Ministerio

Estoy sentada en el escritorio leyendo uno de los libros pertenecientes a Regulus Black, era uno sobre hechizos, sobre el escritorio tenía otros tres libros, uno de pociones y otros dos sobre criaturas mágicas, había estado intentando descubrir el término que me había dicho Credence, tenía la necesidad de encontrar una solución respecto a lo de Nagini, debía de haber una forma, algo que la gente haya pasado por alto.

Recorro por los pasillos y la escalera mirando los cuadros, no había ninguno de Sirius en el lugar.

—¿Buscas algo en específico? —me pregunta el animago.

—Un cuadro tuyo en tus años mozos —respondo —. Si tu hermano era así de guapo, me gustaría saber cómo eras tú, es para un trabajo de clase, sobre genética.

—Sí, claro —ríe —, yo era mucho más atractivo que Regulus, las chicas morían por mí.

—¿En serio? —pregunto aguantándome la risa —. Vaya mujeriego, apostaría lo que sea a qué te las ligabas a todas —Sirius suelta una carcajada.

—Quizás, quizás —responde.

—¿Te arrepientes de haberte ido de casa?

—No, de lo único de lo que me arrepiento fue de no llevarme a mi hermano conmigo, puede que eso hubiera cambiado las cosas y él seguiría vivo.

—Me habría gustado conocerlo —confieso.

—¿Te gusta mi hermano? ¿Eso no sería necrofilia? —pregunta burlón.

—¡Sirius! ¿Cómo dices eso? ¿Sabes siquiera lo que es la necrofilia? —pregunto entre risas.

—Te lo investigo y mañana te doy la respuesta —responde haciéndome reír —. Vamos a ayudar a Molly, debe estar volviéndose loca teniendo a Tonks en la cocina con ella.

—Vamos.

Fuimos a la cocina de la Mansión Black, allí vemos a la señora Weasley cocinando y a Tonks poniendo los cubiertos en la mesa.

— ¿Le podemos ayudar en algo, Señora Weasley? —le pregunto.

—Aramia cariño, no te preocupes, ya estoy terminando, pueden ir avisando a los demás para que bajen a comer - me responde, yo asiento.

Salgo de la cocina y subo al segundo piso, paso por la habitación de los gemelos, la de Bill, mandé Ron y la Ginny y Hermione, los demás acababan de llegar, así que cuando me los encontré Sirius ya les había dicho de la comida.

—¿Cómo estuvieron las cosas en el ministerio? —pregunto.

—Siguen igual o peor —responde Moody —, el ministro se niega a creer el regreso del que no debe ser nombrado.

—Ha dejado de mentirosos a Dumbledore y a Harry, lo ha estado haciendo todo el verano —dice Remus.

—Pues vaya forma de realizar su trabajo ¿No le pueden dar de baja? Con la edad que tiene quizás ya debería dejar el puesto —comento.

—No a menos que haya pruebas sólidas de que Voldemort haya vuelto y no solo que se le haya visto —responde Arthur.

—Está complicada la cosa —murmuro.

—Y eso no es lo peor —murmura Moody.

—Harry hizo el encantamiento Patronus frente a un muggle —explica Arthur —. Tendrá un juicio por eso.

—Harry no haría un encantamiento frente a un muggle a menos que en verdad sea necesario —dice Hermione.

—"A menos que en verdad sea necesario" —cito sus palabras —, de ser ese el caso ¿Por qué había un dementor allí? ¿Lo habrá mandado el ministerio?

—De ser así lo negarán —dice Moody —. Tonks, yo, Kingsley, Elphias y Emmeline iremos a buscarle a su casa cuando caiga la noche.

—¿Fawley no irá? —pregunta Ron.

—Soy mala volando, no puedo subir sola a una escoba, por eso es mejor que me quede —le explico.

—Ara, es mejor que digas que estás en proceso de aprendizaje —me susurra Tonks.

—¿Por qué si estoy diciendo la verdad? —le susurro de vuelta.

—Quizás Harry te pueda enseñar a volar —comenta Sirius.

—Canuto, amigo mío, las alturas y yo no nos llevamos muy bien, puedo hacer el intento, pero desde ya te digo que no me tengas mucha fe —le respondo.

Veo como Kreacher está limpiando mientras insulta a los gemelos por haber ensuciado con unas de sus bromas.

—Kreacher ¿Te puedo hacer una pregunta? — el elfo me quedó mirando esperando que continúe —. ¿Cómo era Regulus?

—El amo Regulus era muy bueno, el orgullo de los amos Black, era buen estudiante, muy educado, trataba bien a Kreacher, el amo murió siendo muy joven, tenía 18 años —dice el elfo con tristeza.

Noto una presencia con nosotros, pero no la podía distinguir bien, se veía muy ligera y algo borrosa.

—Tengo entendido que fue buscador de la casa de Slytherin —veo al elfo asentir de manera efusiva —, gracias por responder.

Kreacher continúa con su tarea y yo me dirijo a ver el tapiz de la familia Black ¿Cómo habrá muerto Regulus? Imagino que debió ser duro para sus padres, supongo que el deseo de un padre es nunca tener que enterrar a un hijo. Aún recuerdo cómo lloraba Amos Diggory al ver el cuerpo de Cedric, me genera angustia de solo pensarlo.

El rostro de Sirius estaba quemado al igual que el de la madre de Tonks, Andrómeda, Canuto me había explicado hace un tiempo que en su familia es tradición poner nombre de estrellas o constelaciones, una muy bonita tradición a mi parecer.

—Llevas media hora mirando el tapiz ¿Hay algún mensaje oculto de cuál no me he enterado? —pregunta Sirius sacándome de mis cavilaciones.

—Solo estaba pensando, me gusta la tradición de los nombres —le confieso —, el tuyo pertenece a la constelación Canis Maior, es una gran coincidencia ¿No? O puede que el destino.

—Remus me dijo lo mismo en su momento —sonríe.

—¿Se escogen los nombres al azar o de alguna manera en específica? —le pregunto.

—¿Cómo específica? —pregunta.

—Por ejemplo, tienes una hija y el día de su nacimiento Hydra es la constelación que más se puede apreciar y por eso la llaman Hydra —le explico —. ¿Entiendes lo que te quiero decir?

—Te entiendo, y la respuesta es no, en realidad depende de cada uno, quizás más de alguno lo hará de esa forma y otro lo hará al azar — responde —. Te escuché preguntarle a Kreacher sobre mi hermano.

—Me es raro quedarme en su habitación y no saber nada sobre él, me siento como una intrusa —confieso.

—Te habrías llevado bien con él, hay algunas actitudes y gustos que tienes que me recuerdan a él.

—¿Eso es algo bueno?

—Lo es.

—¿Feliz porque pronto llegará Harry? —le pregunto cambiando de tema.

—Mucho, es mi ahijado, al fin y al cabo, además de que me recuerda mucho a James.

—Luego de haber visto a James puedo decir que se parecen demasiado —Sonrío —. Estuvo durante el baile de navidad viendo a Harry.

—Es un gran consuelo saber que a pesar de que no los veamos, ellos siguen aquí, a nuestro lado velando por nosotros, viéndonos crecer y mejorar —dice Sirius —. Tendremos reunión, vamos o se enojarán si los hacemos esperar.

Nos sentamos todos juntos en la mesa y empezamos a hablar de los diferentes temas que estaban sucediendo, el ministerio estaba tratando de ocultar todo, hacer como si no existiera, cuando saben bien que el problema es real.

—Se está haciendo cada vez más fuerte —dice Sirius, veo que los demás acaban de llegar —. Hay que actuar ahora.

Molly sale y cierra la puerta para que Harry no escuche la conversación, luego vuelve y todo se reanuda.

—Hay que decirle que se una a la orden, tiene derecho a saber —dice Sirius.

—Es solo un niño, Sirius —reclama Molly.

—Si no fuera por Harry, no sabríamos que Voldemort regresó —insiste —. Él no es un niño.

—Tampoco es un adulto, Sirius.

—No es tu hijo, Molly.

— Pero es como si lo fuera —dice ella —. ¿A quién más tiene?

—Me tiene a mí.

—Qué paternal, Black, quizás crezca y se convierte en un criminal como tú —dice Snape.

—Tú no te metas, Quejicus.

—¡Suficiente! —exclamo haciendo que estos tres se callen y me miren —, la situación es simple, ambos tienen razón y no a la vez, Harry cumplirá 15 dentro de nada, tiene derecho a saber lo que está pasando, no es niño, ha vivido muchas cosas, tiene derecho a saber de la orden y que pasa con esta —hago una pausa —. Sirius, te lo dejaré en claro, te tengo mucho aprecio, pero debes comprender que Harry no es James y jamás lo será, se parecen físicamente y tienen algunas actitudes similares, pero recuerda que tiene algo de Lily Evans, no lo condiciones a unirse a esto, no le obligues. Y Molly, él es la persona que más derecho tiene de saber de todo esto, no podemos apartarle, sería injusto para él. Esto es lo que haremos, si es que los demás no les han dicho que es la Orden, le explicaremos, le diremos todos los detalles necesarios, si tiene la iniciativa para preguntar si puede unirse sería perfecto, pero en casos de no ser así no hay que presionarle, sugerírselo, que no suene como que tiene que unirse sí o sí.

—Va a querer unirse —dice Sirius.

—¿Cómo estás tan seguro de ello? —le pregunto —. No deja de ser un adolescente que ha visto la muerte de un amigo, que tiene a un calvo sin nariz persiguiéndole para matarle ¿No piensas en que Harry podría querer una vida normal y no pensar en ello cada 5 minutos?

—¿Qué hacemos entonces?

—Que Kingsley, Arthur o Remus le expliquen, son los que más tacto tienen y suenan más neutrales y objetivos —propongo —. Bueno, ¿Quién tiene hambre?

Con Ginny veíamos a Tonks usar su habilidad de metamorfomaga hasta que escuchamos la conversación de los demás.

—¿Qué tiene el ministerio en mi contra? —pregunta Harry.

—Muéstrale, se enterará de igual forma —dice Moody, Kingsley le entrega el periódico a Harry y este empieza a leerlo.

—Fudge está utilizando sus influencias en el profeta para dejar mal a todos los que digan que Voldemort ha regresado —le dice Remus —, lo ha hecho con Dumbledore también.

—¿Y eso por qué?

—Cree que Dumbledore quiere quedarse con su puesto.

—Nadie en su sano juicio creería algo como eso —réplica Harry.

—Justo ahí está el problema, Fudge no está en sus cabales, está hasta senil, no está siendo sensato, piensa en el poder y no en lo que es lo correcto —le explico —. Puede que nosotros digamos que nadie creería en algo como eso, pero la gente cree en todo lo que lee y escucha sin cuestionarse si eso es verdad o no.

—Voldemort ha estado reclutando y no solo brujas y magos, sino también muchos tipos de criaturas —dice Sirius —. Suponemos que está buscando algo.

—Sirius —dice Moody.

—Algo que le faltó la última vez.

—¿Algo como un arma?

—Se acabó —dice Molly —, es solo un muchacho, si dices algo más vale que lo unas a la orden de una vez.

—Sí, quiero unirme, si Voldemort tiene un ejército pelearé —dice Harry.

—Ya está —dice Sirius.

—¡Lo hiciste apropósito! —exclamo —. ¿No te pudiste esperar a después de la cena? Eres un impaciente, Sirius.

—¿Si Harry puede unirse por qué nosotros no? —pregunta Ron.

—¡Es verdad! —exclaman los gemelos —. Entendíamos lo de Aramia, pero esto ya es injusticia.

—Parece que tendremos revuelta —comento —. ¿Por qué no esperan a después de la cena? Así comemos en paz y sin pasar malos ratos.

—Habló la serpiente, tendremos que obedecer ¿No?

—¿Tienes algún problema, Ronald? —le apunto con mi varita.

—Aramia guarda la varita —me ordena Moody, miro a Ron por unos segundos para luego volver a mi posición original.