Las cosas fueron de mal en peor, Moody me estuvo notificando de diversas cosas de la orden y lo que sucedía en el ministerio, Fudge estaba ocultando todo y por supuesto, culpaba de las desapariciones a Sirius, vaya mierda.
Arrugo la última carta de Moody y la quemo para no dejar evidencias, siento unos pasos detrás de mí, me doy media vuelta con varita en mano, lista para atacar.
—Soy yo, soy yo —dice Harry.
—No me asustes así, ¿Cómo entraste? —le pregunto.
—Por el sauce boxeador, usé el mapa para encontrarte —me explica —, vengo a proponerte algo.
—No eres mi tipo, Harry —le digo.
—¡No me refiero a eso! —se sonroja.
—Lo sé, lo sé, es que estabas muy tenso, tenía que relajar el ambiente —me río —. Dime que sucede.
—Tenemos pensado buscar una forma para aprender a defendernos —dice él sorprendiéndome —. ¿Quieres venir? Nos reuniremos en la cabeza de puerco.
—Genial, me parece buena idea.
—Hermione quiere que les enseñe, pero no sé si pueda —confiesa.
—Tienes el carisma para hacerlo, aunque no lo creas, sé que hay gente que quiere aprender de ti —lo animo.
—Pero tú sabes mucho más que yo.
—Pero me falta ese carisma, podríamos ser un buen equipo —le sonrío —. Te veré mañana, no le diré a nadie sobre esto, puedes estar seguro.
—A Nott tampoco le digas.
—No le diré, tranquilo.
Llego a la cabeza de puerco encontrándome con unos cuantos estudiantes de otras cosas, me sentía incómoda siendo la única serpiente aquí.
Estuvimos un momento mirándonos las caras los unos a los otros hasta que Hermione se levanta y empieza a hablar.
—Hola, todos saben por qué estamos aquí, necesitamos un maestro, un maestro capacitado, alguien que se haya defendido contra las artes oscuras.
—¿Por qué? —pregunta un chico.
—¿Por qué? Porque quien tú sabes ha vuelto, tarado —responde Ron.
—Eso dice él —insiste el chico.
—Eso dice Dumbledore —Interviene Hermione.
—Y Dumbledore lo dice porque él lo dice, ¿Dónde está la prueba?
—¿Y si Potter nos dijera más sobre la muerte de Diggory?
—¡Suficiente! - exclamo alzando la voz haciendo que varios se sobresalten —. ¿Vinieron a aprender o a hablar y enterarse de los chismes? —me levanto y me pongo al lado de ellos —. No sé ustedes, pero yo tengo clara mis prioridades, no creo en lo que dice una institución llena de mentiras.
—¿Es cierto que puedes hacer el encantamiento Patronus? —le pregunta Luna a Harry.
—Sí, yo lo he visto —dice Hermione.
—Y mató a un basilisco, con la espada de la oficina de Dumbledore —acota Neville.
—Y peleó contra cien dementores.
—Y el año anterior peleó contra quien tú sabes en persona.
—Esperen —dice Harry —. Todo suena maravilloso cuando lo dicen así, pero, la verdad, la mayoría de las veces fue pura suerte. Algunas veces no sabía lo que estaba haciendo, casi siempre tuve ayuda.
—Es simple modestia.
—No, no es modestia. Encarar estas cosas en la vida real no es como en la escuela. En la escuela, si cometes un error, vuelves a tratar otra vez, pero allá afuera, cuando a estar a un segundo de ser asesinado o estás viendo a un amigo morir ante tus ojos… No saben lo que se siente.
Veo al fondo del lugar y veo a James junto a mujer pelirroja mirando a Harry, se les veía orgullosos de las palabras que decía, pero a la vez sus rostros mostraban tristeza, quizás por el hecho de que Harry tenga que vivir todo eso.
Noto como la gente se levanta y empiezan a hacer fila.
—¡Alto ahí! —exclamo.
—¿Sucede algo, Fawley? —pregunta Ron.
—Denme el gusto de estar dentro de las primeras en la lista —veo a Harry sonreír y hacerme una seña para que vaya a firmar.
—¿Estás segura de esto? —pregunta Hermione —. Este no es un problema que te puedas librar tan fácilmente.
—Hay problemas que son necesarios, además, tengo mis cartas para jugar contra Umbridge. Piensen en un lugar donde reunirse, Harry sabe dónde encontrarme para notificarme, pero sugeriría tener un propio método o podrían descubrirnos.
Dejo la cabeza de puerco para enviarle una carta a Moody diciendo lo maravillosa que es la escuela con Umbridge dentro. Las cartas eran netamente para que cuando el ministerio las leyera, ya que estaban interfiriendo las cartas, creyeran que no soy parte del asunto.
Decreto educacional número 68: A partir de ahora, toda organización estudiantil queda disuelta, se expulsará a todo estudiante que desafíe esta orden.
—Está loca —bisbiseo —. No podemos hacer nada, para la próxima que nos diga de una vez que nos tiremos de la torre de astronomía… o que la tiremos a ella, lo que ocurra primero.
—¿No es ser extremista?
—¡Ella es la extremista! —exclamo.
—Parece que no te gusta que ella esté prohibiendo todo esto —dice Draco.
—¿Qué no me gusta? ¡Lo odio! ¡Quiero hacer magia!
—No hagas berrinches de niña pequeña —dice el rubio.
—¿Cómo dices? —pregunto —. ¿En serio te atreves a decir eso? ¿Tú? ¿Justamente tú? ¿El señor "mi padre se enterará de esto"? Me largo, No iré a aritmancia —tomo mis cosas y me voy a la casa de los gritos, allí dentro me encontré a Harry.
—No te ves de buen humor.
—No lo estoy, por favor dime una buena noticia —suplico.
—La tengo, tenemos lugar para entrenar, es en la sala de menesteres, en el sexto piso, toma esto —me pasa un Galeón —. Luego de lo que dijiste Hermione estuvo pensando una forma para poder reunirnos sin ser descubiertos, el galeón te mostrara cuando nos reuniremos.
—Esto es grandioso —digo admirando el galeón —. Espero con ansias el primer día.
—Y yo espero que nos ayudes, progresaremos mucho con tu ayuda.
—Cuenta con ello.
Las reuniones en la sala de menesteres se convirtieron en las más esperadas y deseadas, cada vez las hacíamos con más frecuencia, pero eso iba de la mano con algo malo, estaban empezando a sospechar, Filch ha intentado seguir a varios estudiantes, pero por suerte estos se han logrado librar.
Decreto estudiantil número 82: Todos los alumnos serán interrogados sobre posibles actividades ilícitas.
Decreto estudiantil número 98: Los que se quieran unir a la Brigada Inquisitorial para subir sus notas vayan a mi oficina.
—Tienes buenas notas ¿Para qué te unes? —le pregunto a Draco.
—Para tener más autoridad.
—¡Eres prefecto! —exclamo.
—¿Y? No creas que no he notado las miradas que les das al grupo de san Potter, sé que estas metidas en algo.
—Creo que esa acusación es innecesaria —interviene Theo.
—¡Está fraternizando con el Enemigo! —exclama el rubio.
—¡Eres un idiota, Malfoy! ¿Fraternizar con el enemigo? —pregunto —, ni ellos ni nosotros somos el enemigo ¡No tienes idea de nada!
—¿Ah no?
—¡NO! Estás tomando la decisión equivocada solo por llevarle la contraria a Potter, no piensas en lo que sería lo correcto, ¿verdad Theo? —Este guarda silencio —. ¿Theo?
—Lo siento.
—Theo también se unió a la Brigada Inquisitorial —dice Draco con una sonrisa.
—¡¿Qué hiciste qué?!
—Es lo correcto —murmura él.
—No… es lo más fácil —le corrijo.
Veía como los demás practicaban en la sala de menesteres mientras yo estaba sentada al lado de la chimenea, no me sentía de ánimos para practicar.
—No te ves de buen humor.
—Creo que ya he vivido esto antes
—Esta vez no tengo una gran noticia para alegrarte el día —hace una mueca —. ¿Qué te tiene así?
—Lo de la Brigada, Theo se unió a ella, no puedo evitar sentirme traicionada —confieso —. Es algo tonto, lo sé, pero no puedo evitar sentirme así.
—Es tu mejor amigo, creo que es normal que te sientas así —me responde —, vamos con los demás, es la última clase que tendremos hasta de regreso de las fiestas.
—Solo espero que termine rápido este año ¿Ya te interrogaron?
— No aún ¿Y a ti? —pregunta de vuelta.
—No, pero es cuestión de tiempo, solo espero que no me pille de mal humor o ya veo que terminan expulsándome.
