Capítulo 4

El reino Alf…

Uno de los más prósperos y poderosos reinos élficos, dueño de los más grandes guerreros y magos.

Cuna de los más grandes eruditos élficos y una de las más grandes fortalezas naturales del mundo.

Ahora se encontraba cubierto de brillantes llamas carmesí.

Múltiples cadáveres de elfos y espinas por doquier, mientras que el gran castillo de Alf, caía lentamente gracias a las llamas.

A la distancia, dirigiéndose hacia el límite de la gran barrera natural que cubría el reino, un grupo de personas se lograba vislumbrar entre la penumbra de la noche, entre los cuales se lograba ver el rey de dicho lugar y su única hija.

Junto a ellos se lograba ver un peliblanco y un rubio, quienes eran los que protegían a ambos, junto a un pequeño grupo de guardias del rey.

Pero una vez llegaron al límite, dicho rey se detuvo de golpe, llamando la atención de todos, especialmente de su hija, Riveria Ljos Alf.

Guardia: ¿Su majestad…?

Larfal: No lograremos llegar… (Habló en un tono serio, mientras miraba de reojo a su hija, quien lo miraba en pánico, solo para seguidamente una lágrima cayera de uno de los ojos del gran rey, viendo cual era la única manera de que su hija saliera con vida de ahí) Hija mía, sé que no fui un buen padre y jamás te trate como mereces, te aleje el día que falleció tu madre… no merezco tu perdón… (Habló mientras le daba la espalda a la peli jade, ocultando las pequeñas lágrimas que caían de sus ojos, ante la mirada sorprendida de sus guardias)

Riveria: Padre… ¿Qu…? (Hablo mientras se acercaba a este, pero una barrera la interrumpió y causó que entrara en pánico) Padre… ¿Por qué haces esto…?

Larfal: Sé que nunca podrás perdonarme por cómo te trate, por culparte de la muerte de tu madre… Esto es lo menos que puedo hacer para darte un buen futuro… (Hablo mientras se quitaba la capa que lo cubría, revelando sus ropas reales, causando que Riveria comenzará a derramar lágrimas, entendiendo a qué se refería su padre) Vallan, nosotros les ganaremos tiempo… (Hablo mientras unas espadas mágicas aparecían en sus manos, las cuales resonaron con su voluntad)

Esto causó un leve silencio entre los dos grupos, mientras que Finn y Bell miraban esto sorprendidos, Riveria intentaba controlar sus lágrimas, las cuales comenzaban a caer por sus hermosos ojos jade.

Pasado un par de segundos, Riveria se dio la vuelta, mientras un leve temblor cubría sus hombros.

Riveria: Padre… yo nunca lo culpo por su indiferencia, ni por culparme por la muerte de mi madre… compartí su dolor e intenté cumplir con sus expectativas… (Habló en un tono roto, dándole la espalda a un sorprendido Larfal) Eres mi padre, jamás podría odiarle o sentir rencor hacia usted… Gracias por todo… y… lamento no ser la hija que esperaba… (Habló en un tono entrecortado, mientras las lágrimas que caían de sus ojos aumentaban)

Después de esto, la peli jade le hizo una seña a Finn, quien entendió esto y comenzaron a correr en dirección del límite, pero sin ser notados por estos, Bell se quedó parado en su lugar mirando fijamente a Larfal, quien le devolvió la mirada.

Larfal: Sé lo que dirás chico, pero es la única forma… (Hablo mientras desviaba la mirada y veía como a la distancia, un general se acercaba con un gran grupo de espinas) Bell Cranel, sé que eres una persona que merece el respeto de los elfos y por lo mismo quiero pedirte un último favor… protege a Riveria, ella puede ser fuerte, pero necesitará a alguien que la apoye en este mundo roto… no te lo pido como rey, te lo pido como su padre… por favor, se su pilar… (Habló en un tono de súplica, mientras que, ante la sorprendida mirada de sus guardias, daba una ligera reverencia)

Bell: No se preocupe, Rey Larfal, protegeré a Riveria hasta con mi vida de ser necesario… (Hablo mientras igualmente le daba una reverencia al hombre, quien le dio una mirada agradecida)

Después de esto, el peliverde inició su carrera, encontrándose rápidamente con Riveria y Finn, quienes extrañamente no habían notado su retraso.

Una vez ya se encontraban a una gran distancia del gran bosque, una gran luz los detuvo, dejando ver una enorme cúpula de color blanco cubriendo el bosque, para seguidamente desaparecer en una explosión de energía, enviando una gran ventisca hacia los tres aventureros.

Una penumbra oscura, fue lo primero que vio Riveria al despertar de ese extraño sueño, mientras se sentaba en su cama, noto como unas cuantas lágrimas caían desde sus bellos ojos.

Riveria: "¿Qué demonios fue eso…?" (Pensó mientras se limpiaba las lágrimas y se sentaba en su cama, notando que estaba comenzando a amanecer)

Mientras más intentaba descifrar qué era ese sueño, más imágenes llegaban a su mente, mayormente de ella conviviendo con cierto chico peliblanco.

Pero decidiendo dejar pasar esto, la peli jade se encaminó hacia los baños de la mansión, en un intento de despejarse.

Mientras esto sucedía, en cierta iglesia semi abandonada, un peliblanco tenía el mismo sueño, recordando a una de las tantas personas a las que le fallo.

Pero otro recuerdo llegó a su mente, específicamente lo que ocurriría en este día, ya tres días habían pasado desde que Hestia se fue a la "Fiesta" en la mansión de Ganesha, por lo que hoy sería cuando Freya libere a los monstruos de la monsterfilia y Hestia le entregue su daga.

Después de hoy el conteo para la guerra iniciaría, principalmente porque después de hoy comenzaría su rápido ascenso.

Viendo que ya no podría dormir, Bell comenzó a prepararse para el día, especialmente porque hoy no tendría entrenamiento con Riveria, por una reunión de esta con Loki y los demás altos mandos.

Mientras se preparaba, recordó un extraño suceso que ocurrió el día anterior, cuando intentó ver su estado, vio cómo su estado actual estaba en conflicto y siendo lentamente consumido por su verdadero estado, una pelea para ver cuál dominaba, la cual su estado actual estaba perdiendo rápidamente.

Si su estado real volvía en este momento, las cosas se pondrían difíciles, principalmente por que el Dungeon reaccionaría ante esto y no deseaba ver como algún wendigo o ángel de la muerte invadía Rivira o los pisos superiores.

Tendría que suprimir lo más que pudiera su estado original, aunque con su rápido crecimiento, sería muy difícil, especialmente con la adición de la daga Hestia.

Rápidamente se dirigió hacia la muralla, cerca de donde alguna vez entrenó con Ais, mientras veía el horizonte, pensó en todas las cosas que cambió con su vuelta al pasado, principalmente por que durante estos días busco y encontró a Lili, donde la encontró huyendo de algunos aventureros poco respetables.

Ahora entendía a Ryuu cuando decía sobre lo de sobrepasarse en las peleas, solo queda decir que esos aventureros no salieron bien parados de su pelea.

Igualmente se encontró con Welf, donde terminó comprando uno de sus prototipos de armadura, específicamente el que sería el predecesor de la armadura que le compró en su línea de tiempo.

Y gracias a eso entabló su amistad con él mucho antes que en su línea de tiempo, solo faltaba que Lili se les uniera y tendría a su party original completa.

Gracias a estar tan metido en sus pensamientos no se percató de cierta elfa pelinaranja, quien lo miraba un tanto alejada, dando una curiosa imagen.

Gracias a sus entrenados oídos (Principalmente por tener que literalmente dormir por años con un ojo abierto en las noches gracias a los ataques de las espinas o wendigos) logro notar un leve sonido a sus espaldas, por lo que tomando sus dos dagas se volteó rápidamente, preparándose para golpear a cualquier cosa que estuviera a sus espaldas.

Lo que no esperaba, fue encontrarse con una nerviosa Lefiya, quien por impulso había saltado de su escondite y se preparó para disparar cualquier hechizo que apareciera en su mente.

Bell: ¿Viridis-san…? (Hablo un tanto confundido por la presencia de la chica, mientras relajaba su postura y guardaba sus dagas)

Lefiya: Ho-Hola… (Hablo con los nervios a tope, mientras inútilmente intentaba disimular su anterior arrebato) "Por qué le tuve que hacer caso a esas dos…" (Pensaba con total arrepentimiento, recordando la noche anterior como las hermanas amazonas la convencieron de esto)

Noche anterior, mansión crepúsculo.

Gracias a la discusión que días antes Lefiya había tenido con Bell y después con Riveria, esta misma la había mantenido en un constante entrenamiento mental y físico, lo que la tenía entre cansada y estresada.

Esto fue notado por todos, pero solo basto con una mirada enojada de Riveria para que nadie se atreviera a indagar en esto.

Gracias a esto, Lefiya tomó la costumbre de murmurar palabras en élfico, lo que traía aún más miradas curiosas, aunque esto se detuvo cuando ciertas hermanas amazonas escucharon el nombre de Bell entre sus murmullos (Que fue lo único que lograron entender).

Tione: Vaya, parece que nuestra pequeña Lefiya está interesada en el novato… (Hablo en un tono burlón, causando que Lefiya se detuviera de golpe y un enorme sonrojo comenzará a cubrir su rostro, mientras que Tiona miraba esto curiosa, aunque una gran sonrisa burlona comenzaba a crecer en su rostro)

Lefiya: S-S-S-Se equivoca T-T-Tione-san… (Hablo presa completamente de la vergüenza y nervios, solo causando que la sonrisa de las hermanas creciera)

Tiona: A si… ¿Entonces por qué repetías tanto su nombre mientras murmuras en ese extraño idioma…? (Hablo mientras se acercaba con una gran sonrisa hacia la chica)

Lo único que lograron ver los que pasaban por ahí, fue la imagen de una sonrojada Lefiya siendo arrastrada por las hermanas amazonas, lo que terminó por descolocar a la mayoría.

Una vez ambas arrastraron a Lefiya a su habitación, lograron sacarle la verdad de su estado a la joven elfa, quien, contándoles una verdad a medias, les habló sobre su "discusión" con Bell.

Lo que termino con que ambas la convencieron de pedirle al peliblanco una batalla amistosa y después pedirle si podía entrenarla, usando en su contra sus propias palabras, lo que no terminaba de convencer a Lefiya, solo hasta que Tione hablo sobre que, si el peliblanco fallaba, lo haría tragarse sus propias palabras, lo que convenció finalmente a la elfa.

Actualidad.

Ambos chicos quedaron mirándose entre sí en un silencio incómodo, principalmente del lado de la elfa, quien no sabía cómo comenzar a hablar con el peliblanco.

Bell: Viridis-san, ¿Qué te trae por aquí…? (Hablo un tanto confundido por la presencia de la chica, quien lo miró unos momentos, para seguidamente soltar un leve suspiro)

Lefiya: Hace unos días me dijiste que cuando tuviera el poder suficiente te desafiara, bueno aquí estoy… (Habló en un tono serio, aunque se podía notar claramente lo nerviosa que estaba)

Esto le causó una gota estilo anime en la nuca del peliblanco, quien solo le había dicho esas palabras para callarla, pero al parecer la elfa entendió lo contrario.

Bell: Bien, si así lo quieres… y que conste que tú fuiste quien lo pidió, no quiero tener a tu diosa enojada si te pasa algo… "Ni una enojada Riveria, mil veces prefiero hacer enojar a Ottar…" (Habló en un tono serio, mientras que nerviosamente tenía esa línea de pensamiento, recordando como el, Ottar y Finn terminaron envueltos en uno de los castigos de Riveria hacia Loki)

Después de esto, ambos adoptaron una pose de batalla que los diferenciaba en sus respectivas clases, mientras que Bell tenía una pose firme que le permitía esquivar o contraatacar, con sus dagas al frente y al lado de su cuerpo, Lefiya se alejó unos metros y le apuntó con su báculo, mientras que igualmente, estaba preparada para esquivar cualquier ataque directo.

Durante un par de segundos ambos se miraron con atención, evaluando a su oponente, pero, el sonido de una roca cayendo a la distancia dio partida a su duelo.

Mientras que Bell cargaba hacia delante, intentando hacer una finta, Lefiya cantaba rápidamente un hechizo de canto medianamente corto.

En un rápido movimiento, Lefiya lanzó un rayo directo hacia el peliblanco, quien, con media sonrisa, dio un salto al aire, esquivando el hechizo, para seguidamente lanzar una de sus dagas hacia la chica, quien, aun viendo que esta estaba con su funda, la intentó esquivar, solo para ser detenida por la otra daga del peliblanco, la cual se encontraba en su cuello.

Bell: Creo que ganó este duelo… (Habló con una media sonrisa, solo para seguidamente esquivar el báculo de la elfa, la cual estaba por golpear a un lado de su cabeza)

Seguidamente de esto, la elfa comenzó a murmurar cosas en élfico, totalmente indignada al ser derrotada rápidamente por el peliblanco.

Bell solo vio esto con un aire nervioso, principalmente por que entendía claramente los insultos élficos que eran dirigidos a su persona, esto gracias a que, en su tiempo en el reino de los elfos Larfal lo había obligado a aprender su lengua, al extremo de hablarlo fluidamente en un par de semanas.

Bell: Viridis-san, puedo entenderte… (Habló en un tono nervioso, causando que la chica se detuviera abruptamente, dando paso a que un gran sonrojo la cubriera) No sabia que existieran tantos insultos en elfico…

Lefiya: ¡T-T-Te equivocas…! (Hablo totalmente sonrojada, mientras lo miraba completamente alarmada) S-S-Solo… T-T-Tienes que entrenarme… E-E-Esa vez me dijiste que no podía actuar de esa forma si no tenía el poder necesario, s-si es así, t-también cae para ti, d-d-demuéstrame que tienes el poder necesario al entrenarme… Y-Y-Y s-solo llamame Lefiya…

Bell: "No sé por qué, pero esto me huele a Tione y Tiona… además, si sólo querías pedir eso, porque pediste un duelo antes…" Está bien, no sé mucho sobre magia, pero te ayudaré a que no necesites tanta ayuda si te ataca algún monstruo mientras conjuras… (Habló en un tono serio, recibiendo un asentimiento de una avergonzada Lefiya)

Así la mañana de ambos pasó entre repetidos entrenamientos, donde Lefiya terminó con un par de rasguños, mientras que la magia de Bell lo salvó de terminar electrocutado por un arrebato de Lefiya.

Cuando llegó el mediodía, ambos bajaron a la ciudad, ambos con rasguños y con sus ropajes un tanto sucios, principalmente Lefiya, quien tenía el ceño medianamente fruncido.

Bell: Mejoraste tu velocidad de reacción, eso es bueno si la situación se complica en la mazmorra… (Habló en un tono calmado, mientras caminaba un par de pasos delante de la chica, quien lo miraba irritada)

Lefiya: No hables como si fueras mejor que yo… (Hablo irritada, mientras apresuraba el paso, adelantándose a Bell, quien la miraba un tanto entretenido)

Pero, antes que alguno hablara, una fuerte explosión resonó cerca de la calle dédalo, al igual que un fuerte grito que Bell reconoció inmediatamente.

Antes que Lefiya logra procesar lo ocurrido, Bell salió disparado en dirección de la explosión, abrumando a la chica al ver la velocidad con la que el peliblanco corría, la cual era cercana a la velocidad base de Ais, por lo que, apresurándose, corrió tras él.

La adrenalina inundaba todo el cuerpo de Bell, causando que inconscientemente una de sus habilidades futuras se activará y se interpusiera en su actual estado.

Pie de conejo: Le otorga al usuario un gran aumento de velocidad cuando sus niveles de adrenalina suben al extremo.

Logrando superar fácilmente la velocidad por la que era conocida Ais, llegando en pocos segundos al lugar de la explosión, encontrándose con Hestia siendo acorralada por un Silverback negro, el cual gruñía amenazadoramente.

Sin pensarlo, usó su propio impulso para golpear fuertemente una de las piernas del monstruo, causando que este callera de espaldas y rompiendo ambas dagas del chico.

En un rápido movimiento tomó a Hestia en sus brazos y corrió en dirección de los complicados callejones de la calle dédalo.

Bell: ¿Kami-sama, se encuentra bien…? (Pregunto una vez se detuvieron lo suficientemente alejados del monstruo, recién notando el gran estuche que se encontraba en la espalda de la pelinegra)

Hestia: Oh, Bell-kun… que bueno que te encontré… (Hablo con una gran sonrisa, ignorando que estuvo a poco de ser enviada al cielo) Tengo un regalo para t… (Hablo mientras intentaba quitarse el gran estuche de su espalda, pero un gran rugido la interrumpió)

Bell: Será mejor seguir moviéndonos… "Es imposible, tendría que ser solo esa daga…" (Hablo mientras volvía a tomar a Hestia en sus brazos y comenzaba a correr entre los callejones)

Mientras huían, logró notar como el gran monstruo se acercaba peligrosamente a ellos, por lo que, en un intento de perderlo, pasó entre un estrecho callejón y un pequeño puente entre los edificios.

Al ver que el peliblanco logró ganar algo de tiempo, Hestia lo obligó a detenerse, mientras que de un ligero salto, se bajaba de los brazos del peliblanco, para seguidamente mirarlo con el ceño fruncido.

Hestia: Escucha, logré hacer un trato con Hefesto y te conseguí estas… (Hablo mientras se quitaba el estuche de su espalda y le mostraba su contenido, dos espadas cortas, poco más largas que sus antebrazos, totalmente negras y con runas en el idioma de los dioses) Estas son las Hestia Swords, están hechas con parte de mi sangre, solo responderán a ti, tienen tú mismo estado escrito en ellas… (Hablo mientras le pasaba ambas espadas a un aturdido Bell, quien no lograba salir de su estupor)

Bell: "Es imposible, estas son las Hestia Knife Mk.2… es imposible…" (Pensaba en total shock, principalmente porque esas espadas eran las que se crearon con la sangre de sus diosas y él mismo metal con el que fueron forjadas las armas de los tres grandes del olimpo) K-K-Kami-sama e-e-esto es…

Hestia: Esto es un regalo de mi parte Bell-kun, espero que te sirvan en tu camino… (Habló orgullosamente, ignorando totalmente que tenía una deuda que difícilmente lograría pagar en los próximo siglos) Ahora date la vuelta, actualizaremos tu estado… (Habló con una gran sonrisa, mientras se quitaba uno de sus guantes)

Mientras Hestia actualizaba el estado de Bell, ambos lograban escuchar como el monstruo se acercaba a su posición, pero de un momento a otro, Hestia perdió exageradamente el color.

Hestia: "Que demonios es esto, debería ser imposible…" (Pensó mientras veía los nuevos números que aparecían en la espalda del peliblanco, principalmente porque ahora su nivel había subido a 2, con la mayoría de sus demás stats estando en rango A o S)

Pero, algo que terminó por casi causarle un paro cardiaco, fueron las nuevas habilidades que aparecieron, además de Liaris Freese y Argonauta.

Pie de conejo: Le otorga al usuario un gran aumento de velocidad cuando sus niveles de adrenalina suben al extremo.

Transferencia: le otorga el permiso de dar parte de su poder acumulado o mente a algún compañero o arma.

Cazador: amplía los sentidos del aventurero en extremo, similar a un Beastman.

Depredador: Le otorga un sexto sentido que le avisa de cualquier peligro inminente, lo que lo priva de quedar inconsciente por mucho tiempo, al igual que le permite sentir la presencia de las personas y criaturas cercanas.

Overdrive: Permite una carga dual, la cual almacena los restos de la habilidad Argonauta o cualquier otra habilidad usada hasta 4 veces, ampliando el daño o alcance de cualquier habilidad, sea física o mágica.

Esto paró momentáneamente el corazón de Hestia, no solo porque las habilidades eran exageradamente poderosas, si no, que también prácticamente lo convertían en un semejante de los aventureros de primera clase sin siquiera alcanzar aún el nivel 5.

Pero antes que le hablara al peliblanco, este se bajó su sudadera y tomó rápidamente a la pelinegra, esquivando una embestida de parte del Silverback.

Gracias al rápido movimiento, terminaron por caer en medio de una calle, lugar donde las personas circundantes comenzaron a huir al ver al enorme monstruo.

Welf: ¡Bell…! (Gritó mientras se acercaba al chico, con espada en mano, pero se detuvo abruptamente al ver al monstruo) Carajo…

Bell: ¡Welf, por favor cuida de Kami-sama…! (Hablo mientras se detenía a un lado del pelirrojo quien le dio una mirada confundida, pero le respondió con un asentimiento)

Rápidamente y sosteniendo fuertemente sus espadas, se lanzó hacia el monstruo, quien, como respuesta, lanzó un golpe hacia el peliblanco.

Quien, viendo el ataque y sintiendo claramente la ligera punzada en su nuca, la cual reconoció rápidamente, solo dio una media sonrisa y dejó que su cuerpo reaccionara por sí solo.

Ante la vista sorprendida de todos, el cuerpo de Bell giró rápidamente sobre su propio eje, esquivando fácilmente el puño del gigante, para seguidamente cortarlo.

La mano del Silverback cayó inerte al suelo, mientras un mar de sangre comenzó a caer al suelo, junto a un fuerte rugido de dolor.

No dejando que el monstruo se recuperara, Bell se deslizó entre sus piernas, cortando profundamente los tendones de las patas del monstruo, causando que este cayera abruptamente al suelo.

Pero gracias a esto, Bell terminó recibiendo un fuerte golpe del Silverback, quien, en un último intento, giró su cuerpo y lo golpeó con su otra mano, terminando por golpearlo contra una pared.

Esto trajo un recuerdo a la mente de Bell, uno de los tantos entrenamientos con Finn y Ottar, quienes lo trataban con saco de boxeo.

Ottar: si te derriban, levántate y devuelveles el golpe con más fuerza…

Finn: Que una caída no te derribe, en esta vida siempre caerás, solo tú decides si te rindes o pelearas y te volverás a levantar aún más fuerte que antes…

Este recuerdo lleno de determinación a Bell, quien ignorando la ligera línea de sangre que caía por la comisura de sus labios se volvió a levantar, para seguidamente lanzarse hacia el Silverback, quien extrañamente se estaba regenerando.

En un rápido movimiento, cortó el otro brazo del monstruo, para seguidamente golpear una pared, usándola como impulso y saltando entre los edificios se elevó, donde rápidamente cayó en picada, golpeando con ambas espadas la gema en el pecho del Silverback.

Este, segundos después exploto en humo negro, dejando una gema de tamaño medio debajo de Bell, quien respiraba de forma agitada.

Hestia: ¡Bell-kun…!

Welf: ¡Bell…!

Al escuchar los gritos de ambos, el peliblanco levantó la mirada, solo para ser golpeado por una alterada Hestia, quien lo abrazo fuertemente, Bell juraría que escucho sus costillas tronar.

Bell: Estoy bien, tranquilos… (Hablo con un poco dificultad, al estar siendo presionado por el abrazo de Hestia)

Welf: Eso fue increíble, seguro que eres nivel 1… (Hablo en un tono burlón, que causó que Bell soltara una ligera carcajada)

Pero antes de que alguno hablara, otra explosión a la distancia los interrumpió, pero, algo que causó que la sangre de todos se helara, fue que después del sonido de la explosión, una estruendosa y oscura risa comenzó a escucharse.

Bell logró rápidamente reconocer esa risa, la cual pertenecía a un espíritu corrupto, lo que causó que Bell inconscientemente comenzará a correr en dirección de esta.

Bell: ¡Te encargo a Kami-sama, Welf…! (Gritó mientras se alejaba rápidamente, dejando al pelirrojo y a la pelinegra con las palabras en la boca)

Un par de minutos después, Bell llegó al lugar donde estaba el espíritu corrupto, encontrando una aterradora escena.

Ais se encontraba incrustada en una pared, con la mirada perdida, mientras temblaba ligeramente, Tiona estaba pegada a la pared por lo que parecían ser enredaderas reforzadas, mientras que Tione se encontraba inconsciente cerca de Ais, con una línea de sangre cayendo de su cabeza.

Mientras que, con el espíritu corrupto, este era una combinación aberrante de una planta y una espina, o partes de ella.

Frente a este, una temblorosa Lefiya se encontraba recitando un cántico, pero, una de las colas del espíritu rápidamente se acercaba a esta con la intención de partirla a la mitad.

A mirada de los espectadores, la elfa moriría sin poder hacer nada, mientras que Tiona intentaba inútilmente liberarse de las enredaderas, gritándole a la elfa que se moviera, quien se había congelado.

Bell: Argonauta, carga 5 segundos…

En un estallido de velocidad, Bell desapareció de su posición, apareciendo segundos después frente a Lefiya, donde usando sus dos espadas, las cuales brillaban en un azul eléctrico, cortó limpiamente la cola de la bestia.

De un salto, tocó el hombro de Lefiya, quien lo miró sorprendida.

Bell: Transferencia… (Murmuró pasándole gran parte de la carga de su argonauta a la elfa, quien inconscientemente sobrecargo su hechizo) ¡AHORA LEFIYA…!

Lefiya: ¡Wynn Fimbulvetr…!

Un sobrecargado rayo de hielo golpeó contra el espíritu corrupto, quien, aunque intentó resistirlo, terminó por ser completamente congelado.

Presa de la sorpresa, no logró notar como Bell, en un rápido movimiento salto hacia la enorme estatua de hielo, golpeándola con sus espadas cargadas con magia de fuego, destruyéndola de un golpe, esparciendo miles de copos de hielo por los aires.

Ante esto, Lefiya le dirigió su mirada hacia Bell, quien miraba fijamente sus espadas, para seguidamente mirarla y darle una media sonrisa, terminando por caer inconsciente segundos después.

Muchos cambios comenzaban a aparecer en la nueva línea de tiempo, algunos más graves que otros, pero que comenzaría a repercutir en futuras batallas.

Solo el tiempo dirá cuánto queda para que comience finalmente la guerra.

Fin de capítulo 4

Del 1 al 10 cuánto le dan al capítulo.

Deja tu estrellita si te gusto.

Yo soy Horst y nos vemos en el siguiente capítulo…