Capitulo 1 La llegada de un general

Habia una gran ventisca de nieve que estaba ocurriendo en estos momentos por las montañas del norte, era tan fuerte y espesa que no se podía notar casi nada a sus alrededores. Sin embargo, cinco figuras empezaron a mostrarse, eran cinco personas montando a caballo que se acercaban a la aldea. Cuatro de ellos venían bien abrigados, mientras que uno de ellos solo llevaba encima un abrigo de color negro, esta misma estaba al frente de las otras, como si fuera el líder. La persona detuvo su paso y levanto su mano a sus acompañantes en señal de que también se detengan, las cuatro figuras le hicieron caso. Desmontando de su caballo, la persona empezó a caminar unos metros hacia adelante. Puso su mano en la frente de sus ojos para poder visualizar bien su dirección. Bastaron unos segundos para lograr ver lo que quería una aldea que no estaba muy lejos de su alcance. Una sonrisa empezó a formarse en su rostro. Volvió a subir a su caballo y le hizo un aleman a sus hombres para que lo siguieran, tiró de las cuerdas para que el caballo empezará a correr en dirección de la aldea, seguido por sus hombres quiénes hicieron lo mismo.

Mientras se acercaban cada vez más, el hombre al frente del grupo puedo ver la entrada de la aldea, donde estaba el nombre de esta misma y solo pudo pensar una cosa. "Hola, Aldea Kenkyo".


La nieve empezaba amontonarse en las calles de la aldea, varias personas que caminaban por éste mismo empezaron a notarlo también, por lo que decidieron tratar de alejarlo de las calles para que esta misma tengas más accesibilidad al transitar. Cogieron unas palas y empezaron a botar la nieve aún lado, una mujer mayor de unos 60 años a más trato de ayudar a las personas que hacían eso, por lo que trato de botar una gran cantidad que recogió, pero al momento de alzar el peso se había lastimado la espalda. Un gemido de dolor escapo de entre sus labios, callo a suelo sobre sus rodillas pará después caer al suelo.

Algunos niños y niñas que rondaban por ahí, al ver esto fueron a ayudarla, la mujer agradeció el acto que los niños hicieron por ella, ellos solo sonrieron y empezaron también a ayudar a las personas a limpiar las calles de la aldea. Todo esto era visto por una persona desde su ventana en el segundo piso de su llamada 'casa'. Pues a pesar de estar lejos y pese a su edad, aún tenía una muy buena vista. Podía ver claramente en el rostro de los niños las expresiones de felicidad y alegría. Algo que al Jefe de la aldea le traía mucha nostalgia y pena. Quito su mirada de la ventana para volver a su escritorio y empezar a terminar su trabajo, sentándose en su silla para comenzar, pero antes observó su oficina.

Dicha oficina tenía un escritorio, una silla, una pequeña lámpara, tenía un estante para libros hecho de madera atrás de su escritorio había un sofa que estaba pegado en la pared izquierda, había una ventana que le daba una buena vista de las calles de su aldea. Tenía dos puertas una que conducía hacía un baño privado y la otra que conducía a las escaleras, que bajan a la sala de estar y hacía la puerta principal.

Dio un profundo suspiro, y sin perder más tiempo empezó a ordenar la pila de papeles de su escritorio, para empezar a trabajar. Pues su trabajo consistía diariamente ver los ingresos y recursos que tenía su aldea, para ver cuánto debían pagar en los impuestos. Esto lo hacía ya desde que fue nombrado jefe de la aldea hacé más de 20 años atrás. Junto con ver los ingresos y impuestos que debian pagar era también, ver el bienestar de la persona, asi como también que la propia aldea estuviera preparada para cualquier problema o conflicto que suceda en algún futuro.

En el pasado, está era una de las tareas más sencillas y fáciles que realizaba cuando empezó sus deberes como jefe de la aldea. Sin embargo, en la actualidad esta era una de las tareas que más le causaba enojo y irá. Cada vez que calculaba los números de cuánto de los impuestos tenían que pagar, recordaba como era la situación de la aldea antes de los impuestos excesivos.

En el pasado, la aldea Kenkyo era muy conocida y famosa por su buena hospitalidad a sus viajeros, ofreciéndoles un lugar donde comer, dormir, indicaciones, etc.

No solo eso, también eran conocidos por ser personas sumamente agradables, amables, bondadosas. Esos los hacía ser una de las aldeas más queridas de todas las otras. Y por tener una gran sonrisa que se decía que mostraba lo puro que eran. Ese tiempo se le podía decir un tiempo lleno de alegría y felicidad.

Pero todo eso era cosa del pasado, un pasado que el quería volver a sentir otra vez, desde que llegaron los impuestos excesivos a su aldea, la mayoría de personas tuvieron que empezar a buscar trabajo y dejaron de recibir a las personas que pasaban por su aldea. Si bien esto se supone que sería temporal, con el tiempo los impuestos empezaban a crecer cada vez más y poco a poco, la aldea empezaba a caer en decadencia provocando que el reconocimiento y fama que ellos tenían se fuera desvaneciendo con el tiempo. Los extranjeros o personas extraviadas, que se tomaban con esta aldea lo máximo que podían recibir eran indicaciones, debido a que la aldea no podía ofrecerles nada más.

Finalmente, cada persona que llegara a estar cerca y ver la entrada de esta misma, en vez de haberla como una aldea próspera y llena de vida, la vería como un pueblo fantasma. Y solo se darían media vuelta o seguiría en su camino.

" Como quisiera, que todo volviera hacer como antes". Fue sacado de sus pensamientos, cuando quiso tomar otra hoja de la gran pila que necesitaba calcular, se sorprendió cuando en vez de sentir papel, sintió la madera de su escritorio, dándose cuenta que mientras recordaba cómo era antes la situación de la aldea, había terminado de calcular todo.

Toma la última hoja en la que había escrito, dándose cuenta que a pesar de estar distraído, pudo ver que sí había hecho su trabajo de forma correcta y ordenada.

Aunque esto le produjo una sensación de felicidad por haber terminado su trabajo sin ningún problema. Esta felicidad fue rápidamente reemplazada con amargura y enojo, cuando se dio cuenta del número de dinero que todavía debían en impuestos.

" Maldita sea ". Gruñó. " Esto solo cubre una cuarta parte del total de impuestos que debemos ".

Maldijo, debido a que a pesar de los esfuerzos que la gente y él mismo estaba haciendo para pagar los impuestos excesivos, siempre resultaba lo mismo nunca podían cubrir toda la deuda.

Suspirando en resignación, dejó el papel en la mesa, para después levantarse y prepararse una taza de té. Sin embargo antes de hacerlo miró de nuevo su escritorio, más específicamente el cajón izquierdo.

Lo observó unos momentos para después dirigirse hacia él y abrirlo en él habían también papeles, pero más viejos el jefe de la aldea decidió abrir el el folder para sacar de él una pequeña foto.

" En verdad te extraño, no tienes idea de cuánto me haces falta ". Se recostó en su silla. " No importaba como fuera, tú siempre encontrabas la forma de ayudarme a mí y a la aldea, siempre te preocupabas por el resto".

Brazo la foto, mientras lágrimas recorrían su rostro. " Por eso te amamos y apreciábamos".

Levanto la foto a la altura de su rostro. " Te prometí que si algo te pasará, yo protegería a nuestro pueblo y a nuestra familia ". " Y estoy dispuesto a cumplir mi palabra, cariño ".

Una sonrisa, empezó a formarse en su rostro. Mientras observaba con detalle la foto. " Vengan rápido". " Por ahí están ". Gritos empezaron a escucharse a fuera de su casa, lo que provocó que el jefe de la aldea fuera a ver por su ventana para saber que ocurría.

Vio como varias personas, empezaron a digirse hacía la entrada de la aldea. Ocasionan, confusión en el jefe de la aldea. Para él resultaba raro y confuso.

Guardó la foto dentro de escritorio, ordenó sus cosas y salió de su casa, en dirección de la causa de este alboroto.

" Solo espero, que no sea nada malo ". Fueron sus últimos pensamientos antes de salir.


Varías personas empezaron a salir de sus casas, ya sea por curiosidad o por cualquier otro motivo. Empezaron a amontonarse entre ellos para lograr ver lo que esta sucediendo. Los primeros que llegaron a la entrada de la aldea pudieron ver a 5 personas a caballo aproximándose, cuatro de ellos vestían abrigos, guantes, gorras, botas, etc. Un tipo de ropa normal, si es que alguien iba a un lugar con temperaturas a bajas. Pero había una diferencia que les llamó la atención. Y era la ropa que ellos llevaban, las 4 figuras vestían. Por su diseño y forma se podía decir que parecía estar hecha de las telas muy finas y caras. Aparté podía notar que llevaban armas en sus cinturas, entre ellas unas espadas, cuchillos, unas pistolas. Esos los hizo sentirse atemorizados. Pero lo que más les llamó la atención, fue ver como vestía el quinto miembro, que había sido el primero en llegar. Ya que no vestía una ropa que lo abrigara del frío, sino una ropa más formal.

Cabe resaltar que él era el único que no llevaba una máscara, puesto que los otros cuatro llevaban máscaras que evitaban ver sus rostros.

Llevaba puesto un largo abrigó negro, una camisa roja con un bolsillo en su pecho izquierdo, en este mismo llevaba una medalla muy brillante, unos guantes de color blanco, unos pantalones negros, unas botas negras, un cinturón marrón con una hebilla en forma de una especie de escudo.

Su rostro también era una cosa que llamaba mucho la atención, puesto su cabello era de color rojo, tenía los ojos de un color amarillento atardecer, por la forma que tenía su cara se podría decir era muy apuesto y que podría tener 30 años o menos.

El y sus hombres, empezaron a bajar de sus caballos, para empezar a caminar en dirección hacia los aldeanos.

" Buenas tardes gente de la aldea kenkyo, ¿ Quisiera que me dijeran dónde está el jefe de esta aldea? ". Pregunto el sujeto pelirrojo.

Uno de los aldeanos, decidió dar un paso al frente. " Buenas tardes caballeros. Yo soy el jefe de esta aldea ". " ¿ Se puede saber quiénes son y cuáles son sus intenciones al llegar aquí ? ". El aldeano hizo su mejor esfuerzo para aparecer fuerte e intimidante. Pero lo verdad se sentía un poco intimidado, debido a que a pesar que llevaban ropa abrigada, se podía notar los músculosos que eran. En especial el quinto miembro.

El pelirrojo lo miro un momento. Como si lo estuviera analizando, para después soltar una risa. " Tranquilos pobladores, no vinimos aquí hacer un problema". Dijo para después, chasquear los dedos. " Si no todo lo contrario ".

Sus hombres inmediatamente, volvieron a sus caballos y sacaron de los bolsillo de sus monturas, varias bolsas bastante grandes y llenas. Y se las dieron a su líder, el cuál las agarro, y puso una de las bolsas en las manos del aldeano. " Toma ".

El aldeano recibió la bolsa y la abrió para poder saber qué contenía. Sé llevó una gran sorpresa cuando descubrió que había monedas de oro. Muchas monedas de oro.

El sujeto pelirrojo, giró su cabeza en dirección del aldeano que le había dado la bolsa. " Así que, si no es de mucha molestia me gustaría que me dijeran quién es el jefe de la aldea ". " Ya le dije que yo soy el jefe de la aldea, señor ". Respondió el aldeano. Después de salir del asombro por ver el contenido de la bolsas.

El pelirrojo, dió un profundo suspiro. " Escuchen, sé que ustedes dudan de nosotros o cuáles son nuestros motivos, créanme que yo les explicaré todo, pero antes quiero hablar con el jefe ".

" ¿ Y por qué piensa que no soy yo ? ". Cuestionó al sujeto.

" Porque me contaron que el jefe de esta aldea, es un hombre mayor casi de 40 a 50 años y puedo ver que usted tiene como unos 30 años ". Era cierto lo que decía el sujeto pelirrojo ya que el aldeano tenía una apariencia unos casi 30 años a más, el color de su cabello era de color casi marrón oscuro, tenía ojos de color café, tenía un poco de vello facial en su mentón, llevado a la misma ropa abrigada que cualquier persona de su aldea.

El aldeano iba a decirle que posiblemente le hayan dicho mal la información. Pero justo en ese momento alguien le tomó del hombro. Se giró en dirección de quién le tocó su hombro, solo para ver que era el mismo jefe de la aldea.

" Tiene razón, Koji ". El jefe de la aldea empezó a caminar en dirección del sujeto pelirrojo varios personas quienes estaban entre su camino, empezaron a apartarse de su camino. " P-pero señor, ¿ Y si son bandidos disfrazados ?". El aldeano trata de advertirle al jefe de la aldea.

El jefe de la aldea le dio una sonrisa a su compañero/amigo. " Está bien, viejo amigo todo estará bien ".

Y con eso último acción, siguió su camino hasta estar frente hacia uno de los cinco nuevos invitados a su aldea.

el sujeto pelirrojo miró atentamente al jefe de esta aldea, tenía una barba blanca, tenía los ojos de color avellana, llevaba ropa de invierno como todos sus pobladores. Sin embargo en su gorra lleva una placa con un símbolo de una cruz. Tenía una altura le llegaba casi a los hombros.

A pesar de su altura edad o ropa el pelirrojo no podía evitar sentir, una sensación de respeto y admiración, por este individuo.

" Mi nombre es Kaigo-Sha, yo soy el actual jefe de la aldea kenkyo ". " Según tengo entendido, usted quería hablar conmigo para poder explicarme quiénes son y por qué han decidido visitar nuestra aldea". Su tono formal pero lleno de autoridad, se escucho por todas las personas quienes estaban cerca.

El hombre de cabello, extendió su mano hacia el jefe de la aldea. " Un gusto en conocerlo señor Kaigo-Sha, quería hablar con usted personalmente antes, de poder hacer lo que tenía que hacer aquí ".

" Y se puede saber¿ a qué han venido ustedes acá? ".

Él solo le dedicó una sonrisa. " Mi nombre es Gregorios Nenshõ, soy un general del imperio de la capital y he venido aquí a ayudarlos ". Respondió con calma.

Los ojos del jefe de la aldea. Se abrieron como plato al escuchar esas palabras, fue tanto el asombro que había olvidado las dudas acerca de la identidad de estas personas.

En la ahora identificado general, vio la expresión que tenía el jefe, le dio algo de risa. Sin embargo rápidamente pudo ver que esa expresión, se cambió de nuevo a una seria.

" Con todo respeto, señor gregorios, cómo sé que usted está diciendo la verdad ". Cuestionó el hombre mayor. " No es por ofender lo, pero por aquí no hay muchas personas que vengan a visitar nuestra aldea desde hace mucho tiempo, hasta puedo llegar a tener las dudas de que usted y sus compañeros sean un grupo de bandidos disfrazados que vengan a atacarnos ".

Los hombres del general escucharon todo lo que le dijo el jefe de la aldea a su general, ellos conocían personalmente su general y pensaron que se enojaría por lo que le dijo el anciano. Sin embargo, se llevaron una grata sorpresa al ver que solamente empezó de forma calmada, a revisar sus bolsillos y de ellos sacó unos papeles que le entregó al jefe de la aldea.

El jefe de la aldea empezó a revisar las hojas que le dio el general, los inspeccionó detalladamente, dándose cuenta de que era documentos que mostraban no solamente que decía la verdad acerca de que era un general, si no está bien que estaba marcado cada papel con un sello imperial dado a entender que no era falso ninguno de los documentos.

" Me disculpo por lo que dije hace rato, General ". Su voz llena de culpa y vergüenza resonó.

Después de unos momentos decidió devolver a los papeles al general, el cual lo recibió y los volvió a colocar dentro de su chaqueta negra.

" No se preocupe". " Es normal que tenga dudas, después de todo, no todos los días un general viene aquí a ayudar a su aldea ". Respondió con tono de burla, pero sin mostrar ningún signo de molestia.

" Ahora, ¿ Si usted pudiera darnos el permiso de poder entregarles los víveres que hemos traído para todos ustedes ? ". Pregunto al hombre mayor.

" Claro por supuesto ". Acto seguido, el general les dio una señal a sus hombres, para que sacaran todo lo que habían las bolsas se le empezaron a repartir hacia los pobladores.

" Gente de la aldea kenkyo, por favor formen una fila y vayan en dirección a donde está uno de mis hombres con su caballo, para que puedan recibir todo los objetivos que hemos traído ". Señaló al hombre que estaba yendo a dirección a su caballo, seguido por los demás quienes empezaron a hacerle señales a los pobladores para que vayan en esa dirección.

Los aldeanos dudaron un momento, pero al ver que su jefe estaba sonriendo y les dió un asintió con la cabeza. Rápidamente hicieron lo que el general les había pedido.

El jefe de la aldea estuvo observando cómo cada uno de los pobladores, incluyendo los niños y niñas, empezaron a formar una fila. cada uno empezó a recibir distintos cosas algunos recibieron ropa, medicina, comida y dinero. Todos ellos, agradecieron a los hombres quienes solo negaron con la cabeza y solo les dijeron que venían aquí a ayudarlos. Y protegerlos.

Miró los rostros de cada una de ellos, llena de alegría y esperanza. Esa misma expresión que él creía que ya no vería nunca más. Pero a pesar de ver las expresiones alegres que tenían su gente, el jefe de la aldea no podía evitar sentir, que todavía había algo más por lo que este general había venido.

" Disculpe, Señor Kaigo-Sha". Interrumpió al general, que estaba al parecer pensando en otra cosa. " Me gustaría poder hablar con usted en privado, ya que creo que usted ha venido por otra cosa ". " Si usted, está de acuerdo por supuesto ". Pidió cortésmente.

El General no tenía ningún problema con hablar con el jefe de la aldea, tampoco quería interrumpir o preocupar a los pobladores, al ver lo contentos que estaban por lo que les estaban dando. Además serviría para saciar las dudas, aún tenía sobre ellos.

" Claro, Por mí no hay ningún problema, lo hacemos en su oficina. ". Le respondió.

" Está bien ".

" Perfecto ". El general es una señal a uno de los hombres quien se acercó a ellos. " Diles a los demás que terminen de repartir los suministros y después que ayuden a los pobladores en lo que necesiten ". Dijo con un tono firme.

El tipo solo asintió a lo que dijo su general.

El jefe de la aldea vio como el soldado se iba aquél sujeto. Mientras el general estaba esperando pacientemente a que el jefe de la aldea, lo llevara a su oficina para charlar. El hombre mayor empezó a caminar mientras le hacía una señal para que lo siguiera, tranquilamente lo siguió, empezaron a caminar en dirección de su oficina.

Mientras caminaba, el jefe de la aldea no pudo evitar pensar lo que le respondería el general con respecto a sus dudas. Tal vez sea algo bueno o tal vez sea algo malo, sea lo que sea. El estaría preparado para lo que fuera.