Sirius Black
En el profeta y en diversas partes el mundo mágico se distribuyó la noticia de que Sirius Black había escapado de Azkaban, un criminal que mató a una gran cantidad de muggles, conocido por trabajar para el que no debe ser nombrado. Mis padres me advirtieron que tuviera mucho cuidado, ya que había un criminal suelto, pero yo no creo que se vaya a meter a Hogwarts, sería como entregarse.
Me adentro en el tren y busco a Theo por los vagones, por suerte estaba solo, eso significa que tendremos tranquilidad durante el viaje.
—Hola Theo —le saludo.
—Te has tardado más que de costumbre —me dice —. ¿Sucedió algo?
—Solo mis padres diciendo que tenga cuidado este año —le respondo —. Están preocupados por todo el asunto de Sirius Black.
—No lo digas como si fuera poca cosa —me regaña —. Es un criminal peligroso que anda suelto.
—Sí, es un criminal y todo lo que quieras, ¿no piensas que sería tonto el que fuera a Hogwarts? Sería como entregarse —le digo.
El tren se detiene confundiéndonos a ambos, miro por la ventana y aún faltaba un tramo para llegar, los bordes de la ventana empiezan a llenarse de pequeña escarcha y los vidrios a empeñarse, el bajón de temperatura ha sido demasiado brusco.
—Cierra la puerta con seguro —le indico a Theo y este obedece rápidamente.
Me abrazo a mí misma frotando mis brazos para entrar en calor, las luces fallan levemente y por la ventana de la puerta vemos cómo una criatura con capa negra pasa por delante de esta, un escalofrío recorre mi espalda, me quedo de pie esperando saber qué ocurría, las luces vuelven a la normalidad y el tren parte de nuevo.
—¿Qué hacen los dementores aquí? —pregunto.
—Buscando a Sirius Black —dice Theo —, dijiste que sería tonto el que él viniese a Hogwarts, pero si pudo escapar de Azkaban lo demás no será ningún problema para él y creo que es obvio lo que busca.
—¿A Potter? —le pregunto y él asiente —. Pobre, a este ritmo no tendrá ningún año en paz.
—Iré al baño a ponerme el uniforme, puedes cambiarte aquí —me informa antes de salir del vagón.
Cierro todas las cortinas para poder cambiarme ropa, cuando Theo volvió estaba terminando de ponerme los zapatos, cuando llegamos a Hogwarts bajamos del tren y nos dirigimos a los carruajes.
—¿Es necesario que viajemos con ellos? —pregunto mirando al grupo de Draco Malfoy.
—¿Prefieres ir caminando?
—Bien, pero si alguno dice algo estúpido, lo lanzaré del carruaje, que quede claro.
Subí al carruaje mientras que Theo miró por unos segundos delante del carruaje antes de subir, el año pasado había hecho lo mismo, él es una de las pocas personas que puede ver aquello que tira de los carruajes, él vio la muerte de su madre.
—Potter se desmayó en el tren —dice Malfoy —, de seguro fue por el miedo que le dio ver a los dementores.
—¿Puedes hablar de algo que no sea de Potter? —le pregunto a Malfoy —, no me interesa su existencia, no tengo la necesidad de querer saber todo lo que le ocurre, así que te pediré amablemente que cierres tu maldita boca.
—Mi padre se enterará de esto —responde él haciendo que suelte una carcajada.
—¿Mi padre se enterará de esto? ¿Acaso tienes cinco años? —me burlo.
El silencio se hizo en el carruaje, Malfoy no dijo nada y su séquito tampoco, el resto del camino fue silencioso y calmado.
En el gran comedor esperamos a que seleccionaran a los de primero para poder empezar a comer.
—Sean bienvenidos a otro año en Hogwarts —dice Dumbledore —, quiero decir unas palabras antes de empezar el banquete, partiendo por darle la bienvenida al nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras, el profesor R. J. Lupin. Entre otras noticias, el querido profesor de cuidado de criaturas mágicas, el profesor Kettleburn ha decidido retirarse para poder pasar más tiempo con el brazo que le queda, por lo que le daremos la bienvenida como nuevo profesor de cuidado de criaturas mágicas a Rubeus Hagrid —la mayoría de los estudiantes empezó a aplaudir con entusiasmo, es verdad que Hagrid es muy querido. —. Ahora una noticia no muy agradable, por orden del ministerio Hogwarts será custodiada por dementores de Azkaban hasta nuevo aviso, los dementores estarán apostados en cada entrada, a pesar de que dijeron que no intervendrán en las actividades diarias tengan cuidado, los dementores se alimentan de sus miedos y no logran diferenciar su presa a alguien que se ponga en su camino, tengo que decirles a todos los estudiantes que no busque que los dañen, no está en la naturaleza de un dementor perdonar, pero no olviden que la felicidad puede estar en un oscuro momento, solo no olviden encender la luz.
—Le salió todo muy poético —dice un fantasma no muy lejos de mí, este no era un fantasma común como los de Hogwarts, este era diferente, solo yo podía notarlo.
—¿Ara? ¿Te encuentras bien? Estás como en otro mundo —me dice Theo.
—Solo pensaba en el discurso de Dumbledore —le respondo.
Empecé a escuchar susurros de unas mujeres diciendo que Sirius escapó de Azkaban y que se alegraban por ello, tendré que hablar con Dumbledore sobre esto.
—¿Me dirás qué optativas tomaste? Me dejaste con la intriga —me pregunta.
—Runas antiguas, aritmancia y cuidado de criaturas mágicas —le respondo.
—¿No te gusta adivinación, pero sí aritmancia?
—Creo que sabes muy bien la respuesta a eso.
—Tengo dos opciones, la primera que adivinación es en el mismo horario que runas antiguas y la segunda que te gusta trabajar con una base más fiable como lo son los números —responde.
—Has acertado ambas ¿Cuáles escogiste tú? —le pregunto.
—Las mismas que tú e ingresé al extracurricular de estudios antiguos —le sonrío —, por la cara que has puesto puedo suponer que tú también estás en estudios antiguos.
—¿Cuál es la primera clase? No he visto el horario completo por miedo de saber cuántas clases compartimos con Gryffindor.
—Empezamos con Runas antiguas y luego seguimos con cuidado de criaturas mágicas con Gryffindor —me responde.
—Hay gente a la que le gusta ver el mundo arder, si saben que las serpientes y los leones no tienen buena relación ¿Por qué insistir y poner un millón de clases juntas? Al final consiguen todo lo contrario —acoto.
—Pues entonces, cuando salgas de Hogwarts trabajarás en algo para que cambien esas cosas.
—¡Theo! ¡Sonaste como mi padre! —le reclamo —. No pienso trabajar en algo relacionado con el colegio —sentencio.
La primera clase fue bastante bien, no había nada más interesantes que runas antiguas, es una materia que en verdad me interesa, no una que tomo como para ver qué pasa, que es el caso de aritmancia, cuidado de criaturas mágicas, también es una materia que llama mucho mi atención, cientos de criaturas diferentes y las formas de tratar con cada una de ellas, cada criatura es un mundo nuevo.
La clase de cuidado de criaturas mágicas empezó desde la casa de Hagrid para luego irnos al bosque, el libro que se nos había pedido era algo especial, era como si tuviese vida, parecía tener dientes y toda la cosa.
—Abran sus libros en la página 49 —nos indica Hagrid, yo miré mi libro por unos segundos sin saber qué hacer.
—¿Cómo se supone que abramos esto? —pregunta Draco.
—Acarícienle el lomo —responde Hagrid.
—Este lugar es una cochinada —dice Draco junto a su grupo, se me es imposible no rodar los ojos —, le diré a mi padre que Dumbledore puso a este tonto a dar clases.
—Cállate Malfoy —dice Potter caminando hacia Draco de forma desafiante.
Malfoy se acerca de la misma manera y empieza a hacer caras raras para luego señalar detrás de Potter.
—Dementor, dementor —dice Malfoy, los demás se giran y cuando ven que no hay nada miran nuevamente donde Malfoy y le ven con capa puesta diciendo buuuu para dar miedo.
—Vaya panda de idiotas e inmaduros que tenemos como compañeros —comento.
Me alejo de ellos junto a Theo para poder dar inicio a la clase.
—¿Hagrid, qué animal es ese? —pregunta Ron.
—Esto, Ron, es un Hipogrifo, son criaturas muy orgullosas —explica Hagrid.
El animal era del porte similar al de un caballo, se podría decir que era como una mezcla entre un caballo y un pájaro, poseía alas y unas hermosas plumas, pareciera ser de esas criaturas de más cuáles una vez te tiene confianza, te es leal, de esas que no olvidan si has hecho algo bueno por ellas.
Siento que Theo me jala del brazo hacia atrás haciéndome retroceder un par de pasos, miro a mi alrededor y todos habían retrocedido unos pasos menos Potter.
—¡Bien, Harry! ¡Ven aquí! —dice Hagrid, Potter se acerca al Hipogrifo y hace una reverencia la cual es imitada por la criatura, Hagrid se acerca a Potter y le ayuda montar al Hipogrifo —. No le arranques las plumas porque no le gustará.
—Ya me hubiera gustado a mí poder montarlo —comento al ver cómo el Hipogrifo empieza a volar.
—¿Estás segura de ello? - me pregunta Theo —. La cara de Potter no muestra que le haya gustado mucho el viaje.
—Se parece mucho a su padre —dice una chica rubia, no muy lejos de nosotros, no traía el uniforme del colegio, lo que me daba curiosidad, me quedo mirándola por unos segundos y ella se voltea mirándome a mí —. ¿Puedes verme? No sé si esto está bien —dice para luego desaparecer.
Cuando Potter volvió y bajó del Hipogrifo, sus compañeros leones le aplaudieron, Draco, que supongo yo que estaba verde de la envidia, se acerca a la criatura de forma brusca, haciendo que este se sobresalte y le pegue a Draco en el brazo con una de sus patas.
—¡Me rompió el brazo! ¡Me muero! —exclama Draco —. Me la pagarán, tú y tu maldito pollo.
—Draco dramático, más lesión es igual a enfermería, que se traduce a no ver a Draco —comento.
—Esa ecuación tiene dos respuestas —dice Theo —, o no ver a Draco, o tenerlo todo el día lloriqueando.
—Odio cuando tienes razón.
—¿Es decir, siempre? —bromea.
—No te me hagas el listo, no conmigo —le digo —, debo ir a hablar con Dumbledore antes de la cena, ¿podrás sobrevivir sin mí?
—Solo vete —me dice a lo que me río.
Me apresuro para ir a la oficina de Dumbledore, mientras más pronto fuera más rápido me desocuparía, esperen ¿cuál era la contraseña? ¿Sorbete de limón? ¿Pie de limón? ¿Dulce de limón? Cualquier cosa con limón es una buena contraseña, según Dumbledore.
—Oh, señorita Fawley, qué gusto verla, ¿iba a mi oficina? —me pregunta.
—Efectivamente, profesor Dumbledore, hay unas cosas que me gustaría hablar con usted en privado —dentro de su oficina me dedico a explicarle mi habilidad heredada y lo que he estado viendo y escuchando.
—Por como usted lo describe, creo que está hablando de la señorita Marlene Mckinnon, ella fue una estudiante de aquí, murió hace varios años en un ataque de mortífagos —me explica —, ella era amiga de la madre de Harry Potter.
—Comprendo ¿Qué debería hacer profesor? —le pregunto.
—Hay muchas cosas que no me estás diciendo, pero no es necesario que las digas, ya las sé. De momento solo te puedo dar una pequeña ayuda, si te sientes muy agobiada debajo del sauce boxeador hay una entrada a la casa de los gritos, allí podrás estar más apartada y si sientes la necesidad de gritar puedes hacerlo en total libertad, solo ten cuidado, te enseñaré un hechizo para que puedas pasar sin problemas.
—Muchas gracias profesor.
Tal y como tenía planeado llegué al gran comedor antes de la cena, había algo de revuelo, así que me acerco a la multitud para saber qué pasaba, de reojo alcanzo a ver el periódico del profeta sobre la mesa de Gryffindor, Sirius Black había sido visto cerca de aquí.
