— ¿Él va a estar bien? —Preguntó Emily, bastante preocupada por la reacción de Husk a sus palabras.

—No lo sé… Ha estado muy alterado desde lo de Angel, supongo que fue una impresión muy fuerte verlo de nuevo… —Replicó Charlie en voz baja.

— ¿Quieres que vaya a buscarlo? —Inquirió Cherri, señalando con el pulgar la dirección por la cual el demonio felino se había marchado.

—No, hay que darle su espacio, no quiero presionarlo después de lo mal que se la ha pasado…

La demonio de cabellera alborotada asintió aprobando y se quedó en su sitio cruzándose de brazos mientras observaba a su mejor amigo en la esfera de Emily, se veía realmente feliz y eso a ella le llenaba de una paz que jamás creyó poder sentir. Pasó años siendo la persona más cercana a Angel, algo así como una nueva hermana con la que él podía contar siempre, en todo ese tiempo no hizo más que añorar el momento en que su gran amigo pudiera ser libre y disfrutar de esa libertad… Y aún no acababa de creerse que lo estaba viendo como siempre deseó, libre y feliz, ahora estaba en el lugar correcto, o así lo pensaba la joven.

Los demás huéspedes también observaban sin poder terminar de creerse lo que estaban viendo. Al final sí era posible ir al Cielo y redimirse, no habían estado equivocados al elegir quedarse con Charlie, pues ahora veían ante sus ojos lo que les esperaba al final del camino si ponían el mismo empeño y dedicación que Angel.

Por otro lado, Arackniss dejó su actitud recelosa y se acercó un poco más al orbe para mirar a sus hermanos; su expresión seria se volvió algo triste, estaba recordando aquellos viejos tiempos en los que los tres eran niños y él los observaba jugar, un poco apático. Soltó un suspiro con melancolía y la vista de sus ocho ojos se dirigió a la Serafín y a la propietaria del hotel, que aún conversaban.

—Me encantaría tanto poder hablar con ellos, saludarlos y saber cómo se la están pasando en su nuevo hogar —Expresó Charlie con ojos de añoranza.

—Me pregunto si el Cielo es lo que esperaban —Replicó Vaggie—, si les ha costado trabajo adaptarse… Si echan de menos lo que conocieron aquí.

Emily desvió la mirada ligeramente ante ese último planteamiento. Ella sabía que, si bien Angel y Pentious extrañaban bastante a sus seres queridos, no eran conscientes de eso por el olvido, aunque no quiso arruinar el buen ánimo que había conseguido generar en los presentes, por lo que se mantuvo en silencio un momento, hasta que tuvo una idea.

—De hecho… Hay una manera de que puedan hablar con ellos… Aunque…

— ¿Aunque? —Preguntó la rubia, inquieta y deseosa de conocer aquella información.

—Tendríamos que hacerlo en secreto, sin que Sera se entere de nada —Explicó Emily en voz baja—. Ella aún no está muy de acuerdo con la idea de mantener comunicación entre el Cielo y el Infierno, pero mientras no lo sepa… ¿Qué podría salir mal?

— ¿Y crees que podamos mantenerlo en secreto? No quiero que te metas en problemas si ella lo descubre, ni darle problemas a Angel y a Pentious —Charlie se apartó un mechón de cabello de la cara mientras pensaba respecto a eso.

— ¡Descuida! Yo paso mucho tiempo con ellos dos para asegurarme de que todo esté en orden con ambos, así que en alguna de esas ocasiones en que me reúna con ellos puedo comunicarme con ustedes y pueden hablar durante unas horas —La joven Serafín parecía entusiasmada con la idea, la Princesa también se veía convencida al ver la reacción de la visitante con respecto a ese plan, pero Vaggie permanecía dudosa, sabía que allá arriba eran sumamente estrictos con sus normas y no quería imaginarse lo que podría significar para Emily y para sus amigos si Sera se daba cuenta de que estaban quebrantando esas reglas que para ella eran sagradas.

— ¿Estás segura de esto…? —Preguntó la chica del largo cabello gris pálido con un dejo de angustia en sus palabras, ante lo cual Emily asintió con una sonrisa.

—Podemos mantener comunicación mediante uno de mis orbes—Propuso Emily—, les puedo dar uno para que lo conserven aquí y así puedo comunicarme con ustedes cuando esté con los chicos y podrán hablar con ellos.

Los ojos de Charlie se llenaron de brillo tras escuchar a la contraria y dio un saltito de emoción en su lugar.

— ¿Escuchaste eso, Vaggie? ¡Podemos volver a hablar con ellos! ¡De verdad quiero hacerlo!

—Sí, también yo, amor, quiero escuchar cómo les ha ido a ambos —Afirmó la joven ángel y luego miró a Emily—, ¿hay algún problema si hablamos todos con ellos?

—Pueden unirse todas las personas que quieran hablar con Angel y Pentious —La pequeña Serafín pensó que realmente no habría algún problema con eso, después de todo serviría para ayudar a mantener a todos en las memorias del par de almas redimidas.

En ese momento Arackniss, quien se encontraba escuchando, quiso externalizar una duda que le carcomía la cabeza.

— ¿Puedo hablar con mi hermano…? —Preguntó en voz baja, ante lo cual las tres chicas le miraron.

—Seguro, el día que hagamos la llamada —Le dijo Emily sin borrar su amable sonrisa.

— ¡Podrías quedarte aquí mientras llega el momento! —Exclamó Charlie agitando una mano— El hotel es espacioso, cómodo y hay muchas personas agradables para conocer.

—Gracias, pero tendré que rechazar la oferta, tengo que trabajar —Murmuró el demonio de pelo gris—. Puedo regresar otro día… ¿Cuándo se hará esa llamada?

Las jóvenes se quedaron pensativas, Charlie y Vaggie miraron a Emily, esperando que ella diera la respuesta.

—Creo que podríamos hacer una llamada semanal, ¡así pueden ponerse al corriente de lo que han hecho ellos y lo que han hecho ustedes! Entonces los estaría llamando en una semana a partir de hoy —Propuso la Serafín, cosa con la que los presentes parecieron estar de acuerdo.

— ¡Qué alegría! Estoy tan feliz —La rubia abrazó con fuerza a su pareja y después se acercó a abrazar a Emily— Muchas gracias por venir a decirnos todo esto y también por ayudarnos a mantenernos cerca de nuestros amigos… Los extrañamos muchísimo y esto significa bastante para nosotras —Volteó a ver a Vaggie, quien asintió reafirmando lo dicho por ella con una leve sonrisa.

—Es bastante reconfortante saber que nuestros amigos están con vida y que además el hotel funciona —Afirmó—. Sobre todo, ahora que los V's se han encargado de pisotear y ridiculizar la imagen del proyecto públicamente, con esta evidencia podremos construir una mejor reputación y motivar a otros pecadores a quedarse e intentar redimirse.

—Quisiera ver la cara que van a poner esos tres pendejos cuando se sepa esto —Comentó Cherri con un gesto travieso en su rostro.

La sonrisa de Emily reflejó un poco de preocupación ya que, según lo dicho por su hermana mayor, aún no era un buen momento para revelar esa información, pues no sabían si con sólo enderezar el camino era suficiente para poder subir o si, por otro lado, se necesitaba algún tipo de "sacrificio" para que esas almas se purificaran por fin.

—Creo que de momento sería mejor no divulgar esta información… —Murmuró, ante lo cual las miradas de extrañeza se fijaron en ella.

— ¿Qué? ¿Por qué no? —Preguntó Charlie, desconcertada.

—Pues, verás… No tenemos certeza de cómo llegan las almas redimidas al Cielo —Declaró la Serafín—, Pentious y Angel ascendieron tras morir aquí a manos de ángeles, y si las personas piensan que necesitan pasar por lo mismo para subir… No creo que quieran intentar redimirse, así que quiero encontrar un método que no implique derramar más sangre, sé que debe existir una manera pacífica de permitirles entrar al Cielo, pero debo descubrirla antes de anunciar ante todo el Infierno estos hallazgos.

— ¿Entonces qué debemos hacer? ¿Quedarnos callados mientras esos tres siguen haciendo mierda la reputación del hotel y dejando en ridículo a Charlie frente a la población? —Cuestionó Vaggie, intentando no sonar molesta, pues la sola idea de aquel trío mofándose de su amada y los ideales de ésta la irritaba de sobremanera.

—No, no, para nada… —Emily negó a la vez que pedía calma con ambas manos— Trataré de encontrar la respuesta pronto y… Mientras tanto ustedes deben continuar haciendo la gran labor que han hecho hasta ahora, ¡tienen muchas personas aquí para seguir trabajando! Sigan llevándolas por buen camino y yo averiguaré mientras tanto si hay una manera de ayudarles a subir sin que tengan que morir de nuevo… Solo necesito que sean muy pacientes para que podamos lograrlo.

—Creo que tienes un punto —Susurró Charlie, que luego miró a su novia, como si le preguntara su opinión al respecto.

—Bueno… Si lo planteas de esa manera, supongo que habrá que esperar un poco más —Añadió Vaggie, pensando que algo había de cierto en lo que la Serafín les había dicho. Entonces volteó a mirar a todos los curiosos de las escaleras y habló con voz de advertencia—. Hasta que no tengamos respuestas, nadie va a comentar nada sobre Angel y Sir Pentious, ¿entendido?

—Sí, entendido —Respondieron casi al unísono, pensando en lo aterrador que sonaba tener que volver a morir para ir al paraíso, si eso era así. ¿cómo saber cuándo realmente estabas listo para morir de nuevo y así subir?

Los casos de Angel y Pentious le sonaban a un verdadero golpe de suerte, o quizá había algo más que estaban ignorando.

—Oigan… —La voz de Baxter atrajo la atención de la dueña del hotel y su interlocutora— No es que quiera interrumpir esta importante conversación, pero… Nosotros le trajimos estas flores a Angel, ¿se las dejamos en el lugar donde lo enterraron o…? ¿Será que la mujer celestial se las puede entregar en persona?

— ¡Oh! Si quieren puedo llevarlas, no hay problema —Replicó Emily y extendió ambas manos para recibir el ramo.

El pecador le entregó las flores de forma cautelosa, pues la naturaleza angelical de la joven aún le encendía las alertas rojas en la cabeza pese a su personalidad benevolente y amable; intentó sonreírle para no evidenciarse y después retrocedió hasta quedarse de pie junto a Arackniss de nuevo.

—Ya nos tenemos que ir, pero volveremos después —Dijo el demonio araña mientras sacaba del bolsillo de su saco una tarjeta algo maltratada que después le entregó a Charlie, en la cual venía apuntado su número de teléfono—. Te agradeceré de verdad si me llamas el día que hablen con Anthony.

— ¡Cuenta con eso! Fue bueno recibirlos por aquí, espero volver a verlos en más ocasiones —Exclamó Charlie agitando la mano a manera de despedida.

El par de pecadores se dirigieron a la salida, aunque Arackniss dio una última mirada a la esfera para ver a sus hermanos antes de retirarse del lugar, pensando en que había muchas cosas que quería decirles desde hacía mucho tiempo, pero tendría la oportunidad de hacerlo pronto y eso le dio algo de tranquilidad.

Cuando los visitantes se marcharon, Emily pensó que era un buen momento para hablar con Charlie y Vaggie sobre ese otro asunto importante que la había llevado ahí, así que hizo desvanecer el orbe donde se proyectaban las imágenes de los chicos y se dirigió hacia ellas.

—Hay otro asunto que quiero tratar con las dos, pero tiene que ser en privado —Susurró, despertando la curiosidad de ambas chicas.

—Seguro, podemos subir a la terraza para hablar sobre eso —Sugirió Charlie.

— ¡Eso suena bien! Vamos —La Serafín estaba lista para seguir a la pareja hacia ese lugar, así que Charlie emprendió el camino.

—Todos pueden volver a sus asuntos, les avisaremos cuando sea hora de las actividades y terapias grupales de hoy —Indicó Vaggie y el pequeño grupo de curiosos se disipó, Niffty se dispuso a volver a las labores en la cocina y Cherri pensó en ir a buscar a Husk pese a lo que Charlie había dicho.

Las tres jóvenes se marcharon rumbo a esa zona del hotel, la Princesa no sabía qué esperarse, después de lo ya dicho, no tenía idea de qué otra cosa era tan importante como para que Emily bajara del Cielo hasta ahí y que además se los tuviera que decir en donde nadie más escuchara.

Después de unos minutos de caminata y otros tantos en el ascensor, llegaron a la terraza del hotel, en donde no había ninguna otra persona y podían tener suficiente privacidad. Charlie invitó a Emily a sentarse frente a una de las mesas que tenían colocadas en el lugar y una vez que tomó asiento, Vaggie y ella también lo hicieron, manteniéndose en silencio para así invitar a la visitante a comenzar a hablar.

—Bueno… Esto es algo delicado —Comenzó a relatar una cautelosa Emily—. Sera me contó que la razón por la que aprobó el repentino exterminio fue porque hay un poder maligno que está creciendo en el Infierno, aparentemente se alimenta con las almas que viven aquí, por lo que nuestra jefa de seguridad vio necesario el mermar el número de pecadores en un intento de detener el incremento de ese poder…

Charlie abrió los ojos más de lo normal y se llevó una mano a la altura de la boca sin poder creer lo que escuchaba, Vaggie por su lado, frunció el ceño al escuchar la mención de esa persona.

—Obviamente Lute iba a sugerir la opción que implica volver a matar a más de nuestra gente —Expuso la joven ángel—, supongo que para ella era una ganancia doble, seguir saciando su sed de sangre y jodernos la existencia.

—Ay, no… —La rubia se llevó una mano a la frente, angustiada— ¿Eso significa que volverán a venir? ¿Habrá más exterminios? N-No, no… Yo necesito proteger a mi pueblo, me prometí que no dejaría que siguieran masacrándolos…

—Oh, no, tampoco piensen tan mal sobre Lute, no creo que esa fuera su intención… —Emily desvió un poco la mirada, pensando en aquella joven— Aunque está haciendo las cosas de la forma equivocada, sólo desea proteger a los habitantes del Cielo de la forma en que Adán le enseñó… Pero para eso he venido aquí, porque quiero encontrar una solución que no implique más muertes y que no haga estallar una guerra entre nuestros reinos… Estoy de acuerdo en que no se deben promover estas matanzas, pero para detenerlas necesito encontrar respuestas que me permitan proteger a mi gente, ellos son inocentes en todo este problema y quiero garantizar su seguridad.

— ¿Qué podemos hacer? Tampoco quiero más muertes de pecadores, ni que los habitantes del Cielo corran peligro… —Preguntó una angustiada Charlie.

—Bueno… Hay dos cosas —Añadió Emily—. Primero: No es por criticar la forma en que Lucifer maneja su reino, pero… Sera cree que debería estar más al pendiente de lo que pasa aquí… Tú sabes, para que no sucedan este tipo de cosas, misteriosas entidades malignas con intenciones desconocidas ganando más y más poder… Así el Cielo no tendrá ninguna razón para intervenir…

—S-Supongo que puedo hablar con papá sobre eso… —Farfulló la rubia, intranquila— ¿Y la segunda…?

—Que me gustaría que trabajáramos juntas para descubrir la fuente de ese poder —Prosiguió la joven de cabello gris azulado—. Si averiguamos y lo frenamos, le demostraremos a Sera que no hay necesidad de exterminar a más de estas almas y los habitantes del Infierno podrán estar en paz mientras entendemos cómo pueden ascender al Cielo, después de eso podrás anunciar la noticia de que la redención es posible, seguro para ese punto ya contaremos con el respaldo de Sera y eso servirá para animar a los pecadores a intentar redimirse.

—Supongo que es cierto —Charlie se tomó un momento para pensar, estaba dispuesta a todo para garantizar la seguridad de su pueblo, que aún estaba temeroso por el actuar inesperado del Cielo y las posibilidades de que eso se repitiera más veces— ¿Tú qué opinas, Vaggie?

—Creo que podemos encargarnos de averiguar sobre ese poder maligno —Replicó ella—, sólo espero que hacer este trato mantenga a Lute y los exorcistas fuera del Infierno.

—Yo me encargaré de que se comprometa a no volver a actuar de esa manera —Intervino la Serafín—. De verdad se los agradezco, estoy segura de que juntas encontraremos la respuesta y todo mejorará para nuestra gente, no hay que perder la fe… Sé que cuento con ustedes y espero que tengan presente que cuentan conmigo, si necesitan algo, tienen una amiga allá arriba.

—Muchas gracias, Emily, en serio significa mucho para nosotras, nos has traído un verdadero rayo de esperanza —Declaró Charlie con una sonrisa que denotaba la tranquilidad que sentía ahora.

—Era lo que necesitábamos, avivar la esperanza para levantarnos de las ruinas —Añadió Vaggie—. Ahora sólo tenemos que encargarnos de ayudar a que Husk se sienta mejor y que retome el programa de rehabilitación…

—Espero que se mejore pronto, Angel de verdad quiere verlo de nuevo —Expresó Emily a la vez que en sus manos materializaba un orbe transparente y luego lo acercó a Charlie para que lo tomara— Me contactaré con ustedes por este medio, podremos hacer las llamadas con los chicos y también hablar sobre sus hallazgos sobre el poder maligno, hay que hacer todo esto con cuidado para no alertar a nadie que pueda estropear nuestra investigación… Así que en lo que respecta a ese asunto, creo que lo mejor será guardarlo sólo para nosotras tres… Y quizá comentarle a Lucifer, pero nada más.

—Suena bien para mí —Afirmó Charlie a la vez que asentía y Vaggie también se mostró de acuerdo.

—Perfecto, entonces hagámoslo así —La contraria soltó un suspiro de alivio y luego sonrió—. Desearía quedarme más y conocer mejor el lugar y a sus habitantes, pero ya es momento de que me vaya, ¿quieren que les lleve algún mensaje a los chicos?

—Diles que nos da gusto saber que están bien y que todos nos sentimos más tranquilos ahora —Pidió la rubia—, también que Vaggie y yo estamos muy orgullosas de ellos, por favor.

—Por supuesto —Afirmó a la vez que se puso de pie y un portal se abrió a sus espaldas—. Nos veremos pronto, cuídense mucho.

Charlie y Vaggie se despidieron moviendo una mano y Emily entró al portal, el cual se cerró al momento en que ella se marchó.

—Wow… Este día sí que ha estado algo loco —Susurró Vaggie y Charlie asintió, coincidiendo con esas palabras.

—Sí… No me esperaba para nada esto, pellízcame que estoy soñando.

La joven ángel se rio levemente y luego tomó la mano de su novia.

—Te dije que las cosas mejorarían, amor… No me imaginaba que pasara así, pero sabía que tarde o temprano debía ocurrir algo bueno que les devolviera la fe a todos —Dijo para luego acariciar suavemente una de las mejillas de su amada.

—Espero que también le devuelva las esperanzas a Husk, de verdad me preocupa que haya reaccionado así… ¿Tal vez piensa que no podrá ir al Cielo por la recaída que tuvo? Es… ¿Es como eso que dijo Briar de los pensamientos intrusivos? Tú sabes… Cuando sólo ves todo de forma catastrófica y eso…

—Debe ser efecto del estrés postraumático… —Sugirió Vaggie, con lo cual Charlie se mostró de acuerdo.

—Sí, tal vez… ¿S-Sabes? Me preocupa que se aísle de nuevo, yo me sentía tan contenta de verlo salir por voluntad propia y de saber que se sentía motivado a estar bien para cuidar del cerdito de Angel, pero ahora… No quiero que se ponga extraño nuevamente, es terrible no saber qué hacer para ayudar a un amigo…

—A veces es suficiente con escuchar lo que los demás sienten, él siempre escucha a los otros, así que tal vez le haga bien que lo escuchemos esta vez… Aunque no hay que presionarlo, por hoy vamos a darle su espacio para que piense y… Mañana será otro día para intentarlo.

—Sí, tienes razón —Charlie abrazó con fuerza a Vaggie y ella le correspondió.

Muy a diferencia de la semana anterior, ambas sentían como si hubieran recobrado sus energías, estaban listas para hacer su mejor esfuerzo para cumplir con su nueva misión, optimistas de que encontrar la solución a ese problema significaría un gran paso hacia el cumplimiento de la promesa de un mejor futuro para la población del Infierno.

Paralelamente a aquellos hechos, Husk estaba caminando de regreso a su habitación a paso apresurado, con un brazo cargaba a Fat Nuggets y en la mano contraria sostenía el tazón que Niffty le dio.

Su rostro mostraba una expresión que denotaba su desesperación, no podía creer que, aunque Angel estaba con vida, aun así, estaba muy lejos de su alcance, al punto en que le sería imposible llegar a él.

Abrió la puerta del dormitorio y dejó que el cerdito pasara, poniendo el tazón en el suelo para que pudiera seguir comiendo; antes de que pudiera entrar al cuarto, sintió una pesada y oscura presencia detrás suyo, una corriente helada le recorrió toda la espalda y tragó en seco antes de voltearse y encarar a Alastor una vez más, quien le sonreía bastante divertido, al igual que la sombra que su ominosa figura proyectaba en la pared.

— ¿Por qué esa cara Husker? ¿No deberías estar contento por la noticia? —Le preguntó, se podía percibir cierto sarcasmo en su tono de voz.

—Veo que tu sombra no se demoró nada en contarte las cosas —Susurró el gato demonio—. Voy a volver al trabajo, ¿qué más quieres de mí para dejar de joderme?

—Vamos, mi querido minino, no seas así, sólo quiero que me cuentes qué piensas hacer ahora, tengo mucha curiosidad… ¿Planeas ir a alcanzar a tu enamorado en el Cielo? ¿Cómo piensas que lo vas a lograr?

Husk lo miró con bastante enfado, sabía que Alastor no dejaría de poner el dedo sobre esa herida, su amo era vengativo y no le gustaba perder el control de ninguna situación, sabía que no tenía planeado dejar pasar la forma en que le había hablado hacía un rato.

—Ese silencio me da a entender que eres consciente de la situación tan desafortunada en la que te encuentras, qué lamentable, ¿no? —La sonrisa del Demonio de la Radio se volvió más amplia al notar como el semblante del contrario cambiaba lentamente a una expresión temerosa, verlo tenerle miedo le hacía sentir que las cosas estaban volviendo a su orden habitual—. Tranquilízate, no te voy a matar… Todavía.

Los ojos de Husk se abrieron más de lo normal y retrocedió ligeramente hasta que su espalda chocó con la puerta del cuarto, empujándola y haciendo rechinar las bisagras, ruido que le resultó más estresante de lo normal. Quería responderle algo y borrarle de una vez por todas esa sonrisa odiosa del rostro, pero estaba en una posición que lo dejaba en bastante desventaja, ningún resultado derivado de ese actuar le era favorable, Alastor podía destrozar su alma o simplemente mantenerlo con vida, pero atado a él y sin posibilidad alguna de escapar.

Casi como si supiera lo que el felino estaba pensando, el demonio de cabellos rojos soltó una risa burlona.

— ¿Cómo me habías dicho hace un rato? ¿Qué "no podía hacerte nada que se sintiera peor que lo que ya sentías"? —Le preguntó, complacido de poder someter a su esclavo a ese tormento mental—. No te voy a matar, pero nos mantendré a ti y a mí aquí abajo por el resto de la eternidad, y desearás morir cada día que nos quede por delante, Husker, seguirás siendo mi querida mascota. Para ti no habrá salvación, tú mismo te condenaste.

—Lo veía venir, no esperaba menos de ti, Alastor —Masculló un consternado Husk.

—Después de todos estos años sirviéndome, ya me conoces, aunque parece que no lo suficientemente bien como para saber cuándo mantener la boca cerrada —Alastor dio unos cuantos pasos, apartándose del contrario—. En fin, espero que, si saliste de la habitación, haya sido para ponerte a trabajar, esos tragos no se van a servir solos, mi estimado… Ah, y espero que vayas cambiando esa actitud tan irreverente que tienes últimamente, empezando por dirigirte a tu amo con respeto, ¿estamos claros?

Husk cruzó ambos brazos sobre el pecho y luego se encogió de hombros, no entendía qué clase de enfermizo placer obtenía Alastor con darle ese trato tan denigrante, ahora no solo estaba desesperado, sino que también se sentía frustrado y humillado. Miró con su expresión de enojo habitual a su interlocutor y forzó como pudo aquellas palabras:

—Entendido, jefe…

— ¡Perfecto! Me alegra que estamos en sintonía una vez más, Husker —Expresó Alastor con júbilo—. Cuando necesite algo de ti, te lo diré, de momento ocúpate de tus tareas de gatito cantinero.

—Claro —Murmuró el gato demonio con voz arisca y Alastor se fundió en las sombras para luego desaparecer.

Husk entró al cuarto cerrando tras de sí la puerta y se sentó en el suelo llevándose ambas manos a la cabeza mientras respiraba agitadamente. Sentía que una vez más le estaba fallando a Angel y que no podría cumplir la promesa que le hizo porque Alastor estaba empeñado en torturarlo manteniéndolo ahí, no planeaba dejarlo libre y quizá no habría forma de que lo hiciera, incluso cuando ya no le fuera de utilidad… Tal vez preferiría incluso destruirlo antes que dejarlo ir cuando ya no lo necesitara, sólo para negarle el privilegio de tener la felicidad que tanto añoraba, pero veía cada vez más inalcanzable.

En ese momento sus ojos se llenaron de lágrimas otra vez. Intentó contenerlas ya que detestaba llorar, pero fue imposible. Antes se permitió hacerlo por el alivio de ver a Angel con vida, pero hacerlo por sentirse lleno de impotencia… Realmente lo aborrecía.

Mientras más pensaba sobre su situación, más odiaba a Alastor, y a la persona que había sido antes, jamás satisfecho con lo que tenía, guiado por su adicción y siempre buscando más y más de forma excesiva, sin importar lo que tuviera que arriesgar pues "a final de cuentas ya estaba muerto y en el Infierno" …

Se podía perdonar a sí mismo por cometer esas equivocaciones si sólo lo dañaban a él, pero no podía perdonarse que, a consecuencia de sus errores, le causaría sufrimiento a Angel por no cumplir su promesa. Muchos ya le habían proclamado amor con juramentos huecos tanto en vida como en la muerte, pero él no quería ser uno más de esos… No quería ser otro que reafirmara la idea de Angel de que no podía ser tomado en serio y amado de forma sincera.

Pensó que las cosas serían diferentes si hubiera ganado ese juego de póker que le costó su alma… No, más bien lo serían si no se hubiese dejado llevar por el vicio de las apuestas hasta perder una gran parte de lo que tenía… O quizá, si tan solo hubiera vivido una existencia íntegra allá en la Tierra.

Pero la solución que quería no la iba a encontrar en el pasado, tenía que observar con mucho cuidado las opciones que tenía en su presente, era ahí donde debía empezar a buscar.


✧༺ ༻∞ MISTERIOS DE LA TIERRA, EL CIELO Y EL INFIERNO∞༺ ༻✧

Es sabido que Alastor es muy cruel con Husk cuando este hace algo que no le parece, Husk no le lleva la contra para no tener que aguantarlo siendo un cretino (salvo en ocasiones que Alastor agota su paciencia).

Él conoce muy de cerca la naturaleza sádica de Alastor y por eso le tiene miedo, quizá tanto como Angel alguna vez le tuvo a Valentino, aunque no suele hacerlo notar salvo en las ocasiones en que se vuelve directamente agresivo e intimidante, pues el Demonio Radio tiende a ser más bien molesto ya que le divierte ver a Husk enojarse, además de que así reafirma su poder sobre él, molestándolo de manera pasivo-agresiva.

Finalmente, por su trabajo en el hotel, no es su jefe quien le paga, pues lo tiene esclavizado y no considera que deba darle alguna retribución por cumplir con su voluntad, si Husk obtiene ganancias de su trabajo como cantinero, es porque Charlie le paga.

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