Desde hacía una semana, Vaggie había notado a Charlie algo distinta; ella y su madre habían hablado a solas y desde ese entonces, la Princesa había estado un poco meditabunda, no se le podía percibir con el mismo entusiasmo de siempre.
Aunque su novia le preguntó qué era lo que pasaba, no pudo obtener información sobre la conversación y tampoco sobre el motivo tras su repentino cambio de ánimo.
Charlie no quería hablar sobre nada de eso, prefería concentrarse en seguir haciendo su trabajo de ayudar a sus huéspedes, sobre todo a Husk.
—Hey, Husk… No quiero molestarte ahora que estás trabajando, pero Angel preguntó por ti hace rato —Le dijo aquel día, mientras él se encargaba de dejar todo limpio en el bar.
—Princesa, con todo respeto, en esta ocasión deberías concentrarte en solucionar tus propios problemas… —Respondió el felino sin intención alguna de prolongar la conversación.
— ¿P-Problemas? ¡Pfff, para nada! Yo no tengo ningún problema, no más allá de querer que te sientas mejor… ¡A-Aunque eso no es un problema! ¡No pienses que es como si estuvieras causando problemas! N-No quise decirlo así…
—Tranquilízate, creo que entiendo a lo que te refieres, pero lo mejor será que pares con esto, yo tengo que resolver mis asuntos por mi cuenta, así que deja de querer cuidar de todos menos de ti misma… —Murmuró el contrario, mirándola fijamente— Porque esos ojos no mienten y hay una mierda muy seria que te preocupa, algo muy diferente a cualquier cosa que haya visto antes durante estos casi dos años de conocernos.
Charlie se encogió de hombros y desvió un poco la mirada. Husk era muy bueno leyendo a las personas y no era algo sencillo ocultarle cuando había algo malo sucediendo.
—Bien… Está bien, no seguiremos hablando sobre esto, pero por favor, no dejes a Angel esperándote, él de verdad quiere hablarte y no quiero que piense que Emily y yo le mentimos cuando le dijimos que sigues vivo… Habla con él, por favor…
Él desvió la mirada sin decir una palabra y Charlie, por su parte, se retiró para dedicarse a organizar todo lo necesario para sus sesiones de actividades del día siguiente.
Después de eso, ella estuvo dedicándose con mucho empeño a sus labores en el hotel, siempre con ayuda de Vaggie y recibiendo asesoría de Briar, una pecadora con amplios conocimientos sobre psicoterapia que llevaba tiempo trabajando para la Princesa.
Con eso, esperaba poder distraerse de su preocupación con respecto a su madre, además de seguir beneficiando a los pecadores, después de todo, el tiempo le había dado la razón, su plan estaba funcionando y no podía rendirse estando tan cerca de poder demostrarlo a toda la población del Infierno.
Además de eso, se había estado aventurando a recorrer la ciudad durante las noches en compañía de Vaggie para poder hacer la investigación que Emily le solicitó, ella pensaba que, si había una fuerza oscura ganando poder, debía pertenecer a algún Overlord, ya fuera conocido o uno que recién estuviera emergiendo, pues estaba segura de que si se tratara de algún demonio de la realeza, su padre ya le habría comentado algo al respecto después de que le pidió estar más atento a lo que pasaba en el Infierno.
Aunque ambas tuvieron pláticas durante esas búsquedas, Vaggie no pudo obtener mucha información sobre lo que preocupaba a su amada y sobre esa conversación con la madre de ésta, pues Charlie dijo que no quería tocar ese tema por el momento.
Habían sido días ocupados y también de angustia para la propietaria del Hotel Hazbin, y ahora tenía una nueva preocupación, pues no sabía qué iba a decirle a Angel sobre Husk, cuál sería la excusa que pondría para no comunicarlos esta vez.
A la hora de su llamada, primero dejó a Cherri hablando con ambos chicos y después le pidió a Emily que le dieran un espacio a Sir Pentious para conversar con la demonio, quien le había traído a Frank esta vez, ya que el Egg Boi había escuchado sobre que su creador estaba en el Cielo y tenía curiosidad y ganas de saludarlo. Mientras tanto, la Princesa quería ganar algo de tiempo para convencer a Husk de hablar con Angel.
— ¡Por favor! ¡No te pido nada más que hablar con él! —Exclamó una desesperada Charlie llegando frente al bar, haciendo que Husk se sobresaltara un poco— ¿Hay alguna razón por la que no quieres hablarle? ¡Cualquier cosa que sea, podemos solucionarla!
—Charlie, no insistas más con eso —Reiteró Husk, apartándose de la barra—. Sólo… No, así es mejor para Angel.
—P-Pero… ¿Qué le voy a decir? Él dijo que tenía algo muy importante qué decirte y yo no puedo pasar toda la vida mintiéndole, tarde o temprano tendrás que hablar con él…
El gato demonio se quedó en silencio y luego desvió la mirada, pensaba que no tenía caso hablar con Charlie sobre el motivo tras su negativa, después de todo, ¿qué podía hacer ella?
Alastor no era alguien a quien pudiera convencer con palabras amables, pues veía imposible que ella se fuera a poner ruda con él, así que para Husk no había sentido alguno en dejarle conocer su situación; consideraba que podía ser contraproducente, pues quizá el Demonio de la Radio querría aprovechar la oportunidad para negociar con ella, poniendo sobre la mesa alguna propuesta en la cual al final sería la Princesa quien terminaría perdiendo más y Husk estaba indispuesto a dejar que esa niña saliera afectada si descubría la verdad y decidía actuar de forma impulsiva, pues sabía que su gentileza a veces le nublaba un poco la razón.
Charlie trató de no frustrarse, no sabía qué decirle, tampoco se sentía cómoda obligándolo, pero en realidad le estresaba no entender el porqué de esa actitud… ¿No se suponía que ellos dos estaban enamorados? ¿Por qué Husk no quería ver a Angel? Le preocupaba mucho comenzar a sobre pensar la respuesta tras su interrogante.
Sin saber qué más hacer, se marchó a buscar a Vaggie para sentirse reconfortada.
— ¿No quiso venir? —Cuestionó la joven ángel, ante lo cual Charlie negó con la cabeza.
—Tampoco quiso explicarme nada… ¿Qué le vamos a decir a Angel? N-No puedo sólo decirle que Husk no quiere hablar con él y que no dio ninguna razón… Vaggie, no sé qué hacer, ya no sé qué hacer…
La chica de cabello gris se quedó pensando, con el ceño ligeramente fruncido debido a que le molestaba ver a su novia así de abrumada.
—Amor, supongo que no vamos a tener otra opción que decirle la verdad… A menos que quieras decirle de nuevo que está trabajando.
—Intentaré lo del trabajo… Pero si no me cree, supongo que voy a decirle la verdad… Aunque sea algo demasiado cruel —Suspiró la rubia.
—No te presiones, Charlie, veamos cómo se dan las cosas y después pensaremos en cómo resolverlo —La alentó Vaggie, ante lo cual Charlie asintió.
Ambas esperaron a que Cherri les llamara para que volvieran a entrar a la sala, mientras tanto, comentaban acerca de lo bien que parecían llevarse la pecadora y Sir Pentious, a decir verdad, para la Princesa era agradable saber que al menos ellos dos estaban manejando bastante bien la situación y dándose la oportunidad de conocerse más, le hacía mucha ilusión pensar en que el amor podía ser un gran impulso para que Cherri siguiera por el camino de la redención, además que, de lograrlo, no sólo podría reunirse con Pentious, sino también con su mejor amigo.
Para ella era precisamente eso, el amor que unía a las almas, la fuerza más poderosa y que podía inspirar los cambios más grandes, por eso tampoco quería rendirse con lo de Husk y Angel, la felicidad de ellos era estar juntos y sentía en lo más profundo de su corazón que seguía siendo así, aunque ahora las cosas estuvieran extrañas, ambos se seguían amando, lo tenía muy claro.
Al cabo de un rato, Cherri se asomó por la puerta y les dijo a ambas que regresaran, ya que tanto Pentious como Angel querían hablarles. Charlie sintió un nudo en el estómago al momento de ingresar a la habitación, se sentó frente al orbe, quedando entre Cherri y Vaggie, mientras esta última le agarraba de la mano, haciendo un esfuerzo por ayudarle a estar tranquila.
—Hola, chicos, es bueno verlos de nuevo —Los saludó la joven de tez morena—, ¿qué tal su semana?
— ¡Ha sido grandiosa! Muchas gracias, señorita Vaggie —Replicó Pentious.
—Agradable, aunque todavía no dejo de pensar en Fat Nuggets, veo a las personas aquí con sus mascotas y pienso en que él se la pasaría bien —Musitó Angel—. Pero ya no me aflijo tanto por eso, después de todo Nuggs está con Husk, mis dos chicos se hacen compañía mientras no estoy con ellos y eso me deja un poco más tranquilo.
—Oh, se me olvidó traer a tu cerdito —Dijo Charlie, intentando disimular su preocupación—, ¡iré por él para que puedas saludarlo!
— ¿Por qué no mejor le hablan a Husk para que lo traiga? Veo que hoy tampoco está con ustedes —Se podía percibir algo de recelo en las palabras de Angel, ciertamente la situación le estaba dando mala espina.
—B-Bueno, es que él está muy ocupado, t-tú sabes, el trabajo… —Murmuró la rubia, ante lo cual el chico arácnido arqueó una ceja, dudoso.
— ¿Segura? Porque siento que me estás tratando de ocultar algo… —Charlie palideció al escuchar eso, Vaggie desvió la mirada y Cherri se notó un poco incómoda con la situación, esas expresiones le dejaron las cosas bastante en claro a Angel— ¡Ajá! ¡Lo sabía! ¿Qué es lo que me quieren esconder? Ustedes… Ustedes me mintieron, ¿no es así? Husk… Husk no está bien, ¿verdad? ¿Qué le pasó? ¿¡Está muerto!?
—No, por supuesto que no te mentimos —Intervino Emily—. Está vivo, no te mentiríamos con algo como eso.
— ¡Entonces necesito verlo! No dejaré de creer que me mintieron hasta no ver con mis propios ojos que Husk está vivo —Exclamó para luego mirar a Charlie—, y si está trabajando, ¡entonces dile al dañado de su jefe que deje de ser un jodido esclavista y que lo deje descansar cinco putos minutos!
—A-Angel… Es que… —La rubia titubeó un poco sintiendo la ansiedad de no saber qué decir o qué hacer, así que se levantó de su asiento, tomó el orbe en sus manos y se lo llevó mientras caminaba a toda prisa.
Tal vez no era lo correcto, pero si a alguien le correspondía decirle las cosas, era a Husk, o al menos así pensaba ella, no tenía corazón para soltar esas palabras: "Es que él no quiere hablar contigo".
Cuando llegó al bar por segunda ocasión en ese día, se encontró con que el felino estaba terminando de preparar unos cócteles para unos huéspedes que se encontraban sentados frente a la barra conversando.
Angel observaba desde el otro lado del orbe, reconociendo esa zona del hotel, así que abrió los ojos bastante sorprendido y buscó con la mirada a la persona que tanto anhelaba ver, aunque no lo consiguió.
—Husk, por favor, necesito que hables con él… Aunque sea explícale las cosas… —Suplicó Charlie con un hilo de voz.
El felino se mantuvo en silencio y los huéspedes se retiraron apresuradamente al presenciar la situación, no querían estar en medio del fuego cuando este comenzara a arder.
— ¿Husk…? ¿Estás ahí…? —La voz de Angel se hizo escuchar en el lugar, cosa que removió bastantes sentimientos para el pecador, quien se mantuvo estático.
—Charlie, ¿por qué me haces esto? Te dije que no podía… No puedo… —Masculló Husk de forma casi inaudible, tomando una copa de las que se encontraban sobre la barra para comenzar a limpiarla.
—Por favor… Habla con él, sólo escucha lo que quiere decirte… Por favor… —Le pidió ella con lágrimas en los ojos y el contrario comenzó a sentirse bastante mal por la situación.
—Husk… ¿Está todo bien? Tan siquiera déjame escucharte para saber que estás bien —Insistió Angel, aunque sólo obtuvo el silencio del contrario como respuesta— ¿Qué te pasa…? ¿Estás molesto conmigo…? ¿Por qué no me respondes?
—No estoy molesto, estoy bien, Angel —Replicó finalmente, aunque sin salir de su espacio tras la barra. El chico de pelaje blanco supo que en efecto se trataba de su amado, pues su voz era inconfundible—. No es un buen momento para hablar.
—Lo siento, no quería molestarte, es sólo que estaba preocupado por ti… Pero podemos hablar en otro momento —Sugirió, no le disgustaba la idea de esperar si era necesario, aunque no podía evitar notarlo extraño.
—No sé si haya un buen momento para eso, ni ahora, ni después, Angel… Yo… No puedo, tú estás mejor así.
—¿De qué hablas? ¿Cómo que mejor? ¿Y qué es lo que no puedes? —Angel soltó una risa nerviosa, no entendía por qué Husk le decía algo como eso.
—Escúchame, yo sé lo que te digo… Estarás mejor así, ahora no lo entiendes, pero quizá luego de un tiempo lo hagas —Contestó el felino, cosa que hizo que el contrario se sintiera aún más confundido.
—No te estoy entendiendo, ¿por qué estas actuando así conmigo si nosotros siempre nos llevamos bien? ¿En serio esperas que me crea que no estás molesto? ¡Dime qué fue lo que hice para que te molestaras!
—Angel, no estoy molesto y tú no has hecho nada malo, no digas eso —Husk se comenzó a preocupar un poco, ahora se sentía más culpable que antes, no quería que Angel se hiciera esas ideas, pero tampoco sabía cómo ser honesto con él, no se sentía capaz siquiera de mirarlo—Es sólo que… En serio no puedo…
— ¿¡Cuál es el problema entonces!? ¿¡No puedes o más bien no quieres hablar conmigo!? ¡BIEN! ¡Entonces así van a ser las cosas! ¡Pero al menos ten la decencia de decírmelo en mi puta cara, Husk! —Exclamó Angel, ahora estaba realmente enojado, a la par de confundido.
—Hey… Angel, tranquilo, ven, siéntate —Se escuchó la voz de Emily en el fondo tratando de pacificar al alterado chico.
El gato demonio dejó caer sobre la barra la copa que estaba limpiando, no quería que Angel pensara eso, pero la culpa de encararlo teniendo presente su imposible promesa, le estaba jugando una mala pasada.
—Claro que quiero hablar contigo, es lo único que he querido desde ese día en que te perdí —Objetó, echando a un lado el trapo con el que limpiaba—, es sólo que no sé si sea lo correcto… No sé si puedo mirarte a la cara después de que no he hecho más que fallarte.
Angel abrió más los ojos, sorprendido.
—Hey… No, no, no, ¿de qué hablas, Husk? Tú no me has fallado nunca, has estado en los momentos que más te he necesitado, me ayudaste a amarme a mí mismo cuando pensé que no había ninguna razón para hacerlo… —La voz de Angel se escuchaba frágil, como si estuviera a punto de llorar—. Así que no me digas eso… Por favor ya no me rechaces, todo este tiempo he estado deseando verte para decirte… Lo que no pude ese día…
Las orejas del felino se alzaron al captar esas palabras, las cosas no podían seguir así, no lo soportaba más.
Quería ver a Angel, ese deseo era mucho más fuerte que cualquier culpa, más grande que el miedo que le tenía a Alastor y al incierto futuro que aguardaba por él.
No quería que su ángel llorara y menos si su forma de actuar era la causa de esas lágrimas, así que reunió voluntad de donde creyó ya no tenerla y salió de detrás de la barra acercándose a Charlie, quien puso frente a él el orbe, donde finalmente pudo ver a Angel Dust, cuya mirada se iluminó al verlo, ya que ahora no sólo se acordaba de su nombre, sino también de su rostro con mucha claridad.
—Jamás haré que te sientas rechazado de nuevo, perdóname… No soy yo mismo últimamente, creo que he perdido la poca estabilidad que me quedaba y esto… Es realmente difícil para mí —Murmuró, ante lo cual Angel se secó las lágrimas que se formaron en sus ojos previamente.
—Entiendo… Para mí ha sido muy difícil estar lejos de ti, no hago más que extrañarte, gatito… Estaba tan preocupado de que no hubieras podido sobrevivir aquel día… Tenía miedo de no volver a verte porque… Hay algo que te quise decir desde entonces.
— ¿Qué es? —Preguntó Husk, mirando con atención a Angel.
El chico arácnido frotó nerviosamente sus manos entre sí.
—Quizá no es un buen momento para decirlo, pero tengo que hacerlo —Tomó un poco de aire antes de comenzar a hablar—. Tú… Tú te acuerdas de lo que me dijiste cuando me llevabas de regreso al hotel, ¿verdad? A-Ah, por cierto, ¿tu ala cómo está…?
El pecador de los ojos miel se sonrojó notablemente ante la primera pregunta, sabía a lo que Angel se refería a pesar de que había soltado esas palabras sin pensar mucho por la desesperación de querer mantenerlo despierto, era de lo poco que podía recordar de ese momento sin sentir que la ansiedad iba a matarlo.
—Creo que bien, la herida era profunda, no me enteré cuando la trataron, Niffty le dio unas cuantas puntadas y estuvo limpiándola —Husk se quedó pensando en eso un momento, aunque luego trató de redirigir la conversación hacia su rumbo original— Y, sobre lo que dije, sí, lo recuerdo… Era en serio y lo sostengo ahora que ya no estamos huyendo por nuestras vidas. Te amo, Anthony…
El rostro del contrario se llenó de un intenso rubor, entrelazó los dedos de sus manos superiores intentando contener un grito de emoción. De fondo, Charlie y Emily escuchaban sumamente entusiasmadas, casi que desprendiendo un aura rosada de brillos y corazones a su alrededor.
—Me encanta… Adoro escucharte decirlo de esa manera… —Angel le dio a Husk una dulce mirada llena de cariño, cosa que hizo que éste se sonrojara más que antes— Ese día quise decírtelo, pero no pude por más que traté de reunir fuerzas para hacerlo… Pero ahora quiero que me escuches porque… He esperado un mes para hacértelo saber… ¡Yo también te amo! ¡Te amo, Husk, te amo! Eres todo lo que siempre soñé tener, adoro todo de ti, realmente admiro tu manera de ser, tu honestidad y esa forma en que me haces sentir escuchado, querido y valioso, gracias por todo lo que hiciste por mí, gracias por amarme tanto, espero que mi amor sea suficiente para retribuir todo eso, bigotes…
Husk sintió que se quedaba sin palabras, ni siquiera le había sucedido con aquella persona que conoció en vida, la última a quien se permitió amar antes de dejar la Tierra… Esa era la primera vez en que no se podía concentrar en las palabras que diría y sólo escuchaba los latidos de su corazón resonando en todo su ser.
Cuando por fin pudo terminar de asimilar las palabras de Angel, su cara, que reflejaba bastante bien lo estresado y preocupado que estaba desde hace tiempo, ahora mostró una expresión más relajada y sonrió ligeramente, definitivamente esas palabras habían sido suficiente para aliviar el dolor que su abatido corazón llevaba sintiendo desde aquel día, eran como una suave caricia al alma.
—Es más que suficiente… Ser amado por ti es el mayor honor que se me ha concedido en toda mi existencia, Angel, no te imaginas lo que significa para mí que me dejes saber tus sentimientos…
—Ay, guapo, aquí el afortunado soy yo —Dijo el chico de pelaje blanco con una sonrisa—, ¿qué cosa buena habré hecho para que me ame un hombre como tú?
—Ser la increíble persona que eres, Anthony, eso fue lo que hiciste para que este pecador cayera a tus pies.
Ambos se quedaron mirándose de esa forma tan especial en que hacían desde antes, así que las chicas que los acompañaban supieron que era momento de darles su espacio.
—Angel, iremos afuera para que puedan hablar, seguro hay muchas cosas que quieren contarse ahora —Dijo Emily, a la vez que tomaba a Pentious del brazo para salir ambos del lugar.
—Y yo iré de regreso con Cherri y Vaggie, seguro se quedaron preocupadas —Suspiró una aliviada Charlie—. Volveré en un rato.
—Seguro —Respondieron Angel y Husk al unísono, ante lo cual los presentes se retiraron rápidamente.
El chico de pelaje blanco sonrió ligeramente al encontrarse finalmente a solas con su amado, a pesar de que estaba contento por el reencuentro y por finalmente decirle lo que sentía, aún había más cosas que tenía pendientes por hablar.
— ¿Sabes, bigotes…? Cuando llegué aquí, encontré a mi hermana y a mi mamá, después de todos estos años pude volver a verlas… Ambas me recibieron con mucho cariño y yo… Te mentiría si te dijera que no me gusta estar aquí, me gusta el Cielo, me gusta estar con mi familia y yo realmente quería esto… Pero no así… No quiero estar aquí, no así… Estar aquí hace que olvide cosas, cosas que no quiero olvidar… Quería escuchar tu voz y hablarte porque sabía que eso me haría sentir mejor… Por eso estaba tan insistente…
—Ya veo… —Murmuró Husk— Angel, necesito que estés tranquilo, tanto como puedas estarlo… Debe ser bastante abrumador para ti, pero si hay algo que pueda hacer para ayudarte, puedes contar conmigo.
—Habla conmigo, no me quites tu voz ni tu presencia… Hasta que nos volvamos a encontrar, eso me será de mucha ayuda —Indicó Angel— Yo voy a estar aquí, esperándote… Cuando todo esto haya pasado, estaré aquí para recibirte y… Darte todo el amor que quiero entregarte…
Husk se quedó pensando, sabía que tenía que ser honesto, pues, aunque él también lo deseaba más que nada, no quería que Angel se hiciera ilusiones que no se cumplirían, al menos no mientras su alma perteneciera a Alastor.
—Angel… Necesito pedirte perdón… Porque, aunque lo prometí, lo cierto es que yo no puedo alcanzarte —Expresó el gato demonio con voz queda, bajando la mirada con una expresión de evidente tristeza.
— ¿Qué? —Angel parecía incrédulo ante su afirmación— Pero… ¿Por qué no podrías subir? Si tú eres tan bueno… Y en el año que transcurrió, te rehabilitaste del alcohol y el juego… ¿Por qué no te dejarían subir al Cielo, bigotes?
—Pues… Sobre el alcohol… Después de lo que pasó ese día, tuve una recaída —Explicó Husk, aún sin mirar a Angel—. Lo lamento, no es fácil seguir por el camino de mejorar cuando crees que te han arrebatado a tu persona más preciada…
— ¿S-Soy tu persona más preciada…? —Preguntó el chico arácnido con el rostro ruborizado, aunque luego negó, pensando que ahora no era momento de enfocarse en eso—. No te disculpes, yo no puedo siquiera imaginar lo que debió ser para ti pasar por eso, ni siquiera sé si yo habría podido seguir viviendo si se hubieran invertido los papeles… Y sé que ahora nos encontramos alejados físicamente, pero yo siempre estoy contigo, ahora soy algo así como tu ángel de la guarda —Bromeó con una sonrisa coqueta.
Husk soltó una leve risa y luego lo observó con sus ojos brillantes.
—Entonces tengo el ángel de la guarda más hermoso.
—Si me lo dices tú, guapo, te creo todo —Replicó Angel con una sonrisa—. Desearía más que nada que estuvieras aquí conmigo, viviría contigo en el apartamento que me dieron y te cocinaría cosas deliciosas todos los días… Sin que nada ni nadie nos moleste.
—Yo quiero estar contigo, pero hay algo más que no me lo permite y… Posiblemente nunca me lo permita —Murmuró Husk— ¿recuerdas esa vez que peleamos y te fuiste del hotel? ¿Cuando fui a buscarte? Esa vez te dije que teníamos algo en común, ¿lo recuerdas? Pues… Ahora esa similitud entre nosotros ya no está, tú alma es libre pero la mía… No lo es y tampoco lo va a ser… Él nunca me va a dejar ir mientras le sea útil, y cuando no le sirva más, va a destruirme —Aquella última frase la dijo aún más bajo a la vez que tocaba su cuello con una mano, donde siempre estaba la cadena invisible que lo unía a Alastor por la eternidad.
Angel se sintió entre triste y enfadado, odiaba el hecho de que Husk estuviera atado a una persona tan malvada como el Demonio de la Radio, pues, aunque él también había estado atado a un psicópata, al menos no era uno muy inteligente, en cambio Alastor tenía a todos en el hotel en la palma de su mano y era muy difícil pensar en Charlie yéndose en su contra por liberar a Husk.
—Hmmm, ¿cómo fue que nos dijeron en aquella terapia grupal donde hablaron del amor? —Preguntó Angel más para sí mismo— Cuando amas a alguien, lo cuidas y buscas lo mejor para esa persona, tú me cuidaste tanto y ahora yo siento tantas ganas de cuidarte. Si hubiera sabido antes lo que me estás contando, quizá una de las balas de acero celestial que me quedaban se hubiera disparado "accidentalmente" hacía el señor sonrisas —Masculló, ante lo cual Husk se alarmó un poco.
—No digas eso, piernitas… Yo jamás habría permitido que hicieras algo así, te habrías puesto en un gran peligro —Rápidamente intervino.
—Bueno, si lo hubiera hecho, jamás te habría dicho que lo haría, y él ni siquiera habría sabido de dónde le dispararon, tengo una puntería excelente incluso desde lejos —Angel intentó cambiar su expresión de enojo por una divertida— Tranquilo, bigotes, de todas maneras, sé que encontraremos la manera… Charlie jamás va a permitir que Alastor te haga daño, a él no le conviene si quiere seguir teniendo su confianza.
—Puede que tengas razón, pero aun así no quisiera volver a prometer algo que no estoy seguro si puedo cumplirte, no soy esa clase de tipo —El gato demonio se quedó algo pensativo—, puedo intentar seguir con las actividades de Charlie, además me sugirió la idea de tomar una sesión a la semana con Briar para rehabilitarme por la recaída… Puedo esforzarme en todo eso y mientras tanto pensar en una forma de liberarme… Aunque no va a ser algo rápido ni mucho menos sencillo, Angel, puede llevarme incluso años… Y si en ese tiempo tú conoces a otra persona… Si hay alguien allá arriba que pueda hacerte feliz y te ame como mereces ser amado, no pienses en mí y toma esa oportunidad.
Angel se sorprendió bastante, no se esperaba algo como eso, ¿cómo pensaba Husk que algún día iba a poder amar a otro que no fuera él? Eso no iba a pasar, para el chico de pelaje blanco él era su único amor y no había otra persona que le interesara o a la que pudiese mirar de la forma en que lo miraba a él.
—No seas tonto, gatito —Respondió para luego darle una dulce sonrisa—. Esperé una vida y más allá para conocerte… Tengo una eternidad para esperar hasta tenerte a mi lado de nuevo, amore mío.
El gato demonio se sonrojó notablemente, cosa que quiso ocultar cubriéndose un poco el rostro.
—Una eternidad es mucho tiempo —Expresó— aunque no el suficiente para que deje de amarte… Ti amerò per sempre, angelo mio.
La cara de Angel se puso mucho más roja que antes al igual que la pelusa de su pecho, su corazón latía tan fuerte que sentía que podía hacer eco en la habitación.
— ¡No, guapo, así no se puede! ¡No me puedes hablar en italiano! ¡Ahora te quiero besar!
Husk se rio en voz baja y luego miró a Angel con esa expresión de adoración que ya era habitual cada que lo veía.
—Tendremos que dejar eso pendiente para cuando nos volvamos a encontrar —Dijo con una sonrisa.
— ¡Llevaré la cuenta de los besos que me debes, eh! —Y dicho eso, Angel también se rio.
Era realmente un alivio para sus atormentados corazones el poder hablarse, aunque fuera de esa manera, encendía una pequeña chispa de esperanza para ellos, pues no todo estaba perdido, el final de su historia no tenía que ser trágico… Y lucharían contra todo para no renunciar a ese amor que compartían.
Después de un rato de seguir conversando, Emily y Charlie aparecieron cada una por su lado para indicar que era hora de cortar la comunicación, ambos se despidieron, aunque antes de irse, Angel se dio un pequeño beso en la mano, la cual puso sobre la esfera donde estaba la imagen de su amado, quien imitó la acción con algo de pena de que las dos chicas se encontraran viendo.
Una vez que ambas partes se retiraron, Husk se dirigió nuevamente al bar para seguir trabajando, ahora sentía que la intensa niebla que le impedía ver el camino hacia el cual seguir, se comenzaba a disipar y podía observar un panorama más claro… Aún tenía miedo y se sentía desesperado al recordar a Alastor y lo dispuesto que estaba a torturarlo, pero la imagen de Angel le daba la motivación para reunir todo el coraje que llevaba dentro para no dejarse vencer, esta vez las cosas serían distintas y no descansaría hasta cumplir esa promesa.
Los retos por vencer no serían para nada fáciles, pero… No sería una lucha que librarían solos, cada uno por su lado; mientras afrontaran esos desafíos juntos, había un fuerte anhelo a la cual aferrarse y, por primera vez desde aquél trágico día, el futuro se veía brillante.
✧༺ ༻∞ MISTERIOS DE LA TIERRA, EL CIELO Y EL INFIERNO∞༺ ༻✧
Aunque Emily usa sus orbes para proyectar imágenes en ellos, también los puede usar para comunicarse (mi headcanon es que ella no usa celular como sí lo hacen por ejemplo Charlie y Lucifer), muy rara vez lo hace porque no tiene personas específicas con las cuales querer mantenerse en contacto, ya que ella va por el Cielo saludando a todo el mundo en persona y quien quiera hablarle, siempre puede hacerlo en ese momento.
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