Buenas, queridos lectores.
Luego de esperar mucho llega el siguiente capitulo de esta historia uwu.
Creo que aquí es donde las cosas comienzan a mostrar un camino... ligeramente diferente al de la serie original.
Muchas gracias a todos los interesados en esta historia, estimo que tendrá unos 10 o 12 capítulos a lo mucho, asi que va pa largo uwu.
Enjoy :D
Capítulo 2: A buen hambre no hay mal pan
Scarlet se quedó sentada en la oficina de Blue. La directora conversaba del otro lado de la oficina por teléfono con quien parecía ser un policía. Pudo haber prestado atención a la conversación, pero su mente se encontraba enfocada en los acontecimientos de la noche pasada.
No era la primera vez que veía a alguien morir frente a sus ojos de aquella forma, como parte del gremio de caza-recompensas, de Paldea, le había tocado ver a muchos compañeros caídos, pero la muerte de Thorton tenía algo en particular que no le dejaba de molestar. No sabía por qué se sentía así, por que la muerte de alguien que intentó matarla aparecía en su cabeza en cada momento. Los gritos, la sangre, su incapacidad de moverse, Kieran, todo ocurría en su mente una y otra vez.
Recordaba el ruido metálico de aquella bestia, esa cosa que no pudo identificar. Podría tratarse de un pokémon, o tal vez una máquina, o algo más allá de lo que ella podría comprender. Solo sabía que esa cosa llegó en el momento adecuado, justo cuando más la necesitaba. ¿Pero qué demonios era? Entre tantas preguntas no escuchó la voz de Blue hablándole.
—Scarlet, ¿estás bien? —dijo Blue, preocupada.
Scarlet sacudió su cabeza al escucharla, intentando disimular su divagación.
—¿Le dijo algo la policía? —preguntó Scarlet.
—Hmm… —Blue hizo un gesto— Los padres de Thorton fueron a reconocer el cuerpo, iré luego de esto a darles el pésame.
—No quiero interrumpirle en su deber moral, ¿puedo retirarme?
—No, aún no —dijo, sentándose en su escritorio—. ¿Sabes qué rayos fue lo que los atacó?
—No creo que en una noche pueda resolver eso, usted es experta en estas cosas, ¿no lo sabe?
—No existe ningún singular con esa habilidad —admitió Blue, suspirando—. Thorton llega e intenta "matarte" y entonces aparece esa cosa y le devora la cabeza, intento encontrarle sentido a todo esto…
—Parece que le resta importancia a que uno de sus alumnos intentó asesinarme, y que Kieran seguramente terminó más lastimado que yo.
Blue alzó la ceja al escuchar el tono sarcástico de Scarlet.
—Cariño, no es que le reste importancia, pero para empezar tú no debiste intentar escapar, si no fuera por qué le saque la verdad a Schilly estarías muerta, además, el policía con el que hable es padre de Kieran y dice que su hijo estuvo toda la noche en la casa, así que, o el chiquillo puede teletransportarse, como Violet, o me estas mintiendo en eso.
Scarlet esbozó una enorme mirada de sorpresa al escuchar aquello. Cuando salió con Blue le dijo que Kieran estaba ahí, pero al volver él no se encontraba por ningún lado. Tenía el presentimiento de que tal vez el monstruo se lo había comido, pero la información que le dio Blue solo le dejó muchas más dudas. ¿Cómo había logrado sobrevivir?
—Yo le digo lo que vi, Kieran me ayudó a subir al Monte Ogro, Violet lo vio.
—Violet se despidió de ti y se fue sin ver a nadie, eso fue lo que me dijo —replicó Blue, seria.
—¿Qué sentido tendría mentirle sobre eso?
—Es lo que quiero entender —reclamó Blue, ligeramente molesta—. Necesito tener toda la información para poder proseguir.
Scarlet se levantó de golpe, mirando con ojos retadores a Blue. Su mano se hizo un puño mientras intentaba contener las palabras que quería decirle a la castaña. Luego de contenerse se dio la media vuelta.
—Mientras usted pierde el tiempo con esto, hay un monstruo allá afuera matando personas, así que no le veo sentido a seguir este juego.
Aunque Scarlet quiso irse, sintió como un aura la rodeó y le hizo darse la vuelta. Pensó que era Platinum, pero se trataba de Blue, la directora tenía el poder de copiar por algunas horas las habilidades de los singulares.
"Maldita seas, Berlitz", pensó con rabia.
—Necesito tener todas las piezas para encargarme del asunto, pero necesito que entiendas algo —usando sus dedos, Scarlet se acercó más—. Espero que entiendas que las cosas con los singulares y la comunidad van lo suficientemente bien como para arruinarlo con esto, necesito que no divulgues la muerte de Thorton.
—¿Piensa ocultar algo tan relevante? Claro, cómo eso ha funcionado bien antes—dijo Scarlet en tono sarcástico.
—No estoy jugando, Koito —Blue se levantó, mirando amenazantemente a Scarlet—. Si no eres capaz de guardar este secreto, me aseguraré de que termines en la peor prisión de Sinnoh, y esta es una promesa.
Blue siempre parecía una mujer bastante amable y vanidosa, esa mirada coqueta y alegre le molestaba, pero ahora, ver esos ojos calmados fijándose directamente a los suyos, su mirada afilada y su tono de voz relajado le hizo sentir un escalofrío que le recorrió el cuerpo entero. Nunca alguien le había hecho sentir algo así.
—Veo que muestra su verdadero rostro, ya era hora —dijo Scarlet—. No diré nada.
—No lo hago por gusto, Scarlet, esta escuela es demasiado importante, y ustedes lo son —con un chasquido la liberó—. Puedes retirarte, y créeme, yo me encargaré de esto.
Scarlet no dijo nada, solo asintió con la cabeza antes de irse. Había entendido el mensaje de no revelar nada, además, tampoco era muy relevante para ella. Sin embargo, el no revelarlo no le impediría investigar por su cuenta el asunto, y lo primero que tenía que hacer era hablar con Kieran.
—¿Puedo tener un permiso para ir y hablar con Kieran? —preguntó Scarlet.
Blue se sorprendió ligeramente, arqueando la ceja.
—Buen intento, no te dejaré escapar esta vez —dijo Blue, mirando unos papeles.
—No quiero escapar, al menos no aún —dijo, acercándose a Blue—. Usted no me cree que haya visto a Kieran, así que necesito probarlo hablando con él.
Blue se quedó en silencio por unos segundos hasta negar con la cabeza.
—Lo siento, no sucederá, pero si quieres —Blue sonrió ligeramente—. El festival de las máscaras ocurrirá en unos días, sé que el hijo del comisario adora ese festival, podrás verlo ahí, pero con mi supervisión.
Scarlet bufó, aceptando el trato de Blue, extrañaba un poco su versión amenazante, su versión más alegre le causaba poco respeto.
Luego de salir de la enorme oficina, la primera persona que se encontró fue Schilly. La chica no pudo evitar asustarle al verla, sin embargo, se levantó de un golpe y le entregó a Taran-bot.
—Ta-taran-bot ya está reparado —dijo Schilly, nerviosa.
—Me disculpo por no haber sido de utilidad, ama Scarlet —dijo el Taran-bot.
Scarlet miró unos segundos al robot hasta que le hizo el gesto de que subiera a su hombro, haciéndolo de un salto.
—Al menos tú no me vendiste como tu creadora —dijo Scarlet, molesta.
—Pe-perdón, te juro que intente mantener la boca cerrada, pero la directora Blue… es buena haciéndote hablar —dijo Schilly, apenada.
—Además, si no te hubieran delatado, tus oportunidades de supervivencia hubieran sido del cero coma dos por ciento —dijo el Taran-bot.
—Te hubieras quedado mejor descompuesto.
Aunque Scarlet estaba molesta de cómo su robot la refutaba, tenía razón, si Schilly hubiera seguido el plan ella estaría muerta. Podría seguir molesta con ella, pero aquello ya no era relevante en ese punto, necesitaba respuestas, saber qué demonios fue aquello que la atacó, y también saber por qué Thorton la quiso matar. No era la primera persona que la quería muerta, pero que fuera un completo desconocido la tenía intrigada.
Schilly le dijo que Thorton, por su enfermedad, podía procesar mucha información y hacer predicciones a corto plazo, sin embargo, la cantidad de poder necesaria para hacerlo a largo plazo era algo que debía escapar a su capacidad individual, había algo que no encajaba del todo, y necesitaba encontrarlo.
—Mencionaste que Thorton es amigo de ese chico que quiere ligarte, ¿no es así? —preguntó Scarlet.
Schilly movió la cabeza, poniéndose ligeramente roja.
—Ioseph, si, son compañeros de cuarto, pe-pero no intenta ligarme —dijo Schilly.
—¿Sabes dónde encontrarlo?
—Thorton me dijo que estaba en el club de puntería, su clase empezará pronto así que…
—Perfecto, alcanzaré a llegar. Taran-bot, crea una ruta al club de puntería —dijo Scarlet.
El ruido robótico de Taran-bot se hizo presente hasta que encontró una ruta directa a ese lugar, tardaría el tiempo suficiente para que la clase comenzara.
—¿Tienes algo que hacer? —preguntó Scarlet.
—Bueno, tengo mi clase de literatura y…
—Creo que puede esperar, acompáñame —dijo Scarlet, indicando el camino.
Aunque Schilly se miraba nerviosa y no quería ir, Scarlet le recordó que se lo debía al no cumplir su promesa. Aunque Taran-bot le dijo que eso no era correcto, Schilly solo suspiró y fue con ella, con la condición de que solo le diría quien es y se iría de ahí. Sin decir más, ambas caminaron rumbo a la zona acordada.
[...]
—¿De modo que ella simplemente apareció junto a Blue y luego evacuaron a todos? —preguntó Diamond mientras terminaba de preparar una malteada.
—Sí, ni siquiera tuve la oportunidad de preguntarle a Scarlet que había pasado, solo pude ver su rostro perdido, como cuando…
Violet hizo una pausa, no quiso terminar la oración. Diamond solo asintió con la mirada, sirviendo la malteada en un enorme vaso y dándoselo. El chico la miró con extrañeza por unos segundos hasta que la tomó y bebió un poco, el dulce sabor del chocolate y la canela le hizo sentir un poco mejor, sonriendo.
—Wow, gracias, Diamond —dijo Violet, contento—. Tus comidas alegran a cualquiera.
Diamond solo sonrió, sentándose junto a él para terminar su plática.
—Supongo que quieres decir que se sintió como cuando vio a esa chica, Nemona, ¿no?
Violet hizo una pequeña pausa, sosteniendo su malteada.
—Sí, parecida, no sé qué pasó allá, pero debió ser algo malo, quisiera ir a verla saliendo de la clase de Yellow.
—Bueno, Platy me dijo que estaría en la oficina de la directora, con todo este lío no me sorprendería que dure ahí un buen rato —admitió Diamond, caminando fuera de la pequeña cocina de la habitación.
Violet bebió su malteada de un golpe, luego de sufrir del pequeño dolor del cerebro congelado, fue hasta donde se encontraba su mochila para ir a su siguiente clase, Diamond ya lo esperaba fuera de la habitación para irse juntos.
Mientras avanzaban, Violet se quedó callado, pensando en silencio sobre Scarlet. Verla con esa expresión otra vez solo le preocupaba más, debió haber pasado algo demasiado serio, y no quería pasar por lo mismo otra vez. En medio de su caminata, los recuerdos volvieron una vez más, paralizándolo.
El fuego, el hielo, los gritos, las luces, los temblores, el hedor, la sangre, la sangre de sus amigos. La imagen de Nemona volvía a su mente una y otra vez, su pulcra camisa blanca cubierta de sangre caliente que emanaba de su abdomen mientras intentaba neutralizar la herida, los gritos de Arven y Peny se hacían presente con sus rostros de horror que no podía quitarse de la mente. No quería volver a ver eso, volver a vivirlo, volver a sentirlo…
—¡Violet! —gritó Diamond.
La voz de Diamond lo devolvió de golpe. Estaba en medio del pasillo, de rodillas, todo el mundo lo veía mientras Diamond lo sujetaba de los hombros, intentando tranquilizarlo. El chico respiró profundo antes de levantarse de golpe y esbozar una sonrisa.
—Bueno, parece que el piso está bien, sigamos —dijo Violet, intentando disimular la situación.
Aunque los alumnos arquearon la ceja ante su comportamiento y luego se fueron, Diamond puso un rostro algo preocupado.
—No tienes que fingir que todo está bien —dijo Diamond.
—L-lo siento, me puse nervioso al tener la mirada de todos de esa forma —admitió, ocultando su rostro—. Fue como esa vez en el tribunal, demasiada gente.
—Entiendo, está bien, hay diferentes formas de lidiar con el estrés post-traumático.
—¿Eso es lo que tengo?
—Sin duda —Diamond sacó su teléfono—. ¿Te gustaría que la directora Blue…?
—Claro —el chico interrumpió a Diamond antes de que pudiese decir algo.
Diamond solo suspiró, explicando que se refería a que Blue le asignara un terapeuta escolar. Él mismo formaba parte del programa, pero al relacionarse con él de una forma más personal ya no podía darle terapia. Luego de la explicación, Violet aceptó sin problemas.
Luego de caminar un poco más ambos llegaron al salón 65, las clases de biología de la profesora Yellow estarían a punto de comenzar en breve. Diamond y Violet se sentaron en una esquina, esperando a que Sou llegara a sentarse con ellos, pero el chico nunca apareció.
—Otra vez falta a esta clase —dijo Diamond, preocupado—. Espero que no esté tras tú amiga.
—¿Scarlet? Suerte con eso —dijo Violet con una risita—. No llegará demasiado lejos con ella.
—Ese es el problema, cuando Sou se enfoca en algo, no hay mucho que lo frene —dijo, sacando su cuaderno—. Créeme, no es bueno que se obsesione con Scarlet.
—Bueno, creo que tiene su faceta maligna bien controlada, ¿no? Además, conozco a mi mejor amiga, sabe defenderse.
Diamond arqueó la ceja, confundido.
—Una vez un chico intentó decirle un cumplido en Paldea y le rompió un brazo.
Aunque Violet recordó la vivencia con gracia, Diamond solo abrió más los ojos, sorprendido de la agresividad de Scarlet, chocando con la descripción que Platinum le había dado. La conversación hubiese seguido, si no fuera por qué la profesora Yellow finalmente llegó.
—Buen día, clase, disculpen la tardanza, la sala de juntas es un caos —luego de poner sus cosas en la mesa, Yellow lanzó una fuerte sonrisa—. Espero que todos estén bien, que el tema de hoy será algo extenso.
Y vaya que lo fue. "Origen de las singularidades" fue el tema que vieron por la hora y veinte minutos de la clase. Aunque Violet trató de prestar atención la mayor parte del tiempo, a la mitad comenzó a distraerse por el entorno de la clase, siendo traído de vuelta por Diamond cada vez que se percataba de que su amigo comenzaba a distraerse.
Sin embargo, no se distraía por alguna banalidad, su mente seguía clavada en hablar con Scarlet, en saber qué había ocurrido ahí, quería salir de ahí, pero debía esperar a que Yellow pusiera su tarea para salir, para hablar con ella.
Una vez que se dio el toque de la campana, Violet comenzó a guardar sus cosas lo más rápido posible, sin embargo, antes de irse, Yellow le detuvo.
—Disculpa, Violet, ¿podrías quedarte después de clases? —dijo Yellow con tono amable.
Aunque quiso negarse, solo asintió con la cabeza y esperó a que todos sus compañeros salieran para que Yellow pudiera hablar con él. Cuando el salón estaba vacio, Yellow finalmente habló.
—¿Cómo han sido tus primeros días en la escuela? —preguntó Yellow con tono tranquilo.
—Bien, gracias, es un buen lugar —admitió, cruzándose de hombros—. Disculpe, profesora, tengo algo de prisa por ver a una amiga y…
—Oh, claro, no quiero quitarte mucho tiempo —sonriendo—. Solo quería darte esto.
Yellow sacó de su bolsa una muñequera con una pantalla dentro de ella. Violet miró confundido el dispositivo que la maestra le dio, el cual reaccionó de inmediato a su toque.
—¿Qué es esto? —preguntó Violet, confundido.
—Verás, la directora Blue me contó sobre tu problema con tu singularidad, sé que puedes teletransportarte pero no puedes controlarlo correctamente, y yo manejo un grupo especializado en singulares con habilidades espacio-temporales. Este dispositivo puede serte de utilidad para controlar tu habilidad.
—¿Quieres decir que con esto podre teletransportarme a voluntad? —preguntó, emocionado.
—Es un poco más complicado que eso —admitió con una risa nerviosa—. De momento solo hará un registro de tu singularidad, luego tendremos una reunión con el club para ver tus resultados y empezar un entrenamiento especial —dijo, guardando sus cosas—. Velo como uno de esos relojes que miden tus signos vitales.
Violet no pudo evitar sorprenderse al ver el dispositivo. La pantalla del aparato mostraba una extraña barra muy pequeña de color verde, su singularidad era demasiado baja, pero podrías servir.
—Muchas gracias, profesora Yellow —dijo Violet, sonriendo—. Pero, ¿cuándo será la próxima reunión de su club?
—Bueno, nos juntamos todos los domingos a la cinco en el aula 209-B, ahí podrás encontrarnos —dijo con una sonrisa—. Si necesitas llamarme o algo, puedes apretar el botón lateral y recibiré la llamada.
Violet no pudo evitar sorprenderse de la gran tecnología que tenía el aparato, era una buena ayuda. Sin más que decir, el chico solo asintió y se retiró, con Yellow deseándole un buen día.
Cuando Violet salió del salón, miró a todos lados en búsqueda de Diamond, pero él chico ya se había ido, lo que le daba vía libre para ir con la directora. Aunque intentó teletransportarse de manera consciente hacía la oficina, no consiguió nada, por lo que solo usó su habilidad incompleta para llegar a la oficina en menos de cuatro segundos.
Antes de tocar la puerta observó un letrero que rezaba, "No disponible, vuelvo luego".
—Rayos, ya debieron haberse ido —dijo Violet, molesto—. ¿Dónde podrán estar?
—Oye, tú…
Una voz femenina se escuchó por detrás de él. Al voltear pudo sentir como alguien le tomaba de la camisa y lo pegaba a la pared. Aquella persona no se trataba de nadie más que Carmine, quien lo sujetaba con fuerza.
—¿Dónde está tu amiguita gótica? —reclamó Carmine, molesta.
—Chi-chica linda, no sabía que fueras tan fuerte —dijo Violet, sonrojado.
Carmine solo pudo expresar una mirada confundida mientras un ligero sonrojo se hacía presente.
—¡No tengo tiempo para que me adules! Dime ¿dónde está tu amiga?
—No lo sé, en serio, yo también la vengo a buscar.
—No me mientas, que puedo leer tu cabecita —amenazó Carmine.
—¡No! No lo hagas, que tengo muchas cosas que podrían… ¡No!
Aunque Violet intentó blanquear su mente, fue inútil. El rostro de Carmine no solo le confirmó que ahora sabía que no mentía, sino que también le gustó la forma en que la tenía tan cerca al momento de que lo soltó y se alejó, con un rostro confuso.
—L-lo siento, te dije que no leyeras mi mente, chica linda —dijo Violet, acomodándose.
El sonrojo de la chica era evidente, pero ella solo tosió e intentó volver a su postura amenazante.
—Quiero que le digas que se mantenga lejos de mi hermano —dijo Carmine.
—¿Hermano? Te refieres al trabajador del museo.
—Obvio, Kieran es mi hermanito y no quiero que se junte con personas como tu amiga —repitió de manera amenazante—. ¿Me oíste?
—Tranquila, chica linda, Scarlet no está interesada en tu hermano o algo así —respondió, levantándose—. Seguramente no volverá a hablar con él luego de que hayan pasado lo que hayan pasado.
—Más le vale, por qué pateare su trasero si le hace algo, y él tuyo también.
—Pero yo no tengo nada que ver —reclamó Violet, molestó.
Ambos se quedaron mirando por un rato. Aunque la mirada de Carmine era fría a pesar de su sonrojo, Violet luchaba por no pensar en ella de la forma en la que siempre pensaba, tratando de llenar imágenes a su mente de cosas aleatorias para que ella no supiera sus intenciones, cosa difícil, pues el olor de su perfume solo le hacía sentir mariposas en el estómago. Luego de un rato, Carmine solo bufó y se dio la vuelta, molesta.
—Ya te lo dije, dense por advertidos —dijo Carmine, alejándose—. Extranjeros…
Carmine se fue, dejando a Violet ligeramente embobado en su caminar hasta que la chica se paró, aún podía leer sus pensamientos a esa distancia. Sin embargo, al voltearse, Violet se había ido.
Violet había alcanzado su habitación, encontrándose con Diamond que apenas llegaba al mismo. Al verle, Violet se le acercó con rapidez y le dijo.
—¿Cómo puedo invitar a Carmine a salir?
[...]
Scarlet y Schilly se apresuraron a llegar al club de puntería en el ala norte de la escuela. Mientras avanzaban, Scarlet solo podía notar como Schilly parecía mantener un tono más callado de lo habitual, reflexivo. Agradecía no escuchar sus gritos, sin embargo, tenía curiosidad si aquello era por la muerte de Thorton, tal vez ella lo sabía y también guardó silencio como Blue se los indicó. Sea como fuera, tener a la molesta chica en silencio era una ventaja en ese momento.
El club de puntería ya había comenzado cuando ambas llegaron, sin embargo, luego de inspeccionar un poco, Schilly le dijo que Ioseph no se encontraba ahí.
—¿En qué otro lugar puede estar? —preguntó Scarlet.
—No lo sé, no es que lo conozca mucho —admitió Schilly, rascándose el hombro—. Tal vez está en su habitación.
Su habitación estaba aún más lejos que la de Violet, en el último piso. Sin embargo, no hubo necesidad de ir. Luego de que examinaron las demás canchas de tiro. En la más alejada se encontraba el chico de cabello negro, usando un arco y disparando a una diana.
Aunque Scarlet quiso acercarse, Schilly no quiso hacerlo.
—Yo… te dejo hasta aquí, no quiero acercarme mucho a él —dijo Schilly, con un tono triste.
Scarlet solo asintió y continuó su caminar hacia el chico. Mientras avanzaba, su Taran-bot se activó.
—La señorita Schilly tiene todos los síntomas de estar triste —dijo la máquina.
—¿Sabes si sabe lo que ocurrió con Thorton?
—Durante mis reparaciones accedió a mi memoria, la cual se mantuvo intacta luego del ataque, así que es de su conocimiento, ama Scarlet. ¿Algún protocolo de acciones a tomar?
—No, es mucho mejor en ese estado, menos ruidosa —dijo Scarlet con un tono serio.
—Según los protocolos de amistad, usted debería…
—No somos amigas, solo compañeras, nunca lo olvides —dijo Scarlet, molesta.
Taran-bot hizo un ruido como si un disco se procesara dentro de él.
—Nueva información actualizada, usted manda, ama Scarlet.
No era su problema, Schilly y Platinum eran, en esencia, solo sus compañeras de piso, no debía preocuparse por ello, mucho menos por su tristeza luego de que aquel que intentó matarla estaba muerto, no era su asunto.
Ioseph lanzó otra flecha, acertando en el blanco de su objetivo, mientras cargaba otra flecha, el chico tomó su cuaderno y dibujó algo, momento en el que Scarlet se paró frente a él.
—¿Tú eres Ioseph? —preguntó Scarlet.
—Tú debes ser Scarlet, ¿no? —preguntó de vuelta—. Sí, soy yo, ¿qué pasó?
—Estoy enterada que eras roomie de Thorton.
—Sí, lo "era", antes de qué tú lo mataras, ¿no? —preguntó Ioseph de vuelta, volteándola a ver—. Oye, no quiero problemas, ¿de acuerdo?.
Scarlet no pudo evitar sorprenderse al escuchar aquella acusación, llevándose una mano a la cintura.
—Vaya audacia de pensar que yo asesiné al que intentó matarme, pero no tuve el placer de hacerlo —admitió—. ¿Tú sabías algo?
—Como dije, no quiero tener problemas, los asuntos de Thorton eran suyos —dijo, arrancando la hoja de papel que había dibujado.
Scarlet pudo percatarse de que en la hoja había una cara enojada que comenzó a hablar con enojo, gritándole cosas a Ioseph. El chico solo clavó la hoja en su flecha y apuntó a la diana, logrando un buen tiro que acalló a la figura de golpe.
—No tengo ningún interés en ti, Ioseph, solo quiero saber que motivaba a tu amigo —recalcó Scarlet, mirando hacia los alrededores de la cancha.
—Por favor, solo déjame solo, ¿quieres? —reclamó, volviendo a sus dibujos.
Scarlet no parecía convencida de aquellas respuestas. Esperó a que dejara su arco para ser mucho más agresiva con él, sin embargo, antes de hacerlo, Taran-Bot se activó.
—Joven Ioseph, la ama Scarlet quiere proponerle una apuesta, si lo vence en un mejor que tres dándole a la diana, usted le dirá lo que sabe, y si usted gana… ella convencerá a Schilly de que salga con usted al festival de las máscaras.
Una vena se saltó en la frente de Scarlet, no esperaba que su robot tomará una decisión tan precipitada. Lo tomó con fuerza y le dirigió una mirada fría mientras intentaba golpearlo, sin embargo, Ioseph le detuvo.
—Acepto.
Scarlet arqueó la ceja al ver el cambio repentino del chico, con un tono mucho más decidido. Al final la táctica de Taran-bot le había funcionado, pero no tenía ninguna intención de perder. Ioseph usaría su arco y flechas, mientras que Scarlet, mirando el arsenal, tomó una lanza. Ioseph no pudo evitar arquear la ceja ante aquella decisión.
Lo cierto era que Scarlet era muy hábil con aquella arma. El primer tiro fue prácticamente perfecto, no envidiando el tiro preciso que Ioseph hizo. Luego de que Taran-Bot juzgará ambos tiros, ambos se llevaron un punto.
Para el segundo tiro, Scarlet tomó con fuerza la lanza, sintiendo las corrientes de aire y ejerciendo solo la fuerza suficiente para pegarla justo en el centro, acertando una vez más. Al voltear, pudo ver como Ioseph estaba mucho más nervioso, con sus dedos temblando mientras tomaba su arco, aquello solo le hizo esbozar una sonrisa confiada cuando Ioseph lanzó la flecha y esta se desvió un poco, no acertando.
—¡Maldita sea! —gritó enojado.
Scarlet hizo un gesto arrogante y se acercó a él.
—No seas mal perdedor y dime lo que necesito —dijo Scarlet, mientras su Taran-bot volvía a ella.
—Carajo, bueno, está bien —dijo, guardando su arco—. Thorton era un chico raro, cuando te conoció me dijo que eras una chica que creía haber visto en algún libro, en ese lugar que llama "La biblioteca secreta". Luego hizo esa cosa de hacer probabilidades sobre lo que podrías hacer y cuando terminó, vi… una expresión de miedo, nunca lo había visto así.
—¿Cómo es que pudo analizarme? Para ello requeriría toda mi información personal.
—No lo sé, solo sé que dijo que se encargaría del asunto, y que me mantuviera alejado de ti —dijo, sentándose—. Fue ahí que se fue, pero no me dijo nada más, en serio.
Sus palabras parecían sinceras, sin embargo, no tenía sentido. Thorton debió sacar la información de algún lado, tal vez hackeando el sistema de la escuela, o tal vez en aquella biblioteca que mencionó Ioseph. Ese era otro tema que le intrigaba, ¿cómo es que había un libro donde ella aparecía? Necesitaba saber cómo aquello era posible.
—¿Dónde está esa biblioteca especial? —preguntó Scarlet.
—Tampoco lo sé, él nunca hablaba de eso, solo sabía que las noches iba a la fuente principal, solo eso —dijo Ioseph con un todo derrotado—. Eso es todo lo que se.
Si había alguien que pudiera saber sobre libros y cosas secretas debía ser Platinum, ella sería la siguiente a la que debería de ver. Con eso dicho, Scarlet solo asintió con la mirada y se despidió, dándose la media vuelta. Sin embargo, antes de irse, Ioseph la detuvo.
—Scarlet, antes de que te vayas —Ioseph se levantó y sacó una hoja de papel—. ¿Podrías dársela a Schilly?
Scarlet volteó a ver la hoja por unos segundos hasta suspirar con desagrado.
—El trato era si ganabas, perdiste.
—L-lo sé, pero no quiero que la convenzas de nada, solo que se la des, por favor.
Scarlet solo se molestó más, dándose la vuelta.
—Schilly lo dijo, si quieres que la tenga dásela tú mismo, no soy mensajera de nadie.
Scarlet se fue, sin darle oportunidad de réplica. Ioseph se quedó con la carta extendida hasta que pudo percatarse que Schilly estaba del otro lado de la cancha hacia donde Scarlet se dirigía, momento en el que la ocultó y miró a otro lado.
—¿Cómo te fue? —preguntó Schilly, sentada en una banca.
—No fue de mucha ayuda, pero me dio algo de información —dijo Scarlet, mirando a su Taran-Bot.
—Y… ¿cómo esta él?
Scarlet arqueó la ceja, molesta.
—Como le dije a él, si quieres saberlo, habla con él —dijo.
Esperaba una réplica por parte de Schilly, pero ella solo se quedó un rato en silencio. Scarlet pensó en irse, sin embargo, mirando a los alrededores, pudo percatarse de una figura parada entre los árboles, pudo sentir con cada fibra de su cuerpo como estaba siendo observada. Al fijarse más pudo percatarse de quién se trataba.
—Tu ex nos espía —dijo.
Schilly puso una gran cara de sorpresa, volteando de inmediato a donde estaba mirando Scarlet. No vió nada, pero pudo ver como el Taran-bot lanzó un arpón a uno de los árboles para que Scarlet pudiese usarlo a modo de columpio para llegar con Sou.
Sou no pareció asombrado de ver aterrizar a Scarlet, solo suspiró mientras ocultaba sus manos en sus bolsillos, esperando a que Scarlet lo tomara de la camisa, sin embargo, ella solo caminó con tranquilidad hacía él.
—¿Acaso todos en esta escuela buscan espiar a los demás? —preguntó Scarlet, molesta.
—Lamento eso, solo quería hablar contigo —respondió Sou con tono tranquilo, rascándose la cien.
Scarlet miró a Sou con intriga, recordando que él estuvo momentos antes de que ella fuera al Monte Ogro.
—¿Qué es lo que quieres?
Sou sonrió ligeramente.
—Veras, Violet me contó un poco de lo que pasó anoche —hizo una pausa al ver como una vena se hinchó en su rostro—. No te molestes con él, estaba algo preocupado, el punto es que, por lo que entiendo, quieres escapar de aquí, ¿no?
—¿Acaso tienes una forma de escapar de aquí? —preguntó de vuelta.
—No eres la única que lo ha intentado, pero no hay muchas formas de hacerlo, para tu suerte, encontré una —su mirada calmada se desvaneció por un instante—. Yo encontré una forma, y puedo ayudarte a lograrlo.
Scarlet se vio confundida ante aquello. ¿Por qué este chico estaba dispuesto a ayudarla a escapar, aun cuando no se lo había pedido? Sabía que tenía que tratarse de un interés por algo más, y le desagradaba saberlo.
—¿Cómo sé que no mientes? —preguntó, arqueando la ceja.
—Por esto.
Usando su singularidad, una extraña daga metálica salió de su bolsillo y se puso enfrente de ella. Scarlet la observó con detalle, no parecía tener nada de importante, salvo el grabado en letras antiguas que yacían en la hoja desgastada.
—¿Una navaja antigua?
—Una reliquia, creo que, igual que a ti, me gusta coleccionar tesoros antiguos, y la única forma de conseguir este tipo de herramientas es en las profundidades del Monte Ogro, y no hay forma de entrar ahí si no es por…
—Que pudieses salir con libertad… —completó Scarlet, mirando la daga—. Sé que no me darías esto de a gratis, ¿qué es lo que quieres?
Sou no pudo evitar sonreír, dejando su daga en manos de Scarlet.
—La daga es tuya, y si quieres saber de mi escondite secreto, te llevaré si a cambio vas al festival de las máscaras conmigo.
La expresión de Scarlet se descompuso por completo. Sintió una extraña sensación dentro del pecho al escuchar las intenciones de Sou, le desagradaba, sin embargo, la chica tragó saliva y agitó su cabeza.
—De acuerdo, iré contigo —dijo, intentando disimular toda emoción—. ¿Cuándo me lo mostraras?
Sou no puedo evitar sorprenderse al ver la forma tan rápida en la que aceptó, esbozando una gran sonrisa.
—Veme el jueves, a las tres cerca de la heladería del ala sur, por ahí está mi taller —dijo Sou, acercándose a ella—. Te veré entonces.
Los ojos de Scarlet se abrieron por completo al verlo tan cerca de ella, dando un paso hacia atrás para no tenerlo tan cerca, solo dándole la mano a Sou en señal de que aceptaba su trato. Sou tomó su mano, sellando el pacto, momento en el que Scarlet se dio la vuelta y caminó por el otro lado.
No le gustaba la idea de tener una especie de cita con Sou, sin embargo, había algo en su actuar que le hacía pensar que Sou estaba relacionado con la muerte de Thorton, algo que debía investigar.
[...]
Debía aceptarlo, aunque Diamond fuera un experto en ayudar a los demás, cuando se trataba de ligar, él chico no daba pie con bola. No le dio ningún consejo en concreto, solo divagaciones que no parecían convencer a Violet.
—Solo debes ir e invitarla, si ella quiere aceptará, y si no, pues no habrá de otra —dijo Diamond, preparando más comida.
—Esa chica linda es como Scarlet, no puedes simplemente llegar y decirle que salga contigo, no aceptara —dijo Violet, sentado en su cama.
—Pero Scarlet si acepto salir conmigo —dijo Sou, jugueteando con dos esferas de metal.
—Tú le ofreciste un trato, es diferente —dijo Violet, hundiéndose de hombros—. Solo no quiero arruinarlo, es mi primera vez intentando invitar a una chica.
Diamond terminó de preparar sus sándwiches y se los dio a ambos. Al verlo, Violet tuvo una idea.
—¿Y si usas tu poder para que ella sienta amor por mí?
Aunque Sou no pudo evitar lanzar una pequeña risa, Diamond solo lanzó un suspiro que disfrazó su molestia.
—Violet, te lo dije desde que te vi, no uso mi singularidad para eso —replicó, sentándose en su sofá—. No me gusta controlar a las personas.
—Eso es cierto, lo intenté cuando corte con Schilly —agregó Sou.
Violet maldijo su suerte, de qué servía tener un amigo con la capacidad de controlar las emociones de los demás si no era capaz de sacarle provecho. Se distrajo un rato en su emparedado un momento hasta tener otra idea.
—¿Y cómo es que enamoraste a Platinum? Tal vez eso ayude —dijo Violet aún con comida en la boca.
Sou pareció bastante interesado, deteniendo sus canicas metálicas. Diamond solo pudo sonrojarse un poco mientras terminaba de comer su pedazo de emparedado. Dio una respiración profunda y miró hacia la ventana.
—Conozco a la señorita desde que éramos niños, fue una historia graciosa, mi mejor amigo y yo creíamos que habíamos ganado un tour y…
—Diamond, no creo que a Violet le interese saber cómo la conociste, solo como la enamoraste —interrumpió Sou, Violet solo asintió con la mirada.
—Es que ese es el detalle, desde que la vi me enamoré de ella, y el destino nos hizo estar cerca él uno del otro. Luego de terminar nuestro viaje tuvimos algunas reuniones como amigos, pero en un punto Pearl, mi mejor amigo de aquel entonces, se interesó en una chica y Platinum y yo comenzamos a salir juntos, fue poco a poco, hablábamos más, jugábamos más, hasta que un día me confesó sus sentimientos en el Bosque Vetusto, en Sinnoh, y desde entonces mira, seguimos siendo pareja luego de seis años.
Aunque Violet estaba sorprendido por la duración, aquella explicación solo le dejó más dudas.
—¿Entonces no tuviste ningún plan? —preguntó Violet, confundido.
—No, simplemente pasar tiempo con ella, ambos disfrutábamos pasar el tiempo juntos y las cosas solas se dieron —reconoció con una sonrisa—. No existe un plan para eso, simplemente las cosas se dan y ya.
—Creo que lo que Diamond intenta decir es que debes pasar tiempo con ella, si pasas el suficiente tiempo las cosas se darán —admitió Sou, para sorpresa de Diamond.
—Como lo que intentas hacer con Scarlet, ¿no? —preguntó Violet.
—Exacto, también funcionó con Schilly la primera vez —admitió, terminando su emparedado.
Sonaba como algo simple, demasiado simple para entenderlo, sólo podía procesar que necesitaba hablar con ella, pasar tiempo juntos, pero el problema era encontrar esa forma de pasar tiempo con ella.
—El problema es que acepte tan siquiera salir conmigo —dijo Violet, mirando al techo—. Sou, tú la conoces mejor, ¿cómo la convenzo de que acepte la cita?
—Lo lamento, no me llevó muy bien con ella—respondió—. Pero a menos que la derrotes, no se me ocurre que cosas le gusten, ella sabe todo de nosotros, pero nadie sabe de ella, es un poco injusto.
—Tal vez podrías ir por lo simple, Carmine parece el tipo de chica que le gustan las cosas de chica —dijo Diamond
—Creo que no le gustan del todo —respondió Sou—. Bueno, las cosas de chicas comunes, si quieres llamar su atención dale algo extravagante.
—¿Podrías hacerme una espada para ella? —preguntó Violet.
—Ella odia las armas de metal, por eso siempre usa esa espada de obsidiana.
—Y luego dices que no la conoces —dijo Violet en voz baja—. Entonces algo ostentoso, supongo que deberé buscar algo lo suficientemente elegante, tal vez…
Antes de terminar pudieron escuchar como alguien tocó la puerta. Sou de inmediato abrió la puerta de metal con sus poderes, pero del otro lado solo apareció el Taran-bot de Scarlet.
—Buenas tardes, jóvenes —dijo el Taran-Bot, haciendo una reverencia—. Joven Violet, la ama Scarlet la espera en la sala este.
Los tres no pudieron evitar arquear la ceja al escucharlo, fue extraño que el robot se abriera paso por toda la escuela para llamar a Violet. Eran las cinco de la tarde, así que aún había tiempo para pasarlo fuera de los dormitorios.
—Bueno, no hay de otra —dijo Violet—. Vuelvo en un rato.
En un abrir y cerrar de ojos Violet apareció frente al Taran-Bot, tomándolo entre sus manos y desaparecieron de ahí. De inmediato Diamond observó a Sou con mirada inquisidora.
—No irás a espiarlos, ¿verdad?
—¿Contigo presente? ¿Cómo podría? —bromeó.
Diamond solo suspiró ante esa respuesta.
Violet llegó rápidamente a la plaza donde sería el encuentro, tardó un rato en encontrar la mesa de Scarlet con sus respectivas charolas de comida. Sin perder el tiempo se acercó a ella.
—Scarlet, estuve buscándote desde la mañana —dijo Violet—. ¿Qué fue lo que pasó en el Monte Ogro?
—No buscaste lo suficiente entonces —dijo Scarlet, tomando a su Taran-Bot—, no puedo decirlo en público, la directora me lo prohibió.
—¿Blue? ¿Por qué, qué tan malo es? —dijo Violet, preocupado.
Taran-bot entonces mostró un texto en la pantalla que tenía por ojos, acercándose a Violet. Fue ahí que él chico pudo enterarse de todo, de Thorton, Kieran y la extraña criatura.
—Oh, por Arceus —dijo Violet asustado.
—Cálmate, nadie puede saber que te dije —respondió Scarlet, molesta—. Solo mantén la calma.
—¿Cómo puedo hacerlo? Oh no, esto va a volver a pasar, y no quiero que vuelva a pasar, no quiero que todo se vaya al carajo otra vez, ya murió otra persona y…
La mente de Violet volvió a explotar una vez más, las escenas de Paldea se reproducían otra vez mientras sentía que se encogía y un extraño calor se le subía a los hombros. Sentía una sensación de miedo inminente que lo paralizó otra vez, imaginando que sus nuevos amigos, Diamond y Sou, pasarían por lo mismo. Fue entonces que un golpe lo devolvió a la realidad. Scarlet le había abofeteado para que volviera de golpe.
—Cálmate, todo está bien —dijo Scarlet, preocupada.
Violet se quedó en trance por unos segundos hasta que tomó el control, momento en el que Scarlet decidió llevarlo a otro lugar más tranquilo, alejado de la vista de los demás alumnos curiosos. Una vez ahí, Violet pudo volver a hablar.
—No quiero pasar por lo mismo, Scarlet, no otra vez —dijo Violet, perturbado.
—Yo tampoco —respondió Scarlet—. Por eso estoy decidida a detenerlo.
—¿Al monstruo?
—Sí, no sé qué rayos sea, pero necesito encontrarlo y capturarlo.
—¿No sería mejor dejarlo en manos de las autoridades?
—¿Cómo Blue que pretende ocultar la muerte de Thorton? No confió en ellos.
—Pero nosotros… —le costaba decírselo— Scarlet, nosotros lo arruinamos una vez, no quiero que vuelva a pasar.
No confiaba en Scarlet, debía aceptarlo, su forma de ser tan acelerada, sin un plan, simplemente actuando por instinto fue lo que le causó el accidente en Paldea. Aunque se molestara, debía decírselo.
—Esta vez será diferente, tendré un plan, pero necesitaré de tu ayuda en esto.
—No lo haré —dijo, serio—. No quiero que por mi culpa pierda esto también, y tú no debes hacerlo.
—Si no hago nada nadie lo hará, y lo sabes, la muerte de ese chico seguirá como si nada si no hacemos algo.
Violet tragó saliva, Scarlet tenía un punto, pero de todas formas no podía darse el lujo de confiar en ella. Era su mejor amiga, la quería, pero lo que pasó en Paldea lo mantenía en alerta. Fue entonces que algo llegó a su mente.
—No lo haré si no vas con Crystal —dijo, poniéndose serio.
—¿La mocosa entrometida? Vamos, ella no…
—Ella tiene tú mismo poder, si puedes controlar tu singularidad, entonces tendremos una ventaja y podremos tener un plan, pero solo si lo controlas.
Aunque Scarlet se molestara, aquella era la única condición con la que aceptaría ayudarla. Luego de un rato de quejas por parte de su amigo, la de ojos morados solo suspiró con un tono de derrota.
—De acuerdo, veré a Crystal —dijo Scarlet—. ¿Estás feliz?
—Más tranquilo —admitió Violet.
—¿Pero por mientras me ayudarás? Necesito ver a ese chico, Kieran.
—¿Te refieres al lugar secreto de Sou? —preguntó Violet.
—¿El idiota te dijo? Claro, seguro tú le dijiste —Scarlet solo alzó el puño, molesta—. El jueves saldré por la tarde, y necesitare que me ayudes a ir.
Violet se la pensó por un momento, sabía que la palabra de Scarlet siempre la cumplía, al menos a él, además, si conocía a Kieran, tal vez podría preguntarle sobre su hermana.
—De acuerdo, iré —dijo Violet—. ¿A qué hora?
—Enviaré a Taran-bot para que te diga, aún Sou debe decirme como llegar —dijo Scarlet.
—De acuerdo, ahí estaré —dijo Violet, levantándose—. Ahora, ¿podemos volver al comedor? Tengo algo de hambre, y creo que tu igual.
Violet había visto que Scarlet apenas había terminado la comida de sus platos, además, pudo escuchar claramente el sonido de sus tripas. Scarlet solo cerró sus ojos con molestia y comenzó a caminar hacía el comedor una vez más.
—Solo espero que nadie se haya robado nuestra comida.
[...]
En los días que siguieron, Scarlet investigó la biblioteca escolar en búsqueda de algunas respuestas. Sin embargo, solo encontraba cosas irrelevantes para su investigación; historias de Noroteo, temas matemáticos y literatura juvenil, nada que la pusiera más cerca del lugar especial que Thorton solía frecuentar. Fue entonces que decidió ir con la única chica, que conocía, capaz de conocer todo sobre alguna biblioteca desconocida.
Platinum pasaba la mayoría del tiempo en su biblioteca personal, leyendo sobre hechicería y singularidades, Schilly sabía que no debía molestarla cuando leía su hora diaria, pero Scarlet ignoró aquella petición acercándose a ella.
Aquello fue infructífero, pues Scarlet sólo tropezó contra el campo de fuerza que mantenía alejada a Platinum del exterior. Con una vena saltada, en la frente Scarlet tuvo que sentarse y esperar a que Platinum terminara de leer su libro, momento en el que su escudo se desvaneció.
—Oh, Scarly, no había notado que estabas aquí —dijo Platinum con una sonrisa ligera.
—Berlitz, si no fuera porque te necesito… —Scarlet tuvo que tragar saliva— Como sea, ¿sabes algo de un lugar secreto en la biblioteca?
Platinum pensó por un momento con la ceja levantada para después negar con la cabeza.
—Supongo que la biblioteca siempre ha sido especial.
—No me sirve —reclamó—. Ioseph me dijo que Thorton iba a un lugar especial en ese lugar, y debo averiguar cuál.
—Supongo que pudo haberse referido a… —Platinum hizo una pausa, pensando— Sígueme, tengo una idea.
Scarlet comenzó a seguir a Platinum hasta la biblioteca. La chica miró con curiosidad cuál sería la desviación que ella tomaría. A pesar de que el recinto era enorme, se había tomado la molestia de investigar cada rincón, hasta el último estante, solo era un enorme lugar repleto de novelas adolescentes e historia de la región.
—¿Qué es lo que vemos, Berlitz?—preguntó Scarlet, cansada de seguirla sin recibir respuesta.
—Algunas cosas suelen ser menos evidentes si no amplias tu mente —respondió Platinum, caminando hacia una sección de libros juveniles—. Por cierto, no olvido mi deuda contigo, ¿cuándo te gustaría empezar las clases de refuerzo mental?
—Luego veremos eso, quiero que me digas de ese lugar especial en este mar de fábulas adolescentes —reclamó.
—Scarly, no estás entendiendo el punto —Platinum se detuvo justo enfrente del busto de la cabeza de un Yveltal—. Hasta que no puedas ver más allá de ti misma, no encontrarás el lugar especial.
Enserio como odiaba cuando Platinum actuaba de esa forma, como si fuera su madre. Odiaba a su madre, y la odiaba por actuar como ella. Luego de quejarse, se acercó a la cabeza del Yveltal, buscando algo que no había visto. Era una escultura simple de metal y rubí con una inscripción que rezaba "Ilumina el conocimiento con la luz del sacrificio".
Scarlet arqueó la ceja, intentando interpretar las palabras de la estatua. Las palabras de Platinum resonaron en su cabeza, el ver más allá de ella misma. La miró, tenía esa expresión relajada, en control, nada que le pudiera ayudar, ella no debía ser la clave, tal vez debía ser algo que fuera ajena a ella. Caminó un poco por las estanterías de los libros, revisando minuciosamente cada uno de ellos en búsqueda de algo raro hasta encontrar un pequeño cristal detrás.
Era un cristal en forma de una extraña runa que Scarlet no reconoció, del tamaño de su dedo, pero sabía que tenía que ver con Yveltal. Al tocarlo pudo sentir su filo, como si de una espada se tratara. Se giró y miró la escultura, buscando alguna conexión que encontró en un rubí en la parte posterior que tenía grabada la misma inscripción. Fue ahí que lo entendió.
—Qué pretencioso —exclamó.
Se pinchó el dedo con el cristal de la pared, provocando una herida en forma de la runa que puso justo en el rubí. De inmediato la joya se iluminó y un hueco se abrió detrás de ellas.
—¿Por qué no me dijiste esto desde el inicio? —reclamó Scarlet.
—No sabía que necesitabas ayuda con eso —replicó Platinum con una risa.
—Deja de tratarme como si me enseñaras cosas, Berlitz, es desesperante.
—¿Y te quedarás reclamando o entrarás?
Una vena se saltó en la frente de Scarlet, en esas circunstancias prefería a Schilly. Luego de lanzar un suspiro, ambas bajaron por las escaleras hasta una sala secreta. Estaba oscuro, por lo que Taran-bot encendió su linterna integrada para mostrarles una enorme catacumba con más libros aún, varias sillas de metal y algunas velas.
—¿Conocías este lugar? —preguntó Scarlet.
—Bueno, la verdad es que…
Antes de terminar la oración una enorme luz apareció. Scarlet sintió el poderoso fulgor y cerró los ojos, al igual que Platinum. Scarlet intentó acercarse a la fuente de la luz que puso todo blanco, pero de inmediato sintió como si su cerebro fuera a explotar y un chirrido agudo se escuchaba en todos lados, como si se rayaran dos pedazos de metal. Se puso de rodillas, se tapó los oídos y espero que todo se detuviera, y cuando lo hizo, sintió como algo le ataba las manos, tapaba su rostro y la llevaba hasta una silla. Cuando el dolor desapareció, pudo escuchar varias voces delante de ella, cuchicheando, como si estuvieran nerviosos. Fue hasta que escuchó el sonido de unos tacones y una voz familiar que entendió la situación.
Le quitaron la bolsa que la tapaba, revelando que estaba rodeaba de siete personas en túnicas moradas oscuras, tapadas con un gorro del cual sobresalían sus cabellos.
—¿Quién osa entrar a los territorios prohibidos? —dijo uno de los miembros con una voz distorsionada.
—¿Enserio hicieron todo esto para mí, Carmine? No debiste —dijo Scarlet de manera sarcástica—. Pero en serio, no debieron, son pésimos atrapando personas.
Carmine de inmediato se quitó su capucha, mostrando un rostro enojado a Scarlet.
—¿Cómo rayos encontraste este lugar? —preguntó Carmine, molesta.
—Sé que Thorton visitaba su intento de secta, vine a investigar junto a Platinum y resolví su acertijo.
—¿La leyenda vino contigo!? —preguntó uno de los miembros, sorprendidos.
—¡Hola, chicos! —gritó Platinum.
Platinum no había sido capturada, se había ocultado gracias a un campo telekinético y estaba sentada de manera tranquila en las escaleras. Al verla, todos los miembros se sorprendieron, incluida la propia Carmine, la cual se tomó del pelo.
—¡Tú te habías retirado, Platinum! —reclamó Carmine—. ¿Acaso quieres reclamar tu puesto?
—Tranquila, Carmine, solo quería que Scarlet los visitara —dijo Platinum, bajando las escaleras—. Veo que haces un buen trabajo manteniendo a los chicos. Amarys, tu singularidad de iluminación ha mejorado mucho, igual que tu chirrido Crispin, y Carmine, eso de sobresaturar los sentidos de Scarlet fue una buena idea, pero su técnica para atar aún le falta mucho, Scarlet ya se liberó.
—No digas tonterías, si ella… —cuando Carmine volteó, Scarlet ya se había levantado—. Mierda, pero como sea, este club es secreto, y no eres bienvenida.
—El ser bienvenida o no a tu banda de chicos sin personalidad no me importa, solo quiero saber por qué hay un libro que habla sobre mí —reclamó Scarlet, molesta.
—¿Te refieres al "Compendio de los orígenes"?
La voz era de Crystal, quien recién había llegado y se colocaba su bata.
—Crystal, se supone que tú hoy… —Carmine se molestó un poco, pero luego se comió sus palabras— Cierto, supongo que viste en una visión que "ella" estaría aquí.
—Sabía que sería la segunda vez que nos veríamos —dijo Crystal con una sonrisa calmada—. Tienes la guía de nuestra vieja maestra, te ganaste el derecho de ver el libro.
—Me negaría, pero seguro ella ya encontró la forma en que lo leas —reclamó Carmine, molesta.
Scarlet ignoró a Carmine, dirigiéndose hacia Crystal quien la guiaría hacía el libro mientras Platinum conversaba un rato más con Carmine y los demás.
—Me extraña que alguien capaz de ver el futuro quiera formar parte de estos clubes sociales sin chiste.
—Todos necesitamos integrarnos de alguna forma u otra, ¿no lo crees? —dijo Crystal, con calma— Has pensado en lo que te dije.
—Tienes tu habilidad de ver en el futuro, ¿no? Deberías saber la respuesta.
Crystal lanzó una pequeña risa, cosa que molestó a Scarlet. Luego de avanzar un poco más llegaron a un pequeño librero el cual contenía un único libro repletó de cientos de páginas, quizás miles.
—El compendio de los orígenes recopila la información de todos los alumnos de la escuela, su información, su pasado, todo lo que se ha escrito está aquí.
—¿Acaso lo hizo algún singular? —preguntó Scarlet, confundida.
—Nadie lo sabe, está aquí desde antes que yo estuviera aquí.
Aunque era un libro pesado, Crystal logró sostenerlo y ponerlo en una mesa, dejando que Scarlet se acerque.
—Esto tomará algo de tiempo —dijo Scarlet al enfrentarse a varios kilos de hojas escritas.
—Tienes el sello de la runa, ¿no? Toca el libro y de manera automática se abrirá en tu registro, y el de tus amigos —Crystal solo sonrió—. Te dejo a solas con él, tómate el tiempo que gustes —Crystal comenzó a avanzar hasta detenerse—. Ah, y trae manzanas.
Scarlet no puso atención, solo colocó su pulgar y de inmediato el libro se abrió cerca de la mitad. Su Taran-bot se asomó por su hombro, curioso al ver las páginas donde se miraba un enorme dibujo de ella esposada saliendo de la patrulla.
Crystal no mentía, las primeras letras de aquel libro describen perfectamente su llegada a la escuela con lujo de detalle, desde su pequeña discusión con Violet, la primera vez que conoció a Blue y sus interacciones con Schilly y Platinum. También, había una sección detallada de sus características físicas, su estatura, su peso, su edad, su cumpleaños, todo.
Sus manos comenzaron a temblar mientras acariciaba con las yemas de sus dedos aquellas páginas, no podía entender como aquello era posible, sintiendo un extraño miedo dentro de ella que le hizo sentir como su corazón se aceleraba.
—¿Se siente bien, ama Scarlet? Su corazón.
—Cállate —dijo Scarlet molesta.
Le asustaba, más aún cuando se leía su pasado en Paldea, describiendo con lujo de detalles cada cosa que había hecho, las muertes que provocó, la devastación, y sobre todo, el dibujo de Nemona muerta en los brazos de Violet bajó la leyenda: "La destructora de los mundos".
Dio un pasó hacía atrás, sintiendo un sudor frío recorriendo su cuerpo, una extraña presión en el pecho que le hizo volver al libro y arrancar las hojas de una tajada, eliminando sus registros de golpe. Estaba agitada, con las manos temblorosas comenzó a romper las hojas hasta volverlos pedacitos y tirarlos al suelo. Era la primera vez que sentía aquello, una desesperación que tuvo que ocultar cuando sintió la mano de Platinum.
—¿Estás bien? —preguntó, preocupada.
Se dio la vuelta, intentando procesar una respuesta, su rostro hizo un gesto extraño, reconfigurándose hasta intentar, sin éxito, volver a su mirada seria.
—Estoy bien, tengo lo que buscaba —dijo, caminando hacia otro lado— Debo irme, Sou me espera.
—No creo qué…
—No es de tu incumbencia, Berlitz —reclamó Scarlet, molesta—. Déjame en paz.
Esperaba que la detuviera con su singularidad, pero Platinum no lo hizo, solo se quedó quieta mientras Scarlet se alejaba por donde había venido, sin importarle los comentarios de Carmine o los demás miembros de la secta oculta.
Mientras se abría paso por los pasillos de la escuela solo podía pensar en cómo aquel maldito libro podría saber tanto de ella. ¿Es que acaso Violet les había contado todo? No, no podía ser, ese dibujo, ese maldito dibujo no pudo ser obra de Violet, sobre todo por qué estaba dibujado desde el punto de vista que ella lo vio, el mismo ángulo, las mismas manchas, el mismo sentimiento que golpeaba su pecho sin cesar.
¿Por qué se sentía así? Ya lo había discutido, se había hecho lo que se tuvo que hacer, se salvó a la región y se mantuvo a las leyendas de las ruinas bajó control, Nemona murió haciendo lo que le gustaba, pelear, ayudando, fue una baja aceptable. Una baja aceptable, solo eso, ella misma lo dijo.
Scarlet se sentó en una banca una vez que llegó al lugar acordado con Sou, miró a todos los lados, no había nadie, solo algunos alumnos caminando, ajenos a ella.
—¿Qué hora es? —preguntó Scarlet a su Taran-bot.
—Faltan veinte minutos para las seis, ama Scarlet —dijo el Taran-bot, posándose en sus piernas—. Ama Scarlet, su ritmo cardíaco sigue estando acelerado.
—¿Cómo demonios sabes eso?
—Tengo sensores vitales integrados —dijo la máquina—. Puedo llamar a la enfermería local si siente que…
—Estoy bien, estoy bien… —dijo Scarlet, callándose un momento— Solo necesito procesar lo que encontré en ese libro. ¿Sabes algo de su historia?
—No más de lo que contó la señorita Crystal, ese libro no está dentro de ningún registro. ¿Quiere que intente buscar registros no oficiales?
Scarlet asintió con la mirada. Taran-Bot comenzó a emitir un extraño ruido de procesamiento hasta que sus ojos leds se iluminaron.
—El Compendio de los orígenes parece ser un libro que data de los años de los Compatrones, dice una leyenda que fue traído por el primer singular de tierras lejanas. La biblioteca de la secta es, en efecto, la biblioteca original del primer singular de Noroteo.
¿Cómo es que un libro con tanto tiempo sirviera para almacenar información de cada alumno? Scarlet descubrió entonces que el libro documentaba la vida de todos los singulares que tocaran Noroteo, sin embargo, eso no le resolvió su duda.
—¿Cómo es que funciona?
—No parece que haya información específica sobre eso, solo algunas especulaciones poco fiables, ¿desea escucharlas?
Scarlet no le respondió. Su mente se quedó clavada una vez más en la búsqueda de una explicación al funcionamiento del libro, al menos hasta que empezó a cuestionarse si aquello era real o una subjetividad relativa al creador original del libro. Pensó que aquellas palabras solo se trataban de una interpretación del propio libro, la cual podría o no estar influenciada por las creencias y valores de su autor. Le interesaba saber la realidad de esas palabras, y no sabía por qué.
Se miró las palmas de las manos, estaban blancas, sudando, giró sus manos de un lado a otro y luego miró al cielo como si buscara ahí una respuesta a aquella duda que le taladraba el cerebro. No hubo respuesta, no hubo ruido ni de su máquina, solo el extraño silencio y la molesta voz en su cabeza que solo repetía una palabra sin cesar: "Monstruo".
—¿Scarlet, estás bien?
Aquellas palabras la sacaron de su transe. Aunque su mente era un remolino de pensamientos, la chica giró con lentitud y miró a Sou, quien había llegado hasta ese lado de la escuela. Mantuvo una mirada seria al verle, intentando mantener las apariencias.
—Llegaste —dijo Scarlet, cambiando su tono de voz—. Sí, estoy bien, ¿me mostraras ese escondite tuyo?
—Cuando llegue tenías ese extraño rostro —dijo Sou, rascándose la cabeza.
—Eso no es relevante para esto, Sou —dijo Scarlet, levantándose con su Taran-bot en sus hombros.
Sou solo lanzó un suspiro para después asentir.
—En ese caso, sígueme.
Scarlet lo siguió, la llegada de Sou le daría un momento para olvidar el tema por un rato, enfocar su mente en el chico de pelo castaño que la guiaba por un enorme acampado que seguía formando parte de la escuela. Empezaba a cuestionarse cómo era que la escuela podía tener tanto terreno a su disposición.
—Scarlet, ¿puedo preguntarte qué fue lo qué pasó el día de la expedición? —preguntó Sou, distrayendo a Scarlet.
—Por razones ajenas a mí no puedo responderte eso, Sou —replicó.
—¿Acaso fue algo malo contigo y el guía del museo?
Al escuchar aquello Scarlet arqueó la ceja.
—¿Cómo sabes sobre Kieran?
—Los vi cuando fueron al Monte Ogro, solo para después ver a todos muy agitados y a la directora Blue copiando la habilidad de Violet.
—¿Entonces tú estilo es espiarme cada que salgo? Bastante aterrador, ya entiendo por qué Schilly rompió contigo —dijo Scarlet de tono hiriente.
Sou se detuvo en seco. Scarlet se sorprendió de cómo el chico se quedó en completo silencio, sin decir una sola palabra, pero sintió una extraña aula en el ambiente. Al girarse pudo ver como sus accesorios metálicos comenzaron a moverse de forma errática, incluso su Taran-Bot parecía que saldría disparado en mil pedazos. Sin embargo, antes de decir algo, Sou dio un fuerte suspiro y se giró hacia ella.
—¿Llegaste a ver a Ogerpon? Supongo que por eso fuiste con el hermano de Carmine, me ha contado que su hermano busca a ese pokémon.
Scarlet no pudo evitar sentir un ligero escalofrío al ver esa personalidad tan volátil de Sou. Sin embargo, mantuvo una actitud seria mientras lo miraba directamente a los ojos.
—¿Acaso tú también quieres conocer a ese pokémon?
—He explorado tanto el Monte Ogro que he encontrado muchos objetos donde sale representado, él y sus máscaras, y me gustaría verlo, y a su porra, pero jamás lo encontré —dijo, volviendo a caminar.
Scarlet continuó siguiéndolo, analizando aún más su comportamiento. Comprendió por qué Violet lo consideraba un chico aterrador, alguien que parecía mucho más inestable de lo que esa sonrisa calmada aparentaba. Pensó en lo irónico que le parecía que alguien como él anduviera con alguien tan insoportable como su compañera de cuarto. La vibra que le transmitía, esa aura, el hecho de que la espiaba solo le hizo prepararse en caso de que las cosas se pusieran complicadas.
Luego de unos minutos, finalmente llegaron a una enorme pared de roca. Scarlet se quedó quieta mientras Sou se acercaba y tocaba la enorme roca. De pronto sintió como el suelo retumbó debajo de sus pies, Sou la movió con su singularidad, dejando ver un gran túnel que se extendía por las profundidades. Scarlet se acercó un poco para ver el enorme pasillo apenas iluminado por algunas antorchas.
—¿Realmente te lleva hasta el final? —preguntó Scarlet.
—Hasta el valle, cruzando las montañas, de ahí solo debes ir río abajo y llegarás hasta el Centro Cultural —dijo Sou—. ¿Quieres ver?
—Preferiría testearlo luego, entrar a lugares estrechos y oscuros es más placentero si se hace sola.
—Como quieras, aunque sin mí no veo como podrás abrir la enorme roca.
—No es la primera ni la última vez que me enfrento a una enorme roca que sella una cueva —Scarlet se cruzó de brazos—. Taran-bot, anota las coordenadas de esta entrada.
Su asistente asintió, almacenando la información.
—Entonces, cumplí mi parte del trato, ¿a qué hora quieres que pase por ti el sábado?
La expresión de Scarlet cambió a una de sorpresa al recordar su parte de aquel trato.
—La directora habilitará los transportes a las seis de la noche y hasta las diez, veme a las ocho entonces en mi habitación.
—Claro, será un placer —dijo Sou, sonriendo.
Sou intentó acercarse un poco a Scarlet, pero ésta de inmediato se alejó.
—Si hago esto es por qué me resulta conveniente para mis intereses, no esperes algo parecido a una cita romántica o esas cursilerías
Sou solo se llevó las manos a la cien, rascándose un poco.
—Por supuesto —dijo de manera calmada—. Solo quería despedirme.
—Bien, no lo hagas —dijo Scarlet, dándose la vuelta, pero el Taran-bot le detuvo.
—Ama Scarlet, esa no es una buena forma de despedirse del joven Sou.
—Esto no es de tu incumbencia, Taran-bot.
—Me parece que una despedida más amigable podría dar pie a nuevas alianzas para nuestro futuro, ¿no lo cree así?
—Creo que tiene razón —dijo Sou con una pequeña risita.
Scarlet lanzó un bufido molestó, se quedó un rato en silencio hasta que se dio la vuelta y caminó hasta Sou, lo miró directamente a los ojos y le extendió la mano.
—Gracias por enseñarme esto, Sou.
Sou se sorprendió demasiado, solo para después sonreír ligeramente y tomar su mano.
—Fue un gusto, Scarlet.
Scarlet no pudo evitar sorprenderse al momento de notar el pequeño sonrojo en el rostro de Sou por aquel contacto. Tardó un poco hasta que retiró su mano y se dio la media vuelta, alejándose de él. No podía negar que se sintió algo raro, tocándose la mano con extrañeza, sin embargo, duró poco ese sentir cuando recordó lo que debía hacer una vez que encontrara ese sitio. Necesitaba encontrar una excusa para usar ese camino y no ser vista por Blue, y sabía dónde debía preguntar.
[...]
—¡Bienvenida al club de costura, señorita Scarlet Koito! Por favor, límpiate los zapatos antes de entrar.
Ruby dio una bienvenida efusiva a la nueva integrante de su club; Scarlet. La chica se había enterado del lugar gracias a un comentario de Schilly, quién parecía conocer al pálido chico que estaba frente a ella. Scarlet solo bufó al tener que limpiarse los zapatos, entrando de inmediato al club. El club era pequeño, apenas una cabaña con algunas máquinas para coser y cientos de diferentes telas cuidadosamente ordenadas.
—¿Solo eres tú? —preguntó Scarlet, arqueando la ceja.
—He encontrado que la calidad supera a la cantidad… hasta ahora —el chico caminó hacia una mesa y tomó una cinta de medir—. Necesitamos modernizar tu estilo, ese negro te queda fantástico, pero es algo aburrido.
—¿Qué demonios…?
Scarlet solo se quedó de quieta mientras Ruby comenzó a tomar unas medidas preliminares, fue algo bastante rápido, cuando quiso reaccionar el chico ya había tomado todas sus medidas y las había anotado en una libreta. Aunque le molestó que invadieran su espacio vital, no podía desperdiciar la oportunidad, necesitaba estar ahí.
—Ruby, solo estoy aquí por qué necesito una forma de tener una coartada.
—¿Y elegiste el club más solitario de todos? Vaya que eres temeraria —dijo Ruby, riendo, mientras tomaba algunas telas—. No eres la primera que se le ocurre esa idea, antes que tuvo otra chica, creo que luego del accidente del año pasado no volvió, pero bueno, legalmente no puedo mencionar el accidente.
Scarlet arqueó la ceja al escuchar aquello, sin embargo, aquello no le preocupaba, Ruby parecía ser solo un chico inofensivo más.
—¿Entonces no te importa que esto sea solo una fachada? —preguntó Scarlet.
—Bueno, el hecho de tener a una chica como tú aquí podría atraer a más miembros. Ese estilo gótico que tienes puede servir de gancho publicitario. Haremos esto: si te pones uno de mis gorros especiales publicitando el club, podrás usar este lugar como quieras.
—No me gustan los gorros.
—Y por suerte tengo otras cosas —dijo, levantándose de su mesa de trabajo.
Ruby caminó hacia el enorme armario del club y lo abrió de par en par, revelando diferentes conjuntos de ropa que tenía disponible. Scarlet se acercó, curiosa por la ropa que el chico había hecho. Había múltiples camisas, gorras, sudaderas, muñequeras, pulseras, faldas, chalecos, todos tipo de ropa que estaba lista para usarse, toda ella desprendiendo una especie de belleza que Scarlet pudo sentir al momento de tocar un chaleco negro con el logo de un Necrozma.
—La tela es muy suave, y el diseño muy…
—¿Épico? Lo sé, puede que sea de mis mejores diseños, de la semana pasada al menos —reconoció Ruby de manera arrogante—. Necesitaría ajustarlo para ti, es un poco corto; eres una chica muy delgada.
Scarlet emitió un sonido de molestia, solo para después asentir con la mirada a su trato. De inmediato Ruby tomó la ropa y comenzó a trabajar. Mientras lo hacía, Scarlet tomó su teléfono, confirmando su ubicación a Violet, ese mismo día pondría a prueba dicho escondite.
—Necesito preguntar, ¿qué clase de cosas quieres hacer? —preguntó Ruby sin apartar su mirada del chaleco.
—No es de tú incumbencia.
—No, pero lo será si un día Blue llega a preguntar.
Scarlet lanzó un suspiró de molestia, la actitud de Ruby comenzaba a irritarla.
—Necesito ir con alguien afuera, en el pueblo.
—Oh, ¿acaso es un amor imposible? Me encantan esas historias románticas.
Aunque la cara de Scarlet intentó mantenerse inmutable, sus ojos demostraban una mezcla entre vergüenza y enojo.
—No es por estúpidas cosas sin importancia, pasó algo que debo investigar.
—Claro, si tú lo dices, no me meteré en el asunto. Pero oye, si quieres enamorar a un normie, necesitarás uno de mis vestidos para ello.
Una vena se saltó en la frente de Scarlet.
—Escúchame bien, Ruby, no por qué este aquí permitiré que…
El sonido de alguien tocando la puerta los interrumpió antes de terminar su oración. Scarlet abrió de inmediato, encontrándose con Violet, que estaba listo para hacer lo que fuera que tuvieran que hacer. Suspiró aliviada, despidiéndose de Ruby.
—Volveré antes de las ocho —dijo Scarlet.
—Tomate tu tiempo.
Scarlet sólo cerró los ojos, molesta, caminando junto a Violet hasta el sitio que Sou le había mostrado el día de ayer.
—¿El club de costura? No es muy tú estilo.
—Es una fachada, así Blue no hará preguntas —dijo Scarlet, negando con la mirada—. Recuerda, solo iremos hasta la casa de Kieran, le preguntaremos y será todo, ¿de acuerdo?
—Espera, ¿Cómo sabes dónde vive Kieran? —preguntó Violet, confundido.
—Esa fue mi responsabilidad, joven Violet —el Taran-Bot se posó en el hombro de Scarlet—. La ama Scarlet me mandó a buscarlo, y mi avanzado sistema de localización y reconocimiento facial hizo el resto.
—Wow, ahora tú también espías a la gente —bromeó Violet.
—No hubiese sido necesario si la directora no me restringiera tanto —reconoció amargamente—. Así que no me queda más alternativa que ceder a los caprichos de tu compañero.
—Ah sí, Sou, ¿cómo te fue con él?
—Preferiría no hablar de eso —Scarlet cerró los ojos y continuó su andar.
A Violet le hubiese gustado saber más, sin embargo, ambos se detuvieron en la enorme roca que bloqueaba el camino al túnel. El chico no pudo evitar sorprenderse de tan enorme objeto, preguntando cómo es que Scarlet pensaba moverlo, sin embargo, la chica solo chasqueó los dedos y el Taran-bot se puso en la roca y fungió como palanca para moverla lo suficiente para que ambos pudieran entrar.
—¿Cómo demonios esa cosita pudo mover esa roca? —preguntó Violet de manera desconcertada.
—Mi creadora me dio un enorme kit de herramientas de supervivencia, puedo mover por mucho mi propio peso gracias a mis configuraciones, joven Violet —dijo el robot, volviendo al hombro de Scarlet.
—Por Arceus, debes decirle a Schilly que me de uno de esos.
—Está tan obsesionada con los robots que seguro lo hará —Scarlet caminó hacía su amigo—. ¿Estás listo?
Violet asintió, deberían recorrer una enorme distancia, y él sería el mejor para aquella tarea. No era la primera vez que Violet llevaba a Scarlet, en Paldea descubrió que podía llevar a alguien cargándola en su espalda y sujetándola de las piernas. Al principio Scarlet se negaba a aquello, pero la conveniencia de usar la singularidad de Violet le hizo acostumbrarse a estar sobre él.
Luego de subir a él, ambos cruzaron el enorme túnel en cuestión de segundos, dando con la orilla del río que cruzaba por los acantilados, el movimiento había sido tan rápido que apenas pudieron ver el interior del túnel, solo viendo algunas antorchas y cajas vacías.
—Si sigues el río deberíamos llegar —dijo Scarlet.
Violet aceptó y se movió a gran velocidad por el enorme rio. Hacía mucho tiempo que Violet no recorría grandes distancias, y él hacerlo le hizo darse cuenta de la diferencia entre ser rápido y teletransportarse, podía ver como su visión parecía dar tirones cada que recorría la orilla del lago, no se miraba como una película continua, más bien como si fuera un parpadeo sin la parte negra, jamás le había prestado atención a ese detalle.
Tardó al menos un minuto en reubicarse hasta dar con la cascada ubicada en la parte trasera de la casa de Kieran. Scarlet de inmediato se bajó de la espalda de Violet, observando la casa del chico.
—El que te teletransportes explica por qué nunca me han dado náuseas cuando me llevas —dijo Scarlet, mirando una de las ventanas de la casa—. Debe ser ahí, que bueno que está abierto
—¿Cómo piensas…? Oh, olvídalo.
El Taran-bot lanzó un pequeño arpón a la ventana, creando una cuerda por la cual Scarlet pudo subir sin ninguna dificultad. Violet solo la miró con un rostro fastidiado, no quería que lo dejara ahí.
Scarlet dio un vistazo en búsqueda del chico, pero solo encontró una cama desordenada, múltiples libros y cómics y algunas figuras de acción en un estante. Algo que llamó su atención fue los varios posters que había sobre un pokémon verde, incluso había un peluche de dicho pokémon que le recordaba al visto en la estatua de la escuela.
—Ogerpon… —dijo, acercándose y tomando el peluche.
—Wow, ¿enserio esta es la habitación de Kieran? Me recuerda a la mía —bromeó Violet.
Violet entró por la puerta principal, Scarlet no pareció sorprenderse, solo estaba molesta de que hubiese entrado por la puerta principal y que alguien lo viera.
—Tranquila, sus abuelos estaban en la cocina, y Kieran, bueno…
Se hizo un lado, momento exacto en el que Kieran entró a su cuarto. Tardó un poco en reaccionar, pero al ver a ambos el chico se hizo para atrás e intentó gritar, sin embargo, Violet lo detuvo, tapándole la boca. El chico se asustó mucho hasta que Scarlet se acercó a él.
—No grites, solo he venido a hablar, si gritas puede que sea lo último que hagas, ¿de acuerdo?
Aunque nervioso, Kieran asintió con la cabeza, momento en el que Violet lo liberó y le ayudó a levantarse.
—¿Cómo lograron salir? Se supone que…
—Fue un atajo, lamento haber venido sin invitación, pero necesitaba hablar contigo, sobre lo de la otra noche.
La expresión de Kieran pasó de sorpresa a seriedad al escuchar aquello, dejó su mochila en su mesa y se volteó a ver a Scarlet.
—Y-yo no recuerdo mucho —dijo, serio—. Solo que ese chico me lanzó y…
—Te vi caer de esa altura, y estás completamente ileso. ¿Cómo fue que eso pasó?
—N-no sé, enserio, cuando desperté estaba en mi cama, como si…
—¿Alguien te hubiese traído? Que conveniente —dijo Scarlet, cruzándose de hombros.
—Te juro que no sé lo que pasó, Scarlet. Y ahora… no quiero hablar del tema.
Scarlet arqueó la ceja, acercándose a Kieran de manera más amenazante. El chico solo se hundió de hombros y desvió la mirada.
—¿Qué rayos estás ocultando, Kieran? ¿Acaso sabes de la serpiente metálica?
—¿Qué? ¿Serpiente metálica? yo…
Scarlet tomó de la camisa al chico y lo levantó. Kieran comenzó a tartamudear y temblar, sin embargo, un ligero sonrojo apareció en su rostro. Fue entonces que Violet tomó el brazo de Scarlet.
—Oye, déjalo en paz, no creo que mienta —dijo Violet—. Es tú amigo.
—No es mi amigo, en lo que a mí respecta es un sospechoso —dijo soltándolo.
—Te juro que yo no tengo nada que ver… es solo que, me ha pasado muchas veces que terminó indispuesto en medio del Monte Ogro y cuando despierto vuelvo aquí.
La ceja de Scarlet se arqueó al escuchar aquello.
—¿Te ha pasado más de una vez? ¿Has visto a la criatura?
—Si, y no, jamás la había visto, pero sé que han pasado cosas raras ahí. Te lo había dicho, quiero conocer al ogro, pero cada que me interno mucho en la cueva terminó desmayándome, no sé por qué —replicó con pena—. Es todo lo que se.
Scarlet hizo un ruido, molesta de que aquello fuera toda la información. Sin embargo, parecía haber algo más dentro de ese monte, algo que podría estar relacionado con la bestia que la había atacado, y Kieran estaba relacionado de algún modo.
—Necesito saber más sobre ese maldito monte, y tú me ayudarás —dijo Scarlet, tomando a su Taran-Bot—. ¿Tienes algún número de teléfono?
—Sí, ama Scarlet, ¿quiere que se lo proporcione al joven Kieran?
Scarlet asintió. El Taran-bot de inmediato caminó hacía Kieran, mostrando en su pantalla el número al cual podría llamar, de forma en que ella y Kieran estarían comunicados. Kieran no pudo evitar sonrojarse al anotar el número de Scarlet en su Rotom-teléfono, cosa que provocó una risita en Violet.
—¿Qué es tan gracioso? —preguntó Scarlet, molesta.
—No, nada —dijo Violet, disimulando—. Antes de irnos, Kieran, ¿sabes que le gusta a tú hermana?
El chico no pudo evitar sorprenderse ante aquella pregunta.
—¿M-mi hermana? No estoy seguro.
—Vamos, quiero invitarla a salir al festival de las máscaras, pero no sé cómo convencerla.
Kieran se rascó la mejilla, intentando pensar en algo que le gustase a su hermana.
—Mi hermana es algo mandona, y no he convivido mucho con ella desde que va a la escuela, así que no estoy seguro. Le gusta que le digan que es linda, y las cosas lindas de chicas, ropa, collares, esas cosas.
—¿Acaso piensas comprar su amor con regalos? Que predecible de tu parte —dijo Scarlet con tono sarcástico.
—Es la mejor forma de llegar a una chica tan linda como ella —admitió Violet—. Creo que tengo una idea, te la contaré cuando salgamos de aquí.
—No me interesa oírla —dijo Scarlet, caminando hacia la ventana—. Estaremos en contacto, Kieran, llámame solo sí…
—Dis-disculpa, Scarlet —Kieran se levantó de golpe.
Tanto Scarlet como Violet se sorprendieron del cambio de actitud de Kieran. El chico apretó sus puños y cerró sus ojos, intentando no mirar a Scarlet para evitar ponerse más nervioso.
—¿Qué ocurre?
—Bu-bueno, ya que tú amigo lo mencionó, yo… bueno, el festival de las máscaras es pronto y… quisiera preguntarte, solo si quieres, si… ¿te gu-gustaría ir conmigo?
Los ojos de Scarlet se abrieron al completo al escuchar aquello. Sin embargo, la chica rápidamente negó con la cabeza.
—Lo siento, ya tengo una cita —dijo Scarlet, huyéndole la mirada—. Pero de todas formas ve, tal vez necesite tu ayuda.
Scarlet no dijo nada más, solo dio un salto ayudado por el cable de su compañero. La mirada de Kieran se llenó de decepción, mirando al suelo con desánimo y soltando un fuerte respiro hasta darse cuenta que Violet no se había ido.
—Creo que escogiste la peor elección de chica, amigo —dijo, cruzándose de brazos.
—¿Qu-que? N-no es que me gus-guste, solo…
—Tranquilo, solo sigue intentando —dijo Violet, acercándose a la puerta—. Gracias por el consejo, nos veremos luego.
Violet avanzó hacía Scarlet, quien ya lo esperaba cerca de la cascada. Al verla solo pudo ponerle una sonrisa burlona que provocó que Scarlet se irritara.
—¿Qué demonios miras? —preguntó Scarlet.
—Que ya tienes a dos chicos tras de ti.
Aunque Violet rió, Scarlet solo se acercó a él de manera amenazante, alzando el puño.
—Tranquila, solo bromeo.
—Tus bromas son infantiles y ridículas.
—Y por eso son graciosas —lanzando otra carcajada—. Vámonos de aquí.
Scarlet suspiró con molestia y volvió a subir a la espalda de Violet. No tardaron mucho en volver, unos cuantos minutos en los que llegaban al final del túnel, bloquearon la entrada y volvían al taller. Sin embargo, esta vez no solo Scarlet entró, sino que también Violet. Aunque Ruby pareció emocionarse por un nuevo miembro, su sonrisa se desvaneció cuando Violet le dijo.
—¿Me podrías hacer un Kimono para Carmine?
