Capítulo 7

Lefiya: No puedo creer que nos perdimos otra vez… (Hablo de forma irritada, mientras se acercaba a un arroyo que se encontraba por ahí)

Hefesto: Solo es un contratiempo, además finalmente perdimos a esas espinas… (Habló en un tono cansado, mientras se sentaba a un lado de la elfa) Aunque a ellos no parece importarles… (Hablo mientras miraba en dirección de Bell y Welf, quienes se lanzaban al agua a un par de metros de donde estaba el par de mujeres)

Lefiya: Finalmente podemos descansar un poco… (Hablo mientras metía sus pies en el agua, dando un suspiro relajante)

Esto le saco una sonrisa a la diosa, desde ese día las cosas se habían vuelto sombrías para ellos, especialmente para Bell, quien se había aislado de todos, aunque la ayuda de Lefiya estaba siendo de ayuda para romper la corazón que había formado el peliblanco. Después de la muerte de Riveria.

Una enorme cascada era lo que les dificultaba su escape, se habían confiado y gracias a ello las espinas los habían alcanzado fácilmente.

Solo podía saltar para tener posibilidades de sobrevivir, pero eso no les aseguraba que las espinas no los seguirían por el agua, donde eran mucho más veloces y ágiles.

Viendo el problema que tenían, Hefesto pensó en sacrificarse, usando una habilidad divina para transportar a todos lo más cerca que pudiera de los demás, aunque eso la condenaría a ascender nuevamente al cielo, dejándolos a su suerte.

Pero el sentir como una mochila caía a sus espaldas, los sacaron de sus pensamientos, para seguidamente, todos vieran como Welf le tendía la mochila a Lefiya, mientras comenzaba a cargar su espada mágica.

Hefesto: Welf… ¿Qué haces…? (Hablo sorprendida, sabiendo perfectamente las intenciones del pelirrojo, pero sentí que debía hacer esa pregunta)

Welf: Les ganaré tiempo, apresúrense… (Hablo sin mirarlos, para seguidamente comenzar a caminar, pero una mancha blanca lo detuvo) Sal de mi camino Bell…

Bell: No te dejaré hacerlo, debe haber otra manera… (Habló en un tono roto, ante lo cual el pelirrojo solo puso una de sus manos sobre el hombro del peliblanco)

Welf: No tenemos otra opción… (Habló en un tono calmado, para seguidamente pasar a un lado del peliblanco) La estará esperando en el cielo, Hefesto-sama…

Hefesto: Más te vale… (Hablo en un tono burlón, sabiendo que el testarudo herrero no se rendiría ni en la muerte)

Lefiya al ver esto solo guardó silencio, nunca compartió mucho con el pelirrojo, pero le dolía ver como el peliblanco se estaba rompiendo al ver como su mejor amigo se sacrificaba por ellos.

La aparición de una espina intentando matar a Lefiya los sacó de su burbuja, pero en un rápido movimiento, Welf la decapitó e incineró con su espada.

Welf: Apresúrense… (Hablo mientras escuchaba como más espinas se acercaban)

Todos dudaron un momento, mientras que Lefiya y Hefesto se acercaban a la orilla preparados para saltar, excepto a Bell, quien solo avanzó hacia el pelirrojo, pero este mismo lo detuvo.

Bell: W… (Intentó hablar, pero un fuerte empujón de parte de este lo callo, pero antes de que cayera, el pelirrojo lo tomó del cuello de su ropa)

Welf: Te dejo el resto, Bell… (Habló en un tono triste, para seguidamente soltarlo) Hasta pronto… viejo amigo…

Lili: ¡NO PUEDO CREER QUE ESTÉMOS PERDIDOS…! (Grito totalmente enojada, mientras caminaba a un lado de un enojado Welf)

Welf: ¿Quieres guardar silencio renacuajo…? Atraerás más monstruos… (Habló en un tono irritado, cansado por usar su magia muchas veces en el mismo día)

Un par de metros delante de ellos, dos figuras caminaban de forma cansada, irritados por los gritos y regaños del par detrás de ellos.

Lyd: ¿Cómo los soportas…? (Habló irritado mientras miraba a Bell, ni sus compañeros podían ser tan irritantes cuando discutían y eso que eran bestias)

Bell: Para mi desgracia tengo mucha paciencia… (Habló igualmente irritado, extrañaba las discusiones de esos dos, pero igual terminaba por cansarse de ellas)

Esto le saco un suspiro irritado al Lizardman, estaba tentado a golpear a ambos con su cola, pero sabía que eso solo causaría que la pequeña mujer lo intentara atacar y no estaba de humor para esquivar sus ataques.

Mientras esto pasaba por la mente de Lyd, Bell igualmente se encontraba metido en sus pensamientos, jamás pensó encontrarse con Lyd en medio del piso 15, ni mucho menos que la lagartija lo reconociera y viniera a abrazarlo como si fuera a desaparecer.

Daba gracias a que sus amigos estaban lo suficientemente cansados como para creer que días antes había encontrado a ese lizardman irregular y se habían hecho "amigos", aunque los llantos del nombrado lo hacían ver mucho más sospechoso.

En ese momento, cuando se detuvieron a descansar, Bell llevó a Lyd a un lugar un tanto alejado, donde finalmente lograron hablar de forma más calmada.

Al parecer, él era el único de los Xenos que recordaba una vida completa, totalmente diferente a lo que estaba viviendo ahora, pero lo que recordaba claramente era a la persona que les ayudó a ver la luz, su amigo, casi hermano, Bell Cranel. .

Esto tenía confundido a Bell, ya no era una coincidencia, primero la rápida aparición de Asterius y ahora Lyd lo reconocía sin siquiera conocerlo en esta línea de tiempo.

Había algo más moviendo los hilos detrás de todo esto, aunque sospechaba que no era ningún dios, además de que sabía por parte de Ouranos que a la mayoría de los dioses no les gustaba estar escondidos haciendo planos, aunque había claras excepciones, como Hela y Anubis, aunque ambas no pudieron bajar del cielo gracias a esto mismo.

No lograba encontrar sentido ante lo que estaba ocurriendo, solo esperaba que no fuera algo que terminará siendo una amenaza a futuro.

Pero antes que se hundiera aún más en sus pensamientos, un fuerte ruido, acompañado del fuerte estremecimiento de la zona donde estaban parados lo sacaron de sus pensamientos y causando que él junto a los demás se congelaran en su lugar.

Bell: Mierda… (Hablo, para seguidamente caer junto a los demás por un gran agujero que bajaba entre los pisos)

Gracias a sus agudos sentidos, logró percibir el aire húmedo que se encontraba en el piso 18, por lo que esperaba que el agujero terminara en alguna parte cerca de Rivira.

Como si fuera escuchado, el agujero término en dicho piso, aunque no en el mejor lugar, ya que se encontraban por lo menos a 20 metros del suelo.

En un rápido movimiento y usando una explosión generada con su fuego, empujo a todos hacia una de las paredes, la cual ayudó a amortiguar la caída, aunque no evitó que Bell se golpeara fuertemente la cabeza, causando que cayera en la inconsciencia.

Mientras todo se volvía negro, logro ver como Lyd caía entre los árboles y arbustos que se encontraban a unos metros de ellos, ocultándolo de la figura pelidorada que se acercaba rápidamente a ellos, después de esto finalmente callo en la inconciencia.

El techo de una tienda fue lo primero que vio cuando volvió en sí, reconociendo de inmediato a quien pertenecía dicha tienda, vivió en una igual durante años.

Ais: ¿Te encuentras bien…? (Hablo en un tono plano, mientras se acercaba demasiado al rostro del peliblanco, incomodando levemente)

Bell: ¿Wallenstein-san…? (Preguntó finciendo confusión, mientras se alejaba un poco de la rubia, quien lo miró con atención)

Ais: ¿Lo estas…? (Hablo en un tono curioso, mirando atentamente al peliblanco, quien la miraba incómoda)

Bell: Estoy bien… (Hablo medianamente incómodo por la mirada neutra de la chica, quien lo seguía mirando fijamente) ¿Dónde están mis amigos…? (Pregunto aun sabiendo la respuesta, intentando que la pelidorada lo dejara de mirar tan fijamente)

Ante esto la chica solo miro detrás del peliblanco, donde Lili y Welf aún dormían, sacándole un suspiro a Bell, agradeciendo que no se golpearán tan duro gracias a su explosión.

Después de esto Ais guió al peliblanco hacia la tienda de Finn, donde lo esperaban los tres líderes de la familia, aunque Riveria no le estaba dando una mirada muy agradable, mientras que Gareth solo soltaba una gran carcajada.

Gareth: ¿Así que llegaste al piso 18 en tu primer día en los pisos centrales…? (Hablo con una gran sonrisa, claramente sorprendido por esto) Buen trabajo sobreviviendo en tu primer día… (Hablo con el mismo tono, aunque rápidamente se aterró cuando Riveria lo miró con aire asesino)

Bell: S-Solo fue suerte de principiante… (Habló en un tono nervioso, intentando ignorar la mirada oscura de la elfa, mientras que Finn tenía una media sonrisa al ver esto) M-Muchas gracias por ayudarnos… (Hablo inclinándose levemente, recibiendo una afirmativa de parte de Finn y Gareth)

Finn: Entendemos la situación, los recibimos como invitados… (Habló en un tono cálido, mirando de reojo como Riveria soltaba un ligero suspiro)

Bell: Gracias por todo y lamentamos las molestias… (Hablo con una sonrisa nerviosa mientras se rascaba la nuca)

Finn: Riveria nos mataría si dejaríamos a uno de sus estudiantes a su suerte… (Hablo con una sonrisa, ignorando el leve instinto asesino que comenzó a liberar la mujer) A decir verdad, un monstruo envenenó a algunos de nuestros compañeros… Los más rápidos fueron a la superficie por un antídoto, pensábamos quedarnos hasta que ellos regresen con la medicina… (Hablo en su tono de siempre, recibiendo un asentimiento de parte de Bell, quien después de esto salió de la tienda junto a Ais)

Una vez afuera, Bell pensaba ir a ver como se encontraban sus compañeros, pensando mantenerse un tanto alejado de Riveria, no quería que la mujer lo despellejara por bajar tanto y arriesgarse a que lo atacara un monstruo más fuerte que él.

Tiona: ¡Es el Argonauta-kun…! (Hablo con una gran sonrisa, mientras se paraba junto a su hermana frente al chico) ¡Ya despertaste…! ¡Me alegra mucho, Argonauta-kun…!

Ais: Tione, Tiona… (Hablo confundida, siendo totalmente ignorada por las amazonas)

Bell: ¿"Argonauta…"? (Hablo confundido, si bien ya estaba acostumbrado al apodo puesto por su amiga, tenía que fingir que le sorprendió dicho apodo)

Tione: No le prestes atención, así decidió llamarte… (Hablo mientras miraba de reojo a su hermana, quien solo soltó una risita)

Tiona: ¡Te vimos pelear contra el minotauro…! (Hablo animado, tensando al peliblanco, esperando que no le pregunten sobre las habilidades que mostró en esa pelea) Me hiciste recordar al cuento de hadas que me gustaba cuando niña… (Habló con una gran sonrisa, para seguidamente abrazar uno de sus brazos) ¡Estuviste increíble…! (Hablo mientras apretaba el agarre sobre el brazo del peliblanco, quien se tensó, no por el abrazo, sino por la presencia que sentía a sus espaldas)

Riveria: Lamento interrumpir las, Tione, Tiona, pero necesito hablar a solas con el joven Cranel… (Habló en un tono serio, con un ligero tono de celos en su voz, causando que el color se le fuera de la piel al peliblanco, tensándolo aún más) Ais, dije a solas… (Hablo en el mismo tono, viendo como la pelidorada comenzaba a seguirlos)

Una vez la elfa logró que la pelidorada los dejara de seguir, guió a Bell hacia un pequeño claro cerca del bosque, donde seguidamente lo golpeó en la cabeza con su báculo, recibiendo un quejido de parte de Bell.

Riveria: Sé que eres nivel 2, pero fue irresponsable y peligroso que bajaras hasta este lugar… (Hablo claramente molesta y preocupada, aunque lo segundo lo logró ocultar fácilmente, solo para seguidamente volver a golpear con su báculo al peliblanco) Tú y tus amigos se irán con nosotros cuando los demás vuelvan con la medicina y no quiero objeciones… (Habló en un tono duro, viendo como el peliblanco la miraba con el ceño fruncido gracias a los golpes)

Bell: Como usted ordene princesa… (Hablo sin pensarlo, recibiendo otro golpe de parte de la elfa, sin notar el leve sonrojo que esta tenía)

Después de esto ambos volvieron con los demás, quienes no se atrevieron a preguntar gracias al ceño fruncido de Riveria ya que Bell tenía un gran chichón en su cabeza.

Así pasaron las horas, con el peliblanco manteniéndose alejado de Riveria, pensando que la había hecho enojar y escondiéndose de Ais, quien parecía tener una gran curiosidad por él o si lo pensaba bien, por cómo obtener poder tan rápido.

Cuando ya los cristales comenzaban a bajar su luz, Welf y Lili despertaron, sorprendiendo al ver que se encontraban en medio del campamento de la familia Loki, donde después de una pequeña explicación, agradecieron la ayuda.

Ya entrada la noche y una vez Finn les explicó a los demás de la familia sobre la presencia del grupo de Bell, todos se unieron para cenar, donde para extrañeza de todos, Lefiya permaneció muy cercana a Bell, atrayendo burlas de parte de las hermanas. amazonas, mientras eran observados desde la distancia por una seria Riveria.

Una vez Lefiya se alejó del peli blanco, las hermanas amazonas comenzaron a interrogarlo sobre sus estadísticas, atrayendo la atención de Ais, quien lo miraba de reojo.

Pero gracias a un grito cerca de la entrada del piso, el cual ya estaba esperando para poder salir de su problema, Bell logró evadir la pregunta.

Al acercarse al lugar de donde provenía el grito, Bell espero encontrar a su diosa tirada en el suelo, soltando maldiciones al jefe de piso, pero al llegar, encontró a dos figuras discutiendo, la primera era claramente su diosa, mientras que la segunda era .

Loki: ¡Oye, peli blanco-kun…! (Saludo ni bien logró ver a Bell, ignorando las maldiciones de Hestia, quien rápidamente dirigió su mirada hacia este, cambiando su expresión instantáneamente)

Hestia: ¡Bell-kun…! (Gritó mientras se lanzaba sobre el peliblanco, quien dio un paso atrás para recibirla en un abrazo y para que los pechos de la diosa no le golpearan en la cara, principalmente al sentir la mirada de Riveria y Lefiya en su nuca)

Después de una ligera explicación y que Hermes junto a Asfi y el grupo de Mikoto aparecieran, todos se dirigieron hacia la tienda que Finn les había prestado, donde Mikoto y Chigusa se disculparon por usarlos de carneda para escapar.

Aunque sólo Bell aceptó sus disculpas, las cosas se calmaron entre los dos grupos, donde rápidamente Mikoto salió para levantar su propia tienda alegando que era un gran pecado que un hombre y una mujer durmieran en el mismo lugar.

Mientras que Mikoto y Lili discutían gracias a las palabras de la samurái, Bell prefirió alejarse un poco, tenía que encontrar a Lid y hablar con él, tenía que advertirle sobre lo que ocurriría mañana.

Cuando ya estaba unos cuantos metros alejados de oídos curiosos, pensó en llamar a Lid, pero una presencia conocida para él se encontraba a sus espaldas, sabiendo de quién se dirigía y de lo que ocasionaría, decidió dejar su papel de niño bueno y encararlo de una vez por todas.

Bell: ¿Por qué me sigues, Hermes…? (Hablo en un tono frío, mientras miraba de reojo a sus espaldas, donde el dios se encontraba oculto gracias al casco de Hades)

Hermes: Vaya, eres más perceptivo de lo que pensaba… (Habló en un tono burlón, mientras se quitaba el casco y miraba con una sonrisa al peliblanco)

Bell: Déjate de juegos, sé cuáles son tus intenciones… (Habló en un tono oscuro, mientras se daba la vuelta, dejándole ver al rubio sus ojos carentes de luz) Te daré una advertencia Hermes… Zeus me contó todo lo que ha hecho a espaldas de Ouranos y de los demás dioses, se cosas con las que fácilmente podrían ser desterrado al cielo, así que déjame fuera de tus juegos o todos los dioses del mundo sabrán todas las cosas que ha hecho para perjudicar a sus familias… (Hablo en un tono carente de emociones, el cual a Hermes le parecía muy similar al que Hera usaba cuando la hacían enojar) ¿Te quedó claro…? (Hablo en un tono oscuro, tensando de sobremanera al dios, principalmente porque si le pasaba algo estando en el dungeon no la contaría) Bien, que tenga una buena noche, Hermes-sama… (Hablo esta vez en un tono cálido, mientras se daba la vuelta y se adentraba en el bosque, dejando atrás a un sorprendido e irritado dios)

Sin ser notado por el dios, Asfi había escuchado la amenaza del peliblanco, causando que se preguntara qué cosas habrían hecho su dios para que estuviera en peligro de ser desterrado al cielo.

Muchas preguntas rondaban la cabeza de la peliazul, pero sabiendo que no serían respondidas por su dios, aunque lo obligará, tendría que planear una forma de convencer al peli blanco de que se lo dijera.

Con eso en mente, la chica se dirigió hacia la tienda que compartiría con Mikoto y Chigusa, sin notar como un par de ojos carmesíes la observaban en la oscuridad.

Fin del capítulo 7

Del 1 al 10 cuanto le dan al capítulo.

Deja tu estrellita si te gusto.

Yo soy Horst y nos vemos en el siguiente capítulo…