Capítulo 9
El cambio tan rápido en el cuerpo de Bell lo agotó extremadamente, por lo que al acabar con el Goliath terminó cayendo inconsciente gracias al masivo gasto de energía.
Actualmente se encontraba aún inconsciente dentro de la tienda de Finn, quien, sabiendo su delicado estado, decidió que estuviera en un lugar donde estuviera bajo la vigilancia de todos.
Mientras los demás esperaban a que Bell despertara, un pequeño grupo dirigido por Bete y Ais se dirigieron a la superficie para buscar suministros y unos cuantos medicamentos para los heridos y para Bell.
Después de todo lo ocurrido por su fallido plan, Hermes se había mantenido encerrado en su tienda, su locura había durado toda la noche, causando que Asfi prefiriera quedarse junto a Hestia antes que lidiar con su irritante dios.
Con Lyd, este no se separó de la familia Hestia durante toda la noche, sabiendo claramente que el peligro no había terminado, prefirió mantenerse alerta, aunque para los demás solo parecía una estatua junto a la tienda de Hestia.
Loki por el momento prefirió mantenerse en su tienda, si bien quería restregarle en la cara a Hestia que le había salvado el pellejo, sabía que no era el momento, además de que todavía tenía que averiguar qué demonios fue lo que había pasado con Bell, antes solo era un ligero tirón en su arcano cada tanto tiempo, ahora era como si fuera parte de su familia y no un hijo de Hestia, aunque igual sentía el arcano de la pelinegra en él.
Esto había estado dando vueltas en su cabeza durante toda la noche, pero solo una idea era la que concordaba con todo lo que había ocurrido, si era lo que sospechaba, solo esperaba que Freya o Ishtar no intentaran obtenerlo o tendrían que desatar una guerra entre sus familias.
Fue sacada de sus pensamientos cuando Riveria entró a su tienda, con una expresión cansada y a la vez preocupada.
Loki: ¿Aún no despierta…? (Hablo mientras se acercaba a la elfa, la cual solo soltó un gran suspiro)
Riveria: Está totalmente agotado, tanto físicamente como mentalmente… no creo que despierte hasta mañana como mínimo… (Habló en un tono cansado, mientras rebuscaba unas cosas en un baúl, sacando lo que parecía ser un grueso libro de medicinas) Ais y los demás deberían llegar al anochecer… (Hablo mientras recorría las páginas del libro, recibiendo un asentimiento de parte de Loki, quien no sabía si burlarse del obviamente enamoramiento de la elfa o intentar darle un consejo)
Obviamente la diosa pelirroja eligió la primera opción, no le haría honor a su título si comenzara a dar consejos amorosos antes de burlarse.
Loki: Pasaste gran parte de la noche junto al chico, ¿no te habrás aprovechado de él mientras los demás no te veían…? (Hablo en un tono burlón, causando que la elfa se congelara en su lugar y comenzara a apretar fuertemente el libro en sus manos) No me sorprendería, aunque una virgen como tú no sería tan audaz como para hacerlo… (Hablo en el mismo tono, ignorando que el libro en las manos de la elfa estaba por ser aplastado) No entiendo a las elfas, respeto que no le abran las piernas a cualquiera, pero aun así deberían intentar auto complacerse, por esos todas son amargad… (Hablaba claramente tocando botones delicados en la elfa, pero de la nada fue silenciada por un fuerte golpe en la cabeza de la mitad del libro que sostenía Riveria)
Riveria: Cómo te atreves a decir semejantes… cosas… (Hablo alterada, sin notar que había partido a la mitad el libro en sus manos y que había golpeado a Loki con una de esas mitades)
La diosa ignorando que casi le rompen la cabeza con un libro, solo dio una sonrisa pervertida, para seguidamente mirar con una expresión igualmente pervertida a la elfa, quien estaba sumamente sonrojada.
Loki: Entiendo, no le diré nada al chico, aunque deberías de darle vacaciones a tus dedos y pedirle al chico que lo haga por ti… (Habló con una expresión sugerente, para seguidamente salir corriendo de la tienda, esquivando las dos mitades del libro congeladas y con un filo de hielo)
Esto dejó sumamente sonrojada a Riveria, si bien algo que jamás admitiría era que Loki tenía razón en algo, si sentía algo por el peliblanco y a su edad, sus dedos ya no cumplían bien esa función.
Negando con la cabeza, decidió enviar a lo más profundo de su mente esa línea de pensamiento para seguidamente concentrarse en hacer la medicina que pensaba darle al peliblanco para que se recuperará más rápido.
Con eso en mente comenzó a trabajar, sin notar como Loki la miraba en la entrada de la tienda con una gran sonrisa, para seguidamente desaparecer como si nada.
El día pasó rápidamente, mientras la mayoría ayudaba a reconstruir la parte de la ciudad que se vio afectada por la batalla, un pequeño grupo se quedó en el campamento.
Pero para todos los aventureros, el ambiente estaba tenso, pocas horas después de que derrotaran al Goliath, una sensación de peligro se había levantado en todos, nadie sabía que era, pero sus instintos le gritaban que debían alejarse lo más rápido que puedan.
Eso era lo que sentían con urgencia un pequeño grupo de aventureros que se dirigía al campamento de la familia Loki y Hestia, mientras más se acercaban al campamento, sus instintos les gritaban con más urgencia que se alejaran.
Cuando estaban a solo unos metros de la entrada del campamento, una sombra pasó frente a ellos, para seguidamente cayeran al suelo muertos con un profundo corte en sus cuellos.
Esto fue visto por Asfi, quien se encontraba vigilando desde un árbol, camuflada gracias a un Ítem mágico, viendo con sorpresa y miedo como no pudo lograr ver qué era lo que mató a ese grupo de aventureros.
Con eso en mente, salió disparada en dirección de los demás para avisarles, sin notar como donde antes estaba parada, 3 sombras de casi 3 metros se levantaron, revelando algunas de sus características, como sus cuernos de alce y su rostro cadavérico, aunque lo que más destacaba eran sus colmillos expuestos y llenos de sangre fresca.
En un borrón, estos desaparecieron, corriendo en dirección de las tiendas, mientras una maniática risa se escuchaba a su paso.
Asfi: ¡FINN-SAN…! (Gritó mientras se acercaba al pallum, quien se encontraba hablando con Riveria y Tiona, atrayendo la mirada de los tres)
Pero antes de que llegara a ellos o gritara, de la nada un profundo corte apareció en su hombro, causando que la sangre saliera de golpe y la chica cayera al suelo producto del dolor.
Asfi: Mierda… (Gruño con dolor, mientras usaba los restos de su capa para cubrir la herida y detener el sangrado)
Al volver a mirar en dirección del grupo, vio que corrían en su dirección, pero algo que la aterró, fue que vio esa misma sombra detrás de Hestia y Loki, no lograría llegar a ellas y aunque les gritara a los demás no lograrían reaccionar a tiempo.
Tendría que usar ese peligroso ítem que Hermes le había dado, pero antes de que se lo inyectara una mancha verde apareció detrás de ambas diosas, deteniendo los ataques con una ligera dificultad.
Ryuu: Detrás de mí… (Hablo en un tono serio a ambas diosas, mientras apretaba fuertemente la empuñadura de su espada)
Si bien las bestias eran extremadamente rápidas, Ryuu gracias a sus altos reflejos lograba seguirles el paso con dificultad.
Asfi: Son demasiado rápidos… (Habló una vez se acercó a Ryuu y a las diosas junto a los demás)
Finn: Formen un círculo alrededor de Loki y Hestia-sama… (Ordenó mientras tomaba su lanza, siendo imitado por los demás quienes rápidamente formaron un círculo alrededor de las diosas)
Los gritos de Asfi llamaron la atención del grupo de Mikoto y de Welf junto a Lili, quienes se acercaron, solo para ser rápidamente atacados por las bestias, causando que Welf recibiera un corte en el brazo y pierna, mientras que Lili recibió un profundo corte en su pecho.
El grupo de Mikoto no corrió con mejor suerte, Ouka recibió un golpe en la espalda, lo que lo desoriento y permitió que recibiera un corte cerca del estómago, Chigusa recibió un golpe en la cabeza, desmayándose inmediatamente debido al dolor.
Mikoto logró evadir lo suficiente para llevar a sus compañeros heridos hacia el grupo de Loki, pero eso no la salvó de recibir un corte en su muslo, lo que casi la derribó.
Finn: ¿Qué clase de monstruo es…? (Hablo mientras ayudaba a Welf con Lili, aunque rápidamente tuvo que esquivar y detener un corte que iba dirigido a su cuello) No reconozco este tipo de ataque… ¿será un irregular…? (Hablo en dirección de Riveria, quien hacía lo que podía con una espada ligera y su báculo)
Riveria: Es más de uno… (Habló con dificultad, deteniendo dos ataques con su báculo, aunque no logro vislumbrar la forma de la criatura)
De la nada una de las criaturas logró pasar entre Tiona y Welf, pero antes de que lograra acercarse a Loki, Lyd apareció de un salto, tomando con sus garras a la criatura, quien chilló con dolor, para seguidamente alejarse herida, recién revelando su apariencia a los aventureros.
Viendo que su compañero estaba en peligro, las otras dos criaturas se lanzaron en dirección de Lyd, quien rápidamente quedó en desventaja al ser mucho más lento.
Pero usando su extremidad extra, logró derribar a uno, mientras que el otro logrando pasar bajo su guardia, cortó uno de sus tobillos, causando que se arrodillara.
Lyd: Maldito… (Gruñó con ira, para seguidamente y usando su tamaño intentar aplastar a la criatura más cercana, mientras que intentaba morder al que se encontraba herido frente a él)
Una de las criaturas logró evadir la embestida, mientras que la que estaba herida no corrió con tanta suerte, quedando entre las fauces de Lyd y siendo despedazado por estas mismas.
Viendo su oportunidad, notando que una de las mayores amenazas estaba en el suelo, ambas criaturas se lanzaron en dirección de Hestia y Loki, pero fueron detenidas por Riveria, quien dejando ver su maestría con la espada y su báculo, logró detener el avance de una de las criaturas, mientras que logró dañar con su espada a la otra.
Pero eso no evitó que recibiera parte de los ataques, recibiendo un corte en el antebrazo, así como un corte en la mejilla, lo que le sacó un gruñido dolorido.
Una pequeña gota de sangre cayó del corte en la mejilla de Riveria, la cual lentamente cayó en dirección del suelo, donde una vez tocó el rocoso suelo, una fuerte ráfaga de viento salió desde una de las tiendas, para seguidamente un fuerte sonido de carne desgarrada se escuchará.
Para todos, solo un destello blanco fue lo que pasó frente a ellos, para seguidamente revelar a Bell con la cabeza de una de las criaturas en su mano, mientras que la otra estaba en el suelo, sin brazos y con Bell presionando su pecho con su pie.
Bell: Escoria… (Gruño enojado, con un tono más ronco que el que todos recordaban, pero lo que causó un ligero sonrojo en las mujeres fue que Bell solo tenía puesto los pantalones, teniendo descubierto su torso)
En una explosión de cenizas la cabeza desapareció de la mano de Bell, dejando caer sus cuernos y un colmillo, el cual lentamente se tornaba rojo.
Sin despegar su mirada de la criatura, Bell invoco a sus espaldas, las cuales respondiendo a él aparecieron de la nada en sus manos, para seguidamente usar una de estas para decapitar a la criatura, la cual soltó un último chillido antes de desaparecer.
Esto provocó un silencio tenso en todos, quienes rápidamente comenzaron a tratar a los heridos más graves manteniendo un ojo sobre Bell y el Lizardman, mientras que Lyd se acercaba lentamente a Bell.
Lyd: ¿No que estas cosas solo aparecían en los pisos profundos…? (Habló irritado, sus heridas se cerraban lentamente, pero eso no disminuye el dolor)
Bell: Puede que todas las muertes de ayer los hayan atraído, aunque es extraño que ataquen en grupos… según Asterius estas cosas son solitarias… (Habló en un tono serio, desapareciendo sus espadas, para seguidamente un tatuaje con la forma de estas apareciera en sus muñecas) ¿Lo sientes, verdad…? (Hablo mientras apretaba sus puños, mirando de reojo como el Lizardman se erguía con molestia)
Lyd: Si, ellos no son los únicos que subieron… (Hablo con molestia, mientras miraba repetidas veces a los lados, al igual que comenzaba a olfatear el aire)
Con un asentimiento, Bell se dio la vuelta, para seguidamente dirigirse hacia el grupo detrás de él, quienes lo miraron medianamente nerviosos mientras se acercaba.
Bell: Supongo que tengo muchas cosas que explicar… (Hablo un tanto nervioso, principalmente al estar recibiendo las miradas de Hestia y Loki, quienes parecían querer despellejarlo por alguna razón) Me gustaría poder explicarles todo ahora, pero será mejor que lo escuchen en presencia de Ouranos y los demás dioses, especialmente ustedes dos… (Habló en un tono un tanto más serio, mirando finalmente a ambas diosas, quienes le dieron una mirada confundida, pero antes que alguno volverá a hablar una pesada presencia y el grito de Lyd los interrumpió)
Inmediatamente después de esto, Bell creó un arco de rayos y comenzó a disparar hacia una figura blanca que se movía por el muro del piso, esquivando las flechas explosivas para seguidamente desaparecer en un pequeño túnel en el techo.
Bell: Escapó… (Gruño molesto, las cosas se complicarían ahora, solo esperaba que esa alimaña no intentara algo o todo se iría al demonio)
Tiona: ¿Qué era eso…? (Hablo mientras se acercaba al peliblanco, quien desaparecía su arco con un movimiento de manos)
Lyd: Un demi-espíritu… (Habló igualmente molesto, si bien compartía algo con esos entes, él estaba del lado de la vida, no como ellos que solo les importaba repartir muerte y contaminar a todo lo que se les cruzara)
Bell: Los Wendigos fueron arrastrados hasta aquí, una forma de deshacerse de cuantos más aventureros puedan… (Habló en un tono serio, viendo el agujero y los rasguños que quedaron por donde pasó el espíritu) Debemos volver lo más rápido que podamos a la superficie… (Hablo en dirección de Lyd, quien le dio un asentimiento, para seguidamente dirigirse hacia las afueras del campamento) ¿Se encuentran todos bien…? (Hablo mientras se volteaba en dirección del grupo, quienes la mayoría estaban curados, exceptuando a Ouka y Lili, quienes eran los más heridos)
Finn: Los cortes limpios ayudaron a la sanación, pero ellos necesitan más ayuda… (Hablo dejando de lado lo ocurrido anteriormente, preguntaría después)
Bell: Déjenme ver… (Hablo mientras se acercaba a los heridos, para seguidamente estirar su mano hacia ellos y comenzar un cántico en elfico)
Bajo la mirada de todos, las heridas de ambos, así como la de los demás ya medianamente curadas, comenzaron a sanarse rápidamente, sin dejar ninguna cicatriz ni muestra de que alguna vez hubo una herida.
Bell: Con eso será suficiente… (Hablo mientras paraba el cántico, recibiendo un asentimiento de Ouka, mientras que Lili lentamente comenzaba a despertar)
Asfi: Increíble… (Hablo mientras se tocaba su hombro, el cual había sanado perfectamente, mientras que Ryuu miraba esto con un aire de nostalgia, recordando a una maga elfa que tenía un poder similar para la curación)
Seguidamente de esto, un silencio un tanto incómodo se formó en el grupo, quienes, sobre todo las mujeres miraban fijamente al peliblanco, quien no sabía el motivo.
Welf: Bell, amigo… (Habló rompiendo el silencio, solo para que Bell lo interrumpiera)
Bell: Sé que tienen preguntas, pero es mejor aclarar todo en la superficie… (Habló rápidamente, solo para que el herrero lo mirara como si estuviera loco)
Welf: No es eso, no es que te tenga envidia, pero será mejor que te pongas más ropa… (Hablo en un tono un tanto nervioso, principalmente por que el peliblanco tenia mejor cuerpo que él, lo que le causaba celos)
Bell ante esto solo inclinó la cabeza confundido, solo para seguidamente sentir una briza fría golpear su pecho, recién notando que se encontraba solo con unos pantalones ajustados y descalzo.
Bell: Si… ¿Welf, podrías prestarme una de tus sudaderas...? No creo que la ropa que traje me quede… (Hablo un tanto nervioso, sacándole una media carcajada al herrero, quien solo se levantó y lo guió a su tienda, ignorando el hecho de que ahora era más alto que el)
Momentos después los demás del grupo de Loki aparecieron junto a Tione y Lefiya, quien estalló en un sonrojo al ver la nueva apariencia de Bell, por lo que prefirió mantenerse alejada de este por su propio bien.
Finalmente, cuando ya todo estaba listo y empacado, comenzaron su camino hacia la superficie, no sin antes Bell amenazara a los aventureros de Rivira, fueron sus amigos, pero eso no los salvó de su escarmiento.
Una vez comenzaron a ascender, se encontraron con Ais y Bete en la entrada del piso, por lo que después del típico berrinche de Bete, Loki los envió a que les dieran las medicinas y demás cosas a los que se quedaron en Rivira y que después los alcanzaran pisos más arriba.
Mientras subían hacia la superficie, Finn junto a Bell y Tiona lideraban el gran grupo, con el peliblanco hablando alegremente con la amazona, quien parecía muy entretenida con su compañía.
Unos metros detrás de ellos Riveria miraba esto de mala gana, si bien sabía que sentía algo por Bell, no sabía qué era lo que sentía, pero al verlo hablar tan animadamente con Tiona creaba un sentimiento amargo en su pecho.
Loki: ¿Son celos los que huelo…? (Hablo en un tono burlón y viendo que no había nadie con su atención en ellas)
Esto causó que Riveria comenzará a caminar en automático, mientras un sonrojo comenzará a subir hasta sus puntiagudas orejas, pero a pesar de esto le dio una mirada fría a la diosa.
Riveria: Di una palabra más y te meteré una botella de vino por el trasero… (Habló en un tono frío, aumentando la velocidad de sus pasos, dejando atrás a una pálida Loki, en estos momentos se arrepentía de contarle ese ligero detalle sobre su anatomía a la elfa)
Así el gran grupo, continuó su marcha a una ligera velocidad, pero cuando llegaron al piso 7, todos se detuvieron gracias a Lyd, quien rápidamente se dirigió hacia Bell.
Bell: Supongo que aquí nos separamos… (Hablo viendo como el gran lizard-man se acercaba a él)
Lyd: Debo volver a la aldea y notificar a los demás, además que tengo que buscar a Wiene… (Hablo mientras se arrodillaba para estar más a la altura de Bell, quien le dio un asentimiento)
Bell: En unos días vendré a verlos, espero que les digas y no me ataquen todos como la última vez… (Hablo en un tono un tanto serio, sacándole una gran carcajada a Lyd, quien recordó cuando se conocieron y todos lo atacaron) Cuídate, hermano… (Habló en un tono calmado, para seguidamente darle un asentimiento, el cual fue devuelto por Lyd, para seguidamente este se alejara rápidamente por una de las salidas laterales del piso, no sin antes despedirse de los demás con una seña)
Esto dejó en silencio unos cuantos momentos a los líderes, para seguidamente Finn se acercará a Bell, viendo en la dirección en la que se fue el Lizardman.
Finn: ¿Hay más como él…? (Hablo en un tono curioso, recibiendo una mirada fría de parte de Bell) No me malinterpretes, no es para perseguirlos, solo es curiosidad… (Hablo un tanto nervioso por esa mirada, sentía que estaba mirando a un depredador a los ojos al ver esos fríos ojos carmesí)
Bell: Hay una aldea completa de ellos, intentan vivir en armonía, pero todo el Dungeon va tras ellos… (Hablo intentando no contar demasiado, sabía de los motivos ocultos que tenía Finn cuando recién aparecieron los Xenos, aunque eso cambió con los años, pero por ahora no le daría tanta información)
Finn: Ya veo, les diré a los demás que si se encuentran con ellos no los ataquen, podrían ser un buen aliado para los novatos o los exploradores… (Habló en un tono calmado, siendo observado por un serio Bell, quien no confiaba mucho en esas palabras, aunque no detectaba algún engaño en ellas)
Después de esto siguieron con su camino en total silencio, donde algunos se separaron para acabar con los monstruos más débiles, mientras que los líderes se encargaban de los más peligrosos, aunque a esa profundidad ya no eran una amenaza para nadie.
Cuando finalmente llegaron a la superficie, se extrañaron al no encontrar a ningún aventurero descendiendo o a los guardias.
Con esto finalmente subieron a la superficie, donde finalmente lograron ver el atardecer, causando paz en Bell y en los demás.
Bell: "Finalmente, un problema resuelto…" (Pensó mientras soltaba un suspiro, solo para seguidamente ver cómo un grupo de aventureros de Ganesha se acercaba, siendo comandados por Shakti) "Y uno nuevo empieza…" (Pensó con cansancio, de seguro algún dios idiota fue a hacerle un berrinche a Ouranos al ver que solo la mitad de la familia Loki había vuelto o tal vez fueron los aventureros que Loki expulsó de su familia, después le pediría a Fels que lo ayudara a encontrar quien fue y darle un escarmiento)
Las montañas del norte eran un territorio inexplorado para los mortales habitantes de Orario y sus alrededores, mientras que los extranjeros no se atrevían a acercarse a ese lugar.
Ningún dios quería decir que bestias habitaban esos lugares, principalmente porque sabían que los aventureros más arrogantes intentarían luchar contra ellos.
A pesar de las advertencias de Loki y Hestia, Bell, Lefiya y Ais se adentraron en las oscuras montañas, sabían que las espinas no se atrevían subirlas, así que buscarían el motivo, aunque tuvieran que luchar contra lo que fuera que habitara ahí.
Lefiya: Es la cuarta vez que veo la misma piedra… (Habló irritada, viendo claramente que estaban dando vueltas, causando que su acompañante le respondiera con un gruñido)
Bell: Dile eso a la señorita "yo sé orientarme hasta con los ojos cerrados" (Habló irritado, mientras apuntaba a una pálida Ais, quien era la que los dirigía, mientras miraba en ambas direcciones a cada paso)
En silencio, los tres siguieron su camino, al fin logrando subir aún más la montaña, pero al hacerlo, Bell logró notar algo, lo que parecían ser pequeñas piedras negras o de diferentes colores, no lo eran, eran escamas.
Imaginando lo peor, intentó avisar a sus compañeras, pero una colosal sombra los cubrió y causó que abriera los ojos sorprendido, no eran simples monstruos los que vivían ahí, eran dragones, dragones elementales.
El dragón que había aparecido ante ellos era un colosal dragón rojo, el cual rápidamente cayó frente a ellos, aplastando árboles como si fueran pequeñas ramitas y gruñiéndoles amenazadoramente.
En un acto de reflejo, Ais y Lefiya sacaron sus armas y se prepararon para atacar, pero Bell logró notar que al hacer esto, el dragón tenso sus escamas y comenzó a mostrar sus colmillos.
En un rápido movimiento, Bell tomó sus espadas y las lanzó al suelo, para confusión de sus acompañantes.
Bell: Arrojen sus armas, no nos atacará si no ve que somos una amenaza… (Habló en un tono serio, recibiendo una mirada sorprendida de ambas mujeres, quienes pensaban que Bell se estaba volviendo loco)
Pero cuando regresaron su mirada hacia el dragón, éste estaba ignorando a Bell, mientras las miraba directamente a ellas.
Lefiya decidiendo confiar, soltó la daga que tenía en su mano y colocó su báculo en su espalda, para seguidamente levantar las manos y dar un paso hacia atrás.
Ais vio esto como una estupidez, preparándose para saltar en dirección del dragón con la intención de acabarlo, pero fue interrumpida por Bell, quien se paró frente a ella.
Bell: No podemos iniciar una pelea contra ellos, no somos lo suficientemente poderosos… (Habló en un tono serio, para molestia de Ais, quien lo culpaba de la muerte de Riveria)
Ais: Sal de mi camino… (Gruño mientras empujaba a Bell, quien solo dio un paso al costado, pero el dragón, al ver como el peliblanco era empujado, soltó un profundo gruñido amenazante)
Esto detuvo a Ais, pero rápidamente dejó eso en lo profundo de su mente, e intentó volver a atacar, pero ese segundo fue lo que necesitaba el gran animal para derribarla con una de sus patas y usar esta misma para presionarla contra el suelo.
Lefiya: Ais-san, por favor no pelee, los tres no podremos contra él si decide luchar en serio… (Hablo un tanto preocupada, la velocidad mostrada por el colosal animal superaba grandemente a cualquiera que ella haya visto)
Con un gruñido, Ais finalmente soltó su espada y levantó sus manos sobre su cabeza, causando que el dragón lo mirara seriamente, para seguidamente soltarla.
Mientras la pelidorada se levantaba, el dragón se dirigió hacia Bell, quien lo miraba extrañado, en todo este tiempo el dragón jamás lo miró con el mismo aire asesino con el que miraba al par de mujeres.
Para sorpresa de Bell, el dragón frente a él hizo una leve reverencia en su dirección, para seguidamente levantar la cabeza y mirar fijamente a los ojos de Bell, quien noto un brillo familiar en sus afilados ojos, para seguidamente el dragón se diera la vuelta y comenzara a caminar hacia lo profundo del bosque.
Bell: Creo que quiere que lo sigamos… (Hablo un tanto confundido, viendo como el dragón los observaba de reojo mientras avanzaba)
Igualmente, confundidas, el par de chicas comenzaron a caminar tras Bell, quien seguía lentamente al dragón, el cual derribaba árboles como si nada.
Después de lo que parecieron unas cuantas horas, llegaron a la entrada de una cueva, la cual parecía ser un túnel, donde entraron aun siguiendo al dragón.
Por unos momentos perdieron al dragón en la oscuridad, solo para volver a verlo en el final del túnel, frente a una gran y fuerte luz, la cual atravesaron, donde fueron segados momentáneamente, para seguidamente ver una gran cueva, la cual tenía una gran cantidad de vegetación, además de miles de dragones de todos los colores existentes, así como de todos los tamaños.
El dragón que los guiaba solo los miro unos momentos, para seguidamente emprender el vuelo y perderse entre los demás dragones que volaban.
Al ver a los intrusos, muchos dragones se acercaron a verlos, entre los cuales muchas crías se encontraban, los cuales los miraban con curiosidad, especialmente Bell.
Bell: Se los dije, no nos atacarán si no nos ven como amenaza… (Hablo en un tono serio, mientras era rodeado por muchas crías, las cuales lo olfateaban curiosas, pero entre todas las crías un dragon adolecente de color negro se le acercó con más confianza)
Mientras que Lefiya igualmente era rodeada por crías, miraba con pánico a Bell, principalmente porque a lo lejos una hembra la miraba directamente.
Con Ais, esta estaba conteniéndose, desde que tiene uso de razón odio profundamente a los dragones y ahora era rodeada por cientos de ellos y sus instintos le gritaban que los matara.
Pero todo eso paso a segundo plano cuando una pequeña cría se le acercó y la miro con curiosidad, la pequeña dragona era de color dorado, con unos profundos ojos azules, los cuales miraban con curiosidad a Ais.
Para sorpresa y confusión de Ais, la pequeña dragona se acercó y comenzó a acariciar su pierna, mientras daba un leve ronroneo, pareciendo un gato, aunque sumamente más grande.
Esto causó que Ais pensara en todas las cosas que hizo segada por su odio, incluso lastimo a Bell por esto y a muchas más personas cercanas a ella.
Lentamente, Ais estiró su mano y acarició la cabeza de la dragona, quien chilló feliz por esto, lo que le sacó una pequeña sonrisa a la pelidorada.
Una gran explosión los despertó en medio de la noche, al parecer habían subestimado el hambre de las espinas, las cuales aun con su supervivencia en juego, entraron en los territorios de los dragones y no vinieron solas, su reina se unió a la cacería.
Bell: Yo les ganaré tiempo, ustedes lleven a las crías y a los huevos a un lugar seguro… (Hablo en un tono de mando, para seguidamente lanzarse hacia las espinas, siendo seguido de los dragones de mayor tamaño)
A regañadientes Ais ayudó a Lefiya con las crías, pero entre todas, una se había pegado a la pelidorada y no pensaba separarse de ella.
Entre todo el caos, Bell hizo equipo con un joven dragon negro, el mismo dragon que se le acercó cuando llegaron, el cual parecía adaptarse rápidamente al estilo de pelea agresivo del peliblanco.
La batalla no parecía terminar, sólo cuando la reina finalmente apareció fue que las espinas comenzaron a ganar terreno, los dragones mayores al ver esto y ver que los más jóvenes, las crías y los huevos ya estaban a salvo, rugieron en dirección del dragón que acompañaba a Bell, la orden era clara, solo que él no quería dejar a sus líderes a su suerte.
Mientras esto sucedía, Ais y la dragona hicieron una buena dupla, aunque la pequeña apenas podía escupir fuego, lograba producir lo suficiente para que la pelidorada potenciará sus ataques de viento.
Cuando escucharon los rugidos de los dragones mayores, la pequeña dragona se distrajo, lo que causó que una espina lograra acertar un arañazo en su espalda, el cual, aunque no era mortal, le provocaba suficiente dolor como para que no pidiera pelear bien.
Ais al percatarse de esto rápidamente lanzó un fuerte torbellino de viento en dirección de la espina, logrando levantarla del suelo y dejándole el camino libre hacia su punto débil, por lo que con un simple corte la decapitó.
Lefiya: Más espinas aparecen del túnel, las crías ya están a salvo, ¿porque siguen peleando…? (Hablo confundida, mientras lanzaba ataques de hielo a las espinas, lo cual era aprovechado por dragones del mismo elemento para eliminar a más espinas)
Bell: No lo sé, solo quedan los dragones mayores y ya están siendo superados… (Hablo un tanto cansado, había tenido que retroceder ya que los dragones más grandes no lo dejaban atacar con tanta libertad)
Un segundo rugido causó que el par de dragones que estaba con ellos se miraran unos momentos, para seguidamente tomar una decisión.
Rápidamente el dragon negro tomo a Bell y lo lanzo a su lomo, repitiendo este mismo proceso con Lefiya, mientras que la dragona dorada hizo lo mismo con Ais, quien no se esperó tan brusco movimiento.
Mientras se elevaban, una espina logró saltar y alcanzando a Lefiya la derribó del lomo del dragón, quien con un potente disparo de plasma la redujo a cenizas.
Ais vio lentamente como Lefiya caía a una muerte segura, ninguno de los dragones lograría llegar a ella sin estrellarse al tomarla y si alguno de ellos se lanzaba a salvarla, terminaría tomando su lugar en las fauces de las espinas.
La pelidorada solo miro de reojo a Bell, quien estaba por saltar a salvar a Lefiya, ella sabía que no lo lograría y gracias a haber escuchado secretamente los sentimientos de Riveria hacia el peliblanco, decidió dejar su odio y hacer un último sacrificio, en memoria de su maestra, de su madre.
Acariciando levemente el lomo de la dragona, quien ronroneo como respuesta, seguidamente Ais salto al vacío antes que Bell, usando su viento como propulsor.
Tomando rápidamente a una inconsciente Lefiya de las manos, la lanzó con todas sus fuerzas hacia la dragona dorada, la cual usando sus patas la tomó antes de que volviera a caer.
Mientras caía, Ais miró directamente a los ojos Bell, quien estaba por saltar, pero al ver la sonrisa y las lágrimas de la pelidorada se congeló en su lugar.
Viendo esto, Ais solo le dio una gran sonrisa, mientras lagrimas salían a montones de sus ojos, para seguidamente susúrrale unas palabras a Bell y usando su viento para que estas llegaran a sus oídos.
Ais: Vivan para pelear otro día… (Susurró con lágrimas, para seguidamente decir unas palabras directamente para Bell, antes de caer entre el cúmulo de fuego y espinas) Le daré tus saludos…
Loki: ¿Aun nada de ellos…? (Hablo mientras se acercaba a Finn, quien miraba hacia el horizonte esperando ver a sus desaparecidos compañeros, recibiendo una negativa de parte de este)
Esto le sacó un suspiro preocupado a la diosa, durante la noche sintió que una de sus Falnas había desaparecido, a esta distancia no sabría decir cuál de los tres fue o si los tres habían muerto, por lo que estaba sumamente preocupada.
Mientras volvía al campamento, dos sombras pasaron sobre ella, para seguidamente ver como dos dragones aterrizaron en su campamento y de ellos bajaban dos figuras que reconoció inmediatamente.
Loki: Están de vuelta… (Hablo en dirección de Finn, para seguidamente comenzar a correr en dirección del campamento junto al rubio)
Una vez llegaron, se sorprendieron al ver a los dos dragones, aunque estos parecían ignorarlos, solo cuando vieron a los dos aventureros comprendieron todo, Lefiya estaba con los ojos inyectados en sangre de tanto llorar, mientras que Bell solo estaba con la mirada en el suelo a un lado del dragón más grande, mientras apretaba sus manos fuertemente.
Al notar rápidamente el motivo, solo bajó su cabeza, más no derramó lágrimas, sabía que ahora su niña estaba en un lugar mejor que este mundo lleno de caos y sangre.
Fin de capítulo 9
Del 1 al 10 cuánto le dan al capítulo.
Deja tu estrellita si te gusto.
Yo soy Horst y nos vemos en el siguiente capítulo…
