El Torneo de Lannisport

Summary: El Torneo de Lannisport se realizará para celebrar el reinado de Robert, lo que nadie esperaba era que los rumores sobre ella fueran ciertos, se decía que era la mujer mas bella de los Siete Reinos, y muchos nobles podrían dar testimonio de ello.

Ned Stark no permitía que nadie se le acercara o que ella estuviera sola, la vigilaba constantemente haciendo que Joanna a veces sintiera que era la prisionera de su propio padre, no es como si alguien fuera a raptarla o a comenzar una guerra por una niña bastarda incluso si todos decían que era demasiado parecida a su tía Lyanna o incluso mas hermosa que Ashara Dayne o la misma reina Cersei.

Nota: Lamento la demora, mi trabajo me ha tenido muy ocupado.


Moribald Chester señor de la casa Chester, era un hombre de edad avanzada, de un fuerte carácter, dado a caer fácilmente en la ira, el perdón poco o lo otorgaba, era arrogante como pocos hombres, pero dada la riqueza de su familia pocos le reprendían. Había reunido varias embarcaciones, ocho en total, cada una tripulada por cincuenta marineros y casi un centenar de soldados, avanzaban rápidamente con dirección a puerto Roble para tomar el asentamiento de la casa Hewett, donde la bastarda de Falia le había dado refugio, apoyo a la niña bastarda de Rhaegar Targaryen.

Iba a capturar a la princesita bastarda, iba a entregarla en cadenas a Robert Baratheon, lo iban a llenar de elogios, oro y alabanzas. Los bardos cantaran canciones sobre su nombre, era lo único que pensaba.

"Mi señor, puerto a la vista" Anuncio el capitán de sus fuerzas. Moribald sonrio con entusiasmó, esta se ensancho más, cuando vio que no había ninguna nave o embarcación protegiendo el pequeño puerto.

"Mire no tienen defensa" Anuncio con entusiasmó su hijo Knud, muchos otros hombres gritaron con entusiasmo, pronto los tambores de las embarcaciones sonaron, la emoción embriago a todos.

"¿Dispararemos las catapultas mi señor? Sería prudente lanzar un ataque preventivo contra el puerto antes de desembarcar" pregunto el capitán de su guardia, quien observaba con molestia el rápido avance de los barcos a la costa enemiga. Pero Moribald decidió ignorarle "No, no destruiré un puerto importante, por las acciones de unos bastardos y algunos viejos caballeros, además de seguro el rey Robert podría otorgarme esta isla, con su importante puerto, castillo bajo mis dominios como recompensa por mis acciones"

Esta iba a ser su victoria, Moribald grito con entusiasmo acompañado de su vijo, los remeros gritaron al sonido de los tambores "remen, remen" decían y los barcos seguían avanzando.

Las fuerzas de Moribald, era diez barcos, siete de ellos galeras medianas de guerra y tres dromones famosos por sus fuertes catapultas, las cuales no iban a ser usadas.

Los navíos siguieron remando, el avance fue tranquilo y con calma, casi les tomo unos veinte minutos en llegar a puerto, no había resistencia alguna, ni arqueros en las torres, o alguna barricada en el puerto.

Los soldados gritaron, pensando en la fácil victoria, comenzaron a desmarcaron en la costa, alzaron sus espadas, corrieron con sus lanzas hacia adelante, se comenzaron a ingresar en el puerto y siguieron avanzando hacia el pueblo, en dirección hacia el castillo.

Llego a un punto en que no escucharon ningún sonido, las calles estaban vacías, no había señales de los lugareños, era amanecida pero no excusa para que no se encontrara a nadie, ni los perros callejeros, solo veían a las ratas intentando huir de las casas.

Algo no estaba bien pensaron muchos soldados. Uno de ellos se acerco a una de las casas, abrieron la puerta con fuerzas, estaba atrancada pero no por cerradura, si no por la madera, la paja y los jarrones.

"Aceite" Alguien grito desde el fondo, luego varios soldados comenzaron a romper ventanas, casas llenas de paja, madera, y jarrones, con aceite, no, esto no era aceite dijo uno de los soldados era brea, la misma que usaba en los barcos.

"¡Es una trampa!" Grito Knud a su padre, pero para entonces ya era demasiado tarde, una lluvia de flechas ardientes iluminó los cielos y luego comenzó el horror.


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Pedirles a los campesinos, los pescadores y comerciantes que abandonaran sus hogares en el pequeño poblado había sido difícil, pero cuando tenían pocas opciones para evitar morir enfrentando a los soldados de la casa Chester o temer la retaliación de sus propias fuerzas, los mas pobres dejaron de objetarse.

No fue algo honorable, sabia que su padre adoptivo iba a juzgarla severamente, pero que otra alternativa tenía. Enfrentarlos en altamar era una derrota, hacerlo en tierra calle por calle, seria igualmente mal, podrían ganar, pero sus fuerzas eran escasas, perder a cada hombre era un gran daño para su causa. Que mal era todo esto, poner en una balanza a su pequeño ejercito con las vidas, hogares de la gente llana.

Toda su estrategia dependía que lo dicho por Falia, y Monford Velaryon fuera cierto, que Moribald era una persona arrogante y ciega ante sus defectos, que se creía más sabio de lo que realmente era. No atacara la ciudad pensando que iba a poseerla le dijeron.

"Mordieron el cebo" Anuncio Domerica, las fuerzas Targaryen, su pequeño puñado de hombres, estaban observando desde las afueras de la ciudad lo ocurrido, el castillo estaba separado del pueblo por un camino empedrado, con un pequeño bosque rodeando ambos lados, este había sido usado por sus fuerzas para guarnecerse, si el pueblo era atacado desde los barcos o fallaba su intento de incendiar el pueblo, entonces sus fuerzas atacarían en los costados de las fuerzas enemigas cuando intentaran asaltar el castillo.

Joanna miro a Domerica dudosamente, no se creía capas de dar la orden de quemar los hogares de estas personas, noto sus manos sudorosas, estaba muy nerviosa "Yo…" Intento decirlo en voz baja, Domerica le tomo las manos y le sonrió, "Esta bien, si no dudaras, entonces no serias una buena persona, pero una reina no puede dudar, no ahora"

Joanna asintió, si ganaba esta guerra, iba a construir mejores casas, una gran plaza e incluso un septo envidiable si eso aligeraba la carga de la culpa de sus hombros.

"Quemarlo" Grito, este fue tan fuerte que resonó entre sus hombres, y los arqueros rápidamente se prepararon, una fila de escuderos encendió sus antorchas, corrieron con las flechas con un lino de lana que envolvía parte de esta; algunas estaban sumergías en brea o aceite.

Y las flechas se incendiaron, los arqueros tensaron sus arcos y apuntaron hacia el cielo, pronto caerían sobre las casas y hogares de muchos de ellos, pero después de la primera flecha en ser disparada, la duda fue quitándose y varias más le siguieron.


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"¡A los barcos!" Grito Knud, mientras intentaba arrastrar a su padre que había entrado en pánico, se negó a moverse cuando se vio envuelto en llamas, las calles comenzaron a quemarse rápidamente, los techos de paja y las casas preparadas para ser un gran fogón. Pronto el pueblo de roble y el puerto estaban incendiándose, iluminando como un gran faro desde la distancia.

Los marineros intentaron rápidamente en dar la vuelta a sus barcos, pero el puerto era pequeño y estrecho, chocaron entre ellos, y algunos los soldados intentando impedir que sus embarcaciones le abandonaran.

Sobraba decir que gran parte de la situación se debía al pánico de muchos hombres, era cierto que había casas llenas y algunos barrios en llamas, pero no le impediría al menos al inicio escapar por las calles hacia las afueras del pueblo.

"Barcos, barcos en el horizonte" Knud miro como sus marineros daban el anuncio, habían mas de setecientos hombres gritando, en total caos entre ellos, al ver como desde el horizonte al menos cinco galeras medianas se le acercaba a gran paso.

Todo fue una trampa, quemaron su propia aldea para usarla de yunque, ahora envían sus pocos barcos como un martillo.

Morirían quemados cuando el fuego se propagará o ahogados si subían a sus barcos para enfrentarse a ellos, eran dos difíciles opciones, pero tenían la supremacía en el mar, solo necesitaba al menos sacar a unos barcos altamar.

Pero para su mala suerte, las fuerzas enemigas no tuvieron sus mismos reparos para bombardear con sus catapultas el puerto.


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Una pequeña sonrisa apareció en su rostro, su abuelo Hoster Tully parecía haber recuperado energías para luchar en esta guerra, pero sus abanderados eran otra cosa, muchos permanecían en silencio, otros habían tomado ya bandos sin ni siquiera haber esperado decisión alguna por parte de sus señores feudales.

La Casa Tully no era tan fuerte como le gustaría pensar, pero tenían algo de esperanzas para toda su sorpresa los mensajes del norte eran firmes, su madre marchaba liderando a las fuerzas del norte, tal vez el ejército más grande que se hubiera reunido en muchos años de historia de la casa Stark. Lamentablemente las malas noticias también estaban a la orden del día, Robert Baratheon había convocado a sus abanderados, se reunían desde las tierras de la tormenta, las tierras de la corona, todos ellos marchaban hacia Harrenhal donde se había asentado el ciervo rey, sin mencionar que su suegro, el temido Tywin Lannister estaba levantando sus abanderados, pronto Roberth tendría una fuerza de mas de cien mil hombres.

El valle permanecía tranquilo, pero con Jon Arryn como mano del rey, era obvio hacia quien apoyarían. Es una lucha perdida pensarían muchos, pero no tenían otra opción.

Deben luchar para llegar hacia su hermana, dioses antiguos, ¿Dónde estas Joanna? ¿Por qué no huiste al norte? Estaba desesperado pensando en ella, Robb intento mantener la compostura mientras escucha a su abuelo hablar de tácticas militares y como debían bloquear rápidamente el paso de Diente de oro.

"Nuestras fuerzas aun no son suficientes" Anuncio con desanimo Edmure, quien seguía sin entender porque sus mensajes seguían sin ser respondidos.

"Muchos señores de los ríos han decidido proteger sus tierras, encerrándose en sus fortalezas con sus hombres que acudir a vuestro llamado" El maestre parecía no tener algún reparo en la forma de decir las cosas, Robb podría respetar eso, tal vez en el norte, pero acá solo ocasiono que Hoster y Edmure fruncieran el ceño con molestia, ambos hombres no les gustaba ese asunto, la falta de autoridad de su casa ante esta situación.

Pero estaban necesitados de aliados, necesitaban apoyo salvo, que ya no sabían en quien buscar.

"Aún quedan los Greyjos, los Martell y los Tyrell" El maestre continúo dando su opinión, para su pesar comenzaba a molestar a los presentes.

"¿Los Greyjos? Jamás, no son mas que saqueadores, ladrones, violadores, jamás me uniré a ellos" Robb no podía culpar las palabras de resentimiento del heredero de los Mallister, pero este no era el lugar, ni el momento de decirlo, era un invitado y en gran parte porque era el amigo mas cercano de su tío Edmure, mas que amigos parecen amantes, aunque se guardará dicho comentario, no era sinceramente de su incumbencia. Tiene que salvar a su hermana contra todo pronostico en contra, tiene a sus otras dos hermanas desaparecidas, nadie sabe donde esta Sansa, ni Arya.

"¿Que han dicho los Tyrell o los Martell?" Debo cambiar el tema de esta conversación, no tengo tiempo para escuchar a Patrek Mallister encontrar nuevos tipos de insultos hacia los Greyjos.

"El dominio está en completo silencio, sus señores feudales no han sido vistos desde el caos del torneo de Lannisport, se podría decir lo mismo sobre Oberyn Martell, sus hijas y demás Dornienses invitados en el torneo, pero la distancia entre Lannisport y Lanza de sol es mucho mayor, podríamos tener que esperar algunos días mas para tener noticias sobre ellos, Doran Martell no tomara ninguna acción con su familia en peligro" Nuevamente el maestre comento, mientras que Robb comenzaba agradarle el anciano, tal vez mi abuelo y mi tío no lo aprecien pero después de la guerra me gustaría llevarlo a Invernalia. No recuerdo ninguna ley que prohíba a un castillo tener dos maestres además el maestre Luwin no es alguien joven, bueno, ninguno de los dos realmente lo es.

"¿Así que haremos?" Pregunto Edmure, sin tener una clara idea de que acción tomar, su padre le miro, pero luego negó con la cabeza, claramente se guardó su opinión para si mismo, "Por ahora esperaremos"

Y Robb solo pudo controlar su lengua, estaba cansado de esperar, pero cuando llegara el ejercito del norte, el iba a dejar de esperar.


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"Rápido apaguen el fuego" Anuncio Joanna, mientras corría con sus hombres, que con baldes de agua intentaban apagar el incendio que consumía la aldea "Majestad, esta no debe ser vuestra labor" Anuncio rápidamente Falia quien parecía totalmente indiferente ante la perdida de hogares de su pueblo.

"La batalla ha terminado, aun podemos salvar sus hogares" Anuncio mientras veía a los refugiados, a los aldeanos intentar salvar lo que podían de la batalla. Falia guardo su comentario, pero claramente se vio cansada de la actitud de la reina. Aunque esto paso totalmente desapercibido por parte de la joven monarca, no de Barristan Selmy tal vez junto con Joanna las dos únicas personas que se opusieron a la estrategia, pero accedieron al final, era la táctica menos desgastadora para sus tropas.

La batalla no duro mucho, realmente después de las dos primeras rondas de bombardeo por parte de las fuerzas navales contra el puerto y los barcos que terminaron encallando, intentando salir a toda prisa. Se alzo bandera blanca, se rindieron, pero el fuego no toma prisioneros, muchos hombres murieron antes que consiguieran abrir un camino para poder salvarlos, caer en manos del enemigo termino siendo preferible para muchos de ellos.

Joanna había pasado las dos ultimas horas apagando las llamas, gran parte del puerto y los barrios cercanos sufrieron los peores estragos, pero el resto de la aldea el daño fue menor o leve incluso.

"Majestad, encontramos a Moribald Chester herido por las llamas" Anuncio uno de sus capitanes, Joanna le miro brevemente, intentando recordar quien era, cuando lo hizo dio la orden que un maestre lo atendiera de inmediato, tal vez era su enemigo, pero su tío, no, su padre Eddard Stark le enseño sobre el honor después de la batalla.

"¿Su hijo?" Pregunto Monford Velaryon, quien era seguido de cerca por un escribiente que parecía estar anotando numerosos mensajes. "Se encuentra vivo mi Lord, sus heridas han sido menores, se encuentra con el resto de prisioneros"

Eso eran buenas noticias, de seguro tenían noticias que negociarían por su liberación.

"Su esposa es hermana de Lord Osbert Serry señor de la isla del escudo" Joanna asintió, recuerda que Osbert envió una carta lamentando la muerte de su padre, pero no anunció ningún apoyo, tal vez ahora que tenemos a su viejo cuñado como prisionero decida ponerse de su lado, una suerte que no lo mataron, nada peor que las venganzas por honor.

"Recuerdo que después de que mi padre se negara a casar a una de mis hermanas con ese idiota de Knud, este se comprometió con la segunda hija de Guthor Grimm" Comento Falia quien seguía mirando con poco interés la aldea de su infancia parcialmente destruía.

"Si jugamos bien nuestras cartas podemos tener el apoyo de todas las islas del escudo" Anuncio con entusiasmó Barristan, Joanna quería estar tan entusiasmada pero lo cierto es que estaba nerviosa, una mala jugada solo terminaría trayendo dos casas mas en su contra, aunque ya tengo reinos enteros en mi contra, que serían dos casas más.

"Majestad, hemos recibido un mensaje importante de la casa Tyrell" Comento Monford, que intento ser lo mas discretamente posible al entregarle una carta a la joven reina.

Esta era tal vez la primera gran noticia que recibían de una gran casa, ella tomo la carta entre sus dedos, tenia miedo de leer el mensaje pero tenía una leve indicación sobre el contenido que podría traer.

Y fue tal como temió.

"Quieren que me case con Willas Tyrell a cambio de su apoyo" Sabia que esto podría ser inevitable, su mano en matrimonió, pero no pensó que fuera tan pronto.