Mestiza
Las fiestas las íbamos a pasar todos juntos en la Mansión Black, el señor Weasley había sido atacado por Nagini en el Ministerio y lo íbamos a poder tener para las fiestas, todos nos enteramos de esto gracias a que Harry tuvo una especie de visión siendo la serpiente, para prevenir este tipo de visiones Dumbledore sugirió que Harry tuviera clases de Oclumancia.
—¿Las clases suelen ser así? —me pregunta Harry —. Creo que Snape está siendo muy duro.
—¿Snape te está dando las clases? Eres un suertudo, a mí me las dio Moody.
—No sé qué es peor —bromea.
—Las clases son duras, pero está aprovechando la inquina personal que te tiene para ser duro contigo —trato de entender —, pero eso es lo mejor, si fuera suave contigo no aprenderías o te demorarías mucho.
Para Navidad nos sentamos todos juntos en la gran mesa Black.
—Siéntense, todos —dice Molly —. ¡Ahora los regalos!
—Un gran regalo para Ron —dice Arthur pasándole una caja, Molly tenía dos regalos, uno en cada mano y los mueve de un lado a otro entre Fred y George.
—Este es para ti, Aramia —me entrega Molly, abro el regalo viendo un Suéter verde con una A en medio de color blanco.
—Aramia ya es oficialmente parte de la familia, ¡mira!, ya tiene su propio suéter Weasley —le dice Fred a George.
—Es precioso, muchas gracias —me pruebo el Suéter, era bastante abrigador, lo que quiere decir me acompañará con bastante frecuencia en los días fríos.
Finalizada la cena subo a la habitación de Regulus a dejar los libros que había tomado con anterioridad, tocaba volver a Hogwarts.
Era extraño estar lejos de Theo, me sentía sola, me costaba no sentirme de esta manera, siempre habíamos sido él y yo, nunca había sucedido algo como esto, por lo general solíamos pensar de la misma forma.
La noticia de que varios mortífagos habían escapado de Azkaban corrió como la pólvora y con ella varias personas se dieron cuenta de que el profeta mentía, que Harry y Dumbledore dijeron la verdad todo este tiempo.
—Fawley —me llama Malfoy.
—¿Qué quieres? —pregunto.
—Es tu turno, te toca hablar con Umbridge —sonríe de forma maliciosa.
—Supongo que no me da el tiempo para despedirme de Hogwarts, pero me iré dando un buen show —camino con la cabeza alta mirando al frente, mi paso era firme y seguro, ella no me iba a ganar.
—Señorita Fawley ¿Le gustaría un poco de té? —ofrece.
—Es veritaserum —me dice James, Snape, que estaba en la habitación observando, me mira fijamente como si estuviera tratando de decirme algo antes de salir de la habitación.
—No tomo té —respondo.
—¿Entonces un vaso de agua?
—No gracias, tomé agua, hace no mucho —la miro desafiante.
—Bien, espero que responda con total sinceridad las preguntas que le haré.
—Soy la persona más honesta que conocerá en toda su vida.
—Me alegro —sonríe falsamente —. ¿Usted se relaciona o está en algún grupo estudiantil?
—Los grupos estudiantiles están prohibidos —respondo alzándome de hombros —. Y nunca me ha gustado convivir con personas que no me aporten.
—¿Sabe si alguna persona ha roto esa regla?
—¿Le soy sincera? - le pregunto y esta me mira esperando respuesta, de seguro cree que le daré la respuesta del siglo, vaya ilusa —. No me interesa lo que los demás hagan con su vida, no me afecta ni me influye, así que no me fijo en lo que ellos hacen.
—Quiero que me diga toda la verdad, se me ha informado de que usted es bastante sospechosa.
—Le he dicho la verdad —no he mentido, solo he ocultado información.
—¿Es que acaso quiere que el ministerio le quite su autorización de hacer maga fuera del colegio? —pregunta de manera amenazante.
—¿Se ha atrevido a amenazarme? —me levanto alzando la voz.
—¡Tienes que tratar con respeto a tus superiores! ¡Beberás eso y dirás en que estás metida! —intenta hacerme beber el agua a la fuerza, pero le pego en la mano haciéndole botar el té.
—¿Qué te has creído? ¡No eres más que una mestiza! ¿Te crees con el derecho de tratarme de esta forma? ¡Podrás engañar a todos, pero a mí no! Te haces pasar por sangre pura, pero no eres más que una asquerosa mestiza ¡Atrévete a amenazarme! ¡Hazlo de nuevo! ¡Me encargaré personalmente de que no sigas aquí, Dolores Umbridge! Mi padre tiene gran influencia en el Ministerio y en otros países, a ver si en otro lugar te toman para algún trabajo en mundo mágico. La escoria como tú no debería existir —le suelto —. Intenta algo más contra mi persona y en solo cuestión de horas estarás en Londres Muggle luchando por sobrevivir, si es que no terminas en Azkaban.
Me levanto del asiento, a la salida de este me encuentro con Theo, le esquivo y sigo con mi camino, le di donde le duele, no me sacaran de Hogwarts, debe de temer a lo que le dije.
No fui en toda esa semana a clase, ni siquiera me aparecí por el gran comedor o en la sala común de Slytherin.
—Sabía que te encontraría aquí —dice Harry sentándose a mi lado en la casa de los gritos.
—Es el lugar más seguro que tengo —le respondo.
—Están todos preocupados por ti, hasta Nott, le vi con ojeras, no se veía para nada bien, tú tampoco lo estás ¿Qué pasó?
—Enfrenté a Umbridge y hay dos opciones, o me expulsan de Hogwarts o Umbridge no me hace nada en lo que queda de año.
—¿Qué hiciste? — pregunta un poco asustado.
—La amenacé y me comporté como una purista de sangre, ella es mestiza, ¿sabes? Hubieras visto su cara, fue hermoso —me río levemente.
—No te van a expulsar, eres buena manipulando y consiguiendo lo que quieres ¿No? —me sonríe —. ¿Por qué no arreglas las cosas con Nott?
—Yo no fui la que metí la pata —le digo —. Por más que quiera arreglar las cosas con él, es complicando cuando él es el que me está dando caza, además, prefiero mantener las distancias, así si nos llegan a descubrir en algún momento él no se sentiría tan culpable de entregarme, no quiero que él la pase mal por mi culpa.
—Eres muy buena, Ara, todo se arreglará e irá a mejor —me anima —. Ya verás como todo mejorará, ahora vuelve a las clases, no creo que quieras suspender los TIMOs.
—Créeme cuando digo que los TIMOs son lo que menos me preocupa.
