Chapter 35: Lo conocido
Frozen y Rise of the Guardians NO ME PERTENECEN. Solo hago esto para su entretenimiento y mi diversión.
No estaba en sus planes iniciales realizar la pregunta que había hecho, pero como iban las cosas con Jack, no descartaba que la situación escalara a un nivel más íntimo. Primero, porque ella quería que así fuese. Luego de tanto tiempo de abstinencia forzada, por su ruptura y enfermedad, a Elsa le apetecía que pasase, especialmente, porque todo se sentía correcto en su relación. Jack y ella estaban en sus mejores versiones en años y solo parecía natural que se encontraran de esta manera. La relación se sentía sana y acogedora.
−Dado que todo se verifica en orden, no veo por qué no; puedes volver a utilizarla.
−Gracias, doctora. Eso era todo lo que quería saber. − la mujer sonrió, volviendo la vista hacia la joven paciente.
−De acuerdo, Elsa; me alegra que la salud vuelva a ti. Es hora de que reanudes tu vida por completo. − Cada vez que sus médicos le entregaban palabras de esperanza, sentía su pecho inflarse de emoción. No sabía si era realmente su nueva perspectiva en la vida, pero tantas cosas le hacían ilusión, muchas de ellas, con Jack de protagonista. Se sentía afortunada del compañero que tenía. El vivir con él, lo hacía sentir idílico.
Con buen humor, Elsa se despidió de su médico. Salió del hospital, no sabiendo realmente hacia dónde ir. Su horario laboral iniciaba dentro de tres horas. Si iba a la casa, sabía que no querría volver a salir. Sus hermanos estaban en actividades del fin de semana y Jack se encontraba haciendo un recado con su padre. Una idea pasó por su cabeza. Se acercó a una cafetería cercana para comprar dos cafés. Caminó por las calles, dirigiéndose a otro lugar que se había vuelto familiar para ella. Tocó la puerta.
−Elsa, qué grata sorpresa.
−Buenos días, abuelo. Le traje un café. − sonriendo ante el gesto, North recibió la bebida.
−Gracias; entra por favor. Justo estaba haciendo unos cupcakes para cuando los chicos vuelvan. ¿Quieres uno?
−Claro, ¿quiere que lo ayude en algo?
−No es necesario.
Elsa sonrió con amabilidad, tomando asiento en uno de los sillones. La relación con North seguía creciendo con el pasar del tiempo. Todos los hermanos Arendelle le llamaban "abuelo", para deleite de North. Elsa fue la última en llamarlo así y sin mentir, esa noche, el hombre durmió con una sonrisa en el rostro, agradecido de que, finalmente, pudo unir a su familia como quiso desde el inicio. La cereza del pastel era que su nieta mayor había recuperado su salud.
−Gracias. − respondió la rubia cuando North le entregó el postre.
− ¿Cómo te fue en tu seguimiento médico? − Elsa dio un sorbo a su bebida.
−Bien; me redujo las dosis de algunos medicamentos. − se reservó el hecho de que le reanudaron los anticonceptivos ante lo que suponía y no quería discutir el asunto con su abuelo. − Cada día estoy más cerca del alta médica.
−Y de hacer todas las cosas que quieras.
−Creo que ya las estoy haciendo, solo que a menor escala.
−Cuando estés sana, te regalaré un viaje.
−No es necesario.
−Claro que sí; tómalo como una compensación por todos los regalos de cumpleaños que no pude entregarte. Te hará bien hacer un viaje'; puedes ir con Jack. Han pasado por mucho y apenas son una joven pareja. Una experiencia como esa, es necesaria vivirla.
−Si le soy sincera, no siento la necesidad de hacer la gran cosa. Me siento…tranquila. − la versión pacífica que estaba frente a él, era mucho mejor que la joven fría y retraída que una vez conoció. Era como si un gran peso hubiese sido quitado de sus hombros y una luz se instaurara en ella. Sus ojos brillaban con renovada esperanza, su cuerpo se veía más saludable, su pelo se veía aún más sedoso…incluso sus elecciones de vestuario eran más femeninas y relajadas. Era una nueva Elsa. − Está muy rico el cupcake. − North sonrió ante el cumplido.
−Yo lavo los platos, mi Reina. − declaró Jack, tomando todos los utensilios del almuerzo. Elsa lo observó en silencio, yendo de aquí para allá, organizando el espacio de la cocina. Era un sábado cualquiera. Hacía una semana que tuvo su chequeo médico. Tenía el día libre y Jackson hizo lo imposible para que el suyo lo fuese también. Quería pasar todo el tiempo posible con su Reina, dado el panorama normal de la semana entre los estudios y el trabajo.
−Puedo ayudarte, si quieres.
−Hiciste el almuerzo.
− ¿Y que tiene? − rebatió la rubia, llegando a su lado.
−Para la próxima, lo hacemos juntos. − declaró, besando su frente tiernamente. Jackson terminó con el último plato, volviendo su entera atención hacia su adorada rubia mientras se secaba las manos. − También podemos cocinar juntos. − la rubia se puso de puntillas, besando sus labios.
−Es un trato. − por supuesto que Jackson no se quedaría con tan poco. Acercó su rostro al de la pelirroja y reinició el beso como correspondía. En un impulso luego de terminado el beso, Jack la tomó de la cintura y la colocó sobre la meseta. Ambos se observaban con expectativa. − Pues…acabas de decir que la próxima vez, lo haríamos juntos. − Jack sonrió, acercándose nuevamente a besarla, esta vez, más seguro ante lo que acababa de confirmarle.
No sería puritano ni hipócrita. Se había estado conteniendo desde el principio. Desde su rompimiento, nunca intentó, tampoco fuese que le apeteciera, estar con otra chica. Las oportunidades podrían haber estado y él no mostró interés. Luego de la llegada de Elsa a su vida, no quería involucrarse en ese tipo de cosas con cualquiera. El acto se había convertido en algo más profundo que no quería repetir porque sí. Cuando volvieron, esperaba ansioso el momento de demostrarle que el sentimiento no había cambiado.
La tomó en brazos; por instinto Elsa rodeó su cintura con las puertas, sus brazos se enredaron en su cuello. No se apresuró, llegó a la habitación con calma, depositando a Elsa en la cama, dejándose caer con ella, cuidando de no aplastarla. Se observaron por lo que pareció una eternidad hasta que Jack volvió a reiniciar los besos.
Había pasado tanto que no parecía real lo que ocurría. Se estaban tomando su tiempo para despojar cada prenda y rememorar la piel qué se iba exponiendo. Cuando se encontraron solo cubiertos por sus ropas interiores, detuvieron toda la acción ante lo que eventualmente vendría. Elsa fue la primera en moverse, acariciando el rostro con rastros de barba.
−Me alegra…que volvamos a encontrarnos de esta manera. Te amo. − para Jack era trascendental escucharla expresarse de manera tan abierta. La Elsa de antes no era la persona más expresiva del mundo. Sabía que había amor, pero verlo, sentirlo y escucharlo, era sublime.
−También te amo.
A partir de ese momento, todo se resumió a sentir. Las últimas prendas desaparecieron ante los acontecimientos que se desenvolvían. Una pregunta y una respuesta de afirmación fue lo último que intercambiaron. Jack gruñó mientras Elsa suspiraba ante la abrumadora conexión, ante lo que no eran conscientes hasta que nivel extrañaron con locura convertirse en uno nuevamente.
Se sentía extrañamente conocido. Sus cuerpos recordando cada aspecto del otro. Jack inició un vaivén pausado, saboreando cada roce y preparándose para el frenesí qué vendría porque él nunca se cansaría de ella. Ese hecho lo llevaba a la desesperación, intuyendo que, hasta su último aliento, Elsa sería la mujer que cautivaría sus sentidos de manera profunda. Creía fervientemente que ella era la mujer hecha para él.
Apremió el paso cuando la sintió rasguñar sus brazos. Las estocadas se volvieron más profundas y contundentes. Acercó su cuerpo aún más hacia el de ella. Las manos femeninas se aferraron a la varonil espalda. La rasguñaron cuando el momento se hizo insoportable. Ella tocó el cielo primero, ante la imagen, Jack le siguió poco después, sintiéndose completo como hace mucho ansiaba. Se dejó caer, exhausto. Esta vez, los brazos de Elsa le recibieron.
−Quiero todo contigo…−susurró Jack, aferrándose aún más a la figura que para él era frágil, delicada y que tenía que cuidar. − Todo, Elsa, todo. − la joven rubia no respondió, sintiendo que no eran necesarias sus palabras. Jack era parte de su todo y ella quería lo mismo.
−Viene tarde.
−No es tan tarde, Anna. − respondió Kristoff. La pareja esperaba en un parque cercano a que Asdgar trajera al pequeño Brian. Con el tiempo, las hermanas llegaron a la conclusión de que no podían tapar el sol con un dedo: Brian adoraba a su padre y no era justo que lo alejaran por sus experiencias pasadas. Asdgar había cambiado de cierta manera y merecía al menos, estar en probatoria. Ese era uno de esos días de convivencia. − Solo han pasado unos tres minutos. Iré por unas bebidas; traeré tu favorita.
Ante el anuncio y posterior ida, Anna observó a su alrededor. Su verdadera inquietud era que tenía un mal presentimiento y quería irse del lugar. No sabía por qué o si era su mente que le jugaba una pasada, pero algo en su interior decía que más pronto que tarde, un evento no muy grato estaba por ocurrir.
Desde su lugar, tenía el ángulo perfecto para huir en cuanto lograra acertarle el disparo a la desprevenida pelirroja. Pitch observó cómo su lacayo rubio se alejaba de ella. Era su oportunidad de acabar con ella de una vez por todas. Apuntó el arma, colocó el dedo en el gatillo y sonrió con satisfacción. Segundos después, el sonido de un disparo inundó el ambiente.
Anna se había quedado de piedra ante lo rápido que habían pasado los acontecimientos. Oyó un disparo que hizo que se retorciera por la impresión, luego alguien tapó su fuente de luz. Ante el cúmulo de situaciones, abrió los ojos, encontrándose con el momento exacto donde Asdgar caía al suelo. El grito proveniente de Brian la sacó de su estupor.
−Oh por Dios… − se arrodilló frente a él. − ¡Oh por Dios!
− ¡Anna! − Kristoff llegó a su lado en cuestión de segundos. − ¿Qué pasó?
−No lo sé, yo… − se detuvo en seco ante la realización de que tenía a un histérico Brian a su lado. − Llama a emergencias.
−Anna, tengo miedo. No se va a morir, ¿verdad?
−Brian… − lo tomó en brazos, tratando de alejarlo de la escena, lo cual era difícil porque ella estaba conmocionada, cayendo en cuenta de que ese disparo, apuntaba qué fue lanzado hacia ella. La sangre derramada debería ser la suya.
Jack despertó cuando el sol ya se estaba poniendo. Fue la mejor siesta que había tenido en añ ó con los ojos aún cerrados, pero no duró mucho al sentirse solo en el colchón. Sus orbes se enfocaron en el lugar, tratando de alejar la pereza de su cuerpo mientras se colocaba la ropa interior. Salió de la cama, dirigiéndose por el pasillo hacia la sala de estar. Encontró a Elsa en el sofá, sosteniendo una taza humeante.
−Podrías haberme esperado… − se quejó a sus espaldas.
−Estabas muy cómodo; ¿para qué despertarte? − Jack rodeó el mueble, sentándose a su lado.
− ¿No pudiste dormir?
−Dormí algo… Me levanté un poco inquieta.
− ¿Por algo en específico?
−No lo sé; espero solo sean cosas mías. − Jack aprovechó para abrazarla por los hombros. Elsa reclinó su cabeza en el hombro del chico.
−Por ahora, enfócate en este momento. − la rubia asintió, tratando de seguir su consejo, especialmente después de un suceso como el que acababan de materializar…aunque no duró mucho. El ambiente se volvió tenso cuando el teléfono de la rubia comenzó a sonar. En el momento que Elsa tomó la llamada del señor North, Jack supo que el instinto de su novia no estaba equivocado.
Happy July 7th! Gracias Ash y Alarzam por decir presente y dialogar en cuanto a lo último expuesto. Es necesario escuchar su parecer y opiniones al respecto.
Ash: ¡Hola, Ash! Muchas gracias por el review. Tengo pensado una aparición de Hans, pero aún falta, mejor lo dejo hasta ahí para no darte un spoiler :0. En cuanto al final de la historia, cuando acabe, puedes seguir con las otras o leer las que tengo originales publicadas. Espero seguir escribiendo por mucho tiempo.
Alarzam: Te entiendo, dentro de mis posibilidades, iré avanzando.
Espero que estén disfrutando del especial.
Un abrazo y cuídense, por fa.
Bye!
