Disclamer: Digimon y Digimon 02 no me pertenecen, son propiedad del grupo de creativos llamado Akiyoshi Hongo (que son: Aki Maita, Akihiro Yokoi y Takeishi Hongo.) al igual que todos los personajes de esta obra son propiedad de ellos y Toei animation.
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Cap. 9: La Confrontación.
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El momento de tensión y horror estaba presente en todos los que se encontraban en la sala de control y sobre todo una expresión de estupefacción en la cara del senador quien no podía aún procesar lo que pasó.
— ¿Alguien del equipo responde? – Preguntó el hombre pero nadie le contestó.
— Nagano... no podemos enfrentarlos así... mira lo que pasó – a pesar de la clara cara de enfado de Tai, este aún quería hacer entrar en razón a Nagano — Hay que prepararnos más... Estos Demon Lord son mas poderosos de lo que puedes manejar
— No cambia nada, tenemos contingencias para todo esto... además no es la única arma que podemos usar contra ellos – Aunque la voz y expresión de Nagano denotaba un fuerte desconcierto, seguía empeñado en detener a los villanos.
— ¡¿No entiendes lo que acaba de ocurrir?! – Tai por fin tomó del cuello de la camisa a Kioshi, acto seguido los guardias trataron de quitárselo de encima pero Tai no cedió — ¡Mandaste a hombres inocentes a morir, porque subestimaste la amenaza!
— ¡Si! ¡Hombres muertos que fueron por su voluntad, no los obligue! – Nagano se quitó de encima a Tai y los guardias sujetaron al moreno — Seguían órdenes, y cumplieron con su deber, no murieron por un acto de crueldad mía como piensas... ellos hicieron su trabajo.
— Senador, los dos cañones están llegando – Dijo la doctora Alison
— Ahora, saquen al señor Yagami y al señor Izumi de aquí... tengo que trabajar – Los guardias sujetaron del brazo a ambos para así guiarlos a la salida, pero ambos no lo permitieron.
— Tai... siento de nuevo escalofríos – Mencionó Agumon con una expresión de preocupación y enojo
— También yo... – Tentomon secundó al otro Digimon
Tai e Izzy trataban de evitar ser sacados de la sala, mientras que veían en las pantallas que dos helicópteros militares estaban acercándose al lugar.
Nagano estaba con el ceño fruncido, observando atento a lo que pasaba, pero no estaba consciente de que la manera en que Agumon y Tentomon estaban reaccionando.
Mientras, instantes antes, en la sala Sora se encontraba mirando que sus hijos estuvieran cómodos junto a los otros niños, acariciando el cabello de estos y sonriendo al verlos.
- Se ven enormes... - La voz de Matt hizo sentir escalofríos a Sora al escucharlo detrás de ella - Los eh extrañado...
- Ellos a ti también... llevabas semanas fuera - Respondió ella sin girar a verlo.
- Lo sé... - Matt sintió el reproche en esa frase y no supo qué decir en ese momento.
Gabumon y Biyomon habían decidido alejarse unos instantes para dejar hablar a sus compañeros, pues estaban conscientes de que necesitaban espacio.
— También te extrañé a ti... – Intentó arreglar Matt enseguida siendo consciente de que su esposa había resentido tanto tiempo su ausencia.
— Bueno... estoy segura que así fue – Sora decidió dedicarle la sonrisa más forzada del mundo a su esposo, algo que Matt sabía ver.
Aunque la pelirroja quería hablar con el, arreglar las cosas, también sabía que no podía tomar a la ligera que tenían un delicado asunto entre manos con respecto a su distanciamiento como matrimonio, y con todo lo repentino de la situación, la amenaza al mundo y sus hijos en medio, lo que menos necesitaba era dar pie a una discusión con el.
— Sora... – Matt se aceró y tomó la mano de ella — Sin importar nada en este mundo, y sin importar lo que suceda... tú y mis hijos son lo único que tengo en mente siempre... aún cuando no esté.
Esas palabras removieron el corazón de Sora, pero aún así sentía que no debía ser tan fácil, no podía ceder de forma tan sentimental, pues sentía que merecía algo mejor que palabras dulces.
— Jamás eh dudado de cuanto nos amas Matt... – La mujer la miró a los ojos, una mirada que le debía expresar todo a su esposo — Pero necesito que estés presente para eso también...
Matt sintió pesadas esas palabras por parte de la pelirroja, y entendió que era importante no tomarse a la ligera el asunto entre ambos.
Pero antes de que Matt dijera algo, sintieron una especie de sacudida al rededor, como si algo enorme hubiera caído y provocara ese retumbar en la tierra.
— ¿Eso que fue? – Mimi observó a su alrededor mientras veía el polvo del lugar caer tras la sacudida.
— No sé... sonó a algo muy grande... – Comentó Joe quien lo vio también.
— ¿Mami? – Denji, el hijo menor de Mimi despertó y esta fue a cargarlo en brazos enseguida — ¿Que pasa?
Los demás niños comenzaron a despertar también y los adultos se cercaron a ellos para protegerlos pues algo no les hacía sentir seguridad.
— ¡Lo puedo sentir de nuevo! – Dijo entonces Gabumon alarmado.
— ¡Es más intenso! – Secundo con la misma preocupación Biyomon.
— Joe... algo no está bien – Comentaba Gommamon con el pelaje erizado.
— ¡Están aquí... aquí! – de Palmon estaba de igual modo en estado de alerta.
En la ásala donde Nagano dirigía el segundo ataque, habían sentido lo mismo, por lo que Agumon y Tentomon no paraban de mirar a su alrededor, como preparándose para algo que llegaría en cualquier momento.
— ¡Nagano! ¡Entiende y detente ahora – Gritó Taichi.
Mientras Nagano veía los monitores y los helicópteros se acercaban al punto donde se había llevado acabo el primer ataque fallido.
El hombre apretaba los puños con evidente furia, pues se sentía frustrado y no planeaba dar marcha atrás, ya que estaba empeñado en seguir adelante con su táctica.
En el lugar del ataque, los dos helicópteros estaban tomando posición para atacar. Los cañones que llevaban eran fácilmente del tamaño de dos grandes motocicletas, su apariencia era parecida a la de una bazuca convencional militar, pero el extremo de estas contaba con lo que precia una superficie cocina en espiral, parecida a la que se utiliza en los transformadores de luz en postes eléctricos.
Lucemon veía con una sonrisa altanera este nuevo intento de hacerle frente, mientras que todos los Digimons que estaban ahí traídos por Barbamon gruñían y se preparaban para atacar las dos naves, pero Luzmon levantó un dedo, con dicho acto los Digimons se detuvieron en seco y bajaron la cabeza, mientras el demonio angelical movía el dedo en señal negativa con su gran sonrisa.
— Esos cañones tienen 200 veces la potencia del arma prototipo que los soldados tenían... vamos a Freír a ese Digimon... – Nagano sonreía de manera algo desquiciada, estaba fuera de si.
— Eh Senador... – Uno de los hombres trató de llamar su atención al ver algo en su monitor.
— Preparen el ataque... pilotos, alisten arma. – Dijo a través de la radio Kioshi
— Aquí unidades cazadoras, alistando arma... – Los pilotos encendieron los cañones.
— ¡Senador Nagano, deténgase! – Izzy intentó esta vez el.
— Todo listo senador – Comentó la científica Alison.
— Senador Nagano... oiga – El Operador intentó llamar nuevamente su atención mientras miraba un enorme pico de energía digital en su monitor.
En el aire del cielo de la ciudad de Prypiat, Lucemon miraba con una sonrisa muy especial a las dos aeronaves mientras estas estaban preparando el ataque, y él se elevaba más y más.
— ¡Tai debo evolucionar! – Gritó Agumon, mientras que Lucemon preparaba apuntando con un dedo una esfera de energía púrpura.
— !Disparen! – Ordenó Nagano, mientras que las armas cargaron el rayo, pero entonces Lucemon escuchó algo en su mente.
— "Lucemon... los encontré" – Enseguida Lucemon detuvo su ataque.
Los cañones dispararon y lograron crear una onda tan poderosa que terminó desintegrando a algunos Digimons y afectando de manera severa a otros los cuales retrocedían vociferando de dolor.
Al ver esto en el monitor, Nagano sonrió y algunos operadores en la sala también empezaron a celebrar, pues incluso parecía que Lucemon había sido afectado. Tai e Izzy miraban la situación cuando de repente otro estruendoso retumbar se escuchó mientras todo temblaba en el lugar.
Fuera, en una montaña, conocida como el Monte Yari, Belzeemon había hecho un segundo disparo con sus armas, logrando un enorme cráter. Mientras que mentalmente él había avisado a Lucemon de haber hallado a los 6 Digimons con potencial
— Están aquí... estoy por entrar... – Comentó el Demon lord.
— Bien... voy en camino... – dijo Lucemon con una sonrisa.
Mientras que en el centro de mando donde Nagano se encontraba, este aún creía que había logrado afectarlos.
— ¡Senador Nagano! – El hombre gritó para así al fin mostrarle lo que detectó su monitor
— ¡¿Qué?!...
— Están afuera... – Señalando el pico enorme de energía digital fuera de la base.
No hubo tiempo de reaccionar, fueron segundos, cuando Lucemon se teletransportó en un instante destruyendo en el acto los helicópteros con cañones junto a los pilotos, y en el mismo instante Belzeemon volvía a disparar.
El lugar se sacudió de manera estrepitosa, las cámaras de los monitores se apagaron y los sistemas de seguridad del lugar comenzaron a cerrar y sellar la base.
Las puertas detrás de Tai e Izzy se sellaron, las puertas de la sala de investigación igual, las puertas de la habitación donde Mimi y los demás estaban con sus hijos y Digimons se sellaron de igual manera, mientras que el ala médica donde Davis, Kari y los otros estaban se selló de igual modo.
— Ya es tarde... – Dijo Agumon.
Una explosión hizo que la pantalla monitor más grande de la sala explotará provocando un gran destello, inundando el lugar con chispiantes destellos de los cables eléctricos que colapsaron ante la explosión.
Todos los presentes se cubrieron para la explosión provocó que muchos cayeran al suelo, entre ellos Nagano y la dra. Alison, saliendo por los aires un par de metros. Desafortunadamente unas cuantas personas de la sala de control quedaron atrapados entre los escombros que los aplastaron.
Tai e Izzy de igual modo fueron empujados por la explosión pero Agumon y Tentomon los abrazaron para protegerlos lo cual lograron de manera leve pero de todos modos cayeron estrepitosamente.
Una segunda explosión se dió cerca del pasillo que conectaba hacia la sala donde Matt estaba junto a todos los demás y los niños, y el muro que separaba el pasillo de esa habitación colapso.
— ¡Cuidado! – Grito el rubio mientras abrazaba a Sora y ambos cubrían a sus hijos.
Mimi de igual modo junto a Joe y los demás digimons protegieron a los niños los cuales gritaron aterrados ante la estruendosa explosión.
Las alarmas y luces rojas de emergencia en toda la base se encendieron comenzando a dar una atmósfera angustiante ante el parpadeo de estás farolas carmesí que pintaron de este mismo color el lugar.
Poco a poco Tai e Izzy recobraban el conocimiento mientras que Nagano y la Dra. Se incorporaban lentamente.
Los guardias que estaban afuera no podían entrar debido al sellado de emergencia de la base, por lo que los tres guardias que estaban dentro tomaron sus armas aún aturdidos mientras miraban si había amenaza en la sala.
— Tai... ¿Estás bien? – pregunto el dinosaurio amarillo
— ¿Izzy?... ¿Estás herido? – Tentomon de igual modo expreso si preocupación.
Ambos adultos se estaban tratando de sacudir el aturdimiento mientras sus digimons los veían con angustia, pero ante una voz suave pero algo inquietante, los cuatro se tensaron.
— ¡Vaya!, Así que se trataba de ustedes... – los guardias apuntaron sus armas enseguida.
— ¡Es emocionante encontrarlos a ustedes y sus digimons!
Lucemon estaba en el lugar, flotando sobre los escombros y los cadáveres de las personas que acababan de quedar entre los escombros.
Tai e Izzy miraron con sorpresa y algo de temor a ese digmon con apariencia de niño y alado, el cual tenía una presencia estresante además de una mirada profundamente amenazadora.
Ante está situación en la mente de Tai había solo un pensamiento, Mimi y sus hijos.
En la habitación donde la castaña se encontraba con los demás apenas podían escuchar ante el atronador sonido de la explosión mientras que los niños estaban temblando de miedo. Mimi trato de ver a su alrededor, pero esto era algo complicado ante el polvo y lo aturdidos que habían quedado.
Matt y Sora sujetaban con fuerza a sus dos hijos mientras que el rubio trataba de despejar su mente para poder ponerse en marcha y poder sacar a todos de ahí.
— ¿Están todos bien? – Pregunto en general Matt a todos, pero noto que estaban aún tratando de enfocarse.
— ¡Mama, Papá! ¿que fue eso? – Pregunto uno de los niños
— No se mi amor, pero todo estará bien – contesto Sora tardando de calmarlos.
— ¡Tenemos que irnos de aquí! – Grito Gommamon alertando a todos.
— ¡Joe, hay que irnos! – Grito Matt al mayor
Todos comenzaron a caminar deanera cautelosa entre todos los escombros del lugar después de la explosión en dirección al pasillo, el cual estaba derrumbado y bloqueado de un extremo.
El agujero en el muro daba hacia unas rocas las cuales estaban cubiertas de nieve, percatandose al fin todos que el lugar donde se encontraban era una montaña.
— Así que aquí están cuatro de ustedes... Pero faltan dos – una voz arrastrada pero bastante grave llamo la atención de todos, al girar la vista vieron como un ser con forma humanoide pero con cola larga y garras enormes, vestido con botas, pantalón y chalqueco de cuero, ademas de contar con tres ojos verdes, se acercaba entrando entre los escombros del enorme agujero.
Matt, Sora, Mimi y Joe resguardaban a los niños detrás de ellos y Gabumom y los demás digimons se colocaban enfrente.
— No importa... Los buscaré después, ahora – Belzeemon apunto sus armas a ellos — ¿Quien es el más poderoso entre ustedes?
En la sala de monitoreo, Nagano se ponía de pie y miraba la situación, pues el Demon Lord había llegado, enseguida un escalofrío lo recorrió y sintió que su cuerpo se hacia jalea, pero logro enfocarse y al ver que tenía guardias en el lugar, Kioshi pensó en tomar una acción ofensiva.
— ¡Disparenle! – Lucemon sonrió ante la orden mientras que los hombres habrían fuego.
— ¡No, alto! – Pero la advertencia de Tai no fue a tiempo.
Con un movimiento suave de la mano de Lucemon, como si se quitará de encima polvo, una ráfaga de energía desintegró a las guardias con sus armas, hasta hacerlos totalmente nada.
— Ya me canse de ti y tus inútiles juguetes – Al decir eso, Lucemon vio a Nagano a los ojos.
El hombre sintió el terror en su cuerpo y podía sentir que su cuerpo se volvía flácido, presa del terror, mientras Tai e Izzy junto a sus digimons no sabían que hacer, pues la imponente presencia de Lucemon los dejo inmoviles.
Entonces Lucemon sonrió y apareciendo de manera veloz frente a Nagano, este levanto un dedo apuntando a la frente de Kioshi, y ante la impotencia que ahora sentía más clara, el senador solamente podía pensar en cuan arrogante había Sido al creer que estaba preparado para el aterrador poder del ser frente a el.
— ¡Detente!... Agumon, vamos – Tai y el Digimon estaban listos, aunque sus movimientos fueron lentos, pues antes de que siquiera de que Agumon evolucionanara, la cabeza de Nagano desapareció.
Lucemon había creado una esfera de energía dentro del cerebro de Kioshi, y este la hizo crecer y crecer hasta que la cabeza del hombre reventó como una sandía.
— ¡Aaaaah! – La sangre de la cabeza del hombre salpicó la pared y el grito de terror de la Dra Alison fue desgarrador.
— ¡Desgraciado! – Grito Tai mientras que Wargreymon se lanzaba a la batalla.
El Digimon se abalanzó con sus dramon Killer por delante, listo para atacar,pero ante la mirada indiferente y sonrisa confiada de Lucemon, Wargreymon fue detenido abruptamente por un campo de energía.
— Okey... Juguemos si eso quieres... – Dijo el señor demonio.
En otra parte del complejo, una explosión se escuchó, mientras que Mimi junto a Sora, Joe y los demás digimons con los niños corrían para ponerse a salvó, para salir del pasillo largo del lugar.
Lograron encontrar otra puerta que los llevo al cruzarla hacia un hangar, tan grande como un estadio de fútbol, lleno de vehículos militares terrestres, aéreos y muchas otras maquinarias más.
Los pasos apresurados de todos al moverse por este lugar huyendo resonaban por el eco de este mismo.
— Vamos, hay que poner a salvo a los niños – Decía Joe con un tono alarmado.
Entonces otra explosión se escuchó, y todos voltearon a ver de dónde venía.
Del agujero que se había provocado por está explosión en lo alto del hangar, MetalGarurumon salió con Matt sobre su lomo, ambos mirando en una dirección.
Belzeemon apareció de entre el polvo de los escombros, en dirección al humano y su Digimon, por lo que apunto sus dos armas hacia el.
— ¡Esquivalo! – Dijo Matt mientras que su digimon evitaba el disparo de Belzeemon.
— ¡Buen movimiento! ¡Mantente a ese nivel! – Dijo Belzeemon con un tono emocionado.
Mientras los demás huían, Sora de detuvo mientras que Biyomon se quedaba con ella.
— ¡Sora tenemos que irnos! – Dijo su Digimon.
— ¡Mimi! – Grito Sora llamando la atención de la castaña y de los demás — Te encargo a mis hijos...
Fue lo que dijo la peliroja antes de ver a su compañera Digimon la cual la miro entendiendo que iba a hacer.
Sora y Biyomon se dieron vuelta corriendo hacia la batalla.
— ¡Sora! ¡Tenemos que irnos! – Le grito Joe.
— ¡Mama! ¡No espera! – Kiotaro, el hijo mayor trato de regresar con sus padres pero Joe logro detenerlo.
— ¡No esperen!
Mientras en la batalla, Belzeemon se movía rápido, saltaba y se impulsaba en las paredes para poder atacar desde todos los ángulo s posibles, y dichos movimientos no permitían a MetalGarurumon ubicarlo con facilidad.
— Matt, "Usaré pico de Hielo" y así cubrire un área más grande de ataque
— Los demás siguen dentro, si usas esa técnica podrías herirlos – previnio el rubio.
— ¡Concéntrate en la Lucha! – Belzeemon aparecí junto ellos y le acertó una tremenda patada en el estómago al digimon.
MetalGarurumon retrocedió adolorido mientras que Belzeemon sonrió confiado, y usando sus dos armas este apunto.
— Toma esto... ¡"Doble Impacto"! – Ambas armas de Belzeemon dispararon.
— ¡Ataca MetalGarurumon! – Ordenó Matt.
— ¡"Aliento de Lobo Metálico"!
Ambas técnicas chocaron y dieron pie a otra explosión que sacudir el lugar mientras que el choque de Ambas técnicas provocó una especie de nevada artificial dentro del hangar.
En otra parte, del enorme agujero que había dejado Lucemon al entrar a la base, Wargreymon y HeraclesKabuterimon salieron disparados desde dicho agujero hacia las afueras de la montaña, ambos colisionaron contra las rocas.
Lucemon salió elevándose en el aire, mientras sonreía, y Tai e Izzy observaban atónitos el poder del digimon el cual parecía estar jugando con ellos simplemente.
— No cabe duda, Belzeemon tenía razón cuando dijo que tenían potencial... ¿Es acaso por ustedes? – Lucemon giro para ver a Tai e Izzy, y como un parpadeo este apareció frente a los dos humanos.
— Creo que será más divertido si puedo verlos a todos – Dijo el niño con alas están cerca de ambos, casi invadiendo su espacio personal.
— ¡Tai!
— ¡Izzy!
Wargreymon y HeraclesKabuterimon se alarmaron al ver a Lucemon tan cerca de ellos, por lo que ambos salieron impulsados por el aire para ir en ayuda de sus compañeros Digimon.
— ¡Y ellos también vendrán! – Lucemon se reincorporo previniendo el ataque a sus espaldas.
Con una mano los detuvo como si estos se congelarán en el aire, quedaron inmoviles.
Entonces tomo de uno de los dedos del pie a HeraclesKabuterimon y lo azoto contra el muro que sobresalia de la base con una enorme facilidad.
— ¡HeraclesKabuterimon! – Grito Izzy preocupado.
Después Lucemon tomo de uno de los cuernos de la máscara a Wargreymon e hizo lo mismo, azotandoló a un lado así como al anterior digimon.
— ¡Wargreymon!... Maldito... – Tai sentía rabia e impotencia, sus digimons no parecían ser amenaza alguna ante el.
— Parece que Belzeemon está divirtiendose... Hora de ir con ellos – Lucemon chasqueo los dedos, y bajo los dos humanos y Digimons, un portal se abrió.
El portal estaba conectado al hangar donde Matt y MetalGarurumon se enfrentaban a Belzeemon.
Tai e Izzy cayeron estrepitosamente, pues la altura de el hangar era suficientemente alta para matarlos en la caída.
Wargreymon reacciono enseguida al ver a su compañero caer y logro abrazarlo para poder detener la caída, al igual que HeraclesKabuterimon que tomo con una de sus enormes manos a Izzy.
Los digimons no pudieron alzar el vuelo enseguida pues estaban lastimados tras los ataques de Lucemon, por lo que estos impactaron en el suelo.
— ¿Eso que fue? – Dijo Joe, mientras había terminado de refugiar junto a Mimi a los niños dentro de una camioneta que estaba en el lugar.
— Escuchen bien todos, quédense aquí... No hablen y por favor no salgan – Mimi se dirigía a todos mientras acariciaba los cabellos de sus dos hijos.
— Mamá, ¿no vas a dejar? – Pregunto con lágrimas Denji.
— Claro que no mi amor, iré a ayudar a papá y a mis amigos... volveremos, no lo dude – Comentó la mujer mirando al menor – Kai, cuida a tu hermano... Los demás no se muevan.
La mujer cerro la puerta corrediza de la camioneta mientras miraba por última vez a los niños que estaban al borde del llanto y asustados.
— Andando Joe... ¡Palmon es hora!
— ¡Si Mimi! – Contesto la digmon planta.
— ¡Vamos a la batalla Gommamon!
— ¡Andando Joe!
Mientras en el otro lado de la batalla, MetalGarurumon esquivaba los ataques de Belzeemon con dificultad mientras Matt veia a los lejos a Wargreymon y HeraclesKabuterimon.
— Tai... Izzy... – Pensó al percatarse de que ellos estaban en batalla también.
— ¡Matt, cuidado! – Advirtió su digimon.
— ¡Te dije que te concentraras! – Belzeemon le disparo en la cara a MetalGarurumon dejandolo aturdido.
Después el digimon demonio dió una patada recta con la suela de su zapato, ocasionando que el digimon cayera al suelo.
Matt iba a caer de pero Belzeemon lo tomo del cuello, y ya los tres en el suelo, Belzeemon puso un pie en el cuello de MetalGarurumon para dejarlo inmovil, mientras sujetaba en el aire a Matt al ser casi un metro y medio mas alto que el humano adutlo.
— No puedo creerlo... El poder que tienen... Y apenas y son un reto – Comentaba con tono irritado Belzeemon.
Entonces una llamarada de fuego hizo a Belzeemon esquivar y soltar a Matt quien cayó sobre el cuerpo de su compañero Digimon.
La flama era enorme y al ver de quien se trataba, vio como la mujer peliroja corría hacia ellos con su digimon evolucionando en su etapa mega.
— ¡Matt! – Grito desesperada Sora al ver a su esposo en el suelo — ¡Hououmon, sigue atacando!
— ¡Si, Sora! – El Digimon alado fue hacia Belzeemon mientras esté apuntaba hacia el Digimon de fuego.
Entonces una serie de relámpagos negros cayó sobre Hououmon, dañandola de forma severa, callendo en el suelo de forma abrupta ante los ojos de Sora.
— ¡¡Hououmon!! – Grito angustiada la mujer.
— ¡Jajajaja! Nada mal... – Barbamon apareció a un lado de la digimon caída atravez de un portal y colocando su bastón sobre el pico de esta.
— Ese oro en tu cara y en tus patas... Se ve tan valioso... Te lo quitaré a la fuerza...
En la otra batalla, Wargreymon soltaba a Tai dándose cuenta que este estuviera bien, pero la verdad es que la caída si había sido dolorosa.
— Tai... ¿No te heriste? – Pregunto si compañero.
— No... No creo – Dijo este con dificultad.
— Izzy... ¿Estás bien?... – De igual modo HeraclesKabuterimon se percató del bien estar de su amigo.
— Bien, gracias a ti amigo...
— ¡Tai! – La voz de Mimi hizo voltear enseguida a Tai, y ver qué está venía acompañada por Rosemon, Joe y Vikemon.
— Mimi... ¡No sé acerquen! – Grito con evidente desesperacion el moreno.
Entonces Lucemon aterrizó como un misil dirigido sobre la espalda de HeraclesKabuterimon, provocando un fuerte sonido.
Lucemin había dejado caer todo su poder al pisar con el talón al digo mon gigante.
— ¡Aaaagh! – Gimió de dolor el Digimon insecto dorado.
— ¡HeraclesKabuterimon, nooo! – Grito asustado Izzy al ver la forma en que este fue brutalmente atacado.
— Que desilusión... – Dijo con desdén el digimon angel, para después darle otra patada al digimon y mandandolo a volar mientras esté no soltaba Izzy para protegerlo.
— ¡Cuidado! – Grito Tai al ver que el enorme cuerpo de HeraclesKabuterimon iba en dirección de Mimi y Joe.
— ¡Te tengo Mimi! – Rosemon abrazo a su compalera para protegerla.
— Ay no... – Dijo Joe al ver que so.
— ¡Lo tengo! – Vikemon logro atrapará al digimon insecto, Pero la fuerza con la que venía y su enorme mcza lo hizo retroceder junto con el hasta caer ambos.
— ¡Vikemon! – Joe fue hacia su compañero para ver qué estuviera bien.
— No... – Mimi no podía creer lo que vio, después se centro en ir a ayudar a su esposo, corriendo junto a Rosemon.
— Maldito... – Dijo Tai mientras veía a Lucemon, y Wargreymon se poso entre ambos protegiendo a Tai.
— ¡Los ayudaremos Rosemon! – Dijo Mimi con convicción, pero entonces su compañera fue atacada por la espalda y está cayó al suelo dejandolo agrietado — ¡Rosemon!
Entonces una sombra las rodeo para después comenzar a tomar forma y posarse entre ella y el lugar donde estaba Tai y Wargreymon.
La sombra de transformo en Lilithmon, quien la miro con una sonrisa y movió su dedo frente a ella de forma negativa.
— No no no, querida... Eso es asunto de chicos... Mejor enfréntate a mi, que sea cosa de chicas – Dijo con una falsa amabilidad y diversión la digimon Demonio, mientras sonreía con malicia.
Mimi miro a su adversario con preocupación al ver cómo Rosemon de incorporaba lentamente y con dificultad, dándose cuenta que no era un oponente cualquiera. Después vio en dirección de su esposo, quien se enfrentaban a otro oponente...
— Tai... No te apartes de mi – Dijo Wargreymon...
— Jeje... Los elegidos jaja... Son interesantes Pero bastante decepcionantes...
— Me importa poco tu opinión... Los vamos a detener aquí... Y ahora – Amenazó Tai pero con un tono de inseguridad palpable.
— Intentenlo... si pueden – Contesto Lucemon con un tono pedante.
La situación se había tornado peligrosa y complicada, Joe e Izzy fuera de combate, los niños ocultos Pero el riesgo, y Tai junto a Wargreymon, Mimi con Rosemon, Matt y MetalGarurumon y Sora con Hououmon, se hallaban cara a cara con Los señores demonio, Lucemon, Lilithmon, Belzeemon y Barbamon.
Ahora la batalla era inevitable.
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