar por aquellos pasillos, agradecí en silencio porque él supiera exactamente a dónde dirigirnos y muy pronto llegamos a la sala de espera. Ahí vi a Esme y Carlisle. Estaban sentados tomados de la mano. Automáticamente solté a Liam sin saber si ellos nos habían visto o no.
- ¿Cómo están Alice y el bebé? -les pregunté acercándome con los nervios a flor de piel.
- Ella está bien, pero se rompió la fuente y van a tener que practicar una cesárea mañana, o quizás antes si el bebé comienza a dar signos de estrés. -me explicó Carlisle en tono profesional y se puso de pie para darle la mano a Liam, a mí me apretó un poco el brazo antes de marcharse hacia el área de pacientes.
- ¿Los niños? -le pregunté a Esme, sabía la respuesta pero no supe qué más decirle, pues de repente me sentía como si hubiera hecho algo malo, abandonado a mis hijos, causado lo que le estaba pasando a Alice.
- Edward se los llevó. -me sonrió un poco y luego asintió en dirección de Liam, él le devolvió el gesto. – Van a subir a Alice a su habitación en cualquier momento, sólo eso estamos esperando.
- ¿Puedo quedarme? -inquirí nerviosa y ella sonrió dándome algo de alivio.
- Claro, querida. Eres parte de la familia.
Con su comentario se me llenaron los ojos de lágrimas y sonreí, después miré a Liam y él hizo lo mismo. En silencio me abrazó y me besó la mejilla antes de despedirse y prometer verme pronto. Cuando se fue me senté al lado de Esme para esperar en silencio hasta que Carlisle regresó y nos guio al elevador.
- ¿Saben algo más? -inquirió ella de camino.
- Aún no. Va a ser una noche larga, pues ahora la prioridad es monitorear al bebé de cerca. Ya viene de camino un amigo mío que es neonatólogo, van a esperar lo más posible para dejar que los medicamentos ayuden y el bebé tenga más oportunidades de lograrlo.
Esme asintió y abrazó a su esposo. Seguramente para ellos la pena por Alice era peor aún, pues muchos años antes vivieron esa experiencia con un final horrible. Mientras llegamos a nuestro piso tragué en seco para no llorar y los seguí hasta el último cuarto del pasillo. El área en general se parecía mucho a donde yo había estado y me trajo malos recuerdos, pero no era importante en ese momento.
Carlisle llamó a la puerta con suavidad y Jasper le indicó que pasáramos. Ahí adentro la parafernalia también era casi igual, con la diferencia de que los monitores de Alice iban a su vientre y no a su corazón, ella tenía los ojos rojos y la piel pálida, su esposo aparentaba varios años más que unas horas antes.
- Lo siento. -les dije a los dos cuando estuve cerca. – Nunca pensé que algo así pudiera pasar.
- No fue tu culpa. -me aclaró Alice como si fuera lo más obvio del mundo. – Yo te pedí a los niños, además, dicen que no fue nada que haya hecho, estas cosas pasan.
- Es cierto. -intervino Carlisle de inmediato, su tono cargado de autoridad. – Nada que hubieras, o hubieran, hecho diferente habría cambiado la situación. Pero el bebé se ve bien en los monitores y en cuanto esté aquí va a tener todos los cuidados necesarios.
Escucharlo decir eso me calmó un poco, ojalá así hubiera sido para los demás, pero nadie pareció relajarse. Especialmente Jasper se veía sumido en un abismo profundo donde nada podía alcanzarlo.
- Jas, vamos a necesitar algunas cosas aquí para estos días. Ya no estoy sola, puedes ir a casa por ellas. -le sonrió Alice un poco, tratando de animarlo.
- No te quiero dejar.
- Pero sólo tú sabes dónde guardo todo.
- Hijo, puedes ir, nosotros estamos aquí. -lo animó Esme con su tono maternal, él suspiró resignado.
- No me tardo nada. -besó a su esposa en los labios y luego en el estómago lleno de cables.
- Llévate a Bella, para que no vayas solo. Así me quedo más tranquila. -afirmó Alice y yo sólo asentí y empecé a caminar con él.
Creo que ninguno de los dos entendimos por qué era realmente que nos envió a ambos, pero no discutimos. Llegamos al estacionamiento y lo vi sacar las llaves del auto, ahí noté que le temblaban un poco las manos y lo detuve. Quizás la idea era en verdad que yo lo cuidara a él, para eso eran las hermanas.
- Yo manejo, Jasper.
- Estoy bien. -afirmó tratando de fingir que nada pasaba, yo le puse los ojos en blanco y le quité las llaves.
- Ya tuve un accidente el año pasado, no lo hagamos tradición. -le sonreí un poco y él me devolvió el gesto, caminando hasta la puerta del copiloto. Muy pronto estábamos de camino. – Ella y el bebé van a estar bien. -le aseguré eso que yo no sabía, pero tenía que ser así.
- Lamento haber arruinado tu noche. -replicó quizás no queriendo escuchar palabras de consuelo. – Cuando ella de repente tuvo dolor y salió todo ese líquido, era como si no pudiera pensar claramente.
- No te preocupes, Jasper. Hiciste lo que tenías qué hacer. Era una emergencia.
- No debí llamar a Edward, sino a ti. O a nadie. Alice me dijo que no llamara a nadie, ella pensaba que yo podía cuidar a los niños mientras la atendían los médicos y enfermeras. -suspiró un poco exasperado. – Pero yo no me sentía capaz de manejar la situación.
- Jasper, esta bien. -le aclaré- Pedir ayuda era lo único que podías hacer. Alice es demasiado optimista a veces, no creo que otro ser humano hubiera actuado diferente de como lo hiciste. Además, teníamos que saber.
- Carlisle y Esme jamás me hubieran perdonado esperar hasta mañana para informarles. -sonrió un poco y negó con la cabeza – Pero aún así, lamento haber arruinado tu primera cita con el doctor.
Me reí con algo de amargura sólo de escuchar sus palabras, la ironía de que a mi edad, después de haber estado con el amor de mi vida ahora me encontrara intentando primeras citas.
Continuará...
Holi. Un gusto leernos de nuevo, espero les haya gustado. Si tienen un minuto amo leer sus comments!
Nos leemos la próxima semana, ya muy cerca del final.
