Soborno

—¡Eres un idiota! —exclamo mirando a Sirius —. ¡Para la otra, ponte un maldito letrero con luces que diga "mírenme, soy el fugitivo Sirius Black"!

—Aramia… —dice él.

—Aramia nada, arriesgaste mucho haciendo eso ¿Y si te hubieran pillado? Dime algo, ¿funcionó lo que querías hacer con eso?

—Hablé con el gato —me responde —, notó que la rata era un animago, tratará de atraerlo hacia mí.

—¿Y las contraseñas?

—Las va a buscar —responde.

—Bien, no vuelvas a hacer algo tan arriesgado.

La clase de defensa contra las artes oscuras estaba en completa calma, no como la otra vez, esto promete a clase teórica, todos sentados en sus pupitres esperando que llegue el profesor Lupin, en estos tres años él ha sido con el que más he aprendido así que entiendo que la gente actúe de mejor manera en su clase.

La puerta se abre de golpe, Snape entra y hace que las cortinas se empiecen a cerrar una a una, cuando llega al frente baja lo que sería una pantalla de proyección.

—Vamos a la página 394 —indica, miro confundida a Theo el cual se alza de hombros, igual de confundido que yo, abrimos nuestros libros viendo el título del contenido.

—Disculpe, señor, ¿Y el profesor Lupin? —pregunta Potter.

—Basta decir que su profesor se encuentra incapacitado de dar la clase el día de hoy —responde.

—¿Hombres lobo? —pregunta Weasley.

—¿Quién sabe la diferencia entre un animago y un hombre lobo? —pregunta Snape, Hermione responde a su pregunta, pero sigo sin entender y no me refiero a la materia, sino más bien el motivo de habernos saltado contenido para ver este —, quiero dos pergaminos sobre los hombres lobo haciendo énfasis en como reconocerlos.

Maldito Quejicus —Dice James —. ¿Cómo se atreve a hacerle eso a Remus? Maldito rencoroso —le quedo mirando atando los puntos.

¿Remus? Ese es el nombre del profesor Lupin, para que él reaccione de esa manera… ¿Será que el profesor Lupin es un hombre lobo? Tendré que hablar con Sirius sobre esto, será luego de hacer el ensayo.

—Creo que luego de hacer tantos ensayos de Snape terminaré con una muy buena caligrafía —dice Theo.

—La mía empeora a medida que voy escribiendo, si no saco la calificación máxima es porque hay palabras que no se entienden y Snape me quita puntos por ello.

—Oh, vamos, no considero que sea para tanto.

—¿Viste mi ensayo de pociones? El de dos metros, los últimos dos párrafos apenas se entendían.

—Eso pasó porque estabas haciéndolo a última hora, te quedaban 5 minutos para terminar esos dos párrafos —dice mirándome de forma seria.

—Ah, es verdad, lo había olvidado —me río de manera nerviosa —, iré a la casa de los gritos.

—¿Cómo llegas allí durante la semana?

—Con un pasaje secreto —le explico —, no tardaré, creo que va a llover.

Paso a las cocinas a por unos cuantos bocadillos para luego salir, encanto al sauce boxeador y me adentro en este para llegar a la casa de los gritos.

—¡Sirius! —le llamo —, te he traído cosas para comer, como parece que mañana habrá tormenta, quizás se me complique venir aquí.

—¡Aramia! ¿Por qué te molestaste en venir? Parece que va a llover, deberías volver rápido o te podrías enfermar —dice de forma nerviosa.

—¿Canuto? —pregunté.

—Ara… tienes que irte —susurra entre dientes.

—No va a ser necesario —dice una voz detrás de mí haciendo que me tense —, supongo que la señorita Fawley tendrá que explicar por qué se está viendo con un prófugo de la ley.

—Remus, amigo —dice de forma juguetona —. Todo tiene una explicación, te lo puedo asegurar.

—¡Entregaste a Lily y James! ¡Mataste a Peter! —exclama —. Señorita Fawley, usted tampoco se salva.

—Si no dice nada y nos permite explicarles todo, yo no diré que usted es un hombre lobo —el silencio se hizo en la casa de los gritos, hasta que James, que estaba viendo, se quedó callado —, me parece un trato justo.

—¿Desde hace cuánto lo sabes?

—¿Cómo lo sabes? —preguntaron ambos.

—Si les soy sincera no estaba segura, pero ahora me lo acaban de confirmar, muchas gracias —veo a James hacer un facepalm.

Ahora entiendo que seas una serpiente, eres bastante astuta —dice James.

—¿Entonces hay trato? —pregunto.

—Empiecen —suspira el profesor Lupin.

Con Sirius empezamos a explicarle toda la situación, desde inicio a fin, desde lo de los Potter hasta el cómo nos conocimos, su cara estaba completamente seria.

Ofrécele chocolate, eso lo pondrá de mejor humor —me dice James, saco de mi bolso una barra de chocolate y extiendo en dirección del profesor Lupin.

—¿Quiere? —le pregunto, él mira el chocolate como si quisiera tomarlo, pero no llega a tomarlo.

—¿Me estás intentando sobornar? —pregunta.

—Solo mejorar su humor, ya lo estoy chantajeando con otra cosa, no necesito hacer doble chantaje para un mismo propósito —respondo con total sinceridad.

—Y yo me cuestionaba por qué eras de Slytherin —murmura Sirius.

—No entiendo que quieren que les diga, no es fácil creer algo así, Peter está muerto, me niego a creer que él haya hecho algo como eso —dice Lupin.

—¿Y por qué piensas que yo si sería capaz de hacerlo? —pregunta Sirius, al parecer le había enfadado la situación —. ¿Era por mi familia? ¿Por ser un Black?

—No me vengas con eso, tú dudaste de mí por ser un hombre lobo —le responde de forma brusca.

Esto no va a terminar bien —dice James.

—¡Ya basta! —les grito con fuerza —. No es el momento para que peleen, cada uno habrá tenido sus razones para confiar o desconfiar del otro, lo importante es que eran amigos y que ahora por un asqueroso cobarde se están peleando luego de estar 12 años sin haberse visto la cara ¡12 años! ¿Qué pensaría James de esto? ¿Qué haría él? —veo como James va a decir algo —, es entre ellos, tú no digas nada que ellos no se enteran ni de qué día es hoy —los magos me quedan mirando —. James habría querido se reconciliaran, ya se dieron las explicaciones correspondientes, ahora dense la mano, dense un abrazo, un beso o lo que sea, su saludo de merodeador.

—No es tan sencillo cuando crees por 12 años que uno de tus amigos mató al otro —sentencia Lupin —. No diré nada, pero no cuenten conmigo.

—¡Bien! ¡Nosotros detendremos a Peter! —exclama Sirius.

—Profesor, tómese su tiempo para reflexionar las cosas, la respuesta llegará tarde o temprano, acaba de recibir mucha información de golpe, es normal que esté en negación —le digo —, yo me retiro, Sirius, en la bolsa tienes comida, tengo que volver antes de que inicie la tormenta.

Salgo por el sauce boxeador y me dirijo a las mazmorras, opino que lo he hecho bastante bien.