Prólogo
Colegio Hogwarts de magia y hechicería, desde pequeña siempre quise ir ahí, quería aprender todo lo posible, ser la mejor bruja de todas, mis padres creían que caería en Ravenclaw, estaban muy equivocados.
La mayoría en la familia ha estado en Hufflepuff, mi madre sería una excepción, ya que ella ni siquiera estudió en Hogwarts, ella estudió magia y hechicería en la escuela que se encontraba en Portugal, aún no entiendo cómo se conocieron mis padres, supongo que en algunas vacaciones. Lo importante, es que por parte de mi madre heredé algo curioso, no, no hablo de licantropía, la familia de mi madre tiene unos que otros videntes, pero no hablo de esos que ven el futuro, sino más bien como unos médiums, aquellas personas que ven y se pueden comunicar con los muertos. Yo heredé la visión y no solo eso, también podía sentir cuando alguien iba a morir, de pequeña no tenía estas visiones, pero a medida que fui creciendo estas empezaron a ocurrir, de forma leve, pero sucedían.
—Puedes confiar en Dumbledore —me había dicho mi padre —, él siempre sabe qué hacer, él puede ayudarte allí.
El primer año en Hogwarts es algo que siempre nos tiene a todos entusiasmados, por lo que es normal que en el tren pueda haber un poco de alboroto, pero ese año había más revuelo de lo normal, el motivo había sido Harry Potter, el niño que vivió empezaba su primer año, todos querían saber en qué casa quedaría.
Recuerdo que Draco Malfoy intentó convencerle para que se uniera a su grupo, no logró su cometido, Potter se quedó junto a Ron Weasley.
Para el momento de la selección empezaron a llamar uno a uno en orden alfabético, cuando me senté y la profesora McGonagall puso el sombrero seleccionador en mi cabeza. Este se tomó su tiempo para decirme en que casa iba a quedar, para finalmente decirme que quedé en Slytherin, lo demás lo recuerdo como si todo hubiese pasado en cámara rápida, reaccioné con los aplausos de la casa de Gryffindor, Harry Potter había caído en la casa de los leones.
Mis primeros días en Hogwarts fueron solitarios, la mayoría de las serpientes tenían sus grupos ya formados desde antes de llegar y las personas de otras casas no solían juntarse con nosotros, lo que me dejó en esa situación.
Conocí a Theodore Nott gracias a la clase de pociones, mientras todos hablaban él se encontraba leyendo un libro en su pupitre, al no tener lugar donde sentarme fui a su lado con intención de molestarle lo menos posible.
Snape era estricto, pero era muy buen profesor.
—Lo estás haciendo mal — me dijo Theo —, deja que te explico.
—Gracias, por cierto, soy Aramia.
—Theo.
La primera conversación que tuvimos fue esa, él diciéndome que estaba haciendo las cosas mal, durante el resto de la clase seguimos hablando en susurros para que Snape no nos pillase, después en el tiempo libre tuvimos la oportunidad de conocernos un poco más. Theo era el primer y único amigo que tenía, cada vez nos hacíamos más cercanos hasta el punto que era difícil no vernos juntos.
Mentiría si dijera que fue un año en el cual todo fue perfecto, hubo dramas y enfrentamientos estúpidos entre Malfoy y Potter ante los cuales me mantuve al margen regañando a Malfoy por lo bajo cada vez que nos hacía perder puntos.
Cuando creímos que habíamos ganado la copa de las casas, Dumbledore se puso a regalar puntos a Gryffindor haciendo que estos ganen.
—Le faltó darle puntos a Potter por respirar —dije de forma seca
Segundo año no fue fácil, y no lo digo porque las clases hayan sido difíciles, sino más bien porque sucedió lo de la cámara de los secretos, Slytherin estaba en el punto de mira, al igual que lo estaba Potter, que se puso a hablar parsel en frente de todos.
No tenemos que olvidar al gran profesor que tuvimos en defensa contra las artes oscuras, espero que se note el sarcasmo, supongo que no hay peor profesor que él, se hacía con los créditos que les correspondían a otras personas ¿Cómo lo hacía? Con un obliviate.
Malfoy se unió al equipo de Quidditch solo para molestar a Potter y mostrar la gran cantidad de dinero que tiene comprando escobas nimbus 2001.
En fin, mi segundo año en Hogwarts, ahora tocaba empezar el tercero.
