Capítulo 12

La luna brillaba tranquilamente sobre la gran ciudad de Orario, iluminando todo en esa tranquila noche despejada.

Desde el techo de la torre más alta de la mansión crepúsculo, una figura de cabello blanco miraba fijamente a la luna, una imperceptible sonrisa adornaba sus rasgos, sintiendo la paz que está transmitía.

Lefiya: ¿No puedes dormir…? (Preguntó en un tono bajo, mientras se acercaba al peliblanco, quien solo la miro de reojo)

Bell: No necesito dormir mucho… (Habló en un tono tranquilo, mientras cerraba los ojos y disfrutaba de la fría brisa de la noche) Debería hacerte la misma pregunta, ya es muy tarde para que estés despierta…

Lefiya: Me desperté a beber un poco de agua y sentí una presencia en la torre, pensé que alguien había entrado a la mansión… (Hablo un tanto avergonzada, no queriendo revelar la verdadera razón de su presencia)

Bell: Siempre has sido mala para mentir… (Hablo un tanto divertido, mientras dirigía su mirada hacia una sonrojada Elfa) Deberías volver a dormir, mañana comenzarán a llegar algunos dioses de los pueblos cercanos… (Hablo mientras dirigía su mirada hacia el horizonte, logrando ver algunas antorchas y carruajes a kilómetros de distancia)

Lefiya: ¿Tan pronto…? (Hablo sorprendida, intentando mirar en la misma dirección del peliblanco, no logrando ver nada)

Bell: Estamos en pie de guerra, los dioses no ignorarán el llamado de Ouranos así como así… (Habló mientras aumentaba el rango de su visión, logrando ver una enorme ciudad flotante a muchos kilómetros de distancia, causando que sintiera un leve dolor en sus ojos) Esta será una gran reunión, solo esperemos que Ares no intente alguna estupidez… (Hablo mientras serraba sus ojos, los cuales habían comenzado a irritarse) Volvamos a dentro, de seguro alguno de los guardias nos verá y armara un escándalo… (Habló mientras se levantaba, recibiendo un asentimiento de parte de Lefiya, quien rápidamente lo siguió)

Mientras caminaban por los pasillos de la mansión, Lefiya no podía despegar su mirada de la espalda del peliblanco, algo la atraía hacia él, algo que no entendía, si bien sabía que había comenzado a sentir cosas por Bell, se negaba a admitir que esos sentimientos eran románticos.

Tan metida estaba en sus pensamientos que no noto cuando el peliblanco se detuvo, terminando por chocar con este, lo que provocó que se sonrojara furiosamente.

Bell: Bien, aquí está tu habitación… procura descansar, de seguro las cosas se volverán caóticas mañana… (Hablo con tranquilidad, para seguidamente despedirse de una insegura Lefiya, quien lentamente se adentró en su habitación)

Una vez se aseguró que la Elfa había entrado, reanudo su camino hacia la biblioteca del castillo, si bien Loki había mandado a armar una gran tienda en el patio trasero para que ellos durmieran, él no se sentía cómodo, principalmente por su falta de sueño, no deseaba terminar despertando a sus compañeros sólo porque él no necesitaba dormir 8 horas seguidas.

Sin ser notado por el peli blanco, una pequeña sombra semejante a una planta apareció en la puerta de la habitación de Lefiya, para seguidamente desaparecer lentamente en cenizas.

Una vez llegó a la biblioteca, caminó en dirección de los sofás, donde se sentó en el suelo frente a estos, para seguidamente comenzar a meditar.

Si bien actualmente se había convertido en una persona tranquila, el meditar le ayudaba a manejar mejor sus impulsos y le ayudaba a pensar de mejor manera las cosas.

Conocía a algunos de los dioses fuera de los muros, algunos de ellos incluso formaron parte en su formación, pero lo que lo tenía preocupado, eran los demás dioses o más bien, sus hijos, sabía de algunos que solo buscaban beneficio propio usando a su dios como una pantalla, sabia de otros que, así como su dios, solo les importaba pelear.

Esto también le trajo un recuerdo de su adolescencia, tendría que infiltrarse en el distrito del placer para rescatar a dos de sus preciadas amigas, esta vez la rana no era una amenaza, aunque sí le preocupaba su diosa, no estuvo en la reunión ni había enviado a una delegada en su nombre, eso solo lo hacía sospechar aún más.

Otro dios que lo tenía un tanto inquieto, era Apolo, sus hijos no eran una amenaza ahora, pero el dios fácilmente podría pedir ayuda a Dionisio y crear caos, solo esperaba no tener que capturar a Filvis o a Ein, de seguro eso atraería atención no deseada.

Aunque al recordar a los dioses que posiblemente llegarían, una pequeña diosa arquera llegó a su mente, lo que ocasionó que terminara abruptamente su meditación y abriera los ojos un tanto preocupado.

Bell: Esto se pondrá feo… (Habló nervioso, recordando lo celosa que se comportó Hestia cuando se encontraron con aquella diosa en el pasado)

Horas después, comedor.

Una nueva mañana había comenzado, mientras que lentamente la ciudad comenzaba su ajetreada rutina, en la mansión crepúsculo las cosas comenzaban tensas esa mañana.

Al sólo los altos mandos conocer la información de Bell y su extraño caso, los de bajo rango no entendían la presencia de una familia ajena a la suya en el comedor y algunos se encontraban molestos con su presencia.

Sentimiento que era compartido por los pocos miembros de la familia Hestia, quienes igualmente miraban con hostilidad a los miembros de la familia Loki.

Mientras esto sucedía, Bell hablaba tranquilamente con Loki, dirigiéndose lentamente hacia el comedor, la diosa pelirroja lo había encontrado en la biblioteca, enterrado en algunos libros de historia y magia, por lo que después de un par de bromas lo convenció de acompañarla al comedor.

Le impresionaba el grado de familiaridad que mostraba con ella, como si la conociera durante siglos, si bien el peliblanco les había hablado sobre que ella fue la más cercana a él durante la guerra, todavía no lograba aceptarlo.

Mientras esto sucedía, en la habitación de cierta Elfa pelirroja, esta se encontraba mirando sorprendida su reflejo en el espejo, mientras lentamente tocaba su rostro.

Lefiya: ¿Q-Que…? (Hablo sorprendida y confundida, hace unas horas tenía su aparecía de 16 años, ahora tenía el físico y la apariencia de una adulta joven)

Mientras pasaba lentamente sus delicadas manos por su rostro, en su mente repasaba todo lo que había ocurrido durante la noche, poco después de separarse de Bell y comenzar con sus inseguridades, había caído inconsciente de la nada.

Múltiples imágenes llenaron su mente, recuerdos que ella jamás vivió o que aún no vivía, mientras lentamente su cuerpo comenzaba a cambiar y crecer.

Repasando lentamente esos recuerdos, logró entender que esa vida le pertenecía a su "yo" que vivió y sufrió junto a Bell, que lo acompañó y protegió durante la guerra.

El último recuerdo que tenía era cuando incendió la ciudad flotante de Hela para acabar al par de reinas que los atacaban y como momentos antes le había declarado sus sentimientos a Bell.

Esto causó que se sonrojara furiosamente, su lado de adolescente todavía a flor de piel estaba avergonzado al pensar en su atrevimiento, mientras que su lado adulto se sentía orgulloso.

Ese sentimiento la volvió a confundir, ahora ya no era más la pequeña e inexperta Lefiya Viridis, tampoco era la experimentada Espadachín Mágico marcada por la guerra y la muerte.

Viendo su reflejo en el espejo llegó a una resolución, no sería ninguna de las dos y teniendo claro que tenía competencia por el corazón de Bell, decidió forjar un nuevo futuro para ella, uniendo a sus dos lados.

Con eso en mente, creó una pequeña daga de hielo en su mano, para seguidamente soltar su típica cola de caballo y mirando fijamente su reflejo, dio comienzo a su nueva vida.

Volviendo a la actualidad, Bell y Loki se acercaban lentamente al comedor, un tanto extrañados por el silencio que se había instalado en la zona, el peliblanco esperaba que hubiera un caos en el comedor gracias a la presencia de sus amigos o que por lo menos hubiera un pesado ambiente.

Con ese pensamiento, Bell abrió las grandes puertas del comedor, solo para seguidamente congelarse, viendo un espejismo de su pasado frente a él.

A solo un par de metros frente a él, parada frente a las mesas del comedor se encontraba una Elfa pelirroja de la misma altura de Riveria, usando un vestido de batalla élfico de colores rojo y blanco, con un báculo en forma de espada en su cintura.

Su presencia era la causa del silencio del comedor, todos miraban congelados la desconocida y a la vez conocida figura.

Al sentir su presencia, la Elfa solo volteo en su dirección, para seguidamente dar una media sonrisa, la cual escondía el sentimiento de melancolía que había comenzado a sentir.

Lefiya: Tardaste demasiado… ya suponía que estabas con Loki… ¿Otra vez perdieron la noción del tiempo con sus charlas…? (Hablo en un tono un tanto burlón, causando que a Loki la golpeara una flecha imaginaria en la nuca con la palabra "parlanchina" escrita en ella, mientras que Bell no pareció reaccionar) ¿Por qué esa cara…? No es como si estuvieras viendo a un fantasma… (Habló un tanto burlona, viendo como el peliblanco lentamente se acercaba a ella)

Antes que la chica volviera a hablar, el peliblanco la interrumpió con un cálido abrazo, tomándola desprevenida y causando que un pequeño sonrojo apareciera en sus mejillas.

Bell: Bienvenida de vuelta… (Hablo en un tono calmado, mientras apretaba un poco el abrazo, causando que la chica saliera de su transe)

Lefiya: Alguien tiene que ver que no metas la pata… (Habló mientras le devolvía el abrazo, escondiendo su rostro en el pecho del peliblanco)

Ambos estuvieron durante un par de momentos así, solo para seguidamente ser interrumpidos por la tos falsa de Loki, quien no entendía que estaba ocurriendo, principalmente por que la Lefiya frente a ella era igual a la que les fue mostrada por las visiones del espectro.

Después de una rápida explicación, la cual fue que ni la misma Lefiya sabía que había pasado, solo que después de hablar en la noche con Bell había pasado por una transformación que había terminado con su nueva apariencia.

La explicación terminó cuando Riveria entró al comedor, congelándose al ver la apariencia de Lefiya y como esta estaba sumamente apegada a Bell, causando que su sorpresa se mezclase con celos.

Así la caótica mañana pasó rápidamente, con uno que otro berrinche de parte de Hestia, quien no aceptaba que Loki y Bell se llevaran tan bien, incluso mejor que como se llevaba con ella.

Esos berrinches fueron detenidos por un molesto Bell, quien como si estuviera regañando a una hija silencio a la quejumbrosa diosa, la cual solo bajo su mirada con vergüenza.

Después de una pequeña reunión con los ejecutivos, donde Lefiya explicó un poco su situación, la cual era similar a la de Bell solo que no sabían quién envió su conciencia al pasado, Bell tenía unas cuantas ideas, pero prefirió guardar silencio.

Todos aceptaron el cambio de la Elfa, exceptuando a Ais, quien sentía que había quedado atrás, no solo en estatura si no también en poder, aunque Lefiya no estaba usando su magia, todos lograban sentir una pesada presencia a su alrededor, no tan caótica como la de Bell ni tan poderosa, pero sí sumamente pesada.

Aunque esto igualmente trajo unas cuantas burlas de parte de las hermanas amazonas, principalmente comparando a Lefiya con Riveria, siendo ambas muy similares físicamente, solo que la Elfa pelirroja tenía una figura más definida que la Elfa pelijade.

Esas burlas terminaron con ambas amazonas golpeadas por una seria Riveria, quien no estaba para nada contenta con la comparación.

Si bien estaba conforme con su cuerpo, ver que su protegida tenía más curvas que ella le provocaba un poco de celos.

Gracias a un aviso de parte de la familia Ganesha, Loki y Hestia fueron notificadas de la llegada de un par de dioses a la ciudad, los cuales marchaban por la calle principal hacia el gremio.

El primer dios en llegar fue Poseidón junto a los ejecutivos de su familia, los cuales acompañaban al dios en su lujoso carruaje tirado por cuatro caballos negros.

La segunda diosa fue la diosa Quetzalcóatl junto a su familia, quienes igualmente llegaron con una gran comitiva, aunque sus carruajes no eran tan lujosos como los de Poseidón.

Ambos dioses fueron recibidos por Ganesha y Fels, quienes eran los que los guiaban hacia el gremio, bajo la atenta mirada de todos los civiles y comerciantes.

Esto no le importó tanto a Loki, quien no tenía muy buenas relaciones con Poseidón y mientras que con Quetzalcóatl no había compartido muchas palabras.

Lo mismo ocurría con Hestia, quien no aguantaba a Poseidón, mientras que con Quetzal no se llevaba muy bien gracias a la actitud explosiva de la diosa.

Con la intención de alejar lo más que pudiera a Bell de Loki y el par de Elfas, Hestia insistió en ir a ver la llegada del par de dioses, siendo totalmente ignorada por Bell, quien sabía sus intenciones y prefería no darle el gusto, en su pasado lo había hecho y no había terminado bien.

Bajo la mirada iracunda de Hestia y una celosa Riveria, Bell se acercó a Lefiya, quien calmadamente inició una charla con el peliblanco, ambos conocían a la diosa Quetzal y recordando su actitud, sabían que se armaría un gran caos cuando la diosa saliera a explorar la ciudad.

Gracias a un mensajero de Hermes, quien no se atrevía a acercarse a Bell desde lo del Goliath, se les notificó que una gran caravana de tres diosas llegaría al atardecer y habían pedido que la familia Loki los escoltara hasta la ciudad.

La caravana estaba formada por las familias de las diosas Kama y Parvati, las cuales habían incluido a su grupo a la pequeña familia de Artemisa.

Al nombrar el nombre de la pequeña diosa arquera Hestia estalló, dando un fuerte grito similar al de una bestia enojada, para seguidamente lanzarse sobre Bell y abrazarlo, gruñendo en un idioma que sólo Bell y Loki entendieron.

Después de calmar por 10° vez a Hestia, Loki dividió los grupos que escoltarían a la caravana, dejando a Bell, Lefiya y Riveria en la entrada de la ciudad, ellos eran usuarios de ataques de larga distancia, así que cubrirán a sus compañeros desde los muros de la ciudad.

Antes de que Hestia protestará, Bell rápidamente cubrió su boca, causando que la diosa comenzará a retorcerse durante unos momentos, hasta que se quedó quieta, aunque su expresión molesta dejaba en claro que no estaba para nada feliz.

Con las órdenes dadas, los grupos que escoltarían a la caravana partieron de inmediato hacia la salida sur, mientras que Bell junto al par de Elfas se dirigieron lentamente a la muralla sur, con una Lefiya alegre hablando con el peliblanco, para disgusto de Riveria al verlos tan cerca.

Lefiya: Aún me impresiona la capacidad de tu vista… (Hablo mientras se acercaba al peliblanco, volviendo de patrullar su lado de la muralla)

Bell: No es nada fuera de lo común, tú también tendrías esta capacidad si entrenaras tu vista… (Hablo en un tono burlón, recordando las quejas de una joven Lefiya)

Lefiya: Para que entrenar mi vista si puedo lograr lo mismo con mi magia… (Hablo un tanto burlona, causando que Bell soltara un suspiro irritado)

Ver la interacción tan cercana de ambos provocaban celos en Riveria, quien no sabía cómo expresar dicho sentimiento, manteniendo su típica máscara neutra, le gustaría tener a Aina nuevamente a su lado, ella de seguro le ayudaría con los sentimientos que la abrumaban.

Fue sacada de sus pensamientos cuando vio una bengala azul alzarse al cielo, estaban atacando la caravana.

Riveria: Chic… (Hablo apresurada, solo para interrumpirse a sí misma al ver como Lefiya cargaba un ataque de hielo y Bell se preparaba para lanzar unas cuantas flechas de rayo)

Un momento después, una lluvia de estacas de hielo y rayos comenzó a llover sobre los que atacaban a la caravana, los que Bell inmediatamente reconoció como Violas.

Riveria: ¿Cómo llegaron Violas a la superficie…? (Hablo sorprendida, se suponía que solo había una entrada y salida al Dungeon, el cual había sido cerrado poco después de la reunión)

Lefiya: Al parecer Knossos está despierto… (Hablo en un tono serio, viendo como las plantas monstruo eran erradicadas por sus ataques combinados)

Bell: Thanatos debió acelerar la construcción del túnel hacia las montañas… (Habló en el mismo tono de la Elfa, recordando el túnel que ellos usaron para escapar cuando Orario callo) Deben apresurar el paso o terminaran entre el fuego cruzado… (Habló mientras volvía a cargar su arco, disparando segundos después)

Verlos hablar tan fríamente le recordó a Riveria que ambos ya no eran niños, eran fuertes guerreros que vieron lo peor de este oscuro mundo.

Como si escucharan las palabras del peliblanco, la gran caravana se había dividido, mientras que los ejecutivos se quedaban a la retaguardia para detener a las violas que lograban escapar de la lluvia de flechas y estacas, los demás junto a sus diosas apresuraron el paso de sus caballos, siendo resguardados por el grupo de escolta de Loki.

Algo que Bell logró ver gracias a su visión mejorada, era que había una pequeña cantidad de guardias de Alf entre los aventureros que iban junto al carruaje de las diosas, algo que lo confundió.

Cuando alrededor de un kilómetro separaba la caravana de los muros de la ciudad, un gran temblor azotó la zona, para seguidamente dos enormes árboles aparecieran, uno creció en medio de la ciudad, mientras que el otro emergió en medio de la caravana de las diosas y los muros de la ciudad.

Ante la vista aterrada de todos, de ambos árboles emergió la parte superior del cuerpo de una mujer, una tenía el cabello corto hasta los hombros de un color azulado, mientras que la segunda y la que miraba fijamente a Bell, tenía el cabello hasta lo que sería su cintura, de un enfermizo color verde.

Esta última después de desviar su mirada hacia los carruajes donde deberían estar las diosas, comenzó a reír de forma desquiciada, para seguidamente comenzar a invocar a una gran cantidad de violas.

Lefiya: ¡¿Demi-espíritus…?! (Hablo sorprendida, mientras cargaba un ataque de hielo hacia el árbol más cercano)

Bell: Algo debió ocurrir en el Dungeon, Thanatos no es tan estúpido como para hacer esto… (Hablo mientras disparaba miles de flechas en dirección del cuerpo humano del monstruo, el cual sin dejar de reír creó un escudo corrupto) Debemos acercarnos o no lograremos hacerle nada…

Lefiya: Bien… ¿No deberíamos preocuparnos por la ciudad…? (Hablo mientras volteaba en dirección del segundo monstruo, solo para ver como un gran rayo impactaba con ella, seguido de unos fuertes rugidos) Los había olvidado…

Bell: Ellos se encargarán de proteger la ciudad, nosotros acabaremos con esta… (Hablo mientras saltaba del muro, siendo imitado por Lefiya y una confundida Riveria, quien fue totalmente ignorada por ambos)

Ambos al ser superiores en nivel a Riveria, rápidamente comenzaron a dejarla atrás, algo que frustraba a la Elfa, frustración que se transformó en sorpresa y seguidamente en vergüenza al sentir como era levantada por los brazos de Bell, quien llevándola al estilo princesa, aceleró el paso, alcanzando rápidamente a una celosa Lefiya.

Momentos después llegaron junto al grupo que protegían el carruaje de las diosas, donde Lefiya lanzó un ataque rápido hacia el Demi-espíritu, distrayéndolo unos momentos.

Yousei: ¡¿Riveria-sama…?! (Hablo sorprendida al ver llegar a la hija de su Rey en los brazos de un semi-elfo peliblanco, quedando congelada por esto)

Riveria: ¿Yousei… que hac…? (Pregunto sorprendida por la presencia de la Elfa guerrera junto a otro de los guardias personales de su padre, pero fue interrumpida por una fuerte explosión, creada por un ataque de Lefiya)

Lefiya: Ese escudo es resistente… (Gruño molesta, ese escudo mágico había detenido como si nada uno de sus hechizos de canto super corto, causando la poderosa explosión) ¿podrías darme una mano…?

Bell: Lo que usted diga comandante… (Habló con una media sonrisa, mientras les hacía una seña a Finn y Gareth para que defendierán a las diosas mientras ellos atacaban, dejando a Riveria junto al par de elfos) ¿Crees poder seguirme el paso…? (Hablo llegando rápidamente a un lado de Lefiya, quien solo lo miro de reojo)

Lefiya: Te recuerdo que yo cree este hechizo… (Hablo mientras volvía su mirada hacia él sonriente Demi-espíritu, el cual había dejado de atacar al sentir la presencia de ambos, solo concentrándose en su escudo) Su escudo tiene la habilidad de absorción mágica y absorción de impacto… Está hecho para contrarrestarnos a ambos…

Bell: Veamos cuanto soporta… (Hablo con una gran sonrisa, para seguidamente invocar sus dos espadas, las cuales brillaron preparadas para pelear)

Bell/Lefiya: ¡Link Started…! (Hablaron al mismo tiempo, para seguidamente, en las muñecas de ambos se formará un pequeño circulo mágico de color blanco)

Inmediatamente después de esto, Bell salió disparado en dirección del Demi-espíritu, chocando fuertemente con el escudo de este, creando una potente onda de choque.

Mientras el peliblanco dando gala de su velocidad golpeaba múltiples puntos del escudo, casi al mismo tiempo, Lefiya comenzaba a cargar un ataque mágico, tomando prestada algo de la mente de Bell, usando su vínculo.

Ante la vista de todos, el peliblanco golpeaba a una velocidad difícil de ver para todos, mientras que la Elfa pelirroja era envuelta por una pesada aura mágica, la cual distorsionaba levemente su imagen.

De un momento a otro, Bell apareció a un lado de Lefiya, la cual rápidamente apuntó su báculo en dirección del Demi-espíritu, creando un enorme círculo mágico frente a ella, para seguidamente lanzar su ataque.

Lefiya: Leva anclas… ¡Rhongomyniad…! (Grito a todo pulmón, para seguidamente, desde el círculo mágico frente a ella, un potente rayo de energía en forma de espiral saliera disparado hacia el Demi-espíritu)

El impacto con el escudo del monstruo creó un gran estruendo, seguido de una gran nube de polvo junto a una potente onda de choque, causando que todos se cubrieran por instinto.

Cuando finalmente el polvo comenzó a dispersarse, todos vieron sorprendidos como el escudo estaba intacto, lo que causó que el Demi-espíritu comenzara a reír con burla.

Bell: ¿Tus ataques perdieron potencia…? (Preguntó con clara burla, causando que Lefiya chasqueara la lengua)

Lefiya: Deja de parlotear y termina tu trabajo… (Hablo irritada, ese ataque no estaba en plena potencia o habría desaparecido la ciudad detrás del monstruo)

Bell: Lo que tú digas… Ittou Rasetsu… (Hablo con una sonrisa, para seguidamente susurrar un pequeño mantra, mientras desaparecida sus espadas)

Al momento que esas palabras salieron de la boca del peli blanco, sobre el escudo aparecieron miles de cortes, los cuales comenzaron a agrietar el escudo, para seguidamente destruirlo en miles de pedazos, causando que todos, incluido el Demi-espíritu quedarán fríos.

Lanzando un grito en protesta, el Demi-espíritu intentó acabar con sus propias manos a las presas de su madre, pero antes que lograra acercarse a ambos, dos llamaradas cayeron del cielo, cortando su paso y quemando profundamente su carne.

Dos enormes figuras sobrevolaron al grupo, causando que todos levantaran la mirada al sentir la pesada presencia mágica de ambos, quedando nuevamente sorprendidos por lo que veían.

Finn: Dragones… (Hablo viendo a las dos figuras sobrevolar la zona, elevándose hacia las nubes)

Mientras todos miraban a las dos criaturas, Ais no tenía una buena cara, viendo con un profundo odio a las dos criaturas aladas, apretando fuertemente su espada.

Al mismo tiempo, Bell y Lefiya no apartaron su mirada del Demi-espíritu, quien gritaba fuertemente al ser quemado por las llamas de los dos dragones.

Lefiya: Es idea mía o… (Hablo un tanto extrañada, mientras miraba de reojo a Bell)

Bell: Su resistencia elemental es nula… (Habló en un tono serio, todo esto lo convencía aún más de que algo malo había ocurrido en los pisos profundos en la base de Evilus) ¿Te parece si acabamos con su sufrimiento…? (Hablo mientras miraba en dirección de Lefiya, quien solo soltó un suspiro)

Lefiya: Creo que se nos adelantaron… (Hablo con una media sonrisa, viendo como ambos dragones caían en picada sobre en Demi-espíritu)

En un rápido movimiento Araxes mordió la base del cuerpo del Demi-espíritu, derribándolo, mientras Meleys mordía la zona media.

Entre ambos arrancaron las raíces del Demi-espíritu, para seguidamente partir a la mitad la zona que era un árbol y la base donde el espíritu conectaba con el resto del cuerpo, la cual explotó en cenizas.

Con una fuerte llamarada, Araxes acabó con el espíritu corrupto, el cual soltó un último grito desgarrador antes de desaparecer.

Todos miraban aterrados esto, exceptuando a Bell y Lefiya, quienes miraban con una sonrisa como ambos dragones sacudían la ceniza de sus escamas.

Antes que alguien hablara, una mancha dorada paso a un lado de todos en dirección de los dragones, quienes no se inmutaron, Araxes con un rápido movimiento de su cola frenó el avance de Ais como si no fuera nada, para seguidamente darle un golpe con esta misma, lanzándola en dirección de Bell y Lefiya.

Haciendo gala de sus habilidades, Ais cayó lentamente en el suelo, preparándose para volver a lanzarse hacia los dragones, pero fue detenida por una pesada presencia a sus espaldas, causando que todo su cuerpo comenzara a temblar incontrolablemente.

Bell: Ellos no son enemigos Ais, detente ahora… (Hablo en un tono frío, mientras liberaba un ligero instinto asesino) Además, los dos tienen la fuerza y poder de un nivel 9 a finales de camino, así que no podrás hacerles mucho… (Hablo mientras se acercaba a su dragón, el cual solo soltó un gruñido orgulloso, levantando la cabeza, lo que le saco una sonrisa al peliblanco) Es bueno volver a verte compañero, aunque aún no me explico cómo es que estas aquí… (Hablo con una media sonrisa, mientras acariciaba el hocico del dragón, siendo imitado por Lefiya)

Mientras esto sucedía, los demás dudaban el acercarse al par, principalmente por la enorme presión mágica de ambos dragones y lo imponentes que eran.

Nuevamente fueron interrumpidos por una fuerte explosión, esta vez en la ciudad, donde pudieron ver cómo el enorme árbol era bombardeado por una gran cantidad de rayos, así como una gran cantidad de estrellas esmeraldas.

Bell: Parece que Asterius y Ryuu tienen problemas… (Hablo reconociendo dichos ataques, viendo como estos no parecían hacerle ningún daño al Demi-espíritu) ¿Aún te queda mente…? (Hablo mientras miraba en dirección de Lefiya, quien lo miró con el ceño fruncido)

Lefiya: A diferencia de ti yo no desperdicio mente cada vez que lanzo un hechizo… (Hablo irritada, mientras se acercaba al peliblanco, quien la miraba expectante, mientras Araxes se alejaba un par de metros junto a Meleys) ¿Listo…? (Hablo mientras se paraba a un lado de Bell, quien le dio un asentimiento)

Lefiya/Bell: ¡Link Started…! (Hablaron al unísono, para seguidamente un gran círculo mágico celeste apareciera bajo los pies de ambos) Bajo el gran firmamento hacemos este juramento… o gran nómade de la bóveda celeste… creador de creadores… dios de dioses… (Hablaron lentamente, causando que el círculo mágico aumentará su brillo, a la vez que múltiples esferas de luz emergían de este) Pedimos prestado tu infinito poder para proteger… para crear un mejor mañana… entre los espesos bosques del norte… bajo las frías llanuras del sur… (Hablaron de forma calmada, causando que el círculo cambiará a un blanco puro, mientras que pequeñas figuras parecidas a pasto comenzaban a emerger de este) En las raíces del gran árbol sagrado… o gran creador, otórganos el poder prohibido… Dale a estos cuerpos mortales el poder de los dioses… ¡Pon fin al reinado de nuestros enemigos…! ¡Nuestro nombre es Alf…! (Hablaron mientras ambos levantaban una mano en dirección del Demi-espíritu) ¡Meteor… Shower…!

Bajo la mirada de todo Orario, un gran círculo mágico de titánicas proporciones apareció sobre la ciudad, el cual rápidamente se volvió transparente, dejando ver una noche estrellada.

Seguidamente, miles de esferas de luz comenzaron a caer, las que impactaron sobre el Demi-espíritu explotaban al contacto, mientras las que entraban en contacto con los civiles o aventureros sanaban sus heridas y les renovaban sus energías.

Al mismo tiempo, Bell y Lefiya bajaban lentamente su poder mágico, mientras que para el peliblanco solo había sido una pequeña mella en su indómito pozo mágico, para Lefiya las cosas eran diferentes, rápidamente tuvo que ser sujetada por Bell cuando sus piernas fallaron debido al gasto excesivo de mente.

Lefiya: P-Parece que invocar y retener el poder de Rhongomyniad me desgastó demasiado… (Hablo un tanto molesta por su descuido, si no fuera por el vínculo que compartía con el peliblanco ya habría tenido una mente cero)

Bell: Te lo dije… (Hablo mientras pasaba el brazo de la chica por su cuello y la ayudaba a caminar, haciéndole una seña a las hermanas amazonas, quienes se acercaron rápidamente, para seguidamente tomar a la chica) Ustedes reagrúpense y marchen hacia la ciudad cuando les de la señal, yo me encargare del resto… (Hablo levantando la voz, asegurándose que todos lo escucharan, recibiendo un asentimiento de los tres altos mandos de Loki, aunque Riveria no tenía buena cara) ¡Vamos Araxes…! (Hablo mientras saltaba sobre su dragón, el cual rápidamente emprendió el vuelo hacia la ciudad, bajo la atenta mirada de todos)

Lefiya: Oye capitán, será mejor hacerle caso o terminaremos rodeados si aparecen más violas… (Hablo cansada, causando que el Pallum saliera de su estupor, para seguidamente comenzar a dar sus órdenes) Como siempre ellos dos se llevan la delantera… (Gruño molesta, recibiendo un gruñido como respuesta de su dragona, causando que las hermanas amazonas se tensaran al sentir a la dragona muy cerca de ellas)

Mientras el grupo de la caravana se reorganizaba, Bell sobrevolaba la ciudad, viendo como el hechizo que ambos habían lanzado había causado un gran daño en el Demi-espíritu, además de sanar a la gran parte de heridos que había en la ciudad.

Viendo como Asterius y Lyd junto a Ryuu y unos otros aventureros se enfrentaban a unas cuantas violas rezagadas, protegiendo a unos civiles, él y Araxes se lanzaron en picada, directamente sobre el Demi-espíritu, causando que ambos alcanzaran una gran velocidad.

En un rápido movimiento, Bell pasó a la cola de Araxes, el cual dando un rápido giro y usando su cola como látigo, sumado a su velocidad, lanzó a Bell como si fuera una bala.

Este solo se recubrió con una armadura de rayos y fuego, formando una lanza con su cuerpo, la cual impactó limpiamente con el cuerpo del espíritu, eliminándolo de inmediato.

Todos miraron desconcertados cuando escucharon el gran estruendo causado por el peli blanco, para seguidamente ver como los restos del Demi-espíritu comenzaban a desaparecer, mientras lentamente caían al suelo.

Bell moviendo su cuerpo cayó a unos cuantos metros de sus amigos monstruos, los cuales lo miraron como si estuviera loco, principalmente Lyd quien era el más racional de los dos, mientras que Asterius, bueno, era Asterius.

En medio del cráter que había creado, Bell se levantó como si nada, para seguidamente ayudar a sus amigos, los cuales seguían viéndolo como loco, aunque la sonrisa psicópata del minotauro comenzaba a incomodar a Lyd.

Momentos después, las cosas comenzaban a calmarse, los que no habían sido totalmente curados por el hechizo de Bell y Lefiya fueron rápidamente llevados con Airmid para ser atendidos, mientras que los demás lentamente eran despachados a sus casas, siendo ayudados por el par de monstruos, mientras que Lyd fue reconocido por algunos aventureros que estuvieron en Rivira, Asterius no fue bien recibido, aunque al ver cómo se llevaba con el gran Lizard-man no hicieron nada, aunque los hijos de Poseidón y de Quetzal no los miraban con buena cara.

Al mismo tiempo la caravana hacía su aparición, siendo comandados por el grupo de Loki, los cuales estaban algo golpeados.

Bell al ver esto se acercó, sólo para seguidamente tener que esquivar una daga que iba a su yugular.

Yousei: ¡Cómo te atreves a poner tus sucias manos sobre Riveria-sama…! (Grito en cólera, mientras intentaba inútilmente cortar el cuello de Bell, quien esquivaba todas las arremetidas)

En un rápido movimiento, Araxes intentó cortar con sus garras a la osada Elfa, la cual logró evitar ser cortada por la mitad en el último momento, para seguidamente ver como el dragón cubría protectoramente con sus alas al peliblanco, gruñendo con advertencia en su dirección.

Antes que Riveria y el compañero de la Elfa la regañaran, una voz saliendo del carruaje de las diosas los interrumpió y causó que dicha Elfa se tensara, para seguidamente arrodillarse.

Riveria: ¿Padre…? (Hablo sorprendida, viendo como junto a las tres diosas el rey de Alf salía del carruaje)

Larfal: Hija mía… (Hablo en un tono serio, alejándose levemente de las tres diosas, mirando con frialdad a la nombrada, para seguidamente mirar al peliblanco, quien no se inmuto ante su mirada, ni su pesado poder mágico) Jinete de drag… (Habló en un tono frio, solo para seguidamente ser interrumpido por la aparición de un hombre anciano, el cual salió del mismo carruaje que él y las diosas)

Zeus: ¡Yo… Bell-kun…! (Hablo con una gran sonrisa, ignorando como todos los elfos a su alrededor lo miraban con un aire asesino)

Bell: ¡¿ABUELO…?! (Hablo fuera de sí, incluso el mismo Araxes dejó caer su mandíbula con sorpresa)

Fin de capítulo 12

Del 1 al 10 cuánto le dan al capítulo.

Deja tu estrellita si te gusto.

Yo soy Horst y nos vemos en el siguiente capítulo…