Capitulo 5
-gracias –soltó Mel en cuanto se estabilizo, miro a George que la sonrió.
-no hay de que –dijo el aun agarrándola de la cintura, miro hacia abajo y vio su bolso -¿ese es el equipaje?
-si, todo lo demás lo tengo aquí –respondió ella un poco nerviosa, para luego mirar a su alrededor –está todo muy cambiado.
El chico sonrió contento, mientras se apartaba un poco de ella para mirar a su alrededor.
-estuve haciendo algunos cambios y comprando algunas cosas mientras estabas ausente, ¿no te molesta, no? –pregunto él un poco preocupado por lo que ella pensara.
La chica estuvo unos momentos callada observando alucinada los cambios.
-no, claro que no, se ve mejor la casa así –soltó ella con una ligera sonrisa.
George la acompaño a la habitación que compartían para que dejara la bolsa que había traído.
-dentro de una hora voy a la tienda, ¿te apetece acompañarme? –pregunto George mirándola fijamente.
-claro, ¿pero no te molestare? –pregunto ella indecisa mientras dejaba sus cosas en la cama.
-no, claro que no, me gustaría tener compañía y más si es la tuya –soltó George sonriendo mientras se giraba para ir a prepararse algo para desayunar.
-¿quieres desayunar algo o ya has desayunado? –pregunto el pelirrojo dirigiéndose a la puerta de la habitación.
-ya he desayunado, pero no me niego a un chocolate –dijo ella quitándose los zapatos para estar mas cómoda.
-muy bien un chocolate caliente, para la señora Weasley –soltó el justo antes de irse mientras se reía.
Mel se quedo parado un momento impactado por sus palabras, aunque había escuchado su nuevo apellido muchas veces en los pocos dias, escucharla en la boca de George la ponía un poco nerviosa.
-el desayuno está preparado –se oyó la voz de George por la cocina.
El desayuno paso tranquilo, George parecía emocionado de que la chica le acompañara en la tienda.
En Hogwarts:
Harry junto a sus amigos se encontraban junto a un gran árbol en los jardines después de su tercera clase como la llamaban ellos, con Hermione.
Después de que Mel se fuera, Hermione les había obligado a ir a la biblioteca para hacer los deberes. Después de tres horas, habían conseguido convencer a Hermione para que salieran al jardín.
-que bien se está aquí –soltó Ron mientras apoyaba la espalda en el tronco del árbol.
-exageras, Ron –se quejo Hermione aunque sonreía, mientras los demás se reían.
En Sortilegios Weasley:
El día había pasado tranquilamente, ahora Mel se encontraba colocando los estantes, mientras George se encargaba de cerrar la tienda y calcular la caja.
-¿normalmente hay tanta gente? –pregunto la chica colocando el último estante que le quedaba.
-si, la verdad es que desde que se abrió la tienda nunca ha estado vacía, aunque hoy ha habido más gente –explico George sonriendo mientras guardaba el dinero.
-eso es bueno –soltó la chica mientras se acercaba a él.
-si, muy bueno, ¿nos vamos? –pregunto George mientras se ponía la chaqueta y se la pasaba a la chica la suya.
La joven pareja se dirigió hacia su casa, en cuanto llegaron, George se fue hacia la habitación a cambiarse y Mel se fue a la cocina para preparar la cena.
Mel se encontraba terminando de preparar la cena cuando George ya cambiado se acerco a ella por detrás y la abrazo por la cintura.
-eso huele muy bien –soltó George en su oído mientras miraba lo que estaba preparando.
-pues agradécele a tu madre, es uno de los platos que me estuvo enseñando cuando estuve en la Madriguera –dijo ella con una sonrisa mientras le veía de reojo.
-quiero saber que otros platos más te ha enseñado –soltó él sonriendo para luego darle un beso en la mejilla y se aparto –voy a poner la mesa.
La cena transcurrió con normalidad, aunque a Mel le resultaba extraño estar en esa situación, nunca se imaginaba que estaría en esa situación y estarlo ahora con un Weasley, ni más, ni menos, aun era algo que le costaba asimilar.
-¿mañana vas a abrir la tienda? –pregunto Mel mientras cenaban.
-no, mañana es mi día de descanso, merezco uno después de todo el ajetreo de esta semana –soltó riendo George mirándola.
-ohh, así que estaremos todo el día juntos –soltó Mel pensativa, sin darse cuenta de que lo había dicho en alto.
-¿te molesta? –pregunto George preocupado por lo que iba a decir la chica.
-no, es solo… -la chica no sabía cómo seguir con la frase de lo nerviosa que estaba.
George se dio cuenta del estado de la chica y sonrió internamente.
En la Madriguera:
Molly estaba junto a su marido entre pensativa y preocupada, Arthur miro a su mujer preocupado.
-¿Qué pasa, Molly? –pregunto el hombre sentándose al lado de ella.
La mujer suspiro pensativa mirándose las manos.
-es que, no sé cómo estarán George y Mel y con eso de no poder ir a visitarles, me agobia –soltó la mujer seria.
