Capítulo 8
El sol apenas comenzaba a salir para dar comienzo a un nuevo día.
Entre la oscuridad que aún quedaba de la noche anterior, un pequeño grupo se movilizaba intentando llegar a un bosque a kilómetros de distancia.
Sin ser notado por el grupo, el lugar donde pisaban comenzaba a fracturarse y hundirse.
De un momento a otro, un gran agujero se formó detrás del grupo, de donde un fuerte rugido se escuchó, seguido de un gran grupo de sombras blancas.
Tione: Mierda… (Hablo viendo como dos espinas se acercaban rápidamente a ella, donde rápidamente y usando su desgastada arma intento cortar a una, mientras pateaba a otra)
Su hermana al notar esto se separó del grupo y fue en su ayuda, logrando terminar con ambas con algo de dificultad, para seguidamente volver a correr junto al grupo.
Naaza: Debemos apresurarnos… (Hablo aterrada, mientras reforzaba su agarre en la mochila con yerbas medicinales que tenía en su espalda)
Lefiya: No lo lograremos… (Hablo viendo como a sus espaldas una gran nube de polvo comenzaba a levantarse) Hasta donde llegan los túneles de esas cosas… (Hablo enojada, mientras apresuraba el paso)
Escuchando los rugidos de las espinas y viendo que no tendrían suficiente tiempo para huir al bosque o esconderse en este mismo, Hermes pensaba en una solución, viendo de reojo a Bell, quien ya tenía en sus manos sus espadas, mientras les daba un asentimiento a Tione y Tiona.
Solo una idea se le venía a la mente, solo esperaba que Bell lo escuchara o no tendrían otra salida.
Con ese pensamiento el dios se detuvo de golpe, causando que todos repitieran su acción.
Naaza: ¿Qué estupidez haces…? (Pregunto totalmente alterada, viendo como el dios le pasaba su bolso a Bell, quien lo recibió de mala manera)
Hermes: Solo les doy una oportunidad… (Habló con un aire burlón, mientras comenzaba a concentrar su poder divino, divisando el lugar donde pensaba enviarlos)
Al concentrar su poder, rápidamente un pilar se levantó hacia el cielo, llamando la atención de aún más espinas, las cuales rápidamente se dirigieron en su dirección.
En un acto de enojo, Bell lanzó la bolsa que le había pasado el dios a Naaza, para seguidamente encarar al dios, no logrando acercarse gracias al aura que lo rodeaba.
Bell: ¿¡ACASO PIENSAS MATARNOS A TODOS…!? (Grito totalmente fuera de sí, debatiéndose si debía decapitar al dios o solo noquearlo de un golpe)
Hermes: Sé que me odias por todo lo que hice en Orario, pero te juro que hago esto solo para salvarlos… (Habló en un tono bajo, mientras concentraba aún más poder, causando que un portal se abriera frente a él) Entren rápido, no lograre mantenerlo por much… (Hablo en un tono un tanto cansado, solo para que seguidamente una garra de espina lo golpeara en su hombro, desestabilizando al portal)
Rápidamente las hermanas amazonas acabaron con la espina, mientras Lefiya congelaba a un par más, logrando frenarlas durante unos minutos.
Gracias a eso Lefiya logro ver que estaban completamente rodeados, por lo que levantó una gran barrera alrededor del grupo, logrando mantener fuera al gran ejército de espinas.
Lefiya: ¡DENSE PRISA Y CRUCEN EL MALDITO PORTAL…! (Grito cansada mientras luchaba por mantener levantada la barrera, la cual agotaba rápidamente su poder mágico)
Naaza por voto popular fue la primera en cruzar, llevándose consigo los bolsos con provisiones que necesitaba el resto del grupo.
Cuando Tiona estaba por pasar el portal, una de las espinas que se encontraban congeladas se liberó y atacó a Lefiya, mordiéndole el hombro derecho, causando que se desconcentrara, deshaciendo la barrera.
Viendo a la elfa completamente cubierta de sangre, Bell entró en un estado caótico, gracias al cual, decapitó de un corte a la espina que atacó a Lefiya y a la otra espina que recién se había liberado del hielo.
Tione y Tiona rápidamente reaccionaron, manteniendo alejadas a las espinas que se acercaban a ellos, mientras Lefiya intentaba calmar al peliblanco.
Lefiya: ¡Bell, calma… estoy bien, tranquilo…! (Hablo en un tono dolorido, ignorando su sangrante herida para detener al peliblanco, no rompería el juramento que le hizo a su maestra, no dejaría morir al peliblanco aún si tenía que sacrificarse ella misma)
Viendo como la elfa respiraba y se encontraba de pie frente a él, Bell comenzó a entrar en razón, casi soltando sus espadas.
Antes de que el peliblanco reaccionara, Tiona los tomó a ambos y los lanzó al portal, para ambos el tiempo comenzó a ralentizarse, lo último que vieron, fue la gran sonrisa que ambas hermanas tenían, solo para seguidamente el portal se cerrara.
Ambos cayeron frente a una asustada Naaza, quien rápidamente se alteró al ver a ambos cubiertos de sangre, además de la gran herida que tenía Lefiya en su hombro.
Ignorando los gritos de Naaza, Lefiya solo comenzó a sollozar, para seguidamente abrazar fuertemente a Bell, ignorando la sangrante herida en su hombro.
Con Bell, este solo miraba al cielo, mientras apretaba fuertemente sus puños, les había fallado nuevamente a dos personas cercanas a él, nuevamente no había podido defender a dos de sus personas queridas.
En silencio, una lágrima solitaria cayó de uno de los ojos carmesíes opacos de Bell.
Después de hablar con Lyd, Bell había vuelto al campamento, donde una vez entró a su tienda, se encontró con Welf y Ouka durmiendo profundamente, uno en cada lado de la tienda, lo más alejados que pudieron, supuso que Mikoto se llevó a Hestia y a las demás a su tienda, por lo que no les preocupaban.
En silencio solo cerró bien la tienda, para seguidamente recostarse en medio, sabía que Hermes estaría en la ciudad ignorando su amenaza y convenciendo a los aventureros de que raptaran a Hestia y lo confrontaran, recordaría darle un fuerte escarmiento al Dios cuando volvieran a la superficie.
Con ese último pensamiento, Bell cayó profundamente dormido, sin recordar el ligero detalle de lo que ocurriría cuando fuera a salvar a Hestia.
A la mañana siguiente.
Una fuerte descarga fue lo primero que sintió Bell al despertar, encontrándose con unos verdes jades con un brillo burlón, el cual contrastaba totalmente con la seriedad de su rostro.
Riveria: El desayuno está listo, será mejor que te levantes o perderás tu ración… (Habló en un tono serio, con un brillo burlón en sus ojos, mientras caminaba lentamente a la entrada de la tienda)
Esto le sacó un suspiro a Bell, quien rápidamente se levantó, olvidando un ligero detalle, desde hace poco había tomado la mala costumbre de dormir solo con pantalones, por lo que, al momento de levantarse, le dio una vista directa a la elfa de su semi trabajado torso.
Si bien Bell no lo noto, la peli jade vio con detalle cada músculo del peliblanco, quien pensando que Riveria ya no lo estaba viendo, se estiró un poco, para seguidamente colocarse su camiseta.
Al ver que Bell se daba vuelta en su dirección, Riveria le dio la espalda, ocultando que lo estaba viendo y el ligero sonrojo que adornaba sus mejillas.
Después de esto, ambos salieron rumbo a donde se encontraban Finn y Loki repartiendo las raciones que les quedaban y las que habían traído Hestia junto a Loki de la superficie.
Una vez Bell recibió su ración, recibiendo una sonrisa nerviosa de parte de Finn, mientras que Loki le daba una mirada acusatoria, principalmente por que el peliblanco estaba acompañado de Riveria.
Cuando el peliblanco terminó su desayuno, fue prácticamente arrastrado por Hestia, quien al verlo junto a la hermosa elfa y muy cerca de Loki, se alteró, malpensando las cosas.
Después de esto la media mañana pasó rápidamente, con Bell hablando con el grupo de Mikoto, para irritación de Welf y Lili, quienes aún no confiaban en ellos, pero solo les basto una mirada seria de Hestia y Bell para que accedieran a comportarse.
Siendo interrumpido por Finn, Bell se separó del grupo unos momentos, en los cuales al igual que la vez anterior, las chicas decidieron ir a tomar un baño, solo que esta vez amenazaron a los hombres para que no las espiaran.
Sabiendo que Hermes intentaría convencerlo de espiarlas, prefirió ayudar a Finn a organizar las cosas para al primer grupo que ascendería, los demás ya estaban por volver con el antídoto, así que el pallum prefirió dejar la mayoría de las cosas listas para partir lo más pronto posible.
Sin que Bell lo supiera, Finn había sido amenazado por Riveria, ya que posiblemente se negaran a subir con ellos, gracias a que sus diosas no se soportaban, les dejarían suficientes suministros para que, por lo menos puedan pasar una noche más ahí abajo.
Con esa amenaza en mente Finn juntaba disimuladamente unas cuantas raciones extra, mientras que Bell ordenaba algunas otras cosas para el primer grupo.
A la distancia eran vistos por Hermes, quien no se atrevió a acercarse gracias a que Bell le dirigió una mirada asesina cuando lo intentó momentos antes.
En su mente estaban las palabras que Bell le había dicho la noche anterior, sabía que Zeus no sería tan idiota como para contarle la verdadera naturaleza de los dioses, principalmente por que el aseguraba que Bell seria el nuevo héroe de los dioses y no un destructor.
Solo esperaba que con lo que ocurriría unas horas más tarde, finalmente Bell dejara salir su naturaleza como futuro héroe o todos morirían, lo que ocurriera primero.
Después de un par de horas, finalmente el grupo que traía el antídoto había vuelto, entre los cuales se encontraba Bete, quien un tanto irritado le pasaba la mochila con el antídoto a Lefiya, mientras hablaba con Finn.
De la nada, una mata de cabello blanco atrajo su atención, reconociéndola de inmediato, Bete quedó de piedra, mientras apuntaba con su dedo en la dirección de Bell, para seguidamente tomar de los hombros a Finn y comenzar a zarandearlo.
Bete: ¡¿QUÉ CARAJOS HACE EL CONEJO AQUÍ…?! (Grito enojado, mientras zarandeaba con más fuerza al pallum, quien solo tenía una sonrisa nerviosa)
Ignorando totalmente el berrinche de Bete, principalmente porque sabía que se calmaría después de unos momentos, Bell se dirigió hacia un estanque que recordaba tenía unos cuantos peces, además que se encontraba en la dirección contraria a donde las chicas se estaban dando su baño, por lo que le serviría para matar un poco el tiempo.
Mientras caminaba, recordó la tumba de las compañeras de Ryuu, cuando volviera al campamento pasaría a dejar unas cuantas flores como muestra de respeto.
Una vez llegó al pequeño estanque, suspiro con calma, aunque se encontrara en una zona donde fácilmente podría ser atacado por algún monstruo, encontraba relajante el silencio en el que estaba sumergido el lugar, solo el sonido del agua lograba romper el tranquilo silencio que lo rodeaba.
Mientras armaba su caña de pescar improvisada, una figura emergió de entre las aguas del estanque, en un principio pensó que sería algún monstruo acuático, pero eso quedó rápidamente de lado al reconocer la figura y ese hermoso cabello verde jade.
El color dejó el rostro de Bell cuando su cerebro finalmente proceso la situación en la que se encontraba, causando que se quedara congelado en su lugar, completamente en pánico, dejando caer la "caña" de pescar de sus manos, atrayendo la mirada de la mujer.
A Riveria nunca le gusto ser acompañada por las demás chicas de su familia cuando tomaba un baño, una de las razones era porque no le gustaba mostrar su cuerpo desnudo, la segunda razón era que siempre, si alguna elfa de la familia la veía con poca ropa, comenzarían a hacer que las demás se fueran, repitiendo siempre que no eran dignos de ver el cuerpo de la princesa de los elfos.
Gracias a esto prefería tomar baños completamente sola y alejada de todas, incluso en la mansión tenía su propio baño para darse largos baños totalmente tranquila.
Estaba segura que nadie se atrevería a ir a ese estanque en particular, uno de los más alejados, además de que se encontraba completamente escondido, era muy difícil encontrarlo si no conocias la zona como la palma de tu mano, por lo que cuando escucho algo caer al agua, pensó lo peor.
En un acto de reflejo, tomó una pequeña cantidad de agua, congelándola para seguidamente lanzarla hacia el lugar donde había escuchado el ruido, lo siguiente que supo fue que había golpeado a alguien en la cabeza, a alguien de cabello blanco.
Riveria: ¡¿Bell…?! (Pregunto alterada, mientras rápidamente tapaba sus pechos y agradecía que estaba en una zona profunda, por lo que el agua cubría completamente su cintura)
Bell: ¿Eh…? (Exclamo totalmente fuera de sí, para seguidamente sentir como algo caliente bajaba desde su frente hasta su mentón, después de eso todo se volvió negro)
Antes de caer finalmente en la inconsciencia, Bell logró ver cómo Riveria daba unos pasos en su dirección, causando que gracias a su preocupación dejará de taparse, dándole una vista perfecta de su frente.
Con esa imagen Bell callo inconsciente, no logrando procesar verdaderamente lo que acababa de ver y no logrando sentir completamente el proyectil que recibió y que casi le arranca la cabeza.
Un fuerte dolor de cabeza fue lo primero que sintió Bell cuando su conciencia regresó, aunque seguidamente noto que su cabeza se encontraba sobre algo sumamente cómodo.
Cuando finalmente pudo abrir sus ojos, se encontró con dos gemas esmeraldas mirándolo con preocupación, mientras que una mano pálida cubierta por un aura verdosa se encontraba cerca de su rostro.
Al ver esto, recordó inmediatamente como término inconsciente y conociendo de primera mano el temperamento de la elfa, solo espero su castigo, rezando para que no lo dejara tan golpeado, o quemado.
Riveria: Aunque me gustaría molerte a golpes, te conozco lo suficiente para saber que no eres un mirón… (Habló en un tono frío, el cual contrarrestaba totalmente con el gran sonrojo que tenía su rostro, además del tinte rosa que adornaba sus puntiagudas orejas)
Ante esto Bell solo dio un asentimiento, para seguidamente intentar levantarse, solo para ser jalado por la elfa, quien susurro unas palabras en su oído que lo dejaron totalmente perturbado.
Riveria: Aunque no te librarás de tu castigo, cuando regresemos a la superficie un libro de magia de tres mil páginas te estará esperando en la mansión… (Habló en un tono severo, para seguidamente soltar a un moribundo peliblanco, prefería mil veces lamer sus heridas después de ser usado como blanco de tiro por la elfa que tener que leer uno de sus tomos de magia)
Cuando ambos se levantaron, Bell noto algo blanco tirado a un lado de ellos, primeramente, pensaría que era alguna tela rasgada, pero cuando lo levanto, noto rápidamente lo que era, sonrojándose furiosamente gracias a eso.
En sus manos descansaban unas blancas bragas hechas de seda, aunque estas no eran normales, gracias a las confesiones de una Lefiya borracha, sabía que las elfas, aunque mayormente eran reservadas y tradicionales, les gustaba usar ropas interiores un tanto provocativas, especialmente en sus bragas ya que eran más "cómodas" según las elfas más jóvenes.
Según recordaba de uno de los delirios de Zeus, ese tipo de bragas se llamaba tanga o algo así, aunque jamás espero que Riveria usara ese tipo de ropas, además algo que llegó de golpe a su mente, estaba acostado en las piernas de la elfa, quien no estaba usando nada debajo de su típico vestido largo, esto causó que tuviera un cortocircuito y cierta parte de su anatomía despertara.
Y hablando de la elfa, esta le tomó solo unos momentos notar el descubrimiento de Bell, causando que su sonrojo aumentara y en un acto de reflejo, golpeó a Bell con su báculo, apagándole las luces nuevamente al peliblanco.
Unas cuantas horas después, Bell despertó en su tienda, con un gran bulto en su cabeza gracias al segundo golpe que le dio la elfa, al ver a su alrededor se encontró con Welf, quien rápidamente se acercó para ver su condición, donde seguidamente le dijo lo que había ocurrido mientras estaba inconsciente.
Al parecer, poco después que las chicas habían vuelto de su baño, Riveria había aparecido con él sobre su hombro, llevándose una gran regañada de parte de Hestia quien mal pensó las cosas y a ojos de ella la elfa había atacado a su peliblanco.
Después de una pequeña explicación, donde la elfa admitió que lo atacó pensando que era algún mirón, solo para notar que estaba pescando, peces que se encontraban en la otra mano de la elfa.
Si bien Hestia y la gran mayoría aceptó la excusa, había tres personas que no le creyeron, los primeros eran Finn y Welf, quienes habían visto de cerca los reflejos del peliblanco, mientras que la tercera fue Lefiya, quien había visto de primera mano la percepción de su entorno que tenía Bell, por lo que era muy difícil tomarlo por sorpresa.
Continuando con lo que había ocurrido, después de esto las hermanas amazonas los habían llevado a Rivira, donde ellos compraron de mala gana algunas cosas para ayudarlos a volver a la superficie, las cuales tenían un precio sumamente exagerado.
Donde igualmente tuvieron una pequeña pelea con unos cuantos aventureros, quienes los reconocieron como compañeros de Bell, pero fueron ayudados por Tione, quien ahuyentó al grupo de aventureros.
Después de esto regresaron a tiempo para que las hermanas amazonas y Ais se unieran al segundo grupo, quienes estaban por ascender a la superficie.
Hace solo un par de minutos que habían partido, por lo que ahora no tenían que preocuparse por el jefe de piso y la mayoría de los monstruos que se encontraran cuando decidieran irse.
Como respuesta Bell le dio un asentimiento, mientras que lentamente se levantaba, por lo que Welf fue a decirle a los demás que ya había despertado, dejándolo solo, metido en sus pensamientos.
Bell sabía que ahora se vendría una dura batalla, solo esperaba que las cosas no se complicaran como había pasado con sus batallas anteriores.
Cuando estaba saliendo de su tienda, un fuerte grito de parte de Lili lo sacó de sus pensamientos, al parecer, ella encontró la carta que Mord le había dejado al momento de secuestrar a Hestia.
Lili: ¡BELL-SAMA…! (Gritaba mientras se acercaba al peliblanco, llamando la atención de todos los que se encontraban alrededor)
Bell: Tranquilízate Lili, cuéntame qué ocurre… (Habló en un tono tranquilo y serio, sorprendiendo de gran manera a todos)
Después de esto Lili le contó sobre la desaparición de Hestia y la carta que había encontrado en su tienda, causando que la expresión de Bell se oscureciera, esta vez fueron mucho más duros con su amenaza, recordaría darle una buena paliza a Hermes cuando todo esto terminara.
Bell: Yo iré a terminar esto, ustedes busquen a Hestia, intentare encontrar a Ryu antes de ir… (Hablo en un tono de mando, recibiendo un asentimiento de parte de Welf y Lili, quienes rápidamente fueron a buscar sus armas) Mikoto-san, Chigusa-san, Ouka-san, podrían ayudarnos con esto… (Hablo mientras miraba al grupo que se acercaba, recibiendo un asentimiento de los tres, el cual fue devuelto por el peliblanco)
Con las indicaciones dadas, Bell se dirigió hacia donde sospechaba que se encontraría Ryu, rápidamente tomó sus espadas y se dirigió hacia la tumba de las compañeras de la elfa.
Gracias a que conocía muy bien este piso, tomó la ruta más rápida hacia la tumba, donde rápidamente distinguió la figura de la elfa.
Una vez llegó, en total silencio se paró a un lado de la mujer, quien guardó silencio durante unos momentos, para seguidamente contarle la misma historia que le contó en su pasado, donde Bell le respondió de la misma manera, jamás se arrepentiría de ayudar a la elfa y frente a la tumba de las amigas de Ryuu, Bell juró en silencio que la protegería a pesar de todo, no cometería el mismo error que cometió en su pasado.
Pasados unos momentos Bell le contó la situación, para seguidamente correr en dirección donde los estarían esperando Mord y los demás.
Cuando llegaron, Mikoto y los demás los estaban esperando, frente a ellos se encontraba Mord y su grupo, todos con sonrisas de superioridad y burla.
Lentamente Bell se acercó a ellos, siendo recibido rápidamente por risas burlonas y unos cuantos insultos.
Bell: Bien aquí me tienes, ahora… ¿Dónde está mi diosa…? (Hablo en un tono frío, si bien en su pasado fueron amigos con Mord y los demás, ahora las cosas eran diferentes)
Esto causó unas cuantas risas en el grupo de aventureros, al igual que en Mord, quien se mantuvo con su sonrisa burlona.
Mord: Ella se encuentra bien… por ahora… (Hablo en un tono burlón, para seguidamente mirar con un aire serio al peliblanco)
Seguidamente los aventureros tomaron las espadas de Bell y lo empujaron hacia el claro que se encontraba frente a ellos, donde rápidamente Mord se paró frente al peli blanco.
Mord: No te preocupes, ellos no interferirán… (Habló en un tono sumamente burlón, para seguidamente golpear con su espada una piedra frente a él, lanzándole polvo a los ojos de Bell, quien cerró los ojos antes de que se llenaran de tierra, pero fingió que le había afectado)
Después de esto Mord desapareció, aunque para Bell era claro donde estaba, pero prefirió darle el gusto durante unos minutos, después lo bajaría de su nube.
Así Mord comenzó a golpear a un "indefenso" Bell, para burlas de todos los demás, todo esto siendo visto por un sonriente Hermes.
Hermes: Ítem mágico, casco de hades… (Hablo con una gran sonrisa, mandando al fondo de su mente la amenaza de Bell) Hiciste un gran trabajo, Asfi…
Asfi: Aun no entiendo que ganas con esto… (Hablo en un tono serio, claramente molesta por el actuar de su dios, pero no podía hacer nada para contradecirlo)
Hermes: Podría decirse que es uno de mis amores… Bell-kun es una persona muy inocente, no conoce la verdadera maldad de la humanidad… (Hablo en un tipo de trance, viendo fijamente como Bell era "humillado" por Mord) Malvado o no, quiero que vea este lado de las personas… aunque no negaré que todo esto es divertido…
Asfi: Lo que tú digas… (Hablo molesta, no le gustaba que su dios jugara de esa forma con los demás, así como algunas veces jugaba con ella) ¿Y qué ocurre con esto si él pierde su voluntad de proteger a los demás…?
Hermes: Significa que no estaba hecho para esto… (Hablo en un tono profundamente burlón, para que seguidamente una gran sonrisa burlona apareciera en sus rasgos, viendo como Bell era derribado y seguidamente golpeado en su rostro)
Mientras tanto con Bell, este se estaba concentrando en las presencias a su alrededor, intentando percibir a Hermes, logrando encontrarlo rápidamente y logrando sentir el aire burlón que tenía a su alrededor.
Anteriormente lo habría ignorado, pero después de que ignorara su amenaza y que ahora estuviera observando con una sonrisa burlona lo sacaba de quicio, por lo que decidió terminar con esto.
En un rápido movimiento, golpeó los pies de Mord, pero antes que golpeara el suelo, una fuerte patada lo lanzó de golpe al suelo, rompiendo su nariz y destrozando el casco de hades.
Esto causó una gran sorpresa en todos, pero el más sorprendido y aterrado era Hermes, quien rápidamente sintió la mirada asesina de Bell en su dirección.
Sabiendo que esto causaría muchas preguntas en sus amigos, Bell invocó un arco de rayos, donde seguidamente una flecha de energía fue puesta.
Desde el punto de vista de Hermes las cosas no estaban bien, él reconocía la mirada fría que le estaba dando el peliblanco, era la misma que su media hermana Artemisa y su madrastra Hera le daban en el cielo.
Seguidamente después de esto, un haz de luz pasó al lado del rostro de Hermes, arrancándole una oreja y causando que una gran cantidad de sangre dorada comenzará a caer de la herida.
Si bien Bell estaba enojado, sabía que Hermes moriría permanentemente si lo acababa en la mazmorra, por lo que solo prefirió herirlo un poco.
Sintiendo los movimientos de Mord a sus espaldas, Bell desapareció el arco, para seguidamente llamar a sus espadas, las cuales, dándole un profundo corte en las manos que las sostenían, se dirigieron a él, junto a tiempo para detener la espada de Mord.
Mord: ¡MALDITO MOCOSO…! (Grito totalmente furioso, dado unas cuantas estocadas intentando herir al peliblanco, quien las esquivaba como si nada lo que lo enojaba aún más)
Pero antes que lograra hacer otra estocada, dos fuertes ondas arcanas los detuvieron, una provenía de una seria Hestia, quien se acercaba a ellos lentamente, la segunda fue de Hermes, quien, totalmente asustado, curaba su herida con su poder arcano.
Hestia: Niños, guarden sus armas… (Hablo en un tono frío y sin emoción, mientras caminaba a través del grupo de aterrados aventureros)
Al verla cubierta por una gruesa cubierta hecha de luz, el grupo de aventureros soltó sus armas totalmente aterrados, para seguidamente huir en dirección de la ciudad, dejando a Mord solo, quien cayó de espaldas al sentir como la pequeña mujer aparecía de la nada entre ellos, frente a Bell, mirándolo fijamente.
Hestia: ¡BELL-KUN…! (Grito mientras desaparecía su arcano, para seguidamente abrazar fuertemente al peli blanco, apoyando su frente contra el pecho del peliblanco, para seguidamente derramar unas cuantas lágrimas)
Sin ser notado por los demás, el techo de cristal del piso comenzaba a agrietarse, mientras una titánica sombra aparecía entre la luz de dichos cristales.
Mientras que Hestia lloraba en el pecho de Bell, ignorando que los demás comenzaban a acercarse a ellos, Bell tenía los ojos cerrados, mentalizándose para lo que estaba por ocurrir.
Cuando finalmente Hermes detuvo su arcano, miró totalmente aterrado hacia el techo, terror que solo aumentó al ver la sombra de un cráneo gigantesco desaparecer entre los cristales.
Hermes: "Solo espero que las plegarias de Ouranos nos ayuden en esto…" (Pensó un tanto preocupado por su plan, para seguidamente casi ser derribado por un fuerte temblor)
Esto igualmente interrumpió a Lili, quien estaba por reclamarle a Hestia que estaba muy abrazada a Bell, causando que casi cayera al suelo, siendo sujetada por Welf.
Ryuu: No me gusta para nada este temblor… (Habló en un tono serio, mientras miraba de reojo a Bell, quien tenía una mirada fría en sus ojos)
Lili: ¿Qué es eso…? (Hablo aterrada, mientras apuntaba al techo del piso, donde una gran grieta comenzaba a abrirse, donde seguidamente todo el piso se cubrió de oscuridad, para que después, de dicha grieta, una titánica figura cayera frente al gran árbol en medio del piso)
Bell: Al sentir la presencia de dos de sus carceleros, la Dungeon envió a un emisario de muerte para destruirlos… (Habló en un tono oscuro, mientras se alejaba de Hestia, causando que todos lo miraran aterrados)
Poco después de que el peliblanco dijera esas palabras, un fuerte rugido terminó por corroborar las palabras dichas, para seguidamente una gran figura se levantará frente al gran árbol.
Si Bell se sorprendió por la apariencia del Goliath no lo demostró, ya que a pesar de la apariencia que tomó en su pasado, ahora era mucho más grande, su piel parecía piedra y, para terminar, cuatro brazos emergían de sus hombros.
Al verlo, un nombre emergió de lo más profundo de su mente, una de las historias que le contó Hestia en su pasado, fue la de la guerra entre los dioses y los primordiales que ocurrió antes de la humanidad, entre esa guerra un nombre resaltó entre los generales enemigos.
Bell: "Atlas…" (Pensó seriamente, apretando fuertemente sus espadas, las cuales, como si sintieran la preocupación de su portador, brillaron levemente con seguridad y fuerza) Debemos ayudar a los habitantes de Rivira, los monstruos comenzaran a aparecer de los demás pisos y no podrán ellos solos… (Hablo mientras se giraba en dirección de sus nerviosos amigos, pero de la nada, Ryuu se paró frente a él y lo miró con un aire oscuro)
Ryuu: ¿De verdad vas a salvarlos…? (Hablo en un tono neutro, mirando directamente a los ojos del peliblanco intimidándose levemente por la fuerte determinación que ardía en lo profundo de esas gemas carmesíes) ¿Con este grupo…?
Con esta pregunta en mente, Bell miró en dirección de los demás, viendo como el grupo de Mikoto le daba una expresión seria, mientras que Welf y Lili le regalaban una sonrisa confiada, siendo seguidos por Hestia quien solo le dio un asentimiento.
Bell: Unos cuantos valientes dispuestos a dar todo por la victoria… (Habló mientras daba una media sonrisa, para seguidamente mirar directamente a los ojos de Ryuu) Solo eso se necesita para ganar esto… (Hablo con una gran sonrisa, contagiando a la estoica Elfa, quien solo bajo la mirada)
Ryuu: Eres un sentimentalista… (Hablo con una sonrisa, para seguidamente ver como Bell saltaba por el barranco, comenzando a matar a cuanto monstruo se cruzaba en su camino) Vayamos… (Hablo mientras se volteaba, recibiendo un asentimiento de parte de todos)
A la distancia, Lyd miraba esto con preocupación, sabía de lo que era capaz su madre y sospechaba que había dotado de algo más a ese jefe de piso que solo las habilidades propias que tenía su especie.
Pensando en eso, una idea apareció en su mente, aunque sabía que posiblemente muriera si las cosas no salían bien, pero se aseguraría de lograr pasar el mensaje a los aventureros de la familia Loki, aunque eso significara dar su vida para lograrlo.
Con eso en mente se adentró en los intrincados túneles que recorrían entre los pisos, esperando que el gran grupo de aventureros no se haya alejado mucho.
Momentos antes, con la familia Loki.
Después de derrotar al Goliath, cosa fácil para Ais, los demás pisos no fueron demasiados complicados para ellos, principalmente porque ningún monstruo apareció para atacarlos durante su paso por los pisos 16, 15 y 14, pero cuando estaban por adentrarse al piso 13, un fuerte temblor casi los derriba, aunque para los de más alto nivel solo fue una pequeña sacudida.
Cuando todo se detuvo, comenzaron a verificar la seguridad de los demás del grupo, mientras que Riveria miraba totalmente preocupada hacia sus espaldas, inconscientemente esperando que a Bell no le hubiera ocurrido nada.
Loki: No te preocupes, con su suerte posiblemente sea el único que pueda estar bien… (Hablo de forma distraída, mientras se paraba a un lado de la elfa, quien la miró alarmada)
Riveria: No sé de qué hablas… (Hablo en un tono serio, mientras intentaba ignorar la mirada burlona de la pelirroja)
Loki: A mí no me engañas, sé que estás detrás de ese conejo… (Habló en un tono burlón, causando que la elfa comenzará a sonrojarse)
Después de esto y de que volviera a asegurarse de que todos se encontraban bien, comenzaron nuevamente con su travesía, pero el sonido de algo caminando sobre ellos los detuvo, para seguidamente ver como desde el techo caía un lizardman con una armadura ligera.
Esto les pareció extraño a algunos, mientras que Ais detrás de todo el grupo preparaba su estoque, con un pesado instinto asesino reflejado en sus ojos.
Loki: Ais, detente… algo extraño está ocurriendo… (Habló en un tono de mando, dejando fuera de sí a todos, principalmente porque jamás usó ese tono con Ais)
Ante la vista de todos, el lizardman arrojó su espada lejos de su alcance, sorprendiendo a la gran mayoría, para seguidamente arrodillarse frente a ellos.
Lyd: ¡AVENTUREROS DE LA FAMILIA LOKI, LAMENTO INTERRUMPIR SU CAMINO, PERO VENGO A SUPLICARLES SU AYUDA…! (Grito mientras mantenía su cabeza baja, si bien en su pasado ellos intentaron matarlo, Bell le enseño que el rencor jamás llevaría a nada)
Esto aterró a todos, jamás habían imaginado que un monstruo del Dungeon pudiera hablar la misma lengua que ellos, pero de entre todos, había algunos que no estaban asustados, solo tensos.
Bete: ¡JA…! ¡COMO SI FUÉRAMOS A CREERTE MALDITA LAGARTIJ…! (Grito con arrogancia, mientras daba un paso al frente dispuesto a acabarlo, siendo imitado por Ais, pero la voz fría de Loki lo interrumpió)
Loki: Bete, no te atrevas a dar un paso más… (Habló en un tono frío, tensando al nombrado y causando que Finn y Riveria la miraran totalmente sorprendidos)
Por la mente de Loki las cosas no estaban bien, sabía gracias a otros dioses de casos como estos, de monstruos que tenían conciencia humana, aberraciones para algunos dioses y un milagro para otro, mientras que algunos decían que tenían que ser estudiados, otros decían que tenían que ser erradicados del mundo, pero como ella mandaría matar a un monstruo que tenía la misma voz de su primer capitán, del primer mortal que pudo llamar amigo y que falleció explorando los pisos más profundos.
Loki: Habla criatura y si encuentro tus razones claras, te perdonare la vida… (Hablo mientras se paraba al frente de todo el grupo, cruzándose de brazos)
Lyd levantó la mirada ante esto, extrañándose, por qué la diosa Loki fue la primera en aparecer frente a él, sabiendo que podría ser una amenaza.
Lyd: Loki-sama, vengo a pedir su ayuda… Hestia-sama y Hermes han liberado su divinidad a las afueras de Rivira y el Dungeon ha enviado un Goliath irregular a eliminarlos… (Habló en un tono sumamente respetuoso, aunque su preocupación era evidente en su tono) Temo por las vidas de mis amigos, de Bell… de los hijos de Hestia-sama… se lo suplico Loki-sama, ayude a los aventureros en el piso 18… (Habló en un tono de súplica, para seguidamente volver a inclinarse, golpeando su cabeza en el suelo) Con gusto daré mi vida como pago por su ayuda… se lo suplico…
Esto causó que Loki palideciera, si bien, sabía que para algunos aventureros era fácil acabar con un Goliath, principalmente si eran nivel 4 o superior, pero uno creado específicamente para eliminar a dos dioses, incluso si tenían su poder sellado, significaba que era un monstruo mucho más poderoso que su similar en la entrada del piso.
Por lo que después de pensarlo un poco, decidió creer en la criatura frente a ella, principalmente porque no sintió nada de mentira en su voz.
Loki: Todos prepárense, volveremos al piso 18 lo más rápido que podamos… (Habló en un tono de mando, mientras se volteaba en dirección del grupo, quienes le daban una mirada totalmente sorprendida)
Bete: ¡PERO LOK…! (Grito enojado, pero fue nuevamente silenciado por la diosa)
Loki: Si no estás de acuerdo conmigo, puedes irte a la superficie junto a los que no quieran seguirnos, después hablaremos sobre su continuidad en esta familia… (Hablo en un tono frío, mirando con ojos carente de brillo a Bete, quien se tensó) ¡LOS QUE ME SIGAN, NO DEJAREMOS QUE LOS HABITANTES DE RIVIRA CAIGAN ESTE DIA…! "Además así Hestia me deberá un favor por salvarle el pellejo…" (Habló en un tono de mando, para seguidamente pensar esas palabras con un aire burlón)
Después de esto y aun con la sospecha en el lizardman, decidieron seguir con el plan de su diosa, aunque un pequeño grupo decidió quedarse, no confiaban en absoluto en Lyd, por lo que no irían a lo que según ellos sería una muerte segura.
Dejando a ese pequeño grupo, no sin antes Loki decirles que estaban expulsados de su familia en cuanto volvieran a la superficie.
Ellos partieron nuevamente hacia el piso 18, solo que esta vez, mantenían un paso rápido, con Loki, Finn y Riveria a la cabeza, mientras que Lyd corría unos metros delante de ellos.
En lo profundo de la mente de Riveria, solo esperaba que Bell se encontrara bien, inconscientemente se llevó una mano sobre su corazón, aún no sabía qué era eso que sentía cuando estaba con él, pero le gustaba sentirlo.
Mientras corrían, volvieron a sentir un fuerte temblor, causando que apresuraran el paso, principalmente Lyd, no dejaría que su amigo muriera dentro de este horrible lugar, aun si tenía que sacrificarse para lograrlo.
Sin ser notado por nadie, ni por el mismo Lyd, algunas de sus escamas comenzaron a tornarse verdes, así como sus garras y colmillos comenzaban a crecer levemente.
Momentos antes, con Bell.
A diferencia de su pasado, el Goliath con el que se enfrentaba ahora era más lento, por lo que podría maniobrar mejor sus ataques y causar mucho más daño.
Junto a esto, usando la misma técnica que usó en su pasado, atacando al gigante mientras ayudaba a los aventureros que quedaban en el fuego cruzado, entre los cuales se encontraba un sorprendido Mord.
Si bien esta vez los ataques si afectaban al Goliath, algo tenía intranquilo a Bell, si bien los ataques del monstruo eran de cierta forma predecibles, en algunos momentos parecía moverse de una forma controlada, atacando a los aventureros que atacaban a distancia e ignorando a los que intentaban derribarlo.
Por su experiencia no bajó la guardia, aunque desde el fondo de su mente, solo decía que era una coincidencia.
Al ver como los magos de la ciudad se agrupaban en un lugar alto, comenzando con el cántico de sus magias, ayudó a alejar a los demás monstruos que se acercaban a estos, sin notar el reflejo de diversión en los ojos opacos del Goliath.
Cuando vio que ya las magias estaban cargadas, el mismo comenzó a cargar su argonauta, preparándolo para disparar segundos después de que las magias impactaran en el Goliath.
Una gran explosión resultó de esto, lanzando al aire a muchos de los aventureros que se encontraban más cerca, entre los cuales se encontraba Bell, quien impactó fuertemente contra un árbol.
Cuando volvió a levantar la vista, se encontró con el Goliath regenerándose a una velocidad alarmante, mientras lentamente se volvía a poner de pie.
Todo se volvió lento para Bell, vio como el gigante usando uno de sus pares de puños golpeó el suelo, creando una onda de choque que levantó a los aventureros que se habían acercado, entre los cuales y el más cercano, estaba Welf.
Para él solo fue un segundo, pero cuando vio a su amigo casi siendo aplastado por las manos del gigante, sus pies se movieron solos, en menos de un parpadeo ya se encontraba en el aire, empujando a Welf lejos del gigante y el tomando su lugar.
Sabiendo que no lograría escapar, preparó sus espadas para perforar una de las manos del gigante, dolería, pero lograría escapar.
Antes de que fuera aplastado, una gran sombra apareció frente a él y detuvo las manos con algo de dificultad, frente a él un gran cocodrilo humanoide había aparecido, en un principio pensó que sería un nuevo Xeno, pero al mirar sus ojos dorados lo reconoció inmediatamente.
Bell: ¡¿LYD…?! (Grito sorprendido, si bien sabía que los Xenos al igual que los demás monstruos podía evolucionar, jamás vio que un Xeno lo lograra)
Lyd: Llegue justo a tiempo… (Habló en un tono más ronco, mientras seguía forcejeando con el agarre del gigante) ¿T-Te volviste más pequeño…? (Hablo confundido, antes solo tenía que inclinar levemente la cabeza para verlo, ahora prácticamente tenía que mirar hacia abajo)
Bell: Lo dices midiendo casi los cuatro metros… (Habló en un tono plano, notando que la lagartija no había notado su cambio)
Gracias a la sorpresa de Lyd casi perdió contra el gigante, quien seguía intentando aplastarlo entre sus manos, lo que causó que Bell reaccionara.
En un rápido movimiento cortó las muñecas del gigante, liberándolos a ambos y causando que cayeran al suelo junto a las manos cercenadas.
De un salto ambos se alejaron del gigante, cayendo frente al grupo que se encargaba de los heridos.
Una vez pisó tierra, Lyd comenzó a observar su cuerpo, recién notando su altura, la coloración de sus escamas y la armadura natural que ahora cubría sus hombros y torso.
Bell: Ahora eres más grande que Asterius… (Hablo con burla, recibiendo una media carcajada de parte de Lyd)
Antes de que este le contestara, dos ataques golpearon al gigante, un gran tornado de fuego lo golpeó en uno de sus hombros, mientras que en el otro una lanza de hielo lo impactó, Bell reconoció esos ataques mágicos, para seguidamente mirar sorprendido a Lyd.
Lyd: Traje refuerzos… (Hablo con una gran sonrisa colmilluda, para seguidamente ver cómo de entre los árboles emergían parte de los aventureros de Loki, siendo comandados por Ais y Bete)
Esto causó una gran sonrisa en Bell, quien seguidamente comenzó a eliminar a cuanto monstruo se pusiera frente a él, siendo imitado por Lyd, quien con su nueva fuerza los eliminaba rápidamente.
Mientras esto ocurría, el Goliath era bombardeado por diferentes y poderosos ataques mágicos, encabezados por Riveria y Lefiya.
Momentos después cuando el bombardeo había terminado, el gigante cayó de rodillas, dos de sus brazos habían sido arrancados, pedazos de su piel caían totalmente calcinados o congelados, su mandíbula había desaparecido, así como la mitad de su rostro.
Al ver esto, muchos de los aventureros de la ciudad comenzaron a atacarlo, mientras que los de más experiencia miraban esto tensos.
Respondiendo a la tensión de los más poderosos, el gigante levantó levemente la cabeza, para seguidamente comenzar a reír.
Una carcajada hueca que aterró a todos, la cual sólo aumentó al ver como el gigante se levantaba ignorando sus heridas, las cuales lentamente se regeneraban.
Cuando finalmente se había vuelto a parar, el gigante con su único ojo miró directamente a Bell, quien rápidamente recibió el mensaje, tensando todos sus músculos en respuesta.
Después de esto, un aura roja comenzó a cubrir al Goliath, la cual aumentó su regeneración ya exagerada, para seguidamente explotar, tiñendo de rojo todo, creando una tétrica aura.
Con esto, los monstruos igualmente comenzaron a aparecer en oleadas masivas de los demás pisos, lo que puso en aprietos a los aventureros que se encontraban más cerca.
Bell viendo que esto podría empeorar, decidió usar uno de los ataques mágicos que le enseñaron los magos en el bosque Alf, no entendía el por qué, pero sin que fuera ordenado por el rey o por la misma Riveria, ellos se lo enseñaron, además de muchos otros ataques mágicos.
Bell: Escúchenme hermanos y hermanas, el tiempo de luchar ha llegado…
En un susurro, el cántico de Bell comenzó, mientras que para los oídos de la mayoría solo fueron unas inentendibles palabras, para los elfos cercanos a Bell, fueron claramente entendidas.
Mientras que Ryuu quedaba totalmente fría en su lugar, Lefiya y Riveria solo se sorprendieron, mientras que la pelirroja desconocía el tipo de magia élfica que Bell estaba recitando, Riveria no entendía cómo Bell podía hablar tan fluidamente el élfico ni cómo había logrado aprender esa magia.
Bell: Les imploro… Les suplico, unamos nuestro poder para defender a los que lo necesitan…
Con esas palabras, un círculo mágico apareció en los pies de Bell, el cual brillaba en un blanco puro, atrayendo la mirada de todos.
Esas palabras despertaron a las tres elfas que recibieron el llamado de Bell, mientras que Lefiya y Ryuu se sentían inseguras al responder, Riveria golpeó la base de su báculo en el suelo, para seguidamente comenzar con un cántico propio, conectando con el de Bell.
Riveria: La llama infernal del purgatorio nos cubrirá y quemará a nuestros enemigos… y curará a nuestros aliados…
Con esas palabras Riveria creó un círculo mágico que se sincronizo con el de Bell, quien tenía una media sonrisa al escuchar la voz de la elfa.
Esto despertó de sus dudas a Ryuu y a Lefiya, quienes rápidamente se concentraron, Lefiya en su báculo y Ryuu en su espada conectada al árbol sagrado.
Lefiya: La pureza de los bosques nos dará resguardo y rejuvenecerá a nuestros aliados… la flora y la fauna se nos unirán en esta lucha…
Ryuu: Como en los antiguos cuentos de los nómadas, la luna será nuestra protectora y las estrellas nuestras guías sobre un lejano bosque… o árbol sagrado, otorga tu compasión a los que te olvidaron…
Tres círculos mágicos se unieron al de Bell, quien sentía como la magia compartida de los elfos corría entre ellos, potenciando y uniéndolos en un fuerte sentimiento de lucha y protección.
Bell/Riveria/Ryuu/Lefiya: Bajo el cielo sacro te suplicamos, danos el poder de proteger a los débiles y salvar a los heridos…
Mientras el cántico avanzaba, un poder abrumador comenzaba a brotar de los cuatro, siendo sentido por todos, al igual que por el Goliath, quien sintió la amenaza en dicho cántico, por lo que intentó detenerlos.
En una sincronización perfecta, Ais, Bete y Lyd atacaron al gigante, logrando frenarlo y ayudando a que los demás acertaran ataques en él.
Bell: Te lo suplico, dios de dioses… cúbrenos con tu mano y ayúdanos a obtener la victoria prometida…
Riveria: Guíanos desde lo más alto, otórganos a nuestros pequeños cuerpos con tu gran gracia divina…
Ryuu: Aun si no somos merecedores de tu gracia… indignos de tu gran poder divino…
Lefiya: Con los fuertes vientos errantes como prueba de tu grandeza…
Bell/Riveria/Ryuu/Lefiya: Llevamos dentro de ti la luz del polvo de miles de estrellas y tu gracia divina con los sueños de nuestros compañeros caídos…
Después de estas palabras, un gran círculo mágico apareció sobre el Goliath, al igual que en sus pies.
Sintiendo la amenaza y el peligro que significaba ese ataque, el Goliath ignoró a todos los aventureros que lo atacaban y pateando a la molesta alimaña traidora lejos de su alcance, para seguidamente golpear con sus cuatro brazos sobre Bell.
Si bien los cuatro parecían estar en trance, Bell estaba atento a los movimientos del gigante, por lo que cuando noto el ataque de este mismo, cortó rápidamente su conexión con las demás.
Él sabía que ocurriría con ellos si el cántico era interrumpido, el fuego fatuo y el rebote les causarían mucho daño a los cuatro, por lo que para prevenir que las elfas fueran dañadas, cortó la conexión, llevándose todo el daño de la acumulación mágica, sumado al golpe del Goliath.
Una fuerte onda mágica siguió al golpe dado por el Goliat, derribando a la gran mayoría de ambos lados, lo que fue aprovechado por los aventureros para acabar con muchos de los monstruos que habían quedado aturdidos.
Cuando Riveria, Lefiya y Ryuu sintieron el corte en su conexión, pensaron lo peor, pero solo cuando la onda mágica las golpeó, notaron que los daños serían mucho peores que un simple fuego fatuo.
Riveria fue la primera en salir corriendo en dirección de Bell, sintiendo como su débil presencia había caído a unos cuantos metros frente a ella.
Cuando llegó al lugar, vio como el enorme lizardman levantaba un árbol caído, bajo el cual un gravemente herido Bell se encontraba boca abajo.
En silencio se acercó y rápidamente puso a Bell sobre su regazo, para seguidamente comenzar a curar sus heridas, aunque, según su diagnóstico, estaba pendiendo de un hilo, a punto de caer en los fríos brazos de la muerte.
En lo profundo de la mente de Bell, este se encontraba flotando en un espacio en blanco, con su apariencia antes de morir, escuchando débilmente los llantos y gritos de Hestia y Lili, así como los lamentos de Welf y Lyd, pero lo que causó que intentara despertarse, fueron los pequeños sollozos de Riveria.
De la nada, el espacio en el que se encontraba Bell quedó en total silencio, para seguidamente sentir como una presencia aprecia frente a él.
Zeus: Hola Bell… (Habló en un tono levemente alegre, viendo como el peliblanco se ponía de pie rápidamente)
Bell: ¿Abuelo…?
Fuera de la mente de Bell.
Hermes había aparecido donde Bell había caído, un profundo arrepentimiento comenzaba a emerger de los más profundo de su ser.
Lo sentía, muchas almas se perdían en cada minuto en esta pelea, todo por un capricho, el cual ahora estaba a punto de acompañar a esas almas caídas.
En silencio vio como Loki y su capitán aparecían frente a ellos.
Loki: Las cosas están empeorando… (Hablo alarmada, igualmente sintiendo las muchas almas perdidas entre las paredes de la mazmorra) No quiero sonar cruel, pero debemos huir, estamos por perder esta batalla y no lograremos nada si seguimos así…
Lyd: Yo los traje aquí, distraeré al Goliath para que ustedes puedan huir… (Habló en un tono serio, causando que todas las miradas fueran dirigidas a él)
Welf: Sabes que morirás si te quedas… (Habló en el mismo tono, si bien apenas lo conocía, sabía que era alguien bueno y noble, aun si era un monstruo)
Lyd: Un sacrificio justo… (Hablo en un tono bajo, mientras se volteaba y comenzaba a caminar hacia el Goliath, pero, una fuerte respiración lo detuvo)
Momentos antes, subconsciente de Bell.
Bell: Si ese es el precio por salvarlos a todos, estoy dispuesto a arriesgarlo todo por la paz… (Habló en un tono serio, con una fuerte voluntad ardiendo en sus ojos, causando que Zeus soltara una gran sonrisa)
Zeus: Sabia que dirías eso… buena suerte Bell, esta posiblemente sea la última vez que nos veamos en este lugar… logra la victoria, hijo mío… (Habló con orgullo, mientras tomaba uno de los hombros de Bell, quien le dio una gran sonrisa) Antes que te vayas, alguien quiere hablar contigo… (Hablo mientras miraba a sus espaldas, donde una mujer peliblanca de ojos heterocromáticos aparecía lentamente) Los dejaré solos…
Durante unos momentos ambos no se dirigieron la palabra, Bell solo miraba sorprendido a la mujer, mientras que esta lo miraba con tristeza y arrepentimiento, mientras se acercaba lentamente a él.
Bell: ¿T-Tía Alfia…? (Hablo sorprendido, gracias a Riveria y algunos de los rezagados de la familia Zeus y Hera que conoció durante la guerra, averiguo sobre su madre, su padre y, sobre todo, de su tía)
La mujer solo lo observaba en total silencio, mientras lagrimas comenzaban a caer de sus ojos, solo para seguidamente dar un gran paso, abrazando fuertemente a Bell, quien rápidamente le devolvió el abrazo.
Alfia: Bell… pequeño Bell… (Hablo entrecortadamente, mientras apretaba aún más el abrazo, apoyando su cabeza en el hombro del peliblanco, derramando un mar de lágrimas)
Bell solo guardo silencio, por una parte, no sabía que decir, nunca la conoció en persona y sabía que las descripciones que le dieron no podrían ser tan acertadas, mientras que, por otra parte, dejaría que la mujer se desahogara, para después hablar con más calma.
Poco después de que la mujer dejara de llorar y cubiertos por un silencio, ambos rompieron el abrazo, causando que recién ahora, la mujer finalmente notara los rasgos tan similares y a la vez diferentes que Bell tenía de su madre, aunque los ojos carmesíes los había sacado de la alimaña de Zeus.
Alfia: Bell… por favor perdóname por todo… los deje a ti y a tu madre… no debí seguir a Zald… (Hablaba dolorida, casi comenzando a llorar nuevamente, pero fue callada por Bell, quien tomó sus manos y les dio un ligero apretón)
Bell: Seguiste lo que creíste correcto y respeto eso… no te culpo de nada de lo que ocurrió después de la caída de sus familias… Es… bueno conocerte al fin, tía Alfia… (Habló en un tono cálido, para terminar con una sonrisa, la cual a ojos de Alfia, era igual a la que su hermana le regalaba cada vez que volvía de una batalla)
Hubiera abrazado nuevamente a su sobrino, pero al notar como el brillo blanco que los rodeaba comenzaba a tornarse más opaco, lo que significaba que el cuerpo de Bell estaba despertando o finalmente rindiéndose y muriendo.
Alfia: Bell, me hubiera gustado hablar más calmadamente contigo, pero se nos acaba el tiempo… (Habló rápidamente, mientras concentraba un poco de magia en su mano derecha, para seguidamente ponerla sobre el pecho de Bell, donde se introdujo la magia acumulada) Te di todo mi conocimiento y mis memorias, te servirá para el camino que elijas… Se fuerte mi querido sobrino… todos te estamos observando desde el cielo… (Hablo ahora en un tono más calmado, mientras juntaba su frente con la de Bell, con una pequeña lágrima cayera desde uno de sus ojos) Ni pienses en visitarnos a menos que tengas más de 500 años… (Habló en un tono burlón, mientras se separaba del peliblanco, sabiendo que, gracias a sus memorias, ahora él también sabía el secreto de su familia, el secreto de su sangre)
Después de esto, la mujer lentamente comenzó a desaparecer, bajo la vista triste de Bell, quien rápidamente había repasado las memorias de su tía, viendo el sufrimiento que ella y su madre tuvieron que vivir antes de ser encontradas por Hera.
Bell: Dale mis saludos a mi madre… Y dile a la abuela Hera que no sea tan dura con Zeus… (Habló en un tono feliz y burlón, mientras derramaba unas cuantas lágrimas)
Mientras que Alfia desaparecía, Bell logró ver junto a ella dos figuras que reconoció rápidamente como sus padres, a pesar que nunca los conoció, sentía que ellos eran sus padres, quienes le regalaron una gran sonrisa.
Actualidad.
Cuando finalmente Bell recobro la conciencia, dio una fuerte respiración, sintiendo como sus recién curados pulmones se llenaban de oxígeno.
Si hubiera estado en una situación diferente, se había sonrojado por estar recostado en el regazo de la elfa, pero dejó esos pensamientos de lado al escuchar sus débiles sollozos, para lentamente acercar una de sus manos al rostro de la peli jade y limpiar una de las lágrimas que caían de sus ojos.
Todos habían quedado de piedra al verlo literalmente volver de la muerte, pero eso terminó rápidamente al ver el gesto que hacía con Riveria y la brillante sonrisa que le regalaba.
El rugido furioso del Goliath a la distancia los sacó de su burbuja y causando que Bell, lentamente se levantara, para seguidamente comenzar a caminar en dirección del gigante.
Welf y Lyd intentaron detenerlo, pero la pesada aura de Bell los detuvo, al igual que sus espadas, las cuales aparecieron en un instante, descansando en sus manos.
EL Goliath al notar el peligro que ahora exudaba Bell, se concentró totalmente en este, ignorando los ataques de los demás aventureros y de dos furiosas elfas.
Cargando su mejor ataque, el Goliath lanzó un rugido totalmente cargado en dirección de Bell, pero antes que lograra impactar, el peliblanco susurro unas palabras.
Bell: Ataraxia…
Después de esto, una armadura de luz cubrió al peliblanco, la cual recibió y repelió el rugido, dispersándolo como si solo fuera una pequeña ráfaga de viento.
Esto dejó fríos a todos, al igual que al Goliath, quien intentó volver a cargar un rugido, pero de la nada, cadenas hechas de luz lo sujetaron y lo obligaron a arrodillarse.
Seguido de esto, un círculo mágico de grandes proporciones apareció frente a Bell, este, tenía runas escritas en una lengua muy antigua, anterior a la era de los dioses.
Sobre el círculo mágico una estrella de cinco puntas comenzó a formarse, al igual que diferentes escudos en cada una de las puntas y en medio de la estrella.
El escudo en medio de la estrella fue el primero en formarse, revelando el escudo de la Falna de Hestia, el segundo escudo y el que estaba en la punta más alta, fue el de la familia Zeus.
En las dos puntas de los lados, se formaron los escudos de Loki y Hefesto, mientras que, en las dos puntas inferiores, los escudos de Astraea y Cronos se formaron.
Cuando los seis escudos finalmente se formaron, la estrella comenzó a girar rápidamente formando un vórtice, mientras que los escudos giraban lentamente a su alrededor, con la silueta del escudo de Hestia en medio del vórtice.
Nadie lo noto al estar concentrados en el brillante círculo mágico frente al peliblanco, pero Loki y Hestia igualmente brillaron levemente, su Arcanum resonando con el círculo mágico y con Bell, así mismo en Orario ocurría lo mismo con Hefesto, mientras que a las afueras y en el cielo, ocurría con Astraea, Zeus y Cronos.
Nadie entendía qué ocurría, pero eso fue respondido rápidamente, al ver como Bell lentamente caminaba hacia el círculo mágico, para seguidamente atravesarlo, causando que el círculo comenzará a fundirse con él.
A vista de todos y de un furioso y preocupado Goliath, Bell comenzaba a cambiar, cubierto por una capa de luz que no dejaba ver su apariencia, la figura de Bell comenzó a crecer, al igual que su cabello.
Después de esto, la luz que cubría a Bell comenzó a desaparecer, finalmente revelando su apariencia, lo principal que notaron, fue su estatura, si bien todos estaban a una gran distancia, notaron que era sumamente más alto que su apariencia anterior, causando que sus ropas estuvieran rasgadas, ahora no solo por las heridas, si no por el brusco cambio de estatura.
Su cabello también había cambiado, ahora caía sobre sus hombros, tapando levemente su rostro, pero algo que notaron rápidamente todos, fueron las orejas ligeramente puntiagudas que sobresalían entre su blanco cabello.
Sus espadas también habían cambiado, antes eran negras cuál carbón, ahora eran de un color plata puro, solo sus empuñaduras mantenían su antiguo color.
De la nada, una oscura riza comenzó a escucharse, la cual provenía de un encadenado Goliath, quien miraba con una oscura burla en dirección del peliblanco.
Goliath: Bell Cranel… Tu destino se escribió hace mucho tiempo… (Hablo en un tono oscuro, mientras tensaba las cadenas, no logrando soltarse a pesar de su fuerza)
Bell solo guardó silencio, viendo como muchos monstruos se acercaban a él.
Sin decir una palabra, Bell unió sus espadas, las cuales, respondiendo a su voluntad, comenzaron a cambiar, combinándose y formando una lanza de dos puntas de casi dos metros.
Con un leve movimiento, formó una fuerte ventisca, para seguidamente, todos los monstruos que se habían acercado desaparecieron, solo dejando sus piedras mágicas fracturadas.
Bell: Yo… escribo mi propio destino… (Hablo en un tono serio, con su voz ligeramente más seria, para seguidamente dar un fuerte salto en dirección del Goliath)
Mientras estaba en el aire, comenzó a cargar su lanza con una fuerte capa de rayos, la cual alargó la lanza y aumentó extremadamente sus filos.
En un segundo, la lanza fue clavada en el pecho del Goliath, quien sabiendo que su misión había sido cumplida, por lo que no se defendió, mirando con una gran sonrisa burlona y una profunda oscuridad en sus ojos a Bell, quien le devolvió la mirada con una oscuridad aún más profunda.
Así al ver que el Goliath estaba por explotar, Bell dio un fuerte salto, cayendo frente a Riveria y los demás, al momento justo para que el Goliath explotara, trayendo nuevamente un ambiente pacifico al piso.
Con un leve movimiento de manos, la lanza apareció en una de las manos de Bell, mientras que, en una de sus puntas, una esfera de cristal estaba clavada.
Viendo que ya todo había terminado, Riveria fue la primera en acercarse, notando que ahora, ella era levemente más baja que Bell, por lo que ahora tenía que levantar ligeramente la mirada.
Bell notando la presencia de la elfa, la miró sobre su hombro, para seguidamente darse la vuelta, donde durante unos segundos miró sus ojos con una profunda nostalgia, para después poner una de sus manos sobre una de las mejillas de la elfa, sorprendiéndola.
Bell: Estoy de vuelta… (Hablo en élfico, dando una gran sonrisa cálida y llena de amor, solo para seguidamente caer inconsciente, cayendo sobre una sorprendida Riveria)
Finalmente, la batalla se había terminado, con nuevas revelaciones por venir y una oscuridad lentamente acercándose.
Fin de capítulo 8
Del 1 al 10 cuánto le dan al capítulo.
Deja tu estrellita si te gusto.
Yo soy Horst y nos vemos en el siguiente capítulo…
