Chapter 21: Difuso
Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.
Jack no estaba seguro de qué hacer con lo presenciado. Estaba extasiado, confundido y atemorizado al mismo tiempo. Le aliviaba que estuviera viva, pero no entendía nada de lo que pasaba a su alrededor ni quién o quiénes estaban junto a Elsa, mucho menos las intenciones. Se aferraba a la idea de que la percibió sana. Aun así, algo tenía que hacer, pero necesitaba una segunda opinión, mejor dicho, una persona con la que armar el siguiente paso. La familia Arendelle no era una opción hasta que supiera que estaba ocurriendo, por lo que, se dirigió al taller. North le esperaba en la entrada.
― ¿Qué es tan urgente como para que enviaras a viento?
―Vi a Elsa. Está viva. ―La sorpresa no se hizo esperar en el guardián.
― ¿Dónde está? ¿Por qué no está contigo?
―Dijo que no le permitían hablarme. ― ante la incredulidad en el rostro del espíritu navideño, Jack suspiró. ―Suena irreal, pero te juro que la vi. Ya no…parece estar bajo los efectos de Pitch. Estaba diferente.
―Jack…sé que es difícil, pero…
―No lo imaginé. Está viva y necesito saber con quién está y por qué.
North dudaba de la historia que le contaba el muchacho. Si Elsa realmente estaba viva y no se encontraba bajo la influencia de Pitch, ¿por qué no volvía? Era una chica muy responsable y jamás haría pasar por el martirio del desconocimiento y de pensarla muerta a sus familiares y conocidos. Además, ¿quién o quienes podían estar con ella? Si no era Pitch y no eran ellos, no se le ocurría otra opción. La historia no cuadraba, pero los ojos de Jack irradiaban tanta convicción y sinceridad que, dejando su sentido común, decidió creerle. Ya fuese porque se sentía en deuda con él, decidió dar un paso de fe.
―Entonces, ¿cuál es nuestro siguiente movimiento? ― Jack sonrió. Había hecho la mejor elección de aliado. North siempre era su fiel compañero.
Lo primero que se le ocurrió a North fue revisar los archivos que tenía como documentación de soporte y que, básicamente, contenían cuentos, fábulas y demás relatos que los vivos creían era ficción, pero que, en realidad, al igual que ellos, eran reales. Por días, revisaron cada relato en busca de alguna pista de quien tenía a Elsa retenida. No había forma de que alguien sin poderes pudiera salvar a la Reina y mucho menos, darle órdenes de cómo proceder en cuanto a Jack y su familia.
―Jack, mira esto. ―North señalaba una especie de símbolo. ―Creo que pueden ser ellos.
―Los espíritus del bosque encantado…―susurro mientras observaba los cuatro diamantes que representaban a cada uno.
―Elsa desapareció cuando fuimos al bosque encantado. Ellos pudieron ayudarla.
― ¿Por qué harían eso?
―No estoy seguro, eso es lo que debemos averiguar.
―Entonces, tenemos que encontrar a…Nook, Bruni, Gale y los Gigantes de la Tierra.
―Hay un quinto, pero no se tiene registro de él.
―La madre de Elsa es proveniente de ese bosque, ¿crees que pueda brindarnos más información?
―Creo que averiguaremos más por nuestra cuenta. Además, lo mejor es no decirles nada hasta que tengamos información contrastada. ― asintió con entendimiento. North tomó las cuatro páginas que explicaba y presentaba a cada uno de los espíritus. De la nada, la ventana del estudio se abrió. Una ventisca envolvió todo el estudio.
― ¡Viento! ¡¿Qué haces?! ― ante el cuestionamiento de Jack, el ente se acercó a las hojas que North había tomado de uno de los libros. Sostuvo una de ellas en un pequeño torbellino. Finalmente, se acercó a Jack. Era la hoja que rezaba "Gael", el espíritu del viento. North lo entendió de inmediato.
― ¿Eres Gael? ¿Estuviste todo este tiempo con nosotros?
― ¿Sabes algo sobre Elsa? ―preguntó impaciente, pero a diferencia de otras ocasiones, Gael no fue un ente informativo. Se limitó a hacer un torbellino con las demás hojas, frente a la ventana.
―Quiere que lo sigamos; parece que nos llevará con sus compañeros. ― Los Guardianes no lo dudaron dos veces.
Anna no recordaba cuándo fue la última vez que durmió una noche completa. Hacía mucho que no tenía un sueño que no tuviera que ver con Elsa. Los meses pasaban y aún mantenía la esperanza de que volviera. Algo dentro de ella sabía que seguía con vida y ya fuese por voluntad propia o con ayuda, estaría de vuelta en Arendelle. Eran las 3 a.m. y no creía poder volver a dormirse.
Con parsimonia, salió de la cama. Avanzó por los oscuros pasillos, tomando su predilecto atajo para escapar sin ser detectada. Una vez afuera, tembló levemente ante el cambio de temperatura. Levantó la vista hacia las estrellas por lo que fueron unos minutos. Extrañaba a su hermana, más de lo que se podría describir. Fueron años de separación como para que volviese a pasar. Lo consideraba injusto. Una acción despreciable del destino en su contra que no tenía sentido.
― ¿Dónde está Elsa? ― la profunda voz le envió escalofríos a la joven Arendelle. Giró sobre sus talones y para su infortunio, se encontró con la figura de Pitch a unos pasos de ella. ― Dime: ¿dónde está tu hermana?
―Dímelo tú; fuiste el que la lastimó.
―No intentes jugar conmigo.
―No lo hago. ― Pitch estaba perdiendo la paciencia.
―Repito: ¿dónde está? ― pero Anna se mantuvo impasible, haciéndole entender que no le intimidaba. La joven Arendelle estaba dispuesta a mantenerse digna por su hermana mayor. ― ¿De verdad quieres hacerme enojar? No te conviene.
―Pruébame. ― el rey de las pesadillas sonrió cínicamente. Acto seguido, le lanzó una ronda de arenas negras. Anna reaccionó, creando una pequeña barrera eléctrica que repelió el ataque.
―No me subestimes. ― Era el momento de poner a prueba lo que había aprendido con los guardianes. Tomó su posición de combate, sus manos echando chispas. Era consciente de que no estaba aún a su nivel de "espíritu", en cuanto a sus poderes y habilidad, pero no se rendiría sin intentarlo.
Se lo debía a Elsa.
Cuando llegaron al bosque encantado eran horas de la madrugada. Jack y North se adentraron en el lugar, confiando en que el recién descubierto "Gael" estuviese guiándolos hacia respuestas. Habían pasado por unos gigantes hechos de roca, a los cuales identificaron de inmediato, pero por lo que veían, no serían capaces de entregarles información. En ese momento, iban en busca del espíritu del fuego, el tal Bruni.
―Si el viento no es visible ni tiene forma, y los gigantes son literalmente lo que su nombre describe, ¿cómo será este Bruni? ― como si hubiese encontrado su pregunta, frente a ellos, una serie de árboles se cubrieron de llamas.
― ¿Eso responde a tu pregunta? ― fue el único comentario que salió de la boca de North antes de que el espíritu lanzara una racha de flamas hacia ellos. ― ¿Por qué nos ataca?
―Oye! ¡No somos enemigos! ― pero el espíritu no entendía razones. ― ¡Gael, ayúdanos! ― ante el pedido, Gael rodeó a la pequeña flama que saltaba de árbol en árbol. Un tornado de fuego apareció en frente a ellos mientras ambos espíritus interactuaban entre sí. Luego de lo que pareció una eternidad, algo salió disparado del vórtice hacia Jack. El torbellino perdió su tinte amarillento mientras desaparecía. Jack atrapó el proyectil. Una salamandra reposaba entre sus manos, notablemente mareada. ― ¿Este es Bruni? ― ante su cuestionamiento, el espíritu del fuego volvió en sí. Sus pupilas se dilataron e intentó escapar. ―Espera, somos amigos de Elsa. ― ante la mención de su nombre, Bruni se paralizó. Sus ojos cambiaron a unos más grandes, curiosos y hasta tiernos. Se acurrucó entre sus manos. ― ¿Conoces a Elsa? ― asintió con la cabeza, acto seguido, hizo unas señas con sus manos, gesticulando una especie de olas. Adivinando de qué trataba, Jack usó sus poderes para provocar una nevada personal para el deleite del espíritu.
―Creo que le agradas. ― ante la frase, Bruni saltó de las manos de Jack. Hizo un movimiento de cabeza. ― Creo que quiere que los sigamos. ¿Nos llevará hacia Elsa?
―Solo hay una forma de averiguarlo.
A pesar de que podía defenderse, Anna era mortal. Su nivel no era el mismo al de alguien que no depende de una energía vital para emplear sus poderes. Aun así, no se rendiría, no con todo lo que habría logrado, por el bien de Arendelle y por Elsa, ella debía resistir.
―Debo admitir, que no pensé que podrías tan siquiera repeler mis ataques. ― Anna no respondió, enfocada en repeler cada ataque. ― Sin embargo…― Pitch desvío a último minuto el ataque que había lanzado, generando una especie de ráfaga negra hacia sus piernas, desestabilizándola, enviándola al suelo. De inmediato, un muro de arena negra la envolvió, suspendiéndola en el aire. ― la experiencia siempre gana. ― La joven Arendelle trataba de pensar en una alternativa. Estaba lo suficientemente lejos del castillo como para que no escucharan si pedía ayuda. Sus manos estaban cubiertas de arena, por lo que, los rayos eran aislados, no funcionaban. ― Ahora, preguntaré una última vez, pues asumo que este despliegue de magia debe haber alertado a los guardianes. ― se acercó a ella, tomándola bruscamente del rostro. ― ¿Dónde está, Elsa?
Una ráfaga helada envió a Pitch por los aires. Sus arenas abandonaron a la pelirroja de inmediato. Confundida, observó una figura frente a ella. Melena rubio platino, vestido blanco con incrustaciones azules…independientemente del cambio de look, sabía perfectamente de quién se trataba.
―No toques a mi hermana. ― incluso con el tono serio. Anna sonrió aliviada; era ella.
Bruni los guió a través del bosque. A medida que avanzaban, el clima del lugar cambiaba. La noche iba dando paso al día y el clima tranquilo, se estaba volviendo de tormenta. Jack sentía la adrenalina de sentirse más cerca de encontrar a Elsa. Los últimos meses fueron un infierno ante la incertidumbre y el miedo de no saber qué había sido de ella. Por fin, sentía que obtendría las respuestas que le brindaría paz o al menos, entendería mejor lo que estaba pasando.
―Suena como…si nos dirigiéramos al mar. ― en efecto, los árboles dieron paso a la playa, la tierra se convirtió en arena. Gael se detuvo en la orilla.
― ¿Qué se supone que estamos viendo? ¿Al espíritu del agua? ― Bruni señaló hacia el embravecido mar, indicándoles que es el camino a seguir. ― ¿El viento, digo Gael, me ayudará a cruzarlo? ― Bruni negó con la cabeza. Señaló a Jack, asintiendo con la cabeza y luego movió de lado a lado, en forma de "no', señalando a North.
―Al parecer, solo tú puedes ir, muchacho.
―Y… ¿cómo se supone que lo haga?
Las olas no eran amistosas. Sin "Gael", le tocaba utilizar sus poderes para de alguna manera, atravesar el mar y llegar hasta Elsa. Ese único pensamiento le sirvió de motivación. No había llegado tan lejos para rendirse. Elsa esperaba por él, para escuchar explicaciones, para expresar todos sus sentimientos, para salvarla si hacía falta. Respiroo hondo, se preparó mentalmente. Por ella, haría hasta lo imposible por tenerla entre sus brazos.
Happy July7th :)
Espero que le guste esta nueva actualización. Guest: ¡Lamento la tardanza! Aquí el nuevo capítulo.
¡Un abrazo! Bye!
