Canuto
A pesar de todo el revuelo que había generado la noticia de Sirius Black, fui a la casa de los gritos, quería tantear el terreno, la verdad es que era como un lugar como cualquier otro, pero bastante sucio, paseándome por el lugar, veo unos que otros rasguños por las paredes, quien sabe cuántos años tiene esta casa.
Un ruido hace que me sobresalte, tranquila Aramia, el sitio es viejo, hasta tus pensamientos hacen eco aquí.
Veo algo negro moverse de un lado a otro haciéndome soltar un gran grito para luego salir corriendo, me quedo a unos metros del sauce boxeador y veo como un perro negro sale por la entrada, muy bien Aramia, te has asustado con un maldito perro.
La clase de defensa contra las artes oscuras la compartíamos con Gryffindor, qué bonito, ¿no? La mejor forma de empezar una clase es con una de las bromas de Peeves, le estaba arruinando la cerradura a Filch. En el aula de clase había una especie de ropero que contenía algo que era muy inquieto, al parecer era un boggart, aquellas criaturas que muestran tu mayor miedo.
El primero en pasar a hacer el hechizo fue Neville que logro que viéramos todos a Snape con la ropa de su abuela, fue divertido y traumático a la vez. El siguiente fue Ron, al que le apareció una araña gigante, cuando él hizo el hechizo en cada pata le apareció un patín y la araña se empezó a resbalar sin poder tener la capacidad de ponerse de pie. Así fueron pasando varios, había uno que le temía a las banshee, lo cual me pareció extraño, mi familia está relacionada con las banshee. Ahora le tocaba a Potter, un dementor apareció frente a él, el profesor se pone en medio para protegerle y el boggart se transforma mostrando la luna llena, lo que se me hizo un poco extraño.
—La clase terminó —Dice el profesor Lupin.
—Qué alivio —suspira Theo —. No me habría gustado que todos vieran mi mayor temor.
—A mí tampoco —concuerdo con él.
—¿Cuál es tu mayor miedo? —me pregunta.
—Te lo diré si me dices el tuyo —Respondo.
—Me parece un trato justo —me hace un gesto para que le siga —. Creo que mi mayor miedo sería mi padre, tanto él como convertirme en él.
—¿Por qué? —le pregunto.
—¿Recuerdas que te hablé de mi madre y su muerte? —yo asiento, Theo era un niño cuando sucedió aquello, él presenció la muerte de su madre —. Mi padre la mató —sus palabras me dejaron helada, pongo mi mano sobre su brazo y aprieto levemente.
—Creo que mi mayor miedo es enloquecer —le confieso y él me mira curioso —, la mayoría de la familia por parte de mi madre han enloquecido.
—¿Por qué? —me quedo en silencio, no sabía si decirle de eso a Theo —. ¿Ara?
—Sus habilidades los consumieron —le respondo evitando entrar en detalles.
—Eso no va a pasarte —sonríe.
Empecé a ir de forma constante a la casa de los gritos, necesitaba sentirme aislada por unos minutos, el perro de la otra vez me acompañaba de vez en cuando, solía traerle de comer, así me aseguraba de que por lo menos comía algo y no fuera venenoso.
—Hola amiguito —le digo acariciando su cabeza —, te traje un panecillo.
El perro empieza a comer el panecillo, hasta parecía estar feliz y llorando ¿Tan bueno estaba ese trozo de pan?
—¡¿Canuto?! ¡Es peligroso que estés aquí! —dice un hombre, un fantasma, era un hombre de pelo castaño y lentes, me recordaba a alguien…
—¿Te llamas Canuto? —le pregunto al perro, este levanta la mirada de golpe.
—¿Me escuchaste? ¿Niña, tú me escuchaste? —pregunta el hombre poniéndose frente a mí — Él es bueno, es de confianza, ayúdale, Sirius no es como lo están mostrando.
—¿Sirius? —pregunto confundida, el perro se aleja y se adentra en una de las habitaciones para luego salir, pero esta vez siendo un hombre —, eres un animago.
—Mira, no entiendo cómo lo has sabido, pero no puedes decir nada —dice él —, yo tengo que hacer algo, no es nada malo, en verdad —Habla tan rápido que apenas logro entenderle.
—Eres un idiota, Sirius —dice la rubia —, niña, si en verdad puedes verme puedo decirte que es buena gente, algo mujeriego, pero buena gente.
—Sirius Black —le llamo —, ellos me han dicho que eres buena persona y que puedo confiar en ti.
—¿Ellos? —pregunta confundido.
—Si en verdad tienes buenos motivos, te puedo ayudar, pero primero tendrás que contarme cómo fue que terminaste en esta situación.
—¿Puedo primero saber tu nombre? —pregunta.
—Soy Aramia Jenell Fawley, mi familia puede ver y hablar con los muertos y algunos predecir la muerte, tus amigos me han dicho que eres de confianza —me presento —, puedes empezar por dónde te sientas más cómodo, tenemos mucho tiempo para hablar.
—Voldemort iba detrás de Lily, James y Harry, había una profecía relacionada con Harry, entonces para protegerles ellos fueron mandados a otra ubicación resguardada por una protección, aquella protección solo debía ser resguardada por una persona, lo lógico era que yo guardara el secreto y harían lo posible para sacármelo, así que sugerí a otro de nuestros amigos, Peter… Esa noche… En la que ellos murieron… Fui al lugar, sentía que algo no andaba bien, los pillé muertos, allí me pillé a Hagrid y le di mi moto para que se llevara a Harry a un lugar seguro, yo fui en busca de Peter ¡Los había traicionado! ¡Había traicionado a sus amigos! —grita con rabia —. Cuando lo encontré me enfrenté a él, este empezó a gritar un montón de estupideces "traicionaste a Lily y James", "los traicionaste" y bla, bla, bla, al final lanzo un hechizo que mató a muchos muggle, se cortó el dedo y se transformó en una rata.
—Los que estaban cerca solo escucharon lo que él dijo, como no pillaron a Peter, lo dieron por muerto dejándote a ti como culpable —concluyo —. ¿No usaron veritaserum?
—Fue durante un periodo en el cual estaban deteniendo a muchos mortífagos y la mayoría utilizaba la excusa de que estaban bajo la maldición imperio, así que no daban abasto si tenían que emplear el veritaserum en todos —me explica.
—Comprendo, entonces ¿Cuál es el plan? —pregunto.
—Al principio vine porque sabía que Peter estaba aquí, tenía que encontrarlo, por otro lado, también me gustaría hablar con Harry —me responde.
—¿Cómo se supone que es Peter?
—Así —dice y me muestra una hoja del profeta en el cual está la familia Weasley junto a un ratón.
—Es la rata de Ron Weasley —le digo —. Gryffindor, mejor amigo de Harry Potter, lo mejor que puedes hacer en buscar la forma de entrar a la sala común.
—¿Te sabes la clave? —pregunta.
—No, ¿Puedes comunicarte con otros animales? —le pregunto —, el gato de Hermione Granger, amiga de Harry, a veces sale de la sala común, si lo encuentras podrías hablar con el gato y quizás te ayude.
—Puede que el gato me entienda, pero yo no entenderé al gato —suelto un suspiro.
—En Gryffindor hay un chico que siempre olvida las contraseñas, creo que para no olvidarlas las empezó a anotar en un papel, pídele al gato que te lleve la hoja con las contraseñas.
—Eres muy inteligente, ¿Eres de Ravenclaw? —pregunta.
—Soy de Slytherin —le corrijo.
—¡¿Eres una serpiente?! —pregunta exaltado.
—Así es, pertenezco a la mejor casa de todas ¿Algún problema? —respondo de forma brusca.
—No…
—Tiene el carácter de una serpiente —dice el de lentes.
Al volver al colegio me apresuro para llegar a las mazmorras sin ser descubierta, entro en la sala común pillándome de frente con Theo.
—¿Sigues con tus escapadas nocturnas? —pregunta —, sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad? Somos amigos.
—¿Recuerdas que te hablé de que parte de mi familia había enloquecido por sus habilidades? —le pregunto y él asiente —, es una habilidad heredada, por lo general los hombres de la familia pueden ver a los muertos y hablar con ellos, mientras que las mujeres pueden predecir la muerte como una banshee. Yo salí con ambas habilidades, a medida que voy creciendo mis habilidades también lo hacen.
—¿Ves más fantasmas de los que hay en Hogwarts? —pregunta.
—Así es, a veces solo pasan como espectadores, ellos no saben que los puedo ver y escuchar, cuando alguien va a morir a veces siento una inquietud y muchos murmullos, pero otras veces es peor, más que susurros, escucho gritos y termino gritando yo también.
—¿Pero lo puedes controlar?
—A veces sí, a veces no, depende de la intensidad, a veces puedo predecir que vendrá el grito por la inquietud, por lo que suelo ir a la casa de los gritos para tratar de aislarme.
—Eso explica por qué a veces te quedas mirando a la nada —dice él —. Si te soy sincero, no entiendo cómo es que sigues cuerda luego de tener que soportar todo eso.
—Creo que como tuve conocimiento de esto desde pequeña, siempre supe lo que estaba pasando, no fue algo que me tomó por sorpresa, a diferencia de mi familia, que a muchos les tomó por sorpresa y no supieron cómo manejarlo —le explico.
—Ya es tarde y mañana tenemos salida a Hogsmeade, tenemos que levantarnos temprano.
—Levantarse temprano un fin de semana debería ser ilegal.
