Umbridge

Como era costumbre, la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras era compartida con Gryffindor, creo que tendré una sería conversación con Dumbledore sobre esto.

Los chicos hicieron un ave de papel y le encantaron para que volara por la clase, pero esta se quemó en cuanto llegó Umbridge.

—Buenos días, niños —saluda ella —. Exámenes del Título Indispensable de Magia Ordinaria, T, I, M, O, mejor conocido como TIMOs —esta señora es la que nos quiere timar, ayuda por favor —. Estudien mucho y serán recompensados, si no lo hacen, las consecuencias pueden ser severas —mueve su varita y los libros se empiezan a repartir —. Su instrucción en esta materia ha sido muy dispareja, quiero que sepan que a partir de ahora seguirán un curso muy estructurado de magia defensiva aprobado por el ministerio ¿Sí?

—¿No hay nada aquí sobre el uso de hechizos de defensa? —pregunta Hermione.

—¿Hechizos de defensa? —se ríe de forma chillona —. No me imagino para qué necesitan usar hechizos en mi clase.

—¿No usaremos magia? —pregunta Ron.

—Aprenderán hechizos defensivos de una manera segura y sin riesgos.

—¿Y de qué nos serviría? Si nos atacan, estaremos en riesgo —dice Harry.

—Deben levantar la mano para hablar.

Iba a levantar la mano, pero Theo me sujeta el brazo con fuerza y niega con la cabeza.

—El ministerio opina que el conocimiento teórico será suficiente, para que pasen sus exámenes, que después de todo ese es el propósito de la enseñanza.

—Y que después seamos unos inútiles y no les demos competencia —murmuro por lo bajo.

—¿De qué nos servirá la teoría allá afuera? —vuelve a preguntar Harry.

—No hay nada allá afuera —le responde.

—Solo sanguijuelas hambrientas de poder —vuelvo a murmurar.

—Ara, te meterás en problemas —me susurra Theo.

—¿Quién te imaginas que atacaría niños como tú?

—Ah, no lo sé, quizás Lord Voldemort —todos empiezan a murmurar.

—Quiero dejar esto perfectamente claro —empieza a decir ella —. Se les ha dicho que un cierto mago tenebroso está merodeando de nuevo, eso es una mentira.

—¡No lo es! ¡Yo lo vi, peleé con él!

—¡Queda castigado, señor Potter!

—¿Cedric Diggory murió porque quiso?

—La muerte de Cedric Diggory fue un accidente trágico.

—¿Se atrevió a decir que fue un accidente? —bisbiseo.

—Aramia, no hagas nada imprudente.

—¡Voldemort lo Asesinó! —exclama Harry.

—¡Ya basta! —grita ella —. Lo quiero ver después, señor Potter. En mi oficina.

—Iré a mi extracurricular, por favor no hagas nada imprudente —me pide Theo.

—No prometo nada.

Cuando finalizó la clase me encamine a la biblioteca para revisar los anuarios escolares, por alguna parte debo comenzar, algo debo descubrir de ella. Empiezo a ver los anuarios uno a uno encontrándome uno en el cual salía Regulus, me quedo mirando su fotografía por un rato hasta que siento que alguien se sienta a mi lado y cierro el libro de golpe.

— Te demorarás mucho de esa forma - me dice Draco —. ¿Aún quieres saber?

—Claro que quiero —Respondo —. ¿Te apetece un pícnic cerca del lago negro? Así tendremos más privacidad y hablaremos con más calma.

—Bien, nos veremos en media hora en el lago negro —dice para luego levantarse, tomo mis cosas para luego pasar a las cocinas por cosas para comer antes de ir al lago Negro —. Parece que tuvimos la misma idea —él también había llegado con comida.

—¿Qué es lo que sabes de ella? —pregunto mientras le doy un mordisco a una magdalena.

—Tiene el cargo de Subsecretaria del ministro de magia, es mestiza, mi padre me dijo que odia todo lo que sea "semi-humano" y les tiene muy poco respeto a las criaturas mágicas, también repudia a los hijos de Muggles.

—Que irónico siendo que ella es mestiza.

—Esas son las cosas más importantes en un corto resumen, además que se hace pasar por sangre pura —continúa.

—Me has hecho un excelente resumen y me has ahorrado un montón de tiempo, muchas gracias Draco, cuando necesites ayuda en algo, no dudes en preguntarme —le sonrío para seguir comiendo.

—¿Qué crees tú respecto a lo que dijo Potter? — me pregunta.

—Yo no creo nada, sé que Voldemort regresó, estoy segura de ello y la muerte de Cedric lo confirma.

—¿Cómo estás segura de ello?

—Entre nosotros —digo jugando con mi cabello —, ver gente muerta y que esta te hable es la prueba perfecta, lástima que el ministerio no lo considere.

—¿Como que ver gente muerta?

—Es de familia —le sonrío —, es por eso que estoy tan segura.

La mirada de Draco se centra en la nada para luego volver a comer, supongo que mis palabras le han dejado pensando.

—Es bastante agradable estar contigo cuando no estás enfocado en fastidiar a Potter —le comento —. ¿Tienes clase ahora? Yo tengo optativa de Runas antiguas.

—No tengo más clases hasta mañana, supongo que nos veremos en la sala común.

—Sí, deja que te ayudo a ordenar las cosas.

Al llegar al salón de runas me senté en el final del salón en un rincón, Umbridge no me agradaba en lo absoluto, no me inspiraba confianza y hecho de que no nos deje usar magia hace que la tenga en mi lista negra.

Sería mucho más fácil si Moody permitiera que te unieras del todo y enfrentes al ministerio —dice James.

—Quizás me tomarían por loca, se me pusieron esos límites por algo —susurro.

Los límites te los pusiste tu sola —me responde —. Lo único que hace Moody es evitar que te relacionen con Harry para actuar con más fuerza en el futuro.

—¿De qué sirve tener fuerzas para el futuro si el problema está en el presente?

—¿Los fantasmas te están molestando? —pregunta Theo sentándose a mi lado.

—Intentan aconsejarme —le corrijo.

Escríbele a Sirius o ve a hablar con Harry, él ahora está en el bosque.

—¿Sabes? Me siento un poco agobiada —le digo —. Creo que será mejor que no esté en clase —me levanto de mi asiento y salgo del salón escuchando a Theo llamarme.

Paso por el pasillo y salgo del castillo, camino hasta el bosque encontrándome con Luna Lovegood y Harry.

—Te ves un poco agobiado, Potter —le comento.

—Un poco.

—¿Te molesta si me lo llevo? —le pregunto a Luna y esta niega —. Ven, tengo la solución perfecta a ello —le arrastro hasta el sauce boxeador para luego encantarle y pasar por el túnel hasta la casa de los gritos —. Volveremos al castillo antes de la comida. Ahora dime que sucede.

—¿Qué opinas de Umbridge?

—Es un problema del cual hay deshacerse —respondo con sinceridad —, lamentablemente no puedo actuar porque sí, tengo que tener buenos motivos, la provocaré un poco de forma disimulada y cuando ella intente algo responderé ¿Por qué? ¿Cómo ha ido tu castigo?

—No muy bien - responde para luego mostrarme su mano —, no le digas a nadie.

Su mano tenía una gran cicatriz, pero no era una cicatriz cualquiera, tenía un mensaje escrito.

—¿Cómo sucedió?

—Me hizo escribir en un pergamino "no debo decir mentiras", a medida que iba escribiendo se iba notando cada vez más la marca en mi mano —me explica.

—Una pluma de Sangre —le digo —. Te hizo usar una pluma de sangre, por eso te ha dejado esa marca, lo bueno es que dejan marca por unos días y luego se borra.

—¿Qué sugieres que haga?

—Es una situación complicada, no te lo voy a negar, imagino que debes sentir que todos están en tu contra… —miro por la ventana —. Solo sé tú mismo, el resto terminará dándose cuenta de que han errado, no les des el gusto diciendo que tienen razón, eso te quita credibilidad, sigue fiel a tus ideales y muéstrale la verdad a todos.

—Tienes suerte, de seguro Moody te enseñó muchas cosas.

—Tú también, Lupin te enseñó un par de cosas extra, si gustas te puedo enseñar algunas cosas, pero no te aseguro ser buena maestra.

—Ara… ¿Por qué quedaste en Slytherin? —pregunta.

—Me has llamado Ara —sonrío —. Se podría decir que Ronald tiene razón al decir que soy manipuladora, tengo muchas características de serpientes.

—Pero no lo usas para malos fines.

—Ser malvado no es un requisito de Slytherin —le respondo —. Vamos a comer o la gente notará nuestra ausencia y empezarán a ponerse nerviosos.

En el gran comedor me siento en la mesa de Slytherin y a los minutos llega Theo sentándose a mi lado.

—¿Te sientes mejor? —me pregunta.

—Mucho mejor, sí —le sonrío —. ¿Qué tal estuvo la clase?

—Nada muy interesante, la clase se me hizo muy aburrida.

—Perdóneme, profesora, pero ¿qué insinúa? —la voz de Umbridge se hace presente atrayendo la atención de varios estudiantes.

—Solo le pido que tratándose de mis estudiantes se atenga a las medidas disciplinaras comunes —Con Theo salimos para poder ver bien lo que estaba pasando, eran McGonagall peleando con Umbridge.

¡Eso, Minnie! ¡Díselo! —exclama James ¿Minnie?

—Parece absurdo, pero suena a que estás cuestionando mi autoridad en mi salón de clases —dice Umbridge subiendo un escalón —. Minerva.

—En lo absoluto, Dolores. Solo tus métodos medievales —dice Minnie subiendo un peldaño.

—Lo lamento, querida, pero cuestionar mis métodos es cuestionar al ministerio —sube otro peldaño —, y, por consiguiente, al mismo ministro, soy una mujer tolerante, pero la única cosa que no soportaré es la deslealtad.

—¿Deslealtad? —pregunta McGonagall bajando un peldaño.

—Las cosas en Hogwarts están mucho peor de lo que me temía. Cornelius va a querer tomar acción inmediata.

Solo fue cuestión de tiempo, Filch estaba colocando en la pared lo que sería el inicio del fin. Proclamación, decreto educacional número 23: Dolores Umbridge es nombrada Suma Inquisidora de Hogwarts. Ese anuncio fue el inicio para un montón de prohibiciones absurdas. Umbridge empezó a pasar clase por clase para monitorearlas y ver que estás sigan lo que el ministerio estipulaba, me atrevería a decir que hasta Snape quiere que se vaya lejos.