Las Powerpuff girls no me pertenecen, lamentablemente y hasta que tenga el dinero de comprar los derechos les pertencen a su creador, sin embargo la historia sí me pertenece por lo que pido respeto y no se permite copia y/o adaptación.
¡Que lo disfruten!
—Y una vez más, todo está bajo control gracias a nuestras maravillosas Powerpuff girls —decía el presentador de las noticias mientras la cámara intentaba enfocar a las chicas en medio de la multitud que aclamaba por las tres y las vitoreaba.
—¡Agh! ¡estúpidas super tontas! —gritó Bucth hastiado de ver en las noticias una nueva victoria del trío de piojosas. Tan impulsivo como siempre a pesar de ya tener 10 años, lanzó el control remoto contra el televisor provocándole una quebradura y que el control se quedara ensartado en la pantalla.
—¡Demonios Butch! ¡me costó mucho robar ese televisor! ¡ahora tendrás que hacerlo tú!
—¡Cállate Boomer! ¡apuesto a que puedo robar uno mejor que tú!
—¿¡Así!? ¡seguro que hasta puedo robar uno que funcione sin cable!
—¡Idiota! ¿¡cómo esperas que funcione sin cable!?
Brick, ajeno a la ridícula pelea de sus hermanos, aún miraba la pantalla fijamente a pesar de que el sonido se había perdido con el golpe impulsivo de su loco hermano, aún así, su mirada estaba fija en el trío de chicas que en ese momento estaban en una entrevista de prensa, más específicamente su atención estaba enfocada en la leve sonrisa amistosa que mostraba la líder del grupo de heroínas. Puede que nadie lo notara, pero él podía verlo, esa era una de sus muy practicadas sonrisas falsas, algo que no era normal en la pelirroja y no era la primera vez, últimamente cada vez que daba un discurso como lo estaba haciendo ahora, esa sonrisa era la que dominaba sus labios.
Observó como la multitud parecía estar aplaudiendo ante el discurso dicho por la de ojos rosas, discurso que se perdió por culpa de su estúpido hermano. De repente, lo que estaba esperando que pasara ocurrió. Las tres heroínas empezaron a volar despidiéndose de su amada Saltadilla y justo la cámara logró captar el momento en que la estela rosa de la líder se separaba de las de sus hermanas y se dirigía al bosque, algo que pasó desapercibido para todos pero no para el pelirrojo. Al igual que las sonrisas falsas esta no era la primera vez que notaba como la pelirroja tomaba una dirección diferente a la de sus hermanas una vez finalizada una batalla con ellos o con cualquier otro super villano.
¿Qué es lo que oculta y a dónde va después de cada batalla? La curiosidad lo carcomía y decidiendo no conformarse con la duda sonrió con un sencillo, pero efectivo plan en mente.
Agachó su cabeza justo a tiempo para evitar un jarrón que había lanzado uno de sus hermanos y que había terminado de destrozar al televisor que apenas había robado Boomer la semana pasada. Rodó los ojos y sin inmutarse tan solo volvió a arrecostarse al respaldar del agujereado sillón con los brazos cruzados y su imperturbable mirada rojiza observando lo que quedaba de su medio de entretenimiento.
—¿¡Ves lo que has hecho Boomer!?
—¡Tú has lanzado el jarrón Butch!
—¡Pero es tu culpa por agacharte y esquivarlo!
—¡Oh, claro, disculpa mi torpeza! ¡La próxima vez con gusto y me parto la cabeza por ti!
Suspiró ante las discusiones de sus hermanos y se levantó poniéndose en medio de ambos, tomando sus caras para que dejaran de gritarse los empujó haciéndolos chocar y caer en extremos diferentes del lugar.
—Prepárense —les ordenó simplemente empezando a flotar para subir por las que alguna vez fueron unas escaleras y dirigirse a su habitación.
Ambos hermanos se miraron confundidos levantándose y sobando las partes afectadas por el duro golpe que se habían dado contra la pared y el suelo.
—¿Qué vamos a hacer Brick? —cuestionó el menor. El pelirrojo detuvo su avance y se giró a mirar a sus hermanos con una leve sonrisa de lado. Estos lo miraron desconcertados, ¿Qué clase de plan maquiavélico tenía su hermano ahora en mente?
—Vamos a ir a jugar con unas piojosas.
...
A como era de esperar, los tres habían sido derrotados como en cada ocasión por el trío de heroínas que en este momento flotaban sobre el crater en el cual reposaban los cuerpos rendidos de los Rowdyruff boys después de una dura batalla
—¡Y espero que con esto aprendan a no volver a meterse con Saltadilla! —gritó Buttercup sacando la lengua en burla especialmente hacia su contraparte haciéndolo enfurecer.
—¡Así es! ¡Por su culpa casi salen lastimadas muchas personas y casi cae de un edificio un perrito! —les gritó indignada Bubbles.
—Si no quieren otra patada en el trasero van a ser lo suficientemente inteligentes para no volver—les dijo con sonrisa engreída la heroína de verde provocando la ira de su contraparte.
—¡Ahora verás! ¡Estoy seguro que te puedo dar una patada en el trasero ahora mismo bruja! —gritó furioso empezando a volar dispuesto a cumplir su palabra.
—¡Ja! ¡Eso quiero verlo!
Justo cuando ambos pelinegros se ponían en posición de ataque y estaban a punto de iniciar los golpes, la voz de la heroína del lazo rojo los interrumpió.
—Ya fue suficiente Buttercup—la detuvo con su acostumbrada tranquilidad.
—Pero...
—Dije, que ya fue suficiente—recalcó esta vez con más lentitud cada palabra ocasionando que Buttercup gruñera enojada pero voló de regreso para ubicarse en su usual posición junto a su hermana.
—Butch idiota, ven aquí —lo llamó con autoridad y menos delicadeza de la que había usado Blossom para llamar a su hermana.
El pelinegro, que había quedado confundido ante la sumisión de su contraparte con la del ridículo lazo rojo, miró a su hermano y voló de regreso con resignación. Una vez la pelirroja se aseguró de que no atacarían de nuevo, cruzó inconscientemente miradas rápidas con el líder del grupo contrario. Ignorando la extraña profundidad que la mirada roja tenía en ese momento dio la orden a sus hermanas de retirarse.
—¿Y ahora qué Brick? —cuestionó el pelinegro, no podía ser que ese fuera todo el plan de su hermano mayor, solo habían atacado como siempre, hasta parecía que el pelirrojo los había hecho perder a propósito.
—Ahora, irán a robar un nuevo televisor.
—¿¡Qué!? —cuestionaron ambos, pero cuando se giraron para enfrentar al mayor este ya había desaparecido.
—¿Qué le pasa a ese? —preguntó Boomer extrañado.
—No lo sé, solo hagamos lo que dice—respondió sacudiendo su ropa y empezando a volar—vamos, veamos si encontramos un televisor que funcione sin cable—se burló alzando el vuelo.
—¡Oye! ¡Admite que sería una buena idea! —exclamó siguiendo la estela verde.
...
Brick se encontraba siguiendo a la pelirroja mientras volaba entre los árboles para que la usualmente perceptiva chica no notara su presencia, sin embargo, la pelirroja volaba tan rápido y tan concentrada en llegar a su destino que ni siquiera notaba al chico que la seguía de cerca volando unos metros más abajo.
La había escuchado despedirse de sus hermanas con la excusa de ir a la biblioteca para terminar un libro que le había gustado, Brick no era un experto, pero estaba seguro que en el bosque de Saltadilla no se encontraba ninguna biblioteca.
Relantizó su vuelo cuando la vio descender en una parte específica del bosque, la alcanzó justo a tiempo para observar como aterrizaba con suavidad sobre el suelo del bosque y empezaba a caminar hacia una pared de rocas y hojas.
Se sorprendió al observar como ese montículo aparentemente normal de hojas se abrió de forma tecnológica reaccionando a la mano de la pelirroja revelando una pequeña cabaña. Sabía que la chica adoraba la ciencia y tenía una inteligencia superior al promedio, pero no se imaginaba que a ese nivel, ¡Solo tenía 10 años!
Curioso se acercó un poco más evitando a toda costa ser notado, al poco tiempo la chica salió de la cabaña con una enorme llanta que por su súper fuerza la hacía aparentar el peso de una pluma, observó como la amarraba a una fuerte rama de un árbol cercano y para su desconcierto la chica se subió a la llanta y se acostó quedando perfectamente cómoda con el espacio dispuesto, sí que era una enorme llanta, ¿De dónde la había sacado?
Después de unos minutos observando y esperando que la chica hiciera otro movimiento, se desesperó y analizó su alrededor antes de acercarse a ella con curiosidad encontrándose con una imagen que jamás esperó ver en ella.
La pelirroja se encontraba profundamente dormida con una leve sonrisa sincera como las que no le había visto desde hace un tiempo, sus largos cabellos la envolvían cumpliendo la función de una sábana y algunos mechones de su flequillo pelirrojo caían sobre sus mejillas y párpados. El pelirrojo no pudo evitar pensar en la palabra "bonita" al verla durmiendo de forma angelical, pero no tardó mucho en regañarse por sus ridículos pensamientos y sacudir la cabeza fuertemente para desaparecerlos terminando con su ceño fruncido en desagrado.
Poco a poco su ceño se fue relajando una vez más al concentrarse en la imagen frente a él, Blossom se veía tan tranquila, tan relajada, tan...vulnerable, nunca la había visto así pues siempre estaba alerta en su presencia dispuesta a atacar si era necesario, analizando cada uno de sus movimientos y al mismo tiempo atenta por si sus hermanas requerían de su ayuda. Se preguntó qué pasaría si la atacaba en ese momento, era la oportunidad perfecta para por fin vengarse de tantas humillaciones y ponerle fin a sus batallas interminables, lo analizó por unos segundos, pero terminó descartando la idea, sería de un villano cobarde si la atacara en ese momento cuando ella ni siquiera estaba despierta, él no necesitaba de esa ventaja para finalmente vencerla.
Entre sus múltiples pensamientos se sorprendió al descubrirse analizando que esa llanta no debía ser muy cómoda para dormir y seguramente la muchacha despertaría con dolor en la espalda, también quiso darse una bofetada cuando pensó que los cabellos en sus párpados debían estorbarle y antes de siquiera analizarlo ya se encontraba extendiendo su mano para tomar sus mechones y apartarlos para despejar el rostro de su contraparte.
Sin embargo, su mano ni siquiera pudo llegar a su destino cuando la pelirroja, presintiendo una amenaza, despertó y de un salto bajó de la llanta en posición de ataque sorprendiéndose de encontrarse con unos ojos rojos muy familiares para ella.
—¿Brick? —cuestionó incrédula y extrañada.
—El único e incomparable—contestó medio burlesco optando por el narcisismo antes de entrar a un momento incómodo.
—¿Qué quieres? ¿Cómo me encontraste? —gruñó molesta al ver perturbada la privacidad del único lugar en donde podía desaparecer sus preocupaciones.
—Te seguí—respondió simplemente encogiéndose de hombros dejando impactada a la chica
—¿Seguirme? ¿Para qué? —preguntó afianzando su posición de ataque acompañada de una mirada feroz.
—Calma, calma piojosa, vengo en paz—elevó sus manos a la altura de su cara para recalcar lo dicho.
La pelirroja lo analizó de pies a cabeza por unos momentos determinando finalmente que el chico decía la verdad, relajó su posición un poco, pero aún así estando alerta a cualquier movimiento de parte del de gorra roja.
—¿Quieres explicarte? —sabía que no necesitaba decir nada más porque el líder la había entendido perfectamente.
Ni él sabía la razón por la cual había decidido seguirla, tan solo...lo hizo, como un impulso incontrolable al que quiso nombrar como curiosidad, lo raro aquí es que él no solía ser impulsivo, desde que había empezado a madurar había decidido dejarse de juegos y empezar a tomar las estrategias más en serio si alguna vez quería vencer a la líder pelirroja. Que irónico, esa práctica de hacer planes lo había llevado a crear uno únicamente para averiguar los secretos de su rosada contraparte. Se excusa en el hecho de tal vez descubrir la debilidad de su enemiga, cosa no muy diferente a lo que había terminado descubriendo de ella.
—Por eso iniciaste la pelea—comentó la chica después de analizada la conversación y al no obtener respuesta de parte de quien se encontraba frente a ella. El serio muchacho la miró con curiosidad—atacaste para luego seguirme, provocaste tu propia derrota—el chico no pudo evitar sonreír de lado ante la notable inteligencia de su némesis—ya decía yo que no pudiste haber mostrado una debilidad de forma tan sencilla—terminó, recordando su anterior batalla y el cómo el chico en un momento dejó su costado desprotegido permitiendo que ella le diera la patada final.
—Tan suspicaz como siempre nena—sonrió aún más al escuchar el gruñido molesto ante el apodo. Desde la primera vez que se habían reencontrado descubrió cuánto odiaba ese apodo la pelirroja y hacer cosas que la chica odiaba era su costumbre preferida por lo que está claro que nunca la dejó de llamar así.
—No me llames nena—detestaba ese apodo, la hacía sentir un simple objeto—¿Por qué lo hiciste?
—Me preocupé por ti rosadita—sonrió en burla sin saber que esa era la absoluta realidad de sus impulsivas acciones—no me mal entiendas, adoro nuestras batallas, pero no me gusta pelear si mi contrincante no está al 100 por ciento, me da una ventaja que no necesito.
—Y aún así, no dejas de perder contra mí —le sonrió haciéndolo enfadar.
—¿Qué te ocurre últimamente? —no supo en qué momento volvió a retomar su seriedad ni mucho menos el momento en que decidió que realizar la pregunta que rondaba su cabeza y hacía picar su lengua era buena idea.
La pelirroja se sorprendió por la pregunta y lo analizó descubriendo que el chico se lo preguntaba sinceramente.
No sabía si era por el ambiente que se había creado o por el olor al bosque y la suave brisa del viento que siempre la relajaba, pero tuvo ganas de contarle, a él, su enemigo, tuvo ganas de decirle que estaba cansada de todo, de llevar el peso de la protección de toda esa ciudad sobre sus hombros, que se cansaba de intentar proteger a sus hermanas y que ellas solo la juzgaran de mandona, que estaba harta de dar su mayor esfuerzo por tener a todos felices en su escuela sumando aún más carga a sus responsabilidades, cansada de escuchar por accidente todo lo que hablaban sus compañeras de ella, juzgándola de coqueta y de querer toda la atención de los hombres sobre ella y sobretodo, hastiada de que al mínimo movimiento que realizara, las personas que solía salvar y defender se sintieran con el derecho de criticar sus decisiones.
Pensó que quizás estaba siendo dramática, se había convencido de que todo estaba bien y que eso solo se sumaba a una más de sus imperfecciones que tendría que ocultar para continuar con el cansino papel de ser la...niñita perfecta.
—No ha...sido mi día—sonrió levemente decidiendo que aún no confiaba del todo en su contraparte para brindarle esa información.
—O más bien, no ha sido tu mes—el chico se sorprendió al escuchar un suave sonido saliendo de la pelirroja, ¿Se había reído? ¡Se había reído! ¡Y de algo que dijo él! Por alguna razón el hecho de hacer reír a la más seria de la Powerpuff girls hizo que su ego se elevara.
Observó atentamente como la chica caminaba hacia la enorme llanta y se sentaba en ella columpiándose un poco, era extraño verla así en su presencia, tan...relajada, en este momento podría atacarla perfectamente y salir victorioso, pero por alguna razón que no entendía no quiso hacerlo, prefirió no arruinar esa cómoda atmósfera que se había desplegado entre ellos.
—¿Quieres venir? —se sorprendió a ella misma invitándolo a sentarse junto a ella en la llanta.
Esto también fue una sorpresa para el pelirrojo empezando a sospechar si acaso se trataba de una trampa de la que él no era consciente. La pelirroja conociéndolo y sospechando lo que pensaba tan solo rodó los ojos con una leve sonrisa e insistió palpando el lugar junto a ella.
—Tranquilo semáforo, vengo en paz—repitió con cierto tono de burla las anteriores palabras dichas por el de gorra, esto en lugar de molestarle al chico tan solo lo hizo sonreír una vez más—este lugar, siempre me ayuda a relajarme—mencionó como dato extra y sonriéndole con amabilidad.
Lo que terminó por convencer al chico fue la mirada en los ojos rosas de la chica, era increíble como su mirada era tan transparente, transmitiéndole y contándole todo lo que no tenía confianza de admitirle con palabras. El muchacho resopló resignado y empezó a caminar hacia ella para luego sentarse y sorprenderse al descubrir que la llanta resultó ser más cómoda de lo que aparentaba.
Una vez más escuchó la risa de la chica quien tapaba levemente su boca para camuflarla y desviaba sus ojos para escapar de la mirada extraña del rojo, al darse cuenta que se encontraba burlándose de él por su ligero descuido de mostrar su expresión de sorpresa, rodó los ojos y giró la mirada al lado contrario de ella mientras fruncía el ceño.
Y ahí se quedaron ambos, disfrutando del silencio y el ambiente familiar que les proporcionaba la hermosura del bosque, olvidándose por un momento de que eran de bandos contrarios y que en teoría deberían estar discutiendo o peleando como los enemigos que eran, pero ya volverían al siguiente día a eso, decidieron olvidarse por un momento como un trato implícito de convivencia hoy y regreso a la batalla mañana.
Solo hasta mañana.
¡Hola de nuevo!
Hay mucho que decir aquí, primero, debo admitir que me inspiré de una imagen Blossick que encontré en internet en donde aparecían ambos pelirrojos sentados en una llanta, lo que me llevó a pensar en alguna historia que llevara a la situación en la que se encontraban en esa imagen y salió esto, ¡espero que les haya gustado! todos los derechos de la imagen a su creador que francamente no sé quién es pero adoré su trabajo, pueden ir a buscarlo si lo desean.
¡Segundo! en esta historia exploro un poco a unas Powerpuff girls y a unos Rowdyruff boys más jóvenes e inmaduros que mis anteriores historias en donde ya se encuentran en la secundaria, aquí en cambio aún se encuentran en una guerra explícita y a penas Brick empezaba a notar sus extraños sentimientos y entraba en la muy popular fase de la negación.
¡Tercero y más emocionante! ¡Hola Annn! ¡Mucho gusto! ¡y gracias, gracias, gracias por todo tu apoyo a mis historias! la verdad esperaba que pasaran inadvertidas, pero me emocioné mucho al encontrar tu review, gracias por darle una oportunidad a esta escritora novata y trataré de seguir trayendo nuevas historias, ¡espero que disfrutes esta de igual manera!
De nuevo me extendí, otro pergamino para su colección, para concluir deseo de todo corazón que dejen sus reviews si les gustó la historia y sino...¡también! todos los comentarios me ayudan a mejorar poco a poco, recuerden que son el chimichurri de mi churrasco ;v
Ahora sí, ¡Liz se despide!
