¿Es posible cambiar el destino?
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Disclaimer: Los personajes de Ranma ½ son propiedad de Rumiko Takashi, los cuales tome prestado para realizar esta historia que si es de mi pertenencia.
El universo en el que se llevará a cabo la historia será narrado en la época "Victoriana", donde Emperadores están al frente de la Monarquía.
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Capitulo Tres:" Este es mi Deseo"
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—¡Ranma!
El grito apenas llegaba a sus oídos como si se tratara de un leve murmullo e involuntariamente su cuerpo comenzó a temblar haciendo que Ranma empezara a salir de su letargo del que no era consiente hasta el momento, sentir nuevamente que su cuerpo se sentía pesado lo hizo apretar con fuerza sus molares, no solo por la impotencia que lo embargaba al repetir consecutivamente este patrón de no saber lo que estaba sucediendo a su alrededor, también era un intento de controlar los escalofríos que lo recorrían por completo. El olor a acre de la sangre llego hasta su olfato.
—Tengo frio— sus dientes castañearon al pronunciar esa simple oración.
—¡Otra Manta, dense prisa!
A pesar de sentir el grito con claridad, no lograba hacer que sus parpados se abrieran. Su cuerpo continuaba temblando, apenas logro ser consciente del peso extra y a pesar de que podrían haber transcurrido solo algunos minutos, para Ranma fue como una eternidad que el calor llegara a cubrirlo.
—Abre los ojos Saotome, ya sé que estas despierto.
«No quiero seguir esa orden»
Sus pensamientos expresaron esa protesta silenciosa, aunque reconocía a Ryoga como el dueño de la voz, no se sentía cómodo para descubrir en qué lugar se encontraba. Su mente se estaba convirtiendo en un torbellino que deseaba demorarlo por unos minutos más.
—Saotome es un hueso duro de roer— musitó otra voz que Ranma no reconocía.
—Siete días de fiebre y con una herida mortal, logró escapar de las garras de la muerte.
Ranma maldijo internamente, pues el dolor en su abdomen era palpable, pero a pesar de todo eso no aclaraba las dudas que lo envolvían, según en su mente solo existían dos posibles escenarios podían ser la causa, la primera y principal era que si lo que vivió con el viejo dragón solo se había tratado de un sueño, la herida que poseía había sido causada por sí mismo en un intento desesperado de huir de su miserable vida.
La segunda era que el dragón lo haya enviado al pasado, pero por la suerte que lo acompañaba desde su nacimiento era una perspectiva poco viable, por no ser pesimista y declarar que sería prácticamente nula.
—Vayan a preparar todo para nuestro regreso—Ryoga emitió la orden que, aunque no lo decía expresamente, todos comprendieron el significado que era que los dejaran solos.
El sonido de pasos junto al murmullo de voces entusiastas acerca de un posible banquete como celebración por la victoria obtenida, empezaron a ser distantes hasta desaparecer por completo.
—Ranma, necesitamos hablar.
—El Príncipe es una persona molesta—gruño por lo bajo, abriendo sus parpados, el estar solo les permitía compartir cierta confianza que no se vería en público.
—¿Su majestad, encontró la fuente de la juventud? —cuestionó desconcertado la desconocer la primera imagen que sus orbes grises captaron a un Ryoga que lo miraba con un gesto que podría catalogarse como alivio.
—Maldito Saotome, más que juventud por tu culpa creo que acabo de envejecer diez años esta semana.
Tratando de encajar las palabras para darle coherencia, le costó procesar la información recibida, no por nada su cabeza todavía era un caos total, los recuerdos se mezclaban al grado de sentirse totalmente desorientado.
—¿Qué fue lo que sucedió?
La pregunta guardaba cierto temor, pues la respuesta iba a marcar las próximas decisiones que debería tomar en el futuro próximo.
— Nada importante, solo que me salvaste la vida— comentó con amargura mirando hacia su abdomen— Siempre estaré en deuda contigo.
«No puede ser» si las palabras del segundo príncipe eran correctas, Happosai lo había enviado al pasado justo cuando la guerra que duro cuatro agonizantes años había finalizado y la amistad con Ryoga estaba afianzada, porque ellos no solo eran colegas en el campo de batalla, el lazo que compartían iba más allá de eso.
— Siempre la prioridad será la seguridad del Príncipe— tal como en el pasado utilizó las mismas palabras que solo demostraban que su lealtad estaba con él, lamentablemente el no poseer un título importante carecía de relevancia a los ojos de los demás.
—Lo sé, eres un gran amigo— asintió en respuesta—Ya que estamos en un momento extraño, pero esto llego para ti.
Ranma miro aturdido el sobre que Ryoga le estaba entregando, el sello plasmado era el escudo de su familia y sin ver el contenido de su interior conocía a la perfección cada una de las palabras que estaban plasmadas en ella.
—Lo siento Ranma.
«Shinnosuke» el nombre de su hermano retumbo en su mente, en esa carta estaba la noticia del fallecimiento de su hermano mayor y la demanda de su padre exigiendo su presencia con urgencia, si bien no expresaba la razón explícitamente, su presencia era requerida no solo era para prestar condolencias en forma física, además era evidente que debía traspasarle el puesto de duque al ser el único hijo que quedaba en la familia.
—Te daré un tiempo a solas— musitó Ryoga al ver el estado de su amigo.
Ranma asintió en respuesta, su corazón se agitó ante remordimiento que lo golpeaba, estaba agradecido de haber regresado en el tiempo y aunque no estaba en sus manos decidir el momento elegido por el viejo dragón, no se sentía cómodo que fuera en el momento justo cuando su hermano dejaba este mundo.
Sus padres habían mantenido un favoritismo hacia el primogénito de sus hijos, pero contrariamente su hermano siempre lo trato con bastante consideración, si bien no compartían gustos similares el lazo de sangre seguía allí y ni el comportamiento de sus padres lo había logrado romper.
—¡Regrese en el tiempo! — expresó cayendo tardíamente en la realidad, impulsado por la ansiedad se levantó de la cama improvisada que había ocupado durante los últimos días, ignorando el dolor de su abdomen comenzó a vestirse, al ver su armadura reposando en una esquina su cabeza se movió de manera negativa, en su estado actual no era aconsejable utilizarla, además si su memoria no fallaba a esas alturas los peligros ya eran mínimos o en su defecto al llevar solo su espada era más que suficiente para defenderse de cualquier suceso que llegara a acontecer.
Al ponerse la capa que tenía a su alcance comenzó a caminar hacia la entrada de la tienda, cuando encontró los caballos no dudo en montarse en uno que ya estaba ensillado, apretó los dientes por la punzada de dolor que lo golpeó.
—¿Saotome a dónde vas? — cuestionó Ryoga apareciendo de repente— Tus heridas no han cicatrizado totalmente.
—Tengo algo importante que hacer— fue su simple respuesta.
—¿Iras al Ducado?, si no es así las puertas de mi palacio estarán abiertas para que puedas quedarte el tiempo que consideres necesario.
Ranma negó, agradecía su consideración, pero si aceptaba la invitación tal como lo había hecho en el pasado y ese sería el comienzo de su declive.
—¡Gracias por todo, después nos veremos!
Su saludo fue recibido con un gesto confundido por parte del segundo príncipe, quien solo pudo guardar silencio al ver como la imagen de su amigo comenzaba a alejarse.
«¿Cuál será ese lugar importante al que deseas ir?» esa pregunta rondó por la mente de Ryoga, su amigo desde un principio le comento que la relación estaba en malos términos con su familia y si no iba allí, solo le quedaba como única opción el permanecer junto con los demás soldados.
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R&A
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El aire frío golpeaba con fuerza contra su rostro, sin prestarle importancia Ranma solo tenía una sola idea que impulsaba su determinación" Akane", su esposa era lo único que importaba, escuchar su voz era algo que anhelaba, pero más que todo deseaba verla con vida, deseaba que verla con vida lograra mitigar algo de la culpa que cargaba en su corazón.
Su mirada estaba concentrada en el camino, restándole importancia al follaje que apenas se lograría contemplar por la velocidad que llevaba, sus manos apretaban con fuerza las riendas, controlando que el ritmo.
La temperatura estaba comenzando a descender, dando a entender que el invierno estaba en todo su apogeo haría su presencia esa noche nuevamente, el vaho del corcel era otra prueba de ello. El sol estaba brindando sus últimos minutos de luz y calor, cuando su trayecto había finalizado. El paisaje frente a él era desolador, esa estancia estaba igual de arruinada como lo recordaba en el pasado.
—¿Mi codicia me hizo cometer un error? — se preguntó para sí mismo al observar la propiedad abandonada.
Por más que su mirada viajaba por cada lugar, parecía que nadie estaba allí. Moviendo la cabeza con negación, dio un paso en frente y su cuerpo expresó una protesta por el esfuerzo realizado por su imprudencia, ningún ser humano en sus condiciones de salud aguantaría un trayecto de medio día a caballo, principalmente cuando en un carruaje se requerían mínimo como dos días para llegar a ese destino.
—Era demasiado bueno— soltó con ironía por pensar que ese simple acto podría ser el comienzo de enmendar sus errores del pasado. Sus piernas perdieron fuerza haciendo que sus rodillas golpearan contra la gramilla seca.
Una gota fría recorrió por su mejilla, su mirada comenzó a nublarse y un zumbido azotó a sus oídos y lo último que alcanzo a notar como una figura humana que avanzaba hacia él, segundos antes que la oscuridad lo envolviera por completo.
Con una exhalación profunda fue lo primero que lo saco de su inconciencia, Ranma observo el lugar desconocido en el que se encontraba y para su sorpresa no se trataba de ninguno de los lugares donde su conciencia recientemente había estado a su lado, esta no era la habitación blanca donde había estado con Happosai, ni una de las tiendas improvisadas que utilizaban en tiempos de batallas, sino un cuarto de lo más común, con las paredes despintadas y el olor a moho era latente en el aire.
«¿Dónde demonios estoy?» se cuestionó al desconocer el lugar, al intentar moverse un paño descendió desde su frente, la temperatura tibia de la tela llegó hasta sus mejillas, su mirada viajo hacia un costado y vio como un cuenco con agua descansaba sobre la mesa de luz, aturdido miro hacia la ventana notando que la noche ya estaba presente.
Su cabeza comenzó a tratar de entender la situación, si era sincero consigo mismo ya no estaba seguro de que estuviera con sus cinco sentidos en orden, posiblemente a estas alturas la locura por fin lo había alcanzado.
—Veo que ha despertado el caballero Imperial.
Ranma giró con fuerza al escuchar la voz de la persona en la puerta. Su corazón se aceleró al reconocer la imagen de la menuda mujer que estaba parada en la puerta de la habitación, con una bandeja en sus manos.
Con un simple movimiento de cabeza afirmativo brindo su respuesta, porque estaba seguro que si intentaba hablar su voz se quebraría por culpa de sus emociones, estaba seguro que en ese momento que cualquier mínimo movimiento desencadenaría que las lágrimas contenidas desde que la vio sin vida, estaban a nada de ser derramadas.
—He traído algo de comida— musitó la mujer al aire moviéndose en su lugar incomoda ante el comportamiento del hombre, la timidez que presentaba despierto contrastaba enormemente con su contextura física, más aún al ser un soldado que pertenecía a las tropas del Emperador.
Al avanzar la poca distancia que los separaba, estiro sus brazos y en sus labios se curvo un gesto de sorpresa al ver como las manos masculinas temblaban en el aire para recibir la bandeja.
—Gracias.
Akane contuvo el aire en sus pulmones por lo grave que sonó esa simple palabra de agradecimiento.
— D-disculpe Dama me podría decir fecha estamos.
—Segundo mes de invierno del año 375 del calendario Imperial.
La respuesta fue espontanea, pero no lo tomo como algo extraño. La noticia de que la guerra había finalizado ya se extendía por todo el Imperio y por las cicatrices en su pecho era una prueba fehaciente de que ese hombre participo en el campo de batalla y la prueba más irrefutable era la herida principal que poseía en su abdomen.
Inocencia era algo que todos destacaban como su mayor defecto y ahora Akane era consiente de ello, solo eso podría ser la respuesta a su accionar, no solo cargar a un hombre más alto y pesado que ella, en su impulsividad terminó curando sus heridas hasta permanecer a su lado para que la fiebre fuera aliviada. Además, ahora no solo le estaba brindando un plato de alimento, irónicamente también le daría alojamiento en un lugar que no era de su dominio.
—No es mucho, pero le aseguro que tiene un buen sabor— Akane se retorció las manos incomoda al ver como el soldado solo contemplaba el plato de comida, sin atreverse a probarlo.
Su tía siempre le decía que era pésima en la cocina y que era un milagro que los niños que ella alimentaba ingirieran sus platillos con tan mal aspecto.
— Puedo prepararle otra cosa— se excusó estirando sus manos para recoger la bandeja, pero consternada contemplo como el hombre ingería a toda prisa la sopa, como si al menor descuido se le fuera a ser arrebatado—Tengo una gran variedad de verduras—musitó al sentir como la incomodidad solo incrementaba.
Era de conocimiento público que la guerra solo acarreaba miseria y dolor tanto para los que arriesgaban su vida en el campo, como para los poblados cercanos. Mucha gente inocente perdía sus vidas, en manos de los enemigos, también la parte material era reducida a la nada misma, ella misma solía enviar algunas cosas para colaborar.
— Es-esta delicioso.
Ranma musitó al terminar el último bocado, el nudo que sentía en su garganta se hacía más grande a cada minuto. Era la primera vez que recibía y podía probar algo que fue hecho por las manos de Akane, no le importaba la apariencia, por más tosca que veía por el tamaño extraño de los vegetales, por eso había actuado de manera protectora ante la idea de que se lo quitaran.
—Mi nombre es Akane Tendo— se presentó con una sonrisa al inclinarse levemente, tratando de ocultar su descuido al presentarse demasiado tarde. — Cualquier cosa que necesite estaré a su completa disposición.
Ranma musitó un "gracias" incrédulo por el comportamiento, si bien era pertenecía a la familia del Duque, siempre era ignorado por las demás familias del Imperio, solo algunos empezaron a notar su presencia por su desempeño con la espalda. Ver a la mujer que ama hacerle una reverencia como saludo fue demasiado para su enamorado corazón.
«Hice una buena elección» se felicitó mentalmente, prometiéndose a disfrutar la compañía tan anhelados por próximos días que estuvieran juntos.
—Cuide bien de mi señorita Akane.
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R&A
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Una semana había transcurrido demasiado rápido para el gusto de Ranma, en ese tiempo había conocido tantas cosas de su esposa que no tuvo la oportunidad en el pasado. Todo era más profundo de lo que creía, no solo era la única descendiente de un Barón caído, que a su vez había perdido a sus dos padres y fue criada por una tía política. Akane le había mencionado el nombre de la mujer, pero por más que lo intentaba no lograba recordarla.
La única hija del Barón Tendo usaba prendas que fácilmente la harían pasar por una plebeya, también su comportamientos y acciones distaban de ser catalogadas como propias de alguien que formaba parte de la nobleza, como pasar horas cuidando una huerta de la cual cuidaba y orgullosamente le había mencionado que en varias ocasiones mando como donaciones para que tuvieran algo de alimento cuando la guerra estaba en su apogeo.
Ranma se contuvo de decirle que posiblemente ese alimento solo iba para los altos rangos, y que ellos decidían si deseaban compartirlo con los demás. En su caso particular, de no ser por el segundo Príncipe, posiblemente solo habría ingerido algo de avena aguada acompañado de una hogaza de pan duro o en su peor situación padecer hambre durante varios días. Ante los ojos de los demás podría considerarse como algo inhumano, pero como el olor a acre era lo único que estaban expuestos por días completos, no era recomendable tener el estómago lleno.
No obstante, eso le ayudo a tener una excusa de "gratitud" para ayudarle con algunas cosas, como a cargar las cestas con verduras o en su defecto como lo estaba haciendo en ese momento.
—¡Caballero Ranma!, le dije que no hiciera esto.
Ranma se paralizo con los brazos elevados sosteniendo el hacha arriba. Akane siempre lo regañaba al descubrirlo mientras cortaba la leña.
—Es para los niños—murmuró con una sonrisa nerviosa su escusa. Akane utilizaba dos habitaciones de esa finca abandonada para ayudar a niños huérfanos. La leña era para mantenerlos cálidos y para que la única comida que ingerían en el día fuera algo caliente con este clima helado.
—De todas maneras, si sigue así su herida no cerrara— señaló a su abdomen todavía vendado.
Ranma ladeo la cabeza y le hizo un gesto triste, Akane negó con una sonrisa ante el comportamiento de niño regañado, que contrastaba ampliamente con su edad e irónicamente lo hacía ver lindo como si se tratara de un cachorro que disminuía el enojo que sentía.
—Ya han regresado los caballeros al Imperio.
Esta oración fue difícil de mencionar, se había acostumbrado a la presencia del azabache, pero sabía que debía regresar a su hogar, sus heridas ya estaban casi curadas en su totalidad. Además, circulaba la noticia que el Emperador iba a celebrar un banquete para celebrar la victoria y Ranma debía estar presente.
—Regresar a la realidad.
Ranma murmuró con amargura entre dientes, su tiempo juntos estaba llegando al final, pero a diferencia del pasado esta vez esos siete días fueron especiales a comparación cuando el Emperador les mandó a dos esclavas sexuales que no lo dejaron dormir durante su estadía en el palacio. En el pasado no le prestó importancia ante el gesto de compensación, lamentablemente fue demasiado tarde cuando notó las oscuras intenciones del padre del Segundo Príncipe.
Ese fue el comienzo de su declive, estar inverso en el alcohol y el placer nublaron su mente como una adicción de la que fue difícil de escapar, si no fuera por la mujer que estaba frente a él, posiblemente jamas habría dejado ese estilo de vida.
—Voy a preparar la comida.
Ranma solo podía ver como Akane doblaba la esquina. Si bien no deseaba marcharse, ya no le quedaba otra opción si demoraba más su regreso, eso solo complicaría más el lazo con sus progenitores. No estaba deseoso por escuchar los gritos y regaños por parte del Duque, ni mucho menos ver como su madre estaba en un estado tan lamentable que prefería estar encerrada en su habitación lamentando la pérdida de su primogénito.
Esa tarde estaba sentado en el suelo del comedor improvisado rodeado por diez niños, le brindo nuevamente algunas historias vividas, ver el orgullo y la atención que recibía por parte de los infantes fue acogedor. Más de uno llegó a expresar que deseaba convertirse en caballero para pelear para defender su Imperio.
Ranma se sorprendió al escuchar la risa de Akane desde una esquina, al ver como dos niños con ramas en sus manos, representaban una pelea de espadas, esa imagen fue lo último que necesitaba para reafirmar su decisión de sus próximos movimientos.
A la mañana siguiente, después de dejar una nota de agradecimiento firmo con su nombre completo, esto ocasionaría seguramente asombro en la mujer por ocultar esa información sobre su origen familiar, pero ya no podía mantenerlo en la oscuridad.
—No voy a perderte esta vez Akane.
La determinación no solo se reflejaba en sus palabras, sus orbes azules brillaban con fuerza, esta vez encaminaría su vida y estaba dispuesto a que solo ella estuviera a su lado y poder brindarle el amor que en el pasado no fue capaz de demostrar.
Continuara…
N/A:
¡Hola!
Sé que más de uno me querrá regañar por demorar tanto con la actualización, pero aquí sigo firme a pesar de por un tiempo no poder encontrar las hojas donde tenía escrito este capítulo e irónicamente cuando las encontré no me gustaba lo que tenía plasmado en ellas así que me toco prácticamente realizar demasiadas modificaciones y adelantar el reencuentro de nuestra pareja principal.
El siguiente capítulo se está escribiendo y estaré aprovechando el receso invernal de mi hijo para poder brindarle horas nocturnas a esta historia sin recordar que debo madrugar al día siguiente.
Deseo agradecer de corazón a todos por sus comentarios, favoritos y seguimiento. Además, también pido disculpas por algún error ortográfico.
¡Nos leeremos en la siguiente actualización, que tengan un lindo día!
