Capítulo 18: Cia cia fás Cain, héroe del imperio.

Yo, soy Ciafás Caín. Héroe del Imperio, salvador de más mundos de los que puedo recordar, Liberador de la guerra de Damocles, castigo de los herejes, temor de los traidores al santo trono, y una veintena de otros títulos que no vale la pena nombrar.

Los carteles de reclutamiento de todo este Segmentum, y algunos aledaños, llevan mi nombre y mi cara. Trate de evitarlo, lo juro, pero simplemente no se pudo, incluso soborne a un agente de la legión Alpha para que me ayudase, pero simplemente ya era muy tarde.

He luchado contra los Tiranos de la Colmena Tiránidos.

He ejecutado a los autoproclamados Señores de la Guerra al servicio del Caos.

He matado a los hijos de Guilliman

He castigado a cientos de Marines Traidores.

He sido testigo del destierro de Príncipes Demonios.

He sido testigo y participe en la destrucción de mundos que ya estaban lejos de la sagrada mano del emperador.

Caminé por la sagrada Terra, e incluso sobreviví a las intrigas políticas de los Altos Señores que la gobiernan.

Lo he hecho, de alguna forma, y, aun así, nade de eso cambia la verdad más absoluta de mi vida, una verdad que vengo arrastrando desde mis primeros días, hace ya más de medio siglo.

Soy un mentiroso. Un fraude. Un cobarde. Y no tengo ni puta idea de cómo logre sobrevivir a todo lo que he hecho en mi vida.

La situación comenzó de forma tranquila, casi como todo lo demás, mis superiores seguían buscando alguna campaña a la cual pudiesen enviarme, mientras yo realizaba todo lo posible para evitar que esos malditos dementes me enviasen a morir a algún alejado de la mano del emperador.

Debería estar acostumbrado a eso a estas alturas, medio siglo al servicio del emperador no es poca cosa, pero nunca me voy a acostumbrar a la idea de que mis superiores se la pasen todo el día buscando una nueva e ingeniosa forma para matarme.

Fue en ese momento cuando Jurgen, mi fiel, pero desaliñado ayudante, llego con el comunicado que cambiaría mi vida.

Muchas tropas se estaban movilizando, algunos a puntos de la galaxia que en mi vida había oído, mientras otros iban a lugares que creía ya habían sido pacificados. Pero sin duda, lo que más llamó mi atención fue Cadia, un contingente grande estaba siendo enviado, uno inmenso.

Al principio pensé que los altos mandos finalmente habían enloquecido, enviar tantas tropas de una sola vez generaría un caos en las líneas de suministros, la comida escasearía en cuestión de semanas, y para cuando llegase el segundo envió de alimentos, la mitad de las tropas habrían tenido que recurrir al canibalismo para sobrevivir.

Pero, en esta ocasión eso no parecía ser el caso. De alguna forma, por la gracia del divino Emperador, alguien en el Administratum tuvo la previsión de enviar dos naves de suministros, por cada nave de tropas.

No solo eso, quien sea que estaba a cargo de esta movilización no dejo nada al azar, municiones, armas, suministros médicos, y todo lo que una guerra pudiese necesitar estaba movilizándose de la manera más rápida y eficiente posible.

Un molesto picor en las manos comenzó molestarme, además parecía incrementar su intensidad, conforme pasaba cada una de las páginas del informa. Es una sensación ya conocida, y nunca suele ser buena señal.

Retrocedí, y volví a leer el informe, palabra por palabra, intentando reconocer que había provocado esta reacción.

Lamentablemente no pude encontrar nada. Así que decidí dejar pasar mis malos presentimientos para después.

- ¿Pasa algo señor? –Pregunto mi fiel ayudante, con su flemática voz.

-No pasa nada Jurgen, solo estoy impresionado por la cantidad de recursos que estamos moviendo a Cadia.

-Mal asunto ese señor, supongo que los altos mandos están tomándose enserio eso de que la siguiente cruzada negra será la 13va.

Y allí estaba de nuevo ese sentimiento de preocupación que apretujaba mi estómago.

Desde tiempos antiguos, el numero 13 a tenido una connotación muy religiosa, una especie de número que trae la mala suerte a quien lo ostenta. Según seres más religiosos que yo, aseguran que sobre ese número brilla una estrella oscura.

La 13va legión es posiblemente el mejor ejemplo de dicha afirmación. Hijos del traicionado. Engañados, manipulados, y luego desechados. Los Ultramarines son una legión, una de las originales, una que sirvió al mismísimo emperador, mientras este aun caminaba entre los vivos. Engañados por el tres veces maldito architraidor, fueron manipulados para que se opusieran a los leales, y cuando ya no fueron útiles fueron desechados.

La parte más triste de los hijos de Ultramar, era que no eran traidores, no en el propio sentido de la palabra. No adoraban a los dioses del Caos, ni levantan templos en nombre de alguna deidad impida, de hecho, hay informes que sugieren que el culto al emperador sigue existiendo en los mundos que controlan, con sus diferencias claro, pero nada que un inquisidor pudiese considerar una falta grave, y eso es mucho decir de esos sádicos hijos de puta.

Ultramar era simplemente una tierra, controlada por los abandonado y los olvidados, el Imperio los odiaba por sus acciones en la herejía de Dorm, mientras las demás legiones traidoras los despreciaban por su negativa a unírseles al servicio del gran enemigo.

Era un desperdicio inmenso, uno inmenso, una legión entera, de súper soldados no corrompidos por los dioses oscuros, era justo lo que el Imperio necesitaba en estos momentos de necesidad. Pero esa decisión estaba en manos de gente más competente que yo mismo.

Por unos segundos la eficiencia casi maniática que caracterizaba a los hijos de Ultramar, y los informes en mis manos, tan eficientemente redactados y organizados ocuparon un único pensamiento en su mente. Pero descarte cualquier parentesco que pudiese haber entre ambos, después de todo, los informes en mis manos llevaban los más sagrados sellos de pureza, nadie ajeno al sagrado trono podría tener acceso a ellos.

Esto sería un grave error de cálculo. Del cual como siempre, era felizmente ignorante.

Los días pasaron, mientras los altos mandos del comisionado seguían buscando una forma imaginativa de matarme. Logre negarme a todas sus brillantes ideas, pero era obvio que, si quería mantener mi apariencia como el héroe del imperio, y, por consiguiente, evitar ser ejecutado por cobardía, tendría que ir pronto a algún lugar.

Así que decidí lanzar una moneda. Cadia me parecía el mejor destino, entre mis elecciones. Fortificada y potenciada como estaba, el sistema solar era una fortaleza, una muy grande y muy bien armada. Cualquier cosa que Sigismund, El Destructor, planease para su 13va cruzada, la tendría difícil. Su terquedad en tomar el insumiso mundo de Cadia bien podría ser la razón de su caída.

La verdad no fue difícil conseguir el permiso para ir a Cadia, solo tome unas cuantas copas junto al general Mostrue, durante algunas noches, también jugamos algunos juegos de mesa y comimos, pero eso no viene al caso.

A la mañana siguiente, después de haberle convencido, a un muy borracho, general Mostrue, envié la solicitud firmada por el general, y comencé a empacar mis cosas, no era que hiciese falta, Jurgen podía hacer eso por su cuenta, pero odio que alguien toque mi espada sierra, tanto, que en una ocasión tuve que ordenarle a un tecno sacerdote que me enseñase los ritos necesarios para su mantenimiento. No me quejo, soy bueno en eso, y creo que el sagrado espíritu de mi espada puede estar de acuerdo con esa afirmación. Pero me desvió.

Mi inseparable regimiento fue informado, y en solo una semana solar, una nave conocida como retribución del emperador vino a recogernos. A estas alturas el picor en mis manos ya era algo común, la eficiencia casi mecánica con la que el administratum se estaba moviendo era preocupante, y sé que todos en mi pelotón tenían la misma preocupación.

Pero como el héroe que se supone debía ser, disipe sus habladurías con algunos chistes y habladurías, y cuando eso no funciono, bueno, la cocina nunca tiene suficientes asistentes.

El viaje por la disformidad fue tranquilo, mucho de hecho, comencé a preocuparme, este sentimiento que apretaba mi corazón, era la calma antes de la tormenta. Y por primera vez desde que salí de los cuarteles, me pregunté, si no había cometido un error al venir a este mundo.

Mi pregunta cómo es de esperar no fue respondida, y en su lugar la admiración tomo su lugar.

Cadia era un mundo impresionante, incluso desde orbita se podían apreciar sus inmensas ciudades fortaleza, no solo eso, el planeta estaba rodeado por cientos de miles de naves, todas repletas hasta el borde con tropas.

Era una visión que me provocaba un pequeño optimismo, por mucho tiempo he sido el juguete personal del emperador, y siempre suele enviarme a lugares de lo más horribles, pero aquí, a las puertas del infierno, me sentía ligeramente seguro. Con todas estas naves no deberían faltar soldados entre mi persona y los traidores.

Volví a mirar al planeta, en esta ocasión me concentré más en las inmensas instalaciones defensivas, que estaban en órbita. Pude ver tres, seguramente había más, pero estas tres ya eran un espectáculo que dejaba sin aire a cualquiera.

Inmensos leviatanes de acero, protegían Cadia, todos cubiertas con tantas armas que era difícil encontrar un punto donde no hubiese un cañón o una estación de misiles.

-Sí, esto debería bastar para hacer que los traidores de lo pensasen dos veces antes de atacar. –Comente alegremente.

-Y si no lo es, un campo minado, con tantas minas que parece ser un cinturón de asteroides seguramente serviría. –Contesto alegremente Amberley, quien acababa de llegar al puente de la nave. –Caballeros, damas, es muy agradable saber que volveremos a pelear juntos.

Todos los miembros del puente asintieron, y una conversación comenzó entre las mujeres del grupo. Los chismes iban y venían, pero no interferí, estaba más concentrado en ver las defensas orbitales. Todas armadas y listas, todas en desplegadas de forma tan eficiente que era antinatural. Nuevamente no pude evitar comparar lo que estaba viendo, con lo que sabía de la 13va legión.

No paso mucho tiempo antes de que los oficiales a cargo registrasen nuestra llegada y nos asignasen el alojamiento adecuado. Nuevamente su eficiencia fue… inquietante.

Mientras mi regimiento se acomodaba en sus habitaciones me encontré con un poco de tiempo libre, tiempo que decidí usarlo explorando los alrededores.

Si bien Cadia ya había sido un mundo fortaleza por milenios, en los últimos años, una profunda reforma parecía estar llevándose a cabo.

Los combatientes imperiales se formaban en inmensas escuadras, escuadras que se extendían hasta donde alcanzaba la vista.

Mientras caminaba por un muro, pude distinguir los colores de varias legiones leales. Los hijos de Horus, los Mil Hijos, incluso los misteriosos y esquivos Amos de la Noche estaban aquí. ¿Qué clase de amenaza colgaba sobre nuestras cabezas, como para requerir a tantos de los elegidos del Emperador en un solo punto?

Nuevamente comencé a preocuparme.

A mi derecha una zona de aterrizaje, donde inmensas fortificaciones surgían de la arena, los motores de miles de naves gritaban, mientras inmensas secciones de pared eran depositadas, luego estaban los bunkers que caían desde la órbita, inmensos cohetes se aseguraban que estas vitales estructuras se alineasen con gran precisión.

Era una línea defensiva espectacular, quien sea que la diseño, la diseño para durar, posiblemente para siempre. Los traidores necesitarían de millones de hombres solo pare tomar la primera línea, y detrás de esa, había una segunda, y una tercera antes de llegar al muro de la ciudad.

Las pérdidas de cualquier fuerza que quisiese asediar el mundo serian masivas, mientras los leales podían retirarse de forma eficiente, primero el muro exterior, luego a los bunkers que estaban en medio, luego al muro de la mitad, y así hasta llegar al muro central.

Una defensa impresionante, que probaría ser todo lo que los altos mandos creían que era. Pero eso es a futuro.

De regreso al muro, comencé a preocuparme en serio, ya no era solo la eficiencia enfermiza, o la exagerada cantidad de fuerzas leales reunidas en un solo punto. Estaba claro para quien sea que pudiese ver más allá de lo obvio, que estas fuerzas estaban destinadas a proteger el mundo de una fuerza invasora fuera de cualquier proporción. Debía preguntar a Amberley.

Regrese a los barracones que mi regimiento tenía asignados, solo para toparme con Amberley, quien parecía estarme esperando.

- ¿Qué te pareció? –Pregunto, en ese tono que he aprendido a temer, por todos eso años como perro faldero de la inquisición.

-Impresionante, ¿Quién es nuestro enemigo?

La inquisidora negó con la cabeza, mientras me hacia una señal para movernos a una zona con menos oídos.

Mientras salíamos, pude ver como algunos de los tecno sacerdotes asignados, estaban grabando símbolos en las paredes.

-Esos símbolos, ¿Qué son? –Pregunte, preocupado, había aprendido a temer el poder que las palabras ocultaban, en especial aquellas que no podía leer sin que mis ojos me doliesen.

-Son runas de protección, tengo un contacto en el ordo Maleus que está confirmándolo, pero por lo que se, estas son las runas que usan los Mil Hijos para protegerse de los no nacidos.

-Parece que no se dejara nada al azar.

Ambaerley volvió a negar con la cabeza, mientras me pasaba una pantalla informativa.

-Esto es un estimado de las fuerzas enemigas, sus capacidades, y todo lo demás.

Leí rápidamente la información, y no pude evitar que una pregunta saliese de mis labios.

- ¿Cómo obtuvieron esta información?

-Nadie lo sabe, pero tiene los servocraneos que la trajeron, llevaban pergaminos de datos de seguridad nivel bermellón en sus esqueléticas mandíbulas.

Sentí como si un hijo de Russ me hubiese golpeado el estómago, esta situación era incluso peor de lo que podían haberme estado imaginando. Ya comenzaba a planificar como podía salir de ese mundo maldito cuando una llamada interrumpió todas las transmisiones del planeta, incluso en los canales seguros que solo los inquisidores deberían tener acceso.

-Miles de años, han pasado milenios, y mira lo que ha sido del imperio, mira lo que han hecho con nuestro sueño, idolatría, ignorancia, sufrimiento, y miseria, todo en nombre de un dios, que nunca deseo serlo.

-Hemos fracasado padre, tu fallaste a tus hijos, y nosotros fallamos a la humanidad. acaso no fue Horus quien dijo que querías alcanzar la divinidad, se construyó una rebelión alrededor de esa afirmación…. Por los dioses, como se regodearía Dorm si pudiese ver el imperio en este momento. Especies alienígenas exterminadas, herejes ejecutados, mundos salvados, y mundos quemados. Mira lo desesperada que se ha vuelto la sola idea de supervivencia.

- ¿Por qué sigo viviendo? ¿Qué más quieres de mí? Ya le di todo lo que tenía a esta, a este cadáver hinchado y putrefacto que se hace llamar imperio. Y mira lo que han hecho con nuestro sueño, el imperio ya no se mueve por la razón o la esperanza, sino por el miedo, y la ignorancia.

-Mejor habría sido que todos hubiésemos ardidos en la locura de la guerra, antes que vivir para esto

-Aún hay esperanza, he visto lo que la humanidad puede logar, un futuro mejor aún es posible, pero solo llegara si aquellos que atormentan a la humanidad sean derrotados… toda esta miseria, todo este sufrimiento, no es culpa de la humanidad, es culpa de aquellos que traicionaron a la humanidad para convertirse en poderes del caos. Hijos míos levántense, es hora de luchar, de hacer pagar a los enemigos de la humanidad por cada horror que ocasionaron. Es hora de retomar lo que es nuestro por derecho.

El miedo lleno mi mente, mientras trataba de darle algún significado a lo que estaba escuchando, con una mirada rápida, pude ver que Amberley estaba haciendo lo mismo.

Las preguntas ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? O ¿Por qué? Podían esperar. Lo primero era lo primero. Debíamos recuperar el control de las tropas, y asegurar que estas no cayesen en el descontrol.

Regrese a los barracones, y con un grito, todos mis soldados formaron, no hubo necesidad de explicaciones o justificaciones, todos estaban tan convencidos de que realmente era el héroe que ellos creía que era, que no cuestionaron nada.

Salimos de los barracones de forma apresurada, en el camino reclutamos/obligamos/sometimos a varios otros regimientos a nuestra causa, usando el rango de Amberley, logre forzar una especie de toque de queda, lo cual obligaba a cualquier escuadrón que no estuviese directamente bajo mis órdenes, a regresar a sus aposentos, bajo la amenaza de que serían ejecutados sumariamente en caso de negarse.

Toda la muralla norte fue silenciada en cuestión de horas, y para cuando la noche caía, logre que la muralla sur y este también estuviesen bajo mi control. La muralla oeste estaba bajo control de los hijos de Horus, así que no me preocupe.

Ya una vez con todos los soldados calmados, y listos para actuar, pude tomarme un respiro, lamentablemente Amberley tenía una nueva tarea para mí.

Al parecer mis acciones controlando lo que sin dudas casi se convierte en un desastre habían impresionado tanto a los altos mandos, que se esperaba mi presencia para darme otra inmerecida medalla.

Me negué por supuesto. Y en un giro un tanto extraño pude justificarme de forma eficiente. Después de todo era mi presencia lo único que evitaba que los regimientos perdiesen el control de sus hombres.

Los días pasaron, y mis tareas no disminuyeron, caminar por las murallas, asegurándome que el delicado orden que se había establecido en la fortaleza no se rompiese, cazando a esos traidores y herejes que trataron de usar el discurso del primarca de los Ultramarines para completar su agenda.

Si para este momento ya me había enterado quien fue el causante de mis problemas. Roboute Guilliman, primarca de la 13va legión. Según los datos de Amberley este individuo debería haber estado atrapado en la celda más oscura debajo del palacio imperial, pero al parecer, esto no fue suficiente. El primarca había escapado, causado un desastre en Santa Terra, y luego huido.

Las noticias eran contradictorias después de eso. Algunos aseguraban que el trono había sido dañado, tales palabras normalmente justificarían una ejecución publica de quienes las pronunciasen, pero eran los Astropatas y los psíquicos sancionados quienes las decían, así que no era mi departamento. Aun así sé que alguien silencio sus comentarios, ¿Cómo lo hizo? No sé ni me importa.

Noticias llegaron y se fueron, la tropa estaba tensa, y más de una vez me toco impedir que algún general con más lealtad que sentido común, secuestrase una nave, para "enviar fuerzas a Santa Terra"

Por fortuna el Gobernador de Cadia Usarkar E. Creed dio un comunicado oficial por todos los canales del planeta. En este comunicado explicaba como el hijo traicionado logro escapar de su celda en las profundidades del plació imperial, pero rápidamente fue cazado por dos primarcas leales que regresaban en esta oscura hora de la humanidad.

El comunicado obviamente estaba incompleto, ya que cualquiera con más de dos dedos de frente notaria que falta cualquier mención sobre el hijo traicionado, por lo que se podía intuir que este escapo. Y un nuevo frente se abría para el ya golpeado Imperio.

Pero bueno, eso no importaba.

Tratando de enfocarnos en lo positivo, el regreso de dos hijos del emperador hizo maravillas por la moral de la tropa. Tanto, que incluso los comentarios de la loca psíquica que acompañaba a Amberley dejaron de parecerme tan tétricos.

Paso más o menos dos meses, hasta que ya no pude evitar lo inevitable, y un nuevo e inmerecido logro fue sumado a mi larga lista de mentiras.

El propio gobernador planetario me ofreció un reconocimiento en un evento transmitido a todo el planeta.

Una nueva medalla, una nueva mentira, un nuevo clavo en este ataúd que cargo.

Al menos el desfile por la celebración, fue pequeño. Más que nada porque miles de tropas seguían esperando en órbita, su turno para ser procesados, y miles más seguían viniendo, todos estaban aquí para reforzar Cadia, de una amenaza que, por fortuna, aun no parecía llegar.

El ritmo se normalizo poco después.

Nuevas tropas llegaban, eran examinadas, y luego enviadas a las nuevas fortificaciones que seguían contrayéndose sobre la marcha.

La población del mundo se quintuplico en solo un año, pero lejos de que ocurriese el desastre esperado, cuando tanta gente se reúne en un mismo lugar. Las tropas fueron repartidas de forma impresionante.

Dos fortalezas ubicadas en los polos del planeta, se convirtieron en los principales astilleros estelares. Además de que estaban tan repletas de armas antiaéreas que sería una locura acercarse con una nave.

Once fortalezas repartidas en el ecuador del planeta, estas creaban una especie de matriz de protección anti aérea, que limitaba enormemente las posibilidades de desembarco del enemigo.

Si a eso le juntasen todas las fortalezas medianas encargadas de albergar la población civil, y las fortalezas pequeñas encargadas de patrullar la superficie. El planeta el planeta se había convertido en una maltita piedra de afinar, donde las huestes traidoras serian desgarradas sin piedad.

Hable con varios inquisidores e incluso algunos miembros de la legión de los Guerreros de Hierro. Y todos estaban de acuerdo en que la fortaleza que había sido Cadia resistiría lo que sea.

Por supuesto que eso no era todo, el sistema Cadiano consistía en varios planetas, cada uno fue reforzado, reamado y repotenciado.

Prosan el planeta más cercano al sol del sistema Cadiano. Originalmente servía como un campo de entrenamiento debido a su atmosfera hostil. Se convirtió rápidamente en un centro de reclutamiento para los Astartes. Manos de Hierro, Hijos de Horus, Mil Hijos, y Amos de la Noche, comenzaron a reclutar y entrenar a sus miembros en este planeta.

Korolis era un planeta centrado en la producción de armamento, el planeta en si no cambio mucho, pero su industria fue sometida a varias reformas, que incrementaron su eficiencia en un 500%. Los tanques que este planeta producía actualmente en un año, igualaban las producciones de mundos forja menores.

Kasr Sonnen un antiguo y casi abandonado mundo fortaleza, se convirtió en el mayor astro puerto de todo el sistema solar. El 90% de las naves que llegaban al sistema solar atracarían aquí, antes de que se les permitiese ir a alguna otra parte.

Kasr Holn fue abandonado por las fuerzas imperiales, para después convertirse en un mundo minero, usando técnicas de la era oscura de la tecnología, este mundo era capaz de proporcionar las materias primas a todos los mundos del sistema.

Macharia era el planeta con la mayor concentración de civiles del sistema, un mundo colmena prácticamente. Fue reforzado, y hasta cierto punto reconstruido, de aquí se reclutaban todas las fuerzas que servían en los regimientos de Cadia, por lo que el mundo debía ser adecuado. Se crearon grandes búnkeres, y se los adecuo de tal forma que podrían sobrevivir sin intervención exterior por años.

Vigilatum había sido un mundo objetivo de los esclavistas Drukhari durante generaciones. Fue cedido al culto Marciado, como pago por todas sus aportaciones, aparentemente este mundo albergaba una entrada oculta a la telaraña, y los hijos de marte estaban empeñados en descubrir todo lo que pudiesen de ella.

Kasr Partox se convirtió en un mundo de reserva, aquí todas las tropas que no estaban desplegadas en los demás mundos, podían descansar, entrenar, o simplemente descansar. En la superficie del mundo fue construido un inmenso espacio puerto, para garantizar que los regimientos que se encontrasen en el planeta pudiesen ser redesplegados en otros mundos de la forma más rápida y eficiente que se pudiese. Personalmente este es mi destino favorito. Este mundo de descanso, es lo más cercano que voy a estar de un mundo paraíso en la vida. Los meses que pasé aquí, fueron casi como el retiro que siempre soñé.

Esperanza de San Josmane, este planeta fue en sus inicios un mundo prisión, el mundo fue reformado desde sus cimientos mismos, convirtiéndose en el mayor astillero que haya visto en mi vida. Cientos de naves son creadas, reparadas, o armadas en sus gigantescas instalaciones.

Solar Mariatus era el planeta más alejado del sol, este mundo fue entregado a la inquisición, junto a una inmensa cantidad de armamento nivel Exterminatus. No creerías lo que he visto, en este planeta, y a veces pienso que eso es lo mejor, los horrores que se esconden en las bodegas selladas tras esos muros de adamantium reforzado, son material para las peores pesadillas que haya tenido la desgracia de tener.

Amberley por su parte parecía muy emocionada cuando le dieron una llave. Maldita loca.

Aunque sin duda el mundo que más cambio fue la propia Cadia. Reforzada hasta los límites mismo, era obvio para mí y todos los que me rodeaban este mundo contenía alguna especie de secreto, secreto que un curioso grupo de tecno marines con accesos de seguridad exageradamente altos parecían estar buscando en su superficie.

Los días pasaron, convirtiéndose en semanas, luego en meses, y finalmente en años.

En un tiempo no mayor a cinco años, el sistema Cadia se convirtió en la mayor fortaleza de este segmentum.

Inquisidores vigilaban permanentemente a toda la población de cada mundo, escaneándola en búsqueda de herejía o corrupción.

Fue más o menos en este punto que los primeros indicios del peligro que se cernía sobre nosotros se mostraron.

Cultos heréticos surgieron por todos lados, era difícil saber cuánto tiempo llevaban en el sistema, y si no fuese por los estrictos protocolos de seguridad, seguramente habrían causado un daño irreparable a la infraestructura de los diversos planetas.

Yo mismo tuve que rastrear y eliminar un par de estos cultos, no fue una tarea agradable. Pero alguien tiene que hacerlo.

Luego vino una inmensa nave, la más grande y poderosa que jama haya visto. Llevaba a un tecno sacerdote que tenía códigos nivel primarca. ¿Qué hacía alguien así aquí? No tenía idea, y para mi fortuna, quien tuvo que tratar con él fue alguien con mucho mas rango que mi persona, aun así, pude enterarme gracias a Amberley que el tecno sacerdote se llamaba Belisarius Cawl y que aparentemente había sido el propio primarca quien le había ordenado investigar el secreto alrededor de los pilones negros.

No sabría decir si eso era bueno o malo, pero de un momento a otro, nuestro pequeño rincón del universo, se vio reforzado por toda una flota de servidores del engranaje, junto a varios regimientos de skitarii.

Honestamente en ese punto creía firmemente que los traidores no aparecerían, que nuestra presencia los había hecho abandonar cualquier creencia que pudiesen tener de escapar del Ojo del Terror. Pues que creen, no, los seguidores del caos, como lo dice el nombre, están bien pinches locos.

Y la batalla por Cadia comenzaría el día ## del mes ##, del año ##### en el calendario de su majestad.


Escribí este capitulo tratando de emular los libros, espero les haya gustado, se que esta historia se separa de la historia principal, pero quería poner un poco de contexto de lo que ocurre en la galaxia.